Arga­la eta eus­kal marxismo

Nota: ponen­cia para el deba­te sobre Arga­la el 22/​12/​2021 en Aze­ba­rri kul­tur elkar­tea a las 19h.

«Un revo­lu­cio­na­rio no debe limi­tar­se a explo­tar las con­tra­dic­cio­nes y las posi­bi­li­da­des de una situa­ción con­cre­ta pre­sen­te. Debe ade­más de ello tra­tar cons­cien­te­men­te de crear fenó­me­nos nue­vos, debe cons­cien­te­men­te esfor­zar­se por alte­rar y ace­le­rar el con­tex­to para pre­ci­pi­tar situa­cio­nes revo­lu­cio­na­rias.»1

«Al paso de los años, algo así nos ha ocu­rri­do con Arga­la, del que pode­mos decir que, sin estar, está. Y que, habién­do­se ido para siem­pre, se ha que­da­do de múl­ti­ples mane­ras, según la ima­gi­na­ción de cada cual que, a su modo, lo recrea. Y que, en el futu­ro, otros ven­drán que se harán ima­gi­nar lo mis­mo. Por­que es evi­den­te que nada de lo que acon­te­ció ha sido inú­til, y siem­pre hay manos ami­gas que reco­gen los hilos y siguen enri­que­cien­do el pro­yec­to y tejien­do la his­to­ria. Esta otra his­to­ria ocul­ta de los pue­blos que no se escri­be casi nun­ca.»2

¿Por qué Arga­la está sin estar? ¿Por qué es tan impor­tan­te recu­pe­rar la his­to­ria y con ella la vigen­cia del mar­xis­mo en Eus­kal Herria? Alguien dirá doc­ta­men­te que Arga­la, el mar­xis­mo y las pala­bras de Eva ya no tie­nen sen­ti­do por­que la socie­dad ha cam­bia­do tan­to que está supe­ra­da la tota­li­dad del pro­yec­to inde­pen­den­tis­ta y socia­lis­ta por el que lucha­ron. Noso­tros pre­gun­ta­mos si está supe­ra­da esta cita de fina­les de los años 60: «La con­cien­cia­ción del pue­blo es un pro­ce­so colec­ti­vo dado a tra­vés de prác­ti­cas par­cia­les; y el inten­tar dicha con­cien­cia­ción a tra­vés úni­ca­men­te de cur­si­llos los fines de sema­na es una idea dig­na de una social­de­mo­cra­cia tan pru­den­te que es fácil ver deba­jo de esa pru­den­cia un mie­do insu­pe­ra­ble y una auto jus­ti­fi­ca­ción per­fec­ta […] Y aquel que no quie­re arries­gar­se a nada es que nada quie­re hacer por su pue­blo y por tan­to, está apo­yan­do al opre­sor. Nadie está al mar­gen de la polí­ti­ca, o se hace la polí­ti­ca del opri­mi­do, o se hace la polí­ti­ca del opre­sor, aun­que sea pasi­va­men­te […] hoy en día solo es aber­tza­le aquel que hace TODOS LOS DÍAS COSAS CONCRETAS por la libe­ra­ción nacio­nal»3.

El mar­xis­mo, Arga­la, Eva…, vuel­ven –nun­ca se fue­ron, en reali­dad – , por­que hoy la injus­ti­cia y las con­tra­dic­cio­nes capi­ta­lis­tas son más bru­ta­les que nun­ca antes por­que hoy con­flu­yen en una siner­gia explo­si­va de cri­sis que pare­cían impo­si­bles4. Es por esto que ya en diciem­bre de 2018 vol­vi­mos a deba­tir sobre la actua­li­dad de Arga­la5 y en mayo de 2021 repa­sa­mos la vigen­cia de Eva Forest6. ¿Por qué tam­bién Eva está sin estar? Ella se ade­lan­tó a nues­tra pre­gun­ta: «Por­que es evi­den­te que nada de lo que acon­te­ció ha sido inú­til, y siem­pre hay manos ami­gas que reco­gen los hilos y siguen enri­que­cien­do el pro­yec­to y tejien­do la his­to­ria. Esta otra his­to­ria ocul­ta de los pue­blos que no se escri­be casi nunca».

En este tiem­po se han agra­va­do las con­tra­dic­cio­nes del capi­ta­lis­mo has­ta tal pun­to que en enero de 2020 se hizo una Huel­ga Gene­ral en Eus­kal Herria. Bien pron­to tras la impo­si­ción del con­fi­na­mien­to espe­cial­men­te dise­ña­do con­tra el pro­le­ta­ria­do, sec­to­res de izquier­da vas­ca reini­cia­ban la lucha superan­do el des­gas­te sub­je­ti­vo –la lla­ma­da «nue­va estra­te­gia» – , y los gol­pes obje­ti­vos capi­ta­lis­tas. No en bal­de un rigu­ro­so estu­dio hecho públi­co en enero de 2021 con­fir­ma­ba que «no es un tópi­co»7 el dicho de que Eus­kal Herria es uno de los pue­blos más combativos.

