Pales­ti­na: más allá del mito de los «dos Estados»

El mito per­sis­ten­te de los dos Esta­dos como solu­ción para la Pales­ti­na ocu­pa­da por «Israel» es una cruel men­ti­ra de 75 años que ha ser­vi­do de cober­tu­ra para la cons­truc­ción de un régi­men de apartheid mons­truo­so y geno­ci­da. Cie­ga a la comu­ni­dad inter­na­cio­nal tan­to ante la reali­dad actual así tam­bién como ante el camino a seguir.

Las reso­lu­cio­nes de la ONU sobre Pales­ti­na están obso­le­tas, con­ge­la­das en una épo­ca en la que el mito de los «dos Esta­dos» era más plau­si­ble y el cual esta­ba encap­su­la­do en una redac­ción acep­ta­ble para los prin­ci­pa­les patro­ci­na­do­res de la colo­nia. Sin embar­go, el úni­co camino prác­ti­co a seguir hoy es el suda­fri­cano: hay que des­man­te­lar el régi­men de apartheid. Este está oscu­re­ci­do por el mito de los «dos Esta­dos, como han obser­va­do dos exlí­de­res israelíes.

l ex Pri­mer Minis­tro israe­lí Ehud Olmert (2007) reco­no­ció que «si lle­ga­se el día en que la idea de una solu­ción de dos los esta­dos se derrum­be y nos enfren­te­mos a una lucha al esti­lo suda­fri­cano por la igual­dad de dere­chos de voto», enton­ces nos enfren­ta­re­mos a un «apartheid». como una lucha…E y el Esta­do de «Israel» está aca­ba­do» (McCarthy 2007). De mane­ra simi­lar, en 2017, otro ex pri­mer minis­tro israe­lí, Ehud Barak, advir­tió que el régi­men esta­ba «en una pen­dien­te res­ba­la­di­za» hacia el apartheid (Kaplan, 2017).

Aun­que la idea de los dos Esta­dos» está incor­po­ra­da en las reso­lu­cio­nes del Con­se­jo de Segu­ri­dad de las Nacio­nes Uni­das (comen­zan­do con la reso­lu­ción 242 de 1967 del Con­se­jo de Segu­ri­dad de las Nacio­nes Uni­das), ese hecho sólo pone de relie­ve el fra­ca­so de las reso­lu­cio­nes inter­na­cio­na­les a la hora de reco­no­cer las reali­da­des cambiantes.

Los israe­líes no han cum­pli­do sus obli­ga­cio­nes en vir­tud de la reso­lu­ción 242 y aho­ra exis­ten múl­ti­ples infor­mes inde­pen­dien­tes que cali­fi­can al régi­men israe­lí de Esta­do de apartheid (CCHS 2022) y, por tan­to, un cri­men con­tra la huma­ni­dad, que la comu­ni­dad inter­na­cio­nal tie­ne la res­pon­sa­bi­li­dad de des­man­te­lar (Falk y Tilley 2017). Esos infor­mes aún no son reco­no­ci­dos en la ONU por­que los patro­ci­na­do­res cla­ve del régi­men israe­lí man­tie­nen el poder del veto.

Se nece­si­ta una com­pren­sión más com­ple­ta de este con­flic­to intra­ta­ble, que tie­ne gra­ves reper­cu­sio­nes regio­na­les e inter­na­cio­na­les. Sin estos enten­di­mien­tos, los esfuer­zos prác­ti­cos de reso­lu­ción están equi­vo­ca­dos. Este artícu­lo pre­ten­de con­tri­buir a esa com­pren­sión, en par­ti­cu­lar ponien­do fin al mito de los dos Esta­dos.

Aquí se argu­men­ta que la «solu­ción de los dos Esta­dos» y la idea de un «regre­so a las fron­te­ras de 1967» son enga­ño­sas y oscu­re­cen la reali­dad actual y el pos­si­ble futu­re de Pales­ti­na, por estas razones:

  • la noción de dos Esta­dos ocul­ta la reali­dad de un régi­men úni­co de apartheid;
  • todas las con­di­cio­nes esta­ble­ci­das por el Con­se­jo de Segu­ri­dad de las Nacio­nes Uni­das (reso­lu­ción 242 y sus suce­so­ras) para un «regre­so a las fron­te­ras de 1967» han sido des­trui­das por el régi­men israe­lí; y
  • el régi­men israe­lí de apartheid debe ser des­man­te­la­do, por­que un régi­men depre­da­dor y de lim­pie­za étni­ca no pue­de coexis­tir con una Pales­ti­na independiente.

