Bra­sil. Leo­nar­do Boff: «El coro­na­vi­rus es un ulti­má­tum para cam­biar la rela­ción con la tierra».

Cris­tia­ne Sam­paio*, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 29 de Abril de 2020.

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El reti­ro refle­xi­vo y la con­ver­sión eco­ló­gi­ca son las con­sig­nas en el dis­cur­so del teó­lo­go ante la pandemia.

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Es en medio del esce­na­rio actual de pan­de­mia que el teó­lo­go, escri­tor y huma­nis­ta Leo­nar­do Boff sofis­ti­ca sus refle­xio­nes ya cono­ci­das sobre la nece­si­dad de revi­sar los man­da­mien­tos del sis­te­ma capi­ta­lis­ta, ampliar el alcan­ce del Esta­do y for­ta­le­cer la rela­ción del hom­bre con la tierra.

En vis­ta de esta situa­ción y el daño mul­ti­la­te­ral cau­sa­do por el coro­na­vi­rus, para el teó­lo­go, un refuer­zo pare­ce indis­pen­sa­ble: exis­te una nece­si­dad urgen­te de pro­mo­ver una con­ver­sión eco­ló­gi­ca pla­ne­ta­ria, bajo pena de la huma­ni­dad «entran­do en un camino sin retorno».

En una con­ver­sa­ción con Bra­sil de Fato , Boff tra­tó este y otros pun­tos, y tam­bién enfa­ti­zó que la apa­ren­te pri­sión de ais­la­mien­to social pue­de con­ver­tir­se en libe­ra­ción. «No que­re­mos sufrir este virus, que­re­mos des­ha­cer­nos de él a tra­vés de una acti­tud más bene­vo­len­te, ami­ga­ble con la vida, pro­tec­to­ra y cui­da­do­sa hacia la natu­ra­le­za». Mira el diá­lo­go com­ple­to a continuación.

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Bra­sil de Fato: ¿Qué le pare­ce, por ejem­plo, la pos­tu­ra del gobierno de Bol­so­na­ro de prio­ri­zar los pro­ble­mas eco­nó­mi­cos sobre el cui­da­do del ais­la­mien­to social y el bien­es­tar de la pobla­ción en general?

Leo­na­dro Boff: Creo que es una acti­tud irres­pon­sa­ble y que no cono­ce el valor de la vida. La vida, cuan­do mue­re, no pue­de ser resu­ci­ta­da. El mate­rial y los pro­duc­tos de fábri­ca siem­pre se pue­den repro­du­cir y reha­cer. No enten­dió esto y es por eso que se expu­so, inclu­so pro­vo­can­do las leyes inter­na­cio­na­les de pro­tec­ción con­tra el coro­na­vi­rus, y con­si­de­ro que esto inclu­so pue­de gene­rar una espe­cie de geno­ci­dio en Bra­sil por­que miles lo imi­tan y no se ponen la más­ca­ra y no se pro­te­gen a sí mis­mo. con­tra el con­tac­to y la con­ta­mi­na­ción de este virus.

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Esto podría traer­nos daños multilaterales …

Sí, y creo que lo más serio serían las vidas sacri­fi­ca­das. Esa ins­ti­tu­ción ingle­sa, el Impe­rial Colle­ge de Lon­dres, dice que si Bra­sil con­ti­núa sin tomar las medi­das nece­sa­rias, pue­de cono­cer a 6 millo­nes de víc­ti­mas, y creo que eso no es impo­si­ble. Por lo tan­to, debe­mos seguir estric­ta­men­te el con­fi­na­mien­to social y usar más­ca­ras para pro­te­ger­nos de la con­ta­mi­na­ción, man­te­ner nues­tra dis­tan­cia y no correr ries­gos, por­que el virus es tre­men­do en tér­mi­nos de dolor y pue­de ser letal.

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Usted escri­bió en los últi­mos días que lo que nos sal­va­ría sería la lógi­ca de la coope­ra­ción, y no la de la com­pe­ten­cia, que es el para­dig­ma típi­co del modo de pro­duc­ción que tene­mos. ¿Es aca­so un momen­to para repen­sar el sis­te­ma capi­ta­lis­ta con más fuerza?