Y aho­ra, como un dato más que con­fir­ma esta recu­pe­ra­ción, vol­ve­mos a Arga­la cuan­do el pano­ra­ma está bas­tan­te más abier­to a todas las con­tra­dic­cio­nes de la lucha de cla­ses que el de fina­les de 2018, entre ellas las muy nega­ti­vas de que se hayan esfu­ma­do por aho­ra las espe­ran­zas de orga­ni­zar pron­ta­men­te una masi­va Huel­ga Gene­ral que supere a la de enero de 2020. Has­ta la fábri­ca de ideo­lo­gía social­de­mó­cra­ta, la Fun­da­ción Ebert8, ha teni­do que reco­no­cer el aumen­to de las «pro­tes­tas ciu­da­da­nas glo­ba­les», lo que con­cuer­da con y a la vez ayu­da a com­pren­der la «bru­tal»9 mili­ta­ri­za­ción repre­si­va en ascen­so, que en el Esta­do espa­ñol se come ya el 20% del gas­to públi­co pre­su­pues­ta­do10 por el Gobierno «pro­gre­sis­ta» apo­ya­do por EH Bil­du, en ple­na pan­de­mia11.

Arga­la apli­ca­ba muy bien la dia­léc­ti­ca de lo uni­ver­sal, lo par­ti­cu­lar y lo sin­gu­lar, por ejem­plo, al simul­ta­near el con­cep­to amplio y fle­xi­ble de ETA como lar­go fenó­meno his­tó­ri­co12 de masas tra­ba­ja­do­ras, con el más con­cre­to y pre­ci­so de ETA como orga­ni­za­ción con suce­si­vas direc­cio­nes y esci­sio­nes. Posi­ble­men­te sea en el «tes­ta­men­to»13, pre­mo­ni­tor en tan­tos sen­ti­dos, en don­de su domi­nio de la dia­léc­ti­ca apa­rez­ca en cru­do al sos­te­ner entre otras cosas que la izquier­da espa­ño­la no pue­de enten­der las dife­ren­cias que exis­ten entre la lucha de cla­ses en Eus­kal Herria y en el Esta­do por­que se lo impi­de su nacio­na­lis­mo espa­ñol. Tam­po­co lo podía enten­der la escin­di­da VI Asam­blea, decla­ra­da ile­gal, por­que, entre otros erro­res, apli­ca­ba «una copia exac­ta» de la solu­ción de Lenin a las opre­sio­nes nacio­na­les del zaris­mo, que obvia­men­te sir­vie­ron allí pero no para Eus­kal Herria.

Arga­la no cri­ti­ca­ba a Lenin sino a los mar­xis­tas espa­ño­les y vas­cos, y por exten­sión a los fran­ce­ses, inca­pa­ces de apli­car el tre­men­do poten­cial heu­rís­ti­co de la dia­léc­ti­ca leni­nis­ta. Su crí­ti­ca, que se exten­día tam­bién a la Ofi­ci­na Polí­ti­ca escin­di­da en 1966, era asu­mi­da por la mili­tan­cia aber­tza­le por­que la expe­rien­cia des­de la pri­me­ra acep­ta­ción del socia­lis­mo en 1964 has­ta la asun­ción del comu­nis­mo en 1973, les ense­ñó el error estra­té­gi­co que supo­ne negar que Eus­kal Herria era –y es– un mar­co autó­no­mo de lucha nacio­nal de cla­se. La VI Asam­blea ofi­cial cele­bra­da en 1973 afir­ma que «ETA aspi­ra a deve­nir van­guar­dia orga­ni­za­da de nues­tra cla­se, de la cla­se tra­ba­ja­do­ra vas­ca, y, a tra­vés suyo, de todo nues­tro pue­blo»14.

Tam­bién: «Son pre­ci­sa­men­te el pro­le­ta­ria­do y sus van­guar­dias las que no deben per­mi­tir que la peque­ña bur­gue­sía se haga con la direc­ción de la lucha de LIBERACIÓN NACIONAL por­que abor­ta­ría así el pro­ce­so revo­lu­cio­na­rio, con­vir­tien­do la revo­lu­ción pro­le­ta­ria en un refor­mis­mo peque­ño bur­gués»15, que de triun­far: «no dura­ría en ani­qui­lar­nos»16, por­que «para el PNV lo pri­me­ro es el orden»17, por lo que su enemi­go prin­ci­pal es la revo­lu­ción socia­lis­ta vasca.

