¿Ha ter­mi­na­do la globalización?

Apar­te de la infla­ción y la gue­rra, lo que preo­cu­pa al pen­sa­mien­to eco­nó­mi­co actual es el apa­ren­te fra­ca­so de lo que a la corrien­te prin­ci­pal de la teo­ría eco­no­mi­ca le gus­ta lla­mar «glo­ba­li­za­ción». Lo que la eco­no­mía con­ven­cio­nal entien­de por glo­ba­li­za­ción es la expan­sión libre del comer­cio y los flu­jos de capi­tal a tra­vés de las fron­te­ras. En 2000, el FMI iden­ti­fi­có cua­tro aspec­tos bási­cos de la glo­ba­li­za­ción: comer­cio y tran­sac­cio­nes, movi­mien­tos de capi­tal e inver­sión, migra­ción y movi­mien­to de per­so­nas, y la difu­sión del cono­ci­mien­to. Todos estos com­po­nen­tes apa­ren­te­men­te aumen­ta­ron a prin­ci­pios de la déca­da de 1980 como par­te de la rever­sión «neo­li­be­ral» de las polí­ti­cas nacio­na­les de macro­ges­tión adop­ta­das por los gobier­nos en el entorno del orden eco­nó­mi­co mun­dial de Bret­ton Woods (es decir, la hege­mo­nía esta­dou­ni­den­se). Lo que bus­ca­ban era derri­bar las barre­ras aran­ce­la­rias, las cuo­tas y otras res­tric­cio­nes comer­cia­les y per­mi­tir que las mul­ti­na­cio­na­les comer­cia­sen «libre­men­te», des­lo­ca­li­zan­do sus inver­sio­nes en el extran­je­ro a zonas de mano de obra bara­ta para aumen­tar la ren­ta­bi­li­dad. Esto, se ase­gu­ra­ba, con­du­ci­ría a la expan­sión glo­bal y al desa­rro­llo armo­nio­so de las fuer­zas pro­duc­ti­vas y los recur­sos del mundo.

No había nada nue­vo en este fenó­meno. Ha habi­do perío­dos de mayor comer­cio y expor­ta­ción de capi­tal des­de que el capi­ta­lis­mo se con­vir­tió en el modo de pro­duc­ción domi­nan­te en las prin­ci­pa­les eco­no­mías a media­dos del siglo XIX. En 1848, los auto­res del Mani­fies­to Comu­nis­ta seña­la­ron el cre­cien­te nivel de inter­de­pen­den­cia nacio­nal pro­vo­ca­do por el capi­ta­lis­mo y pre­di­je­ron el carác­ter uni­ver­sal de la socie­dad mun­dial moder­na: «Median­te la explo­ta­ción del mer­ca­do mun­dial, la bur­gue­sía ha dado un carác­ter cos­mo­po­li­ta a la pro­duc­ción y al con­su­mo de todos los paí­ses. Con gran sen­ti­mien­to de los reac­cio­na­rios, ha qui­ta­do a la indus­tria su base nacio­nal. Las anti­guas indus­trias nacio­na­les han sido des­trui­das y están des­tru­yén­do­se con­ti­nua­men­te (…) En lugar del anti­guo ais­la­mien­to y la amar­gu­ra de las regio­nes y nacio­nes, se esta­ble­ce un inter­cam­bio uni­ver­sal, una inter­de­pen­den­cia uni­ver­sal de las naciones».

De hecho, pode­mos dis­tin­guir perío­dos ante­rio­res de «glo­ba­li­za­ción». Hubo un perío­do de 1850 a 1870 en el que el comer­cio y la inver­sión se expan­die­ron con­si­de­ra­ble­men­te en Euro­pa y Esta­dos Uni­dos (des­pués de la gue­rra civil), bajo los aus­pi­cios de la hege­mo­nía bri­tá­ni­ca. La depre­sión de la déca­da de 1870 a 1890 vio el final de esa ola. Pero otra ola de expan­sión glo­bal tuvo lugar en la déca­da de 1890 has­ta la Pri­me­ra Gue­rra Mun­dial, cuan­do las nue­vas poten­cias capi­ta­lis­tas usur­pa­ron la hege­mo­nía bri­tá­ni­ca. Nin­gu­na poten­cia esta­ble­ció su hege­mo­nía y esa ola de glo­ba­li­za­ción fue dete­ni­da en seco por la gue­rra mun­dial y con­ti­nuó revir­tién­do­se duran­te la Gran Depre­sión de la déca­da de 1930 y has­ta la Segun­da Gue­rra Mun­dial. Lue­go hubo una nue­va ola de expan­sión glo­bal bajo Bret­ton Woods y la hege­mo­nía esta­dou­ni­den­se, antes de que la cri­sis de ren­ta­bi­li­dad de la déca­da de 1970 con­du­je­ra a rece­sio­nes y cri­sis. Des­de media­dos de los 80 y has­ta los 90, tuvo lugar la mayor expan­sión de comer­cio e inver­sión trans­fron­te­ri­za en la his­to­ria dedel capi­ta­lis­mo, cuan­do el capi­ta­lis­mo de Esta­dos Uni­dos y euro­peo exten­die­ron sus alas más aun y Chi­na se inte­gró en los mer­ca­dos glo­ba­les manu­fac­tu­re­ros y comerciales.

