Argala gaur

Jeitsie­rak /​Descargas PDF (A4) PDF (A5) PDF (Let­ter) ePUB mobi (Kind­le) Nota: Seis pun­tos para la cha­r­­la-deba­­te sobre Arga­la en Arra­sa­te, el 6 de diciem­bre. Arga­la

Eta

La Historia absuelve a ETA

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ETA aca­ba de pedir per­dón, en un comu­ni­ca­do. No es la pri­me­ra vez que lo hace, aun­que esta vez ha sido de mane­ra inusual­men­te amplia y tra­tan­do de no dejar nin­gu­na duda, sobre su arre­pen­ti­mien­to. O las menos posi­bles. Aun­que en mi opi­nión, ha sido como míni­mo, una sobre­ac­tua­ción sobre ante­rio­res posi­cio­nes. En las que siem­pre se han lamen­ta­do los lla­ma­dos daños cola­te­ra­les. En espe­cial, los cau­sa­dos a víc­ti­mas no cul­pa­bles o indi­rec­tas. Pero de for­ma más escue­ta y menos emo­cio­nal. Tal vez por esto, ni estas ni otras mani­fes­ta­cio­nes del arre­pen­ti­mien­to de ETA, han deja­do con­ten­tos a muchos de sus acé­rri­mos enemi­gos. Pero tam­po­co a alguno de sus ami­gos.

No pode­mos decir, como están dicien­do los más tími­dos, aque­llo de que «La his­to­ria absol­ve­rá (o no) a ETA». Por­que la His­to­ria ya lo ha hecho. ETA ya ha sido «per­do­na­da» por la His­to­ria. Los his­to­ria­do­res «anti­fran­quis­tas» ya jus­ti­fi­ca­ron o absol­vie­ron a ETA. En los años seten­ta y pri­me­ros ochen­ta. Y lo hicie­ron abun­dan­te­men­te, con toda cla­se de deta­lles y lujo de expli­ca­cio­nes. Aun­que lue­go, con el plan ZEN y el repar­to auto­nó­mi­co del pre­su­pues­to, lle­ga­ron las ofer­tas y caran­to­ñas del poder. Las mer­ce­des que se pagan por cual­quier tra­ba­jo «orgá­ni­co». De don­de vie­ne lo de «mer­ce­na­rios». Tra­ba­jos tasa­dos, que pron­to escon­die­ron o trans­for­ma­ron las ante­rio­res y abun­dan­tes men­cio­nes favo­ra­bles.

Muchos de quie­nes hoy son sus enemi­gos decla­ra­dos y la insul­tan o cri­mi­na­li­zan todos los días (o casi), con el obje­to de cobrar a fin de mes, com­pren­dían mejor a ETA y la acep­ta­ban en los años de la tran­si­ción y pri­me­ros años ochen­ta. Escri­bían de ETA, como fac­tor del cam­bio o como hecho his­tó­ri­co. O el fenó­meno his­tó­ri­co más impor­tan­te del fran­quis­mo. Inclu­so como alma de la resis­ten­cia. Icono de Espa­ña. Refe­ren­cia y núcleo. Can­te­ra y paso obli­ga­do de toda una gene­ra­ción de mili­tan­tes polí­ti­cos y sin­di­ca­les, en los años 70, etc.

Inclu­so la Ley de Amnis­tía (1977) acep­ta­ba sus accio­nes arma­das, como «hechos de inten­cio­na­li­dad polí­ti­ca». Con lo cual fue­ron excar­ce­la­dos todos sus pre­sos. Cual­quie­ra que hubie­ran sido las con­se­cuen­cias de sus actos. Es decir, el poder legis­la­ti­vo, el judi­cial y el inte­lec­tual, esta­ban de acuer­do en seña­lar a ETA como una orga­ni­za­ción arma­da, que cau­sa­ba muer­tos y víc­ti­mas, pero cuya «inten­cio­na­li­dad polí­ti­ca» la hacía acree­do­ra a los bene­fi­cios de la Ley de Amnis­tía y al bene­plá­ci­to de los inte­lec­tua­les.

Esta­ría­mos ante toda una lar­ga lis­ta de his­to­ria­do­res, polí­ti­cos, soció­lo­gos, antro­pó­lo­gos, perio­dis­tas etc. cuyos adje­ti­vos favo­ra­bles y sus otras lison­jas polí­ti­cas, serían difí­ci­les de jus­ti­fi­car aho­ra. Al menos por los mis­mos auto­res. Muchos de los cua­les siguen en acti­vo. Aun­que en el lado con­tra­rio. En el de los arre­pen­ti­dos o con­ver­sos. Tra­tan­do de que no reapa­rez­can y se olvi­den sus peca­dos juve­ni­les. Sin tener que dar expli­ca­cio­nes del por­qué de sus cam­bios.