Creo que el coro­na­vi­rus cayó como un rayo en el sis­te­ma domi­nan­te, que es el capi­ta­lis­ta, y con­ser­va la com­pe­ten­cia como motor prin­ci­pal, sin nin­gu­na coope­ra­ción, y tam­bién indi­vi­dua­lis­mo, sin nin­gu­na cone­xión con otras per­so­nas. Lo que nos está sal­van­do no es la com­pe­ten­cia, sino la coope­ra­ción, no es el indi­vi­dua­lis­mo, sino la cone­xión de todos con todos, y espe­cial­men­te en un esta­do más fuer­te, no míni­mo, capaz de orga­ni­zar polí­ti­cas que lle­guen a un mayor núme­ro de per­so­nas. Enton­ces, sal­dre­mos de esta cri­sis con una men­te dife­ren­te. El capi­ta­lis­mo no pue­de ser feroz, acu­mu­lar, como lo ha sido has­ta aho­ra, debe res­pe­tar los lími­tes de la tie­rra, incor­po­rar la dimen­sión eco­ló­gi­ca y ser mucho más coope­ra­ti­vo que sim­ple­men­te competitivo.

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¿Sería tam­bién un momen­to para que las per­so­nas cui­den más sus cuer­pos y sus espí­ri­tus? ¿El con­tex­to pro­por­cio­na más refle­xio­nes sobre este tema también?

Creo que este momen­to es una espe­cie de reti­ro refle­xi­vo, si la gen­te pre­gun­ta cuál es la rela­ción que tene­mos con la natu­ra­le­za, con la Madre Tie­rra, por­que, has­ta aho­ra, hemos explo­ra­do dema­sia­do la natu­ra­le­za, hemos ofen­di­do y ata­ca­do los bie­nes y ser­vi­cios de la tie­rra, y el virus pro­vie­ne de la naturaleza.

Ten­go la inter­pre­ta­ción de que este virus es una espe­cie de con­tra­ata­que des­de la tie­rra mis­ma, por lo que el ser humano deja de mal­tra­tar a la natu­ra­le­za, defo­res­ta, deser­ti­fi­ca, con­ta­mi­na el aire y el agua y, al mis­mo tiem­po, una espe­cie de ulti­má­tum O cam­bia­mos la rela­ción con la tie­rra, con más cui­da­do, más amor y res­pe­tan­do los lími­tes de la natu­ra­le­za mis­ma, que todo nos da para apo­yar y con­ti­nuar con nues­tras vidas, o pode­mos ir a enfren­tar la bar­ba­rie, pode­mos ir al encuen­tro de una situa­ción dra­má­ti­ca para el futu­ro de la vida y el futu­ro de la tie­rra viva misma.

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Siem­pre enfa­ti­za la impor­tan­cia de estos temas vin­cu­la­dos al tema de la con­cien­cia eco­ló­gi­ca. ¿Cómo podría­mos, en este momen­to, imple­men­tar esto para tra­tar de alcan­zar una for­ma de vida más sos­te­ni­ble ?

Mire, creo que lo más fun­da­men­tal, que no entró en la con­cien­cia colec­ti­va o la del jefe de Esta­do, es que somos par­te de la natu­ra­le­za. No somos due­ños, no esta­mos en la cima de la natu­ra­le­za. Esta­mos a su lado, jun­to con los otros seres, que son nues­tros her­ma­nos y her­ma­nas. Por lo tan­to, debe­mos res­pe­tar a cada ser, que tie­ne un valor en sí mis­mo, no pode­mos sobre­ex­plo­tar los bie­nes y ser­vi­cios, debe­mos impo­ner lími­tes a nues­tra vora­ci­dad, tener un con­su­mo más res­pon­sa­ble y compartido.

Tene­mos que apren­der esto en un pro­ce­so de edu­ca­ción, con­cien­cia. Si no apren­de­mos, sufri­re­mos mucho. Como dijo una vez un filó­so­fo: «De la his­to­ria apren­de­mos que no apren­de­mos nada, sino que apren­de­mos todo del sufri­mien­to». No que­re­mos sufrir este virus, que­re­mos des­ha­cer­nos de él a tra­vés de una acti­tud más bené­vo­la, ami­ga­ble con la vida, pro­tec­to­ra y cui­da­do­sa hacia la naturaleza.

