[Video] Pedro Gue­rra: “Las dis­co­grá­fi­cas pusie­ron por enci­ma del arte, el negocio”

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El can­tau­tor cana­rio Pedro Gue­rra vuel­ve con un mon­tón de can­cio­nes para hacer­nos refle­xio­nar sobre la con­di­ción huma­na, con su deci­mo­ter­ce­ra pro­duc­ción que lle­va por títu­lo “El mono espa­bi­la­do“, que en esta oca­sión se edi­tó el pro­pio artis­ta, ges­to que reafir­ma la sepa­ra­ción de Pedro Gue­rra y las com­pa­ñias dis­co­grá­fi­cas, que, en pala­bras del autor “son las cul­pa­bles de haber empo­bre­ci­do el pro­duc­to cultural.”

-¿El mono espa­bi­la­do es su deci­mo­ter­ce­ro o su pri­mer trabajo?

-(Pien­sa). No, no, es el deci­mo­ter­ce­ro. Cier­ta­men­te, este dis­co, jun­to a Vidas, res­pon­de a una filo­so­fía musi­cal que se acer­ca mucho al pri­mer dis­co, basa­da en la bús­que­da de la aus­te­ri­dad y más cen­tra­do en la can­ción. Qui­zá he vuel­to al con­cep­to de trovador.

-Con este tra­ba­jo, ha deci­di­do auto­edi­tar­se el dis­co, ¿tan mal están las cosas en la música?

-Decir en estos momen­tos que están mal las cosas en la músi­ca… Se está atra­ve­san­do una épo­ca mala a todos los nive­les, no solo en la músi­ca, con una cri­sis y unos recor­tes bru­ta­les. Noso­tros, me refie­ro a la músi­ca, ya sufri­mos una cri­sis ante­rior en la que vivi­mos el des­plo­me de la indus­tria dis­co­grá­fi­ca que se auto­des­tru­yó. Lo que pasa es que cuan­do empe­zó a caer el mer­ca­do del dis­co, siem­pre nos que­da­ba el direc­to, pero aho­ra, con esta cri­sis glo­bal, ya no nos que­da ni eso, por­que los ayun­ta­mien­tos ya no con­tra­tan y se empie­za a notar la ausen­cia de gen­te en los con­cier­tos. ¿Qué ha pasa­do? Que el dis­co ha pasa­do a ser algo sim­bó­li­co, un obje­to pro­mo­cio­nal para que vean que exis­tes, pero es tan mino­ri­ta­rio que ya la com­pa­ñía dis­co­grá­fi­ca sobra como inter­me­dia­ria. Y con esa filo­so­fía hemos empe­za­do esta nue­va aventura.

-¿Ha dicho que la indus­tria dis­co­grá­fi­ca se autodestruyó?

-De esta cri­sis tie­ne mucha res­pon­sa­bi­li­dad la indus­tria, del mis­mo modo que la cri­sis mun­dial en la que esta­mos inmer­sos es cul­pa del sis­te­ma y del poder capi­ta­lis­ta. Es el mis­mo caso. En la músi­ca, los pre­cios caros y los már­ge­nes de bene­fi­cios muy altos cuan­do las cosas iban bien, pro­vo­ca­ron que cuan­do apa­re­ció inter­net y la gen­te vio que lo podía con­se­guir a pre­cio cero, el públi­co no lo dudó. Y la indus­tria en vez de adap­tar­se man­tu­vo los pre­cios y qui­so man­te­ner su esta­tus, cuan­do ellas son las cul­pa­bles de que se haya empo­bre­ci­do el pro­duc­to cul­tu­ral, ponien­do por enci­ma del arte, el nego­cio… Si la indus­tria hubie­ra gene­ra­do un públi­co cul­tu­ral­men­te fuer­te con pre­cios ase­qui­bles, no hubie­ra pasa­do todo esto. Y lo mis­mo ha suce­di­do con la cri­sis glo­bal actual.