De hecho, según la Orga­ni­za­ción Mun­dial del Comer­cio, un indi­ca­dor cla­ve de la «glo­ba­li­za­ción», la rela­ción entre las expor­ta­cio­nes mun­dia­les y el PIB mun­dial, se man­tu­vo esta­ble entre 1870 y la Pri­me­ra Gue­rra Mun­dial, cayó casi un 40% en el perío­do de entre­gue­rras; aumen­tó un 50% entre 1950 y 1970; lue­go se estan­có has­ta la déca­da de 1990, des­pe­gan­do has­ta la Gran Rece­sión de 2009; des­pués de lo cual, en la Gran Depre­sión de la déca­da de 2010, la pro­por­ción cayó alre­de­dor de un 12%, una dis­mi­nu­ción que no se veía des­de la déca­da de 1970.

La últi­ma ola de glo­ba­li­za­ción comen­zó a decaer a prin­ci­pios de la déca­da de 2000, cuan­do la ren­ta­bi­li­dad glo­bal retrocedió. 

En la déca­da de 1990, el comer­cio mun­dial aumen­tó un 6,2% anual, la inver­sión trans­fron­te­ri­za (IED) un 15,3% anual y el PIB glo­bal un 3,8%. Pero en la lar­ga depre­sión de la déca­da de 2010, el comer­cio aumen­tó solo un 2,7% al año, más len­to que el PIB con un 3,1%, mien­tras que la IED aumen­tó solo un 0,8% al año. 

Los flu­jos de inver­sión trans­fron­te­ri­za en acti­vos pro­duc­ti­vos físi­cos tam­bién deja­ron de cre­cer en la déca­da de 2010, mien­tras que el comer­cio glo­bal de la “cade­na de valor” (es decir, trans­fe­ren­cias inter­nas de empre­sas mul­ti­na­cio­na­les) tam­bién se estancó.

Por supues­to, la teo­ría eco­nó­mi­ca mar­xis­ta podría haber reve­la­do este resul­ta­do de la glo­ba­li­za­ción. La «teo­ría deduc­ti­va» de la ven­ta­ja com­pa­ra­ti­va de David Ricar­do siem­pre ha sido demos­tra­ble­men­te fal­sa. Bajo el capi­ta­lis­mo, con mer­ca­dos abier­tos, las eco­no­mías más efi­cien­tes se harán con cuo­tas de comer­cio de las menos efi­cien­tes. Por lo tan­to, los des­equi­li­brios comer­cia­les y de capi­tal no tien­den hacia el equi­li­brio y la com­pen­sa­ción a lar­go pla­zo. Por el con­tra­rio, los paí­ses tie­nen enor­mes défi­cits y supe­rá­vits comer­cia­les duran­te lar­gos perío­dos, tie­nen cri­sis mone­ta­rias recu­rren­tes y los tra­ba­ja­do­res pier­den pues­tos de tra­ba­jo ante la com­pe­ten­cia del exte­rior sin con­se­guir nue­vos pues­tos en sec­to­res más com­pe­ti­ti­vos (ver Car­che­di, Fron­tiers of Poli­ti­cal Eco­nomy p282). No son las ven­ta­jas com­pa­ra­ti­vas ni los cos­tes los que impul­san las ganan­cias comer­cia­les, sino los cos­tes absolutos(en otras pala­bras, la ren­ta­bi­li­dad rela­ti­va). Si los cos­tes labo­ra­les chi­nos son mucho más bajos que los cos­tes labo­ra­les de las empre­sas esta­dou­ni­den­ses, enton­ces Chi­na gana­rá cuo­tas de mer­ca­do, inclu­so si Esta­dos Uni­dos tie­ne algu­na de las lla­ma­das «ven­ta­jas com­pa­ra­ti­vas» en dise­ño o inno­va­ción. Lo real­men­te deci­si­vo es el nivel de pro­duc­ti­vi­dad y cre­ci­mien­to de una eco­no­mía y el cos­te de la mano de obra.

