Argala gaur

Jeitsie­rak /​Descargas PDF (A4) PDF (A5) PDF (Let­ter) ePUB mobi (Kind­le) Nota: Seis pun­tos para la cha­r­­la-deba­­te sobre Arga­la en Arra­sa­te, el 6 de diciem­bre. Arga­la

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«Herenegun»: el poder asalta la Historia

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En 1956, el gobierno vas­con­ga­do en el exi­lio des­per­tó bre­ve­men­te, de su sies­ta de vein­te años. Acu­cia­do por el reco­no­ci­mien­to inter­na­cio­nal del fran­quis­mo, con­tra­pro­gra­mó un Con­gre­so Mun­dial Vas­co. No se sabe muy bien con qué pro­pó­si­to se inclu­yó en este, un pro­gra­ma dedi­ca­do a la His­to­ria. Fue el I Con­gre­so de His­to­ria Vas­ca, al que fue­ron invi­ta­dos, y par­ti­ci­pa­ron, varios miem­bros de EKIN. Lo que lue­go sería ETA. Este con­gre­so fue poco más que un afa­ri-merien­da, de los habi­tua­les, sin nin­gu­na impor­tan­cia ni reper­cu­sión. Entre otras cosas, por­que los ame­ri­ca­nos, los bri­tá­ni­cos y un lar­go etcé­te­ra ya habían reco­no­ci­do a Fran­co. Espa­ña esta­ba a pun­to de entrar en la ONU e Eisen­ho­wer hacía las male­tas para ir a Madrid a abra­zar a Fran­co. Por par­te de EKIN, aque­llos días ter­mi­na­ron de con­ven­cer­les que con el PNV, todas las puer­tas esta­ban cerra­das.

En 1987, trein­ta años des­pués, el gobierno vas­con­ga­do era menos impor­tan­te toda­vía y tenía menos reco­no­ci­mien­to inter­na­cio­nal, que aquel de la sies­ta del 36. Y su His­to­ria no había mejo­ra­do lo más míni­mo. Nadie sabía nada de los pro­ble­mas vas­cos, sal­vo por una orga­ni­za­ción arma­da, que había dado a cono­cer a medio mun­do el pro­ble­ma nacio­nal vas­co y la nece­si­dad de una solu­ción. Qui­zá por eso, alguien deci­dió que era el momen­to de otro afa­ri-merien­da. Así se orga­ni­zó el II Con­gre­so Mun­dial Vas­co. Y cómo no, la His­to­ria una vez más estu­vo allí. Repre­sen­ta­da, con­tro­la­da y diri­gi­da por los que empe­za­ban a ser ya una par­te del poder y de la cas­ta de las sub­ven­cio­nes.

En este segun­do asun­to «his­tó­ri­co», ETA no es que no fue­ra invi­ta­da. Es que ni siquie­ra, nin­gu­na de las casi sesen­ta ponen­cias y comu­ni­ca­cio­nes encar­ga­das, que se inclu­ye­ron en la sec­ción del siglo XX (el siglo de ETA), se refe­ría a ella. Ni la cita­ba. Esto, a pesar de que en el Comi­té orga­ni­za­dor había his­to­ria­do­res que habían escri­to que ETA «era el fenó­meno his­tó­ri­co más impor­tan­te des­de la post­gue­rra». Tam­bién exis­tían ya nume­ro­sos libros, artícu­los, inves­ti­ga­cio­nes aca­dé­mi­cas, tesis doc­to­ra­les etc., sobre este asun­to. Inclu­so alguno de los par­ti­ci­pan­tes, his­to­ria­do­res invi­ta­dos y, con­ve­nien­te­men­te cri­ba­dos, eran autén­ti­cos exper­tos en la his­to­ria de la orga­ni­za­ción arma­da.

