22 años aga­rra­da a las rejas pre­gun­tan­do por su hija- Mai­té Campillo

*A Libe­ria Hernandez
Tan­tos siglos de llo­rar que bus­qué las bra­sas com­ba­tien­tes como árbol car­nal, y hallé en ellas la foto; otro esce­na­rio del terror, es una mamá de Argen­ti­na el día que recu­pe­ró a su hiji­ta ¡Cuán­to de pesa­di­lla que­da­rá toda­vía! Hoy dicen que va a llo­ver, que tie­ne que llo­ver sobre moja­do, y ya yo veo que llue­ve sobre vere­das abier­tas, es la voz de la resis­ten­cia. Gra­cias por esa su valen­tía Liberia.

R a í c e s
Lle­ga la gue­rri­lle­ra com­ba­ti­va, sigue en su lla­ma­do ade­lan­te con nues­tro des­tino con­tra la inso­len­cia; sobre los cho­pos llue­ve, sobre teja­dos, hojas ver­des, cam­pas, sobre moja­do llue­ve, la hume­dad rei­na. Una acción direc­ta obli­gó a bajar a los dife­ren­tes gru­pos de la resis­ten­cia para dar alien­to por ali­men­to a las des­alen­ta­das ama­po­las que fusi­la­ban y tor­tu­ra­ban pre­gun­tán­do­les por ellos. Sobre los cris­ta­les llue­ve, lla­man a la puer­ta, sobre los fogo­nes de las casas hoy el ran­cho espe­ra; uno más, muer­to bajo en un aco­so her­vien­te de tor­tu­ra. Baja­ran del mon­te, saben que lle­ga­rán para que­rer­lo, por eso los niños salen como si fue­ran a jugar; obser­van la calle, las esqui­nas, los miran y reci­ben con seña­les, no hay peli­gro, pasad! Un arco iris cabal­ga sobre mi espal­da, uno más, irra­dia color, ger­mi­na, bro­ta fra­gan­cia, son [email protected], vuelven.

Al lado del huer­to y bajo la higue­ra hay un manifiesto.
Ahí aguar­do a mi vie­ji­ta para que me pon­ga en con­tac­to; por­que antes fue decir adios al poe­ta ase­si­na­do. Las peque­ñas bra­sas vivas, saben a quién nom­bro, y el por qué rezu­man en mi los ver­sos el dul­zón aro­ma de los ena­mo­ra­dos labra­do­res que lle­gan has­ta mi pie­za; entre col­me­nas de abe­jas y cora­zo­nes de san­día roja, coro­na­dos con hojas de men­ta fres­ca yo me refres­co. Si la mon­ta­ña no vie­ne, iré hacia ella como Libe­ria. Una trom­ba de agua ame­na­za agua­ce­ro a can­ta­ros, agua sin rum­bo como en el mar; los fue­gui­tos bos­te­zan, el maquis lle­ga, la lla­ma des­pe­re­za no se hace de rogar, siem­pre pen­san­do en el lugar, don­de los ojos miran tras la ropa ten­di­da. Los diri­gen­tes del amor se for­jan al calor de la hogue­ra como las mamás com­ba­ti­vas, y la llu­via no cesa ¡Son cán­ta­ros, los que suman el hedor de la corrup­ción, entra­ña­ble Liberia!

Al des­fi­le de la cele­bra­ción se suman más bra­sas gue­rri­lle­ras, mis­ma raíz en el mun­do, la llu­via abre vere­das. Me uno a ellas en su camu­fla­je, no lo pude reme­diar, cuan­do la vie­ji­ta que mas­ca taba­co apo­ya­da sobre la ven­ta­na, me lo con­tó; sí, me sur­gió de súbi­to la nece­si­dad de mos­trar su talen­to al mun­do de la dig­ni­dad, y su con­cien­cia con­tra la vida des­aten­ta. Una aureo­la de orgu­llo me unió a ellas a reco­rrer valles y mon­ta­ñas, y poder acer­car­me al bos­que ubi­ca­do sobre la lade­ra del mon­te, don­de los duen­des de la resis­ten­cia, en guar­dia, aguar­da­ban la llegada.