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Usted habló de impo­ner lími­tes, esta­ble­cer are­nas. ¿De dón­de deben venir los prin­ci­pa­les esfuer­zos para esto ?

Creo que debe­ría comen­zar con el con­su­mo, por­que tene­mos una cul­tu­ra de con­su­mis­mo, de cosas que no nece­si­ta­mos, que son inú­ti­les, y debe­mos enfo­car­nos en la vida y los medios de vida, que son aire lim­pio, ali­men­tos no qui­mi­cos. , los sue­los que pode­mos pisar sin envenenarnos.

Está tra­ba­jan­do en las cosas bási­cas, sin las cua­les la vida no exis­te. Tene­mos que apren­der esto, ya que el capi­ta­lis­mo usa la publi­ci­dad para ven­der­nos cosas que no nece­si­ta­mos. Aho­ra, tene­mos que tener un con­su­mo com­par­ti­do, un con­su­mo más soli­da­rio y cono­cer los lími­tes de la tie­rra. No es un cofre sin fon­do. Es un ser vivo, Gaia, que nos da vida, y se repro­du­ce con­ti­nua­men­te, por eso nos sen­ti­mos par­te de la natu­ra­le­za. Debe­mos defen­der­lo como si fue­ra nues­tro hogar común.

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¿Sería posi­ble, enton­ces, trans­for­mar la con­cien­cia colec­ti­va fren­te a todo este esce­na­rio ?

Esto es urgen­te Creo que la gran lec­ción que nos brin­da este recuer­do social es que tene­mos que cam­biar nues­tras vidas, hacer una con­ver­sión eco­ló­gi­ca por­que, si no lo hace­mos, pode­mos encon­trar un camino sin retorno. Por lo tan­to, es esen­cial tener una nue­va con­cien­cia, un nue­vo sen­ti­mien­to de res­pe­to, de cui­dar todo. Con eso, nues­tra for­ma de vivir en la Tie­rra será ami­ga­ble con la vida, y la tie­rra será gene­ro­sa para con­ti­nuar dán­do­nos todo lo que nece­si­ta­mos para vivir. 

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Usted dijo en una entre­vis­ta, una vez, antes de este esce­na­rio de pan­de­mia que tene­mos hoy, que Bra­sil es más gran­de que sus cri­sis. Ante esto, ¿cree que, inclu­so fren­te a la abru­ma­do­ra cri­sis que tene­mos aho­ra, sería posi­ble expe­ri­men­tar un pro­ce­so de supera­ción ?

Creo que todos vamos a supe­rar esta cri­sis, que es más que una cri­sis. Es una espe­cie de lec­ción para noso­tros poder pen­sar y pen­sar en cam­biar. Bra­sil apren­de­rá a res­pe­tar sus nume­ro­sos eco­sis­te­mas, lucha­rá para redu­cir su des­igual­dad social, que es nues­tra mayor heri­da, en nom­bre de la cual muchas per­so­nas mue­ren por­que no pue­den defen­der­se y no pue­den ais­lar­se de los ata­ques de virus.

Será una refle­xión amplia, res­pon­dien­do que Bra­sil que­re­mos. Que­re­mos un Bra­sil con menos des­igual­dad, más res­pe­to por el bos­que y nues­tras aguas y más fra­ter­nal entre noso­tros, por­que hay mucha vio­len­cia, mucho odio entre las per­so­nas. Todo esto tam­bién per­te­ne­ce a la eco­lo­gía, no solo ambien­tal, sino tam­bién a la eco­lo­gía men­tal y social. Tene­mos que saber vivir huma­na­men­te entre noso­tros y con cui­da­do y amor por la naturaleza.

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*Bra­sil de fato – Edi­ción: Rodri­go Cha­gas – Foto Por­ta­da: Guilher­me San­tos /​Sul21

Itu­rria /​Fuen­te

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