Arti­cu­lar la resis­ten­cia, cons­truir poder popu­lar- Red Roja

Infor­me polí­ti­co de la Asam­blea Gene­ral de Red Roja. 9 y 10 de julio de 2011

I. Intro­duc­ción

El sis­te­ma capi­ta­lis­ta enca­be­za­do por su frac­ción hege­mó­ni­ca, la cons­ti­tui­da por los impe­ria­lis­tas esta­dou­ni­den­ses y euro­peos, está uti­li­zan­do la cri­sis para lle­var a cabo una rees­truc­tu­ra­ción gene­ral sin pre­ce­den­tes, al menos, des­de la II Gue­rra Mun­dial.

La des­truc­ción masi­va de empre­sas no com­pe­ti­ti­vas, el esta­lli­do de las bur­bu­jas espe­cu­la­ti­vas, la ace­le­ra­da con­cen­tra­ción de capi­tal, la depre­da­ción de recur­sos natu­ra­les y la inten­si­fi­ca­ción de los ata­ques mili­ta­res con­tra paí­ses en los que la extor­sión de los gobier­nos no ha dado los resul­ta­dos ape­te­ci­dos, son los esce­na­rios en los que asis­ti­mos al dra­ma de la liqui­da­ción de dere­chos socia­les y labo­ra­les y a la caí­da en pica­do de las con­di­cio­nes de vida de millo­nes de per­so­nas. No hace fal­ta ser Jere­mías para pre­de­cir que los gobier­nos – autén­ti­cos con­se­jos de admi­nis­tra­ción de la bur­gue­sía como nos recor­da­ba Marx – van a inten­si­fi­car los recor­tes ya ini­cia­dos en mate­ria de dere­chos y liber­ta­des polí­ti­cas.

Ya no hay ni dis­fra­ces para ocul­tar lo evi­den­te: no hay “bro­tes ver­des”, ni “luces al final del túnel”. Cada vez más sec­to­res de la cla­se obre­ra y de los pue­blos son cons­cien­tes de que la ofen­si­va orques­ta­da por el capi­tal y sus gobier­nos actúa como una epi­de­mia mor­tal que va derri­ban­do compañ[email protected], arras­trán­do­les al paro, al desahu­cio, a la pobre­za y ensa­ñán­do­se con los menos cua­li­fi­ca­dos, las muje­res, [email protected] jóve­nes, [email protected] [email protected] inmi­gran­tes.

No sólo no se vis­lum­bra la sali­da, si no que, en el caso impro­ba­ble de que se pro­du­je­ra una recu­pe­ra­ción, no habría mejo­ra de las con­di­cio­nes de tra­ba­jo y de vida y ven­dría otra cri­sis en la que el saqueo sería aún mayor.

Ase­gu­rar la com­pe­ti­ti­vi­dad del capi­tal mono­po­lis­ta requie­re la abo­li­ción total de las con­quis­tas obre­ras. Es rigu­ro­sa­men­te fal­so que la mejo­ra en la com­pe­ti­ti­vi­dad sea la con­di­ción pre­via para la crea­ción de empleo y la mejo­ra en las con­di­cio­nes de vida. La fina­li­dad esen­cial del sis­te­ma es, exclu­si­va­men­te, gene­rar bene­fi­cios. Para con­se­guir­lo se con­cen­tra el capi­tal y la bur­gue­sía fun­cio­na más que nun­ca como un todo.

Los man­da­tos impe­ra­ti­vos de Oba­ma y Mer­kel a Zapa­te­ro, las reunio­nes de ban­que­ros y empre­sa­rios con el rey y con el pre­si­den­te del gobierno, las visi­tas del secre­ta­rio gene­ral de la OTAN para ase­gu­rar que el gas­to y la impli­ca­ción mili­tar se man­tie­nen, son ejem­plos de lo que está suce­dien­do a dia­rio en todos los paí­ses. Los atis­bos de sobe­ra­nía han des­apa­re­ci­do. No sólo los pue­blos sin esta­do care­cen de dere­cho de auto­de­ter­mi­na­ción. No hay esta­dos sobe­ra­nos, sino esta­dos inter­ve­ni­dos.

Fren­te a ello la situa­ción de la cla­se obre­ra retro­ce­de en todas par­tes, inde­pen­dien­te­men­te de la mayor o menor com­pe­ti­ti­vi­dad de las empre­sas en las que tra­ba­jen. Los des­pi­dos gol­pean a tra­ba­ja­do­res de dife­ren­tes cua­li­fi­ca­cio­nes, los recor­tes sala­ria­les afec­tan tan­to al sec­tor públi­co como al pri­va­do y los desahu­cios son una pla­ga cada vez más exten­di­da. Pero en la mis­ma medi­da en la que no hay espe­ran­za de futu­ro si no se tra­tan las cau­sas de tan­to desas­tre, se abren nue­vas vías para la uni­dad y la soli­da­ri­dad. En este camino es vital con­se­guir que las tra­ba­ja­do­ras y tra­ba­ja­do­res emi­gran­tes que están vivien­do con máxi­ma cru­de­za la explo­ta­ción y la opre­sión del mis­mo impe­ria­lis­mo que les expro­pia de sus recur­sos en sus paí­ses de ori­gen, se incor­po­ren a la pri­me­ra línea de la lucha obre­ra.

La cri­sis estruc­tu­ral del capi­ta­lis­mo, espe­cial­men­te en esta­dos como el espa­ñol, tie­ne la capa­ci­dad de des­mon­tar las fal­sas imá­ge­nes de legi­ti­mi­dad con las que las cla­ses domi­nan­tes han con­se­gui­do has­ta aho­ra ocul­tar la reali­dad y de enfren­tar­nos con la deso­la­do­ra cru­de­za de un capi­ta­lis­mo que como un autén­ti­co vam­pi­ro cada vez nece­si­ta des­truir más seres huma­nos y recur­sos natu­ra­les.

La lucha de los pue­blos por sus dere­chos nacio­na­les jun­to a los dic­ta­dos que obli­gan a redu­cir drás­ti­ca­men­te el gas­to públi­co están pro­vo­can­do una autén­ti­ca quie­bra del Esta­do con la ame­na­za de dina­mi­tar el “Esta­do de las Auto­no­mías”. El engra­na­je ins­ti­tu­cio­nal de la Tran­si­ción hace aguas y el Esta­do apa­re­ce cada vez más redu­ci­do a su esen­cia repre­so­ra fren­te a unos pue­blos, espe­cial­men­te el pue­blo vas­co, que han apren­di­do a for­jar su iden­ti­dad y la lucha por sus dere­chos en las con­di­cio­nes más duras y que aho­ra los recla­man con fuer­za inusi­ta­da.

Las con­tra­dic­cio­nes se agu­di­zan. La lucha por dero­gar la Cons­ti­tu­ción de 1978, por la abo­li­ción de la monar­quía y todo el apa­ra­to del Esta­do here­de­ro de la Dic­ta­du­ra que se rege­ne­ró en la Tran­si­ción exi­ge inten­si­fi­car las vías de soli­da­ri­dad y de arti­cu­la­ción de esfuer­zos con­tra enemi­gos comu­nes que abrió Ini­cia­ti­va Inter­na­cio­na­lis­ta. La lucha por el socia­lis­mo y por los dere­chos nacio­na­les de los pue­blos cons­ti­tu­yen el eje cen­tral del pro­yec­to his­tó­ri­co eman­ci­pa­to­rio de los pue­blos en el Esta­do espa­ñol, al que aho­ra se le abren nue­vas posi­bi­li­da­des.

La lucha de las muje­res por su libe­ra­ción ha vis­to en estos años cómo el poten­cial revo­lu­cio­na­rio de sus rei­vin­di­ca­cio­nes por la igual­dad y con­tra el patriar­ca­do han sido encu­bier­tas median­te sobor­nos a orga­ni­za­cio­nes, y dis­cur­sos edul­co­ra­dos que deja­ban intac­tas, tan­to la sobre-explo­ta­ción como la nega­ción esen­cial de su liber­tad. El femi­nis­mo de cla­se debe resur­gir con toda la fuer­za que exi­ge la res­pues­ta a una situa­ción que con­de­na a las muje­res a espe­cia­les con­di­cio­nes de pre­ca­rie­dad, de pobre­za y que levan­ta, para con­tro­lar­la, el dis­cur­so de opre­sión machis­ta y de valo­res reac­cio­na­rios con espe­cial viru­len­cia.

Una nue­va gene­ra­ción de jóve­nes tra­ba­ja­do­ras y tra­ba­ja­do­res están enfren­tán­do­se a la vida en las con­di­cio­nes más duras pero con más recur­sos que quie­nes les pre­ce­die­ron: lar­guí­si­mas jor­na­das de tra­ba­jo, sala­rios de mise­ria, ausen­cia de Segu­ri­dad Social, etc, con alta cua­li­fi­ca­ción pro­fe­sio­nal. Lle­gan casi a tien­tas como con­se­cuen­cia de la ampu­tación de la memo­ria de las luchas ante­rio­res y del inten­to deli­be­ra­do de con­fun­dir­les que vuel­ca sobre ellos sus más pre­cia­das y sofis­ti­ca­das armas. En la gigan­tes­ca bata­lla a vida o muer­te que la cla­se obre­ra y los pue­blos tene­mos que librar con el capi­tal, el papel deter­mi­nan­te lo tie­ne la juven­tud tra­ba­ja­do­ra y quie­nes sean capa­ces de ayu­dar­le a ocu­par su lugar en la his­to­ria, aquí y aho­ra.

La úni­ca solu­ción a las cau­sas de la cri­sis gene­ral del capi­ta­lis­mo están direc­ta­men­te rela­cio­na­das con la pro­pie­dad y con el poder: o les expro­pia­mos o nos ani­qui­lan. Para enfren­tar esas cau­sas el úni­co camino es acu­mu­lar fuer­zas, for­ta­le­cer el movi­mien­to obre­ro y popu­lar y arrin­co­nar a quie­nes des­de auto atri­bui­das – aun­que cada vez menos creí­bles – posi­cio­nes sin­di­ca­les de cla­se son los mejo­res alia­dos del capi­tal. El esper­pen­to de ver a las direc­cio­nes de CC.OO. y UGT fir­mar pac­tos y pre­go­nar la “paz social” cuan­do se nie­ga el futu­ro a millo­nes de tra­ba­ja­do­res y tra­ba­ja­do­ras es el mayor insul­to a la lucha obre­ra duran­te gene­ra­cio­nes. Debi­li­tar­les, mos­trar­les como esbi­rros del capi­tal, es una par­te cen­tral de nues­tra tarea para que sea com­pren­si­ble con cla­ri­dad que la esen­cia del pro­ble­ma no es el cam­bio de par­ti­do en el gobierno, sino del poder de cla­se. La otra par­te cen­tral es cons­ti­tuir un fren­te sin­di­cal que luche de for­ma uni­ta­ria, que sea capaz de arti­cu­lar y poten­ciar las luchas ais­la­das y sobre todo que con­si­ga incre­men­tar el nivel de con­cien­cia y de orga­ni­za­ción de la cla­se obre­ra fre­te a las bata­llas deci­si­vas que nos aguar­dan. Des­de el máxi­mo res­pe­to a las nacio­na­li­da­des, es pre­ci­so cons­truir las vías de diá­lo­go y de con­fian­za que per­mi­tan encon­trar vías coin­ci­den­tes de enfren­ta­mien­to al enemi­go común y com­bi­nar estra­té­gi­ca­men­te la lucha de cla­se y la lucha por los dere­chos nacio­na­les de los pue­blos.

Una orga­ni­za­ción como Red Roja es más nece­sa­ria que nun­ca. Tras la rup­tu­ra con un pro­yec­to sec­ta­rio y con inad­mi­si­bles plan­tea­mien­tos en polí­ti­ca inter­na­cio­nal que se sitúan en la órbi­ta del impe­ria­lis­mo, como el del PRT-LIT, es impres­cin­di­ble la recons­truc­ción del pro­yec­to ori­gi­na­rio de Corrien­te Roja, con los avan­ces que se han rea­li­za­do en los últi­mos años, cuyos prin­ci­pios polí­ti­cos par­ten de:

- El aná­li­sis mar­xis­ta, y por ello con­se­cuen­te­men­te anti­ca­pi­ta­lis­tas y anti­im­pe­ria­lis­tas;

- La lucha anti­pa­triar­cal y por la libe­ra­ción de la mujer.