Obser­vé aque­llas muje­res com­ba­ti­vas, se ali­men­tan de los pas­tos de la tie­rra, cuan­do pue­den labo­ran, cabal­gan sere­ni­tas a rit­mo de mula vie­ja que ale­tea segu­ra tri­nan­do penas, y dolor de cade­nas, de cose­cha. Cami­nan, reu­ni­das can­tan­do besos al sol sobre la unión de her­ma­nos pro­le­ta­rios, her­mo­sas gue­rri­lle­ras; muje­res del pue­blo des­fi­lan hacia los des­ta­ca­men­tos de defen­sa, vida­li­ta humil­de, vidalitá.
El maquis abor­da, rodea, cer­ca, obser­va, alien­ta: Arri­ma­te al fue­go com­pa­ñe­ra! El rocío refres­ca sus fren­tes, el gota a gota, se des­li­za sobre la lin­da gue­rri­lle­ra, que en un ala­ri­do de esca­lo­frío con la mis­ma sed de una cuar­ta de siglo, empu­ja al mun­do una nue­va pri­ma­ve­ra. Es la insu­rrec­ción popu­lar que nun­ca dejó de exis­tir, nun­ca, siem­pre estu­vo entre noso­tros, arri­ba el coli­brí!!! Cons­cien­te la gue­rri­lle­ra, abra­za las bra­sas que anun­cian la bue­na nue­va, una Pri­ma­ve­ra insur­gen­te como rega­lo de amor; ver­gel de este­la rebel­de para sem­brar la tie­rra de pun­ta a pun­ta. Una reali­dad que revo­lo­tea calles y no cono­ce obli­ga­cio­nes más allá de su con­di­ción de raíz.

Jar­di­nes y pla­zas bur­lan­do la cora­za mediá­ti­ca se ele­van y empe­ña en volar, aun­que por el momen­to no pue­das seguir­las, el vue­lo está ahí a modo de con­cien­cia ¿Qué otro amor podría yo dar, si no amar la ino­cen­cia de los pue­blos, Libe­ria? El mono­pa­tín se des­li­za con­tra la con­tra­cul­tu­ra ofen­si­va que insis­ten­te en anu­lar la capa­ci­dad de pen­sar. Amar es la lógi­ca, sen­tir la con­sig­na pri­mor­dial, la refle­xión un impul­so impres­cin­di­ble, aun­que haya erro­res inevi­ta­bles, la resis­ten­cia e insur­gen­cia siguen. Nada como el relám­pa­go ener­gé­ti­co que dan las cose­chas. Nada como cuan­do las pro­tes­tas de los ham­brien­tos de cul­tu­ra levan­tan en vue­lo, y sobre él emer­gen raí­ces gallar­das. Nada como el cono­ci­mien­to, sue­ños de vida como dere­cho inalie­na­ble; hos­pi­ta­les y cár­ce­les se amo­ti­nan, sal­tan las cade­nas, ha lle­ga­do la hora, el día!, irra­dian las calles. Los cobar­des se escon­den, su refu­gio es la cloa­ca que feliz les espe­ra; tiem­blan, al ver en la mira­da acu­sa­do­ra, su corrup­ción e incom­pe­ten­cia. La cloa­ca empie­za a sen­tir­se incómoda:
-¿Ser polí­ti­co es eso?, y has­ta a ella, pro­vo­ca arcada…
‑Sí, es eso, a eso lo lla­man polí­ti­ca, a un peda­zo de car­ne don­de ani­dan los gusa­nos. Los héroes que ayer muti­la­ron siguen des­pun­tan­do albas, la raíz cre­ce don­de ayer se men­tía. Llue­ve, la hume­dad per­fo­ra los barro­tes, espan­ta la mal­di­ción. Hoy ama­ne­ció boni­to para vos, sale el sol gra­cias a su per­sis­ten­cia; llue­ve, sale el sol y llue­ve, la luz no des­can­sa está en jor­na­da inten­si­va sobre des­car­gas inin­te­rrum­pi­das, sus rayos nos aca­ri­cian Libe­ria ¡“Libre”!, qué lin­do nom­bre! A muchos niños su empe­ño reha­bi­li­ta, es gran­de como la mon­ta­ña, per­mi­tir­me doña, lla­mar­la com­pa­ñe­ra, hermana.