La lucha de cla­ses es expli­ca­da de esta for­ma en el docu­men­to que rei­vin­di­ca el arres­to de un empre­sa­rio: «[…] como tan­tos otros vas­cos per­te­ne­cien­tes a la bur­gue­sía roba la plus­va­lía a sus tra­ba­ja­do­res y explo­ta a estos su fuer­za de tra­ba­jo al míni­mo pre­cio. ¿Se le pue­de jus­ti­fi­car el ser explo­ta­dor a Zaba­la por ser vas­co? ¿No es cier­to que otros capi­ta­lis­tas vas­cos, median­te estas crí­ti­cas tra­ten de jus­ti­fi­car sus méto­dos ampa­rán­do­se en su vas­quis­mo o en su nava­rris­mo? ¿No es cier­to que diri­gen­tes y coti­zan­tes del PNV son capi­ta­lis­tas? ¿Nos impor­ta algo a noso­tros el que Zaba­la per­fec­ta­men­te pudie­ra coti­zar eco­nó­mi­ca­men­te a movi­mien­tos bur­gue­ses y cho­vi­nis­tas? Sí, nos impor­ta que ocu­rra eso para que el PTV –pue­blo tra­ba­ja­dor vas­co– vea cla­ro y ani­qui­le a esos con­tra-revo­lu­cio­na­rios. Los diri­gen­tes y cola­bo­ra­do­res de la dere­cha vas­ca son unos explo­ta­do­res y “ven­de-obre­ros”, capi­ta­lis­tas pater­na­lis­tas»18.

Espe­cial valor para el tema que tra­ta­mos tie­nen estas pala­bras: «Como revo­lu­cio­na­rios comu­nis­tas que somos, lucha­mos con­tra toda opre­sión: lucha­mos pues con­tra la opre­sión nacio­nal. Y, por ello mis­mo, esta­mos por la inde­pen­den­cia de Eus­ka­di, por un Esta­do Socia­lis­ta Vas­co»19. Y tam­bién: «Hay, pues, una prác­ti­ca dia­ria de esa opción comu­nis­ta que con­sis­te en desa­rro­llar nues­tra pro­pia cul­tu­ra den­tro de la liber­tad y la fra­ter­ni­dad. Pero hay algo más: la exis­ten­cia del poder de las cla­ses domi­nan­tes. La opción comu­nis­ta obli­ga tam­bién a la prác­ti­ca dia­ria de la lucha de cla­ses, en las fábri­cas, en las ciu­da­des y los cam­pos, en la lucha ideo­ló­gi­ca y en la lucha arma­da»20, opción comu­nis­ta que será con­cre­ta­da de esta for­ma: «Es por eso que nues­tra orga­ni­za­ción ha de esta­ble­cer una línea cla­ra y con­tri­buir pode­ro­sa­men­te a la toma del poder por el pue­blo en armas»21.

En 1976 se escri­bió: «La úni­ca razón que tene­mos para orien­tar la cons­truc­ción de un par­ti­do uni­fi­ca­do, se encuen­tra en la his­to­ria del socia­lis­mo aber­tza­le y la posi­bi­li­dad prác­ti­ca de poder ele­var a cuer­po teó­ri­co, un mar­xis­mo nacio­nal vas­co capaz de estruc­tu­rar y dar cohe­sión revo­lu­cio­na­ria, en una mis­ma orga­ni­ci­dad, a lo que en cual­quier otra situa­ción euro­pea o de país indus­tria­li­za­do hace déca­das que se pre­sen­ta como divi­di­do: el socia­lis­mo y el comu­nis­mo»22. En ese mis­mo deba­te y con poca ante­la­ción se había defen­di­do la nece­si­dad de que el par­ti­do debie­ra «dotar­se de una teo­ría cien­tí­fi­ca de cono­ci­mien­to dia­léc­ti­co»23. No era la pri­me­ra vez que se emplea­ba explí­ci­ta­men­te la dia­léc­ti­ca: por ejem­plo, en 1974 la ley de la nega­ción de la nega­ción apa­re­ce bri­llan­te­men­te expues­ta al mar­car el sal­to cua­li­ta­ti­vo que sepa­ra el pobre anti­fran­quis­mo de la izquier­da esta­ta­lis­ta, de la estra­te­gia comu­nis­ta de crear un Esta­do Socia­lis­ta Vas­co24. Y des­de muy pron­to se apli­ca­ba a la prác­ti­ca la crí­ti­ca mar­xis­ta de la alie­na­ción y de la ideo­lo­gía «en pro de la des­alie­na­ción total del hom­bre»25.

