Abor­to: un movi­mien­to social en Esta­dos Uni­dos está en pie de gue­rra, pero desorientado

La deci­sión del Tri­bu­nal Supre­mo del pasa­do vier­nes des­en­ca­de­nó una movi­li­za­ción gene­ral a favor del abor­to en todo el país. Prue­ba de ello son las nume­ro­sas mani­fes­ta­cio­nes que han teni­do lugar duran­te la últi­ma sema­na, des­de las gran­des ciu­da­des don­de los mani­fes­tan­tes se cuen­tan por miles has­ta los pue­blos más peque­ños en el cora­zón de los esta­dos más con­ser­va­do­res. Pero si la ener­gía está ahí, el movi­mien­to social se está cues­tio­nan­do sus estra­te­gias y tác­ti­cas, toda­vía atur­di­do por la con­mo­ción y enfren­ta­do a la urgen­cia de ayu­dar a los millo­nes de muje­res que ya viven en un esta­do don­de el abor­to es ilegal.

Ade­más de salir a la calle, una de las pri­me­ras reac­cio­nes de los esta­dou­ni­den­ses indig­na­dos por la deci­sión del Tri­bu­nal fue con­tri­buir masi­va­men­te a los fon­dos1 que per­mi­ten a los acti­vis­tas de base ayu­dar a las muje­res a pagar los pro­ce­di­mien­tos médi­cos y los gas­tos de via­je a los esta­dos con dis­po­si­cio­nes lega­les pro­tec­to­ras, don­de mucha gen­te se ha pre­pa­ra­do para aco­ger a estos refu­gia­dos médi­cos. Y a cola­bo­rar con las nume­ro­sas orga­ni­za­cio­nes de base que ofre­cen apo­yo y pro­tec­ción a quie­nes desean abor­tar. De hecho, exis­te un movi­mien­to pro­abor­tis­ta des­de hace mucho tiem­po en Esta­dos Uni­dos, que lucha con­tra el endu­re­ci­mien­to de la legis­la­ción e inten­ta pro­por­cio­nar un acce­so prác­ti­co a la aten­ción repro­duc­ti­va, espe­cial­men­te a las muje­res esta­dou­ni­den­ses más pobres, mar­gi­na­das y aisladas.

La deci­sión de los jue­ces cons­ti­tu­cio­na­les de anu­lar la sen­ten­cia de 1973 no fue una sor­pre­sa, ya que se había fil­tra­do a la pren­sa hace un mes. Pero la admi­nis­tra­ción Biden no apro­ve­chó esta adver­ten­cia para tomar la ini­cia­ti­va. La admi­nis­tra­ción pre­si­den­cial sigue cen­tra­da en las «mid-terms», las elec­cio­nes de mitad de man­da­to que renue­van ambas cáma­ras en noviem­bre y de las que espe­ra obte­ner la mayo­ría en el Sena­do. Esto es tan­to más impor­tan­te cuan­to que duran­te estas elec­cio­nes fede­ra­les se cele­bran muchas elec­cio­nes loca­les a dis­tin­tos niveles.

Y es en el ámbi­to local don­de se libra­rán muchas de las bata­llas sobre el abor­to. Aun­que los esta­dos tie­nen aho­ra el con­trol de la prohi­bi­ción, las ciu­da­des y los con­da­dos pue­den impo­ner otras res­tric­cio­nes, y la elec­ción de fis­ca­les y she­riffs pue­de tener un impac­to con­cre­to en la apli­ca­ción de medi­das repre­si­vas del aborto.