Sin embar­go, en pri­mer lugar, habría que decir que ETA ha sido absuel­ta por el pue­blo. Por su pue­blo. Pero no solo por el pue­blo vas­co. Sino tam­bién por una par­te de los espa­ño­les. Lo ha sido y lo sigue sien­do, al menos en Eus­kal­he­rria, en imnu­me­ra­bles oca­sio­nes. Mani­fes­ta­ción tras mani­fes­ta­ción. Con­cen­tra­ción tras con­cen­tra­ción. Muchos días de todas las sema­nas. De todos los años. Des­de hace muchos. La últi­ma, ayer 21 de abril de 2018, en Bil­bao, con unos 20.000 asis­ten­tes. Gri­tan­do «Pre­soak kale­ra. Amnis­tía Osoa!».

No hay más que dar un vis­ta­zo a ese Infor­me Foron­da, de 2013, encar­ga­do por el Gobierno Vas­co, a sus his­to­ria­do­res orgá­ni­cos, en el mar­co de su cam­pa­ña con­tra ETA. Al que no le que­da otro reme­dio que recon­cer que mien­tras un 76-82 % de los «ase­si­na­tos» de ETA, según la épo­ca, care­ció de res­pues­ta en for­ma de movi­li­za­ción social o de pro­tes­ta. En cam­bio, «todos los ase­si­na­tos de miem­bros de ETA con­ta­ron con répli­cas en for­ma de huel­gas y mani­fes­ta­cio­nes». Se refie­re al perio­do ante­rior a 1997, cuan­do toda­vía la into­xi­ca­ción del plan ZEN no había dado fru­tos.

Pero, ETA habría sido absuel­ta tam­bién por las urnas. Si acep­ta­mos como tal, el que este mis­mo pue­blo haya vota­do las opcio­nes polí­ti­cas (gene­ral­men­te las lis­tas de la izquier­da aber­tza­le), que ETA apo­ya­ba explí­ci­ta­men­te. E inclu­so, que uno de sus pre­sos asis­tie­ra, como can­di­da­to, a una sesión de inves­ti­du­ra en el par­la­men­to vas­con­ga­do. Auto­ri­za­do por el juez. Tam­bién que, en algu­na de las lis­tas, que ETA apo­ya­ba, a veces figu­ra­ran exmiem­bros de la orga­ni­za­ción. Ade­más, el apo­yo elec­to­ral tuvo algu­nos «picos» espec­ta­cu­la­res como, por ejem­plo, las elec­cio­nes euro­peas de 1987 o las auto­nó­mi­cas de 1999. Inclu­so el hecho, toda­vía actual, de ocu­par nume­ro­sas alcal­días por toda Eus­kal­he­rria, pro­ba­ría este apo­yo popu­lar. Con­ti­nua­do y exis­ten­te des­de 1978.

ETA ha sido reco­no­ci­da tam­bién, no sin cier­to cinis­mo, por esos polí­ti­cos que mar­can, en su favor popu­lis­ta, las divi­so­rias éti­cas. Del tipo, «la muer­te de Carre­ro (si) y el aten­ta­do de Hiper­cor (no)». El «ajus­ti­cia­mien­to» de Man­za­nas, vale. La muer­te de Par­di­ñes, no vale. Eran, son, quie­nes decían, y escri­bían, con un evi­den­te inte­rés par­cial, que con­tra Fran­co valía todo. Pero con­tra ellos, no. Por­que, como sabe­mos en vir­tud de un mila­gro polí­ti­co, una vez que ellos alcan­zan el poder, el poder se demo­cra­ti­za.

La violencia histórica engendró a ETA

Pero lo que de ver­dad absuel­ve a ETA es la His­to­ria. Por­que ETA ha sido, y es, una cria­tu­ra his­tó­ri­ca. Y des­de este pun­to de vis­ta, des­de la His­to­ria, se pue­de sus­cri­bir sin nin­gún repa­ro que ETA no engen­dró la vio­len­cia. Sino que la vio­len­cia his­tó­ri­ca ejer­ci­da por Espa­ña, con­tra el pue­blo vas­co, engen­dró a ETA. Es tam­bién lo que escri­bió T.Monzón, en 1980.

ETA, ya la ima­gi­nó Sabino Ara­na, cuan­do dise­ñó polí­ti­ca­men­te un enfren­ta­mien­to his­tó­ri­co mor­tal, entre inva­so­res espa­ño­les y vas­cos inva­di­dos. Su pri­mer libro rela­ta­ba una bata­lla entre vas­cos y cas­te­lla­nos. Sus demás tex­tos, no hicie­ron otra cosa que pro­bar la inva­sión ile­gí­ti­ma y vio­len­ta de los terri­to­rios vas­cos por los espa­ño­les. Y fun­da­men­tar el dere­cho de los inva­di­dos a libe­rar­se por los mis­mo medios.

