Argala gaur

Jeitsie­rak /​Descargas PDF (A4) PDF (A5) PDF (Let­ter) ePUB mobi (Kind­le) Nota: Seis pun­tos para la cha­r­­la-deba­­te sobre Arga­la en Arra­sa­te, el 6 de diciem­bre. Arga­la

Antonio Maceo frente al autonomismo

Es real que nin­gu­na figu­ra del inde­pen­den­tis­mo cubano des­co­lló tan­to como Mar­tí en la com­pren­sión del fenó­meno auto­no­mis­ta. No hubo quien lo com­ba­tie­ra con tan­ta recu­rren­cia e inten­si­dad, ni quien lo enfren­ta­ra con tan­to sen­ti­do de la tác­ti­ca y la estra­te­gia polí­ti­ca en pos de la cau­sa revo­lu­cio­na­ria y de la Repú­bli­ca que que­ría fun­dar y cons­truir. Pero no sólo José Mar­tí, sino tam­bién otras rele­van­tes figu­ras del inde­pen­den­tis­mo cubano y los que aca­ri­cia­ban el mis­mo ideal, tan­to en la mani­gua como en la emi­gra­ción, fue­ron tam­bién pro­ta­go­nis­tas del encar­ni­za­do enfren­ta­mien­to entre el inde­pen­den­tis­mo y el auto­no­mis­mo, que tuvo lugar en la segun­da mitad del siglo XIX.

Anto­nio Maceo, como repre­sen­tan­te de los sec­to­res popu­la­res, adop­tó una posi­ción con­tra­ria, pero a la vez estra­té­gi­ca des­de el pun­to de vis­ta polí­ti­co, con res­pec­to a los auto­no­mis­tas. Ya des­de la his­tó­ri­ca pro­tes­ta de Bara­guá, había deja­do cla­ro cuál era su pare­cer res­pec­to a cual­quier palia­ti­vo que no sig­ni­fi­ca­se la inde­pen­den­cia abso­lu­ta. Cono­cía la con­tu­ma­cia del gobierno espa­ñol y no se deten­dría a supli­car nin­gún tipo de limos­na a la Metró­po­li. Para él solo había un camino para Cuba, luchar con denue­do por su defi­ni­ti­va cons­ti­tu­ción his­tó­ri­ca con las armas empu­ña­das; así lo dejó plas­ma­do años des­pués en una de sus car­tas al coro­nel Fede­ri­co Pérez Car­bó:

De Espa­ña jamás espe­ré nada; siem­pre nos ha des­pre­cia­do, y sería indigno que se pen­sa­se en otra cosa. La liber­tad se con­quis­ta con el filo del mache­te, no se pide, men­di­gar dere­chos es pro­pio de cobar­des inca­pa­ces de ejer­ci­tar­los […]1

Tam­bién en unas de sus misi­vas diri­gi­da a Arca­dio Ley­te Vidal, cri­ti­có a los que con can­di­dez aguar­da­ban las ansia­das refor­mas, que­dan­do «desen­ga­ña­dos al ver el lar­go tiem­po trans­cu­rri­do sin haber obte­ni­do nada abso­lu­ta­men­te…»2.

Pero Maceo, al igual que Mar­tí, anidó el cri­te­rio de con­sen­tir a los auto­no­mis­tas que deci­die­ran unir­se al torren­te revo­lu­cio­na­rio, pues por enci­ma de los sin­sa­bo­res exis­ten­tes, eran por igual cuba­nos que sufrían la explo­ta­ción colo­nial. Asi­mis­mo, aca­ri­ció la idea de que muchos de ellos eran de vital impor­tan­cia para la cau­sa inde­pen­den­tis­ta por sus vir­tu­des inte­lec­tua­les y patrio­tis­mo, y has­ta en su momen­to con­fió en que con el paso del tiem­po esta­rían uni­dos, jun­to a él, en las filas eman­ci­pa­do­ras. Ya en 1883, en una car­ta diri­gi­da el 16 de diciem­bre a Fer­nan­do Figue­re­do Soca­rrás, había lan­za­do la siguien­te inte­rro­gan­te: «¿No pode­mos envol­ver a los auto­no­mis­tas en nues­tros prin­ci­pios de inde­pen­den­cia? ¿No habrá medio de lan­zar­los a la lucha arma­da?»3.