Era obvio. El poder polí­ti­co ya había toma­do la His­to­ria por asal­to. Y el Comi­té de selec­ción, reci­bió la orden de recha­zar cual­quier apor­ta­ción o pági­na que recor­da­se que exis­tía ETA, a pesar de su pre­sen­cia habi­tual en la vida polí­ti­ca y social de la épo­ca. Esto es algo tan incom­pren­si­ble, como ver­gon­zo­so. Que toda­vía lla­ma la aten­ción de los his­to­ria­do­res, cons­cien­tes de los abu­sos del poder con­tra la His­to­ria. De su inter­ven­cio­nis­mo y con­trol, sobre los inte­lec­tua­les mer­ce­na­rios, de la sumi­sión ofi­cial de orga­ni­za­do­res y orga­ni­za­cio­nes, fun­cio­na­rios, aca­dé­mi­cos, uni­ver­si­ta­rios… inte­lec­tua­les varios, que ya for­ma­ban par­te del pese­bre auto­nó­mi­co.

En 1976, Jean Ches­neaux escri­bió:

En las socie­da­des de cla­ses, la his­to­ria for­ma par­te de los ins­tru­men­tos por medio de los cua­les la cla­se diri­gen­te man­tie­ne su poder. El apa­ra­to del Esta­do tra­ta de con­tro­lar el pasa­do, al nivel de la polí­ti­ca prác­ti­ca y al nivel de la ideo­lo­gía.

Es decir, el Esta­do con­tro­la el pasa­do. Por la cuen­ta que le tie­ne. Para evi­tar que su correc­to cono­ci­mien­to y ense­ñan­za se pue­dan vol­ver con­tra él. Si los que inves­ti­gan la His­to­ria y escri­ben sobre ella lo hacen en otra direc­ción que no sea apo­yar y jus­ti­fi­car el poder, se pro­du­ci­rá una con­tra­dic­ción difí­cil­men­te expli­ca­ble. Si los que estu­dian his­to­ria acce­den a unos con­te­ni­dos de for­ma­ción dis­tin­tos y anta­gó­ni­cos, de aque­llos que jus­ti­fi­can el poder, es posi­ble que su acti­tud no sea dema­sia­do sumi­sa ni com­pla­cien­te, con el poder polí­ti­co.

A pesar de estas pre­mi­sas, en los últi­mos tiem­pos, los his­to­ria­do­res «pro­fe­sio­na­les» vas­cos tenían la sen­sa­ción de que el poder había per­di­do inte­rés por su tra­ba­jo o por su apor­ta­ción al con­trol de la ideo­lo­gía domi­nan­te. Ape­nas se publi­ca­ban nue­vas inves­ti­ga­cio­nes. Las tesis doc­to­ra­les dis­mi­nuían. Habían pasa­do de moda las gene­ra­cio­nes que que­ría­mos saber lo que el fran­quis­mo nos había escon­di­do. Y escri­bir, y en su caso ense­ñar, la His­to­ria de otra mane­ra.

Las facul­ta­des se vacia­ban. La de His­to­ria de Deus­to, un vive­ro tra­di­cio­nal, inclu­so des­apa­re­cía. Solo se man­te­nía, casi de ofi­cio, la de la UPV. Cuyo staff de cate­drá­ti­cos o beca­rios, anti­vas­cos y anti-inde­pen­den­tis­tas noto­rios, la habían con­ver­ti­do en un bún­ker espa­ño­lis­ta infran­quea­ble. En todo caso, los his­to­ria­do­res ya no tenían futu­ro. No encon­tra­ban tra­ba­jo, ni podían prac­ti­car el «dra­go­neo» pro­fe­sio­nal. Eran sim­ples titu­la­dos como ense­ñan­tes, de una cien­cia sin hori­zon­te ni ayu­da. Con­de­na­dos a con­tra­tas y sub­tra­ba­jos que nada tenían que ver con sus estu­dios ni voca­cio­nes. Nadie que­ría a la His­to­ria. Nadie lla­ma­ba a la puer­ta de los his­to­ria­do­res. Sal­vo para algu­nas espo­rá­di­cas labo­res de apo­yo y pro­pa­gan­da con­tra ETA, cada vez más insig­ni­fi­can­tes.