ETA la soña­ron Eli Gallas­te­gi, los abe­rri y los men­di­goi­za­les jagi-jagis­tas, en los años 20 y 30 del siglo pasa­do, cuan­do lle­ga­ron a la con­clu­sión que lo que te qui­tan por la fuer­za, solo por la fuer­za se pue­de recu­pe­rar. Cuan­do se pre­pa­ra­ban como fuer­za para­mi­li­tar, para «libe­rar Eus­ka­di».

Y a ETA la creó (des­de lue­go, con­tra su volun­tad) el gobierno del sotis­ta Agui­rre, que envia­ba a sus guda­ris a defen­der la liber­tad vas­ca. A los mon­tes ata­ca­dos por el ejér­ci­to de Mola y Fran­co. Cuan­do lo que defen­dían en reali­dad, enga­ña­dos, eran el Esta­tu­to y los acuer­dos con el gobierno espa­ñol.
ETA, que nació a fina­les de los 50, final­men­te la engen­dró la dic­ta­du­ra polí­ti­co-mili­tar del fran­quis­mo. Que con­ta­ba con la impa­ga­ble pasi­vi­dad his­tó­ri­ca y las lar­gas vaca­cio­nes del 36, del par­ti­do de Sota o del PSOE. Que deten­tan el poder vas­con­ga­do, en rigu­ro­sa exclu­si­va, des­de 1981. Es decir, que ETA nació tam­bién como con­se­cuen­cia de la jubi­la­ción o exce­den­cia de un exi­lio iner­te. En el que se habían aco­mo­da­do los esta­tu­tis­tas vas­con­ga­dos, espe­ran­do que se murie­ra Fran­co. O que alguien le mata­ra.

Pero a ETA la crea­ron tam­bién, los tra­ba­ja­do­res y estu­dian­tes vas­cos, de las nue­vas gene­ra­cio­nes que no esta­ban dis­pues­tos a seguir tole­ran­do la iner­cia y quie­tis­mo de sus mayo­res. Tam­bién la crea­ron los nume­ro­sos vas­cos y espa­ño­les, que en diciem­bre de 1970, pro­ta­go­ni­za­ron las pri­me­ras pro­tes­tas polí­ti­cas gene­ra­li­za­das. Con­tra el régi­men mili­tar que había con­de­na­do a 15 de sus miem­bros en el pro­ce­so de Bur­gos. Y la creó la soli­da­ri­dad de cata­la­nes y otros euro­peos, que pro­tes­ta­ron efi­caz­men­te con­tra Fran­co aquel año. Inclu­so una par­te del cle­ro vas­co, que apo­ya­ba a un gru­po nacio­na­lis­ta vas­co, en lucha arma­da con­tra la dic­ta­du­ra.

No tenemos que pedir perdón

De este modo, ETA ha sido res­pon­sa­ble de su pro­pia vio­len­cia. Pero sobre todo, la His­to­ria es res­pon­sa­ble de ETA. Una His­to­ria que es inse­pa­ra­ble de la mal­for­ma­ción impe­rial de Espa­ña. Una His­to­ria de ocu­pa­ción y vio­len­cia de las tie­rras penin­su­la­res e insu­la­res. De la explo­ta­ción y excla­vi­za­ción de todo un sub­con­ti­nen­te ame­ri­cano y varios pue­blos afri­ca­nos. Con la que las dinas­tías (Aus­trias y Bor­bo­nes) crea­ron un impe­rio. Que nadie denun­cia ofi­cial­men­te en Espa­ña. A quien nadie exi­ge peti­cio­nes de per­dón. Segu­ra­men­te por­que es «his­to­ria» de Espa­ña.

Natu­ral­men­te que nadie del actual régi­men, que cuen­ta con muchos ali­via­de­ros, en sus cam­pa­ñas con­tra ETA, va a acep­tar esto. Por­que para toda la caver­na mediá­ti­ca, que es mucha, fuer­te y bien engra­sa­da, la vio­len­cia vas­ca empie­za con Txa­bi Etxe­ba­rrie­ta hace 50 años. Y el con­flic­to polí­ti­co es una inven­ción de la izquier­da aber­tza­le. Que des­apa­re­ce­rá cuan­do des­apa­rez­ca ETA. En su cate­go­ría de ban­da de delin­cuen­tes arma­dos, sin más jus­ti­fi­ca­ción que robar y come­ter crí­me­nes. Pero nadie sabe decir ¿por qué una «cosa» así, ha podi­do durar 50 años?. Algo que ten­dría que haber sido liqui­da­do por la poli­cía, como cual­quier ban­da de mal­he­cho­res, ha sus­ci­ta­do tan­to inte­rés, no sólo poli­cial o judi­cial, sino tam­bién polí­ti­co y social. Por qué se han gas­ta­do tan­tas ener­gías inte­lec­tua­les, se han escri­to tan­tos libros y tan­tos artícu­los para expli­car o cri­ti­car a ETA. Por­qué tan­tas uni­ver­si­da­des y tan­tos cere­bros en ven­ta se han encar­ga­do, de una cua­dri­lla de locos ase­si­nos? Por qué se han cal­cu­la­do en más de 15.000, los posi­bles mili­tan­tes o cola­bo­ra­do­res de esta orga­ni­za­ción. En todos estos años. Con el ries­go, el peli­gro y las con­de­nas que podían tener esta mili­tan­cia.

