Boli­via. Evo Mora­les can­di­da­to a Pre­mio Nobel de la Paz

Por Adol­fo Pérez Esqui­vel (Pre­mio Nobel de la Paz 1980), Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 3 mar­zo 2020.-

Es un honor para mí comu­ni­car­les que he pos­tu­la­do al com­pa­ñe­ro Evo Mora­les Ayma al Pre­mio Nobel de la Paz del año 2020.

Nues­tra que­ri­da her­ma­na Boli­via, la más empo­bre­ci­da de Amé­ri­ca del Sur, en 2019 fue decla­ra­da por la ONU como país de Desa­rro­llo Humano Alto por pri­me­ra vez en su his­to­ria. No fue casua­li­dad. Des­de el año 2006 el pri­mer Pre­si­den­te indí­ge­na de la his­to­ria de Amé­ri­ca enca­be­zó un pro­ce­so plu­ri­na­cio­nal, revo­lu­cio­na­rio y no vio­len­to, que mar­có un antes y un des­pués en la vida de los boli­via­nos y las boli­via­nas. El mode­lo de país con igual­dad, jus­ti­cia social y sobe­ra­nía que lide­ró Evo debe ser reco­no­ci­do inter­na­cio­nal­men­te.

En 1980 reci­bí el Pre­mio Nobel por nues­tra lucha con­tra las dic­ta­du­ras lati­no­ame­ri­ca­nas, arti­cu­la­das entre sí por la Ope­ra­ción Cón­dor que diri­gía Esta­dos Uni­dos. Al igual que en el caso de Lula, pri­mer pre­si­den­te obre­ro de Amé­ri­ca, a quién pos­tu­lé al Nobel en el año 2019, Evo tam­bién es un sím­bo­lo de resis­ten­cia con­tra la nue­va Ope­ra­ción Cón­dor que hoy rea­li­za gol­pes mili­ta­res, mediá­ti­cos y judi­cia­les, para pros­cri­bir par­ti­dos polí­ti­cos y can­di­da­tos que logran alta inten­ción de voto por­que imple­men­tan polí­ti­cas sobe­ra­nas a favor del pue­blo.

La demo­cra­cia está en ries­go en nues­tra región y no pode­mos estar en silen­cio. No pode­mos per­mi­tir la dic­ta­du­ra cívi­co-mili­tar boli­via­na con su odio racial, ni la acción gol­pis­ta de la OEA en manos de Luis Alma­gro. Que­re­mos elec­cio­nes libres y trans­pa­ren­tes en Boli­via, el fin del exi­lio for­za­do de Evo Mora­les, y el reco­no­ci­mien­to inter­na­cio­nal a este pue­blo plu­ri­na­cio­nal por su exi­to­so mode­lo social de Paz y no vio­len­cia.

#Nobel­Pa­ra­Evo #Demo­cra­cia­Pa­ra­Bo­li­via

Aquí les dejo la car­ta de pos­tu­la­ción que pre­sen­té al Comi­té Nobel de Norue­ga (Esp. /​Eng.):

Es para mi un honor pre­sen­tar ante el Comi­té la can­di­da­tu­ra al Pre­mio Nobel de la Paz para Evo Mora­les Ayma, diri­gen­te sin­di­cal, líder social, pri­mer Pre­si­den­te Indí­ge­na del Amé­ri­ca Lati­na, que logró imple­men­tar pro­gra­mas exi­to­sos de lucha con­tra la pobre­za, con­tra la des­igual­dad, con­tra el cam­bio cli­má­ti­co y, por ende, en favor de la Paz.

No es sim­ple la res­pues­ta a la siguien­te pre­gun­ta: ¿Qué tipo de estruc­tu­ra social impe­día por más de 200 años que un indí­ge­na fue­se Pre­si­den­te de un país cuya pobla­ción es mayo­ri­ta­ria­men­te indí­ge­na?

Boli­via tie­ne a casi dos ter­cios de sus habi­tan­tes que se auto­iden­ti­fi­can como par­te de una iden­ti­dad colec­ti­va indí­ge­na, pero sus estruc­tu­ras esta­ban defi­ni­das por el hecho de que la movi­li­dad social depen­día del color de piel, del idio­ma materno y del ape­lli­do del indi­vi­duo. Así, se pro­mo­vían anti­va­lo­res sus­ten­ta­dos en el racis­mo y en la dis­cri­mi­na­ción en con­tra de la mayo­ría indí­ge­na.

En una socie­dad como la boli­via­na, para las éli­tes, el tér­mino “indio” era con­si­de­ra­do como un insul­to y los idio­mas nati­vos eran en la prác­ti­ca pros­cri­tos. La pobre­za esta­ba ínti­ma­men­te liga­da a la con­di­ción étni­ca. En ese ambien­te, se desa­rro­lló la lucha polí­ti­ca y sin­di­cal de Evo Mora­les Ayma. Siem­pre uti­li­zan­do los medios pací­fi­cos de las vías demo­crá­ti­cas.
Hace 14 años, Boli­via era el país más pobre de Sura­mé­ri­ca, el país más des­igual, con una bají­si­ma espe­ran­za de vida y depen­dien­te de la coope­ra­ción inter­na­cio­nal has­ta para pagar los sala­rios de los médi­cos y maes­tros.

Aho­ra, Boli­via cre­ce al doble de sus veci­nos. Su PIB superó el 5% anual y el pro­me­dio del res­to de paí­ses es 2%.

En 2006, el PIB era de 9 mil millo­nes de dóla­res y aho­ra es de 40 mil millo­nes. El PIB per­cá­pi­ta era de 1.000 dóla­res y subió a 3.500.