De la mis­ma for­ma, tres años más tar­de, Maceo hizo énfa­sis en que los revo­lu­cio­na­rios debían, para bien de la cau­sa común, ase­gu­rar la incor­po­ra­ción a las filas inde­pen­den­tis­tas de los auto­no­mis­tas y que había que dar «tiem­po al tiem­po», sin ser «impa­cien­tes en la espe­ra», pues «nin­gún cubano» era «espa­ñol de cora­zón». Resal­ta­ba que entre los auto­no­mis­tas había «hom­bres de cien­cia, saber y cul­tu­ra; muchos con pro­bi­dad y vir­tuo­sas dotes de patrio­tis­mo» que pro­ba­rían «más y más lle­ga­da la hora feliz» de la «lucha reden­to­ra»4.

A simi­li­tud de los cri­te­rios del Após­tol, Maceo sos­tu­vo que el Par­ti­do Auto­no­mis­ta debía su exis­ten­cia a la revo­lu­ción inde­pen­den­tis­ta, al res­pec­to seña­la­ba: «Ellos deben su exis­ten­cia polí­ti­ca al Par­ti­do Inde­pen­dien­te y se sos­tie­nen a nues­tro calor… ¿Qué sería del Par­ti­do Auto­no­mis­ta, si no exis­tie­ra el nues­tro?»5.

Sin embar­go, una de las dife­ren­cias entre Mar­tí y Maceo radi­có en el nivel de com­pren­sión sobre el pro­ble­ma auto­no­mis­ta. Al ini­cio, el Titán erró al pen­sar que los auto­no­mis­tas, al igual que los revo­lu­cio­na­rios, que­rían la inde­pen­den­cia, así lo mani­fes­tó en su car­ta a José A. Rodrí­guez6 el 1 de noviem­bre de 1886:

[…] pero enten­die­ron que era nece­sa­rio reco­ger nues­tra ban­de­ra, ente­rra­da en el Zan­jón, y no sien­do ellos de armas tomar, adop­ta­ron ese medio, con la pers­pec­ti­va de una nue­va con­tien­da, cre­yén­do­la segu­ra, para sos­te­ner en jaque a nues­tros con­tra­rios…
[…] quie­ren, como noso­tros la inde­pen­den­cia de Cuba, y ansían el triun­fo de nues­tra revo­lu­ción y aman las liber­ta­des patrias […]7.

No obs­tan­te, en la mis­ma car­ta se per­ci­be que Maceo apre­cia con cla­ri­dad la invia­bi­li­dad de la solu­ción auto­nó­mi­ca para la reali­dad impe­ran­te en la Isla, don­de sus ilu­sos expo­nen­tes se encon­tra­ban «rodea­dos de bayo­ne­tas e incon­ve­nien­tes»8, sin optar por la insu­rrec­ción arma­da, úni­co reme­dio ver­da­de­ro en dicha coyun­tu­ra.

Igual­men­te seña­la­ba en la misi­va, que antes de que los auto­no­mis­tas se unie­ran a las filas irre­den­tis­tas era pro­ba­ble la repe­ti­ción, por mie­do a Espa­ña, de su acti­tud con­tra­ria a la revo­lu­ción, como la habían hecho en 1879. En esto no se equi­vo­có, pues esa fue la acti­tud de los auto­no­mis­tas fren­te a los dis­tin­tos inten­tos reden­to­res que se pro­du­je­ron duran­te la Tre­gua Fecun­da, así como en el trans­cur­so de la Gue­rra Nece­sa­ria que se ini­ció en 1895.

Maceo tran­si­tó hacia una posi­ción menos fle­xi­ble en rela­ción a los auto­no­mis­tas, al com­pro­bar que estos no depo­nían su acti­tud anti­rre­vo­lu­cio­na­ria, y su proes­pa­ño­lis­mo se hacía cada vez más lace­ran­te. De esta for­ma, enér­gi­co como solía ser­lo, no esca­ti­mó, lle­ga­do el momen­to, fuer­zas para com­ba­tir el auto­no­mis­mo, y mani­fes­tó que este se encon­tra­ba pla­ga­do de ser­vi­dum­bre colo­nial. A sus miem­bros los cali­fi­có de con­tra­rios a lo «[…] pro­cla­ma­do en Yara, a nues­tro deco­ro, ante­ce­den­tes y nece­si­da­des públi­cas»9.[

La radi­ca­li­dad de Maceo fren­te a esta corrien­te se hizo visi­ble de nue­vo el 19 de mayo de 1894, en una car­ta diri­gi­da a su abo­ga­do en Cuba y anti­guo inde­pen­den­tis­ta Anto­nio Zam­bra­na10, don­de le comu­ni­có su ter­mi­na­ción ante la repre­sen­ta­ción de sus peque­ños intere­ses en la Isla, entre otras cues­tio­nes, por haber­se uni­do a los auto­no­mis­tas: «Cir­cuns­tan­cia que espe­ro pon­ga fue­ra de duda públi­ca mi deco­ro per­so­nal y la dig­ni­dad cuba­na, man­ci­lla­da ésta por esos tráns­fu­gas de nues­tra cau­sa»11.