Estos mis­mos misa­can­ta­nos, son quie­nes citan y leen con­ti­nua­men­te los nom­bres de las 800 víc­ti­mas de ETA. Pero no tie­nen noti­cia ni espa­cio, para las doce­nas de miles vas­cos, muer­tos por las tro­pas espa­ño­las en sus inva­sio­nes. Unos 200.000 en las gue­rras car­lis­tas, del siglo XIX, por defen­der los Fue­ros. Otros 4.000 nava­rros masa­cra­dos, «des­pués» de la gue­rra del 36, por las tro­pas de Mola. Solo por ser repu­bli­ca­nos, rojos o nacio­na­lis­tas. Sin jui­cios y muchos de ellos sin noti­cia, toda­vía, de su para­de­ro.

Tam­po­co recuer­dan, los inte­lec­tua­les orgá­ni­cos del régi­men, a los 1.500 civi­les, bom­bar­dea­dos en Ger­ni­ka (1937). Ni siquie­ra, aun­que los ale­ma­nes hayan pedi­do per­dón por ello. A los más de 300 en Duran­go, muchos de ellos en una igle­sia. Mucho menos citan nun­ca a los mili­tan­tes de ETA, más de 400, muer­tos en esta gue­rra del «nor­te». Alguno de ellos duran­te las tor­tu­ras en comi­sa­ría. Otros muchos en la pecu­liar ley de fugas, embos­ca­das etc.

Para los can­tau­to­res del impe­rio, nin­guno de ellos coti­za como víc­ti­ma. Por­que Espa­ña no tie­ne que pedir per­dón de nada de lo que ha hecho. Es un gran impe­rio des­de los Reyes Cató­li­cos. Que era, ni más ni menos, lo que Dios que­ría. Y lo que los papas ben­de­cían con sus bulas com­pra­das. Entre ellos, el beli­co­so Julio II que ven­dió a Fer­nan­do el Cató­li­co, la jus­ti­fi­ca­ción papal de su inva­sión nava­rra. Nada de eso es repro­ba­ble. Por­que el impe­rio era, y sigue sien­do, una gra­cia de Dios. Y un bien, para los pue­blos ocu­pa­dos. Azo­te y mar­ti­llo de here­jes.

Espa­ña lle­vó, pri­me­ro a Al Alan­da­lus y lue­go a Amé­ri­ca la fe ver­da­de­ra y el idio­ma del impe­rio. Obli­gó a cana­rios (siglo XV) a nava­rros (siglo XVI) a cata­la­nes (siglo XVIII) y vas­cos (siglo XIX) a espa­ño­li­zar­se. ¿Qué más se pue­de pedir… cuan­do «Dios era espa­ñol»? Espa­ña lle­vó por todas par­tes, a quien se deja­ba con­quis­tar (unos pocos, Flan­des, Por­tu­gal… no se deja­ron), la suer­te de ser Espa­ña. Impo­nién­do­les las ben­di­cio­nes de per­te­ne­cer a un gran impe­rio. Y todo desin­te­re­sa­da­men­te. Hacién­do­les el favor de igua­lar­les en con­di­cio­nes a sus her­ma­nos espa­ño­les y de ense­ñar­les la ver­da­de­ra fe.

Todo esto cos­tó, ape­nas unos millo­nes de muer­tos. Pocos para pedir per­dón. Ade­más pasó hace mucho tiem­po y eran muer­tos nece­sa­rios, para con­ver­tir a la fe ver­da­de­ra a medio mun­do. Por eso, Espa­ña no tie­ne que pedir per­dón por nada. Ni por 1492, ni 1512, ni por el 12 de octu­bre, ni por el 18 de julio, ni por la abo­li­ción de las Lagi­za­rrak o por la ocu­pa­ción mili­tar per­ma­nen­te de las tie­rras vas­cas. Ni por el geno­ci­dio cana­rio, la expul­sión y per­se­cu­ción de ára­bes y judíos. O la inva­sión de Cata­lun­ya, con la impo­si­ción del decre­to de Nue­va Plan­ta. Espa­ña todo lo ha hecho bien. Al menos, des­de el Cid cam­pea­dor. Todo demás es «leyen­da negra».

