Chi­na. La tra­di­ción ayu­da a supe­rar la pobreza

Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 18 de julio de 2020

Con Chi­na pre­pa­ra­da para cum­plir su obje­ti­vo este año de eli­mi­nar la pobre­za extre­ma antes del 100 ani­ver­sa­rio del pró­xi­mo año de la fun­da­ción del Par­ti­do Comu­nis­ta de Chi­na, esta serie ana­li­za los esfuer­zos de dife­ren­tes áreas del país para borrar la pobre­za y mejo­rar los medios de vida.

La joven está ves­ti­da con un atuen­do étni­co local lla­ma­ti­vo, con man­gas y pan­ta­lo­nes bor­da­dos a jue­go de color ver­de rosa­do. Se sien­ta al lado de un hogar abier­to tra­di­cio­nal huo­tang, ali­men­tán­do­lo gene­ro­sa­men­te con leña para man­te­ner las lla­mas ardiendo.

«Esta es nues­tra mane­ra de man­te­ner­nos calien­tes. El huo­tang se pue­de usar para hacer larou (tocino chino) al mis­mo tiem­po», dijo, seña­lan­do las deli­cio­sas tiras de cer­do sala­do que col­ga­ban sobre el fue­go para fumar.

Shi Lin­jiao, de 24 años, no solo pre­sen­ta un man­jar local a los visi­tan­tes. Ella es par­te de una esce­na en un video fil­ma­do en Shi­ba­dong, una aldea del gru­po étni­co Miao en la pre­fec­tu­ra autó­no­ma de Xiang­xi Tujia y Miao, pro­vin­cia de Hunan en Chi­na cen­tral. Shi­ba­dong lle­va el nom­bre de las 18 cue­vas natu­ra­les del pueblo.

Shi regre­só a Shi­ba­dong des­pués de gra­duar­se el año pasa­do del Con­ser­va­to­rio de Músi­ca de Zhe­jiang en Hangzhou, capi­tal de la pro­vin­cia de Zhe­jiang en el este de Chi­na, y tenía un tra­ba­jo en Liu­yang, una ciu­dad a nivel de con­da­do en Hunan. Renun­ció al tra­ba­jo varios meses des­pués para regre­sar a su ciu­dad natal.

El video es par­te de una serie uti­li­za­da para pro­mo­cio­nar su ciu­dad natal. Shi mis­ma tie­ne la tarea de apa­re­cer ante la cáma­ra, mien­tras que otros retor­na­dos de la aldea, Shi Zhi­chun, pla­ni­fi­can los pro­gra­mas y Shi Kang edi­ta los clips.

Shi Kang tra­ba­jó una vez en el cam­po de los nue­vos medios en Changsha, capi­tal de Hunan, antes de sen­tir­se ins­pi­ra­do por la idea de Shi Zhi­chun de comen­zar su pro­pio nego­cio en su ciu­dad natal el año pasado.

El trío regre­só de las ciu­da­des des­pués de gra­duar­se de sus res­pec­ti­vas uni­ver­si­da­des des­de 2017. Una vez en casa, deci­die­ron tra­ba­jar jun­tos, pro­mo­vien­do su ciu­dad natal al mun­do exte­rior a tra­vés de cana­les de comu­ni­ca­ción modernos.

Al igual que muchas otras áreas remo­tas empo­bre­ci­das del país, la aldea se encuen­tra en medio de las tie­rras altas, en las mon­ta­ñas Wuling, dota­das de pai­sa­jes impre­sio­nan­tes y agua lim­pia, pero con un trans­por­te inade­cua­do y otra infraestructura.

Los aldea­nos solían depen­der de los pocos ingre­sos que podían obte­ner de los cul­ti­vos, inclui­do el maíz y el arroz, plan­ta­dos en tie­rras de cul­ti­vo dispersas.