Sin embar­go, tal como Washing­ton y los israe­líes entien­den muy bien, la dis­trac­ción de los dos Esta­dos ocul­ta el apartheid e impi­de la cons­truc­ción de un movi­mien­to amplio en con­tra el apartheid.

Cual­quier posi­bi­li­dad res­tan­te de los dos Esta­dos fue final­men­te des­trui­da por el cons­tan­te robo israe­lí de tie­rras pales­ti­nas y la nega­ti­va a des­alo­jar las tie­rras liba­ne­sas y sirias ane­xa­das. La idea de un «regre­so a las fron­te­ras de 1967» sim­ple­men­te ocul­ta la reali­dad de un régi­men de apartheid ilegítimo.

Un velo para ocul­tar el apartheid

La idea de los dos Esta­dos es el velo que ocul­ta la reali­dad del apartheid. La suge­ren­cia de esta idea se plan­teó como reco­men­da­ción en las Nacio­nes Uni­das en 1948, pero nin­gún régi­men israe­lí la apo­yó real­men­te. Algu­nas fac­cio­nes israe­líes y el gobierno de EEUU aún plan­tean esta teo­ría, mien­tras que otros israe­líes libe­ra­les han opta­do por algu­na ver­sión de un Esta­do demo­crá­ti­co úni­co (por ejem­plo, Bei­nart 2020; Levy 2023).

Los fun­da­do­res de la colo­nia sio­nis­ta que­rían toda la Pales­ti­na his­tó­ri­ca, o todo lo que pudie­ran apo­de­rar­se. El pio­ne­ro sio­nis­ta, el aus­tria­co Theo­dor Herzl, dijo que la colo­nia judía sería par­te de «una mura­lla euro­pea con­tra Asia, un pues­to avan­za­do de la civi­li­za­ción en opo­si­ción a la bar­ba­rie. Como Esta­do neu­tral, debe­ría­mos per­ma­ne­cer en con­tac­to con toda Euro­pa, que debe­ría garan­ti­zar nues­tra exis­ten­cia» (Herzl 1896).

La opi­nión mayo­ri­ta­ria en un infor­me de la ONU sobre el «futu­ro gobierno de Pales­ti­na» (que no incluía a nin­gún pales­tino) for­mó la base de la reso­lu­ción 181 de la Asam­blea Gene­ral de las Nacio­nes Uni­das, que reco­men­da­ba la crea­ción de un esta­do ára­be, un esta­do judío y un «régi­men espe­cial» de esta­tus inter­na­cio­nal en Jeru­sa­lén (AGNU 1947).

La pobla­ción de Pales­ti­na en 1946 era 65 por cien­to ára­be y 33 por cien­to por cien­to judía, pero el comi­té reco­men­dó que el área para el esta­do judío fue­ra el 55,5 por cien­to del área total de Pales­ti­na. La reso­lu­ción 181 fue apro­ba­da el 29 de noviem­bre de 1947 con 33 votos a favor, 13 en con­tra y 10 abs­ten­cio­nes (Ham­mond 2010; AGNU 1947). Los bri­tá­ni­cos y la ONU deja­ron que los gru­pos sio­nis­tas lle­va­ran a cabo la lim­pie­za étni­ca (Pap­pe 2006). Con­tra­ria­men­te al mito popu­lar, la ONU no «creó» un Esta­do israe­lí; Los miem­bros de la ONU sim­ple­men­te die­ron un paso atrás y per­mi­tie­ron que los sio­nis­tas se apo­de­ra­ran de tie­rras y pur­ga­ran a pobla­cio­nes enteras.