Boli­via tie­ne la tasa de des­em­pleo más baja de la región.

Boli­via era el país que más gol­pes de Esta­do regis­tra­ba en su his­to­ria, duran­te esos 14 años hubo esta­bi­li­dad polí­ti­ca.

Boli­via fue decla­ra­da terri­to­rio libre de anal­fa­be­tis­mo por la UNESCO.

Se creo un sis­te­ma de salud públi­ca, esta­ble­cien­do un sis­te­ma de acce­so uni­ver­sal a la salud. Se rea­li­za­ron más de 16 millo­nes de con­sul­tas médi­cas, se redu­jo la des­nu­tri­ción infan­til a la mitad.

El sub­si­dio uni­ver­sal pre­na­tal aten­dió a más de 2 millo­nes de madres, niñas y niños.

Con el bono Juan­ci­to Pin­to, dise­ña­do para la erra­di­ca­ción del tra­ba­jo infan­til y de la deser­ción esco­lar, más de 900 mil estu­dian­tes de casi 14 mil escue­las fue­ron bene­fi­cia­dos.

1 millón 300 mil per­so­nas de la ter­ce­ra edad reci­bie­ron la pen­sión bási­ca uni­ver­sal duran­te estos últi­mos años.

Se cons­tru­yó un sis­te­ma polí­ti­co en que las muje­res tie­nen una repre­sen­ta­ción igua­li­ta­ria y pari­ta­ria. Más del 50% de los órga­nos legis­la­ti­vos está com­pues­to por muje­res.

En 1995, sola­men­te el 9% de las muje­res eran pro­pie­ta­rias de tie­rras; actual­men­te un 45% de las muje­res son pro­pie­ta­rias. En 2005, una cada diez muje­res sufrían con el des­em­pleo; hoy esta can­ti­dad se ha redu­ci­do a la mitad.

Ade­más, el tra­ba­jo infan­til ha sido redu­ci­do en un 80% en Boli­via.

El sala­rio míni­mo se incre­men­tó de 440 boli­via­nos en 2005 a 2.122 boli­via­nos actual­men­te.

En 2006, 3,3 millo­nes de per­so­nas reci­bían más del ingre­so pro­me­dio; en 2019, esa cifra se incre­men­tó a 6 millo­nes y medio de per­so­nas.

Se uni­ver­sa­li­zó el acce­so al agua, tele­co­mu­ni­ca­cio­nes y a la ener­gía eléc­tri­ca. Reco­no­ci­dos como dere­chos.

La extre­ma pobre­za se redu­jo de una mane­ra impre­sio­nan­te. De 38% a 15% en 14 años.

La bre­cha de géne­ro tam­bién se redu­jo sus­tan­cial­men­te. Aho­ra, según el Foro Eco­nó­mi­co y Social, Boli­via está en el pues­to núme­ro 17 del mun­do, por enci­ma de muchos paí­ses desa­rro­lla­dos.

En sín­te­sis, según la Orga­ni­za­ción de Nacio­nes Uni­das, en 2019, Boli­via ha sido cali­fi­ca­do por pri­me­ra vez como un país de Desa­rro­llo Humano Alto.
Se habla mucho de un mila­gro eco­nó­mi­co. Esos sor­pren­den­tes resul­ta­dos son pro­duc­to de la lucha del pue­blo boli­viano y del lide­raz­go de Evo Mora­les.

La lucha con­tra la pobre­za y des­igual­dad han hecho de Boli­via un país que esta­ba cons­tru­yen­do una paz sos­te­ni­ble y dura­de­ra.

Estos cam­bios estruc­tu­ra­les afec­tan intere­ses de éli­tes que no quie­ren que cam­bien las cosas. A lo lar­go de 14 años, esas éli­tes inten­ta­ron derro­car al gobierno legí­ti­mo y legal de Evo Mora­les en varias opor­tu­ni­da­des.

Esos inten­tos final­men­te se con­su­ma­ron el 10 de noviem­bre de 2019. Las Fuer­zas Arma­das y la Poli­cía for­za­ron la renun­cia del Pre­si­den­te y así con­su­ma­ron un gol­pe de Esta­do.

Evo Mora­les pre­fi­rió renun­ciar para evi­tar que se pro­du­je­ra un enfren­ta­mien­to. Logró sal­var la vida gra­cias a la gene­ro­si­dad del gobierno de Méxi­co que le otor­gó asi­lo y un avión que, des­pués de muchas difi­cul­ta­does, logró sacar­lo de Boli­via.

Lamen­ta­ble­men­te, el gobierno gol­pis­ta per­pe­tró masa­cres y actual­men­te ha des­ata­do una per­se­cu­ción sis­te­má­ti­ca en con­tra de exau­to­ri­da­des del gobierno depues­to.

Asi­mis­mo, el gobierno de fac­to ha empe­za­do a tomar medi­das eco­nó­mi­cas que pre­ten­den des­truir el mode­lo eco­nó­mi­co que sacó de la pobre­za a tan­ta gen­te.

Son estas y otras razo­nes que me impul­san a pre­sen­tar esta can­di­da­tu­ra.

Estoy con­ven­ci­do que el Pre­mio Nobel de la Paz para Evo Mora­les Ayma será un jus­to reco­no­ci­mien­to y un aci­ca­te a la lucha por la inclu­sión, por la erra­di­ca­ción de la pobre­za y por el desa­rro­llo sos­te­ni­ble.

Itu­rria /​Fuen­te

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