Con­tra­ria­men­te a las opi­nio­nes de la corrien­te eco­nó­mi­ca prin­ci­pal, el capi­ta­lis­mo no pue­de expan­dir­se en un desa­rro­llo armo­nio­so y equi­li­bra­do en todo el mun­do. Por el con­tra­rio, el capi­ta­lis­mo es un sis­te­ma pla­ga­do de con­tra­dic­cio­nes gene­ra­das por la ley del valor y el afán de lucro. Una de esas con­tra­dic­cio­nes es la ley del desa­rro­llo des­igual bajo el capi­ta­lis­mo: algu­nas eco­no­mías nacio­na­les com­pe­ti­do­ras fun­cio­nan mejor que otras. Y cuan­do las cosas se ponen difí­ci­les, los más fuer­tes empie­zan a comer­se a los más débi­les. Como dijo una vez Marx, «los capi­ta­lis­tas son como her­ma­nos hos­ti­les que se repar­ten el botín del tra­ba­jo de los demás». (Karl Marx: Teo­rías de la plus­va­lía, vol 2. p. 29). A veces los her­ma­nos son fra­ter­nos y la glo­ba­li­za­ción se expan­de como a fines del siglo XX; a veces son hos­ti­les y la glo­ba­li­za­ción se des­va­ne­ce, como en el siglo XXI siglo.

Para la teo­ría mar­xis­ta, glo­ba­li­za­ción es ante todo sinó­ni­mo de la expan­sión del impe­ria­lis­mo. El siglo XX comen­zó con el capi­ta­lis­mo mun­dial cada vez más divi­di­do entre un blo­que impe­ria­lis­ta y el res­to, sien­do estos últi­mos inca­pa­ces (con muy pocas excep­cio­nes) de cerrar la bre­cha con las eco­no­mías más avan­za­das en los siguien­tes 100 años. En el siglo XXI, el con­trol del impe­ria­lis­mo per­ma­ne­ce1 y si las eco­no­mías impe­ria­lis­tas comien­zan a luchar por la ren­ta­bi­li­dad como aho­ra, enton­ces comien­zan a luchar y no coope­rar, sen­tan­do las bases para el con­flic­to y la división.

Inclu­so la corrien­te eco­nó­mi­ca prin­ci­pal es cons­cien­te aho­ra de que el libre comer­cio y la libre cir­cu­la­ción de capi­ta­les que se ace­le­ra­ron a nivel mun­dial en los últi­mos trein­ta años no han gene­ra­do ganan­cias para todos, con­tra­ria­men­te a la teo­ría eco­nó­mi­ca domi­nan­te de la ven­ta­ja com­pa­ra­ti­va y la com­pe­ten­cia. Lejos de que la glo­ba­li­za­ción y el libre comer­cio con­duz­can a un aumen­to de los ingre­sos para todos, con la libre cir­cu­la­ción de capi­ta­les pro­pie­dad de las trans­na­cio­na­les y el libre comer­cio sin aran­ce­les ni res­tric­cio­nes, los gran­des capi­ta­les efi­cien­tes han triun­fa­do a cos­ta de los más débi­les e inefi­cien­tes y los tra­ba­ja­do­res de esos sec­to­res reci­ben el gol­pe. En lugar de un desa­rro­llo armo­nio­so e igua­li­ta­rio, la glo­ba­li­za­ción ha aumen­ta­do la des­igual­dad de rique­za e ingre­sos, tan­to entre las nacio­nes como den­tro de las eco­no­mías, a medi­da que las cor­po­ra­cio­nes trans­na­cio­na­les tras­la­dan sus acti­vi­da­des a zonas con mano de obra más bara­ta e incor­po­ran nue­vas tec­no­lo­gías que requie­ren menos mano de obra.