En 1947 – 1948, David Ben Gurion y sus dis­cí­pu­los tenían muy cla­ro que al crear su enti­dad des­trui­rían pue­blos ente­ros, aca­ba­rían con toda resis­ten­cia y expul­sa­rían a las pobla­cio­nes ára­bes «más allá de las fron­te­ras del Esta­do» (Pap­pe 2006: Capí­tu­lo 4). Ben Gurion creía que se nece­si­ta­ba entre el 80 por cien­to y el 90 por cein­to del terri­to­rio bajo man­da­to bri­tá­ni­co y en 1947 decla­ró que «sólo un Esta­do con al menos un 80 por cein­to de judíos» sería «un Esta­do [judío] via­ble y esta­ble». Sus pla­nes exi­gían el ase­si­na­to de líde­res polí­ti­cos, altos fun­cio­na­rios, ins­ti­ga­do­res y par­ti­da­rios finan­cie­ros pales­ti­nos, daños al trans­por­te, pozos de agua, moli­nos, aldeas, clu­bes y cafés y la expul­sión de las pobla­cio­nes ára­bes res­tan­tes (Pap­pe 2006: xii-xiii, 26, 28, 48).

En 1988, mien­tras se des­ata­ba la pri­me­ra Inti­fa­da (levan­ta­mien­to), el líder de la Orga­ni­za­ción para la Libe­ra­ción de Pales­ti­na (OLP), Yas­ser Ara­fat, anun­ció que la OLP había acep­ta­do las reso­lu­cio­nes 242 y 338 de la ONU, que pare­cían con­ce­der a «Israel» (en reali­dad, «todos los esta­dos de la zona») una opor­tu­ni­dad a «fron­te­ras segu­ras y reco­no­ci­das», reco­no­cien­do efec­ti­va­men­te a un Esta­do israe­lí, siem­pre y cuan­do reti­re su ocu­pa­ción de tie­rras ára­bes (Damen 2022).

Los Acuer­dos de Oslo de la déca­da de 1990, basa­dos en la reso­lu­ción 242 (UNIP 1993: Art 1), gene­ra­ron espe­ran­zas, pero lo que siguió demos­tró que los israe­líes habían uti­li­za­do estos acuer­dos como cober­tu­ra para la expan­sión de los «asen­ta­mien­tos» ile­ga­les en los terri­to­rios ocu­pa­dos (Damen 2022). La Auto­ri­dad Pales­ti­na (AP), crea­da como un orga­nis­mo tem­po­ral en espe­ra del esta­ble­ci­mien­to de un Esta­do pales­tino (PASSIA 2014: 4 – 5), se con­vir­tió efec­ti­va­men­te en un muni­ci­pio del régi­men israelí.

Sin embar­go, la ane­xión de tie­rras pales­ti­nas en Cis­jor­da­nia y Jeru­sa­lén Este en reali­dad aumen­tó bajo el régi­men de Oslo (Damen 2022). A pesar de la afir­ma­ción del pri­mer minis­tro israe­lí Rabin de «con­ge­lar» los «asen­ta­mien­tos», estos cre­cie­ron debi­do a una explo­sión de inver­sión en infra­es­truc­tu­ra (Helm 1993; Ogram 1995; Ofran 2020). De hecho, los pales­ti­nos per­die­ron más tie­rras tras el reco­no­ci­mien­to del régi­men israe­lí en expan­sión y la crea­ción de la Auto­ri­dad Palestina.

El «plan de paz» de Trump de 2020 se afe­rró al mito de los dos Esta­dos al tiem­po que apo­ya­ba las ane­xio­nes ile­ga­les y tra­ta­ba de «nor­ma­li­zar» todas las demás vio­la­cio­nes de los acuer­dos inter­na­cio­na­les come­ti­das por los israe­líes, inclui­dos los inten­tos de ane­xar per­ma­nen­te­men­te el Golán sirio ocu­pa­do, la des­truc­ción y el robo de hoga­res pales­ti­nos en Jeru­sa­lén Este y la inter­mi­na­ble cons­truc­ción de colo­nias en toda Cis­jor­da­nia (TWH 2020).