Hemos recu­rri­do a muy pocas refe­ren­cias de las muchas dis­po­ni­bles sobre el mar­xis­mo vas­co que, en reali­dad, empe­zó a per­ge­ñar­se a comien­zos de la déca­da de 1920 siem­pre en pug­na con las izquier­das nacio­na­lis­tas espa­ño­las que, por igno­ran­cia o por esta­ta­lis­mo o por ambas a la vez, recha­za­ban las ideas de Marx y Engels de res­pe­to a las luchas obre­ras y popu­la­res de las nacio­nes opri­mi­das, exi­gen­cia de res­pe­to que se fue inten­si­fi­can­do con los años. Lo que más tar­de se defi­ni­ría como «nacio­na­li­za­ción» del mar­xis­mo, ya fue expues­to nada menos que por el inter­na­cio­na­lis­ta Trots­ki al des­cri­bir a Lenin como el pro­to­ti­po de la nación rusa:

A pri­me­ra vis­ta pudie­ra pare­cer ines­pe­ra­da esta carac­te­rís­ti­ca de Lenin como «nacio­nal», y sin embar­go en el fon­do es algo com­ple­ta­men­te obvio. Para poder diri­gir un cam­bio radi­cal como el que tie­ne lugar en Rusia, nun­ca antes cono­ci­do en la his­to­ria de los pue­blos, hace fal­ta evi­den­te­men­te una cone­xión orgá­ni­ca indi­so­lu­ble con las prin­ci­pa­les fuer­zas del pue­blo, una cone­xión que sur­ge de la pro­fun­di­dad de las raí­ces. Lenin per­so­ni­fi­ca al pro­le­ta­ria­do ruso, una cla­se joven que polí­ti­ca­men­te tal vez no sea más vie­ja que el pro­pio Lenin, una cla­se pro­fun­da­men­te nacio­nal, pues en ella se resu­me toda la evo­lu­ción ante­rior de Rusia, en ella ya todo el futu­ro de Rusia, con ella vive y mue­re la nación rusa. […] En los cami­nos des­co­no­ci­dos y aún no estu­dia­dos por la cien­cia, en los que el hom­bre alcan­za toda su dimen­sión, Lenin extra­jo de lo nacio­nal todo lo que nece­si­ta­ba para la acción revo­lu­cio­na­ria más enér­gi­ca en la his­to­ria de la huma­ni­dad. Pre­ci­sa­men­te por­que la revo­lu­ción social, que des­de hace tiem­po tie­ne ya su expre­sión teó­ri­ca inter­na­cio­nal, encuen­tra en Lenin su per­so­ni­fi­ca­ción nacio­nal por pri­me­ra vez, se con­vir­tió él –en el ver­da­de­ro sen­ti­do de la pala­bra– en el guía del pro­le­ta­ria­do mun­dial26.

Lenin expre­sa­ba el «carác­ter nacio­nal» del pue­blo ruso que reco­no­cía el dere­cho a la inde­pen­den­cia de las nacio­nes que opri­mía el zaris­mo. Lenin se enfren­tó a muer­te al nacio­na­lis­mo gran-ruso que nega­ba ese dere­cho o lo reba­ja­ría mucho en la Cons­ti­tu­ción sovié­ti­ca de 1936. Como en todos los pue­blos, tam­bién en Rusia el avan­ce de la pro­pie­dad pri­va­da des­tro­zó los códi­gos de ayu­da mutua y reci­pro­ci­dad soli­da­ria con­sus­tan­cia­les a la extin­ta pro­pie­dad comu­nal. La esci­sión entre pro­pie­ta­rios y empo­bre­ci­dos debi­do al desa­rro­llo de la eco­no­mía mer­can­til fue denun­cia­da Demó­cri­to (−460÷−370): «Quien se halla ente­ra­men­te domi­na­do por la rique­za nun­ca podría ser jus­to». «Vuel­ven muchos la espal­da a los ami­gos cuan­do de la abun­dan­cia caen en la pobre­za». «La pobre­za en una demo­cra­cia es pre­fe­ri­ble al lla­ma­do bien­es­tar de manos de los pode­ro­sos, en la mis­ma medi­da en que la liber­tad lo es a la escla­vi­tud»; y por no exten­der­nos: «Es pre­ci­so dar­se cuen­ta de que la vida huma­na es frá­gil y efí­me­ra, sumi­da como está en la con­fu­sión de múl­ti­ples des­gra­cias e impo­ten­cias, de modo que uno debe preo­cu­par­se de una for­tu­na modes­ta, y la estre­chez medir­se en rela­ción con las nece­si­da­des»27.

