Argen­ti­na. La más­ca­ra de la peste

La pan­de­mia pro­me­te con­ver­tir­se en un pun­to de quie­bre en la his­to­ria, aun­que sus con­se­cuen­cias aún sean un enig­ma: ¿el 1% que ate­so­ra el 82% de la rique­za glo­bal aumen­ta­rá sus pri­vi­le­gios o se dará vuel­ta la tor­ti­lla? Las disí­mi­les res­pues­tas esta­ta­les fren­te al coro­na­vi­rus indi­can que la pul­sea­da está en marcha. 

Por Car­los Saglul */​Resu­men Latinoamericano/​1 de abril 2020. — — — — — — — -

Uno de los gran­des gana­do­res del macris­mo fue el sis­te­ma finan­cie­ro: solo en 2019 los ban­cos embol­sa­ron 430 mil millo­nes gra­cias a las Leliqs. Entre 2016 y junio del año pasa­do gana­ron 424.534 millo­nes con­tra los 197 mil millo­nes que habían obte­ni­do entre 2013 y 2015.

Las tasas de inte­rés que paga­ron las Leliqs, las letras con las que el Ban­co Cen­tral reem­pla­zó el stock de Lebac, fue nego­cio exclu­si­vo de los ban­cos a cos­ta de los fon­dos públi­cos, el dine­ro de todos. No asom­bra que los ban­que­ros pusie­ran cara de asco cuan­do le habla­ron de cré­di­tos al 24% de inte­rés para ayu­dar a pagar los suel­dos de las peque­ñas empre­sas duran­te la pan­de­mia. Aho­ra el gobierno optó por “per­mi­tir­les aumen­tar su tenen­cia de Leliqs, solo a los ban­cos que pres­ten más del 70% del dine­ro que les fue libe­ra­do en con­cep­to de baja de encajes”.

Esta “esca­sa cola­bo­ra­ción”, jun­to a la ame­na­za de des­pi­do de 1450 tra­ba­ja­do­res por par­te de Techint, abre en el hori­zon­te la “con­tra­ofen­si­va” de los gru­pos eco­nó­mi­cos. ¿Exis­tió una ofen­si­va ofi­cial que siquie­ra toca­ra sus intere­ses? El pre­si­den­te ape­nas los exhor­tó a ser “soli­da­rios” y “ganar un poco menos esta vez”.

La eco­no­mía no cie­rra por duelo

Quie­nes vivie­ron con Mau­ri­cio Macri una ver­da­de­ra fies­ta que por gene­ra­cio­nes paga­rá el país no ven con bue­nos ojos la cua­ren­te­na. De hecho, creen que va sien­do nece­sa­rio “mar­car­le la can­cha al pre­si­den­te”. No entien­den: “¿por qué no pue­de pagar el cos­to de unas cuan­tas muer­tes, como hace Donald Trump o Jair Bol­so­na­ro?”. En Esta­dos Uni­dos esti­man que no serán menos de 200 mil los muer­tos. En el caso de Bra­sil, de no avan­zar con una cua­ren­te­na sería, se espe­cu­lan otros tan­to miles. “La eco­no­mía no pue­de dete­ner­se, no cie­rra por due­lo”, dicen.

Duran­te la medie­val pes­te negra los médi­cos euro­peos se ponían más­ca­ras que los ase­me­ja­ban a pája­ros terro­rí­fi­cos. En el pico de la epi­de­mia se colo­ca­ban plan­tas aro­má­ti­cas para sopor­tar los olo­res y cris­ta­les en los ojos para cui­dar la visión. Hay mucha lite­ra­tu­ra sobre más­ca­ras de la pes­te que ‑tar­de o tem­prano- siem­pre se cae. Aquí se ha caí­do y quien está detrás no es el coro­na­vi­rus, sino empre­sa­rios millo­na­rios y ban­que­ros a los que el pre­si­den­te acu­só de “con­duc­tas perversas”.

Los que sobran

El 1% de la huma­ni­dad aca­pa­ra ya el 82% de la rique­za. No hay lugar para todos. Más de la mitad del pla­ne­ta sobra. Para ellos se crean las zonas muer­tas don­de el Impe­rio obtie­ne recur­sos natu­ra­les. Pero los esta­dos casi han des­apa­re­ci­do: Irak, Afga­nis­tán, Libia y Siria. Se inten­ta lo mis­mo con Venezuela.

“Entre la eco­no­mía y la vida, me que­do con la vida”, dijo el pre­si­den­te. Lue­go se sin­tió obli­ga­do a acla­rar que esto no sig­ni­fi­ca dejar de lado la eco­no­mía. Sin embar­go, no con­ven­ció a algu­nos mul­ti­mi­llo­na­rios para los cua­les la vida es solo sinó­ni­mo de lucro.

La pul­sea­da está en marcha

Des­de que los Roc­ca lle­ga­ron al país pro­ve­nien­tes de Ita­lia, don­de admi­nis­tra­ban las indus­trias de Beni­to Mus­so­li­ni, se han enri­que­ci­do a cos­ta del Esta­do. La fru­ti­lla de la tor­ta fue la esta­tal Somi­sa que Car­los Menem les entre­gó por mone­das. De entra­da, más 8.000 obre­ros fue­ron cesan­tea­dos. Para el capi­tal, la vida de los tra­ba­ja­do­res es solo “recur­so humano” que ‑hoy por hoy- sobra.

Itu­rria /​Fuen­te

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