Las herri­kos son del pue­blo, ¡que no nos las roben!

El pasa­do miér­co­les nos ente­rá­ba­mos de la reso­lu­ción que la Audien­cia Nacio­nal rea­li­za­ba sobre el caso de las Herri­kos taber­nas. La ver­dad es que no por espe­ra­da la reso­lu­ción cau­sa­ba más indig­na­ción y asom­bro la baje­za de lo que nos quie­ren ven­der como jus­ti­cia espa­ño­la. Cla­ro que tie­ne más de espa­ño­la que de jus­ti­cia. La Audien­cia Nacio­nal con­ti­núa dan­do razón a Gar­zón y, por lo tan­to, con­ti­núa con el ata­que al pue­blo vas­co, esta vez con­de­nan­do a penas de pri­sión e inha­bi­li­ta­ción a mili­tan­tes de la izquier­da aber­tza­le y, sobre todo, deci­dien­do robar unos loca­les popu­la­res en los que se unía tan­to la fies­ta como el deba­te serio, por los que el pue­blo vas­co ha lucha­do para que con­ti­nua­ran exis­tien­do, a pesar de los duros ata­ques que el Esta­do espa­ñol ha rea­li­za­do con­tra ellos. Las herri­kos han juga­do un papel esen­cial en los pue­blos, en los barrios, han sido un terreno arran­ca­do de las garras del Esta­do opre­sor y de sus cóm­pli­ces en Eus­kal Herria, un terreno con­quis­ta­do, libre, una mues­tra de que se podía «libe­rar» Eus­kal Herria y que ese era uno de los cami­nos para ir crean­do núcleos libe­ra­dos y libe­ra­do­res. Estas herri­kos siem­pre han sido defen­di­das a capa y espa­da en cada pue­blo, en cada barrio, por­que siem­pre se ha com­pren­di­do el inmen­so papel que juga­ban en la lucha de libe­ra­ción del pue­blo vasco.

Así mis­mo, cau­sa sor­pre­sa los comu­ni­ca­dos emi­ti­dos tan­to por PNV y su bra­zo ins­ti­tu­cio­nal, el Gobierno Vas­co como el de Sor­tu y afi­nes. Y es que los dos han habla­do de «iner­cias del pasa­do» o de que la sen­ten­cia «nega­ba los avan­ces en el pro­ce­so de paz».

Del PNV se pue­de espe­rar cual­quier cosa, ya cono­ce­mos su dis­cur­so y sus actos, ya no nos pue­den enga­ñar. La sor­pre­sa pue­de venir más bien de Sor­tu. Pare­ce que no aca­ban de ente­rar­se que para que hayan nue­vos tiem­pos se debe­rían haber cerra­do las cau­sas que oca­sio­na­ron los «vie­jos tiem­pos». Pare­ce que no aca­ban de ente­rar­se que estas cau­sas siguen intac­tas, que el pro­ble­ma entre Eus­kal Herria y el Esta­do espa­ñol con­ti­núa exis­tien­do. El Esta­do espa­ñol no ha acep­ta­do nin­guno de los obje­ti­vos por los que el pue­blo vas­co lle­va luchan­do muchí­si­mo tiem­po, ni tan solo el más sim­ple y bási­co, reco­no­cer su exis­ten­cia y su dere­cho a la auto­de­ter­mi­na­ción, y si quie­re a la inde­pen­den­cia. Y por­que no reco­no­ce este hecho tan sim­ple, la repre­sión con­ti­núa con­tra aque­llas per­so­nas que con­ti­núan luchan­do por un Esta­do inde­pen­dien­te, por un Esta­do popu­lar vas­co. Y para ello tie­ne la ayu­da del PNV y de todos aque­llos que se sien­ten cómo­dos en Espa­ña, así como de la Unión Europea.
Está cla­ro que el Esta­do espa­ñol, median­te su cara públi­ca actual, el Pre­si­den­te del gobierno Rajoy, no va a mover un dedo para inten­tar solu­cio­nar las cau­sas del enfren­ta­mien­to Espa­ña-Eus­kal Herria, por­que, según dice Sor­tu, la vía para la reso­lu­ción del con­flic­to pasa por la uni­la­te­ra­li­dad, es decir ir acep­tan­do todo lo que el Esta­do espa­ñol quie­re a cam­bio de nada. ¿Para qué va a dar nada el Esta­do espa­ñol, si poco a poco se va acep­tan­do todo lo que él quiere?

Deia comen­ta­ba el 31 de julio que aho­ra hay menos pre­sos polí­ti­cos. ¿Pero por qué hay menos? Sim­ple­men­te por­que los pre­sos de dife­ren­tes cau­sas han cum­pli­do inte­gral­men­te sus con­de­nas y han sali­do. Los que que­dan con­ti­núan dis­per­sa­dos y cada vez más ale­ja­dos de Eus­kal Herria, con lo cual el cas­ti­go que ello supo­ne para los pro­pios pre­sos y sus fami­lia­res se ha pro­fun­di­za­do, en situa­cio­nes cada vez peo­res, con­ti­núan sien­do reos polí­ti­cos a los que se les apli­ca una polí­ti­ca espe­cial dise­ña­da por los enemi­gos del pue­blo vas­co y sus acó­li­tos en Eus­kal Herria.

La solu­ción del lla­ma­do «pro­ble­ma vas­co», que más bien es el pro­ble­ma espa­ñol, pasa por el aná­li­sis y reco­no­ci­mien­to de las cau­sas que pro­vo­ca­ron el con­flic­to. Si no hace­mos esto pri­me­ro no hay nin­gu­na posi­bi­li­dad de avan­zar hacia la reso­lu­ción del con­flic­to, y quie­nes tie­nen que reco­no­cer­lo, en pri­mer lugar, son los que opri­men y ava­sa­llan al pue­blo vasco.

Un pri­mer paso debe­ría ser aca­bar con una de las con­se­cuen­cias del con­flic­to, la situa­ción de los pre­sos y pre­sas polí­ti­cas vas­cas. Igual­men­te debe­ría aca­bar la repre­sión y los jui­cios con­tra la lucha del pue­blo vas­co y sus for­mas de orga­ni­za­ción, como lo son las herri­kos y los gaz­tetxes, entre otras
.
Con­ti­nue­mos luchan­do por nues­tros obje­ti­vos y por defen­der lo que es nues­tro. No per­mi­ta­mos que nos lo arrebaten.

Boltxe kolektiboa
3 de agos­to de 2014

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