Estos resul­ta­dos se deben en par­te a la glo­ba­li­za­ción del capi­tal mul­ti­na­cio­nal que lle­va fábri­cas y pues­tos de tra­ba­jo a lo que solía lla­mar­se el Ter­cer Mun­do; y en par­te debi­do a las polí­ti­cas neo­li­be­ra­les en las eco­no­mías avan­za­das (es decir, la reduc­ción del poder sin­di­cal y los dere­chos labo­ra­les, la pre­ca­ri­za­ción del tra­ba­jo y la reduc­ción de los sala­rios, la pri­va­ti­za­ción y la reduc­ción de los ser­vi­cios públi­cos, las pen­sio­nes y los bene­fi­cios socia­les). Pero tam­bién se debe a colap­sos o rece­sio­nes regu­la­res y recu­rren­tes en la pro­duc­ción capi­ta­lis­ta, lo que con­du­jo a una pér­di­da de ingre­sos fami­lia­res para la mayo­ría que nun­ca ha podi­do res­tau­rar­se en nin­gu­na «recu­pe­ra­ción», par­ti­cu­lar­men­te des­de 2009. El mun­do capi­ta­lis­ta nun­ca fue plano, ni siquie­ra a fina­les del siglo XX2, y cier­ta­men­te es mon­ta­ño­so hoy.

Por ejem­plo, los aran­ce­les y las medi­das pro­tec­cio­nis­tas: el ana­te­ma de los teó­ri­cos de la glo­ba­li­za­ción. Ha habi­do una ten­den­cia al alza en las inves­ti­ga­cio­nes sobre dere­chos anti­dum­ping y com­pen­sa­to­rios en los últi­mos diez años (ver cua­dro a continuación).

La Gran Rece­sión, la débil recu­pe­ra­ción pos­te­rior a la Lar­ga Depre­sión, la pan­de­mia de COVID y aho­ra el con­flic­to entre Rusia y Ucra­nia, ha des­trui­do las cade­nas de sumi­nis­tro mun­dia­les, blo­quea­do el comer­cio mun­dial y dete­ni­do los movi­mien­tos de capital.

Duran­te las déca­das de 1990 y 2000, la corrien­te prin­ci­pal de la teo­ría eco­nó­mi­ca (con pocas excep­cio­nes) se ali­neó con Ricar­do y defen­dió los méri­tos inta­cha­bles de la glo­ba­li­za­ción. Bas­ta leer este artícu­lo para ver la lis­ta de los sos­pe­cho­sos habi­tua­les3. A pesar de las ten­den­cias actua­les, algu­nos exper­tos de la corrien­te eco­nó­mi­ca prin­ci­pal aún se afe­rran a la opi­nión de que la glo­ba­li­za­ción vol­ve­rá. «Fue la infla­ción lo que ayu­dó a crear un nue­vo entorno polí­ti­co a media­dos del siglo XIX y en la déca­da de 1970. A medi­da que los cos­tos eco­nó­mi­cos y polí­ti­cos de la infla­ción se hicie­ron más evi­den­tes y dañi­nos, pare­ció más atrac­ti­vo bus­car for­mas de cal­mar las pre­sio­nes infla­cio­na­rias. Sin duda, la cura des­in­fla­cio­na­ria (más glo­ba­li­za­ción y un gobierno más efi­caz) fue tem­po­ral­men­te incó­mo­da. Pero impul­só al mun­do a apro­ve­char las opor­tu­ni­da­des téc­ni­cas y geo­grá­fi­cas que algu­na vez fue­ron igno­ra­das o des­aten­di­das. Hay, en resu­men, un futu­ro post-con­flic­to que pode­mos espe­rar con cier­to gra­do de esperanza.»

Un exper­to afir­mó que «final­men­te, lla­me a esto fe cie­ga, pero se han ofi­cia­do las exéquias de la glo­ba­li­za­ción varias veces, y en cada oca­sión, ha rebo­ta­do de su lecho de enfer­ma bas­tan­te ani­ma­da. Las empre­sas han sido inge­nio­sas, han apo­ya­do la tec­no­lo­gía e inclu­so gobier­nos acti­va­men­te des­truc­ti­vos no han aca­ba­do con ella». Es evi­den­te que el comer­cio mun­dial y la inver­sión trans­fron­te­ri­za no van a des­apa­re­cer y segui­rán cre­cien­do (algo) a pesar de las pan­de­mias, las gue­rras y las cade­nas de sumi­nis­tro colap­sa­das. Pero ese no es un argu­men­to para decir que la ola de glo­ba­li­za­ción ante­rior no ha terminado.