- La defen­sa sin con­di­cio­nes del dere­cho de los pue­blos a la auto­de­ter­mi­na­ción, inclui­da la inde­pen­den­cia;

- Con­tra la depre­da­ción del medio y de los recur­sos natu­ra­les y por la cons­truc­ción de for­mas de pro­duc­ción y de vida com­pa­ti­bles con la con­si­de­ra­ción de la natu­ra­le­za como la casa del ser humano;

En defi­ni­ti­va, por la cons­truc­ción del socia­lis­mo.

Una orga­ni­za­ción de ámbi­to esta­tal de estas carac­te­rís­ti­cas es vital para la recons­truc­ción – con otras orga­ni­za­cio­nes y al calor de las luchas – del pro­yec­to his­tó­ri­co eman­ci­pa­to­rio de los pue­blos del Esta­do espa­ñol sobre sus dos ejes inse­pa­ra­bles: el hecho de cla­se, de géne­ro y el hecho nacio­nal.

Pero al igual que el capi­ta­lis­mo es mucho más que la pro­pie­dad pri­va­da de los medios de pro­duc­ción, asu­mir que lucha­mos por la revo­lu­ción socia­lis­ta exi­ge que Red Roja asu­ma una tarea esen­cial: la cons­truc­ción del ser humano nue­vo. Una orga­ni­za­ción es revo­lu­cio­na­ria, no sólo por­que lle­ve a cabo efi­caz­men­te la tarea de estruc­tu­rar el movi­mien­to de masas, sino por­que ade­más rea­li­za la fun­ción de ser por­ta­do­ra de la con­cien­cia de cla­se y de su misión his­tó­ri­ca de libe­rar al con­jun­to de la socie­dad. Para ello y para no repro­du­cir los dra­má­ti­cos erro­res que se han pro­du­ci­do en el pasa­do, es indis­pen­sa­ble que en su seno se pro­duz­ca de for­ma per­ma­nen­te la lucha ideo­ló­gi­ca con­tra las for­mas de rela­ción, per­so­na­les y colec­ti­vas, que repro­du­cen el indi­vi­dua­lis­mo, la com­pe­ti­ti­vi­dad y las opre­sio­nes de todo tipo, espe­cial­men­te las patriar­ca­les que están más pro­fun­da­men­te impre­sas en el incons­cien­te colec­ti­vo. Red Roja asu­me que la sub­ver­sión de las rela­cio­nes de domi­na­ción en el inte­rior de la orga­ni­za­ción es una de las fun­cio­nes cen­tra­les de su cons­truc­ción polí­ti­ca.

Este es, a gran­des ras­gos, el mar­co gene­ral de la gran tarea que enfren­ta­mos y que nos apre­mia.

II. El rear­me del impe­ria­lis­mo inter­na­cio­nal

Bajo el pre­tex­to de la “lucha inter­na­cio­nal con­tra el terro­ris­mo”, EE UU y la UE incre­men­tan sus gas­tos y sus inter­ven­cio­nes mili­ta­res. Con ello, no sólo se pre­pa­ran para pug­nar por unos recur­sos ener­gé­ti­cos cada vez más esca­sos, sino que incre­men­tan la deman­da en unas eco­no­mías ten­den­tes al estan­ca­mien­to.

Cada vez más, ten­dre­mos que tener en cuen­ta el desa­rro­llo de las con­tra­dic­cio­nes ínter impe­ria­lis­tas, inclu­so en el seno mis­mo del blo­que occi­den­tal. Y esto, en rela­ción direc­ta con los pro­ble­mas cre­cien­tes que encuen­tran los EEUU para man­te­ner su hege­mo­nía; lo que le lle­va a pro­mo­ver una per­ma­nen­te ines­ta­bi­li­dad inter­na­cio­nal para per­ver­sa­men­te eri­gir­se, entre sus pro­pios alia­dos tra­di­cio­na­les, en bom­be­ro nece­sa­rio que apa­gue los incen­dios béli­cos que ellos mis­mos vie­nen pro­vo­can­do.

Pero en este esce­na­rio de agre­si­vi­dad impe­ria­lis­ta la resis­ten­cia de los pue­blos tam­bién cobra alien­to en todo el mun­do, refu­tan­do la absur­da idea de un “fin de la his­to­ria” que pro­pug­na­ra Fran­cis Fuku­ya­ma. Una par­te cen­tral de nues­tra acción es la lucha con­tra el impe­ria­lis­mo, y en par­ti­cu­lar, con­tra la gue­rra impe­ria­lis­ta. El mili­ta­ris­mo a ultran­za de EEUU, la UE y la OTAN es la mani­fes­ta­ción más san­grien­ta y des­car­na­da del impe­ria­lis­mo que se inser­ta hoy, como nun­ca antes, en el pro­ce­so de acu­mu­la­ción capi­ta­lis­ta. El impe­ria­lis­mo ha hecho desem­bo­car a la huma­ni­dad en un esta­do de gue­rra per­ma­nen­te, y de for­ma simul­tá­nea, pre­ten­de mili­ta­ri­zar al con­jun­to de la socie­dad con el pre­tex­to de la “defen­sa de la demo­cra­cia” o “lucha con­tra el terro­ris­mo”. La de EEUU es una eco­no­mía pato­ló­gi­ca­men­te depen­dien­te de la indus­tria mili­tar. Es por ello que las con­ti­nuas agre­sio­nes impe­ria­lis­tas pro­mo­vi­das por el Pen­tá­gono cobran sen­ti­do, no sólo para alcan­zar el domi­nio del mun­do y para apro­piar­se de recur­sos ener­gé­ti­cos, sino por la sim­ple nece­si­dad de crear deman­da para sus fábri­cas de muer­te. La lucha con­tra el impe­ria­lis­mo y sus gue­rras no pue­de diso­ciar­se de la lucha con­tra el capi­ta­lis­mo, ni de la movi­li­za­ción por la reti­ra­da de las tro­pas espa­ño­las de Afga­nis­tán y Libia y el fin de la ocu­pa­ción de Iraq, por la reti­ra­da de todas las tro­pas espa­ño­las en misio­nes de la OTAN o la ONU (Líbano, Koso­vo, Hai­tí), por la sali­da de la OTAN y por el des­man­te­la­mien­to de las bases ame­ri­ca­nas, con­tra el expo­lio de los paí­ses lati­no­ame­ri­ca­nos por par­te de las mul­ti­na­cio­na­les espa­ño­las.

Dos son los prin­ci­pa­les esce­na­rios en los que se desa­rro­lla la lucha anti­im­pe­ria­lis­ta: Lati­noa­mé­ri­ca y Orien­te Medio.

II.1. Orien­te Medio

La actua­li­dad diri­ge nues­tra mira­da hacia Libia, don­de tres meses de inter­ven­ción de la OTAN aún no han logra­do derro­tar a Gada­fi. Este con­flic­to ha supues­to frac­tu­ras muy serias den­tro de la izquier­da, al que­rer asi­mi­lar­lo algu­nos, de for­ma meca­ni­cis­ta, a las revuel­tas en el mun­do ára­be acae­ci­das duran­te los últi­mos meses.

Des­de diciem­bre de 2010 y enero de 2011 res­pec­ti­va­men­te, Túnez y Egip­to han vivi­do levan­ta­mien­tos popu­la­res que final­men­te han logra­do tum­bar a sus res­pec­ti­vos regí­me­nes auto­ri­ta­rios, títe­res del impe­ria­lis­mo occi­den­tal. Estos movi­mien­tos, en los que las masas des­ar­ma­das se enfren­ta­ban al ejér­ci­to o la poli­cía, fue­ron enca­be­za­dos por las fuer­zas obre­ras y sin­di­ca­les des­de el prin­ci­pio.

En Libia, en cam­bio, se vivió un pro­ce­so mucho más com­ple­jo y con­fu­so, en el que una par­te del ejér­ci­to y la oli­gar­quía dio un gol­pe de Esta­do con­tra Gada­fi, con­tro­lan­do ciu­da­des ente­ras, con­tan­do con arma­men­to pesa­do des­de el pri­mer día, pidien­do ‑sin el menor disi­mu­lo- la inter­ven­ción de la OTAN y con­for­man­do un gobierno para­le­lo reco­no­ci­do por las poten­cias impe­ria­lis­tas. Dicha inter­ven­ción que reto­ma y es expre­sión de un reno­va­do pro­ce­so de reco­lo­ni­za­ción en el que la OTAN da cober­tu­ra a intere­ses impe­ria­lis­tas ad hoc como la alian­za fran­co ingle­sa, final­men­te, se pro­du­jo en mar­zo de 2011.

En Siria, igual­men­te, se han pro­du­ci­do movi­mien­tos muy poco cla­ros. A pesar de que, como en cual­quier país capi­ta­lis­ta, un movi­mien­to en pos de rei­vin­di­ca­cio­nes demo­crá­ti­cas y popu­la­res podría ser defen­di­ble, la reali­dad es que estos movi­mien­tos han sido cali­fi­ca­dos por el 20º Semi­na­rio Comu­nis­ta Inter­na­cio­nal como “manio­bras de sub­ver­sión y pro­vo­ca­ción pla­ni­fi­ca­das por el impe­ria­lis­mo esta­dou­ni­den­se, su alia­do israe­lí y otras fuer­zas reac­cio­na­rias en la región”.

Una peque­ña par­te de la izquier­da, ha que­ri­do sin embar­go ver revo­lu­cio­nes don­de no las había, mane­jan­do acrí­ti­ca­men­te infor­ma­cio­nes sin con­tras­tar – como los famo­sos bom­bar­deos de Gada­fi “con­tra pobla­ción civil” que jamás exis­tie­ron – e ideas pro­du­ci­das por los apa­ra­tos ideo­ló­gi­cos del impe­ria­lis­mo es decir, por los medios de comu­ni­ca­ción que jue­gan un papel cru­cial al demo­ni­zar a todo gobierno popu­lar o anti­im­pe­ria­lis­ta (de mane­ra des­ta­ca­da en Lati­noa­mé­ri­ca) con el fin de jus­ti­fi­car las nue­vas «cru­za­das». Esto les ha lle­va­do a apo­yar a sec­to­res cola­bo­ra­cio­nis­tas de la oli­gar­quía, como el Con­se­jo Nacio­nal Libio. Los mis­mos que jamás vie­ron la nece­si­dad de pedir armas para las FARC, el FPLP o los Naxa­li­tas, aho­ra no podrían espe­rar ni un minu­to más sin pedir armas para los rebel­des libios (peti­ción que se vio gene­ro­sa­men­te con­ce­di­da poco des­pués por la OTAN). Cono­ci­dos inte­lec­tua­les vin­cu­la­dos al NPA, como Gil­bert Ach­car, lle­ga­ron inclu­so a apo­yar la inter­ven­ción de la OTAN, por­que “no había más reme­dio para dete­ner las masa­cres” de Gada­fi.

Para noso­tros, nues­tra labor prin­ci­pal, des­de el cora­zón de los paí­ses domi­nan­tes, es con­tra­rres­tar con todas nues­tras fuer­zas la influen­cia ideo­ló­gi­ca del impe­ria­lis­mo, inclu­yen­do las coar­ta­das de sus supues­tas “inter­ven­cio­nes huma­ni­ta­rias” e insis­tien­do en el carác­ter falaz de la infor­ma­ción pro­ce­den­te de los mass media, cuya línea edi­to­rial está deter­mi­na­da por los mono­po­lios que, o bien poseen sus accio­nes, o bien los finan­cian a tra­vés de la publi­ci­dad. Sólo en la medi­da en que debi­li­te­mos y ais­le­mos al impe­ria­lis­mo, los paí­ses de la peri­fe­ria encon­tra­rán menos obs­tácu­los para desa­rro­llar sus pro­ce­sos libe­ra­do­res.

