El pol­vo­rín ucra­niano y la mecha

Roger Wic­ker, miem­bro de la Comi­sión de Ser­vi­cios Arma­dos del Sena­do esta­dou­ni­den­se, decla­ró el 8 de diciem­bre a Fox News que no exclu­ye una inter­ven­ción mili­tar direc­ta de Esta­dos Uni­dos con­tra Rusia para «defen­der Ucra­nia». Sin que el entre­vis­ta­dor se lo pre­gun­ta­ra, el sena­dor agregó:

«Uste­des saben que noso­tros no exclui­mos la acción nuclear en pri­mer uso».

En otras pala­bras, este sena­dor esta­dou­ni­den­se dijo que Esta­dos Uni­dos podría deci­dir ser el pri­me­ro en recu­rrir al arma nuclear. Esto es un men­sa­je a Mos­cú sobre la deter­mi­na­ción de Esta­dos Uni­dos en cuan­to a res­pal­dar un posi­ble ata­que de Kiev con­tra los rusos de la región de Don­bass. En las men­tes de quie­nes des­de 2014 han veni­do uti­li­zan­do con­tra Rusia la estra­te­gia de la ten­sión, ese tipo de ata­que sería siem­pre una opción ganadora.

Mos­cú ten­dría dos posi­bi­li­da­des: no inter­ve­nir mili­tar­men­te en defen­sa de los rusos del Don­bass, per­mi­tien­do que estos se vie­sen des­bor­da­dos por el ata­que ucra­niano con apo­yo de la OTAN y obli­ga­dos a bus­car refu­gio en Rusia –lo cual sería un trau­ma para Rusia, sobre todo en el plano interno– o inter­ve­nir mili­tar­men­te para dete­ner el ata­que ucra­niano, expo­nién­do­se así a la con­de­na inter­na­cio­nal bajo la acu­sa­ción de haber agre­di­do e inva­di­do un Esta­do soberano.

Los gene­ra­les ucra­nia­nos han adver­ti­do que no esta­rían en con­di­cio­nes de «repe­ler las tro­pas rusas sin una trans­fu­sión masi­va de ayu­da mili­tar de Occi­den­te». Esa «trans­fu­sión» ya ha comen­za­do. Esta­dos Uni­dos, que ya ha entre­ga­do a Kiev una ayu­da mili­tar de 2.500 millo­nes de dóla­res, le entre­gó ade­más, en noviem­bre, otras 88 tone­la­das de muni­cio­nes como par­te de un «paque­te» de 60 millo­nes de dóla­res, que inclu­ye tam­bién misi­les Jave­lin, ya des­ple­ga­dos con­tra los rusos del Don­bass. Simul­tá­nea­men­te, Esta­dos Uni­dos ha envia­do a Ucra­nia más de 150 con­se­je­ros mili­ta­res que, jun­to a una doce­na de alia­dos de la OTAN, en reali­dad diri­gen las ope­ra­cio­nes ucranianas.

La situa­ción es toda­vía más explo­si­va dado el hecho que Ucra­nia –aún téc­ni­ca­men­te país socio pero de hecho ya miem­bro de la alian­za atlán­ti­ca– podría ser acep­ta­da ofi­cial­men­te como el miem­bro núme­ro 31 de la OTAN. Por con­si­guien­te, a la luz del artícu­lo 5 del Tra­ta­do del Atlán­ti­co Nor­te, los otros 30 miem­bros de la OTAN debe­rían inter­ve­nir mili­tar­men­te en el Don­bass para apo­yar a Ucra­nia con­tra Rusia.

El minis­te­rio ruso de Exte­rio­res ha soli­ci­ta­do a la OTAN no admi­tir a Ucra­nia, para no agra­var la ten­sión mili­tar y polí­ti­ca en Euro­pa, y recor­dó que des­de el fin de la gue­rra fría Rusia ha reci­bi­do reite­ra­da­men­te garan­tías de que el espa­cio de acción y las fuer­zas mili­ta­res de la alian­za atlán­ti­ca no avan­za­rían ni un paso hacia el este. Tam­bién recor­dó que esas pro­me­sas no se han respetado.

El minis­te­rio ruso de Exte­rio­res pro­pu­so des­pués a la OTAN abrir nego­cia­cio­nes para alcan­zar acuer­dos a lar­go pla­zo que impi­dan tan­to la ulte­rior expan­sión de la alian­za hacia el este como el des­plie­gue de sis­te­mas de armas en zonas de cer­ca­nía inme­dia­ta al terri­to­rio ruso. El 10 de diciem­bre, la OTAN recha­zó esa pro­po­si­ción por boca de su secre­ta­rio gene­ral, Jens Stol­ten­berg, quien decla­ró seca­men­te que «la rela­ción de la OTAN con Ucra­nia se deci­di­rá entre los 30 miem­bros de la OTAN y Ucra­nia, y por nadie más».

Inme­dia­ta­men­te des­pués, el 13 de diciem­bre, los minis­tros de Exte­rio­res del G7 (Esta­dos Uni­dos, Cana­dá, Rei­no Uni­do, Fran­cia, Ale­ma­nia, Ita­lia y Japón) y el Alto Repre­sen­tan­te de la Unión Euro­pea, reu­ni­dos en Liver­pool, decla­ra­ron estar «uni­dos en la con­de­na del for­ta­le­ci­mien­to mili­tar de Rusia y de su retó­ri­ca agre­si­va hacia Ucra­nia» y agre­ga­ron que «Rusia no debe tener duda algu­na sobre el hecho que una ulte­rior agre­sión mili­tar con­tra Ucra­nia ten­dría como res­pues­ta con­se­cuen­cias masi­vas y gra­ves costos».

Mien­tras tan­to, Fin­lan­dia, miem­bro de la Unión Euro­pea y acti­vo socio de la OTAN con­tra Rusia, anun­cia la com­pra de 64 avio­nes de com­ba­te F‑35A a Lockheed Mar­tin a un cos­to de 8.400 millo­nes de euros, suma que se ele­va a 10.000 millo­nes al agre­gar el cos­to de la infra­es­truc­tu­ra nece­sa­ria para esos apa­ra­tos. El gobierno fin­lan­dés ten­drá que dedi­car tam­bién otros 10.000 millo­nes de euros al man­te­ni­mien­to y la moder­ni­za­ción de esos avio­nes de com­ba­te de fabri­ca­ción estadounidense.

Esos 64 avio­nes de com­ba­te F‑35A, con capa­ci­da­des de ata­que nuclear, serán des­ple­ga­dos cer­ca de la fron­te­ra de Rusia, a solo 200 kiló­me­tros de San Peters­bur­go, y esta­rán de hecho bajo las órde­nes de Esta­dos Uni­dos, que, como aca­ba de recor­dar­lo el sena­dor esta­dou­ni­den­se, no exclu­ye ser el pri­me­ro en recu­rrir a las armas nucleares.

Man­lio Dinucci

15 de diciem­bre de 2021

Fuen­te: Il Mani­fes­to (Ita­lia)

Tra­du­ci­do al espa­ñol por Red Vol­tai­re a par­tir de la ver­sión al fran­cés de Marie-Ange Patrizio.

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