En los pue­blos opri­mi­dos el «carác­ter nacio­nal» de Lenin es apli­ca­ble a Arga­la y a las y los comu­nis­tas que luchan por la liber­tad de su nación tra­ba­ja­do­ra, con­cep­to emplea­do por Marx, que saben que «su» bur­gue­sía ven­de su «ideal nacio­nal» al Esta­do ocu­pan­te. Por ejem­plo, Vic­tor Kier­man estu­dió la com­ple­ji­dad enma­ra­ña­da de fac­to­res múl­ti­ples que mar­ca­ron los pro­ce­sos nacio­na­li­za­do­res en la Euro­pa del Este en bue­na par­te del siglo XIX bajo ocu­pa­ción oto­ma­na, y de entre todos ellos des­ta­ca la pasi­vi­dad de sus cla­ses domi­nan­tes que ape­nas arries­ga­ban sus for­tu­nas luchan­do por la inde­pen­den­cia de sus paí­ses, mien­tras que eran las cla­ses tra­ba­ja­do­ras orga­ni­za­das en gue­rri­llas la que sí arries­ga­ban sus vidas y sus esca­sos bie­nes28.

Una de las mejo­res expli­ca­cio­nes teó­ri­cas del por­qué es el pue­blo tra­ba­ja­dor –tér­mino emplea­do por Lenin en 1900 a favor del dere­cho de Chi­na de matar zaris­tas en defen­sa de su inde­pen­den­cia– el que se sacri­fi­ca para recu­pe­rar sus dere­chos nacio­na­les, nos la ofre­ce Engels en 1894: «La gran indus­tria con­quis­ta tam­bién defi­ni­ti­va­men­te el mer­ca­do inte­rior para el capi­tal, pone fin a la peque­ña pro­duc­ción y a la eco­no­mía natu­ral de la fami­lia cam­pe­si­na que cubría por sí mis­ma sus pro­pias nece­si­da­des, eli­mi­na el inter­cam­bio direc­to entre los peque­ños pro­duc­to­res y pone a la nación ente­ra al ser­vi­cio del capi­tal»29. Eman­ci­par­se nacio­nal­men­te es inde­pen­di­zar­se de la ser­vi­dum­bre dic­ta­to­rial del capi­tal: «la des­alie­na­ción total del hom­bre» que veía­mos arri­ba solo es posi­ble en la inde­pen­den­cia socia­lis­ta y en el inter­na­cio­na­lis­mo pro­le­ta­rio, para rever­tir «la trans­for­ma­ción feti­chis­ta de la nación pro­le­ta­ria en nación bur­gue­sa», muy bien cri­ti­ca­da por J. Vera­za30.

En la Intro­duc­ción de 1924 a su obra clá­si­ca de 1907, Otto Bauer reco­no­ce que «esta­ba fas­ci­na­do» por Kant, reva­lo­ri­za el papel de la len­gua y de la cul­tu­ra del pue­blo opri­mi­do, afir­ma que sobre todo tras la revo­lu­ción de 1917, el pro­ble­ma nacio­nal en el Impe­rio Aus­tro-Hún­ga­ro «podía ser resuel­to tan solo por la diso­lu­ción del impe­rio», y sos­tie­ne que: «Quien com­pa­re entre sí el mar­xis­mo ale­mán, el labo­ris­mo inglés y el bol­che­vis­mo ruso, no se podrá cerrar al reco­no­ci­mien­to de que en cada nación la pecu­lia­ri­dad nacio­nal here­da­da con­fie­re a la ideo­lo­gía socia­lis­ta inter­na­cio­nal una espe­cie de con­fi­gu­ra­ción nacio­nal. Así como la cla­se obre­ra de cada país, cuan­to más se apro­xi­ma al poder, debe adap­tar cada vez más en su prác­ti­ca his­tó­ri­ca sus méto­dos de lucha a las sin­gu­la­ri­da­des del terreno de la lucha nacio­nal, tam­bién la ideo­lo­gía socia­lis­ta de la cla­se obre­ra, cuan­ta más cul­tu­ra asi­mi­la, entra en una vin­cu­la­ción cada vez más estre­cha con la espe­cial heren­cia cul­tu­ral de la nación»31.