Shi Zhi­chun, quien obtu­vo un títu­lo de pos­gra­do en la Uni­ver­si­dad Jishou en Jishou, la pre­fec­tu­ra autó­no­ma Xiang­xi Tujia y Miao des­pués de espe­cia­li­zar­se en inglés como estu­dian­te uni­ver­si­ta­rio en la Uni­ver­si­dad Cen­tral Sur en Changsha, deci­dió aban­do­nar la ciu­dad para regre­sar a Shi­ba­dong des­pués de sus estu­dios en 2017.

Atra­yen­do turistas

«Quie­ro dar a cono­cer mi ciu­dad natal al res­to del mun­do, para que los turis­tas pue­dan ser atraí­dos aquí y las espe­cia­li­da­des de los aldea­nos de Miao se pue­dan ven­der en línea», dijo el hom­bre de 31 años.

Pron­to des­cu­brió una for­ma efec­ti­va de pro­mo­ver las atrac­cio­nes y espe­cia­li­da­des de Shi­ba­dong, publi­can­do videos cor­tos y retrans­mi­tien­do en vivo en la impor­tan­te pla­ta­for­ma de redes socia­les Douyin.

«A tra­vés de los videos, pode­mos mos­trar la cul­tu­ra y las tra­di­cio­nes del gru­po étni­co Miao, como nues­tras acti­vi­da­des en el cam­po, nues­tra coci­na y nues­tras can­cio­nes y bai­les», dijo.

No pasó mucho tiem­po para que el cre­cien­te núme­ro de faná­ti­cos de los videos del trío comen­za­ra a com­prar los pro­duc­tos de larou hechos por los hoga­res de la aldea.

Shi dijo que han esta­do ven­dien­do cien­tos de kilo­gra­mos de car­ne, y que los aldea­nos ganan unos 60 yua­nes ($ 8,5) por cada kilo­gra­mo de larou que venden.

Otros pro­duc­tos agrí­co­las loca­les, como pimien­tos, vino de arroz y kiwis, tam­bién se ven­den a tra­vés de las pla­ta­for­mas digi­ta­les. Su cuen­ta en Dou­yin ha atraí­do a más de 90,000 faná­ti­cos, dijo Shi.

Pla­nea esta­ble­cer una empre­sa para ven­der más pro­duc­tos loca­les, inclu­so con una fábri­ca de pro­ce­sa­mien­to de ali­men­tos en el futuro.

Los retor­na­dos de la aldea no son los úni­cos que abra­zan un futu­ro bri­llan­te para Shibadong.

Sen­ta­da en un ban­co de tra­ba­jo, Shi Shun­lian pasa hábil­men­te una agu­ja a tra­vés de una exten­sión de tela; está cosien­do una ela­bo­ra­da esce­na de un tren de alta velo­ci­dad, en blan­co y negro.

Shi, de 66 años, es un ex jefe del par­ti­do en Shi­ba­dong. Des­pués de reti­rar­se en 2014, reco­gió miao­xiu (bor­da­do étni­co tra­di­cio­nal) con la espe­ran­za de que la habi­li­dad pue­da ayu­dar a los aldea­nos nece­si­ta­dos a obte­ner ingre­sos adicionales.

Una visi­ta del presidente

Recor­dó que el pre­si­den­te Xi Jin­ping, quien tam­bién es secre­ta­rio gene­ral del Comi­té Cen­tral del PCCh, visi­tó la aldea en 2013. En ese momen­to, el 57 por cien­to de los 939 aldea­nos vivían por deba­jo del umbral nacio­nal de pobre­za de 2,300 yua­nes ($ 328), con ingre­so dis­po­ni­ble per cápi­ta a 1,668 yuanes.

«Sen­tí pena cuan­do me pre­gun­tó cuán­to podían ganar nues­tros aldea­nos en un año», dijo Shi, y agre­gó que había esta­do en el pues­to des­de 1997, pero que la aldea seguía sien­do pobre debi­do a las duras con­di­cio­nes naturales.

