Vene­zue­la. Samuel Mon­ca­da: «La gue­rra secre­ta de Trump con­tra el socia­lis­mo bolivariano»

Por Geral­di­na Colot­ti, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 30 mayo 2020.-

Entre­vis­ta exclu­si­va con el repre­sen­tan­te per­ma­nen­te de Vene­zue­la ante las Nacio­nes Unidas.

Samuel Mon­ca­da, his­to­ria­dor, polí­ti­co y diplo­má­ti­co vene­zo­lano, es repre­sen­tan­te per­ma­nen­te de Vene­zue­la ante las Nacio­nes Uni­das. Duran­te el últi­mo pro­gra­ma web de las BRICS-PSUV, conec­ta­do des­de Esta­dos Uni­dos, res­pon­dió a las pre­gun­tas de la vice­pre­si­den­ta de la Asam­blea Nacio­nal Cons­ti­tu­yen­te (ANC), Tania Díaz, y de Leo Robles, direc­tor del perió­di­co El Ciu­da­dano. El tema en dis­cu­sión fue el cer­co a Vene­zue­la por par­te del impe­ria­lis­mo y el papel de la dere­cha gol­pis­ta que, en medio de una pan­de­mia, está pre­sio­nan­do por una inva­sión externa.

En esta entre­vis­ta Mon­ca­da desa­rro­lla aún más su aná­li­sis, mien­tras que el gobierno boli­va­riano nue­va­men­te logró rom­per un ase­dio “medie­val” al acom­pa­ñar la lle­ga­da de los bar­cos ira­níes a Venezuela.

¿Cómo se vive en EE:UU. este dra­má­ti­co momento?

Des­de aquí, des­de los Esta­dos Uni­dos, está cla­ro que la cri­sis del coro­na­vi­rus es la peor de los últi­mos 100 años. Un nivel que no se ha vis­to des­de la Gran Depre­sión: 40 millo­nes de des­em­plea­dos, miles de empre­sas que no vol­ve­rán a abrir… Un efec­to bru­tal que pro­fun­di­za­rá las con­tra­dic­cio­nes y ten­sio­nes socia­les en todo el mun­do, pero en los Esta­dos Uni­dos en par­ti­cu­lar. Las gigan­tes­cas colas que ya se pue­den ver indi­can las pro­por­cio­nes del empo­bre­ci­mien­to, que aumen­ta­rá aún más al final de los dos meses de sub­si­dio deci­di­dos por el gobierno. Aquí, quie­nes pier­den sus tra­ba­jos pier­den una serie de bene­fi­cios vita­les, como el segu­ro médi­co. La indi­gen­cia mul­ti­pli­ca­rá los pro­ble­mas de salud, la depre­sión y la vio­len­cia. Un pano­ra­ma muy dife­ren­te al ima­gi­na­do por Trump unos meses antes de las elec­cio­nes de noviem­bre, que no serán una cami­na­ta como él creía. El país está en shock. Un país divi­di­do, tan­to por la dife­ren­cia entre los esta­dos que lo com­po­nen, como por la ideo­lo­gía de los par­ti­dos polí­ti­cos pre­sen­tes. Lo que Trump repre­sen­ta es un par­ti­do extre­mis­ta pero con una base social muy sus­tan­cial. Sobre todo, hay una divi­sión his­tó­ri­ca que recuer­da la exis­ten­te entre el sur de la tra­ta de escla­vos y el nor­te abo­li­cio­nis­ta, que con­du­jo a la Gue­rra Civil Esta­dou­ni­den­se. Una par­te de Esta­dos Uni­dos per­pe­túa la dis­cri­mi­na­ción con­tra la pobla­ción negra, es racis­ta y supre­ma­cis­ta inclu­so con­tra el pro­pio pue­blo nor­te­ame­ri­cano: con­tra los lati­nos, las muje­res, los indí­ge­nas, con­tra los pro­pios judíos, en nom­bre de una supues­ta supe­rio­ri­dad cris­tia­na y fun­da­men­ta­lis­ta. Esa es la men­ta­li­dad que se refor­mu­la en este momen­to con acti­tu­des anti-cien­tí­fi­cas hacia el coro­na­vi­rus, lla­ma­do virus chino, que ven en todas las mani­fes­ta­cio­nes públi­cas la expre­sión de un comu­nis­mo que hay que anu­lar para impo­ner la liber­tad indi­vi­dual y defen­der el dine­ro, el esti­lo de vida hoy ame­na­za­do de los supre­ma­cis­tas. La pan­de­mia refle­ja los pro­fun­dos pre­jui­cios y la dis­cri­mi­na­ción que impreg­nan la socie­dad esta­dou­ni­den­se. ¿Quié­nes son las víc­ti­mas del coro­na­vi­rus? Los ancia­nos mayo­res de sesen­ta años, pero espe­cial­men­te los pobres. Y cuan­do deci­mos pobres en las gran­des ciu­da­des, casi siem­pre sig­ni­fi­ca lati­nos, negros, muje­res sol­te­ras, inmi­gran­tes indo­cu­men­ta­dos que son casi 15 millo­nes y que viven jun­tos en lo que se lla­ma «hoga­res mul­ti­ge­ne­ra­cio­na­les». Casas con un máxi­mo de dos habi­ta­cio­nes don­de se acu­mu­lan 13 ó 14 per­so­nas, des­de abue­los has­ta nie­tos, don­de no es posi­ble tomar medi­das pre­ven­ti­vas, por lo que la infec­ción se pro­pa­ga rápi­da­men­te. La mas­ca­ri­lla y el dis­tan­cia­mien­to social tam­bién se con­vier­ten en sím­bo­los polí­ti­cos entre aque­llos que quie­ren sal­var la vida y los faná­ti­cos segui­do­res de Trump que quie­ren «libe­rar» a los Esta­dos Uni­dos de su pre­sen­cia. Aquí la vida tie­ne poco valor y en la pri­sa por reanu­dar rápi­da­men­te todas las acti­vi­da­des, vale inclu­so menos. Las ten­sio­nes son pal­pa­bles y la pre­vi­si­ble reac­ción repre­si­va hace pen­sar en la lle­ga­da de más dolor.

