Día Inter­na­cio­nal de la Salud: desa­fíos en medio de la pan­de­mia mun­dial de coronavirus

Por Jai­me Amo­rim, de la Coor­di­na­ción Nacio­nal del MST y la Comi­sión Inter­na­cio­nal de VIA CAMPESINA

Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 7 abril 2020 

1. Intro­duc­ción: el ori­gen de la cele­bra­ción de la OMS.

Este año, el 7 de abril, «con­me­mo­ra­mos» el Día Inter­na­cio­nal de la Salud, la fecha fue esta­ble­ci­da en 1948 por la OMS (Orga­ni­za­ción Mun­dial de la Salud), cuyo obje­ti­vo prin­ci­pal es sen­si­bi­li­zar a la pobla­ción sobre la cali­dad de vida y las dife­ren­tes temas que preo­cu­pan y afec­tan la salud de la pobla­ción mun­dial. Has­ta don­de se sabe, esta fecha no se refie­re a nin­gún fenó­meno o hecho en par­ti­cu­lar, pero mar­ca el día de la fun­da­ción de la OMS. Asi­mis­mo, la OMS cum­ple 72 años como orga­ni­za­ción, ya que des­de la Pri­me­ra Gue­rra Mun­dial se creó como un comi­té de higie­ne, que era el embrión de la OMS. En estos años, la orga­ni­za­ción se ha enfren­ta­do a varios desa­fíos, como la lucha con­tra la tubercu­losis, el téta­nos, la polio­mie­li­tis, el VIH, el taba­quis­mo y, más recien­te­men­te, el ébo­la y aho­ra el desa­fío de tra­tar de guiar a los gobier­nos en las prác­ti­cas de ais­la­mien­to social y anti­ci­par, epi­de­mia para pre­ve­nir la rápi­da expan­sión del nue­vo coro­na­vi­rus y cons­truir logís­ti­ca de aten­ción médi­ca para pre­ve­nir la muer­te y el sufri­mien­to de las per­so­nas infec­ta­das, así como el colap­so del sis­te­ma de salud en cada país, pero el mayor desa­fío es bus­car una cura y vacu­nas en medio de una pan­de­mia. para la enfermedad

Al menos a dia­rio, los que somos lai­cos en el tema, tene­mos poco cono­ci­mien­to, pero la OMS, des­de su ini­cio, ha adop­ta­do temas anua­les para refle­jar los pro­ble­mas rela­cio­na­dos con la salud que afec­tan a la pobla­ción en el mun­do. En 2015, por ejem­plo, el tema fue la preo­cu­pa­ción con los ali­men­tos, “des­de el cam­po has­ta la mesa, obte­nien­do ali­men­tos segu­ros, seña­lan­do el deba­te sobre segu­ri­dad ali­men­ta­ria. Y en 2019, el año en que Chi­na aler­ta al mun­do de una infec­ción masi­va en la ciu­dad de Wuhan, su lema era «Salud uni­ver­sal: para todos, en todas par­tes». Pero ya en 1946, cuan­do la Orga­ni­za­ción Mun­dial de la Salud toda­vía era una comi­sión de salud de la ONU, apro­bó un con­cep­to de salud que amplió la visión del mun­do de cómo sería estar salu­da­ble. «La salud es un esta­do de com­ple­to bien­es­tar físi­co, men­tal y social y no solo la ausen­cia de enfer­me­da­des o dolencias».

Este con­cep­to sufre cam­bios e influen­cias pro­gre­si­vas, espe­cial­men­te del infor­me de la octa­va con­fe­ren­cia nacio­nal sobre salud cele­bra­da en Bra­si­lia entre el 17 y el 21 de mar­zo de 1986, que defi­ne la salud como un dere­cho. «En su sen­ti­do más amplio, la salud es el resul­ta­do de las con­di­cio­nes de ali­men­ta­ción, vivien­da, edu­ca­ción, ingre­sos, medio ambien­te, tra­ba­jo, trans­por­te, empleo, ocio, liber­tad, acce­so y pose­sión de tie­rras y acce­so a ser­vi­cios de salud, es, así, sobre todo, el resul­ta­do de las for­mas de orga­ni­za­ción social de la pro­duc­ción que pue­den gene­rar gran­des des­igual­da­des en los nive­les de vida «. El dere­cho a la salud sig­ni­fi­ca la garan­tía por par­te del Esta­do de con­di­cio­nes de vida dig­nas y acce­so uni­ver­sal e igua­li­ta­rio a accio­nes y ser­vi­cios para pro­mo­ver la pro­tec­ción y recu­pe­ra­ción de la salud en todos los nive­les y para todos los habi­tan­tes ”. (Infor­me de la octa­va con­fe­ren­cia nacio­nal de salud)

En tiem­pos de la nue­va pan­de­mia de coro­na­vi­rus, el mun­do tie­ne muchos desa­fíos que enfren­tar en el cam­po de la salud, ade­más de tra­tar el pro­ble­ma actual para evi­tar la pro­pa­ga­ción mun­dial del virus que está desa­fian­do a la cien­cia, al capi­tal, los gobier­nos y espe­cial­men­te a la socie­dad urba­ni­za­da, que se ha con­ver­ti­do en un cam­po fér­til para la pro­pa­ga­ción del virus y la enfer­me­dad covid-19 .