En los últi­mos años estos «asen­ta­mien­tos» han cre­ci­do has­ta el pun­to de que hay más de 700.000 colo­nos israe­líes en Cis­jor­da­nia. A pesar de las silen­cio­sas pro­tes­tas inter­na­cio­na­les, el res­pal­do de «Tel Aviv» a este pro­ce­so hace que sea poco pro­ba­ble que se pue­da sim­ple­men­te per­sua­dir a los «colo­nos» (como se hizo en Gaza) para que hagan las male­tas y se vayan a casa.

El disi­den­te pero auto­de­no­mi­na­do «patrio­ta israe­lí» Gideon Levy (2023) dice que el régi­men de Netan­yahu, con su cons­tan­te colo­ni­za­ción de Cis­jor­da­nia y Jeru­sa­lén Este, ha des­trui­do cual­quier posi­bi­li­dad de los dos Esta­dos. Obser­va que exis­te un úni­co esta­do de apartheid. «Ni un solo Pri­mer Minis­tro israe­lí tra­ba­jó seria­men­te para hacer reali­dad la solu­ción de los dos Esta­dos… inclu­so los Acuer­dos de Oslo resul­ta­ron ser una pro­me­sa vacía… aho­ra tene­mos un Esta­do con dos regí­me­nes, uno demo­crá­ti­co libe­ral en «Israel» (sic), que inclu­ye un régi­men dis­cri­mi­na­to­rio hacia los ciu­da­da­nos pales­ti­nos… y un régi­men de apartheid al esti­lo suda­fri­cano en Cis­jor­da­nia… la lucha [aho­ra es] sobre la natu­ra­le­za del régi­men en este esta­do» (Levy 2019). En eso últi­mo tie­ne razón.

¿Dere­cho inter­na­cio­nal? Las con­di­cio­nes para un «regre­so a las fron­te­ras de 1967» han sido des­trui­das por los israelíes

A menu­do se cita el dere­cho inter­na­cio­nal (la reso­lu­ción 242 y sus suce­so­ras) para jus­ti­fi­car el dere­cho del régi­men israe­lí a exis­tir, igno­ran­do las vio­la­cio­nes de sus obli­ga­cio­nes de reti­rar­se de las tie­rras ocu­pa­das y el hecho de que nun­ca han defi­ni­do fron­te­ras. Todas las con­di­cio­nes esta­ble­ci­das por la reso­lu­ción 242 (1967) para «regre­sar a las fron­te­ras de 1967» han sido sis­te­má­ti­ca­men­te des­trui­das por suce­si­vos regi­mens sio­nis­tas, con el apo­yo de sus patro­ci­na­do­res anglo­ame­ri­ca­nos y europeos.

Des­pués del ata­que sor­pre­sa sio­nis­ta con­tra los Esta­dos ára­bes en 1967 y la ocu­pa­ción de Cis­jor­da­nia pales­ti­na, Jeru­sa­lén Este, el Golán sirio, par­tes del sur del Líbano y el Sinaí egip­cio, la reso­lu­ción 242 (1967) de la ONU fue apro­ba­da con el apo­yo de «Israel» por­que, si bien ésta soli­ci­tó una reti­ra­da israe­lí de los terri­to­rios ocu­pa­dos, tam­bién soli­ci­tó a los esta­dos ára­bes que reco­no­cie­ran al régi­men israe­lí, bajo cier­tas condiciones.

El tex­to per­ti­nen­te de la reso­lu­ción 242 del Con­se­jo de Segu­ri­dad de la ONU solicitaba:

(i) la reti­ra­da de las fuer­zas arma­das israe­líes de los terri­to­rios ocu­pa­dos en el recien­te conflicto;

(ii) la ter­mi­na­ción de todos los recla­mos o esta­dos de beli­ge­ran­cia y el res­pe­to y reco­no­ci­mien­to de la sobe­ra­nía, inte­gri­dad terri­to­rial e inde­pen­den­cia polí­ti­ca de cada Esta­do en el área y su dere­cho a vivir en paz den­tro de fron­te­ras segu­ras y reco­no­ci­das, libres de ame­na­zas o actos de fuer­za» (CSNU 1967).