Ya de nue­vo en los cam­pos de Cuba, des­pués de una lar­ga espe­ra, Maceo, ducho en las ya mani­das inten­cio­nes de doble­gar a los mam­bi­ses con pro­me­sas de refor­mis­tas, orde­nó a José Miró Argen­ter, Jefe de su Esta­do Mayor Gene­ral, el 21 de abril de 1895:

[…] ten­go noti­cias de que el gene­ral Mar­tí­nez Cam­pos pien­sa poner en jue­go toda la astu­cia de que dis­po­ne a mara­vi­llas, para enta­blar con­fe­ren­cias con el pro­pó­si­to de lle­var­nos al deni­gran­te con­tu­ber­nio de un nue­vo Zan­jón man­chan­do así, ante el jui­cio sereno de la His­to­ria, la hon­ra­dez de los bue­nos patrio­tas y los esfuer­zos supre­mos por la san­ta cau­sa de la inde­pen­den­cia cuba­na; y como quie­ra que debe­mos estar pre­ve­ni­dos ante tales inten­cio­nes, por extre­mo bochor­no­sas si las acep­tá­ra­mos he juz­ga­do con­ve­nien­te mani­fes­tar­le que, según orden que ya debe obrar en su poder, sea ahor­ca­do todo emi­sa­rio del gobierno, penin­su­lar o cubano, que se pre­sen­te con pro­po­si­cio­nes de paz…; que nues­tro lema es la inde­pen­den­cia o la muer­te: yo asu­mo toda la res­pon­sa­bi­li­dad his­tó­ri­ca de la orden dic­ta­da12.

Elier Ramí­rez Cañe­do

20 de agos­to de 2018

Fuen­te: https://​dia​lo​gar​dia​lo​gar​.word​press​.com/​2​0​1​8​/​0​8​/​2​0​/​a​n​t​o​n​i​o​-​m​a​c​e​o​-​f​r​e​n​t​e​-​a​l​-​a​u​t​o​n​o​m​i​s​mo/

Oin-oharrak /​Notas al pie

  1. Anto­nio Maceo: Car­ta a Arca­dio Ley­te Vidal, Kings­ton, 16 de agos­to de 1879, enIdeo­lo­gía polí­ti­ca. Car­tas y otros docu­men­tos, Edi­to­rial de Cien­cias Socia­les, La Haba­na, 1998, t. 1, p. 104.
  2. Anto­nio Maceo: Car­ta a Fer­nan­do Figue­re­do Soca­rrás, Puer­to Cor­tés, 16 de diciem­bre de 1883, ibí­dem, p. 189.
  3. Anto­nio Maceo: Car­ta a Fer­nan­do Figue­re­do Soca­rrás, Puer­to Cor­tés, 16 de diciem­bre de 1883, ibí­dem, p. 189.
  4. Anto­nio Maceo: Car­ta a José A. Rodrí­guez, Kings­ton, 1 de noviem­bre de 1886, en José. A Por­tuon­do: op. cit., pp. 88-90.
  5. Ibí­dem, p. 88.
  6. Direc­tor deEl Impar­cial y Gene­ral, com­pa­ñe­ro de Maceo en la Gue­rra Gran­de. En esos momen­tos se encon­tra­ba en New York.
  7. José Anto­nio Por­tuon­do: op. cit., p. 89.
  8. Ibí­dem.
  9. Cita­do por Mil­dred de la Torre Moli­na en op. cit., p. 222.
  10. El dr. Anto­nio Zam­bra­na Váz­quez era apo­de­ra­do de Maceo; fue miem­bro de la Asam­blea de Guái­ma­ro en 1869, se afi­lió al Par­ti­do Auto­no­mis­ta en 1886, y elec­to Dipu­tado en 1887, fue recha­za­da su acta por no ser con­si­de­ra­do espa­ñol.
  11. Anto­nio Maceo: Car­ta a Anto­nio Zam­bra­na, San José, 19 de mayo de 1894, op. cit., t. 1, p. 341.
  12. Anto­nio Maceo: Car­ta a José Miró Argen­ter, Cuar­tel Gene­ral en Cam­pa­ña, 21 de abril de 1895, op. cit., t. 2, pp. 16-17.

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