Des­de lue­go, escri­bo todo esto por defor­ma­ción pro­fe­sio­nal. Ya lo sé. Pero tam­bién por­que creo que sin His­to­ria las cosas no se expli­can. O no se expli­can bien. Y por­que, si no sabe­mos his­to­ria, solo sabe­mos lo que dice el gobierno. Y los perió­di­cos, la radio, la tele­vi­sión del régi­men. Es decir, lo que nos dicen todos los días a todas horas, los pape­le­ros y voce­ros del poder. Entre ellas, que ETA es el mal abso­lu­to y que no tie­ne per­dón.

Los gobier­nos y los medios de comu­ni­ca­ción, con sus fal­sas apa­rien­cias y su no menos fal­sas dife­ren­cias, enca­mi­na­das todas a sos­te­ner y apun­ta­lar el mis­mo sis­te­ma que les nutre. Son quie­nes deter­mi­nan cuan­do empie­za o aca­ba la His­to­ria. Según lo que ese día les ha dicho que digan el direc­tor de la cade­na. Que es el que les paga la mer­ced, a fin de mes. Y para ellos la His­to­ria de la vio­len­cia empie­za con Txa­bi, hace 50 años. Es todo lo que nece­si­tan saber para ata­car a ETA. Inclu­so des­pués de muer­ta. Y todo lo que nece­si­ta saber «el pue­blo». Apar­te de la fecha de las pró­xi­mas elec­cio­nes.

Hace unos años, un his­tó­ri­co patrio­ta vas­co (I.G.) falle­ci­do recien­te­men­te, fue con­de­na­do por la Inqui­si­ción espa­ño­la del 78, des­pués de decla­rar a un perio­dis­ta ita­liano, «que los vas­cos (ETA inclui­da) no tenían que pedir per­dón a nadie. Que les tenían que pedir per­dón a ellos». Evi­den­te­men­te tenía razón, por­que un pue­blo ocu­pa­do, opri­mi­do, impe­di­do… no tie­ne que pedir per­dón por defen­der­se. Nadie le dice a Espa­ña que pida, o ten­ga que pedir, per­dón por la Gue­rra de la Inde­pen­den­cia, con­tra la ocu­pa­ción napo­leó­ni­ca. Se lo piden, por otras gue­rras e inva­sio­nes pro­pias. Pero es igual, el impe­rio de la ley o sea, la ley del impe­rio, tie­ne todo a su favor. Empe­zan­do por los medios de des­in­for­ma­ción. Y las leyes de la carre­ra de San Jeró­ni­mo apro­ba­das entre los vivas de los pal­me­ros. Espa­ña no va a pedir nun­ca per­dón por su His­to­ria… ¿Noso­tros, por qué?

No tenemos que pedir perdón

ETA, en cam­bio, si que ha pedi­do per­dón. Y en su peti­ción ha intro­du­ci­do algu­nos aspec­tos intere­san­tes y otros más dudo­sos o dis­cu­ti­bles. Uno de ellos es el con­cep­to de reco­no­ci­mien­to de la «res­pon­sa­bi­li­dad direc­ta». Dejan­do, quie­ro supo­ner, el reco­no­ci­mien­to de la res­pon­sa­bi­li­dad indi­rec­ta para los cul­pa­bles ori­gi­na­rios de la vio­len­cia. Para el pri­me­ro que pegó. Pro­vo­can­do la defen­sa pro­pia del agre­di­do. Por­que dos no se pegan si uno no empie­za. La His­to­ria no mien­te. Y la His­to­ria dice que aquí el que empe­zó y pegó pri­me­ro, fue Espa­ña. Lo hizo, según creen no solo his­to­ria­do­res, sino todos los nacio­na­lis­tas vas­cos.

Sin embar­go, la cues­tión sobre la des­apa­ri­ción de ETA está resuel­ta des­de el año 2011. Lo que ha pasa­do, o está pasan­do, des­de enton­ces es un asun­to de pura for­ma. Inclu­yen­do rue­das de pren­sa, crea­ción de «arte­sa­nos por la paz», esce­ni­fi­ca­ción del desar­me etc. Lo más recien­te, la publi­ca­ción de dos comu­ni­ca­dos segui­dos. Una decla­ra­ción y una nota expli­ca­ti­va. Ambos cen­tra­dos, mayo­ri­ta­ria­men­te, en el reco­no­ci­mien­to de los daños cau­sa­dos. Con una cier­ta exten­sión, que no se corres­pon­de con el esti­lo habi­tual (his­tó­ri­co) de ETA, en sus reivin­di­ca­cio­nes.

Tal vez, entre otras cosas, por eso estas últi­mas notas, ade­más de los con­sa­bi­dos recha­zos, crí­ti­cas e insul­tos habi­tua­les entre los medios de régi­men, y las reno­va­das exi­gen­cias del par­ti­do de Sota, para una mayor humi­lla­ción, han crea­do algún tipo de con­fu­sión. Y crí­ti­cas, en otros medios de la izquier­da aber­tza­le. Algu­nas de estas cons­ta­ban en un bre­ve artícu­lo de Ion Iurren­ba­so, cono­ci­do expre­so de ETA, publi­ca­do en diver­sos blogs.