Pero en rela­ción al impe­ria­lis­mo, los acon­te­ci­mien­tos en Libia arro­jan nue­vas lec­tu­ras. La pri­me­ra es la com­pli­ci­dad de Chi­na, que se abs­tu­vo en la vota­ción del Con­se­jo de Segu­ri­dad, otor­gan­do así vali­dez “legal” (aun­que nos refi­ra­mos a la lega­li­dad impe­ria­lis­ta) a la inter­ven­ción de la OTAN. Esto no pare­ce casua­li­dad, cuan­do Chi­na comien­za a com­prar deu­da públi­ca de diver­sos paí­ses (entre ellos el Esta­do espa­ñol) y a des­lo­ca­li­zar empre­sas hacia sue­lo afri­cano, ini­cian­do el camino para con­ver­tir­se posi­ble­men­te en un nue­vo polo impe­ria­lis­ta a nivel mun­dial.

Ade­más, el empan­ta­na­mien­to de la misión libia demues­tra la inca­pa­ci­dad mili­tar de la UE, enor­me­men­te depen­dien­te de las tro­pas de EE UU, que en este con­flic­to ha deci­di­do man­te­ner­se en segun­do plano.

Como hemos dicho, las luchas en Túnez y Egip­to, enca­be­za­das por el movi­mien­to obre­ro y sin­di­cal y con el apo­yo de las fuer­zas comu­nis­tas de ambos paí­ses, obtu­vie­ron éxi­tos par­cia­les (a pesar de su caren­cia de armas). Pero la lucha está lejos de ter­mi­nar. Las éli­tes de ambos paí­ses tra­tan de imple­men­tar sen­das “tran­si­cio­nes con­tro­la­das”, al esti­lo de la espa­ño­la, para man­te­ner intac­tos sus pri­vi­le­gios.

Por otro lado, en Iraq y Afga­nis­tán la resis­ten­cia sigue ponien­do en jaque al inva­sor (que ya pla­nea su sali­da por la puer­ta de atrás) y demos­tran­do que abar­ca a muchos más sec­to­res socia­les que no pue­den redu­cir­se de mane­ra sim­plis­ta a “tali­ba­nes” o “isla­mis­tas”. Mien­tras, movi­mien­tos civi­les ira­quíes pro­tes­tan con­tra las pri­va­ti­za­cio­nes, lo que pone muy a las cla­ras cuál fue siem­pre la ver­da­de­ra inten­ción de la inva­sión.

En Pales­ti­na, Fatah y Hamas han alcan­za­do un ines­ta­ble pero espe­ran­za­dor acuer­do para uni­fi­car fuer­zas y con­se­guir al fin el reco­no­ci­mien­to de un Esta­do pales­tino, inde­pen­dien­te del israe­lí. El FPLP, aun­que sigue luchan­do por un úni­co Esta­do lai­co para toda Pales­ti­na, apo­ya el acuer­do como paso nece­sa­rio para obte­ner al menos un esce­na­rio don­de poder desa­rro­llar la lucha por la des­truc­ción del Esta­do sio­nis­ta. Y ello a pesar de las suce­si­vas trai­cio­nes de Fatah y del sec­ta­ris­mo desa­rro­lla­do por Hamas (a la cual, pese a ello, debe reco­no­cer­se el méri­to de man­te­ner en pie la resis­ten­cia con­tra el ocu­pan­te sio­nis­ta).

La cam­pa­ña inter­na­cio­nal de Boi­cot Des­in­ver­sión y San­cio­nes (BDS), ini­cia­da por las orga­ni­za­cio­nes socia­les pales­ti­nas en 2005, pro­mue­ve un enfo­que uni­fi­ca­do para el boi­cot de los pro­duc­tos israe­líes en el que par­ti­ci­pen con­su­mi­do­res y tra­ba­ja­do­res e inclu­ye el boi­cot aca­dé­mi­co, cul­tu­ral y depor­ti­vo a Israel. Fomen­ta la des­in­ver­sión de los fon­dos de pen­sio­nes de los sin­di­ca­tos y empre­sas direc­ta­men­te impli­ca­das en la ocu­pa­ción. Con idén­ti­ca inten­ción de visua­li­zar la bru­tal ocu­pa­ción colo­nial sio­nis­ta par­ten las flo­ti­llas de soli­da­rios inter­na­cio­na­les de los dos últi­mos años con­tra el blo­queo de la Fran­ja de Gaza.

Por últi­mo, el ase­si­na­to extra­ju­di­cial de Bin Laden en Pakis­tán en mayo de 2011 demues­tra, al igual que el gol­pe de Esta­do en Hon­du­ras, que el impe­ria­lis­mo afi­la sus uñas y está dis­pues­to a sal­tar­se sus pro­pias leyes e inter­ve­nir en cual­quier pun­to del pla­ne­ta, si es nece­sa­rio para garan­ti­zar sus intere­ses en la fase actual del capi­ta­lis­mo.

II.2. Lati­noa­mé­ri­ca

Lati­noa­mé­ri­ca arde en todo tipo de luchas anti­ca­pi­ta­lis­tas: des­de comi­tés popu­la­res urba­nos has­ta rei­vin­di­ca­cio­nes de los cam­pe­si­nos sin tie­rra, pasan­do por pro­ce­so de reet­ni­fi­ca­ción por par­te de las comu­ni­da­des indí­ge­nas.

Des­ta­ca el pro­ce­so de inte­gra­ción lati­no­ame­ri­ca­na, sobre la base del ALBA como tra­ta­do comer­cial que bus­ca incre­men­tar la sobe­ra­nía eco­nó­mi­ca de la región, en con­tra­po­si­ción al ALCA pre­go­na­do por Washing­ton y que supon­dría una per­pe­tua­ción de la depen­den­cia.

Sin embar­go, este pro­ce­so inclu­ye en su seno plan­tea­mien­tos muy dis­pa­res, des­de la ver­sión mode­ra­da de los gobier­nos de Ecua­dor y Nica­ra­gua, has­ta la rup­tu­ra con el impe­ria­lis­mo y con el FMI pre­co­ni­za­da por los gobier­nos vene­zo­la­nos y cubano, pasan­do por ver­sio­nes inter­me­dias como la del gobierno indí­ge­na de Boli­via.

Supo­ne, en todo caso, un impor­tan­te pro­ce­so de libe­ra­ción nacio­nal y, sobre todo, ofre­ce a las fuer­zas revo­lu­cio­na­rios espa­cios don­de desa­rro­llar­se y acu­mu­lar fuer­zas. Es pre­ci­so, no obs­tan­te, efec­tuar deter­mi­na­das crí­ti­cas, des­de la posi­ción de apo­yo a los pro­ce­sos popu­la­res.

En pri­mer lugar, hay que hablar de la situa­ción de las FARC, gue­rri­lla comu­nis­ta que des­de hace medio siglo vie­ne sien­do, jun­to a Cuba, el prin­ci­pal refe­ren­te revo­lu­cio­na­rio de Amé­ri­ca Lati­na. Des­de la entra­da del pre­si­den­te San­tos en Colom­bia, Chá­vez ha expe­ri­men­ta­do un vira­je en su polí­ti­ca inter­na­cio­nal, pasan­do de pedir el sta­tus de fuer­za beli­ge­ran­te para las FARC (y de per­mi­tir táci­ta­men­te que la gue­rri­lla ope­ra­ra en la zona fron­te­ri­za), a cap­tu­rar y entre­gar a sus gue­rri­lle­ros al gobierno reac­cio­na­rio colom­biano.

Noso­tros, que apo­ya­mos la revo­lu­ción boli­va­ria­na en Vene­zue­la y desea­mos que se pro­fun­di­ce en direc­ción al socia­lis­mo, recha­za­mos sin embar­go este into­le­ra­ble error del pre­si­den­te Chá­vez y exi­gi­mos una rec­ti­fi­ca­ción.

Por otro lado, en Cuba aca­ba de cele­brar­se el VI Con­gre­so del PC Cubano, don­de se han apro­ba­do los famo­sos “Linea­mien­tos de polí­ti­ca eco­nó­mi­ca y social”. Las ver­sio­nes sobre lo que impli­can tales cam­bios son muy diver­sas, pero pare­ce cla­ro que en el hori­zon­te se vis­lum­bra un mayor pro­ta­go­nis­mo para los “meca­nis­mos de mer­ca­do” y la ini­cia­ti­va pri­va­da en la eco­no­mía de la isla. Por ejem­plo, es preo­cu­pan­te la supre­sión de los Come­do­res Popu­la­res, que man­te­nían los sumi­nis­tros ali­men­ta­rios bási­cos fue­ra de la lógi­ca de la com­pe­ten­cia mer­can­til.

Des­de el reco­no­ci­mien­to de los logros de la Revo­lu­ción Cuba­na, man­te­ne­mos una res­pe­tuo­sa pru­den­cia y expec­ta­ción ante los cam­bios, pero recor­da­mos, ante situa­cio­nes difí­ci­les y tal vez inso­por­ta­bles para Cuba, que la ini­cia­ti­va pri­va­da, la con­tra­ta­ción de asa­la­ria­dos y la plus­va­lía no solu­cio­na­rán nin­guno de sus pro­ble­mas ni de los pro­ble­mas del con­ti­nen­te».

Por últi­mo, debe­mos men­cio­nar a Hon­du­ras, cuyo gol­pe de Esta­do con­tra Manuel Zela­ya en junio de 2009 vino a demos­trar la preo­cu­pa­ción del impe­ria­lis­mo ante gober­nan­tes que, en la región, se mues­tran dís­co­los ante las direc­tri­ces del FMI y deci­den ads­cri­bir­se a la alter­na­ti­va que supo­ne el ALBA. La preo­cu­pa­ción de un impe­ria­lis­mo que, siem­pre en alian­za con las oli­gar­quías loca­les, no duda en recu­rrir a derro­ca­mien­tos san­grien­tos si es nece­sa­rio.

III: Esta­dos inter­ve­ni­dos e impe­ria­lis­mo eco­nó­mi­co euro­peo

La cri­sis eco­nó­mi­ca que esta­lló en 2007 en los Esta­dos Uni­dos ha afec­ta­do pro­fun­da­men­te a las eco­no­mías de los paí­ses de la Unión Euro­pea y espe­cial­men­te a los peri­fé­ri­cos, Gre­cia, Por­tu­gal, Irlan­da y el Esta­do espa­ñol. La gra­ve­dad y per­sis­ten­cia de la cri­sis jun­to a la mag­ni­tud de las deu­das públi­cas, y más las pri­va­das, están some­tien­do al euro a fuer­tes ten­sio­nes. Para res­ca­tar a Irlan­da y defen­der la mone­da úni­ca la UE esta­ble­ció un fon­do de “Faci­li­dad euro­pea de esta­bi­li­dad finan­cie­ra” (FEEF) de 750.000 millo­nes de euros (de ellos 250.000 apor­ta­dos por el FMI) para los tres pró­xi­mos años. Este caba­llo de Tro­ya de la bur­gue­sía euro­pea espe­ra ansio­so intro­du­cir­se para alla­nar las con­quis­tas his­tó­ri­cas de los pue­blos tra­ba­ja­do­res euro­peos some­ti­dos al círcu­lo infer­nal de rece­sión-ajus­te y más rece­sión-más ajus­te.