La huma­ni­dad siem­pre ha esta­do mar­ca­da por muchas epi­de­mias. Pue­blos, rei­nos y pobla­cio­nes han sido total­men­te ani­qui­la­dos. Eran mucho más des­truc­ti­vos que las gran­des gue­rras, terre­mo­tos o tsu­na­mis. Antes de la cien­cia, espe­cial­men­te en la Edad Media, e inclu­so hoy en algu­nos luga­res, las reli­gio­nes y los pro­fe­tas (fal­sos) inten­tan impu­tar epi­de­mias a Dios, como una adver­ten­cia de Dios «sobre el com­por­ta­mien­to social per­ver­ti­do, o como cas­ti­go, por los peca­dos colec­ti­vos, trans­mi­tien­do la idea de un peca­do. «La res­pues­ta fue expul­sar a los peca­do­res de vivir jun­tos, sacar­los de la ciu­dad», puri­fi­can­do la vida social.

2. Fac­to­res que influ­yen en la pro­pa­ga­ción del virus.
Aho­ra nos enfren­ta­mos a una pan­de­mia inter­na­cio­nal en casi todos los 193 paí­ses que enfren­tan sus con­se­cuen­cias. El pun­to aho­ra, en este pun­to, es que el virus se pro­pa­ga muy rápi­da­men­te, infec­tan­do a miles de per­so­nas al mis­mo tiem­po. Algu­nos fac­to­res pue­den enu­me­rar­se como faci­li­ta­do­res para esta rápi­da expan­sión, pero a par­tir de lo que se cono­ce en todas las epi­de­mias, la orien­ta­ción siem­pre ha sido el ais­la­mien­to social como una for­ma de dete­ner la pro­pa­ga­ción y pro­pa­ga­ción de la enfer­me­dad cau­sa­da por el virus. Pero en este momen­to his­tó­ri­co, tene­mos situa­cio­nes que favo­re­cen la expan­sión del virus.

