La hora de la con­do­na­ción de la deu­da para Amé­ri­ca Lati­na

Por Alfre­do Serrano Man­ci­lla, Rafael Correa, Álva­ro Gar­cía Line­ra y Gus­ta­vo Petro /​Celag /​Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 20 mar­zo 2020

En esta hora que el mun­do ha asu­mi­do un tono más humano y coope­ra­ti­vo en lo eco­nó­mi­co ante la pan­de­mia del Covid-19, des­de el Cen­tro Estra­té­gi­co Lati­no­ame­ri­cano de Geo­po­lí­ti­ca (Celag) soli­ci­ta­mos la con­do­na­ción de la deu­da exter­na sobe­ra­na de los paí­ses de Amé­ri­ca Lati­na por par­te de FMI y de otros orga­nis­mos mul­ti­la­te­ra­les (BID, BM, CAF) e ins­ta­mos a los acree­do­res pri­va­dos inter­na­cio­na­les a que acep­ten un pro­ce­so inme­dia­to de res­truc­tu­ra­ción de la deu­da que con­tem­ple una mora abso­lu­ta de dos años sin intere­ses.
La Con­fe­ren­cia de las Nacio­nes Uni­das para el Comer­cio y Desa­rro­llo pre­vé una pér­di­da de ingre­sos glo­ba­les de 2 billo­nes de dóla­res como con­se­cuen­cia de esta cri­sis. Y, por su par­te, la Orga­ni­za­ción Inter­na­cio­nal del Tra­ba­jo esti­ma que 25 millo­nes de empleos en el mun­do están en ries­go. Sigue la sali­da de capi­ta­les de los paí­ses emer­gen­tes; ya está en valor récord: 60 mil millo­nes de dóla­res en menos de dos meses, según el Ins­ti­tu­to Inter­na­cio­nal de Finan­zas. Ante tan­tas difi­cul­ta­des, la con­do­na­ción de la deu­da exter­na es una acción tan jus­ta como nece­sa­ria. Al igual que ocu­rrie­ra en otros momen­tos his­tó­ri­cos mar­ca­dos por gran­des catás­tro­fes natu­ra­les, como gue­rras o enfer­me­da­des y pan­de­mias, esta es una opor­tu­ni­dad úni­ca para evi­tar que el peso de la deu­da sea un esco­llo aún mayor que aña­dir al com­ple­jo reto de supe­rar este momen­to social y eco­nó­mi­co tan crí­ti­co.
Uno de los ejem­plos más cono­ci­dos es el que se pro­du­jo des­pués de que Ale­ma­nia fue­ra devas­ta­da en la Segun­da Gue­rra Mun­dial. En la Con­fe­ren­cia de Lon­dres de 1953 se acor­dó per­do­nar can­ti­da­des sus­tan­cia­les de la deu­da ale­ma­na. No fue la úni­ca vez que esto se lle­vó a cabo a lo lar­go de nues­tra his­to­ria más recien­te. Hay infi­ni­tos casos en los que las deu­das exter­nas fue­ron per­do­na­das.
Nadie pue­de dudar que aho­ra es un momen­to opor­tuno para hacer­lo si se quie­re afron­tar con éxi­to esta situa­ción tan difí­cil. No pode­mos exi­gir a los paí­ses que hagan polí­ti­cas efec­ti­vas en mate­ria de salud públi­ca para afron­tar la actual pan­de­mia y, al mis­mo tiem­po, pre­ten­der que sigan cum­plien­do con sus obli­ga­cio­nes de deu­da. No pode­mos exi­gir­les que imple­men­ten polí­ti­cas eco­nó­mi­cas que com­pen­sen los daños de esta catás­tro­fe mien­tras deben seguir pagan­do a sus acree­do­res. Es abso­lu­ta­men­te incom­pa­ti­ble hacer efec­ti­vo un plan de res­truc­tu­ra­ción eco­nó­mi­ca en el futu­ro pró­xi­mo con los actua­les nive­les de endeu­da­mien­to externo (en pro­me­dio, supo­ne 43.2 por cien­to del pro­duc­to interno bru­to en Amé­ri­ca Lati­na).
Tal como se hicie­ra con la reso­lu­ción apro­ba­da el 10 de sep­tiem­bre de 2015 sobre los Prin­ci­pios Bási­cos de los Pro­ce­sos de Res­truc­tu­ra­ción de la Deu­da Sobe­ra­na, aho­ra debe­mos dar un nue­vo paso y, por eso, des­de el Celag soli­ci­ta­mos a las Nacio­nes Uni­das que, a la mayor urgen­cia, con­vo­que a la Asam­blea Gene­ral para dis­cu­tir una reso­lu­ción que pro­por­cio­ne el mar­co legal inter­na­cio­nal para lle­var a cabo esta estra­te­gia efec­ti­va de con­do­na­ción de la deu­da exter­na de Amé­ri­ca Lati­na y fomen­tar el pro­ce­so de res­truc­tu­ra­ción (con mora de dos años) con los acree­do­res pri­va­dos.
Tam­bién ins­ta­mos al res­to de orga­ni­za­cio­nes inter­na­cio­na­les a que se sumen a esta ini­cia­ti­va de soli­ci­tud de la con­do­na­ción de la deu­da.
Invi­ta­mos a otros cen­tros de pen­sa­mien­to, a uni­ver­si­da­des, ins­ti­tu­cio­nes reli­gio­sas, sin­di­ca­tos, patro­na­les y gobier­nos a que se unan a este pedi­do.
No sólo es una cues­tión de soli­da­ri­dad, sino tam­bién de efi­cien­cia.

Itu­rria /​Fuen­te

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