La UE mues­tra así la ver­da­de­ra arqui­tec­tu­ra que ha ido cons­tru­yen­do en los últi­mos años como pro­yec­to de unión capi­ta­lis­ta, refle­jo de los pesos rela­ti­vos de sus bur­gue­sías esta­ta­les, lide­ra­do por sus frac­cio­nes finan­cie­ras. Como res­pues­ta a los pro­ce­sos de mun­dia­li­za­ción del capi­tal y la cre­cien­te com­pe­ten­cia entre los gran­des blo­ques regio­na­les mun­dia­les, la UE se ha reve­la­do como el pro­yec­to polí­ti­co y eco­nó­mi­co de la bur­gue­sía euro­pea. El obje­ti­vo es crear una orga­ni­za­ción eco­nó­mi­ca en la que la libre cir­cu­la­ción de mer­can­cías y capi­ta­les no ten­ga el más míni­mo obs­tácu­lo e impe­dir la capa­ci­dad de los gobier­nos nacio­na­les de rea­li­zar polí­ti­cas con­tra­rias a las nece­si­da­des de valo­ri­za­ción del capi­tal. La UE es un arma supra­es­ta­tal para legi­ti­mar recor­tes y retro­ce­sos socia­les, espe­cial­men­te en el mer­ca­do labo­ral, apli­can­do polí­ti­cas rece­si­vas, de fle­xi­bi­li­dad, des­re­gu­la­ción y pre­ca­rie­dad.

La UE, como enti­dad supra­es­ta­tal, está jugan­do el papel de gen­dar­me den­tro de sus fron­te­ras y áreas de influen­cia con la mis­ma estra­te­gia que el FMI y el BM des­ple­ga­ron en los paí­ses del ter­cer mun­do: la deu­da como herra­mien­ta ideo­ló­gi­ca para el some­ti­mien­to de las pobla­cio­nes a la ser­vi­dum­bre por deu­da y la explo­ta­ción más des­car­na­da del capi­tal. El obje­ti­vo es la amplia­ción de los espa­cios de acu­mu­la­ción y ganan­cia a cos­ta del sec­tor públi­co y de la rup­tu­ra de los mar­cos lega­les nacio­na­les y ade­más, el ensan­cha­mien­to de los már­ge­nes de ganan­cia median­te recor­tes socia­les y des­re­gu­la­ción labo­ral. Así es como la UE crea un buen cli­ma de con­fian­za empre­sa­rial.

José Manuel Durao Barro­so, pre­si­den­te de la Comi­sión Euro­pea, y el comi­sa­rio de Asun­tos Eco­nó­mi­cos, Olli Rehn, han ame­na­za­do con que «no hay plan B» para evi­tar la quie­bra de Gre­cia si el Parrla­men­to heleno recha­za el plan de ajus­te de 78.000 millo­nes de euros pac­ta­do con la UE y el FMI. Han deja­do cla­ro que la úni­ca alter­na­ti­va es la «catás­tro­fe»: “No hay nin­gu­na alter­na­ti­va a las refor­mas dolo­ro­sas y a la con­so­li­da­ción fis­cal”, ha sub­ra­ya­ba Barro­so. Se tra­ta de un gol­pe de Esta­do a la sobe­ra­nía polí­ti­ca de Gre­cia. La exi­gen­cia de la apro­ba­ción par­la­men­ta­ria del paque­te de refor­mas es una rece­ta para que la cri­sis la paguen las cla­ses popu­la­res; inclu­ye un aumen­to de la pre­sión fis­cal sobre las cla­ses popu­la­res, pri­va­ti­za­ción de las gran­des empre­sas esta­ta­les, recor­tes en el sec­tor públi­co median­te el des­pi­do de fun­cio­na­rios y recor­tes en los gas­tos socia­les del Esta­do.

Pero lo más impor­tan­te es que las exi­gen­cias eco­nó­mi­cas de la Comi­sión Euro­pea no van a hacer más que empeo­rar la situa­ción eco­nó­mi­ca grie­ga. No van a ser­vir para reac­ti­var la eco­no­mía. Como ha avan­za­do Cos­tas Lapa­vit­sas “con las actua­les medi­das polí­ti­cas, la “troi­ka” UE/​FMI/​BCE (Ban­co Cen­tral Euro­peo) se espe­ra que la deu­da sobe­ra­na aumen­te has­ta el 200% del PIB en 2015, des­de un 150% enla actua­li­dad. El ser­vi­cio de la deu­da cos­ta­rá un 12% del PIB – mucho más que el gas­to en salud y edu­ca­ción – mien­tras que el défi­cit del gobierno esta­rá en un 15% del PIB. El país que­da­rá incues­tio­na­ble­men­te en ban­ca­rro­ta”.

III.1. La inser­ción del Esta­do espa­ñol en la UE

La crea­ción del Mer­ca­do Úni­co supu­so que los paí­ses más poten­tes de la Comu­ni­dad euro­pea pudie­ran ope­rar libre­men­te por todo el terri­to­rio comu­ni­ta­rio; como con­se­cuen­cia, la peque­ña y media­na indus­tria de los paí­ses más atra­sa­dos, entre ellos Espa­ña, sufrie­ron una com­pe­ten­cia enor­me que lle­vó al cie­rre de muchas empre­sas. La des­igual­dad en el comer­cio en el inte­rior de la Unión Euro­pea incre­men­ta los des­equi­li­brios nacio­na­les y las des­igual­da­des entre los paí­ses y regio­nes de la Euro­pa comu­ni­ta­ria.

La eli­mi­na­ción de las fron­te­ras inter­nas, sin regu­la­ción ni con­tra­par­ti­das, pro­du­jo un pro­fun­do reajus­te de la estruc­tu­ra pro­duc­ti­va y dis­tri­bu­ti­va espa­ño­la, que ha con­tri­bui­do a debi­li­tar el teji­do pro­duc­ti­vo espa­ñol al tener que adap­tar­se a las nece­si­da­des de las bur­gue­sías cen­tra­les de la Unión Euro­pea. Como con­se­cuen­cia, su estruc­tu­ra pro­duc­ti­va que­dó fuer­te­men­te espe­cia­li­za­da en unas pocas líneas de pro­duc­ción y ser­vi­cios (auto­mó­vi­les y turis­mo) y la dis­tri­bu­ción, alta­men­te con­cen­tra­da en gran­des cade­nas dis­tri­bui­do­ras. Una estruc­tu­ra pro­duc­ti­va de estas carac­te­rís­ti­cas supo­ne una depen­den­cia muy fuer­te de los ciclos inter­na­cio­na­les, con un desa­rro­llo tec­no­ló­gi­co de segun­do orden, tam­bién depen­dien­te, y con esca­sos efec­tos en la gene­ra­ción de empleo.

La debi­li­dad his­tó­ri­ca del capi­ta­lis­mo en el Esta­do espa­ñol tie­ne unas par­ti­cu­la­ri­da­des his­tó­ri­cas que hacen muy difí­cil una rápi­da recu­pe­ra­ción en tér­mi­nos de empleo debi­do a la enor­me nece­si­dad de la afluen­cia de capi­ta­les extran­je­ros y al atra­so socio-tec­no­ló­gi­co de su estruc­tu­ra pro­duc­ti­va, arti­cu­la­da en gran medi­da, por la peque­ña empre­sa con mano de obra bara­ta. Con­vie­ne recor­dar que en el perio­do 1986 a 1991, a pesar de gran­des entra­das de capi­tal extran­je­ro, el paro fue extra­or­di­na­ria­men­te alto en Espa­ña. Duran­te todo Este perio­do se man­tu­vo por enci­ma del 20%, y la tasa de acti­vi­dad de la pobla­ción era de las más débi­les de la UE.

La nece­si­dad de impor­tar bie­nes de con­su­mo y de capi­tal por par­te del Esta­do espa­ñol tie­ne tam­bién con­se­cuen­cias nega­ti­vas para el equi­li­brio de su balan­za de pagos por­que aumen­ta las impor­ta­cio­nes por enci­ma de las expor­ta­cio­nes lo que la hace más vul­ne­ra­ble a los ciclos inter­na­cio­na­les del cré­di­to y la inver­sión de capi­ta­les. El défi­cit exte­rior de Espa­ña lle­gó a ser en algu­nos perío­dos el más ele­va­do del mun­do en tér­mi­nos abso­lu­tos tras el de Esta­dos Uni­dos, y el más alto en rela­ción al PIB de las eco­no­mías occi­den­ta­les, antes de la cri­sis de 2007 – 2008.

En los cin­co últi­mos años, antes del esta­lli­do de la cri­sis, el capi­tal finan­cie­ro espe­cu­la­ti­vo se con­vir­tió en el autén­ti­co pro­ta­go­nis­ta de la finan­cia­ción de la eco­no­mía espa­ño­la y de su bur­bu­ja inmo­bi­lia­ria. Los ban­cos y cajas de aho­rro espa­ño­las cana­li­za­ron gran­des can­ti­da­des de cré­di­tos de la ban­ca ale­ma­na, holan­de­sa y fran­ce­sa para finan­ciar la inver­sión en la cons­truc­ción, con su con­tra­par­ti­da nece­sa­ria: la “finan­cia­ción” del con­su­mo a tra­vés del cré­di­to hipo­te­ca­rio. Es sobre todo este capi­tal finan­cie­ro espe­cu­la­ti­vo el que ha finan­cia­do el cre­cien­te défi­cit corrien­te y ha crea­do las bases de la bur­bu­ja inmo­bi­lia­ria-finan­cie­ra de la eco­no­mía espa­ño­la que ha lle­va­do al país a la actual situa­ción de endeu­da­mien­to. No es difí­cil ima­gi­nar que la afluen­cia de finan­cia­ción inter­na­cio­nal no hubie­ra sido posi­ble sin la inte­gra­ción en el euro del Esta­do espa­ñol y sin el retro­ce­so de las ren­tas sala­ria­les que con­flu­ye­ron con la orgía cre­di­ti­cia nece­sa­ria para rea­li­zar los pre­cios de las inver­sio­nes inmo­bi­lia­rias.

El hecho de que gran par­te de los prés­ta­mos otor­ga­dos a los paí­ses de la peri­fe­ria euro­pea ten­ga su ori­gen en la ban­ca de los paí­ses cen­tra­les, expli­ca la agen­da dis­ci­pli­na­ria de la UE res­pec­to a los paí­ses deu­do­res. Así, Ale­ma­nia es acree­do­ra de los paí­ses peri­fé­ri­cos por 568.600 millo­nes de euros (213.000 millo­nes Espa­ña), Fran­cia por 440.000 (178.700 a Espa­ña), Ita­lia 96.400 (38.500 a Espa­ña). Por su par­te, la ban­ca del Esta­do espa­ñol es acree­do­ra por valor de 127.600 millo­nes, sien­do Por­tu­gal, con 99.800, el pri­mer país recep­tor.

Estos datos mues­tran cla­ra­men­te los cir­cui­tos de acu­mu­la­ción den­tro del espa­cio eco­nó­mi­co de la Unión Euro­pea en la diná­mi­ca inter­na­cio­nal del capi­tal. La UE se ha trans­for­ma­do en un espa­cio indus­trial-comer­cial-finan­cie­ro que rela­cio­na a paí­ses expor­ta­do­res que nos ven­den sus pro­duc­tos y obtie­nen un supe­rá­vit comer­cial, prin­ci­pal­men­te Ale­ma­nia, con paí­ses impor­ta­do­res netos, como Espa­ña, Gre­cia o Por­tu­gal, lo que supo­ne una sucu­len­ta deman­da para las expor­ta­cio­nes de los pri­me­ros. Asi­mis­mo, esta deman­da se finan­cia en bue­na par­te con el cré­di­to de capi­ta­les per­te­ne­cien­tes a los mis­mos paí­ses que expor­tan.

La entra­da en la Unión Euro­pea del Esta­do espa­ñol no ha hecho más que acen­tuar la debi­li­dad y el atra­so his­tó­ri­co de la penín­su­la al some­ter­lo a un patrón de desa­rro­llo y espe­cia­li­za­ción pro­duc­ti­va en el que los sec­to­res más com­pe­ti­ti­vos han ido per­dien­do peso fren­te a otras acti­vi­da­des pro­ta­go­nis­tas del cre­ci­mien­to eco­nó­mi­co como la cons­truc­ción; que­dan­do así redu­ci­do a un mode­lo de baja pro­duc­ti­vi­dad, alta pre­ca­rie­dad labo­ral, una cul­tu­ra empre­sa­rial que sólo sabe hacer ajus­tes vía empleo y un enor­me dete­rio­ro ambien­tal.