Sin embar­go, pare­ce que en los últi­mos años, para­dó­ji­ca­men­te, la des­apa­ri­ción de ETA, ha reavi­va­do el pese­bre. Con la lle­ga­da de nue­vas sub­ven­cio­nes y mece­naz­gos. Si, según Ches­naux, «el Esta­do y el poder orga­ni­zan el tiem­po pasa­do y con­for­man su ima­gen en fun­ción de sus intere­ses polí­ti­cos e ideo­ló­gi­cos…» los buró­cra­tas han creí­do con­ve­nien­te acu­dir, otra vez, a la His­to­ria. Supues­to que ETA ha des­apa­re­ci­do y se ha des­ar­ma­do. Pero no pare­ce haber sido derro­ta­da. Al menos no del todo. Ya que fal­ta aca­bar con su heren­cia ideo­ló­gi­ca. Sus moti­vos. Sus jus­ti­fi­ca­cio­nes, su tra­yec­to­ria his­tó­ri­ca, etc.

Tam­po­co pare­ce que ETA se haya ren­di­do. No al menos a gus­to de todos. Y con toda la con­tun­den­cia, que se espe­ra de una cosa así. Y como todo esto no se pue­de prohi­bir, ni ocul­tar, es nece­sa­rio com­ba­tir­lo. Empe­zan­do por la raíz, que no es otra que la ense­ñan­za de la His­to­ria. Es enton­ces, el momen­to del rema­te. De la liqui­da­ción final. Que debe alcan­car a todo el cuer­po social. Sobre todo a los más jóve­nes. Mas fáci­les de mol­dear y enga­ñar. Un cuer­po, en el que algu­na vez pue­da ger­mi­nar una sim­pa­tía, una cola­bo­ra­ción, una jus­ti­fi­ca­ción… Es la hora de una inter­ven­ción esta­tal pode­ro­sa, que impi­da el rebro­te de algún virus rebel­de. Una bra­sa que haya podi­do que­dar suel­ta, que vuel­va a pren­der en una socie­dad, polí­ti­ca y nacio­nal­men­te enfer­ma y en pre­ca­rio, como la vas­ca. Es decir, una socie­dad de cla­ses. Con una lucha nacio­nal. Como es hoy Eus­ka­di. Como ha sido, siem­pre des­de el siglo XIX.

Formación del Espíritu Nacional

En esta situa­ción, el poder polí­ti­co, cuan­to más si es débil, por ser dele­ga­do, pre­ca­rio e ines­ta­ble, como el vas­con­ga­do, pone en mar­cha un nue­vo asal­to a la His­to­ria. Esta vez, no se tra­ta de un fan­tas­mal, arti­fi­cio­so e ino­cuo Con­gre­so. Esta vez, vie­ne de la mano de un orga­nis­mo gober­nan­te, reple­to de fun­cio­na­rios intere­sa­dos. Uno más de esos cien­tos, que pulu­lan como ame­bas en con­ti­nua fase de repro­duc­ción, den­tro del ele­fan­tiá­si­co apa­ra­to buro­crá­ti­co del poder, que ha crea­do una nue­va fór­mu­la de con­trol men­tal edu­ca­ti­vo, con base en la His­to­ria y en la nega­ción de la orga­ni­za­ción arma­da ETA.