Des­de enton­ces, la enti­dad sio­nis­ta (como la lla­man muchos esta­dos ára­bes y musul­ma­nes que no reco­no­cen esta enti­dad como esta­do) sólo se reti­ró del Sinaí egip­cio (des­pués de un acuer­do de paz bila­te­ral) y lue­go inva­dió el Líbano para des­truir a la OLP. Inclu­so des­pués de ser expul­sa­dos del Líbano (en 2000 y 2006) por el gru­po de resis­ten­cia Hiz­bu­llah, con­ser­va­ron algu­nas tie­rras liba­ne­sas, el Golán sirio, y más tar­de pro­ce­die­ron a con­so­li­dar su ane­xión de gran­des par­tes de Cis­jor­da­nia y Jeru­sa­lén Oriental.

Des­de enton­ces, la enti­dad sio­nis­ta (como la lla­man muchos esta­dos ára­bes y musul­ma­nes que no reco­no­cen esta enti­dad como esta­do) sólo se reti­ró del Sinaí egip­cio (des­pués de un acuer­do de paz bila­te­ral) y lue­go inva­dió el Líbano para des­truir a la OLP. Inclu­so des­pués de ser expul­sa­dos del Líbano (en 2000 y 2006) por el gru­po de resis­ten­cia Hiz­bu­llah, con­ser­va­ron algu­nas tie­rras liba­ne­sas, el Golán sirio, y más tar­de pro­ce­die­ron a con­so­li­dar su ane­xión de gran­des par­tes de Cis­jor­da­nia y Jeru­sa­lén Oriental.

El régi­men israe­lí ha vio­la­do las con­di­cio­nes de la reso­lu­ción 242 de for­ma tan seve­ra que es dis­cu­ti­ble que el suge­ri­do «dere­cho a vivir en paz den­tro de fron­te­ras segu­ras y reco­no­ci­das» haya sido abro­ga­do; ni siquie­ra inten­ta­ron decla­rar fron­te­ras en sus diver­sas exten­sio­nes fron­te­ri­zas. De mane­ra simi­lar, igno­ra­ron la reso­lu­ción 194 (1948) de la Asam­blea Gene­ral de las Nacio­nes Uni­das para per­mi­tir­le a los refu­gia­dos pales­ti­nos el dere­cho a regre­sar. Más impor­tan­te aún, la eti­que­ta inter­na­cio­nal del Esta­do de «Israel» como un régi­men de apartheid ame­na­za con eli­mi­nar cual­quier «dere­cho» del Esta­do, apar­te del deber de des­man­te­lar el apartheid (Falk y Tilley, 2017).

Aun­que hubo cier­to deba­te interno, los israe­líes nun­ca tuvie­ron la inten­ción de des­alo­jar las tie­rras que ocu­pa­ron en 1967. El lado libe­ral deba­tió si debían apo­de­rar­se per­ma­nen­te­men­te de entre el 40 por cien­to y el 80 por cien­to de Cis­jor­da­nia, mien­tras que la fac­ción abier­ta­men­te fas­cis­ta, enca­be­za­da por el Likud y Netan­yahu , siem­pre lo qui­so todo. Este últi­mo argu­men­to es a menu­do refe­ri­do al «Plan Yinon» (Yinon 1982), una reite­ra­ción de anti­guas ambi­cio­nes sio­nis­tas de crear un «Gran Israel», «des­de el arro­yo de Egip­to (el río Nilo) has­ta el Éufra­tes» (Herzl 1960): 711).

Esto impli­ca la ane­xión de mucho más terri­to­rio sirio, más allá del Golán. En el lado libe­ral, el minis­tro de Tra­ba­jo, Yigal Allon, argu­men­tó que Israel divi­di­ría Cis­jor­da­nia en una fran­ja con­tro­la­da por Israel a lo lar­go del río Jor­dán, con colo­nias judías per­ma­nen­tes («asen­ta­mien­tos») y bases mili­ta­res estra­té­gi­ca­men­te ubi­ca­das en todos los terri­to­rios pales­ti­nos. Aña­dió que «lo últi­mo que debe­mos hacer es devol­ver una pul­ga­da de Cis­jor­da­nia» (Auer­bach 1991; Shlaim 2001). Sin embar­go, podrían abrir­se nego­cia­cio­nes para una enti­dad pales­ti­na sepa­ra­da y subor­di­na­da (Pedatzur 2007). En otras pala­bras, las dos prin­ci­pa­les fac­cio­nes israe­líes esta­ban com­pro­me­ti­das con el recha­zo de la mayor par­te de la reso­lu­ción 242 y con cual­quier noción de «fron­te­ras de 1967».

