Entre­vis­ta a Ele­na Zas­lavs­ka­ya, escri­to­ra y perio­dis­ta de Lugansk – Eus­kal Herria ★ Don­bass Elkar­ta­sun Komitea

Entre­vis­ta rea­li­za­da por la Bri­ga­da Rubén Ruiz Ibarruri

Ele­na Zas­lavs­ka­ya –poe­ta, escri­to­ra, perio­dis­ta– nació en Lisi­chansk en 1977. Es auto­ra de 9 libros de poe­mas y 5 libros para niños. Miem­bro de la Unión de Escri­to­res de la Repú­bli­ca Popu­lar de Lugansk y de la Unión de Escri­to­res de Rusia, publi­ca acti­va­men­te en Rusia y en el extran­je­ro. Su obra se ha tra­du­ci­do al ale­mán, fran­cés, espa­ñol, inglés, lituano y búlgaro.

Habla­mos con Ele­na, que lle­va ocho años vien­do y narran­do el con­flic­to des­de su poe­sía, sus redes socia­les y su tra­ba­jo en Lugansk, para cono­cer su opi­nión sobre los últi­mos acon­te­ci­mien­tos en Donbass.

Ele­na, ¿cuál crees que es, en pocas pala­bras el ori­gen del conflicto?

En Ucra­nia, des­pués del colap­so de la URSS, una par­te sig­ni­fi­ca­ti­va de la pobla­ción esta­ba for­ma­da por rusos. Sin embar­go, en Ucra­nia solo se ha alla­na­do el camino hacia un esta­do-nación uni­ta­rio. En 2014, los rusos se que­da­ron sin opor­tu­ni­dad legal de pre­ser­var su cul­tu­ra en Ucra­nia. Para ser ciu­da­dano de Ucra­nia, era nece­sa­rio aban­do­nar el idio­ma nati­vo, si era el ruso; la memo­ria his­tó­ri­ca, la amis­tad con Rusia.

Des­pués del gol­pe de Esta­do en febre­ro de 2014, Ucra­nia adop­tó una serie de pro­yec­tos de ley dis­cri­mi­na­to­rios con­tra la len­gua y pobla­ción rusas y lan­zó una ope­ra­ción puni­ti­va con­tra el Don­bass, don­de no apo­ya­ba la polí­ti­ca cen­tra­lis­ta de Kiev.. Diré, fran­ca­men­te, que Ucra­nia comen­zó a bom­bar­dear Donbass,a dis­pa­rar con­tra ciu­da­des y pue­blos ino­cen­tes, pací­fi­cos, uti­li­zan­do inclu­so avio­nes, armas prohi­bi­das, misi­les, bom­bas de fós­fo­ro. La agre­sión mili­tar ucra­nia­na fue res­pon­di­da por las fuer­zas de la mili­cia popu­lar de las Repú­bli­cas de Don­bass, de la Repú­bli­ca Popu­lar de Lugansk y la Repú­bli­ca Popu­lar de Donetsk. Duran­te 8 años, has­ta el 24 de febre­ro de 2022, Ucra­nia no esta­ble­ció nego­cia­ción nin­gu­na con los líde­res del Don­bass, ni pro­por­cio­nó alter­na­ti­vas a una solu­ción mili­tar al con­flic­to. Quién siem­bra vien­tos… reco­ge tempestades.

¿Qué crees que es nece­sa­rio para lograr la paz?

Ucra­nia debe reco­no­cer que los resi­den­tes de Don­bass y Cri­mea tie­nen dere­cho a tener sus pro­pias opi­nio­nes, sus pro­pias opcio­nes polí­ti­cas. Ucra­nia debe res­pe­tar los dere­chos de la pobla­ción rusa en su terri­to­rio, el dere­cho a la edu­ca­ción en su pro­pio idio­ma y el dere­cho a la libre deter­mi­na­ción de sus territorios.

El pre­si­den­te ucra­niano Volodymyr Zelensky pue­de dete­ner el derra­ma­mien­to de san­gre si reco­no­ce la elec­ción de Don­bass y Cri­mea, prohí­be las orga­ni­za­cio­nes de ultra­de­re­cha nacio­na­lis­ta en Ucra­nia, y garan­ti­za los dere­chos de los rusos en el este país. El des­acuer­do de Zelensky con estas pro­pues­tas mues­tra una vez más que Ucra­nia es un esta­do nacio­na­lis­ta que no res­pe­ta los prin­ci­pios demo­crá­ti­cos básicos.

¿Hay posi­bi­li­dad de reconciliación?