¿Podría Trump ata­car mili­tar­men­te a Venezuela?

Hoy nos enfren­ta­mos a una cri­sis pro­fun­da que cam­bia­rá la for­ma en que las socie­da­des se rela­cio­nan eco­nó­mi­ca y geo­po­lí­ti­ca­men­te y que no encon­tra­rá una solu­ción a cor­to pla­zo, pero pro­du­ci­rá des­com­po­si­cio­nes y recom­po­si­cio­nes y mucha vio­len­cia inter­na­cio­nal. Un gobierno tan peli­gro­so como el de Trump, al que le que­dan menos de seis meses y con un ries­go gra­ve de per­der las elec­cio­nes, pue­de inven­tar solu­cio­nes peli­gro­sas para noso­tros que esta­mos tan cer­ca geo­grá­fi­ca­men­te de él. El ase­si­na­to del gene­ral ira­ní Qasem Sulei­ma­ni en enero de 2020 se pro­du­jo en el mar­co del jui­cio polí­ti­co que se esta­ba pre­pa­ran­do para Trump. Esta­ban bus­can­do la gue­rra con Irán. Al man­do de los Esta­dos Uni­dos hay un gru­po de faná­ti­cos más peli­gro­sos que los fas­cis­tas del siglo pasa­do. Solo mire cómo tra­tan al pue­blo esta­dou­ni­den­se, espe­cial­men­te al 50% de los pobres que no votan. Aho­ra, con su visión supre­ma­cis­ta, ame­na­zan a Irán por­que envía gaso­li­na a Vene­zue­la, como si fue­ra un cri­men. No pue­de excluir­se que sean ten­ta­dos por una gue­rra que, a nivel eco­nó­mi­co, no les cos­ta­ría mucho. Inver­ti­rían solo en tér­mi­nos de armas, pro­pa­gan­da, mer­ce­na­rios, por­que otros paí­ses que, como Colom­bia, acom­pa­ñan a los EE. UU. en sus aven­tu­ras pon­drían la san­gre. En sus fan­ta­sías racis­tas y supre­ma­cis­tas, noso­tros no impor­ta­mos. Tene­mos que estar alertas.

