Ecua­dor. La nue­va Ley Eco­nó­mi­ca: Otra vez el mono­po­lio bancario

Por Robertho Rose­ro Enrí­quez, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 14 de diciem­bre de 2021.

Aler­ta ante la Ley Eco­nó­mi­ca del gobierno de Lasso

La pri­me­ra Ley eco­nó­mi­ca urgen­te del pre­si­den­te Las­so, en medio de lim­bos jurí­di­cos, fue publi­ca­da en el regis­tro ofi­cial.[1] Las con­se­cuen­cias y los dile­mas que esta plan­tea­se van a obser­var en las medi­das y accio­nes que se tomen a futu­ro: la exo­ne­ra­ción del impues­to a las heren­cias, el posi­ble blan­queo de capi­ta­les en el exte­rior ‑no nece­sa­ria­men­te su repa­tria­ción- el aumen­to de impues­tos a las cla­ses medias, no así a las más ricas que tie­nen meca­nis­mos para evi­tar estos pagos, etc. Todos estos cam­bios en la par­te tri­bu­ta­ria. No obs­tan­te, son las refor­mas al Códi­go Orgá­ni­co Mone­ta­rio y Finan­cie­ro, las que deben encen­der las alar­mas del país, pues cau­sa­rían un esce­na­rio en que los mono­po­lios del sec­tor ban­ca­rio, nue­va­men­te vuel­ven a resur­gir, como ocu­rrió en 1999 y sus ya cono­ci­dos resul­ta­dos nefas­tos para la población.

Las refor­mas al Códi­go Orgá­ni­co Mone­ta­rio y Finan­cie­ro en la Ley imple­men­ta­da por el pre­si­den­te Las­so, en sus pun­tos noda­les, per­mi­te que no se decla­re la fina­li­dad de la acti­vi­dad finan­cie­ra, como ocu­rría con la nor­ma vigen­te: «pre­ser­var los depó­si­tos y aten­der las nece­si­da­des de finan­cia­mien­to para los obje­ti­vos de desa­rro­llo del país». En lugar de esto se enu­me­ra las ope­ra­cio­nes con­si­de­ra­das como finan­cie­ras. Por lo tan­to, en el regla­men­to pue­de esta­ble­cer­se que los ban­cos pue­dan tener acti­vi­da­des dife­ren­tes, algo muy gra­ve, en la déca­da de los 90’s fue lo que con­tri­bu­yó a la cri­sis finan­cie­ra y sus secue­las pos­te­rio­res, como fue la migra­ción y deba­cle del sis­te­ma finan­cie­ro nacional.

Y para con­fir­mar este pro­ce­so, en el artícu­lo 194 se cam­bia el nivel del capi­tal sus­cri­to que una per­so­na pue­de tener en una enti­dad finan­cie­ra (6% al 25%) y que le impe­di­ría ejer­cer acti­vi­da­des en otros sec­to­res de la eco­no­mía. De esa mane­ra, en al Códi­go Vigen­te se dice que:

se deno­mi­na a una per­so­na, natu­ral o jurí­di­ca, con pro­pie­dad patri­mo­nial con influen­cia a aque­lla que tie­ne al menos el 6% del capi­tal sus­cri­to y paga­do de una ins­ti­tu­ción finan­cie­ra. Una per­so­na con pro­pie­dad patri­mo­nial con influen­cia tie­ne prohi­bi­ción de rea­li­zar ope­ra­cio­nes vin­cu­la­das con ins­ti­tu­cio­nes finan­cie­ras, así como tie­ne prohi­bi­ción de ser accio­nis­ta de empre­sas que estén por fue­ra de la acti­vi­dad financiera.

Con el aumen­to del por­cen­ta­je del 6% al 25% pue­de des­en­ca­de­nar que el flu­jo de los recur­sos del país sea cana­li­za­do exclu­si­va­men­te a las pro­pias empre­sas de influen­cia del ban­co y pro­vo­car la imple­men­ta­ción de mono­po­lios, oli­go­po­lios, mis­mos que al lar­go pla­zo des­pla­zan a otros agen­tes pro­duc­ti­vos que, al no tener la mis­ma capa­ci­dad de finan­cia­mien­to son expul­sa­dos del mer­ca­do, lo que gene­ra pér­di­das de empleo y, a su vez, un mayor poder a estos acto­res del sec­tor finan­cie­ro. Sin embar­go, la situa­ción no ter­mi­na allí y estos mono­po­lios y oli­go­po­lios que se con­fi­gu­ren van a afec­tar a las per­so­nas, pues al ser for­ma­do­res de pre­cios van a obli­gar a los con­su­mi­do­res a acep­tar esos pre­cios, lo que afec­ta­rá el poder adqui­si­ti­vo de las per­so­nas. Esta situa­ción se encuen­tra pro­te­gi­da en la Cons­ti­tu­ción de la Repú­bli­ca del Ecua­dor, resul­ta­do de lo que ocu­rrió en la déca­da de los 90s en su artícu­lo 304 nume­ral 6, dado que la polí­ti­ca comer­cial tie­ne como obje­ti­vo: “Evi­tar las prác­ti­cas mono­pó­li­cas y oli­go­pó­li­cas, par­ti­cu­lar­men­te en el sec­tor pri­va­do, y otras que afec­ten el fun­cio­na­mien­to de los mercados.”

Esto sitúa en una encru­ci­ja­da al país, pues el con­tex­to apun­ta a lo que ya ocu­rrió en el país. Es impres­cin­di­ble estar aten­tos para que el sis­te­ma finan­cie­ro no ten­ga las mis­mas posi­bi­li­da­des de enri­que­cer­se, a cos­ta de la pobla­ción ecua­to­ria­na, todo ello apa­lan­ca­do en el mar­co de la Ley Eco­nó­mi­ca del pre­si­den­te Lasso.


[1] Al apli­car­se la figu­ra del “Minis­te­rio de la Ley”.

Fuen­te: Rebelión.

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