El argu­men­to es que a la cri­sis de ren­ta­bi­li­dad e infla­ción de la déca­da de 1970 siguió la ola de glo­ba­li­za­ción de las déca­das de 1980 y 1990. Y esto podría vol­ver a suce­der. No es un esce­na­rio muy con­vin­cen­te. La déca­da de 2020 se pare­ce más al perío­do pre­vio a la Pri­me­ra Gue­rra Mun­dial, con pode­res eco­nó­mi­cos riva­les que luchan por obte­ner una par­te de las ganan­cias (los «her­ma­nos hos­ti­les»). Escri­bien­do a fines de la déca­da de 1880, Engels pro­nos­ti­có, no una expan­sión glo­bal armo­nio­sa como pen­sa­ba el líder y teó­ri­co social­de­mó­cra­ta ale­mán Karl Kautsky, sino una mayor riva­li­dad entre los pode­res eco­nó­mi­cos que com­pe­tían que aca­bó en una nue­va gue­rra euro­pea: «las depre­da­cio­nes de la Gue­rra de los Trein­ta Años (del siglo XVII) se com­pri­mi­rían en tres o cua­tro años y se exten­de­rían por todo el con­ti­nen­te… con una reubi­ca­ción irre­me­dia­ble de nues­tro sis­te­ma arti­fi­cial de comer­cio, indus­tria y crédito».(ver mi libro Engels 200, p. 129). No hay retorno a la expan­sión glo­bal de 1850 – 1870.

Los key­ne­sia­nos bus­can vol­ver a los días de Bret­ton Woods con sus tipos de cam­bio fijos, estí­mu­lo fis­cal guber­na­men­tal y aran­ce­les gra­dual­men­te redu­ci­dos. Los key­ne­sia­nos afir­man que esto con­du­ci­ría a un resur­gi­mien­to del «mul­ti­la­te­ra­lis­mo» y la coope­ra­ción glo­bal. Esto apa­ren­te­men­te pue­de res­tau­rar un orden mun­dial de paz y armo­nía. Pero es sim­ple­men­te negar la his­to­ria y la reali­dad de la déca­da de 2020. Las orga­ni­za­cio­nes mul­ti­la­te­ra­les de la era de la pos­gue­rra como el FMI, el Ban­co Mun­dial y la ONU esta­ban todas bajo la ama­ble «guía» del capi­ta­lis­mo esta­dou­ni­den­se. Pero aho­ra la hege­mo­nía esta­dou­ni­den­se ya no está ase­gu­ra­da4; pero lo que es más sig­ni­fi­ca­ti­vo, la alta ren­ta­bi­li­dad de las prin­ci­pa­les eco­no­mías pos­te­rio­res a 1945 ya no exis­te. Los her­ma­nos ya no son fra­ter­nos, sino hos­ti­les5. El inten­to actual de Esta­dos Uni­dos de man­te­ner su hege­mo­nía se pare­ce más a tra­tar de meter gatos en una bolsa.

Es per­fec­ta­men­te posi­ble argu­men­tar6 que para el capi­tal, «la des­glo­ba­li­za­ción dis­mi­nui­ría la efi­cien­cia de las empre­sas al aumen­tar los pre­cios y redu­cir la com­pe­ten­cia y que «con cual­quier rever­sión pre­vis­ta de des­ace­le­ra­ción del cre­ci­mien­to, el mun­do des­glo­ba­li­za­do sería «muy infe­rior» a los últi­mos 30 años de libre comer­cio». Un estu­dio recien­te de la Orga­ni­za­ción Mun­dial del Comer­cio7, basa­do en la medi­ción del impac­to diná­mi­co de la pér­di­da de comer­cio y difu­sión de tec­no­lo­gía, encon­tró que «una posi­ble sepa­ra­ción del sis­te­ma de comer­cio glo­bal en dos blo­ques, uno cen­tra­do en Esta­dos Uni­dos y otro cen­tra­do en Chi­na, redu­ci­ría el bien­es­tar glo­bal en 2040 en com­pa­ra­ción con una línea de base en apro­xi­ma­da­men­te un 5%. Las pér­di­das serían mayo­res (más del 10%) en las regio­nes de bajos ingre­sos que más se bene­fi­cian de los efec­tos indi­rec­tos posi­ti­vos de la tec­no­lo­gía del comer­ci». De hecho, el colap­so de la glo­ba­li­za­ción podría con­ver­tir­se no solo en una bata­lla entre dos blo­ques, sino en una mez­cla de uni­da­des eco­nó­mi­cas en competencia.

Pero la glo­ba­li­za­ción solo vol­ve­rá cuan­do el capi­ta­lis­mo gane una nue­va opor­tu­ni­dad basa­da en una ren­ta­bi­li­dad mejo­ra­da y sos­te­ni­da. Pare­ce poco pro­ba­ble que eso suce­da cuan­do tene­mos en el hori­zon­te otra rece­sión y tal vez más guerra.

Michael Roberts

27 de abril de 2022

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