Shi Shun­lian que­ría con­ti­nuar ayu­dan­do a la aldea a luchar con­tra la pobre­za des­pués de su reti­ro, orga­ni­zan­do amas de casa para hacer miao­xiu y ven­dién­do­las como artesanías.

Miao­xiu, que pre­sen­ta colo­res ricos y esplén­di­dos y varias figu­ras y líneas, es una de las pri­me­ras tra­di­cio­nes de su tipo cata­lo­ga­das como patri­mo­nio cul­tu­ral intan­gi­ble nacional.

«De esta mane­ra, pode­mos pre­ser­var la heren­cia cul­tu­ral de los miao y usar­la para ayu­dar a mejo­rar nues­tras vidas», dijo, y agre­gó que la acti­vi­dad tra­di­cio­nal está en peli­gro de des­apa­re­cer de su comunidad.

Recor­dó cómo las niñas Miao tra­di­cio­nal­men­te apren­die­ron a bor­dar de sus madres y abue­las a una edad muy temprana.

«Pone­mos varias for­mas como mari­po­sas y flo­res en la tela y las usa­mos para hacer dife­ren­tes artícu­los, inclu­yen­do ropa, fun­das de almoha­das, bol­sos y tapi­ces», dijo Shi Shun­lian, mien­tras seña­la­ba el patrón del tren en el bor­da­do Miao en el que esta­ba trabajando.

La pie­za de tra­ba­jo de miao­xiu que está cosien­do cui­da­do­sa­men­te en su ban­co de tra­ba­jo se rega­la­rá a los clien­tes extran­je­ros de CRRC Zhuzhou Loco­mo­ti­ve, un impor­tan­te fabri­can­te de equi­pos de trans­por­te ferro­via­rio en Hunan.

Como el mayor com­pra­dor de la arte­sa­nía étni­ca des­de 2018, la com­pa­ñía ha esta­do hacien­do pedi­dos de bor­da­dos Miao por un valor de 100,000 yua­nes cada año des­de la coope­ra­ti­va que Shi esta­ble­ció en mayo de 2014.

Coope­ra­ti­va formada

Bajo su direc­ción, más de 190 amas de casa se han uni­do a la coope­ra­ti­va para pro­du­cir tra­ba­jos de bor­da­do Miao hechos a mano en los últi­mos seis años. Cada uno de ellos pue­de ganar alre­de­dor de 3.000 yua­nes duran­te los meses ocupados.

Los pro­duc­tos de bor­da­do Miao de la coope­ra­ti­va han reci­bi­do más pedi­dos como resul­ta­do del cre­cien­te inte­rés. Pero Shi toda­vía se preo­cu­pa por su trabajo.

«No hay sufi­cien­tes pedi­dos para man­te­ner­nos ocu­pa­dos duran­te todo el año y hay una esca­sez de talen­to para pro­por­cio­nar dise­ños para el bor­da­do. Estos son los dos pro­ble­mas prin­ci­pa­les», dijo.

«Mejo­ra­re­mos nues­tros pro­duc­tos, agre­gan­do artícu­los como car­te­ras, mar­ca­do­res y som­bre­ros; sal­dre­mos a pro­mo­cio­nar­los y espe­ra­mos encon­trar dise­ña­do­res», dijo Shi sobre sus planes.

Los esfuer­zos de los aldea­nos para apro­ve­char la cul­tu­ra local para mejo­rar las vidas están en línea con el «ali­vio de la pobre­za diri­gi­do», un con­cep­to pre­sen­ta­do por pri­me­ra vez cuan­do Xi visi­tó la aldea afec­ta­da por la pobre­za en una gira de ins­pec­ción en noviem­bre de 2013.

El con­cep­to inclu­ye iden­ti­fi­car con pre­ci­sión a los resi­den­tes empo­bre­ci­dos y cul­ti­var nego­cios ade­cua­dos para ayu­dar a los luga­re­ños a eli­mi­nar la pobre­za y pros­pe­rar, lo que requie­re medi­das de ali­vio adap­ta­das a las dife­ren­tes con­di­cio­nes locales.