Pri­me­ro, como fac­tor prin­ci­pal, están las gran­des con­cen­tra­cio­nes urba­nas. En el siglo pasa­do hubo una expan­sión del entorno urbano de mane­ra muy ace­le­ra­da, una gran par­te de la pobla­ción mun­dial vive en aglo­me­ra­ción en entor­nos urba­nos, en gran­des ciu­da­des, algu­nas gran­des metró­po­lis, con­cen­tran una gran par­te de la pobla­ción mun­dial. Ade­más de esto, son las con­di­cio­nes de vida de la pobla­ción en las gran­des ciu­da­des las que faci­li­tan la pro­pa­ga­ción y la infec­ción masi­va de la pobla­ción por el nue­vo coro­na­vi­rus, así como otras epi­de­mias y enfer­me­da­des. Una gran par­te de esta pobla­ción que vive en las metró­po­lis, vive en barrios mar­gi­na­les some­ti­dos a las con­di­cio­nes de vida más extre­mas, vive con la fal­ta de infra­es­truc­tu­ra urba­na como: sumi­nis­tro de agua pota­ble, elec­tri­ci­dad, sanea­mien­to bási­co, reco­lec­ción, alcan­ta­ri­lla­do, trans­por­te públi­co pre­ca­rio, escue­las para niños y aten­ción médi­ca.
 La pobla­ción urba­na mun­dial está cada vez más empo­bre­ci­da, vivien­do en una situa­ción social y eco­nó­mi­ca, deba­jo de la línea de pobre­za, una situa­ción de pobre­za casi abso­lu­ta, en estas con­di­cio­nes, las pobla­cio­nes urba­nas peri­fé­ri­cas, son mucho más vul­ne­ra­bles a este tipo de epi­de­mia, ade­más de otros pro­ble­mas urba­nos como la vio­len­cia y el des­em­pleo.
Una segun­da cau­sa es el pro­ble­ma ambien­tal; En nom­bre del desa­rro­llo de la capi­tal fores­tal, las reser­vas ambien­ta­les fue­ron total­men­te des­trui­das, los ríos con­ta­mi­na­dos, los bos­ques ribe­re­ños que pro­te­gie­ron ríos y manan­tia­les fue­ron total­men­te des­trui­dos, las ciu­da­des sin cin­tu­rón fores­tal, como una fran­ja de tran­si­ción entre el cam­po y la ciu­dad, pro­pi­cian la pro­pa­ga­ción y rápi­da expan­sión de enfer­me­da­des, pla­gas y virus como resul­ta­do de lo cual las pobla­cio­nes que viven en el cam­po, espe­cial­men­te las aldeas, pue­blos y comu­ni­da­des rura­les tam­bién son muy vul­ne­ra­bles.
 La ter­ce­ra cau­sa es la fra­gi­li­dad y vul­ne­ra­bi­li­dad del ser humano, del cuer­po humano, suje­to a hiper­ten­sión, obe­si­dad, estrés, entre otros, baja inmu­ni­dad, como resul­ta­do de los ali­men­tos ofre­ci­dos a la pobla­ción a base de hor­mo­nas y pes­ti­ci­das. Este pro­ce­so fue más gra­ve des­de la Segun­da Gue­rra Mun­dial, a media­dos del siglo pasa­do, cuan­do se impu­so a la agri­cul­tu­ra, con el obje­ti­vo de aumen­tar la pro­duc­ti­vi­dad en la pro­duc­ción agrí­co­la y aumen­tar los ingre­sos capi­ta­lis­tas en el cam­po, un paque­te tec­no­ló­gi­co basa­do en la fer­ti­li­za­ción quí­mi­ca. , pes­ti­ci­das, semi­llas híbri­das y gené­ti­ca­men­te modi­fi­ca­das (trans­gé­ni­cas) y alta meca­ni­za­ción.
 La pobla­ción urba­na comen­zó a ali­men­tar­se con ali­men­tos pro­du­ci­dos a base de pes­ti­ci­das y pro­duc­tos indus­tria­li­za­dos, con esto ha debi­li­ta­do el cuer­po humano, per­dien­do su resis­ten­cia y con cada gene­ra­ción, más vul­ne­ra­ble a enfer­me­da­des, espe­cial­men­te nue­vas enfer­me­da­des e infec­ción por virus. virus y bac­te­rias. Enton­ces, la sali­da es el ais­la­mien­to para pre­ve­nir la pro­pa­ga­ción del nue­vo coro­na­vi­rus. Pero como la gran mayo­ría de la pobla­ción vive en gran­des ciu­da­des, el gran desa­fío, en tiem­pos de pan­de­mia, es cómo man­te­ner a esta pobla­ción ais­la­da en el hogar, que en la mayo­ría de ellos depen­de del tra­ba­jo infor­mal, que lógi­ca­men­te depen­de de la cir­cu­la­ción de per­so­nas y vive del ingre­so dia­rio para sobre­vi­vir. Ade­más, par­te de esa pobla­ción. vive en una situa­ción de per­so­nas sin hogar.