Basán­do­se en suce­si­vas reso­lu­cio­nes del CSNU, la ONU no cam­bió su posi­ción de que los resi­den­tes pales­ti­nos de Jeru­sa­lén Este, des­de 1967, están bajo ocu­pa­ción beli­ge­ran­te y, por lo tan­to, están pro­te­gi­dos por la Cuar­ta Con­ven­ción de Gine­bra (AIC 2011: 5 – 6). Pero esto no ha impe­di­do su con­ti­nuo des­po­jo. La reso­lu­ción 242 enfa­ti­zó «la inad­mi­si­bi­li­dad de la adqui­si­ción de terri­to­rio median­te la gue­rra» (UNISPAL 1967). Hacien­do caso omi­so de esta reso­lu­ción, los suce­si­vos gobier­nos israe­líes se apo­de­ra­ron de tie­rras uti­li­zan­do diver­sos méto­dos: com­pra bajo coac­ción, incau­ta­ción para fines esta­ta­les y con­fis­ca­cio­nes pena­les. El gran núme­ro de cami­nos secun­da­rios, bases mili­ta­res, vallas y zonas de amor­ti­gua­mien­to tam­bién con­su­mie­ron cada vez más tie­rras árabes.

A enfren­tar un régi­men depre­da­dor de apartheid: ile­gal e inca­paz de coexistencia

Nin­gún régi­men de apartheid expan­sio­nis­ta y de lim­pie­za étni­ca pue­de con­si­de­rar­se un Esta­do legí­ti­mo ni pue­de coexis­tir con un Esta­do pales­tino inde­pen­dien­te, cuya sus­tan­cia ha tra­ta­do de devo­rar. Actual­men­te hay seis infor­mes inde­pen­dien­tes que cali­fi­can a «Tel Aviv» de régi­men de apartheid, es decir, un cri­men con­tra la huma­ni­dad que debe ser des­man­te­la­do (CCHS 2022).

Si bien la AP domi­na­da por Fatah y la OLP man­tie­nen leal­tad a los Acuer­dos de Oslo y al reco­no­ci­mien­to de «Israel» como Esta­do, esa posi­ción siem­pre estu­vo con­di­cio­na­da a que los israe­líes cum­plie­ran con sus com­pro­mi­sos (reti­ra­da de todas las tie­rras ocu­pa­das). Siem­pre fue una posi­ción a la que se opu­sie­ron los sec­to­res «recha­za­do­res» de la OLP (por ejem­plo, el FPLP), los líde­res de los movi­mien­tos de la Inti­fa­da y los gru­pos de resis­ten­cia aje­nos a la OLP (Hamás y la Yihad Islá­mi­ca Pales­ti­na) que sur­gie­ron en los años 1980. Acep­tar las fron­te­ras de 1967 impli­ca aban­do­nar a los pales­ti­nos que fue­ron des­po­seí­dos antes de 1967.

Sin embar­go, a nivel popu­lar la idea de los dos Esta­dos ha sido popu­lar entre los pales­ti­nos, por­que sugie­re inde­pen­den­cia de la poten­cia ocu­pan­te. Sin embar­go, en los últi­mos años los pales­ti­nos de Cis­jor­da­nia se han ale­ja­do del mito de los dos Esta­dos hacia la idea de un solo Esta­do y de la igual­dad de ciu­da­da­nía, pro­ba­ble­men­te por­que están más inten­sa­men­te suje­tos a las reali­da­des coti­dia­nas del apartheid (JMCC 2021).