De la mano de las pri­va­ti­za­cio­nes de las empre­sas esta­ta­les públi­cas se han ido entre­gan­do los sec­to­res estra­té­gi­cos, cada vez más, a manos del capi­tal extran­je­ro, hacien­do bue­na la máxi­ma socia­lis­ta que dice que el nacio­na­lis­mo de la bur­gue­sía ter­mi­na don­de empie­za su bol­si­llo. Así que la deu­da actual par­te de una impor­tan­te tra­di­ción his­tó­ri­ca de deu­da exter­na que expre­sa el atra­so indus­trial y comer­cial en el Esta­do espa­ñol y el poder tra­di­cio­nal de sus frac­cio­nes finan­cie­ras y ren­tis­tas.

III.2. De la cri­sis del capi­tal a la cri­sis fis­cal del Esta­do

La cri­sis ha teni­do un efec­to demo­le­dor sobre las cuen­tas del Esta­do. La caí­da de la acti­vi­dad eco­nó­mi­ca y el incre­men­to de los gas­tos del Esta­do, prin­ci­pal­men­te debi­do al res­ca­te del sis­te­ma finan­cie­ro y, en menor medi­da, al incre­men­to de los sub­si­dios por des­em­pleo, han dete­rio­ra­do rápi­da­men­te las cuen­tas del Esta­do. No hay que olvi­dar que el sis­te­ma impo­si­ti­vo esta­tal ha refor­za­do su orien­ta­ción neo­li­be­ral des­de hace prác­ti­ca­men­te más de 20 años: dis­mi­nuir los impues­tos a las ren­tas del capi­tal y aumen­tar los de las cla­ses popu­la­res. Como con­se­cuen­cia de la depen­den­cia de los ingre­sos del Esta­do de las ren­tas del tra­ba­jo, cuan­do el des­em­pleo pasó del 9% en 2007 al 21% en 2011, los ingre­sos caye­ron en pica­do.

Es impor­tan­te des­en­mas­ca­rar la enor­me car­ga ideo­ló­gi­ca cuan­do se ape­la a la deu­da para imple­men­tar recor­tes selec­ti­vos en los gas­tos socia­les del Esta­do. El gobierno de Zapa­te­ro se ha nega­do a rea­li­zar una refor­ma fis­cal pro­gre­si­va que car­ga­ra sobre las ren­tas más altas los cos­tos del res­ca­te del sis­te­ma finan­cie­ro y de los défi­cits públi­cos. Ni tan siquie­ra se han impul­sa­do medi­das efi­ca­ces para la lucha con­tra el dine­ro negro y la eco­no­mía sumer­gi­da. El pro­ble­ma de la deu­da públi­ca en Espa­ña no es tan­to por su por­cen­ta­je del PIB, sino por la rapi­dez con que está cre­cien­do: del 36,2% en 2007 al 57,7% en 2010, con una pre­vi­sión del 74,3% en 2012. Sin embar­go, la media de Deu­da públi­ca en la Unión Euro­pea era del 74,7% en 2009 y del 84,1% en 2010.

Y no hay que olvi­dar que en esta por­no­gra­fía del poder, la deu­da públi­ca es un fabu­lo­so nego­cio para la ban­ca pri­va­da nacio­nal e inter­na­cio­nal. Los ban­cos espa­ño­les poseen el 52% de la deu­da espa­ño­la. Reci­ben prés­ta­mos de dine­ro del BCE a intere­ses muy bajos (1%), y con este dine­ro com­pran bonos públi­cos del Esta­do espa­ñol que les dan una ren­ta­bi­li­dad de un 6%. Es difí­cil dise­ñar un sis­te­ma que sea más favo­ra­ble para los ricos y para sus ban­cos.

Siguien­do las exi­gen­cias de los mer­ca­dos, de las ins­ti­tu­cio­nes públi­cas inter­na­cio­na­les y de la UE, des­de prin­ci­pios de 2010 el gobierno de Zapa­te­ro no ha teni­do el menor empa­cho en impo­ner una for­tí­si­ma polí­ti­ca eco­nó­mi­ca “de ajus­te” y endu­re­ci­mien­to de las medi­das res­pec­to a las capas popu­la­res: recor­te pre­su­pues­ta­rio con dis­mi­nu­ción sala­rial de los fun­cio­na­rios y con­ge­la­ción de pen­sio­nes, acuer­do patro­nal-sin­di­ca­tos sobre sala­rios, Refor­ma labo­ral, Refor­ma de las Pen­sio­nes, con­ten­ción de los dere­chos socia­les…

III.3. El Pac­to del Euro

El Pac­to del Euro es la ver­sión que ha que­da­do del Pac­to de Com­pe­ti­ti­vi­dad que pre­sen­ta­ron pri­me­ro Mer­kel y Sar­kozy. Es un plan de gober­nan­za euro­pea para impo­ner el pro­gra­ma de sali­da de la cri­sis hecho a la medi­da de las nece­si­da­des del capi­tal cen­tral euro­peo con el obje­ti­vo de dis­ci­pli­nar a las fuer­zas del tra­ba­jo en todos los patios de la UE.

Como res­pues­ta a la per­sis­ten­cia de la cri­sis y el pro­ble­ma de la deu­da públi­ca de los paí­ses peri­fé­ri­cos de la UE, se ha esta­ble­ci­do toda una serie de obli­ga­cio­nes y com­pro­mi­sos que debe­rán ser lle­va­dos a cabo por los res­pec­ti­vos gobier­nos median­te las opor­tu­nas polí­ti­cas eco­nó­mi­cas. Los jefes de Esta­do o de gobierno de la UE fir­man­tes sos­tie­nen que su obje­ti­vo es incre­men­tar la pro­duc­ti­vi­dad y la con­ver­gen­cia de la zona euro para poder crear las con­di­cio­nes pro­pi­cias para salir de la cri­sis incre­men­tan­do el comer­cio inter­na­cio­nal y solu­cio­nar así el pro­ble­ma de la deu­da de los paí­ses peri­fé­ri­cos.

Se tra­ta de un plan de gober­nan­za eco­nó­mi­ca que inclu­ye el con­trol des­de la UE de las cuen­tas nacio­na­les para evi­tar “irres­pon­sa­bi­li­da­des” en los gas­tos de los paí­ses. Estos tie­nen que remi­tir las líneas gene­ra­les de sus cuen­tas nacio­na­les para el año siguien­te a Bru­se­las que fija­rá el mar­gen para los par­la­men­tos en la redac­ción de sus pre­su­pues­tos.

El Pac­to del euro tie­ne cua­tro líneas bási­cas de actua­ción:

1. Impul­sar la pro­duc­ti­vi­dad: con el obje­ti­vo de redu­cir el pre­cio de las mer­can­cías para que sean más com­pe­ti­ti­vas en los mer­ca­dos inter­na­cio­na­les. Para ello se impo­ne la nece­si­dad de con­tro­lar los cos­tos labo­ra­les uni­ta­rios por la vía de los sala­rios, en con­cre­to des­vin­cu­lán­do­los del IPC. Se pro­po­ne des­cen­tra­li­zar los acuer­dos colec­ti­vos de fija­ción sala­rial para redu­cir la capa­ci­dad de nego­cia­ción y resis­ten­cia de los tra­ba­ja­do­res; la mode­ra­ción de los sala­rios públi­cos para con­tri­buir a la pro­duc­ti­vi­dad del sec­tor pri­va­do de modo que no sir­van de refe­ren­cia al incre­men­to de los sala­rios del sec­tor pri­va­do. El pac­to del Euro no bus­ca incre­men­tar la pro­duc­ti­vi­dad por la vía de la intro­duc­ción de mejo­res tec­no­lo­gías, sino por el lado de los cos­tos sala­ria­les, redu­cien­do las con­di­cio­nes de vida alcan­za­das his­tó­ri­ca­men­te por los pue­blos tra­ba­ja­do­res de Euro­pa. Al tiem­po que pre­pa­ran los mayo­res recor­tes en la edu­ca­ción públi­ca gene­ral y supe­rior, deman­dan cíni­ca­men­te “mejo­ras en los sis­te­ma edu­ca­ti­vos y fomen­tar la I+D y “mejo­rar el entorno empre­sa­rial”. Esta ideo­lo­gía pro­duc­ti­vi­ta no tie­ne otro obje­ti­vo que aba­tir los cos­tos sala­ria­les y aumen­tar las ganan­cias a cos­ta de los tra­ba­ja­do­res.

2. El impul­so del empleo: con el argu­men­to de que el des­em­pleo está pro­vo­ca­do por las rigi­de­ces que oca­sio­na la exce­si­va regla­men­ta­ción y la pro­tec­ción de los mer­ca­dos labo­ra­les, se plan­tean medi­das que modi­fi­quen su regu­la­ción y estruc­tu­ra. El Pac­to del Euro pro­po­ne el oxí­mo­ron de la “fle­xi­se­gu­ri­dad”, la lucha con­tra el tra­ba­jo no decla­ra­do, aumen­tar las tasas de acti­vi­dad y la for­ma­ción per­ma­nen­te. Se reco­mien­da redu­cir la pre­sión fis­cal sobre las ren­tas del tra­ba­jo por la vía de la reduc­ción de las coti­za­cio­nes socia­les. Eso supo­ne, en los hechos, libe­rar a los empre­sa­rios del pago de los sala­rios indi­rec­tos que no son otra cosa que las con­quis­tas his­tó­ri­cas de los tra­ba­ja­do­res. A ello hay que sumar la gran regre­si­vi­dad de los sis­te­mas fis­ca­les que han tras­pa­sa­do a las ren­tas del tra­ba­jo la car­ga de su finan­cia­ción. A pesar de que el Esta­do espa­ñol está entre los esta­dos de menor pre­sión impo­si­ti­va, es el terri­to­rio de la zona euro don­de más ha cre­ci­do el esfuer­zo fis­cal de las ren­tas del tra­ba­jo en los últi­mos cin­co años. Los téc­ni­cos de Hacien­da (Gestha) con­si­de­ran que exis­te una pre­sión fis­cal «dual»: por un lado, la que sopor­tan las ren­tas que pue­den ser ocul­ta­das como son las de las empre­sas y pro­fe­sio­na­les y, por otro, la que sopor­tan las ren­tas «rete­ni­das en ori­gen» y, por tan­to, cono­ci­das y recau­da­das por la Hacien­da Públi­ca. En la actua­li­dad, los tra­ba­ja­do­res y pen­sio­nis­tas ingre­san el 75% de la recau­da­ción total del Impues­to de la Ren­ta. Los emplea­dos y pen­sio­nis­tas decla­ra­ron en el 2009 18.400 euros de media, mien­tras que los peque­ños y media­nos empre­sa­rios y los pro­fe­sio­na­les libe­ra­les mani­fes­ta­ron ganar sólo 13.525 euros de media, prue­ba evi­den­te del enor­me frau­de fis­cal de nues­tro país.

3. Sos­te­ni­bi­li­dad de las finan­zas públi­cas: median­te la apli­ca­ción del Pac­to de Esta­bi­li­dad y Cre­ci­mien­to se obli­ga a redu­cir los défi­cits pre­su­pues­ta­rios por deba­jo del 3%. Para ello se hace una serie de reco­men­da­cio­nes que pasan por la refor­ma de los sis­te­mas de pen­sio­nes, el sis­te­ma sani­ta­rio y las pres­ta­cio­nes socia­les para que sean absor­bi­dos por el sec­tor pri­va­do. Se hacen reco­men­da­cio­nes para las pri­va­ti­za­cio­nes de las empre­sas y ser­vi­cios públi­cos con el obje­ti­vo de que pasen a ser espa­cios de la acu­mu­la­ción de capi­tal. En este sen­ti­do supo­ne un apre­tón en el ace­le­ra­dor de las prin­ci­pa­les líneas de la polí­ti­ca eco­nó­mi­ca de la UE de cla­ra ins­pi­ra­ción neo­li­be­ral. El Meca­nis­mo Euro­peo de Esta­bi­li­dad (MEDE, el ante­rior FEEF) ten­drá como obje­ti­vo garan­ti­zar la esta­bi­li­dad finan­cie­ra de la zona euro actuan­do como pres­ta­mis­ta de los gobier­nos que lo soli­ci­ten. Los cré­di­tos o las com­pras de deu­da públi­ca que se efec­tua­rán a tra­vés de la Comi­sión Euro­pea, el BCE, el FMI y el BM, ten­drán como con­tra­par­ti­da la exi­gen­cia de adop­ción de medi­das estruc­tu­ra­les de ajus­te macro­eco­nó­mi­co con el obje­ti­vo de garan­ti­zar “la mayor cali­fi­ca­ción de sol­ven­cia de las prin­ci­pa­les agen­cias de cali­fi­ca­ción cre­di­ti­cia”.

