Ley nava­rra de la vivien­da – Ezker Abertzalea

El Gobierno de Nava­rra no bus­ca garan­ti­zar el dere­cho a una vivien­da, sino man­te­ner los intere­ses del lobby for­ma­do en torno a la cons­truc­ción. En 10 años el pre­cio de las vivien­das pro­te­gi­das se ha tri­pli­ca­do, incre­men­to injus­ti­fi­ca­do que ha teni­do como obje­ti­vo aumen­tar los bene­fi­cios de quie­nes inter­vie­nen en la pro­mo­ción y ven­ta de las vivien­das: pro­pie­ta­rios de sue­lo, pro­mo­to­res-cons­truc­to­res, ban­cos e inmo­bi­lia­rias. Jun­to con la nece­si­dad de los Ayun­ta­mien­tos de con­se­guir dine­ro vía licencias.

Con las medi­das y modi­fi­ca­cio­nes lega­les rea­li­za­das, no hay nin­gu­na nove­dad en la polí­ti­ca de vivien­da que se ha desa­rro­lla­do en los últi­mos años; se pre­ten­de res­pon­der a los intere­ses eco­nó­mi­cos de dicho lobby, pre­mian­do a sus res­pon­sa­bles para que sigan hacien­do caja, mien­tras amplios sec­to­res de la socie­dad, espe­cial­men­te muje­res, jóve­nes y per­so­nas inmi­gran­tes, ven como cada vez es más difí­cil el acce­so a una vivienda.

El Gobierno de Nava­rra, median­te la figu­ra del PSIS (Plan Sec­to­rial de Inci­den­cia supra-muni­ci­pal) pasa por enci­ma de la auto­no­mía muni­ci­pal e impo­ne esta polí­ti­ca anti­so­cial que en muchos casos con­lle­van el colap­so eco­nó­mi­co muni­ci­pal: pres­ta­ción de ser­vi­cios pos­te­rior, man­te­ni­mien­to de los mis­mos. La uti­li­za­ción de los PSIS (Galar-Dona­pea, esta­ción del TAV, Gen­du­lain,..) impi­de a los Ayun­ta­mien­tos dise­ñar su pro­pia pla­ni­fi­ca­ción. Sin embar­go, exis­te una figu­ra mucho más ade­cua­da para estas actua­cio­nes que afec­tan a más de un muni­ci­pio, cual es la del Plan de Con­jun­to, des­ti­na­do al desa­rro­llo urba­nís­ti­co entre dos o más Ayun­ta­mien­tos en sus zonas fron­te­ri­zas. Enton­ces, ¿por qué se uti­li­za el ins­tru­men­to excep­cio­nal del PSIS para anu­lar el dere­cho de los ayun­ta­mien­tos a dise­ñar su pro­pia planificación?

En Nafa­rroa está pla­nea­da actual­men­te la cons­truc­ción de 78.698 vivien­das, con capa­ci­dad para aco­ger a unas 180.000 per­so­nas. A ello hay que sumar otras 30.000 que se encuen­tran vacías. Sin embar­go, el Ins­ti­tu­to Nava­rro de Esta­dís­ti­ca, pre­vé un aumen­to pobla­cio­nal en Nava­rra de 60.000 per­so­nas para el 2022. En cual­quier caso, de esas casi 80.000 nue­vas vivien­das, la mayo­ría (44.200) care­cen aún de pla­nea­mien­to local que las res­pal­de. A la luz de tales datos la pre­gun­ta resul­ta obli­ga­da: ¿por qué impul­sa el Gobierno de Nava­rra este mode­lo? La res­pues­ta es sen­ci­lla: la cons­truc­ción de vivien­das ha sido y es un exce­len­te nego­cio e inver­sión, si bien todo esto no ha traí­do apa­re­ja­do la mejo­ra de las con­di­cio­nes para con­se­guir una vivien­da, sino su nota­ble empeoramiento.

A todo esto se suman las modi­fi­ca­cio­nes lega­les ten­den­tes a posi­bi­li­tar que en pla­nes urba­nís­ti­cos ya apro­ba­dos pue­dan aumen­tar el núme­ro de vivien­das entre un 15 y un 30% a cos­ta de zonas ver­des y dota­cio­nes. Con ello se agra­va todo este des­pro­pó­si­to y se pre­mia a quie­nes con su ava­ri­cia espe­cu­la­ti­va son res­pon­sa­bles de la gra­ve situa­ción actual. De esta mane­ra, sec­to­res socia­les cada vez más amplios ven como con­se­guir una vivien­da en las con­di­cio­nes actua­les es impo­si­ble (inclu­so las de Régi­men de VPO), ya que ésta no ha sido con­si­de­ra­da en nin­gún momen­to como un bien de pri­me­ra nece­si­dad, sino que ha entra­do en la loca carre­ra de pre­cios y bene­fi­cios. En con­se­cuen­cia, Los ban­cos han cerra­do bene­fi­cios escan­da­lo­sos con­ce­dien­do cré­di­tos de por vida a las fami­lias tra­ba­ja­do­ras, que no han teni­do más reme­dio que hipo­te­car su vivien­da y su vida para poder tener un techo ante la ausen­cia de ofer­ta de vivien­da en alqui­ler asequible.

La gra­ve­dad de la situa­ción impo­ne como paso pri­me­ro e inapla­za­ble una mora­to­ria en la cons­truc­ción de nue­va vivien­da, dese­chán­do­se este mode­lo de desa­rro­llo urba­nís­ti­co, por ser el mis­mo anti­so­cial y, res­pec­to a los ayun­ta­mien­tos, impo­si­ti­vo y limi­ta­dor de su autonomía.

Solo un sis­te­ma de alqui­ler social, uni­do a una diver­si­dad de tipos de vivien­da acor­des con las nece­si­da­des y tipos de per­so­nas usua­rias pue­de aten­der ese dere­cho. ¿Cómo? Crean­do un par­que públi­co de vivien­da en alqui­ler social.

En pri­mer lugar con una dedi­ca­ción prio­ri­ta­ria de esfuer­zos admi­nis­tra­ti­vos y fon­dos públi­cos para el res­ca­te de las vivien­das vacías que col­man nues­tras ciu­da­des huér­fa­nos de com­pra­do­res, a un pre­cio jus­to, no espe­cu­la­ti­vo, median­te la expro­pia­ción del uso o la pro­pie­dad si fue­ra nece­sa­rio. No tie­nen sen­ti­do nue­vas vivien­das habien­do más de 20.000 vacías.

En segun­do lugar median­te la pro­mo­ción de vivien­das públi­cas para alqui­ler social, en lugar de incen­ti­var la com­pra de VPO con sub­ven­cio­nes. Esto pro­du­ci­rá un doble efec­to, pon­drá vivien­das en alqui­ler bara­to al ser­vi­cio de la gen­te, que ya no ten­drá que entram­par­se en una hipo­te­ca de por vida y supon­drá una inyec­ción direc­ta de dine­ro públi­co en el sec­tor de la cons­truc­ción, sin que se que­de la par­te del león en las uñas de los espe­cu­la­do­res. El dine­ro públi­co para inver­tir en vivien­da de alqui­ler sal­drá de las par­ti­das que aho­ra se des­ti­nan a sub­ven­cio­nes a la com­pra de VPO y de no des­gra­var la com­pra de vivien­da libre. Tam­bién de aban­do­nar pro­yec­tos faraó­ni­cos no nece­sa­rios, como las gran­des infra­es­truc­tu­ras del TAV, el Plan de rega­díos, el Canal de Nava­rra, Auto­vías, etc. La pro­mo­ción de vivien­da públi­ca en alqui­ler pro­du­ci­rá muchos mas pues­tos de tra­ba­jo y bene­fi­cios socia­les que las gran­des infra­es­truc­tu­ras, que se comen el dine­ro públi­co para bene­fi­cio de unos pocos.

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