En 1916, tras la relec­tu­ra de Hegel y antes de la auto­crí­ti­ca de Bauer de 1924, Lenin reco­no­ció que el aus­tría­co, si bien tenía el «pun­to fla­co» de la auto­no­mía nacio­nal-cul­tu­ral, tam­bién «razo­na muy acer­ta­da­men­te en una serie de cues­tio­nes impor­tan­tí­si­mas» y que «ha des­ta­ca­do con extra­or­di­na­ria exac­ti­tud el encu­bri­mien­to de la polí­ti­ca impe­ria­lis­ta con la ideo­lo­gía nacio­nal», y espe­cial­men­te, que tenía una visión «no eco­no­mi­cis­ta»32. Lue­go, Lenin apli­ca la dia­léc­ti­ca no eco­no­mi­cis­ta a la insu­rrec­ción irlan­de­sa de ese 1916 uti­li­zan­do la cate­go­ría de lo uni­ver­sal, lo par­ti­cu­lar y lo sin­gu­lar, y sin citar a James Con­nolly expo­ne de for­ma indi­rec­ta la diná­mi­ca hacia la «nacio­na­li­za­ción» del mar­xis­mo rea­li­za­da por J. Con­nolly: «El movi­mien­to nacio­nal irlan­dés, que tie­ne siglos a sus espal­das y ha pasa­do por dis­tin­tas eta­pas y com­bi­na­cio­nes de intere­ses de cla­se […] se ha mani­fes­ta­do en los com­ba­tes de calle de una par­te de la peque­ña bur­gue­sía urba­na y de una par­te de los obre­ros, […] Quien espe­re una revo­lu­ción social “pura”, no la verá jamás […] En ella par­ti­ci­pa­rán inevi­ta­ble­men­te par­tes de la peque­ña bur­gue­sía y de los obre­ros atra­sa­dos –sin esa par­ti­ci­pa­ción no es posi­ble una lucha de masas, no es posi­ble revo­lu­ción algu­na–»33.

J. Con­nolly tam­bién refle­ja­ba el «carác­ter nacio­nal» del pue­blo tra­ba­ja­dor con con­cien­cia irlan­de­sa, y por eso «nacio­na­li­zó» el mar­xis­mo en su con­tex­to, como Mariá­te­gui y Grams­ci según Móni­ca Bruck­mann: «La pro­duc­ción de un nue­vo con­jun­to de cate­go­rías en el seno del mar­xis­mo se habría dado cuan­do, en algu­nas socie­da­des, ha habi­do un pro­ce­so de apro­pia­ción inte­lec­tual de esta tra­di­ción y matriz, y este pen­sa­mien­to se ha enrai­za­do en el pro­ce­so y pro­ble­mas loca­les, que a par­tir de ello habrían teni­do una mayor inte­li­gi­bi­li­dad. Para Tapia, los más sig­ni­fi­ca­ti­vos desa­rro­llos de la teo­ría mar­xis­ta se han dado a tra­vés de gran­des nacio­na­li­za­cio­nes del mar­xis­mo, como la que han rea­li­za­do Lenin, Grams­ci y Mariá­te­gui»34.

Her­nán Ouvi­ña sos­tie­ne lo mis­mo en su tex­to sobre las apor­ta­cio­nes de René Zava­le­ta al pro­ce­so de «nacio­na­li­za­ción» del mar­xis­mo en Nues­tra­mé­ri­ca: «El cono­ci­mien­to de aque­llo que se pre­ten­de trans­for­mar reque­ri­rá por lo tan­to de un com­ple­jo pro­ce­so de apro­pia­ción crí­ti­ca o “nacio­na­li­za­ción” del mar­xis­mo en fun­ción de la lógi­ca del lugar, es decir, del terri­to­rio espe­cí­fi­co en el cual se lucha. No otro ejer­ci­cio pro­pu­sie­ron a su modo tan­to Grams­ci como Mariá­te­gui al plan­tear la nece­si­dad de tra­du­cir y ade­cuar la estra­te­gia glo­bal for­mu­la­da por la Inter­na­cio­nal Comu­nis­ta duran­te la pri­me­ra mitad de la déca­da del vein­te a la reali­dad espe­cí­fi­ca de cada socie­dad y región, encon­tran­do equi­va­len­tes sin omi­tir par­ti­cu­la­ri­da­des ni des­es­ti­mar ele­men­tos nove­do­sos»35.

Un mar­xis­mo «nacio­na­li­za­do» es la aren­ga de Fidel Cas­tro en 1961, momen­to crí­ti­co en el que se derro­ta­ba la inva­sión impe­ria­lis­ta: «¡Ade­lan­te cuba­nos! A con­tes­tar con hie­rro y fue­go a los bár­ba­ros que nos des­pre­cian y que pre­ten­den hacer­nos regre­sar a la escla­vi­tud. Ellos vie­nen a qui­tar­nos la tie­rra que la revo­lu­ción entre­gó a los cam­pe­si­nos y coope­ra­ti­vis­tas; noso­tros com­ba­ti­mos para defen­der la tie­rra de los cam­pe­si­nos y coope­ra­ti­vis­tas. Ellos vie­nen a qui­tar­nos de nue­vo las fábri­cas del pue­blo, los cen­tra­les del pue­blo, las minas del pue­blo; noso­tros com­ba­ti­mos por defen­der nues­tras fábri­cas, nues­tros cen­tra­les, nues­tras minas. Ellos vie­nen a qui­tar­les a nues­tros hijos, a nues­tras mucha­chas cam­pe­si­nas las escue­las que la revo­lu­ción les ha abier­to en todas par­tes; noso­tros defen­de­mos las escue­las de la niñez y del cam­pe­si­na­do. Ellos vie­nen a qui­tar­les al hom­bre y a la mujer negros la dig­ni­dad que la revo­lu­ción les ha devuel­to; noso­tros lucha­mos por man­te­ner a todo el pue­blo esa dig­ni­dad supre­ma de la per­so­na huma­na. Ellos vie­nen a qui­tar­les a los obre­ros sus nue­vos empleos; noso­tros com­ba­ti­mos por una Cuba libe­ra­da con empleo para cada hom­bre y mujer tra­ba­ja­do­res. Ellos vie­nen a des­truir la patria y noso­tros defen­de­mos la patria»36.

Arga­la fue impor­tan­te en la for­ma­ción del mar­xis­mo vas­co, pero no el úni­co. Ade­cuar el mar­xis­mo vas­co a las con­tra­dic­cio­nes actua­les y pre­vi­si­bles de la lucha nacio­nal de cla­se, es vital para que se ace­le­re el for­ta­le­ci­mien­to del inde­pen­den­tis­mo socia­lis­ta, tras el bajón tran­si­to­rio ya superado.

Iña­ki Gil de San Vicente

Eus­kal Herria, 19 de diciem­bre de 2021

  1. «Zutik nº 64/1974-Maiatza‑1», Docu­men­tos Y, Hor­da­go, Lur, Donos­tia 1981, tomo 15, p. 369.
  2. Eva Forest: «Arga­la en mi pai­sa­je», Arga­la, Txa­la­par­ta, Liza­rra 1999, p. 11.
  3. «Zutik nº 81»,Docu­men­tos Y, op. cit., tomo 8, pp. 89 – 91.
  4. https://​vien​to​sur​.info/​d​e​m​a​s​i​a​d​a​s​-​c​o​s​a​s​-​q​u​e​-​p​a​r​e​c​i​a​n​-​i​m​p​o​s​i​b​l​e​s​-​e​s​t​a​n​-​s​u​c​e​d​i​e​n​d​o​-​a​l​-​m​i​s​m​o​-​t​i​e​m​po/
  5. https://​www​.boltxe​.eus/​2​0​1​8​/​1​2​/​0​5​/​a​r​g​a​l​a​-​g​a​ur/
  6. https://​insur​gen​te​.org/​i​n​a​k​i​-​g​i​l​-​d​e​-​s​a​n​-​v​i​c​e​n​t​e​-​e​v​a​-​f​o​r​e​s​t​-​l​a​-​r​e​v​o​l​u​c​i​o​n​a​r​i​a​-​q​u​e​-​n​o​s​-​a​b​r​e​-​h​o​r​i​z​o​n​t​es/
  7. https://​rebe​lion​.org/​n​o​-​e​s​-​u​n​-​t​o​p​i​c​o​-​e​n​-​e​u​s​k​a​l​-​h​e​r​r​i​a​-​s​e​-​p​e​l​e​a​-​m​u​c​h​o​-​l​i​d​e​r​a​m​o​s​-​e​n​-​n​u​m​e​r​o​-​d​e​-​h​u​e​l​g​a​s​-​e​n​-​e​u​r​o​pa/
  8. https://​elpais​.com/​p​l​a​n​e​t​a​-​f​u​t​u​r​o​/​2​021 – 12-05/lo-que-vuelve-con-mas-fuerza-que-el-coronavirus-las-protestas-ciudadanas-globales.html
  9. https://​www​.publi​co​.es/​p​o​l​i​t​i​c​a​/​b​r​u​t​a​l​i​d​a​d​-​p​o​l​i​c​i​a​l​-​p​r​o​t​e​s​t​a​s​-​o​b​r​e​r​a​s​-​m​a​l​o​s​-​t​r​a​t​o​s​-​c​a​r​c​e​l​e​s​-​s​o​m​b​r​a​-​p​l​a​n​e​a​-​m​a​r​l​a​s​k​a​.​h​tml
  10. https://rebelion.org/1‑de-cada-5-euros-que-invierte-la-administracion-central-tienen-una-finalidad-militar/
  11. http://​cen​tre​de​las​.org/​w​p​-​c​o​n​t​e​n​t​/​u​p​l​o​a​d​s​/​2​0​2​1​/​1​2​/​i​n​f​o​r​m​e​5​0​_​G​a​s​t​o​M​i​l​i​t​a​r​R​e​a​l​2​0​2​2​_​C​A​S​T​_​D​E​F​.​pdf
  12. Arga­la: «Pró­lo­go a la edi­ción ori­gi­nal», Los vas­cos, de la nación al Esta­do, J. Apa­la­te­gi, Aste­ro, 2006.
  13. Arga­la: Auto­bio­gra­fía polí­ti­ca (https://​www​.mar​xists​.org/​e​s​p​a​n​o​l​/​a​r​g​a​l​a​/​a​r​g​a​l​a​1​.​htm).
  14. «Hautsi nº 4», Docu­men­tos Y, op. cit., tomo 16, p. 428.
  15. «Pun­tos míni­mos ideo­ló­gi­co de ETA», Docu­men­tos Y,op. cit., tomo 15, p. 117.
  16. «Zutik nº 67», Docu­men­tos Y, op. cit., tomo 16, p. 207.