Sin embar­go, a pesar de la reti­cen­cia del Pre­si­den­te a inter­ve­nir, el Esta­do cen­tral no care­ce de resor­tes de actua­ción, ya que no exis­te nin­gu­na ley que prohí­ba el abor­to a nivel fede­ral. Así, sin espe­rar siquie­ra ins­truc­cio­nes de la admi­nis­tra­ción, la agen­cia esta­dou­ni­den­se del medi­ca­men­to (FDA) recor­dó en un comu­ni­ca­do que la mife­pris­to­na, el prin­ci­pio acti­vo de la píl­do­ra abor­ti­va, seguía sien­do una sus­tan­cia auto­ri­za­da por la ley fede­ral y que, por tan­to, no podía ser prohi­bi­da por los esta­dos. Trein­ta y tres sena­do­res demó­cra­tas, una mayo­ría, inclu­so envia­ron una car­ta a Joe Biden, ins­tán­do­le a lide­rar una ver­da­de­ra cam­pa­ña por el acce­so al abor­to, movi­li­zan­do todos los medios a su alcan­ce. Y cada vez son más las voces crí­ti­cas que se alzan entre el elec­to­ra­do demó­cra­ta, que pue­de haber expe­ri­men­ta­do como un chan­ta­je las nume­ro­sas peti­cio­nes de dona­cio­nes que lle­ga­ron de sus repre­sen­tan­tes como reac­ción al anun­cio del Tri­bu­nal Supremo.

Esto es aún más cier­to en el com­po­nen­te más ins­ti­tu­cio­nal del movi­mien­to pro-elec­ción, las gran­des aso­cia­cio­nes nacio­na­les como NARA­L/­Pro-Choi­ce Ame­ri­ca o Plan­ned Parenthood se enfren­tan a una amar­ga reali­dad. Siem­pre han basa­do su estra­te­gia en la vía legal y en el apo­yo a la elec­ción de can­di­da­tos pro-abor­to. Pero des­pués de 40 años, varias pre­si­den­cias demó­cra­tas y cien­tos de millo­nes de dóla­res recau­da­dos y dona­dos a las cam­pa­ñas elec­to­ra­les (190 millo­nes en 2020), el fra­ca­so es amar­go. Los pre­ce­den­tes cons­ti­tu­cio­na­les han sido anu­la­dos, no se ha pro­mul­ga­do nin­gu­na ley fede­ral para pro­te­ger este dere­cho y nun­ca se ha inver­ti­do en los nive­les loca­les. Sin embar­go, estas aso­cia­cio­nes siguen deci­di­das a librar la bata­lla de las elec­cio­nes inter­me­dias, y por el momen­to solo han cam­bia­do su estra­te­gia para inver­tir más en las elec­cio­nes locales.

Al mis­mo tiem­po, han con­se­gui­do que tres esta­dos sus­pen­dan las leyes de prohi­bi­ción que entra­ron en vigor duran­te la sema­na, gra­cias a pro­ce­di­mien­tos que cues­tio­nan su con­for­mi­dad con sus res­pec­ti­vas constituciones.

«Los dere­chos repro­duc­ti­vos son dere­chos sociales»

Por par­te de los sin­di­ca­tos, varias fede­ra­cio­nes y repre­sen­tan­tes con­de­na­ron la deci­sión del Tri­bu­nal y sus con­se­cuen­cias, como el pre­si­den­te de la AFL-CIO, la mayor fede­ra­ción sin­di­cal del país. Pero otros, como los Teams­ters, son más rea­cios a posi­cio­nar­se en una cues­tión «polí­ti­ca» que no afec­ta direc­ta­men­te a la vida labo­ral. Los sin­di­ca­tos loca­les toma­ron enton­ces la pala­bra para expre­sar su opo­si­ción, lo que lle­vó a algu­nos comen­ta­ris­tas a anti­ci­par ten­sio­nes entre las bases y la direc­ción sobre el tema.