Del lado israe­lí, la fac­ción lide­ra­da por el Likud nun­ca tuvo la inten­ción de no apo­de­rar­se de toda la Pales­ti­na his­tó­ri­ca, mien­tras que el lado labo­ris­ta deba­tía qué par­te de Cis­jor­da­nia que­rían ane­xar. En otras pala­bras, uti­li­za­ron la reso­lu­ción 242 para cubrir su expan­sio­nis­mo. Sin embar­go, los disi­den­tes israe­líes y judíos, jun­to con muchos pales­ti­nos, hablan aho­ra de la nece­si­dad de algu­na ver­sión de un Esta­do demo­crá­ti­co úni­co (por ejem­plo, LFA 2023); es decir, el camino suda­fri­cano hacia un Esta­do úni­co post-apartheid.

El pro­ble­ma cla­ve para un enfo­que lega­lis­ta que enfa­ti­za los dos Esta­dos y reso­lu­cio­nes obso­le­tas del Con­se­jo de Segu­ri­dad de la ONU es que la reali­dad de un régi­men de apartheid ha sido docu­men­ta­da. El infor­me más auto­ri­za­do, pre­pa­ra­do para las Nacio­nes Uni­das en 2017 pero deja­do de lado por pre­sión polí­ti­ca, fue escri­to por los abo­ga­dos esta­dou­ni­den­ses Richard Falk y Vir­gi­nia Tilley; los que redac­ta­ron sobre el deber inter­na­cio­nal de no reco­no­cer el régi­men de apartheid y del deber posi­ti­vo de des­man­te­lar­lo. Los extrac­tos rele­van­tes de este infor­me demues­tran que:

Exis­ten prue­bas abru­ma­do­ras (mues­tran) que «Israel» es cul­pa­ble del cri­men de apartheid. Sin embar­go, sólo un fallo de un tri­bu­nal inter­na­cio­nal… haría que tal eva­lua­ción fue­ra ver­da­de­ra­men­te auto­ri­za­da… cual­quier retra­so agra­va el cri­men al pro­lon­gar la sub­yu­ga­ción de los pales­ti­nos a la prác­ti­ca acti­va del apartheid por par­te de Israel. En con­se­cuen­cia, es impe­ra­ti­vo actuar con pron­ti­tud para… poner fin a un cri­men de lesa huma­ni­dad que se está come­tien­do aho­ra (Falk y Tilley 2017: s.3).

Así tam­bién, Falk y Tilley pidie­ron que un tri­bu­nal inter­na­cio­nal exa­mi­na­ra y dic­ta­mi­na­ra sobre los asun­tos obje­to de sus con­clu­sio­nes. Pero enfa­ti­za­ron los siguien­tes deberes:

«Los Esta­dos tie­nen el deber sepa­ra­do y colec­ti­vo (a) de no reco­no­cer como legal un régi­men de apartheid; (b) no fomen­tar o ayu­dar a un esta­do a man­te­ner un régi­men de apartheid; y © coope­rar con las Nacio­nes Uni­das y otros esta­dos para poner fin a los regí­me­nes de apartheid» (Falk y Tilley 2017: s.3). Este infor­me fue pre­ce­di­do por un infor­me suda­fri­cano y segui­do por otros de Gran Bre­ta­ña (Amnis­tía), Esta­dos Uni­dos (Human Rights Watch) y dos de Pales­ti­na-Israel (CCHS 2022).

La cues­tión de no pro­por­cio­nar ayu­da a un régi­men de apartheid soca­va la afir­ma­ción de que el régi­men israe­lí tie­ne algún dere­cho a exis­tir según el dere­cho inter­na­cio­nal. Muchas de las con­di­cio­nes estu­dia­das en estos infor­mes (como los muros y vallas del apartheid en cons­tan­te expan­sión en Cis­jor­da­nia) no exis­tían en el momen­to de la reso­lu­ción 242.

El Plan de Paz de Trump de 2020, que tam­bién bus­ca­ba man­te­ner el mito de los dos Esta­dos, mos­tró la terri­ble reali­dad de tal pro­pues­ta en las cir­cuns­tan­cias actua­les. En lo que se ha lla­ma­do «un ale­ja­mien­to monu­men­tal del con­sen­so inter­na­cio­nal ya com­pro­me­ti­do» (Proc­ter 2020), esta pro­pues­ta, que no tuvo par­ti­ci­pa­ción pales­ti­na, habla­ba de «inter­cam­bios de tie­rras» don­de se ofre­ce­rían a un peque­ño Esta­do pales­tino par­tes del desier­to de Negev (al sur de Gaza) a cam­bio de las par­tes colo­ni­za­das de Cisjordania.