Se lla­ma Here­ne­gun que, con sus direc­tri­ces uni­di­rec­cio­na­les obli­ga­to­rias, recuer­da la impron­ta fran­quis­ta de aque­lla asig­na­tu­ra que se lla­ma­ba: For­ma­ción del Espí­ri­tu Nacio­nal. Esta vez, reci­cla­da como For­ma­ción del Espí­ri­tu anti-ETA. Una espe­cie de Inqui­si­ción adap­ta­da a las nue­vas tec­no­lo­gías de la into­xi­ca­ción del siglo XXI. Que deter­mi­na­rá, median­te bulas y nor­mas admi­nis­tra­ti­vas, lo que es «éti­co» en la His­to­ria. Y lo que no lo es. Que ela­bo­ra­rá, con cri­te­rios de inte­rés polí­ti­co, la abe­rra­ción de impo­ner pro­gra­mas indi­ca­ti­vos a pro­fe­so­res y estu­dian­tes. De dic­tar, des­de el gobierno, los cri­te­rios, ideas, obli­ga­cio­nes y deter­mi­na­cio­nes «éti­cas», aso­cia­das y ade­cua­das al poder. Y que lo hará des­de los des­pa­chos de Lakua y Aju­ria Enea, con la opo­si­ción (?) aplau­dien­do. Y tra­tan­do de maqui­llar su dik­tat, con algu­nos nom­bres de vetus­tos «pro­fe­sio­na­les» flo­re­ros, de la sub­ven­ción ofi­cial. Entre los cua­les, no fal­ta, algún céle­bre anti­na­cio­na­lis­ta vas­co.

Des­pués de sopor­tar cua­ren­ta años de fran­co­fa­lan­gis­mo y nacio­nal­ca­to­li­cis­mo. Con una His­to­ria de cru­za­das y glo­rias nacio­na­les, que empe­za­ba en Cova­don­ga y ter­mi­na­ba el día de la Vic­to­ria fran­quis­ta. Con un rela­to que ase­gu­ra­ba que había reyes cató­li­cos y dic­ta­do­res pro­vi­den­cia­les. Que los vas­cos eran espa­ño­les des­de siem­pre. O que Cor­tés y Piza­rro habían ido a Amé­ri­ca a con­ver­tir al cris­tia­nis­mo a los pobres indios. No a vio­lar indí­ge­nas, escla­vi­zar indios y robar­les el oro y pla­ta. Aho­ra, se resu­ci­ta una His­to­ria igual de retro­gra­da y decre­ta­da des­de los des­pa­chos y cere­bros del poder.

Des­pués de otros cua­ren­ta años de igno­ran­cia «demo­crá­ti­ca» abso­lu­ta, en una dic­ta­blan­da (1978) en la que el des­pre­cio por la His­to­ria era tan mani­fies­to que su pared cons­ti­tu­cio­nal no tie­ne siquie­ra un preám­bu­lo polí­ti­co para auto­jus­ti­fi­car­se. O expli­car lo que es Espa­ña. Pues bien, aho­ra, des­pués de estos ochen­ta años de escla­vi­tud inte­lec­tual, el poder regio­nal de los suce­so­res de Sota ame­na­za con otra inter­ven­ción qui­rúr­gi­ca con­tra la His­to­ria. En esta oca­sión no se con­for­man con tener ya el mono­po­lio de la vio­len­cia, pre­ten­den tam­bién mono­po­li­zar el rela­to de la vio­len­cia. Adju­di­cán­do­la a los otros, en mani­fies­ta desigual­dad de con­di­cio­nes. Lla­man­do Memo­ria his­tó­ri­ca, a todo lo que con­ven­ga al poder, negan­do a los demás cual­quier par­ti­ci­pa­ción en el rela­to ofi­cial.

La His­to­ria ha sido siem­pre la His­to­ria de los ven­ce­do­res. La ima­gen de impu­ni­dad inte­lec­tual y secre­tis­mo, con que se ha pre­sen­ta­do Here­ne­gun. La impo­si­ción de la direc­ción obli­ga­to­ria y el pen­sa­mien­to úni­co, des­de el poder… es pro­pio de una dic­ta­du­ra. Un rama­la­zo del tota­li­ta­ris­mo, que nun­ca se fue. En el que se nie­ga la liber­tad de inves­ti­ga­ción, de ense­ñan­za y de expre­sión. Y todo esto, solo pue­de pro­ce­der de la prac­ti­ca con­ti­nua­da y tota­li­ta­ria del poder. Si el poder corrom­pe, el poder total corrom­pe total­men­te. Y en esta vía de lle­ga­da, colo­ca Here­ne­gun a la His­to­ria vas­ca.