La recon­ci­lia­ción no solo es posi­ble, sino que suce­de­rá, con segu­ri­dad. Esta gue­rra ha abier­to los ojos de muchos ucra­nia­nos al hecho de que no son amos de su pro­pia tie­rra, sino rehe­nes de nacio­na­lis­tas arma­dos. El ejér­ci­to ucra­niano evi­ta de todas las mane­ras posi­bles la eva­cua­ción de civi­les de la zona de com­ba­te: no infor­ma sobre los corre­do­res huma­ni­ta­rios acor­da­dos, y dis­pa­ra con­tra aque­llos que inten­tan irse. Ade­más, el ejér­ci­to ucra­niano ata­có varias ciu­da­des libe­ra­das con misi­les Toch­ka U. Los ata­ques no esta­ban diri­gi­dos a obje­ti­vos mili­ta­res, sino a zonas resi­den­cia­les y luga­res con­cu­rri­dos. Qui­zá esta expe­rien­cia ayu­de a los ucra­nia­nos a dar­se cuen­ta de que no vale la pena defen­der a un esta­do nazi y que nece­si­tan cons­truir sus vidas sobre otros cimientos.

¿Cómo te ima­gi­nas el esce­na­rio del posconflicto?

Como dijo el pre­si­den­te ruso, con la des­mi­li­ta­ri­za­ción com­ple­ta y la des­na­zi­fi­ca­ción de Ucrania.

¿Cuál es tu opi­nión sobre el papel de la mujer, des­de tu pro­pia experiencia?

En la gue­rra, la agen­da de géne­ro no es rele­van­te. Para estar en con­tra del nazis­mo, con­tra el hecho de que se mate a per­so­nas de otras opi­nio­nes polí­ti­cas, de otra cul­tu­ra, no impor­ta si se es mujer u hom­bre. En la gue­rra, es impor­tan­te no solo sobre­vi­vir, sino enten­der que la vida de otras per­so­nas depen­de de ti: la de tus cama­ra­das, tus hijos, tus com­pa­trio­tas. Y en la gue­rra, las muje­res, como los hom­bres, se movi­li­zan, depen­dien­do del lugar don­de estén. Las muje­res aho­ra tam­bién están luchan­do en el fren­te y en la reta­guar­dia, sean una enfer­me­ra, un maes­tro, una poe­ta como yo o un fran­co­ti­ra­dor en pri­me­ra línea.

¿Qué opi­nas de la vio­len­cia con­tra las muje­res duran­te este conflicto?

La gue­rra de Ucra­nia con Don­bass ha deja­do a muchos niños y niñas huér­fa­nos y a muchas muje­res viu­das. La vida coti­dia­na, tan frá­gil, ha sido barri­da por el fue­go de la arti­lle­ría enemi­ga. El ejér­ci­to ucra­niano ha come­ti­do muchos crí­me­nes de gue­rra, inclu­so con­tra mujeres.

¿Y qué pien­sas sobre la pro­pa­gan­da, los bulos y las noti­cias falsas?

Sé cómo los medios de comu­ni­ca­ción occi­den­ta­les retra­tan el con­flic­to entre Ucra­nia y Don­bass, así como la ope­ra­ción espe­cial de Rusia para des­na­zi­fi­car Ucra­nia. La ima­gen es extre­ma­da­men­te uni­la­te­ral, pla­ga­da de mani­pu­la­cio­nes, de cen­su­ra direc­ta: los sitios web de Rusia y Don­bass están blo­quea­dos, la trans­mi­sión de cana­les rusos está prohi­bi­da. Por lo tan­to, agra­dez­co esta la opor­tu­ni­dad de hablar sobre lo que está suce­dien­do aquí, en las pági­nas de esta publicación.

¿Y por últi­mo, qué papel tie­nen los movi­mien­tos de muje­res y los pape­les polí­ti­cos que tie­nen en esta guerra?

En el mun­do occi­den­tal, el movi­mien­to femi­nis­ta ya no está a la van­guar­dia del pro­gre­so. Las muje­res son lla­ma­das “cuer­pos mens­truan­tes”, son exclui­das del pro­ce­so cul­tu­ral por hablar en Twit­ter como J.K. Row­ling, o injus­ta­men­te apar­ta­das de espa­cios como el depor­te, como ocu­rrió recien­te­men­te con la pati­na­do­ra artís­ti­ca rusa Kami­la Valie­va. ¡Y el movi­mien­to femi­nis­ta no hace nada para pro­te­ger­las, sino que se soli­da­ri­za con sus per­se­gui­do­res! Por lo tan­to, el papel del movi­mien­to femi­nis­ta en Occi­den­te es pura­men­te deco­ra­ti­vo: jus­ti­fi­ca el deseo de poder de cier­tos gru­pos que se escon­den detrás de los intere­ses de las mujeres.

En la gue­rra, cuan­do se mira la muer­te de fren­te, todos estos jue­gos y dispu­tas por el esta­tus en la jerar­quía social pier­den su sig­ni­fi­ca­do. Y el pro­pó­si­to de sal­var, ayu­dar y apo­yar se vuel­ve lo úni­co importante.

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