El enfo­que se ha con­ver­ti­do en un prin­ci­pio rec­tor en el esfuer­zo del país por erra­di­car la pobre­za para fines de este año.

Ade­más de apro­ve­char la tra­di­ción étni­ca, Shi­ba­dong tam­bién ha desa­rro­lla­do otras indus­trias ade­cua­das basa­das en su belle­za escé­ni­ca y otros recur­sos natu­ra­les, como el turis­mo rural y los pro­duc­tos agrícolas.

«Tene­mos ven­ta­jas para desa­rro­llar el turis­mo rural, con nues­tra cul­tu­ra espe­cial Miao, valles pin­to­res­cos y ricos recur­sos eco­ló­gi­cos», dijo el sub­di­rec­tor de la aldea, Long Jilong.

El pue­blo reno­vó pri­me­ro su infra­es­truc­tu­ra, inclui­das carre­te­ras, redes eléc­tri­cas, edi­fi­cios resi­den­cia­les e ins­ta­la­cio­nes turísticas.

Para desa­rro­llar com­ple­ta­men­te el turis­mo, el pue­blo tra­jo a una empre­sa líder de turis­mo en 2018 para admi­nis­trar la indus­tria y pro­por­cio­nar ser­vi­cios estándar.

El año pasa­do, el pue­blo reci­bió más de 600,000 visi­tan­tes, el doble que el año anterior.

«El auge del turis­mo ha brin­da­do muchas opor­tu­ni­da­des a los resi­den­tes para aumen­tar sus ingre­sos», dijo Long.

Más de 200 aldea­nos se han invo­lu­cra­do en el sec­tor turís­ti­co, inclui­do el fun­cio­na­mien­to de res­tau­ran­tes y casas de hués­pe­des, tra­ba­jan­do como guías turís­ti­cos, con­duc­to­res de auto­bu­ses, guar­dias de segu­ri­dad y lim­pia­do­res, o ven­dien­do espe­cia­li­da­des loca­les a turistas.

Nue­vas fuen­tes de riqueza.

«Los aldea­nos aho­ra dis­fru­tan de mejo­res con­di­cio­nes de vida y han encon­tra­do nue­vas fuen­tes de rique­za», dijo Long.

En 2016, Shi­ba­dong eli­mi­nó su eti­que­ta de pobre­za, con un ingre­so per cápi­ta de los aldea­nos que alcan­zó los 8.313 yua­nes, sig­ni­fi­ca­ti­va­men­te más alto que la línea de pobre­za nacio­nal de apro­xi­ma­da­men­te 3.000. En 2019, el ingre­so per cápi­ta en el pue­blo alcan­zó 14,668 yua­nes, casi nue­ve veces el nivel en 2013.

La trans­for­ma­ción ha atraí­do a más de 200 jóve­nes a Shi­ba­dong, que en el pasa­do se lla­mó una «aldea hue­ca» por­que la mayo­ría de los jóve­nes salie­ron a las gran­des ciu­da­des a bus­car tra­ba­jo, dejan­do a sus padres e hijos mayo­res en casa, dijo Long.

«El desa­rro­llo de varias indus­trias ade­cua­das es cla­ve para el futu­ro de la aldea», dijo Sun Zhong­yuan, el actual jefe del par­ti­do de Shibadong.

Según el cli­ma local y la geo­gra­fía, los aldea­nos tam­bién encon­tra­ron que el kiwi era un cul­ti­vo adecuado.

Pero las tie­rras cul­ti­va­bles limi­ta­das, con un resi­den­te que poseía menos de 1 mu (0.067 hec­tá­reas) en pro­me­dio, habían impe­di­do que la aldea cul­ti­va­ra kiwi a nivel industrial.