Pero en opi­nión de la mayo­ría del movi­mien­to social, el acce­so a los dere­chos repro­duc­ti­vos es un pro­ble­ma real para las tra­ba­ja­do­ras. Sobre todo en un país en el que no se pre­vén per­mi­sos paren­ta­les o de mater­ni­dad, y en el que el acce­so a los ser­vi­cios sani­ta­rios depen­de en gran medi­da de la situa­ción labo­ral. Sin embar­go, la huel­ga gene­ral femi­nis­ta no es para maña­na. Aun­que des­de hace algu­nos años exis­te una ver­da­de­ra diná­mi­ca en el país, el pano­ra­ma sin­di­cal está sin fuer­zas, y ha lle­ga­do el momen­to de la recons­truc­ción y la con­so­li­da­ción. Sobre todo por­que, como obser­va una inves­ti­ga­do­ra2, los esta­dos más res­tric­ti­vos sue­len ser los menos sin­di­ca­li­za­dos y viceversa.

Por últi­mo, aun­que la pren­sa fran­ce­sa se ha hecho eco de que las empre­sas esta­dou­ni­den­ses han anun­cia­do que cubri­rán los gas­tos médi­cos y de des­pla­za­mien­to de sus emplea­das que quie­ran abor­tar, los sin­di­ca­tos lla­man a la pru­den­cia. Por un lado, por­que esta gene­ro­si­dad solo afec­ta­rá a las emplea­das direc­tas de la empre­sa, pero no a las sub­con­tra­tis­tas, tra­ba­ja­do­ras tem­po­ra­les y otras tra­ba­ja­do­ras autó­no­mas, que muy a menu­do cons­ti­tu­yen el grue­so de la mano de obra real­men­te movi­li­za­da por estas empre­sas. En segun­do lugar, para bene­fi­ciar­se de ella, es nece­sa­rio reve­lar al empre­sa­rio la nece­si­dad de recu­rrir a un abor­to. Esto pon­dría a la emplea­da en una posi­ción par­ti­cu­lar­men­te vul­ne­ra­ble fren­te a su jefe, espe­cial­men­te en los esta­dos que tie­nen un sis­te­ma de denun­cia en su legis­la­ción anti­abor­to. Stra­bucks, que lle­va más de un año libran­do una dura bata­lla con­tra la sin­di­ca­ción de sus res­tau­ran­tes, ha adver­ti­do que solo cubri­rá los abor­tos de las emplea­das no sindicadas.

Inter­sec­cio­nal e internacionalista

Por lo tan­to, el movi­mien­to a favor del abor­to se enfren­ta a la nece­si­dad de desa­rro­llar nue­vas estra­te­gias. Ya no se tra­ta solo de defen­der los dere­chos adqui­ri­dos y el acce­so efec­ti­vo a un ser­vi­cio jurí­di­co. Aho­ra es nece­sa­rio apo­yar una prác­ti­ca ile­gal y, a lar­go pla­zo, recu­pe­rar los dere­chos perdidos.

Por lo tan­to, es bas­tan­te lógi­co que las muje­res esta­dou­ni­den­ses bus­quen ins­pi­ra­ción en la ola ver­de que ha per­mi­ti­do a sus veci­nas de Méxi­co, Colom­bia y Argen­ti­na arran­car dere­chos sin pre­ce­den­tes en el con­ti­nen­te a sus pro­pios con­ser­va­do­res reli­gio­sos. Pero tam­bién a quie­nes lide­ran la resis­ten­cia en los paí­ses más res­tric­ti­vos, como El Sal­va­dor. Por lo tan­to, asis­ti­mos a un for­ta­le­ci­mien­to de las rela­cio­nes entre las acti­vis­tas de estos paí­ses, pero tam­bién a su recon­fi­gu­ra­ción, ya que aho­ra son las mili­tan­tes del Sur las que vie­nen a acon­se­jar y apo­yar a sus cama­ra­das de la poten­cia imperialista.