-Con El mono espa­bi­la­do vuel­ve el Pedro Gue­rra de los ini­cios, qui­zá dejan­do a un lado sus inves­ti­ga­cio­nes musicales…

-Aho­ra hago can­cio­nes que me gus­tan, que hablan de temas que me preo­cu­pan y sí es cier­to que he hecho unos arre­glos muy aus­te­ros para que vayan cre­cien­do un poco. Eso es así. Este momen­to ya empe­zó en el 2007 con Vidas por lo que no res­pon­de a un momen­to de aus­te­ri­dad como el que esta­mos atra­ve­san­do, pero sí es cier­to que me ha per­mi­ti­do, en este caso, adap­tar­me mejor a estos tiem­pos. Por ejem­plo, el dis­co lo gra­bé con ban­da, pero aho­ra hago la gira yo solo y lo pue­do hacer por esa aus­te­ri­dad con la que han sido con­ce­bi­das las canciones.

-La evo­lu­ción es el tema prin­ci­pal sobre el que gira su nue­vo tra­ba­jo, ¿es algo que le obsesiona?

-Me preo­cu­pa el ser humano, por qué somos cómo somos y de dón­de veni­mos. En los últi­mos años he esta­do leyen­do mucho sobre la evo­lu­ción y la capa­ci­dad de fun­cio­na­mien­to del cere­bro que es don­de está la cla­ve de todo. El ser humano es el mono que más ha espa­bi­la­do, se ha adap­ta­do mejor y, por ello, ha logra­do sepa­rar­se de las otras espe­cies. Es el comien­zo de todo.

-¿Está segu­ro que somos más espa­bi­la­dos que los monos? A veces no lo parece…

-Hay una lec­tu­ra más allá. Estas son nues­tras capa­ci­da­des, pero, ¿las esta­mos usan­do? Pien­so que a veces no. Y esa ten­den­cia es la me hace creer que el ser humano va hacia una invo­lu­ción. La can­ción La que cami­na habla de un Aus­tro­lo­pithe­cus que apren­de a cami­nar sobre dos patas y comien­za una cami­na­ta has­ta ocu­par el pla­ne­ta ente­ro. Y creo que ese camino no debe­ría parar hoy, hay que seguir cami­nan­do y hacien­do un esfuer­zo para ser mejores.

-En Aque­lla vie­ja can­ción alu­de al des­co­no­ci­mien­to musi­cal de can­cio­nes antiguas…

-No sé si es denun­cia­ble, pero a mí me da pena que, por ejem­plo, no se escu­che a Car­los Gar­del o a los Beatles… Evi­den­te­men­te, no voy a obli­gar a nadie a escu­char, pero yo ten­go dos hijos y me gus­ta­ría que por lo menos tuvie­ran la opción de escu­char­les… Y ahí creo que son vita­les los medios. Si solo con­su­mi­mos lo que se nos ofre­ce, mer­ma­mos la liber­tad de ele­gir de entre todas las opcio­nes. Y es una pena, por­que tene­mos un can­cio­ne­ro her­mo­sí­si­mo que si nadie lo acer­ca a las nue­vas gene­ra­cio­nes, un día se per­de­rá, y esto engan­cha con lo que hablá­ba­mos antes, y el ser humano ten­de­rá a la invo­lu­ción si no tene­mos posi­bi­li­dad de dis­fru­tar de todo lo boni­to que hemos hecho.

-Pre­ci­sa­men­te ese tema lo can­ta con Iván Ferrei­ro. Miguel Pove­da es el otro artis­ta que ha cola­bo­ra­do en este dis­co, ¿por qué los eligió?

-Es fácil. Por­que los admi­ro y por­que son dos de los más gran­des en su ámbi­to. Me puse en con­tac­to con ellos y resul­tó que a ellos tam­bién les gus­ta­ba. De ahí nació un reto por­que nos move­mos en espa­cios dife­ren­tes, aun­que solo apa­ren­te­men­te, por­que el len­gua­je de la músi­ca es uni­ver­sal. Ambos han sido muy gene­ro­sos por­que no han impues­to su esti­lo, sino más bien yo a ellos.

-En otra can­ción se pre­gun­ta quién le robó el can­dor a Cape­ru­ci­ta… ¿y a noso­tros, quién nos lo ha quitado?

-Hay Cape­ru­ci­tas y Cape­ru­ci­tos a los que se lo han roba­do una per­so­na de car­ne y hue­so y hablo de los abu­sos a meno­res. Pero, al res­to, nos lo ha roba­do algo más sutil, el sis­te­ma de vida. Nace­mos con una gran inge­nui­dad que deja de ser un valor cuan­do somos adul­tos; la pro­pia socie­dad nos la arre­ba­ta, por­que pasa a ser un valor no desea­ble por las con­ven­cio­nes de la sociedad.

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