  17. «Zutik nº 68», Docu­men­tos Y, op. cit., tomo 16, pp. 255 – 256.
  18. «Hautsi nº 3», Docu­men­tos Y, op. cit., tomo 16, p. 399.
  19. «Por qué esta­mos por un Esta­do Socia­lis­ta Vas­co», Docu­men­tos Y, op. cit., tomo 15, pp. 108 – 109.
  20. «El pro­le­ta­ria­do vas­co y la lucha de libe­ra­ción nacio­nal», Docu­men­tos Y, op. cit., tomo 15, p.139.
  21. «Vas­cuen­ce y revo­lu­ción vas­ca», Docu­men­tos Y, op. cit., tomo 17, p. 460.
  22. «Sobre socia­lis­mo aber­tza­le, mar­xis­mo nacio­nal vas­co e intro­duc­ción al par­ti­do polí­ti­co», Docu­men­tos Y, op. cit., tomo 18, p. 153.
  23. «Opción estruc­tu­ral de la orga­ni­za­ción polí­ti­co-mili­tar. Nues­tra opción estruc­tu­ral. Expe­rien­cias», Docu­men­tos Y, op. cit., tomo 18, p. 75.
  24. «La socie­dad del futu­ro», Docu­men­tos Y, op. cit., tomo 15, p. 421.
  25. «Ideo­lo­gía Ofi­cial de Y», Docu­men­tos Y, op. cit., tomo 7, p. 99.
  26. L. Trots­ki: «Lenin como carác­ter nacio­nal», Marx Aho­ra, Cien­cias Socia­les, La Haba­na, nº 242008, pp. 28 – 30.
  27. Demó­cri­to: «Frag­men­tos», De Tales a Demó­cri­to. Frag­men­tos pre­so­crá­ti­cos, Alian­za Edi­to­rial, Madrid 1988, nos 50, 101, 251, 285, pp. 302 – 326.
  28. Vic­tor Kier­man: «Impe­ria­lis­mo y revo­lu­ción», La revo­lu­ción en la his­to­ria, Crí­ti­ca, Bar­ce­lo­na 1990, pp. 173 – 174.
  29. F. Engels: «Com­ple­men­to al pró­lo­go», El Capi­tal, FCE, Méxi­co 1973, vol. III, p. 39.
  30. Jor­ge Vera­za Urtu­zuás­te­gui: Lucha por la Nación en la Glo­ba­li­za­ción, Para­dig­mas, Méxi­co 2005, pp. 135 – 136.
  31. Otto Bauer: La cues­tión de las nacio­na­li­da­des y la social­de­mo­cra­cia, Siglo XXI, Madrid 1979, pp. 5 – 21.
  32. V.I. Lenin: Balan­ce de la dis­cu­sión sobre la auto­de­ter­mi­na­ción, Obras com­ple­tas, Pro­gre­so, Mos­cú 1988, t. 30. p. 21 y ss.
  33. V.I. Lenin: Idem., t. 30, pp. 56 – 57.
  34. Móni­ca Bruck­mann: «José Car­los Mariá­te­gui y la pro­duc­ción de cono­ci­mien­to local», Marx Aho­ra, Cien­cias Socia­les, La Haba­na, nº 252008, p. 164.
  35. Her­nán Ouvi­ña: «Tra­duc­ción y nacio­na­li­za­ción del mar­xis­mo en Amé­ri­ca Lati­na. Un acer­ca­mien­to al pen­sa­mien­to polí­ti­co de René Zava­le­ta», OSAL (Bue­nos Aires: CLACSO), año XI, nº 28, noviem­bre, p. 199 http://​biblio​te​ca​vir​tual​.clac​so​.org​.ar/​a​r​/​l​i​b​r​o​s​/​o​s​a​l​/​o​s​a​l​2​8​/​1​2​O​u​v​i​n​a​.​pdf)
  36. Fidel Cas­tro: La Revo­lu­ción Cuba­na 19531962, ERA, Méxi­co 1975, p. 331.

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