Algo sig­ni­fi­ca­ti­vo, es que en este deba­te no se dis­cu­te la cues­tión de fon­do del desar­me. No lo hace Iurre­ba­so, ni lo ha hecho (creo) nadie des­de 2011. Al menos en públi­co. Todos damos por cier­to que ETA ha deja­do de ser, des­de enton­ces. No se ha dis­cu­ti­do nun­ca si la «ren­di­ción» y la deci­sión de entre­gar las armas y des­apa­re­cer, es cri­ti­ca­ble, nece­sa­ria, opor­tu­na, con­ve­nien­te o no. Se supo­ne que esto habrá teni­do un lar­go deba­te interno. No exen­to de polé­mi­ca. Pero casi todos en públi­co lo han dado por «bueno».

Lo que si hace Iurre­ba­so, por su par­te, es apun­tar algu­nos defec­tos en los comu­ni­ca­dos. Que son bas­tan­te sig­ni­fi­ca­ti­vos. Aun­que su no pre­sen­cia no alte­ren en últi­ma ins­tan­cia el hecho final: ETA ha deja­do de exis­tir en la prác­ti­ca, des­de el año 2011. Este expre­so apun­ta que ETA ten­dría que haber pedi­do per­dón, tam­bién o en pri­mer lugar, por «mar­char­se» sin cum­plir su obje­ti­vo his­tó­ri­co: la inde­pen­den­cia y el socia­lis­mo. Iurre dice, o quie­re decir, que ya que se pide per­dón a unas víc­ti­mas… Habría otras hipo­té­ti­cas víc­ti­mas, en este caso el pue­blo tra­ba­ja­dor vas­co, que sufri­rían más con esta sali­da, que con su per­ma­nen­cia has­ta la con­se­cu­ción de los obje­ti­vos fun­da­cio­na­les.

Por otro lado, el comu­ni­ca­do de ETA dice tam­bién que «hace mucho tiem­po» este con­flic­to ten­dría que haber­se solu­cio­na­do. Y aña­de acer­ta­da­men­te «que el sufri­mien­to impe­ra­ba antes de que nacie­ra ETA». O que, la vio­len­cia en nues­tro caso es una vio­len­cia here­da­da. Así que, como decían Arga­la y Mon­zón, es una vio­len­cia no que­ri­da. Pero, al pare­cer, irre­me­dia­ble. ETA tam­bién amplia esta posi­ción con un «oja­lá nada de eso hubie­se ocu­rri­do, oja­lá la liber­tad y la paz hubie­sen echa­do raí­ces en Eus­kal­he­rria hace mucho tiem­po».

Lo que no deja de ser un modo idea­lis­ta de expre­sar una con­vi­ven­cia impo­si­ble. Por­que mien­tras el con­flic­to de la ocu­pa­ción y la nega­ción de la nación vas­ca siga… El pro­ble­ma no des­apa­re­ce. Aun­que lo haga ETA. O dicho de otra for­ma, des­apa­re­ce su pro­ble­ma. El de las poten­cia­les víc­ti­mas y obje­ti­vos de una orga­ni­za­ción arma­da. Pero no el pro­ble­ma polí­ti­co y social, de los vas­cos que se sien­ten ocu­pa­dos, impe­di­dos, opri­mi­dos, depen­dien­tes… Obli­ga­dos a ser lo que no quie­ren ser. Por­que siguen las con­di­cio­nes de anu­la­ción polí­ti­ca y nacio­nal, impues­tas por Espa­ña, des­de el siglo XIX. Agra­va­das con el fran­quis­mo y disi­mu­la­das inten­cio­na­da, mali­cio­sa e inú­til­men­te con la auto­no­mía actual.

En este pun­to, Iurre­ba­so tam­bién se mues­tra en desacuer­do. Ya que entien­de que este «no tenía que haber suce­di­do nun­ca», repre­sen­ta una auto­des­ca­li­fi­ca­ción his­tó­ri­ca. «Un recha­zo, dice, a su pasa­do». Un pedir per­dón, no solo por los daños, sino por la exis­ten­cia mis­ma de la orga­ni­za­ción.