La pro­pa­gan­da mediá­ti­ca pre­sen­ta a Vene­zue­la como ais­la­da en ins­ti­tu­cio­nes inter­na­cio­na­les. ¿Cuál es la situa­ción real?

Esta­mos vivien­do un momen­to de gran debi­li­dad en tér­mi­nos de diplo­ma­cia inter­na­cio­nal, qui­zás el peor en dos­cien­tos años. Vemos que 60 paí­ses, enca­be­za­dos por Esta­dos Uni­dos, se están movien­do a favor de un gol­pe de Esta­do y quie­ren impo­ner un régi­men geno­ci­da. No estoy exa­ge­ran­do, eso es lo que se mues­tra, negro sobre blan­co, en el con­tra­to mer­ce­na­rio para reco­lo­ni­zar a Vene­zue­la fir­ma­do por Juan Guai­dó con apo­yo del gobierno colom­biano y orga­ni­za­do por los Esta­dos Uni­dos. Se pla­neó una masa­cre que dura­ría un año y medio. Un geno­ci­dio simi­lar al que se lle­vó a cabo con­tra los comu­nis­tas en Indo­ne­sia en 1965 – 66, momen­to del cri­mi­nal Kis­sin­ger en los Esta­dos Uni­dos. Una masa­cre toma­da como refe­ren­cia por los gol­pes fas­cis­tas de la déca­da de 1970 en Chi­le, Argen­ti­na e inclu­so hoy. Noso­tros mos­tra­mos una pers­pec­ti­va dife­ren­te de la que difun­den los Esta­dos Uni­dos, la Unión Euro­pea y el Gru­po de Lima. Según ellos, 60 paí­ses con­for­man toda la «comu­ni­dad inter­na­cio­nal», pero ape­nas repre­sen­tan un ter­cio del total. La ONU está com­pues­ta por 190 paí­ses, de los cua­les 133 reco­no­cen al gobierno legí­ti­mo de Nico­lás Madu­ro. Un muro de con­ten­ción que le ha per­mi­ti­do a Vene­zue­la lograr impor­tan­tes vic­to­rias diplo­má­ti­cas den­tro de la pro­pia ONU. El año pasa­do, en Gine­bra, con­tra la can­di­da­tu­ra de Vene­zue­la al Con­se­jo de Dere­chos Huma­nos, el gru­po de 60 lan­zó la de Cos­ta Rica, sin embar­go gana­mos, a pesar de la pro­pa­gan­da tóxi­ca des­ata­da en los últi­mos tres años. Ejer­ci­mos la pre­si­den­cia pro tem­po­re del Movi­mien­to de Paí­ses No Ali­nea­dos. El MNOAL es un orga­nis­mo com­pues­to por 120 paí­ses, entre los cua­les se encuen­tran el G77 más Chi­na, que rea­li­za impor­tan­tes fun­cio­nes eco­nó­mi­cas, polí­ti­cas, ambien­ta­les y de segu­ri­dad. Tene­mos una gran coa­li­ción pro­tec­to­ra a nues­tro alre­de­dor, por eso gana­mos las vota­cio­nes y logra­mos que se aprue­ben las reso­lu­cio­nes. Así se defien­de Vene­zue­la. Cuan­do el Vice­pre­si­den­te de los Esta­dos Uni­dos, Mike Pen­ce, le pidió al Con­se­jo de Segu­ri­dad de la ONU que reco­no­cie­ra al auto­pro­cla­ma­do Juan Guai­dó y con­si­de­ra­ra ile­gí­ti­mo al gobierno de Madu­ro, se encon­tró en mino­ría y no pudo pre­sen­tar la pro­pues­ta. Obvia­men­te, los medios no hablan de eso, pero es nues­tro gobierno legí­ti­mo el que ejer­ce todas las fun­cio­nes lega­les nece­sa­rias en todos los orga­nis­mos. El pro­ble­ma sur­ge a nivel de tri­bu­na­les con los que pue­den armar tram­pas para robar­nos dine­ro, como está suce­dien­do en Por­tu­gal o el Rei­no Unido.

Esta­dos Uni­dos está tra­tan­do de debi­li­tar las gran­des ins­ti­tu­cio­nes inter­na­cio­na­les que no con­tro­lan com­ple­ta­men­te, inven­tan­do otras arti­fi­cia­les. ¿Cree usted que esta pan­de­mia pue­de gene­rar más con­cien­cia o se ace­le­ra­rá la cri­sis en los orga­nis­mos naci­dos del equi­li­brio inter­na­cio­nal del siglo pasado?

La polí­ti­ca de Trump ha des­trui­do, disuel­to o debi­li­ta­do a todos los orga­nis­mos mul­ti­la­te­ra­les. Ha aban­do­na­do el Con­se­jo de Dere­chos Huma­nos, la Unes­co, el acuer­do cli­má­ti­co, el tra­ta­do nuclear inter­me­dio, está a pun­to de aban­do­nar la OMS, ha para­li­za­do a la OMC al impe­dir el nom­bra­mien­to de jue­ces que resuel­van dispu­tas comer­cia­les entre paí­ses. Trump ha des­co­no­ci­do a la Cor­te Penal Inter­na­cio­nal, lle­gan­do a can­ce­lar las visas de los magis­tra­dos… Su inten­ción es impo­ner su ley a nivel mun­dial, como le habría gus­ta­do hacer si hubie­ran cap­tu­ra­do bar­cos ira­níes en vio­la­ción del dere­cho inter­na­cio­nal. Y no hay nada que espe­rar de Euro­pa que, depen­dien­te de los Esta­dos Uni­dos, no ha dicho ni una pala­bra para con­de­nar el mag­ni­ci­dio en gra­do de frus­tra­ción, el inten­to de gol­pe del 30 de abril, el recien­te ata­que mer­ce­na­rio por mar. Los gobier­nos euro­peos par­ti­ci­pa­ron en el saqueo de Libia para tomar el oro que Gada­fi había deja­do en ban­cos euro­peos. Gran Bre­ta­ña aban­do­nó la Unión Euro­pea pero solo para con­ver­tir­se en el esta­do N° 51 de los Esta­dos Uni­dos… No son un mode­lo para nadie. Esta­mos enfren­tan­do la mayor ofen­si­va colo­nia­lis­ta con­tra Vene­zue­la en 200 años. Hemos logra­do vic­to­rias par­cia­les, pero no pode­mos decir que gana­mos lo que pare­ce ser una gue­rra dura­de­ra. Y uso el tér­mino gue­rra de mane­ra infor­ma­da. Con­tra Vene­zue­la, una gue­rra sucia y secre­ta está en mar­cha, como la des­ata­da con­tra Nica­ra­gua a tra­vés de los Con­tras en la déca­da de 1980, es decir, el uso de dro­gas, mer­ce­na­rios, asfi­xia eco­nó­mi­ca, sabo­ta­je de la infra­es­truc­tu­ra y sabo­ta­je finan­cie­ro. Nos nie­gan medi­ci­nas y bie­nes esen­cia­les, usan la pan­de­mia para exter­mi­nar al pue­blo vene­zo­lano. El Esta­tu­to de Roma de la Cor­te Penal Inter­na­cio­nal, en el artícu­lo 87 defi­ne el cri­men de exter­mi­nio, o de lesa huma­ni­dad, para quien pri­ve deli­be­ra­da­men­te a una pobla­ción de los medios de sub­sis­ten­cia, como lo están hacien­do con noso­tros inclu­so duran­te esta pan­de­mia. En Vene­zue­la no pasa lo que en Esta­dos Uni­dos, Bra­sil, Colom­bia, Ecua­dor, pero les gus­ta­ría que pasa­ra; quie­ren crear un caos para pro­vo­car una gue­rra civil e inter­ve­nir mili­tar­men­te. Están rodean­do nues­tro terri­to­rio marí­ti­mo. En este momen­to, fren­te a la cos­ta vene­zo­la­na, hay más de 25 bar­cos esta­dou­ni­den­ses, fran­ce­ses, bri­tá­ni­cos y holan­de­ses, lis­tos para actuar en caso de un con­flic­to interno que están hacien­do todo lo posi­ble para des­atar tam­bién a tra­vés de una ofen­si­va diplo­má­ti­ca y manio­bras de títe­res y mer­ce­na­rios internamente.