Ten­go ami­gos muy indig­na­dos que pro­tes­tan en el mun­do, nin­guno de los que conoz­co quie­re seguir sien­do perre­ra de caza ideo­ló­gi­ca a ser­vi­cio de la ruin­dad, ni tam­po­co su plu­me­ro, lava­do­ra, mas­co­ta, lapi­ce­ro o goma de borrar. El levan­ta­mien­to popu­lar evi­den­cia la cri­sis del capi­ta­lis­mo y su ruin­dad hacia los pue­blos; otro mun­do más mun­do, la defen­sa de su exis­ten­cia nos corres­pon­de. El lado oscu­ro del cri­men está sar­no­so de rabia, negro ataúd es el oxí­geno que los medios defien­den; es la memo­ria colec­ti­va, esa voz silen­cia­da la que debe irrum­pir hacien­do eco para que ese mun­do, que no es nues­tro mun­do, no des­em­bar­que su men­ti­ra en nues­tros puer­tos, y mue­ra de asfi­xia cer­ca­do por en su pro­pia codi­cia, en su pro­pia corrup­ción por bene­fi­cios, des­de el que entra en ella como apren­diz has­ta aquél que pre­su­me de coor­di­na­dor de la far­sa, o ase­sor del per­ver­so, ver­du­gos del sis­te­ma bajo los fal­do­nes del cle­ro o del Esta­do; no dar­les pié a que se aco­mo­den en nues­tro mun­do, que no es su mun­do, es la pri­me­ra avanzada.

Sólo los pue­blos que luchan, avan­zan prac­ti­can­do ver­da­des. Ese es el pue­blo, que yo ron­do para ena­mo­rar; es mi humil­de opción una for­ma de vida sen­ci­lla feliz en comu­ni­dad, que per­mi­te el vibrar de las mon­ta­ñas. El futu­ro que se des­pe­ja de sus colla­dos, cau­ces, puen­tes y cami­nos, abre un her­mo­so y suge­ren­te aro­ma fres­co al futu­ro, como pre­sen­te; vivir sobre sus cam­pos, y soñar con la sel­va per­mi­tien­do, entre tan­to y tan­to, un bos­que­jo de ella don­de todos los des­apa­re­ci­dos, ase­si­na­dos, roba­dos, anu­la­dos como gen­te, muti­la­dos físi­ca y psí­qui­ca­men­te ilu­mi­nen la gran calle Inter­na­cio­nal con­tra la cru­de­za del terro­ris­mo esta­dou­ni­den­se y sus ver­du­gos en el pla­ne­ta trans­mi­so­res de su “paz”. Son las antor­chas huma­nas, el avan­ce de la his­to­ria, son voces empu­ñan­do la pala­bra que des­nu­da a los ase­si­nos ante las pobla­cio­nes civi­les; es la calle que habla con los muer­tos que nun­ca mue­ren que for­man par­te de los oasis huma­nos de la memo­ria, me sien­to ella por­que sólo a ella per­te­nez­co, su visión es bas­tan­te orto­do­xa, no per­mi­te dudas ante las muer­tes por petró­leo, por rin­cón estra­té­gi­co en el mun­do, por callar la denun­cia, la palabra…

NOTA
Sor Jua­na, denun­cia­da por secues­tro y adop­cio­nes ilegales
(Kaos en la Red)
Sor Jua­na Alon­so, de 96 años, direc­to­ra de la Casa Cuna de Tene­ri­fe entre 1951 y 1970, ha sido denun­cia­da ante la Fis­ca­lía Pro­vin­cial de San­ta Cruz de Tene­ri­fe por usur­pa­ción de iden­ti­dad, fal­si­fi­ca­ción de docu­men­tos públi­cos, malos tra­tos con­ti­nua­dos y tor­tu­ras, ame­na­zas y coac­cio­nes, secues­tro, alte­ra­ción de la pater­ni­dad y crí­me­nes de lesa Humanidad.

La denun­cian­te es Libe­ria Her­nan­dez, una de las niñas de la Casa Cuna que fue dada en adop­ción a una fami­lia de Ali­can­te cuan­do tenía ocho años. Ofi­cial­men­te, la madre de Libe­ria habría deja­do a su hija en “aban­dono” y no la habría visi­ta­do duran­te tres años, lo que la pro­pia Libe­ria, sus her­ma­nos y tes­ti­gos nie­gan, apo­ya­dos en docu­men­tos entre­ga­dos por la pro­pia ins­ti­tu­ción de aco­gi­da. Libe­ria Her­nan­dez rela­ta en su denun­cia, a la que ha teni­do acce­so CANARIAS AHORA, que su madre la visi­ta­ba cada sema­na, a la espe­ra de poder lle­var­la a casa cuan­do pudie­ra man­te­ner­la. Su rela­to es desgarrador:

“Mi madre estu­vo 22 años pre­gun­tan­do por su hija, llo­ran­do, pero le decían que se olvi­da­se de mí, que esta­ba mejor con los nue­vos padres. A mí me dije­ron que mi madre era una puta y que me olvi­da­se de ella.”