De todos modos, aun­que me pare­ce que hay una cier­ta sobre­ac­tua­ción lite­ral en la peti­ción de per­dón, yo no esta­ría tan segu­ro de que esta fra­se pue­da inter­pre­tar­se de este modo nega­ti­vo. No del todo. Si así fue­ra, es muy gra­ve. Sin embar­go, lo que creo es que ETA podía estar dicien­do, pre­ci­sa­men­te lo con­tra­rio. Tal vez no esté bien expli­ca­do (o bien tra­du­ci­do, en la ver­sión espa­ño­la), pero creo más bien que el comu­ni­ca­do se refie­re a lo que siem­pre hemos sos­te­ni­do. Que si no hubie­ra habi­do con­di­cio­nes anti­de­mo­crá­ti­cas, anti­vas­cas, anti­na­cio­na­les y anti­so­cia­les tan opre­so­ras, en Eus­ka­di, ETA no «hubie­ra suce­di­do nun­ca».

Es cier­to, que pue­de resul­tar un párra­fo equí­vo­co, para algu­nos, pero tam­bién se pue­de leer enten­dien­do que no tenían que haber exis­ti­do unas con­di­cio­nes nacio­na­les inso­por­ta­bles, para los vas­cos. O, inclu­so, des­de otro lado, que si los gobier­nos espa­ño­les hubie­ran acep­ta­do, al menos, dis­cu­tir las ofer­tas y las alter­na­ti­vas KAS, el ciclo de la lucha arma­da pudie­ra haber­se cerra­do en la Tran­si­ción. En la épo­ca de Arga­la. Fue la sober­bia polí­ti­ca del PSOE (Gon­zá­lez-Gue­rra) y el cola­bo­ra­cio­nis­mo de los sotis­tas auto­no­mis­tas, lo que agu­di­zó la fase arma­da del con­flic­to. Deján­do­lo todo a la vic­to­ria mili­tar del Esta­do. Es decir, a la derro­ta mili­tar de ETA. Algo que por cier­to, por mucha fan­tas­ma­da y múscu­lo que exhi­ban los del PP, no ha suce­di­do.

ETA dice «que nadie pue­de cam­biar el pasa­do», cuan­do nadie más que ella ha sufri­do y sigue sufrien­do la mani­pu­la­ción del pasa­do y de la His­to­ria. Como una mer­can­cía en com­pra-ven­ta. Pero, sin duda, su expre­sión se pue­de refe­rir más a que no se pue­de rever­tir el daño cau­sa­do. Espe­cial­men­te en el plano de las per­so­nas o sus fami­lias. No obs­tan­te, como hemos dicho, es bal­dío e inú­til, como tam­bién hace el comu­ni­ca­do, pre­ten­der que esto se con­vier­ta en un reco­no­ci­mien­to mutuo de «daños cau­sa­dos». Espa­ña, el impe­rio, no pue­de reco­no­cer­se en sus daños. Sería tan­to como acep­tar la raíz y el ori­gen de su mal­for­ma­ción nacio­nal.

Por otra par­te, como esta­mos vien­do, oyen­do y leyen­do. Siem­pre es super­fluo, e his­tó­ri­ca­men­te injus­to, dar la razón a los agre­so­res de cual­quier tipo. A los que pegan pri­me­ro. En el caso de Espa­ña, y su cons­truc­ción impe­rial hay un prin­ci­pio: siem­pre tie­ne razón y, cuan­do no la tie­ne… bom­bar­dea. Es lo que está pasan­do, con la inten­ción con­ci­lia­do­ra, sin duda reple­ta de bue­nas inten­cio­nes, de ETA. Que ya se está encon­tran­do con los carro­ñe­ros de radio, pren­sa y tele­vi­sión. Los que no quie­ren la paz, sino la vic­to­ria. El arro­di­llar­se de los ven­ci­dos. Entre insul­tos y veja­cio­nes. Y el reco­no­ci­mien­to de su impe­rio. Que no solo es pro­vi­den­cial, sino into­ca­ble. Y lleno de vir­tu­des demo­crá­ti­cas. Todas la reac­cio­nes de las van­guar­dias mediá­ti­cas, se agru­pan ya bajo las «ban­de­ras vic­to­rio­sas al son ale­gre de la paz». Y lue­go dicen que el himno de Espa­ña no tie­ne letra.

ETA pide tam­bién apa­gar defi­ni­ti­va­men­te las lla­mas de Ger­ni­ka. Pero sabe mejor que nadie, que eso tam­bién es inú­til. Decír­se­lo a alguien que no solo ha con­fis­ca­do el cua­dro sím­bo­lo de Picas­so, sino que lo ha colo­ca­do con agra­vio y ale­vo­sía en un museo con nom­bre de Rei­na. Tam­bién sabe que solo Ale­ma­nia ha pedi­do per­dón por Ger­ni­ka. Espa­ña no. Espa­ña no pue­de pedir per­dón por su labor jus­ti­cie­ra en la Con­tra­his­to­ria. Deja­ría de ser lo que es. Lo que ha sido des­de los Reyes Cató­li­cos, has­ta el vic­to­rio­so ejér­ci­to del 18 de julio. Que sir­vió ara ver­te­brar la nación. Y cuyos suce­so­res direc­tos, toda­vía hoy tie­nen el encar­go de impe­dir la diso­lu­ción de la Una, gran­de y libre.