3. Desa­fíos para supe­rar la pan­de­mia
La salud en el mun­do actual, ade­más del desa­fío cícli­co de supe­rar la pan­de­mia del nue­vo coro­na­vi­rus, pre­sen­ta nue­vos desa­fíos estra­té­gi­cos seña­la­dos por la fra­gi­li­dad para enfren­tar la pan­de­mia actual, y cómo la pobla­ción mun­dial es rehén de las pos­tu­ras de los gobier­nos y vul­ne­ra­ble a las pan­de­mias de pro­por­cio­nes glo­ba­les.
El pri­mer desa­fío, estruc­tu­ral, es el neo­li­be­ra­lis­mo, en la déca­da de 1980, un trac­tor, en nom­bre del «desa­rro­llo y la glo­ba­li­za­ción de la eco­no­mía» para pri­va­ti­zar toda la estruc­tu­ra de salud públi­ca, trans­for­mó los ser­vi­cios de salud públi­ca en mer­can­cías, al ser­vi­cio del capi­tal. En nom­bre del mer­ca­do des­man­te­la­do de los sis­te­mas de salud públi­ca en todo el mun­do. Los pla­nes de salud pri­va­dos han reem­pla­za­do la salud públi­ca, los hos­pi­ta­les pri­va­dos y los con­glo­me­ra­dos de empre­sas y cor­po­ra­cio­nes comien­zan a explo­rar, hos­pi­ta­les, emer­gen­cias, labo­ra­to­rios, inves­ti­ga­ción, tec­no­lo­gía y logís­ti­ca de salud, reem­pla­zan­do o debi­li­tan­do las redes públi­cas de aten­ción de salud. La salud se con­vir­tió en una mer­can­cía, dis­po­ni­ble para el mer­ca­do. Para quién pue­de pagar la aten­ción, para quién no esté a mer­ced del pre­ca­rio sis­te­ma públi­co.
En este momen­to, cuan­do el sis­te­ma de salud está colap­san­do, la mayo­ría de los paí­ses no cuen­tan con un ser­vi­cio de salud públi­ca estruc­tu­ra­do para res­pon­der a la pro­li­fe­ra­ción de virus y enfer­me­da­des. El colap­so del sis­te­ma de salud en el mun­do es inhe­ren­te a la for­ma en que el capi­tal ha trans­for­ma­do la salud en mer­can­cía. Más impor­tan­te que curar a las per­so­nas, se ha con­ver­ti­do en el bene­fi­cio que obtie­nen las empre­sas capi­ta­lis­tas, espe­cial­men­te con la enfer­me­dad de las per­so­nas. Están menos preo­cu­pa­dos por la salud, apues­tan más por la enfer­me­dad y están más entu­sias­ma­dos con los bene­fi­cios que la enfer­me­dad le per­mi­te al capi­tal extraer de este pro­ce­so. El gran desa­fío en el mun­do de hoy es recons­truir sis­te­mas de salud públi­cos y gra­tui­tos que sean res­pon­sa­bles, des­de la aten­ción bási­ca de salud has­ta el desa­rro­llo de inves­ti­ga­cio­nes, tec­no­lo­gías, estruc­tu­ras que pue­den res­pon­der a dia­rio, has­ta el caos que pre­sen­ta hoy, la salud, en la mayo­ría de los paí­ses, en el mun­do. Pero espe­cial­men­te para res­pon­der a esos momen­tos de emer­gen­cia. Esta pan­de­mia pasa­rá, las con­se­cuen­cias mayo­res o meno­res depen­de­rán de las acti­tu­des del gobierno. Defien­de la vida de las per­so­nas pri­me­ro o el capi­tal. Pero segu­ra­men­te el mun­do verá que cada vez más pro­ce­sos recu­rren­tes de epi­de­mias y enfer­me­da­des se pro­pa­gan rápi­da­men­te en todo el mun­do como una pan­de­mia.
 El segun­do desa­fío, cen­tra­do en la pro­duc­ción agrí­co­la y los hábi­tos ali­men­ta­rios en el mun­do, es urgen­te e inme­dia­to que el mun­do pue­da supe­rar este mode­lo de pro­duc­ción de ali­men­tos, basa­do en la pro­duc­ción de alta pro­duc­ti­vi­dad, basa­da en semi­llas y pes­ti­ci­das trans­gé­ni­cos con­tro­la­dos por gran­des cor­po­ra­cio­nes capi­ta­lis­tas. que impo­ne un con­su­mo estan­da­ri­za­do de ali­men­tos para todo el mun­do, al ser­vi­cio de las ganan­cias y el mer­ca­do, los ali­men­tos ven­di­dos en las bol­sas de valo­res como pro­duc­tos bási­cos, reem­pla­zan­do los mer­ca­dos loca­les y regio­na­les, los hábi­tos de pro­duc­ción y ali­men­ta­ción (cul­tu­ra), para la pro­duc­ción, el con­su­mo y la cul­tu­ra ali­men­tos más salu­da­bles, basa­dos​en la agro­eco­lo­gía y una rela­ción más ami­ga­ble: entre el agri­cul­tor que pro­du­ce los ali­men­tos, la pobla­ción que con­su­me y el medio ambien­te. Este res­pe­to entre estos fac­to­res pue­de rees­truc­tu­rar la salud de las per­so­nas y for­ta­le­cer el sis­te­ma inmu­no­ló­gi­co, evi­tan­do así el caos de la salud públi­ca y las enfer­me­da­des. Por lo tan­to, basa­do en un nue­vo hábi­to (recons­truc­ción de la cul­tu­ra ali­men­ta­ria y la coci­na regio­nal). Pode­mos hacer que el cuer­po humano lo recu­pe­re, pero es resis­ten­cia, cui­dan­do más la salud y menos enfer­me­da­des.
 El ter­cer desa­fío se cen­tra en una estra­te­gia para uni­fi­car pro­ce­di­mien­tos, datos e inves­ti­ga­cio­nes sobre enfer­me­da­des y for­mas de com­ba­tir­las en todo el mun­do. Los paí­ses ya no pue­den ser toma­dos como rehe­nes por el capi­tal, las gran­des empre­sas y los con­glo­me­ra­dos que explo­tan el sec­tor de la salud. El mun­do tie­ne que cons­truir en un for­ma­to uni­ver­sal, en el cual, el cono­ci­mien­to adqui­ri­do en cual­quier par­te del mun­do, no pue­de ser paten­tes, en el que las empre­sas domi­nan la tec­no­lo­gía y la ponen en el mer­ca­do para la venta.

Per­nam­bu­co, 7 abril 2020

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