Ade­más de sor Jua­na, se pide a la Fis­ca­lía que sea lla­ma­da a decla­rar a María Soler Gue­ro­la, que en 1962 tam­bién era mon­ja de las Hijas de la Cari­dad (en la actua­li­dad está casa­da) y una de las artí­fi­ces de la posi­ble adop­ción ile­gal de Libe­ria. Según la denun­cia, esta mujer es quien lle­vó en bar­co a Libe­ria de Tene­ri­fe a Valen­cia, quien entre­gó a la chi­qui­lla a un matri­mo­nio (tíos de María Soler) y quien le cam­bió la identidad:

“A par­tir de hoy dejas de lla­mar­te Libe­ria. Te lla­mas María Nácher Montagúd”.

Los ras­tros de la fami­lia bio­ló­gi­ca de Libe­ria des­apa­re­cie­ron. La vida con su nue­va “fami­lia” ase­gu­ra que fue un supli­cio, inclui­dos los abu­sos sexua­les de su padre de adop­ción. “Lo úni­co que quie­ro es que sor Jua­na diga la ver­dad”, insis­te Libe­ria, que al cabo de 30 años logró reen­con­trar­se con su madre y recu­pe­rar su identidad.

…“Yo recuer­do per­fec­ta­men­te a la madre de Libe­ria aga­rra­da a las rejas del patio pre­gun­tan­do por su hija. Cuan­do yo empe­cé a tra­ba­jar allí ya habían dado a Libe­ria en adop­ción, pero el res­to de las niñas me expli­ca­ron que aque­lla mujer que iba a las rejas era su madre. Estu­vo años yen­do a la Casa Cuna a pre­gun­tar por su hija. No la aban­do­nó. Sor Jua­na la des­pa­cha­ba dicién­do­le que se olvidara”.


COMENTARIO:
En Madrid el asun­to de los bebés des­apa­re­ci­dos pare­cen cen­trar­se en la clí­ni­ca de mater­ni­dad de Odo­nell entre 1960 y avan­za­dos los 70´s… En mi opi­nión sobre el tema hay mucho más: Es pre­ci­so hacer un repa­so exhaus­ti­vo de la acti­vi­dad de los Hos­pi­ta­les, de la SS, de las ex-casas de soco­rro, etc… En la dic­ta­du­ra no solo se mata­ba con la tor­tu­ra, en las cár­ce­les y en gene­ral en la impu­ni­dad (DGS, Gobier­nos civi­les, comi­sa­rías y cuar­te­li­llos…). Se mata­ba tam­bién en los hospitales:

a) En los pri­me­ros 80´s, el actual museo de arte Rei­na Sofía en Madrid (Ato­cha) apa­re­cie­ron los sóta­nos lle­nos has­ta el techo de res­tos huma­nos. Ni que decir tie­ne que era un hos­pi­tal para pobres (noti­cia de pren­sa que que­dó en aguas de borrajas!!).

b) Hos­pi­ta­les pro­vin­cia­les como el actual Gre­go­rio Mara­ñón (antes Fran­cis­co Fran­co) en la calle Ibi­za de Madrid era un hos­pi­tal que depen­día direc­ta­men­te de la poli­cía, gc, Dgs. Allí se «cer­ti­fi­ca­ban» «cau­sas de defun­ción», «resul­ta­dos» de inte­rro­ga­to­rios con tor­tu­ra, se prac­ti­ca­ban elec­tro­chocs, etc etc etc. Situa­ción que no varió en los años del Gal al menos has­ta los 90´s. Por tan­to, es pre­ci­so hacer un repa­so exhaus­ti­vo de la acti­vi­dad de hos­pi­ta­les, SS, etc., en aque­llos años.

Mai­té Cam­pi­llo (actriz)

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