Tam­bién dice que dan­do una solu­ción «demo­crá­ti­ca» al con­flic­to se podrá cons­truir la paz y lograr la liber­tad. Pero cómo, un país de chan­chu­llos, des­ver­güen­za y corrup­ción polí­ti­ca, va a saber el sig­ni­fi­ca­do de una pala­bra y con­cep­to tan difí­cil tan difí­cil de prac­ti­car, como «demo­cra­cia». Cómo un capi­ta­lis­mo, hoy cre­ci­do con la cri­sis, va a per­mi­tir una solu­ción demo­crá­ti­ca a nin­gún con­flic­to. Cómo se pue­de con­ver­tir en demo­cra­cia la dic­ta­du­ra cons­ti­tu­cio­nal del 78?

Otro de los párra­fos de la crí­ti­ca de Iurre­ba­so alu­de a la inten­ción de ETA pro­me­tien­do que no se repe­ti­rá lo ocu­rri­do. Evi­den­te­men­te, en este pun­to ETA habla en su nom­bre y no en el de los demás. Tam­po­co pue­de saber qué pasa­rá en el futu­ro, si se siguen man­te­nien­do las cir­cuns­tan­cias nega­ti­vas que rodea­ron su apa­ri­ción his­tó­ri­ca. Aun­que Iurre­ba­so crea que esta afir­ma­ción pue­de ser una hipo­te­ca para el futu­ra de la resis­ten­cia vas­ca.

Por últi­mo: Si ETA hubie­ra deja­do de actuar total­men­te, en 2011. Como decía en su comu­ni­ca­do de aquel día. Es decir, si no hubie­ra hecho nada más. Ni más anun­cios. Ni el acto de 2017 en Baio­na. O la publi­ca­ción de estas notas sobre daños… El resul­ta­do hubie­ra sido, en la prác­ti­ca, el mis­mo. Nadie, entre los suyos, le hubie­ra exi­gi­do nada más. Una sim­ple comu­ni­ca­ción garan­ti­zan­do que lo deja«para siem­pre». Y se aca­bó. ¿Por qué enton­ces todo lo demás? ¿Quién o qué, está detrás de las esce­ni­fi­ca­cio­nes pos­te­rio­res?. De las exi­gen­cias que pare­cen per­ju­di­car, más que bene­fi­ciar, a las for­mas de su final. ¿Hay algo que no sabe­mos? Y que el tiem­po y los hechos nos ayu­da­rán a com­pren­der.

El tono gene­ral de los comu­ni­ca­dos es, para mi gus­to polí­ti­co, dema­sia­do con­des­cen­dien­te. A veces roza, con ese pedir per­dón por todo, el lími­te de una cier­ta dig­ni­dad. Se pue­de pedir per­dón, inclu­so de for­ma con­vin­cen­te, sin tan­tas refe­ren­cias y abun­dan­cia de auto­dis­cul­pas. Con una sola vez, hubie­ra sido sufi­cien­te. No es des­de lue­go, el esti­lo de ETA. Y más bien pare­ce, o se ve, la mano de algún apun­ta­dor intere­sa­do. Cues­ta creer que ETA haya escri­to todo esto, sin más. Aun­que es una sim­ple con­je­tu­ra y no ten­go nin­gún dato ni refe­ren­cia, para pen­sar lo con­tra­rio.

En todo caso, en lo que podía­mos estar de acuer­do es en que esta reti­ra­da defi­ni­ti­va de ETA, y su pues­ta en esce­na, con la redac­ción de los comu­ni­ca­dos, etc., no pare­ce la deci­sión de un peque­ño gru­po diri­gen­te. En una orga­ni­za­ción que ha teni­do fre­cuen­tes esci­sio­nes en su his­to­ria, esta toma de deci­sio­nes se habrá hecho, en este tiem­po de sie­te años, con­tan­do con la par­ti­ci­pa­ción y apro­ba­ción de todos los mili­tan­tes. Pre­sos inclui­dos. Lo que para mí al menos, sería sufi­cien­te garan­tía de auten­ti­ci­dad y de acep­ta­ción.

Es cier­to que no pode­mos espe­rar una­ni­mi­dad en algo tan com­pli­ca­do y con­tro­ver­ti­do. Des­pués de tan­to tiem­po. ETA tam­po­co espe­ra­ría que todos estén/​estemos de acuer­do con todo. Pero en cual­quier caso es su deci­sión… Y si lo es. No que­da otra que res­pe­tar­la. Tan­to más si con­lle­va, o pue­de con­lle­var algún tipo de ayu­da a la lucha de los pre­sos y sus fami­lias por la Amnis­tía.

Jose­ma­ri Loren­zo Espi­no­sa

23 de abril de 2018

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