Aten­ta­do del GAL con­tra refu­gia­dos polí­ti­cos en el hotel Mom­bar de Baio­na (Lapur­di)

No fue el pri­me­ro ni sería el últi­mo de los aten­ta­dos de los GAL, pero man­tie­ne el dudo­so honor de cons­ti­tuir la acción para­po­li­cial de ese gru­po que más víc­ti­mas mor­ta­les oca­sio­nó, un total de cua­tro. Maña­na se cum­ple el 32 ani­ver­sa­rio del aten­ta­do del hotel Mon­bar, en la calle Pan­ne­cau de Baio­na, en el que dos pis­to­le­ros a suel­do aca­ba­ron con la vida de los refu­gia­dos Agus­tín Ira­zus­ta­ba­rre­na Urru­zo­la “Legra”, Sabin Etxai­de Ibar­gu­ren “Esku­motza”, José Mari Etxa­niz Maiz­te­gi “Potros” e Iña­ki Astea­suin­za­rra Pagla y hie­re de gra­ve­dad a Jean Iriar­te. Una masa­cre que con­mo­cio­nó a bue­na par­te del pue­blo vas­co por el núme­ro de falle­ci­dos y por la for­ma en la que se pro­du­jo.
(Gara, 25 – 9‑2015) – Aquel miér­co­les, 25 de sep­tiem­bre de 1985, había comen­za­do con bue­nas noti­cias para Agus­tín Ira­zus­ta­ba­rre­na Urru­zo­la, «Legrá», natu­ral de Asti­ga­rra­ga. Las auto­ri­da­des fran­ce­sas le habían comu­ni­ca­do esa mis­ma maña­na la pró­rro­ga de su esta­tu­to de refu­gia­do para otros diez años más. Agus­tín había hecho pla­nes para cenar con unos ami­gos en una casa cer­ca­na al hotel Mon­bar, por lo que que­da­ron en su cafe­te­ría para tomar un ape­ri­ti­vo pre­vio.
Jun­to a Agus­tín se encon­tra­ban en el bar José María Etxa­niz Maiz­te­gi, Sabin Etxai­de Ibar­gu­ren e Iña­ki Astea­suin­za­rra Pago­la. Eran apro­xi­ma­da­men­te las 21.45 horas cuan­do irrum­pie­ron en el esta­ble­ci­mien­to dos pis­to­le­ros. Uno de ellos se diri­gió a un extre­mo del bar y el otro se que­dó en la entra­da para impe­dir que nadie salie­se del lugar. Los dos indi­vi­duos comen­za­ron a dis­pa­rar fue­go cru­za­do con sus pis­to­las, aca­ban­do casi al ins­tan­te con las vidas de Ira­zus­ta­ba­rre­na, Astea­suin­za­rra y Etxa­niz, mien­tras Etxai­de resul­tó heri­do gra­ve. Tras­la­da­do de urgen­cia al hos­pi­tal Saint Paul, falle­ce­ría a las 23,15. Una quin­ta per­so­na, el ciu­da­dano Jean Iriart, resul­ta­ría heri­da en una mano, con pro­nós­ti­co reser­va­do.
La rapi­dez con la que suce­die­ron los hechos no per­mi­tió a los refu­gia­dos nin­gu­na reac­ción ante el asal­to arma­do. Ira­zus­ta­ba­rre­na reci­bió dos dis­pa­ros en la cabe­za y otros dos en tórax y abdo­men; Etxa­niz sufrió dos tiros en la cabe­za y otros dos en un cos­ta­do; Astea­suin­za­rra, un solo tiro en el cora­zón; y Etxai­de, un dis­pa­ro en la cabe­za.
Per­se­cu­ción
El aten­ta­do mor­tal múl­ti­ple del hotel Mon­bar tuvo un final dis­tin­to al de muchos otros aten­ta­dos de los GAL en los que las lla­ma­das ope­ra­cio­nes Éclat ape­nas si die­ron algún resul­ta­do en for­ma de deten­ción de impli­ca­dos en las accio­nes para­po­li­cia­les. En este caso, los auto­res del mis­mo fue­ron dete­ni­dos esa mis­ma noche. Tras come­ter la acción, los dos indi­vi­duos se die­ron a la fuga a pie, pero fue­ron per­se­gui­dos por varias per­so­nas que se encon­tra­ban en ese momen­to en los bares de la calle Pan­ne­cau. En el cur­so de su hui­da, los mer­ce­na­rios arro­ja­ron sus pis­to­las al cau­ce del río Erro­bi, pero las armas pudie­ron ser recu­pe­ra­das al día siguien­te por los bucea­do­res de la Poli­cía.