En 2014, Shi­ba­dong alqui­ló 1,000 mu de tie­rra de una aldea veci­na para desa­rro­llar el cul­ti­vo de kiwi, y los aldea­nos pudie­ron obte­ner una par­te de las ganan­cias agrí­co­las al final de un año.

Con abun­dan­te agua de manan­tial natu­ral de mon­ta­ña, Shi­ba­dong tam­bién tra­jo una com­pa­ñía de agua, que apro­ve­cha los recur­sos de tie­rra y agua de la aldea, com­par­tien­do sus ganan­cias con la aldea.

En 2019, la aldea reci­bió más de 600,000 yua­nes de par­ti­ci­pa­ción en las ganan­cias de la com­pa­ñía de agua, dijo Sun.

Mien­tras algu­nos aldea­nos se bene­fi­cian de las indus­trias colec­ti­vas, otros con­ti­núan encon­tran­do sus pro­pias opor­tu­ni­da­des de negocios.

Uno de ellos, Long Xian­lan, de 33 años, des­cu­brió que la exu­be­ran­te vege­ta­ción del pue­blo ofre­cía las con­di­cio­nes per­fec­tas para criar abejas.

A par­tir de 2015, Long hizo cre­cer gra­dual­men­te su empre­sa de api­cul­tu­ra. Sus cua­tro cajas ini­cia­les de abe­jas han cre­ci­do a más de 300 cajas, lo que lo ayu­dó a obte­ner un ingre­so anual de 400,000 yua­nes el año pasa­do de solo unos pocos miles de yua­nes antes de 2015.

Empre­sa exitosa

Antes de su exi­to­sa incur­sión en la api­cul­tu­ra, Long era cono­ci­do como huér­fano en cir­cuns­tan­cias difí­ci­les: su madre dejó a la fami­lia cuan­do era un niño peque­ño, su padre murió cuan­do tenía 18 años y su her­ma­na menor sucum­bió a la enfer­me­dad poco des­pués. Des­mo­ra­li­za­do por las difi­cul­ta­des, Long se man­tu­vo en un esta­do de embria­guez casi todos los días.

Afor­tu­na­da­men­te para él, Long, ins­pi­ra­do y apo­ya­do por las medi­das de ali­vio de la pobre­za, comen­zó a tra­ba­jar duro en su api­cul­tu­ra. El nego­cio aumen­tó sus ingre­sos y lo ayu­dó a atraer a su futu­ra espo­sa de un pue­blo vecino.

«La cono­cí en un even­to a cie­gas orga­ni­za­do en Shi­ba­dong, pero su fami­lia se opu­so a nues­tra rela­ción debi­do a mi pobre­za en ese momen­to», dijo Long. Espe­ró un año has­ta que su nego­cio de api­cul­tu­ra comen­zó a gene­rar ganan­cias y logró una pro­pues­ta de matri­mo­nio en 2016.

El nego­cio de la miel tam­bién ha bene­fi­cia­do a otros aldea­nos. Más de 560 resi­den­tes en Shi­ba­dong y las aldeas veci­nas se unie­ron a una coope­ra­ti­va apí­co­la diri­gi­da por Long, más de la mitad de los cua­les solía ver­se afec­ta­da por la pobre­za con un ingre­so per cápi­ta de menos de 3.000 yua­nes cada año.

Con el desa­rro­llo de indus­trias y nego­cios ade­cua­dos, los aldea­nos en Shi­ba­dong pue­den con­se­guir tra­ba­jo y ganar­se la vida decen­te en la puer­ta de su casa.

Long Xian­lan dijo que las opor­tu­ni­da­des que apro­ve­chó de la api­cul­tu­ra lo con­vir­tie­ron de un indi­gen­te des­ani­ma­do y sin rum­bo en un espo­so res­pon­sa­ble que pro­por­cio­na una fami­lia feliz que dis­fru­ta ple­na­men­te de la cali­dez y las como­di­da­des del hogar.

«Mi vida aho­ra es más dul­ce que la miel que hago», dijo.

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