La des­apa­ri­ción de ETA, con su peti­ción de per­do­nes varios, no aca­ba de con­ten­tar las aspi­ra­cio­nes de sus enemi­gos, que bus­can una derro­ta con­so­li­da­da, en la His­to­ria. Con la que con­ver­tir el «desager­tea» de la orga­ni­za­ción en esa vic­to­ria que no tie­nen. Una vic­to­ria sóli­da, con­tun­den­te y con­sa­gra­da, con la ayu­da de la His­to­ria mer­ce­na­ria. Al fin y al cabo, estas eran las con­clu­sio­nes y reco­men­da­cio­nes delInfor­me Foron­da (2013) encar­ga­do y paga­do con nues­tros impues­tos. Here­ne­gun no es más que una de las hijue­las de aque­llas pro­pues­tas del Foron­da, para ata­jar de raíz cual­quier con­des­cen­den­cia con ETA. Por muy docu­men­ta­da e his­to­ria­da que pue­da estar. Y per­se­guir cual­quier jus­ti­fi­ca­ción inte­lec­tual o equi­pa­ra­ción de ambas vio­len­cias. La «gra­tui­ta» de ETA y la nece­sa­ria del Esta­do y las fuer­zas de ocu­pa­ción.

Los ponen­tes buro­crá­ti­cos del vas­con­ga­do, han crea­do para ello una asig­na­tu­ra espe­cial, deli­mi­tan­do las fechas y los datos. Y des­de lue­go, impo­nien­do cri­te­rios mora­les, socia­les y polí­ti­cos, des­de el poder anti­de­mo­crá­ti­co. Eli­gien­do a dedo y arbi­tra­ria­men­te, a los auto­res. Si esto no es nazis­mo… Al menos se tra­ta de una inter­ven­ción tota­li­ta­ria del mun­do de la buro­cra­cia polí­ti­ca en el cam­po de la ense­ñan­za. Con ella se anu­la la liber­tad. Obli­ga a los más jóve­nes a acep­tar el rela­to y el dis­cur­so par­cial de una de las par­tes. Regre­san­do al pasa­do del fran­quis­mo y de la escue­la del nacio­nal­ca­to­li­cis­mo. El fran­quis­mo prohi­bió la His­to­ria que le cri­ti­ca­ba y con­de­na­ba. Aho­ra, los apren­di­ces de bru­jo, vuel­ven a hacer lo mis­mo: prohí­ben la His­to­ria que no les con­vie­ne. Y dicen, cómo y qué hay que con­si­de­rar o ense­ñar como His­to­ria.

Los de Here­ne­gun afir­man, y se asom­bran, de que los jóve­nes vas­cos actua­les des­co­noz­can lo que ha pasa­do en los últi­mos sesen­ta años. No debe­ría de extra­ñar­les, tenien­do en cuen­ta que muchos de ellos han sido cóm­pli­ces de la gra­ve des­in­for­ma­ción his­tó­ri­ca pro­vo­ca­da por el régi­men del 78. Una de cuyas prue­bas, el II Con­gre­so Mun­dial Vas­co que hemos cita­do. Pero lo que no dicen, es que con sus pla­nes de impo­si­ción edu­ca­ti­va, con su nue­va Inqui­si­ción, esa mis­ma juven­tud y las siguien­tes, segui­rán sin saber la ver­dad de lo que ha pasa­do.

Aun­que sin duda, es posi­ble que sea eso de lo que se tra­te. Siem­pre lo ha sido.

Jose­ma­ri Loren­zo Espi­no­saJose­ma­ri Loren­zo Espi­no­sa (Con­tra­his­to­ria­dor)

23 de junio de 2018

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