La movi­li­za­ción del movi­mien­to social esta­dou­ni­den­se tam­bién se basa en las pers­pec­ti­vas inter­sec­cio­na­les que ha amplia­men­te adop­ta­do. Así, las cues­tio­nes espe­cí­fi­cas del dere­cho a la auto­de­ter­mi­na­ción de las per­so­nas racia­li­za­das, con algu­na dis­ca­pa­ci­dad, trans, dete­ni­das e indo­cu­men­ta­das son desa­rro­lla­das e inver­ti­das por los mili­tan­tes afec­ta­dos, para ser asu­mi­das y arti­cu­la­das por el con­jun­to de los acto­res. Un equi­li­brio que a veces pue­de ser com­ple­jo. Si en Nue­va York, el lunes, una inter-orga­ni­za­ción que reu­nía a sin­di­ca­tos, gru­pos de resi­den­tes, orga­ni­za­cio­nes polí­ti­cas y femi­nis­tas logró reu­nir a 20.000 per­so­nas, en un cier­to núme­ro de gran­des cen­tros urba­nos, tam­bién hemos vis­to la orga­ni­za­ción de mani­fes­ta­cio­nes com­pe­ti­ti­vas, y esci­sio­nes en la diná­mi­ca de la orga­ni­za­ción colec­ti­va. Estas ten­sio­nes mues­tran una divi­sión cre­cien­te entre la par­te del movi­mien­to que sigue ape­ga­da a las estra­te­gias elec­to­ra­les y legis­la­ti­vas y que, por lo tan­to, debe man­te­ner una ima­gen de civis­mo, y una par­te más radi­cal, cada vez más fuer­te, para la que la situa­ción ya ha cru­za­do el umbral del civismo.

Ame­na­za femi­nis­ta, repre­sión machista

Por lo tan­to, la idea de un movi­mien­to femi­nis­ta más duro, adep­to a la resis­ten­cia civil y a la acción direc­ta, está ganan­do terreno. La fil­tra­ción a la pren­sa de la deci­sión del Tri­bu­nal Supre­mo, a prin­ci­pios de mayo, ya había des­en­ca­de­na­do accio­nes de pro­tes­ta en los domi­ci­lios de los jue­ces3 (cuyas direc­cio­nes per­so­na­les fue­ron amplia­men­te difun­di­das esta sema­na). Este endu­re­ci­mien­to, y el enfa­do expre­sa­do abier­ta­men­te por cada vez más muje­res, no deja de preo­cu­par a la cla­se diri­gen­te. Los líde­res demó­cra­tas mul­ti­pli­can así sus exhor­ta­cio­nes al civis­mo. Los con­ser­va­do­res –tan­to los repu­bli­ca­nos ele­gi­dos como los edi­to­ria­lis­tas– ya no dudan en agi­tar el tra­po rojo de las mili­tan­tes radicales.

Sobre el terreno, esta­mos asis­tien­do a una repre­sión poli­cial y judi­cial bas­tan­te seve­ra de las mani­fes­ta­cio­nes. Tam­bién en Esta­dos Uni­dos la actua­ción poli­cial ha ten­di­do a endu­re­cer­se en los últi­mos años. Aun­que el nivel de vio­len­cia poli­cial aún está lejos de alcan­zar el de las pro­tes­tas de Black Lives Mat­ter de 2020, las redes socia­les han esta­do reple­tas toda la sema­na de imá­ge­nes de mani­fes­tan­tes, a menu­do muy jóve­nes, apa­lea­das, gasea­das y tira­das al sue­lo. Así como los lla­ma­mien­tos a las dona­cio­nes a los fon­dos anti­rre­pre­si­vos en un gran núme­ro de ciu­da­des. Sin embar­go, estas pro­tes­tas siguen sien­do muy con­te­ni­das, por el momen­to, en rela­ción al sen­ti­mien­to de terror y rabia que impul­sa a cada vez más a las muje­res esta­dou­ni­den­ses. Un colec­ti­vo que se auto­de­no­mi­na Jane’s Reven­ge ha des­en­ca­de­na­do una serie de actos van­dá­li­cos con­tra las ins­ti­tu­cio­nes anti­abor­tis­tas, pero nada pare­ci­do a la bru­tal «Noche de Furia» pro­me­ti­da por toda la dere­cha esta­dou­ni­den­se. El vier­nes de la deci­sión, el muy con­ser­va­dor sena­dor de Texas, Ted Cruz, advir­tió en Fox News del «ries­go real de vio­len­cia» que supo­nen los pro­abor­tis­tas. Polí­ti­cos y edi­to­ria­lis­tas se tur­na­ron enton­ces duran­te tres días en los medios de comu­ni­ca­ción para pre­de­cir una noche de terro­ris­mo femi­nis­ta que final­men­te no se pro­du­jo. Pero la secuen­cia sir­vió para cons­truir la movi­li­za­ción pro­abor­tis­ta como una ame­na­za pre­pa­ra­da para el gol­pe de Esta­do, a la mane­ra de lo que había hecho Trump con el peli­gro «Anti­fa», que había fun­cio­na­do bas­tan­te bien con sus bases, des­en­ca­de­nan­do movi­mien­tos de páni­co y violencia.

