Esta­do Unidos.Racismo, bru­ta­li­dad poli­cial y COVID-19 en Esta­dos Unidos

Por Amy Good­man – Denis Moy­nihan, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 20 de mayo de 2020.

Fuen­tes: Demo­cracy Now! – Foto: Mani­fes­ta­ción en repu­dio por la muer­te de Geor­ge Floyd. Min­nea­po­lis, EE.UU.

Mien­tras las muer­tes por Covid-19 en Esta­dos Uni­dos supe­ran las 100.000, con un impac­to des­pro­por­cio­na­do sobre las comu­ni­da­des de color, el ase­si­na­to y la vio­len­cia por par­te de la poli­cía con­tra per­so­nas de color, per­pe­tra­dos con legi­ti­ma­ción del Esta­do, con­ti­núan apa­ren­te­men­te sin tregua.

El pasa­do lunes, Día de los Caí­dos en Esta­dos Uni­dos, Geor­ge Floyd supli­ca­ba por su vida mien­tras Derek Chau­vin, ofi­cial de la poli­cía de Min­nea­po­lis, le apre­ta­ba el cue­llo con­tra el pavi­men­to con una de sus rodi­llas. “Por favor. Por favor. No pue­do res­pi­rar, ofi­cial. No pue­do res­pi­rar”, jadea­ba Geor­ge Floyd, con sus manos espo­sa­das detrás de la espal­da. Los tes­ti­gos del suce­so le pidie­ron repe­ti­das veces a Chau­vin que aflo­ja­ra la pre­sión, pero el ofi­cial siguió con la rodi­lla ente­rra­da en el cue­llo de Floyd. Un devas­ta­dor video de diez minu­tos regis­tró este ase­si­na­to en cáma­ra len­ta, res­pi­ra­ción men­guan­te tras res­pi­ra­ción men­guan­te. Final­men­te, el cuer­po iner­te de Floyd fue brus­ca­men­te colo­ca­do en una cami­lla, car­ga­do en una ambu­lan­cia y lle­va­do al hos­pi­tal, don­de se decla­ró su muerte.

La indig­na­ción fue in cres­cen­do a medi­da que el video se vira­li­za­ba. El her­mano de Geor­ge, Phi­lo­ni­se Floyd, decla­ró a la cade­na CNN: “Amo a mi her­mano. Todos ama­ban a mi her­mano… cono­cer­lo es que­rer­lo. Él gri­ta­ba ‘mamá, mamá, no pue­do res­pi­rar’ pero no les impor­tó. Real­men­te no entien­do lo que tene­mos que sufrir en la vida. No tenían por qué hacer­le eso”. El fis­cal gene­ral de Min­ne­so­ta, Keith Elli­son, expre­só en un comu­ni­ca­do: “Su vida era impor­tan­te. Tenía valor… Vamos a bus­car jus­ti­cia y la encon­tra­re­mos”. En decla­ra­cio­nes pos­te­rio­res, Elli­son agre­gó: “Lo que esta­mos tra­tan­do aquí no es un caso ais­la­do, sino un pro­ble­ma sis­té­mi­co. Y tan­to la inves­ti­ga­ción como la acu­sa­ción se están lle­van­do ade­lan­te con el obje­ti­vo de lle­gar has­ta las últi­mas con­se­cuen­cias. Estoy segu­ro de que se están lle­van­do ade­lan­te de mane­ra com­pe­ten­te. Pero eso no le pone fin al asun­to. El des­pi­do de los agen­tes no le pone fin. El pro­ce­so penal que ha comen­za­do no le pone fin. El pro­ce­so de dere­chos civi­les no le pone fin. Nece­si­ta­mos un cam­bio sis­té­mi­co, pro­fun­do y per­ma­nen­te”. El alcal­de de Min­nea­po­lis, Jacob Frey, opi­nó tras el ase­si­na­to de Floyd: “Ser negro en Esta­dos Uni­dos no debe­ría impli­car una con­de­na a muer­te”. Frey deman­da el arres­to de Chau­vin y la fami­lia de Floyd quie­re que los cua­tro ofi­cia­les sean acu­sa­dos​de asesinato.

La reve­ren­da Ber­ni­ce King, una de las hijas del Dr. Mar­tin Luther King Jr., publi­có en Twit­ter una foto del ofi­cial Chau­vin con la rodi­lla apo­ya­da sobre el cue­llo de Floyd al lado de una icó­ni­ca foto de la estre­lla de la Liga Nacio­nal de Fút­bol Ame­ri­cano Colin Kae­per­nick hin­ca­do sobre una de sus rodi­llas en un cam­po de jue­go. El ex maris­cal de cam­po fue expul­sa­do de la Liga por arro­di­llar­se duran­te el himno nacio­nal en pro­tes­ta con­tra la vio­len­cia poli­cial y la injus­ti­cia racial. El tex­to que acom­pa­ña el tuit dice: “Si no te moles­ta o te moles­ta poco la pri­me­ra rodi­lla, pero te indig­na la segun­da, enton­ces, en pala­bras de mi padre, estás ‘más con­sa­gra­do al orden que a la jus­ti­cia’. Y más apa­sio­na­do por un himno que supues­ta­men­te sim­bo­li­za la liber­tad que por la liber­tad de vivir de un hom­bre negro”.

Mien­tras las muer­tes por Covid-19 en Esta­dos Uni­dos supe­ran las 100.000, con un impac­to des­pro­por­cio­na­do sobre las comu­ni­da­des de color, el ase­si­na­to y la vio­len­cia por par­te de la poli­cía con­tra per­so­nas de color, per­pe­tra­dos con legi­ti­ma­ción del Esta­do, con­ti­núan apa­ren­te­men­te sin tre­gua . El pasa­do 23 de febre­ro, en Geor­gia, Ahmaud Arbery fue ase­si­na­do a bala­zos por Tra­vis McMi­chael y su padre, el poli­cía reti­ra­do Gre­gory McMi­chael, tras salir a correr. El 13 de mar­zo la poli­cía de Louis­vi­lle, Ken­tucky, dis­pa­ró ocho veces con­tra Breon­na Tay­lor, cau­sán­do­le la muer­te. Tay­lor era téc­ni­ca en emer­gen­cia médi­ca y tenía 26 años de edad. La poli­cía irrum­pió en su hogar en el medio de la noche, al entrar en el depar­ta­men­to equi­vo­ca­do cuan­do bus­ca­ban a un sos­pe­cho­so que ya esta­ba bajo custodia.

Afor­tu­na­da­men­te, no tene­mos que agre­gar el nom­bre de Chris­tian Cooper a esa trá­gi­ca lis­ta. Chris Cooper, afro­es­ta­dou­ni­den­se, se encon­tra­ba obser­van­do aves en el Cen­tral Park de Nue­va York el Día de los Caí­dos cuan­do res­pe­tuo­sa­men­te le pidió a una mujer que tam­bién pasea­ba por allí que siguie­ra las reglas del par­que y le pusie­ra la correa a su perro. Ella se negó rotun­da­men­te, lo que lo con­du­jo a gra­bar la inter­ac­ción. La mujer lla­mó al 911 y le dijo a Cooper: “Voy a decir­les que hay un hom­bre afro­es­ta­dou­ni­den­se que está ame­na­zan­do mi vida”. Chris­tian Cooper le envió el video a su her­ma­na, quien lo publi­có en las redes socia­les, don­de rápi­da­men­te lle­gó a 42 millo­nes de repro­duc­cio­nes. Alguien iden­ti­fi­có a la mujer como Amy Cooper (sin paren­tes­co con Chris­tian) y, como resul­ta­do de su reac­ción vio­len­ta, fue des­pe­di­da de su tra­ba­jo y el refu­gio para perros le reti­ró su mascota.

Ibram X. Ken­di, direc­tor fun­da­dor del Cen­tro de Inves­ti­ga­cio­nes y Polí­ti­cas Anti­rra­cis­tas de la Uni­ver­si­dad Ame­ri­ca­na, le dio con­tex­to his­tó­ri­co a esta inter­ac­ción duran­te una entre­vis­ta para Demo­cracy Now!: “Lo que hizo Amy Cooper es un típi­co comien­zo de vio­len­cia racis­ta. Tene­mos a una mujer blan­ca que uti­li­za como arma su pri­vi­le­gio de ser mujer y blan­ca. En lugar de resol­ver la dispu­ta con la otra per­so­na y seguir las reglas y poner­le la correa a su perro, se vic­ti­mi­za y lla­ma a la poli­cía, con esa pro­yec­ción de víc­ti­ma, para que la poli­cía vaya y la pro­te­ja. A menu­do, los poli­cías real­men­te creen que esta mujer blan­ca está sien­do ame­na­za­da por este pre­sun­to depre­da­dor afro­es­ta­dou­ni­den­se. Con dema­sia­da fre­cuen­cia, esto lle­va a que esa víc­ti­ma des­ar­ma­da resul­te lesio­na­da o inclu­so ase­si­na­da”. En 1955 un suce­so simi­lar con­du­jo a la tor­tu­ra y lin­cha­mien­to de Emmet Till, de 14 años de edad.