Tras unos minu­tos de carre­ra, a la altu­ra del puen­te de Saint Esprit, los mer­ce­na­rios se encon­tra­ron con una patru­lla poli­cial que, ante las indi­ca­cio­nes de los per­se­gui­do­res, arres­ta­ron a ambos. Resul­ta­ron ser dos miem­bros del ham­pa mar­se­lle­sa: Lucien Mat­tei, de 41 años, con­de­na­do con ante­rio­ri­dad a 20 años de cár­cel por trá­fi­co de armas, y Pie­rre Fru­go­li, de 22 años, indul­ta­do por el pre­si­den­te de la Repú­bli­ca con moti­vo de la fies­ta nacio­nal fran­ce­sa del 14 de julio. En diciem­bre de 1987 el Tri­bu­nal de Pau les juz­ga­ría y con­de­na­ría a cade­na per­pe­tua por el aten­ta­do del hotel Mon­bar.
Fru­go­li habría reco­no­ci­do ante la Poli­cía fran­ce­sa su con­tra­ta­ción por par­te del comi­sa­rio José Ame­do para rea­li­zar el aten­ta­do del Mon­bar, así como el cobro de dos millo­nes de pese­tas por cada refu­gia­do muer­to. El día ante­rior, los dos mer­ce­na­rios mar­se­lle­ses se habrían hos­pe­da­do jun­to a Ame­do y Michel Domín­guez en el hotel Orly de Donos­tia. De hecho, la Audien­cia Nacio­nal abrió una cau­sa para­le­la a la lle­va­da a cabo en el Esta­do fran­cés, en la que estu­vie­ron impu­tados altos res­pon­sa­bles de los ser­vi­cios secre­tos espa­ño­les como Juan Alber­to Pero­te y Alfon­so Man­glano, ade­más del pro­pio comi­sa­rio Ame­do. Sin embar­go, como ocu­rrió en tan­tas oca­sio­nes simi­la­res, el caso fue archi­va­do en el año 2001.
La muer­te en el hotel Mon­bar de los cua­tro refu­gia­dos fue res­pon­di­da por nume­ro­sas pro­tes­tas, que se con­cre­ta­ron en una huel­ga gene­ral en Gipuz­koa y en jor­na­das de lucha en el res­to de terri­to­rios, acom­pa­ña­das de diver­sas movi­li­za­cio­nes.
Home­na­jes vigi­la­dos
Los cuer­pos de los cua­tro refu­gia­dos fue­ron tras­la­da­dos en los días pos­te­rio­res a sus res­pec­ti­vas loca­li­da­des nata­les, don­de les fue­ron ren­di­dos home­na­jes popu­la­res el sába­do 28 de sep­tiem­bre. Alre­de­dor de 3.000 per­so­nas asis­tie­ron al tri­bu­ta­do en Urretxu a Jose Maria Etxa­niz Maiz­te­gi, «Potros», de 31 años y que lle­va­ba exi­lia­do des­de 1975. Bajo una ago­bian­te pre­sen­cia poli­cial, que dio pie a inci­den­tes, veci­nos y per­so­nas lle­ga­das de otras loca­li­da­des acom­pa­ña­ron el fére­tro duran­te el medio kiló­me­tro que sepa­ra­ba el domi­ci­lio de Etxa­niz del cemen­te­rio.
Con simi­lar pre­sen­cia poli­cial se desa­rro­lla­ron en Zes­toa los actos en memo­ria de Sabin Etxai­de Ibar­gu­ren, «Esku­motza», de 31 años y exi­lia­do des­de el año 1982. Los fuer­tes con­tro­les poli­cia­les impi­die­ron a muchas per­so­nas asis­tir a los actos, que se desa­rro­lla­ron en silen­cio, tan solo roto por espon­tá­neos gri­tos de ‘‘Gora Sabin!’’ y el can­to del ‘‘Eus­ko Guda­riak’’ al fina­li­zar la exhu­ma­ción del cadá­ver en el cemen­te­rio.
Iña­ki Astea­suin­za­rra Pago­la, «Bel­tza», fue asi­mis­mo home­na­jea­do en su loca­li­dad natal de Her­na­ni, en medio de un des­me­su­ra­do des­plie­gue de fuer­zas poli­cia­les, que en defi­ni­ti­va no pudie­ron impe­dir que muchos veci­nos die­ran el últi­mo adiós al joven refu­gia­do de 35 años. Miles de per­so­nas acom­pa­ña­ron al fére­tro has­ta el cemen­te­rio, al que solo pudie­ron acce­der fami­lia­res y alle­ga­dos debi­do a la prohi­bi­ción taxa­ti­va de la Guar­dia Civil.
Las ceni­zas de Agus­tín Ira­zus­ta­ba­rre­na Urru­zo­la, «Legrá», de 33 años, casa­do y con un hijo, fue­ron aven­ta­das ese mis­mo sába­do a la tar­de en las cam­pas de San­tia­go­men­di, como era su deseo per­so­nal. Ante la gran pre­sen­cia de la Poli­cía Nacio­nal espa­ño­la en Asti­ga­rra­ga, se reali­zó una con­vo­ca­to­ria boca a boca para cele­brar los actos en el mon­te. Allí, tras los con­sa­bi­dos home­na­jes, una gran iku­rri­ña aco­gió las ceni­zas del refu­gia­do, que fue­ron aven­ta­das ante la pre­sen­cia de un millar de per­so­nas.