En reali­dad, es más pro­ba­ble que sean las mar­chas a favor del abor­to las que se vean cada vez más ame­na­za­das por un movi­mien­to anti­abor­tis­ta que nun­ca ha duda­do en recu­rrir a los ase­si­na­tos y a los aten­ta­dos. Un aten­ta­do con coche ya ha envia­do a dos mani­fes­tan­tes al hos­pi­tal sin que se hayan hecho públi­cos los moti­vos del autor.

Pero el abor­to ha sido solo el prin­ci­pio. El jue­ves, el Tri­bu­nal Supre­mo ter­mi­nó su sesión con una serie de deci­sio­nes muy cla­ras para la dere­cha en temas deci­si­vos como el cli­ma, la pose­sión de armas, los dere­chos de los nati­vos ame­ri­ca­nos y la reli­gión en las escue­las. Al mar­car su volun­tad de impul­sar el pro­gra­ma polí­ti­co del Par­ti­do Repu­bli­cano, desa­fian­do su derro­ta en las últi­mas elec­cio­nes, está asu­mien­do un papel sin pre­ce­den­tes en la his­to­ria del país, y pro­ba­ble­men­te esté mar­can­do el ini­cio de una impor­tan­te cri­sis ins­ti­tu­cio­nal. De ser así, el movi­mien­to por los dere­chos repro­duc­ti­vos será fun­da­men­tal en la opo­si­ción a esta toma de control.

Anaïs Sidhoum

1 de julio de 2022

Fuen­te: https://​rap​por​ts​de​for​ce​.fr/​p​a​s​-​d​e​-​c​o​t​e​/​a​v​o​r​t​e​m​e​n​t​-​a​u​x​-​e​t​a​t​s​-​u​n​i​s​-​u​n​-​m​o​u​v​e​m​e​n​t​-​s​o​c​i​a​l​-​v​e​n​t​-​d​e​b​o​u​t​-​m​a​i​s​-​d​e​b​o​u​s​s​o​l​e​-​0​7​0​1​1​4​156

  1. https://​www​.bloom​berg​.com/​n​e​w​s​/​a​r​t​i​c​l​e​s​/​2​022 – 06-26/­nearly-100-grass­roots-abor­tion-funds-face-rising-post-roe-need
  2. https://​onla​bor​.org/​u​n​i​o​n​-​d​e​n​s​i​t​y​-​a​n​d​-​t​h​e​-​p​o​s​t​-​r​o​e​-​c​r​i​s​is/
  3. https://​rap​por​ts​de​for​ce​.fr/​l​i​n​t​e​r​n​a​t​i​o​n​a​l​e​/​i​v​g​-​l​e​-​d​e​b​a​t​-​s​e​m​b​r​a​s​e​-​a​u​x​-​u​s​a​-​0​5​2​0​1​3​791

Artikulua gustoko al duzu? / ¿Te ha gustado este artículo?

Twitter
Facebook
Telegram

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *