45 años des­pués, ELN de Colom­bia [Bideoa]

Han tras­cu­rri­do 45 años des­de aquel 7 de enero de 1965 en que irrum­pió el ELN, en la toma de la pobla­ción de SIMACOTA (San­tan­der) e hizo públi­co el Mani­fies­to en el que regis­tró las cau­sas que lle­va­ron el gru­po de revo­lu­cio­na­rios fun­da­cio­na­les a ini­ciar la lucha arma­da con­tra el régi­men, con el pro­pó­si­to de defen­der los intere­ses de los pobres del cam­po y la ciu­dad, y luchar jun­to al pue­blo por el poder para libe­rar el país de la injus­ti­cia social, res­ca­tar la sobe­ra­nía y pro­yec­tar el desa­rro­llo que gene­re bien­es­tar a las futu­ras gene­ra­cio­nes. 
Des­de ese enton­ces el país ha sido gober­na­do por diez Pre­si­den­tes en once man­da­tos, con el repe­ti­do por Álva­ro Uri­be Vélez; y no han hecho nada por cam­biar aque­lla situa­ción en bene­fi­cio del pue­blo, por el con­tra­rio las polí­ti­cas han sido diri­gi­das a vol­ver más ricos a los ricos, a que las empre­sas tras­na­cio­na­les se lle­ven la rique­za nacio­nal y a entre­gar la sobe­ra­nía.

El pro­ble­ma agra­rio se ha pro­fun­di­za­do.

Los esca­sos avan­ces que se logró con la tibia Refor­ma Agra­ria de 1960, fue­ron rever­ti­dos por las legis­la­cio­nes pos­te­rio­res y la con­tra­rre­for­ma impues­ta a san­gre y fue­go por la bar­ba­rie nar­co­pa­ra­mi­li­tar alia­da de los terra­te­nien­tes y del Esta­do en la estra­te­gia con­tra­in­sur­gen­te. El cam­pe­sino pobre y medio fue des­pla­za­do por la vio­len­cia ofi­cial y per­dio sus tie­rras, las cua­les pasa­ron a engro­sar el patri­mo­nio de unos cuán­tos ricos bene­fi­cia­dos con los sub­si­dios sin retorno, median­te el pro­gra­ma AGRO INGRESO SEGURO duran­te este gobierno. El con­flic­to his­tó­ri­co por la tie­rra con­ti­núa y agra­va­do.

La edu­ca­ción y la salud des­apa­re­cie­ron como ser­vi­cios públi­cos y obli­ga­ción del Esta­do, fue­ron con­ver­ti­dos en mer­can­cía y asu­mi­dos por des­pia­da­dos inver­sio­nis­tas pri­va­dos que, obtie­nen el máxi­mo de ganan­cia pri­van­do a las mayo­rías nacio­na­les inca­pa­ces de pagar el alto cos­tos, de éstos dos dere­chos cons­ti­tu­cio­na­les.

El pano­ra­ma actual es un núme­ro alto de hos­pi­ta­les cerra­dos, de uni­ver­si­da­des públi­cas en peli­gro de cerrar­se y millo­nes de niños y jóve­nes en edad de estu­dios de la pri­ma­ria, secun­da­ria y uni­ver­si­ta­ria, pri­va­dos del dere­cho a la edu­ca­ción por fal­ta de recur­sos eco­nó­mi­cos.

La corrup­ción lle­gó a los más altos nive­les de degra­da­ción en la admi­nis­tra­ción públi­ca y en la empre­sa pri­va­da, resul­ta­do de la pér­di­da de los valo­res huma­nos, pro­mo­vi­da por el nar­co­trá­fi­co y el afán del enri­que­ci­mien­to fácil y rápi­do valién­do­se de la ley mafio­sa, en un Esta­do mafio­so como el actual.
La gue­rra sucia se gene­ra­li­zó como pro­duc­to de la polí­ti­ca de Esta­do que la encu­brió y finan­ció como ins­tru­men­to para des­truir los movi­mien­tos socia­les y la opo­si­ción polí­ti­ca al régi­men, los gran­des capos del nar­co­trá­fi­co pusie­ron sus ejér­ci­tos mer­ce­na­rios al ser­vi­cio de la estra­te­gia con­tra­in­sur­gen­te, a cam­bio de la pre­rro­ga­ti­va de expor­tar libre­men­te cocaí­na y heroí­na a los mer­ca­dos de los Esta­dos Uni­dos y Euro­pa. 

Esta gue­rra infa­me hizo correr la san­gre dece­nas de lucha­do­res y defen­so­res de dere­cho huma­nos y des­tru­yó el teji­do social, con lo cual la oli­gar­quía garan­ti­zó la implan­ta­ción del neo­li­be­ra­lis­mo en el país, sin opo­si­ción real.

La sobe­ra­nía y dig­ni­dad de la Nación han sido vio­la­das has­ta lle­gar al extre­mo de sem­brar el país de bases mili­ta­res grin­gas, des­co­no­cien­do la Cons­ti­tu­ción, con la com­pli­ci­dad de todas las ins­ti­tu­cio­nes del Esta­do y la pasi­vi­dad de la socie­dad que, embru­ja­da por el régi­men de ultra­de­re­cha uri­bis­ta guar­da silen­cio como si no sig­ni­fi­ca­ra nada el hecho de que Colom­bia esté con­ver­ti­da hoy en una cua­si colo­nia de los Esta­dos Uni­dos, fal­tan­do para agre­gar una estre­lla más a la ban­de­ra grin­ga.
 
Este hecho ha con­ver­ti­do el país en una real ame­na­za para los pue­blos veci­nos que están dan­do pasos por rom­per las ata­du­ras impe­ria­lis­tas para ser libres y due­ños de su pro­pio des­tino; y ade­más ha ser­vi­do para que lo lla­men con el igno­mi­nio­so títu­lo del “Israel de Sura­mé­ri­ca”

La cla­se que gobier­na y mane­ja el poder ade­más de su insen­si­bi­li­dad social, es corrup­ta cri­mi­nal y trai­do­ra a la Patria. Estos 45 años trans­cu­rri­dos des­de que el ELN lan­zó su gri­to en defen­sa de los intere­ses de los tra­ba­ja­do­res y los pobres del cam­po y la ciu­dad, en el Mani­fies­to de Sima­co­ta, dan la razón de la vali­dez y vigen­cia de la lucha empren­di­da por la LIBERACION NACIONAL Y SOCIAL.

La oli­gar­quía laca­ya no mere­ce seguir gober­nan­do el país, en su cabe­za no cabe el inte­rés de la Nación, sino el de los ricos y el impe­ria­lis­mo. Por tal moti­vo tene­mos que cerrar fuer­zas hoy con todo el vigor en con­tra de la maqui­na­ria reelec­cio­nis­ta y la per­pe­tui­dad del gobierno uri­bis­ta.

Se hace urgen­te gene­rar los cam­bios que el país nece­si­ta para que se cons­ti­tu­ya un Esta­do, que pon­ga al cen­tro del inte­rés máxi­mo de la Nación, el bien­es­tar de las mayo­rías, el desa­rro­llo sos­te­ni­do que garan­ti­ce el futu­ro de las nue­vas gene­ra­cio­nes y la liber­tad para que los colom­bia­nos sea­mos due­ños del pro­pio des­tino.

Es urgen­te tra­ba­jar por un gobierno de Nación, Paz y Equi­dad que jalo­ne y haga via­ble los cam­bios que el país nece­si­ta.

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