4. Refuer­zo de la esta­bi­li­dad finan­cie­ra: Se pro­po­ne un pro­gra­ma de “coor­di­na­ción de la polí­ti­ca tri­bu­ta­ria” para crear las herra­mien­tas nece­sa­rias para una hacien­da euro­pea pero en lo que res­pec­ta a la regu­la­ción del sec­tor finan­cie­ro se limi­ta­rá a la rea­li­za­ción perió­di­ca de prue­bas de resis­ten­cia ban­ca­ria. Para el caso del Esta­do espa­ñol la Comi­sión Euro­pea soli­ci­ta que se saneen las cajas de aho­rro y se pri­va­ti­cen cuan­to antes.

El “Pac­to por el Euro” expre­sa cla­ra­men­te los intere­ses de las frac­cio­nes finan­cie­ras del capi­tal, prin­ci­pal­men­te ale­mán, que tie­ne como obje­ti­vo man­te­ner un euro alto fren­te al dólar. Las gran­des bene­fi­cia­rias de esta polí­ti­ca son las gran­des trans­na­cio­na­les y la ban­ca euro­pea, que otor­gó cré­di­tos en euros y se endeu­dó en dóla­res con el sis­te­ma finan­cie­ro inter­na­cio­nal. La cri­sis es la excu­sa para imple­men­tar estas polí­ti­cas y éstas ni siquie­ra resuel­ven los pro­ble­mas de la (macro) eco­no­mía del esta­do espa­ñol sino que son polí­ti­cas rece­si­vas duras. El obje­ti­vo es domes­ti­car a las cla­ses popu­la­res y recu­pe­rar una tasa de bene­fi­cio alta para reini­ciar sus eco­no­mías des­de un nivel más bajo, pero con

una mayor tasa de ganan­cia.

La sali­da de la Unión Euro­pea que pro­pug­na­mos no es una solu­ción “téc­ni­ca” a los pro­ble­mas de la deu­da o del défi­cit públi­co. Es una pro­pues­ta polí­ti­ca que se sitúa en un pro­ce­so álgi­do de lucha de cla­ses y que pre­ten­de cons­truir una nue­va corre­la­ción de fuer­zas. La sali­da de la UE se imbri­ca en el pro­gra­ma de recu­pe­ra­ción de la pro­pie­dad social sobre los recur­sos, del dere­cho de auto­de­ter­mi­na­ción como expre­sión inte­gral de la sobe­ra­nía de los pue­blos en el mar­co de un pro­ce­so revo­lu­cio­na­rio anti­ca­pi­ta­lis­ta y por el socia­lis­mo. Esta pro­pues­ta tie­ne más vigen­cia que nun­ca y es hoy el úni­co pro­gra­ma gene­ral razo­na­ble

IV. El 22M: una ins­tan­tá­nea de la reali­dad polí­ti­ca.

IV.1. El PP, la ver­sión dura de la dere­cha, gober­na­rá en la mayor par­te de loca­li­da­des y CC.AA. del Esta­do, Bil­du arra­sa y lo nue­vo en la izquier­da no aca­ba de nacer.

Los hechos cen­tra­les que han mar­ca­do estas elec­cio­nes no son ni el des­plo­me del PSOE, ni el corres­pon­dien­te arra­se del PP con el adi­ta­men­to de la subi­da de la extre­ma dere­cha de UPyD o la enési­ma con­fir­ma­ción de la inca­pa­ci­dad de IU para repre­sen­tar el males­tar social. Del resul­ta­do del cir­co elec­to­ral pro­fu­sa­men­te retrans­mi­ti­do por los medios de comu­ni­ca­ción cabe cons­tar los siguien­tes resul­ta­dos gene­ra­les:

La anun­cia­da deba­cle socia­lis­ta, es una vez más el com­ple­men­to nece­sa­rio de la lle­ga­da a gobier­nos auto­nó­mi­cos y pos­te­rior­men­te al del Esta­do – muy pro­ba­ble­men­te con mayo­ría abso­lu­ta – de un PP que les sus­ti­tu­ye en el pues­to de man­do del mis­mo pro­yec­to de las cla­ses domi­nan­tes de den­tro y de fue­ra del Esta­do; hoy más que nun­ca. Otro tan­to cabe decir de CiU en Cata­lun­ya.

El PP, la ver­sión dura de la dere­cha, gober­na­rá en la inmen­sa mayo­ría de las comu­ni­da­des y pue­blos del Esta­do espa­ñol, pero lo hará con una abru­ma­do­ra mino­ría de apo­yo polí­ti­co real, si tene­mos en cuen­ta que una de cada tres per­so­nas con dere­cho a voto no lo ha hecho (11,7 millo­nes) y el voto nulo y en blan­co ha alcan­za­do las cifras más altas des­de 1979, 973.518 votos.

3º En un esce­na­rio elec­to­ral mar­ca­do por el des­mo­ro­na­mien­to del PSOE, que pier­de casi un millón de votos, IU a pesar del tra­to de favor reci­bi­do por los medios de comu­ni­ca­ción afi­nes al PSOE, sigue cayen­do en las elec­cio­nes muni­ci­pa­les. En las elec­cio­nes muni­ci­pa­les IU pasa del 7,78% en 2003, al 7,09%[1] en 2007, al 6,31% en 2011. Datos des­ta­ca­bles son la pér­di­da de la emble­má­ti­ca alcal­día de Cór­do­ba, labra­da a pul­so con su par­ti­ci­pa­ción en la corrup­ción y la espe­cu­la­ción urba­nís­ti­ca y rubri­ca­da con el paso al PSOE de Rosa Agui­lar y el des­plo­me de Ezker Batua.

IV.2. Las can­di­da­tu­ras de izquier­da alter­na­ti­va en el Esta­do man­tie­ne posi­cio­nes, pero sigue apa­re­cien­do dis­per­sa.

Las can­di­da­tu­ras de la izquier­da alter­na­ti­va en el con­jun­to del Esta­do pare­cen haber segui­do una tóni­ca común. En las loca­li­da­des en las que ya tenían repre­sen­ta­ción se reva­li­da ésta, aumen­tan­do en gene­ral, el res­pal­do en votos. Así ha ocu­rri­do con las CUP en Cata­lun­ya – con el des­ta­ca­dí­si­mo aumen­to en Giro­na -, con ACTP- Torre­la­ve­ga, Sego­via de Izquier­das y otras can­di­da­tu­ras de la pro­vin­cia, el MIA de Pin­to (que sobre­pa­sa amplia­men­te a IU), Can­gas del Morra­zo en Gali­za, o en Los Rosa­les, don­de la can­di­da­tu­ra apo­ya­da por CR con­si­gue un con­ce­jal, ..etc.

El ascen­so de las CUP en las pre­sen­tes elec­cio­nes es muy impor­tan­te. Mul­ti­pli­ca por 5 el núme­ro de con­ce­ja­les (20 a 101), tri­pli­ca el núme­ro de votos (20.000 a 62.000), obtie­ne 4 alcal­días, man­tie­ne su pre­sen­cia en la ciu­dad más impor­tan­te en núme­ro de habi­tan­tes (Mata­ró) y entra en un feu­do de gran impor­tan­cia como es Giro­na con 3 con­ce­ja­les. En Bar­ce­lo­na obtie­ne 11.985 votos en coa­li­ción con Alter­na­ti­va por Bar­ce­lo­na (IZAN, Lucha Inter­na­cio­na­lis­ta, En Llui­ta y apo­yos indi­vi­dua­les de CR) aupán­do­se como sex­ta fuer­za polí­ti­ca en la pri­me­ra con­tien­da elec­to­ral en la que se pre­sen­tan, y a nivel sim­bó­li­co ha reafir­ma­do su apues­ta por el mar­co terri­to­rial dels Paï­sos Cata­lans, pre­sen­tán­do­se en dos peque­ñas loca­li­da­des del País Valen­cià

Los bue­nos resul­ta­dos de la CUP cabe, no obs­tan­te, poner­los en un con­tex­to de cla­ra dere­chi­za­ción de la polí­ti­ca cata­la­na, con un auge de la abs­ten­ción, un nau­fra­gio de la izquier­da tra­di­cio­nal liga­da al esta­blish­ment y un ascen­so de la ultra­de­re­cha.

En cuan­to al CUT-BAI (par­ti­do nacio­na­lis­ta anda­luz de ámbi­to rural y que se pre­sen­ta bajo las siglas de IU), en Mari­na­le­da Sán­chez Gor­di­llo sube, reva­li­dan­do su alcal­día con un espec­ta­cu­lar 73% de los votos (9 de los 11 con­ce­ja­les), más meri­to­rio aún con­si­de­ran­do la agre­si­va cam­pa­ña del PSOE. Sin embar­go, en tér­mi­nos glo­ba­les, el CUT-BAI ha expe­ri­men­ta­do un con­si­de­ra­ble des­cen­so de votos, espe­cial­men­te en algu­nos de sus feu­dos tra­di­cio­na­les. Man­tie­ne la mayo­ría abso­lu­ta en otros tres pue­blos y la rela­ti­va en dos más, pero vuel­ve a que­dar­se sin El Coro­nil y pier­de cin­co de sus alcal­días.

El CUT-BAI lle­va, des­de 2004, pro­po­nien­do la gene­ra­ción de un Blo­que Anda­luz de Izquier­das (de ahí el “BAI”), que según bue­na par­te de su orga­ni­za­ción debía gene­rar­se al mar­gen de Izquier­da Uni­da, en coa­li­ción con el PCPE, IA y gru­pos inde­pen­den­tis­tas. Dicho pro­yec­to echó a rodar inclu­so, pero no pros­pe­ró, por enfren­ta­mien­tos inter­nos entre los gru­pos men­cio­na­dos. Actual­men­te, las con­tra­dic­cio­nes del CUT den­tro de IU son enor­mes, y Sán­chez Gor­di­llo ha adver­ti­do públi­ca­men­te que, si tras las auto­nó­mi­cas de 2012 IU pac­ta gobierno con el PSOE anda­luz, el CUT aban­do­na­rá IU. A nues­tro jui­cio, la mate­ria­li­za­ción de esa idea supon­dría un impor­tan­te paso para las posi­bi­li­da­des de la izquier­da trans­for­ma­do­ra a nivel anda­luz, así como para la con­for­ma­ción de un Blo­que o Fren­te de Izquier­das que, dada la evo­lu­ción de la izquier­da ins­ti­tu­cio­nal, se ha hecho estric­ta­men­te nece­sa­rio.

En la gran mayo­ría de las loca­li­da­des don­de se han pre­sen­ta­do can­di­da­tu­ras de izquier­da no ins­ti­tu­cio­nal, el res­pal­do en votos ha sido sig­ni­fi­ca­ti­vo pero insu­fi­cien­te para lograr repre­sen­ta­ción.

Aun­que ha habi­do impor­tan­tes avan­ces en la uni­dad, como en Bar­ce­lo­na (Des­de Abaix, CUP, apo­ya­dos por CR) o en el sur de Madrid (con acer­ca­mien­tos pro­gra­má­ti­cos e inclu­so un mitin uni­ta­rio) las can­di­da­tu­ras se han pre­sen­ta­do dis­per­sas, con nom­bres dife­ren­tes y sin hacer toda­vía refe­ren­cia a un mar­co común más amplio.

Los resul­ta­dos, exiguos en votos, pue­den sin embar­go supo­ner avan­ces en la cons­truc­ción del impres­cin­di­ble refe­ren­te polí­ti­co uni­ta­rio en la medi­da en que los equi­pos de tra­ba­jo, for­ta­le­ci­dos, se tra­duz­can en un incre­men­to de la orga­ni­za­ción y en el for­ta­le­ci­mien­to de la lucha. Lo deter­mi­nan­te, sin duda, es su inser­ción en un mar­co uni­ta­rio más amplio y en un pro­yec­to estra­té­gi­co que lo sus­ten­te

IV.3. Lo más des­ta­ca­do del 22M: la esplén­di­da vic­to­ria de Bil­du y el prin­ci­pio del fin de la pasi­vi­dad inau­gu­ra­do en las pla­zas.

Los ele­men­tos que han mar­ca­do a fue­go el 22M lo han hecho des­de fue­ra del sis­te­ma y rom­pien­do mol­des y barre­ras.

En estas elec­cio­nes en míti­nes y medios de comu­ni­ca­ción se ha habla­do de todo menos de los hacha­zos que se van a seguir dan­do a los empleos, sala­rios, dere­chos y pres­ta­cio­nes. Había que man­te­ner la nar­co­sis de la gen­te y has­ta en Mur­cia y Cata­lun­ya se decía que se daría mar­cha atrás en bue­na par­te de los recor­tes ini­cia­dos. Pero algo falló. De un movi­mien­to más bien con­tro­la­do y sin más pre­ten­sión que hacer una mani­fes­ta­ción impor­tan­te el 15 de mayo, se pasó a acam­pa­das en cen­te­na­res de ciu­da­des y pue­blos del Esta­do, con recla­ma­cio­nes vario­pin­tas, pero que no ocul­tan la rabia y la indig­na­ción de pue­blos que no se creen el dis­cur­so ofi­cial y que empie­zan a saber nada posi­ti­vo pue­den espe­rar de él.

Es des­ta­ca­ble que la movi­li­za­ción ha comen­za­do cuan­do los ajus­tes ape­nas se han ini­cia­do y jus­to cuan­do los recor­tes más duros están por venir. Lo que pare­cía ata­do y bien ata­do con la izquier­da aber­tza­le ile­ga­li­za­da y exclui­da y con la “paz social” ase­gu­ra­da por unas cúpu­las sin­di­ca­les sobor­na­das, el silen­cio de los cemen­te­rios ha esta­lla­do.

Lo que el PP lla­ma “la fies­ta de la demo­cra­cia”, es decir, los seño­rií­tos de toda la vida que se sacu­den el las­tre de los seño­ri­tos adve­ne­di­zos, tie­ne en su patio tra­se­ro un cla­mor de pue­blo de tal mag­ni­tud que ame­na­za con aguar­les el sarao.

El indi­ca­dor más cla­ro de que la cimen­ta­ción empie­za a hacer aguas es que “los mer­ca­dos”, es decir la gran bur­gue­sía, han dis­pa­ra­do el ries­go país – el tipo de inte­rés que se paga a cam­bio de com­prar deu­da espa­ño­la – y la bol­sa espa­ño­la per­día al día siguien­te casi dos pun­tos. Que eso ocu­rra cuan­do la dere­cha arra­sa en unas elec­cio­nes es un indi­ca­dor poten­te de los pro­ce­sos socia­les y polí­ti­cos que están en jue­go.

Los resul­ta­dos de Bil­du han roto todas las barre­ras y supe­ra­do todas las pre­vi­sio­nes. Los datos son demo­le­do­res en Hego Eus­kal Herria: 313.151 votos, el 21,99%, la 2ª fuer­za polí­ti­ca, a menos de 1 pun­to del PNV que tie­ne 327.011 votos. Pri­me­ra fuer­za polí­ti­ca en Gui­púz­coa, tam­bién en el Ayun­ta­mien­to de Donos­ti, segun­da en Ara­ba y Biz­kaia, ter­ce­ra en Nafa­rroa, la pri­me­ra en núme­ro de car­gos elec­tos, 1.137 fren­te a 881 del PNV y una cas­ca­da de datos más que son un páli­do refle­jo de la can­ti­dad y la cali­dad de vita­li­dad polí­ti­ca que han esta­do aplas­tan­do.

Todo ello ha ocu­rri­do, mien­tras 40.000 per­so­nas de la izquier­da aber­tza­le no han podi­do ejer­cer el sufra­gio pasi­vo por haber­se pre­sen­ta­do en lis­tas de orga­ni­za­cio­nes o can­di­da­tu­ra ciu­da­da­nas ile­ga­li­za­das, mien­tras cien­tos de per­so­nas están en la cár­cel por per­te­ne­cer a colec­ti­vos de todo tipo ile­ga­li­za­dos, mien­tras per­sis­te el cie­rre de perió­di­cos, radios, etc, mien­tras la izquier­da aber­tza­le sigue ile­ga­li­za­da…

Pre­ci­sa­men­te eso es lo que han pre­ten­di­do impe­dir de for­ma inin­te­rrum­pi­da des­de el fran­quis­mo has­ta aho­ra mis­mo: que la pode­ro­sa voz de la izquier­da inde­pen­den­tis­ta vas­ca – sin duda la fuer­za de izquier­das que obtie­ne más res­pal­do elec­to­ral de toda Euro­pa – ocu­pa­ra su espa­cio de poder popu­lar en las ins­ti­tu­cio­nes vas­cas y sir­vie­ra de vehícu­lo a sus rei­vin­di­ca­cio­nes nacio­na­les y de cla­se.

Lo han inten­ta­do todo: el ase­si­na­to, la repre­sión, la tor­tu­ra, la ile­ga­li­za­ción de todas las expre­sio­nes socia­les y polí­ti­cas de un pue­blo, vul­ne­rar los prin­ci­pios más ele­men­ta­res de la demo­cra­cia bur­gue­sa y de la judi­ca­tu­ra, poten­ciar polí­ti­ca y eco­nó­mi­ca­men­te a la extre­ma dere­cha a tra­vés de las orga­ni­za­cio­nes de víc­ti­mas, pro­mo­cio­nar esci­sio­nes que debi­li­ta­ran su orga­ni­za­ción, etc.. Así, des­de una Tran­si­ción mar­ca­da a fue­go por la nega­ción del Dere­cho a la Auto­de­ter­mi­na­ción y una “demo­cra­cia” que obli­ga­da a parir un engen­dro de Esta­do de las Auto­no­mías y a inven­tar­se cada vez una vuel­ta de tuer­ca más en legis­la­cio­nes y tri­bu­na­les espe­cia­les para inten­tar asfi­xiar las ansias de liber­tad de todo un pue­blo.

Han cho­ca­do, no con­tra un muro, sino como decía Jon Maia con­tra “un mar que es mucho más que la suma de los ríos,…siempre igual y siem­pre nue­vo, …que cam­bia de for­ma y se adecua…que trans­for­ma el entorno y es due­ño de su hori­zon­te”. Un mar que supera todas las pre­vi­sio­nes y ase­gu­ra el cam­bio polí­ti­co.

La vic­to­ria de Bil­du es tam­bién un pode­ro­so ejem­plo:

· La resis­ten­cia for­ja iden­ti­dad de cla­se y de pue­blo.

· La repre­sión más feroz pue­de ser devuel­ta como un boo­me­rang a quien la ejer­ce, si exis­te el sufi­cien­te nivel de orga­ni­za­ción y con­cien­cia.

· Es impres­cin­di­ble la recons­truc­ción de la con­ti­nui­dad his­tó­ri­ca de las luchas popu­la­res y de los pro­yec­tos polí­ti­cos.

· La uni­dad es nues­tro arma más pode­ro­sa.

Y tam­bién una espe­ran­za

Jun­to a la vic­to­ria de Bil­du, las acam­pa­das y asam­bleas del movi­mien­to del 15M, con todas sus con­tra­dic­cio­nes, han roto el male­fi­cio de la impo­ten­cia y la pasi­vi­dad que asom­bra­ba por sus dimen­sio­nes en un Esta­do con más de 5 millo­nes de para­dos, muchos más de pre­ca­rios y con una pér­di­da ver­ti­gi­no­sa de la capa­ci­dad adqui­si­ti­va de los sec­to­res popu­la­res. Sobre todo jóve­nes, pero tam­bién gen­tes de todas las eda­des, que por pri­me­ra vez se reúnen en una asam­blea, deli­be­ran y gri­tan des­de los muros y des­de los mani­fies­tos, en cada vez más pla­zas de barrios y pue­blos, que esto no pue­de seguir así, que hay que reac­cio­nar por­que se nos cae el por­ve­nir.

Los con­te­ni­dos son incier­tos, con­tra­dic­to­rios y, sobre todo, fácil­men­te mani­pu­la­bles. Sin embar­go sería un error tre­men­do, que algu­nas orga­ni­za­cio­nes han come­ti­do, menos­pre­ciar la fuer­za del gri­to que ha podi­do escu­char­se – bien es ver­dad que con la cola­bo­ra­ción ines­ti­ma­ble de los medios de comu­ni­ca­ción – en el erial en el que dis­cu­rren mani­fes­ta­cio­nes y luchas silen­cia­das y dis­per­sas.

La ambi­güe­dad del dis­cur­so polí­ti­co, que a veces pue­de asi­mi­lar­se a posi­cio­nes de la dere­cha libe­ral, se rom­pió con un éxi­to espec­ta­cu­lar con las Mar­chas del 19J. El pro­yec­to sur­ge de Asam­bleas de Tra­ba­ja­do­res de Barrios y Pue­blos de Madrid, mucho antes del 15M. Son uni­ta­rias, de base y tie­nen un com­po­nen­te de cla­se níti­do. Su lema: CONTRA EL CAPITAL Y LA CRISIS y sus rei­vin­di­ca­cio­nes: con­tra la refor­ma labo­ral y el pen­sio­na­zo, edu­ca­ción y sani­dad exclu­si­va­men­te en manos públi­cas, por el dere­cho a la vivien­da, la lucha con­tra los desahucios,..etc., no ofre­cían lugar a dudas. El hecho es que se inser­ta­ron, con ten­sio­nes, en el pro­ce­so de movi­li­za­ción gene­ral y lo ele­va­ron has­ta sus cotas más altas. La cri­mi­na­li­za­ción pre­via sólo con­si­guió des­acre­di­tar a sus auto­res. Cen­te­na­res de miles en las más impor­tan­tes ciu­da­des y pue­blos die­ron mues­tras de lo que más temen: que se está acu­mu­lan­do mate­rial alta­men­te infla­ma­ble.

En resu­men, el carác­ter y sig­ni­fi­ca­do his­tó­ri­co del 15M es el siguien­te:

1. Es la expre­sión de un pro­fun­do males­tar social afec­ta­ba pro­fun­da­men­te a la cla­se obre­ra y aho­ra se extien­de a sec­to­res inter­me­dios de la socie­dad. Y por otro, de la debi­li­dad de las fuer­zas que optan cla­ra­men­te por una supera­ción revo­lu­cio­na­ria socia­lis­ta; debi­li­dad, tan­to en el plano orgá­ni­co como con lo res­pec­ta a su influen­cia en las masas.

2. Esos sec­to­res inter­me­dios vie­nen a sumar­se a los afec­ta­dos por la cri­sis, pero una par­te lo hace tra­yen­do sus limi­ta­cio­nes refor­mis­tas y de meto­do­lo­gía de trans­for­ma­ción de la socie­dad. Sin embar­go, cuen­tan con la ven­ta­ja de que su dis­cur­so, más “light” y con­ci­lia­dor, no sue­na a movi­mien­tos que toda­vía sufren el reflu­jo que les afec­tó tras la “caí­da del comu­nis­mo”.