El pro­fe­sor Ken­di lan­zó “The COVID Racial Data Trac­ker”, un sitio web para docu­men­tar las dis­pa­ri­da­des racia­les en torno a la leta­li­dad de la pan­de­mia, que afec­ta de mane­ra des­pro­por­cio­na­da a las comu­ni­da­des de color. Los datos se están uti­li­zan­do para des­acre­di­tar el argu­men­to de que las per­so­nas de color se ven más afec­ta­das por la Covid-19 por sus afec­cio­nes sub­ya­cen­tes. Ken­di expli­có: “Al menos hacia fines de mar­zo, y cier­ta­men­te a prin­ci­pios de abril, eran per­so­nas lati­nas, afro­es­ta­dou­ni­den­ses e indí­ge­nas esta­dou­ni­den­ses las que se esta­ban con­ta­gian­do y murien­do de for­ma des­pro­por­cio­na­da. Lle­vó un gran esfuer­zo de par­te de los movi­mien­tos de base, que recla­ma­ron que se expon­gan los datos racia­les, empe­zar a cons­ta­tar esto, por­que los esta­dos se nega­ban a ver­lo. El indi­ca­dor de pre­dic­ti­bi­li­dad fun­da­men­tal de las tasas de con­ta­gio y muer­te en la pobla­ción negra es el acce­so a la aten­ción médi­ca, el acce­so a segu­ro de salud, así como la con­ta­mi­na­ción del aire y del agua y el tipo de empleos. Todas estas deter­mi­nan­tes socia­les de la salud son indi­ca­do­res pre­dic­ti­vos mucho más fuer­tes en cuan­to a las tasas de muer­te y con­ta­gio en la pobla­ción negra que sus afec­cio­nes subyacentes”.

Los afro­es­ta­dou­ni­den­ses repre­sen­tan el 13% de la pobla­ción de Esta­dos Uni­dos, pero han repre­sen­ta­do como míni­mo el 25% de las 100.000 muer­tes por Covid-19 del país. La mis­ma dis­pa­ri­dad en la tasa de mor­ta­li­dad pre­va­le­ce entre los 5.000 esta­dou­ni­den­ses ase­si­na­dos por la poli­cía des­de 2015: los afro­es­ta­dou­ni­den­ses tie­nen el doble de chan­ces de ser ase­si­na­dos por la poli­cía en com­pa­ra­ción con los blan­cos. La vio­len­cia poli­cial es una de las prin­ci­pa­les cau­sas de muer­te de los jóve­nes de color.

La pan­de­mia reve­la lo que los videos de telé­fo­nos celu­la­res y cáma­ras cor­po­ra­les han expues­to cada vez más y lo que las comu­ni­da­des de color han sabi­do por mucho tiem­po: el racis­mo está bien vivo en Esta­dos Uni­dos y tie­ne con­se­cuen­cias letales.


© 2020 Amy Goodman

Tra­duc­ción al espa­ñol del tex­to en inglés: Inés Coira. Edi­ción: María Eva Blot­ta y Demo­cracy Now! en espa­ñol, spanish@​democracynow.​org

Amy Good­man es la con­duc­to­ra de Demo­cracy Now!, un noti­cie­ro inter­na­cio­nal que se emi­te dia­ria­men­te en más de 800 emi­so­ras de radio y tele­vi­sión en inglés y en más de 450 en espa­ñol. Es co-auto­ra del libro “Los que luchan con­tra el sis­te­ma: Héroes ordi­na­rios en tiem­pos extra­or­di­na­rios en Esta­dos Uni­dos”, edi­ta­do por Le Mon­de Diplo­ma­ti­que Cono Sur.

Fuen­te: https://​www​.demo​cracy​now​.org/​e​s​/​2​0​2​0​/​5​/​2​9​/​r​a​c​i​s​m​o​_​b​r​u​t​a​l​i​d​a​d​_​p​o​l​i​c​i​a​l​_​y​_​c​o​v​i​d​_19

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