Quie­nes no cono­cen el nivel de la gue­rra eco­nó­mi­ca, las san­cio­nes y el peso del dólar para­le­lo se pre­gun­tan por qué un país como Vene­zue­la, que tie­ne las pri­me­ras reser­vas de petró­leo del mun­do, ya no tie­ne gaso­li­na. Y por qué, a pesar de que los pre­cios se liqui­dan en dóla­res reales, los comer­cian­tes ven­den a pre­cio de dólar para­le­lo, pul­ve­ri­zan­do el poder adqui­si­ti­vo de los tra­ba­ja­do­res. ¿Cómo lo explicarías?

La gue­rra eco­nó­mi­ca con­tra Vene­zue­la se ha ace­le­ra­do en los últi­mos tres años. Ya antes, Esta­dos Uni­dos actuó para disua­dir a los inver­so­res y alen­tar la fuga de capi­ta­les, pero lue­go se com­pro­me­tie­ron a ame­na­zar y san­cio­nar a cual­quier empre­sa de otros paí­ses que se atre­vie­ra a tocar el dine­ro vene­zo­lano. Los ban­cos nor­te­ame­ri­ca­nos y euro­peos, por­tu­gue­ses, bri­tá­ni­cos o luxem­bur­gue­ses, están robán­do­le millo­nes de dóla­res al pue­blo vene­zo­lano en esta pan­de­mia. En el caso de Por­tu­gal, es aún peor por­que ese dine­ro había sido envia­do a sus ban­cos como prue­ba de amis­tad por par­te de Chá­vez, y des­pués con Madu­ro, para ayu­dar a ese país con depó­si­tos ban­ca­rios y com­pras de pro­duc­tos. Cier­ta­men­te no está­ba­mos obli­ga­dos a hacer­lo. Sin embar­go, hoy Por­tu­gal se une a las san­cio­nes esta­dou­ni­den­ses y roba el dine­ro del pue­blo vene­zo­lano, como lo hizo Esta­dos Uni­dos con nues­tra refi­ne­ría de Cit­go, cuyo dine­ro ter­mi­nó en los bol­si­llos del auto­pro­cla­ma­do. Esta­dos Uni­dos se ha dedi­ca­do a des­truir nues­tra pro­duc­ción de petró­leo, prohi­bien­do tam­bién a las com­pa­ñías ven­der­nos repues­tos o que nos envíen exper­tos. Una asfi­xia len­ta que ha cau­sa­do daños a nues­tra eco­no­mía. La esca­sez de dóla­res hace que la mone­da vene­zo­la­na se deva­lúe casi de inme­dia­to, y la enor­me infla­ción exis­ten­te es el pro­duc­to de la cri­sis eco­nó­mi­ca cau­sa­da por la asfi­xia eco­nó­mi­ca y las san­cio­nes. Y, aho­ra, el direc­tor del Con­se­jo de Segu­ri­dad Nacio­nal de los Esta­dos Uni­dos para el Hemis­fe­rio Occi­den­tal, Mau­ri­cio Cla­ver-Caro­ne, ame­na­za con «san­cio­nes devas­ta­do­ras» a las empre­sas espa­ño­las, indias, ita­lia­nas y mexi­ca­nas que se atre­van a com­prar nues­tro petró­leo o gaso­li­na ira­ní, o a ven­der­nos los medi­ca­men­tos que nece­si­te­mos. El libro «Gue­rra secre­ta», de Juan Zara­te, el hom­bre que ayu­dó a dise­ñar la polí­ti­ca finan­cie­ra de la Casa Blan­ca des­pués del 11 de sep­tiem­bre de 2001, expli­ca per­fec­ta­men­te los meca­nis­mos por los cua­les el Depar­ta­men­to del Teso­ro de los Esta­dos Uni­dos uti­li­za los ban­cos y las finan­zas para ata­car a paí­ses como Rusia o Irán. Lue­go refi­na­ron los meca­nis­mos apli­can­do la téc­ni­ca de exter­mi­nio a Vene­zue­la a tra­vés del terro­ris­mo eco­nó­mi­co con apo­yo de sus alia­dos. Por esta razón, inclu­so si esta­mos ganan­do, no pode­mos per­mi­tir­nos bajar la guar­dia ante un enemi­go tan peli­gro­so y una gue­rra que aún dura­rá mucho tiempo.

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