3. Por lo ante­rior, pue­den ser­vir de chis­pa que incen­dien el bos­que, pero no pue­den man­te­ner el incen­dio. Las fuer­zas cla­ra­men­te revo­lu­cio­na­rias (tan­to en los con­te­ni­dos como en los méto­dos) deben saber carac­te­ri­zar, en tér­mi­nos de cla­se e his­tó­ri­cos, la chis­pa – huyen­do de oscu­ras teo­rías del com­plot -, deben de avi­var los pri­me­ros res­col­dos pro­du­ci­dos, y dis­po­ner­se a inter­ve­nir en la estra­te­gia de acu­mu­lar fuer­zas por un pro­ce­so pro­gre­si­vo de supera­ción de la cri­sis sis­té­mi­ca en tér­mi­nos cla­ra­men­te anti­ca­pi­ta­lis­tas y socia­lis­tas. Ello supo­ne con­ju­gar dia­léc­ti­ca­men­te el apo­yo al movi­mien­to 15M – aún más si somos cons­cien­tes de nues­tra debi­li­dad – con una inter­ven­ción que debe dis­tin­guir­se cada vez más cla­ra­men­te de los dis­cur­sos de impo­ten­cia refor­mis­tas, anti­or­ga­ni­za­cio­na­les y de con­ci­lia­ción de cla­se que, en par­te, se dan den­tro de ese movi­mien­to.

4. El masi­vo apo­yo sin mucha orga­ni­za­ción pre­via de la pro­tes­ta del 15M deno­ta la pro­fun­dí­si­ma cri­sis sis­té­mi­ca que vivi­mos. Es un sín­to­ma cla­ro de esta cri­sis. Pero has­ta aho­ra, no hemos asis­ti­do tan­to a la cons­ti­tu­ción de una vía de supera­ción de la degra­da­ción social que sufri­mos como a la expre­sión de su nece­si­dad con un carác­ter de masa. El 15M ha ser­vi­do para plan­tear dos cosas impor­tan­tí­si­mas: lo que no se quie­re y que hay mucha gen­te que no lo quie­re. Pero la revo­lu­ción es una rela­ción de fuer­zas. Así, para obte­ner la expro­pia­ción ban­ca­ria, es nece­sa­rio plan­tear la crí­ti­ca oral de la ban­ca, ¿cómo no? Pero la expro­pia­ción será una con­quis­ta de poder y no una con­ce­sión de la ban­ca con­ven­ci­da de que debe par­ti­ci­par de una “revo­lu­ción éti­ca” de la que ella for­ma­ría par­te como ele­men­to del “géne­ro humano”.

5. La “Spa­nish Revo­lu­tion” no ha comen­za­do, ni pue­de comen­zar den­tro de los (auto)límites de una par­te del actual movi­mien­to 15M. Pero insis­ta­mos en que este movi­mien­to, más allá de la pro­pia volun­tad de sus pro­mo­to­res ini­cia­les, ha con­tri­bui­do a plan­tear, de una mane­ra más amplia entre las masas, la nece­si­dad y la posi­bi­li­dad de una revo­lu­ción, no ya sólo en este país, sino en los que están sien­do afec­ta­dos por una cri­sis pro­fun­da del capi­ta­lis­mo que, a modo de “tsu­na­mi”, man­da a la rui­na a cada vez más amplios sec­to­res de la pobla­ción; entre ellos, muchos que ni soña­ban hace muy poco ver­se en esta situa­ción de degra­da­ción social sin retorno den­tro del actual sis­te­ma.

El sen­ti­mien­to de impo­ten­cia pare­ce haber­se roto. El “Sí, se pue­de” se ha abier­to paso en las men­tes. Como siem­pre la tarea es inten­tar con todas nues­tras fuer­zas – y de acuer­do con [email protected] otras orga­ni­za­cio­nes que com­par­ten este aná­li­sis – que el gra­do de orga­ni­za­ción avan­ce y que el nivel de con­cien­cia se for­ta­lez­ca.

En el hori­zon­te inme­dia­to apa­re­ce la posi­bi­li­dad de con­vo­ca­to­ria de una huel­ga gene­ral en el oto­ño. Su nece­si­dad es indu­da­ble y su éxi­to, aun­que fue­ra rela­ti­vo, mar­ca­ría la inde­pen­den­cia del sin­di­ca­lis­mo alter­na­ti­vo con res­pec­to al que cola­bo­ra deci­si­va­men­te a debi­li­tar las posi­cio­nes de cla­se. Sería la pri­me­ra huel­ga gene­ral que se con­vo­ca en el Esta­do al mar­gen de CC.OO. y UGT y tie­ne ante sí gran­des retos:

1. Con­se­guir que la for­ma de la con­vo­ca­to­ria sea exqui­si­ta­men­te res­pe­tuo­sa hacia la gran can­ti­dad y varie­dad de orga­ni­za­cio­nes exis­ten­tes. Todo inten­to de patri­mo­nia­li­zar el ori­gen de la con­vo­ca­to­ria por algu­na o algu­nas orga­ni­za­cio­nes faci­li­ta la des­con­fian­za y difi­cul­ta su res­pal­do.

2. Tra­tar de arti­cu­lar la con­vo­ca­to­ria con el sin­di­ca­lis­mo de las nacio­na­li­da­des. Achi­car el abis­mo que sepa­ra la cla­se obre­ra de las nacio­na­li­da­des con la del res­to del Esta­do es difí­cil, pero es una de las cla­ves his­tó­ri­cas de la acu­mu­la­ción de fuer­zas.

3. Con­so­li­dar la alian­za con las asam­bleas de tra­ba­ja­do­res y, sobre todo, con­se­guir – como en el 19J – que las asam­bleas popu­la­res res­pal­den y se invo­lu­cren en la pre­pa­ra­ción de la huel­ga.

IV. 4. Empe­zar la cons­truc­ción del Fren­te de Izquier­das apre­mia

Si su nece­si­dad está enci­ma de la mesa des­de hace tiem­po, las con­clu­sio­nes que el 22 M ofre­ce nos obli­gan a poner­nos de for­ma inme­dia­ta manos a la obra:

  • Tras el tra­ba­jo sucio del PSOE, con la com­pli­ci­dad de las cúpu­las sin­di­ca­les, llega el PP a reto­mar la tarea.
  • IU es inca­paz ser­vir como refe­ren­te de la lucha popu­lar. Sec­to­res de ella y del PCE pue­den per­ci­bir­lo cada vez con más cla­ri­dad.
  • La izquier­da alter­na­ti­va no pue­de jugar el papel nece­sa­rio como refe­ren­te polí­ti­co sin abor­dar pro­ce­sos de con­fluen­cia y enmar­car­se en pro­yec­tos uni­ta­rios a nivel de Esta­do.
  • Las luchas popu­la­res en cur­so y las que nece­sa­ria­men­te ven­drán con fuer­za en los meses y años veni­de­ros nece­si­tan arti­cu­lar­se con un pro­yec­to polí­ti­co que per­mi­ta la acu­mu­la­ción de fuer­zas.

El tema nacio­nal, las carac­te­rís­ti­cas tan radi­cal­men­te dife­ren­cia­das de cada terri­to­rio y la corres­pon­dien­te pre­sen­cia de acto­res socia­les y polí­ti­cos dife­ren­tes, deter­mi­na que el Fren­te de Izquier­das, o es cons­trui­do des­de aba­jo y arti­cu­la­do con total auto­no­mía des­de cada nacio­na­li­dad y región, o no será, y sólo ten­drá la soli­dez sufi­cien­te si plan­tea, como dos caras de la mis­ma mone­da, la eman­ci­pa­ción de cla­se y la libe­ra­ción de los pue­blos del impe­ria­lis­mo espa­ñol.

El Fren­te de Izquier­das (o como deci­da lla­mar­se) no pue­de por tan­to aspi­rar a nin­gún tipo de homo­ge­nei­dad ideo­ló­gi­ca o polí­ti­ca. En el pri­mer paso, ni siquie­ra que­pa hablar de estruc­tu­ra algu­na, sim­ple­men­te de la cons­ta­ta­ción del acuer­do sobre un Pro­gra­ma Común de míni­mos que pue­da ser sus­cri­to por colec­ti­vos de todo tipo (polí­ti­co, cul­tu­ral, sin­di­cal, etc) y de cual­quier ámbi­to terri­to­rial, des­de el local al esta­tal.

El obje­ti­vo inme­dia­to sería, nada más y nada menos, que cons­ta­tar que mul­ti­tud de orga­ni­za­cio­nes y per­so­nas están de acuer­do en que hay una sali­da a la cri­sis radi­cal­men­te dife­ren­te a la que las cla­ses domi­nan­tes nos pre­pa­ran y, sobre todo, en cual es su pro­gra­ma polí­ti­co.

El ade­lan­to elec­to­ral para noviem­bre de este año seña­la una vez más la inca­pa­ci­dad del régi­men para apor­tar medi­das de solu­ción a la cri­sis eco­nó­mi­ca, lo que indi­ca una cri­sis polí­ti­ca de enor­mes dimen­sio­nes. El resul­ta­do de dichas elec­cio­nes no trae­rá la solu­ción a nin­guno de los pro­ble­mas oca­sio­na­dos por la cri­sis, sea cual sea el resul­ta­do. La pre­vi­si­ble vic­to­ria del PP trae­rá con­si­go la con­ti­nui­dad de las polí­ti­cas eco­nó­mi­cas apli­ca­das por los gobier­nos de Zapa­te­ro, es decir la apli­ca­ción dis­ci­pli­na­da del pro­gra­ma del FMI, la UE y la patro­nal en detri­men­to de las con­di­cio­nes de vida de la cla­se tra­ba­ja­do­ra y las capas popu­la­res. Si bien un gobierno del PP no trae­rá gran­des cam­bios en la línea polí­ti­ca, el pano­ra­ma polí­ti­co sí sufri­rá varia­cio­nes con el PSOE en la opo­si­ción, cum­plien­do el papel his­tó­ri­co que ha desem­pe­ña­do en su inter­ven­ción en los movi­mien­tos socia­les des­de su posi­cio­na­mien­to de con­tro­la­dor y cana­li­za­dor de las luchas den­tro de los lími­tes que impo­ne el sis­te­ma. Tras las elec­cio­nes, el PSOE apo­ya­do por la buro­cra­cia sin­di­cal de CC.OO y UGT y por el fren­te de izquier­da ins­ti­tu­cio­na­lis­ta que pre­ten­de IU jun­to a otras fuer­zas, con­for­ma­rán de nue­vo un blo­que diri­gi­do a domes­ti­car, debi­li­tar y des­truir cual­quier movi­mien­to que cues­tio­ne el orden social esta­ble­ci­do, tal y como han hecho en otras oca­sio­nes como, por poner un ejem­plo, duran­te las movi­li­za­cio­nes con­tra la ocu­pa­ción de Iraq en el año 2003. Fren­te a este esce­na­rio, las fuer­zas de la izquier­da cohe­ren­te debe­mos estar aler­ta y afron­tar la res­pon­sa­bi­li­dad de con­for­mar un blo­que que apo­ye, alien­te y for­ta­lez­ca la movi­li­za­ción y apor­tar un pro­gra­ma revo­lu­cio­na­rio que ofrez­ca medi­das de solu­ción reales beli­ge­ran­tes con el sis­te­ma que ha ori­gi­na­do la cri­sis y fren­te a todos los ins­tru­men­tos que el capi­ta­lis­mo uti­li­za para defen­der sus intere­ses tales como el esta­do y otros orga­nis­mos inter­na­cio­na­les.

En un esce­na­rio de cri­sis pro­fun­da, sin sali­da, y con la bur­gue­sía de den­tro y de fue­ra del Esta­do más deci­di­da que nun­ca a lle­var cabo su pro­gra­ma de gue­rra social en todos los fren­tes con­tra la cla­se obre­ra y los pue­blos, sólo la corre­la­ción de fuer­zas man­da y sólo la acu­mu­la­ción de fuer­zas en una lucha lar­ga y dura pue­de dete­ner­les y cam­biar la socie­dad. El pro­ce­so de uni­dad que es pre­ci­so for­jar en el ámbi­to sin­di­cal y en el polí­ti­co, en el mar­co de un pre­vi­si­ble auge de la lucha de cla­ses, es el que deter­mi­na el paso de lo nece­sa­rio a lo posi­ble.

Asam­blea de Red Roja, julio de 2011

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