Ade­más de esto, el régi­men israe­lí toma­ría el Valle del Jor­dán, con­tro­la­ría todas las fron­te­ras y aguas terri­to­ria­les, man­ten­dría barre­ras de segu­ri­dad, res­trin­gi­ría inclu­so el sis­te­ma edu­ca­ti­vo pales­tino, segui­ría uti­li­zan­do a la Auto­ri­dad Pales­ti­na como agen­cia muni­ci­pal y limi­ta­ría seve­ra­men­te cual­quier retorno de niños pales­ti­nos refu­gia­dos (TWH 2020; JVL 2020; Proc­ter 2020). En resu­men, era un plan para lo que la Sudá­fri­ca del apartheid lla­ma­ba ban­tus­ta­nes (patrias tri­ba­les) bajo la admi­nis­tra­ción del apartheid. Ese funes­to plan fue recha­za­do por los pales­ti­nos; sin embar­go, es lo que se ofre­ce hoy a los par­ti­da­rios de los «dos Estados».

¿Y qué pasa con aque­llos Esta­dos que se nie­gan a reco­no­cer a «Israel»? En pri­mer lugar están los apro­xi­ma­da­men­te vein­te Esta­dos ára­bes y musul­ma­nes que nun­ca han reco­no­ci­do al régi­men israe­lí. Lue­go hay otros quin­ce apro­xi­ma­da­men­te que rom­pie­ron rela­cio­nes, en su mayo­ría des­pués de varias masa­cres de pales­ti­nos (WPR 2023). Des­de enton­ces, tres Esta­dos ára­bes (Emi­ra­tos Ára­bes Uni­dos, Bah­réin y Marrue­cos) han «nor­ma­li­za­do» bajo la pre­sión de Esta­dos Uni­dos. Ara­bia Sau­di­ta habla­ba de nor­ma­li­za­ción, pero puso fin a las con­ver­sa­cio­nes des­pués de la ofen­si­va de la Resis­ten­cia Pales­ti­na de octu­bre de 2023.

La ocu­pa­ción y la ane­xión, la cons­truc­ción de un régi­men de apartheid y las masa­cres geno­ci­das han des­gas­ta­do el sue­ño de que pue­de haber una sim­ple divi­sión de tie­rras y un «regre­so» a fron­te­ras y con­di­cio­nes que no son acep­ta­das por nin­gu­na de las partes.

Aque­llos que con­ti­núan argu­men­tan­do la fuer­za «legal» de una «solu­ción de los dos Esta­dos», debi­do a la reso­lu­ción 242 y sus suce­so­ras, ten­drán que expli­car cómo y por qué igno­ran el des­pre­cio y el recha­zo israe­lí a las con­di­cio­nes de la reso­lu­ción 242, y cómo lue­go pro­ce­de­rán a reco­no­cer un régi­men que es amplia­men­te til­da­do de cri­men con­tra la huma­ni­dad, como uno de esos dos Estados.

Debe­mos recor­dar que es un cri­men reco­no­cer un régi­men de apartheid y brin­dar­le asis­ten­cia (Falk y Tilley 2017). Aun­que la mar­ca del apartheid aún no está incor­po­ra­da en las reso­lu­cio­nes del Con­se­jo de Segu­ri­dad de la ONU, debi­do a la influen­cia de los patro­ci­na­do­res del régi­men en la ONU, no se pue­den igno­rar las impli­ca­cio­nes lega­les del apartheid.

Mien­tras tan­to, la idea de los dos Esta­dos sigue sien­do una barre­ra para cons­truir un movi­mien­to con­tra el apartheid, y es nues­tro deber según el dere­cho inter­na­cio­nal, el de des­man­te­lar un régi­men racis­ta, tal como se hizo en Sudá­fri­ca, y pro­mo­ver un Esta­do con ciu­da­da­nía igual para todos, jun­to con un acuer­do jus­to sobre las cues­tio­nes de tie­rra y los refugiados.

Tim Ander­son

7 de noviem­bre de 2023

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