Cuba. Gran­ma: 65 años sur­can­do la historia

Por Rafael Cal­ci­nes, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 2 de diciem­bre de 2021. 

El 2 de diciem­bre de 1956 comen­zó a hacer­se reali­dad la fra­se “sere­mos libres o sere­mos már­ti­res”, pro­nun­cia­da por Fidel Cas­tro poco antes de que el yate Gran­ma ini­cia­ra una tra­ve­sía que cam­bió la his­to­ria de Cuba.

En la madru­ga­da de ese día 82 hom­bres, con su líder al fren­te, des­em­bar­ca­ron en una zona de man­gla­res en Las Colo­ra­das, apar­ta­do rin­cón de la actual pro­vin­cia de Gran­ma, en el orien­te de Cuba.

Los expe­di­cio­na­rios habían comen­za­do el 25 de noviem­bre una tor­tuo­sa tra­ve­sía des­de el puer­to de Tux­pan, en Méxi­co, a bor­do del Gran­ma, un yate cons­trui­do en 1943, que con­ta­ba con una eslo­ra de 19,25 metros y ape­nas cin­co de manga.

La nave podía embar­car a solo 20 per­so­nas, pero logró reci­bir en todos sus rin­co­nes a aque­llos jóve­nes, aper­tre­cha­dos con más ideas que arma­men­tos, y empe­ña­dos en libe­rar a Cuba de la tira­nía de Ful­gen­cio Batista.

Un año antes de comen­zar esa epo­pe­ya, tras salir de pre­si­dio por el asal­to al Cuar­tel Mon­ca­da de San­tia­go de Cuba, el pro­pio Fidel Cas­tro había ase­gu­ra­do que “como mar­tiano, pien­so que ha lle­ga­do la hora de tomar los dere­chos y no pedir­los, de arran­car­los en vez de men­di­gar­los. La pacien­cia cuba­na tie­ne límites”.

Para agre­gar más ade­lan­te, lapi­da­ria­men­te: “De via­jes como este no se regre­sa, o se regre­sa con la tira­nía des­ca­be­za­da a los pies».

Los ava­ta­res de la expe­di­ción son bien cono­ci­dos: un mar tor­men­to­so, rotu­ras en el motor de la dete­rio­ra­da nave y el sobre­pe­so que sopor­ta­ba hicie­ron más lar­go el tra­yec­to y retra­sa­ron la lle­ga­da, pre­vis­ta ini­cial­men­te para el 30 de noviembre.

Así coin­ci­di­ría con el levan­ta­mien­to arma­do de la pobla­ción de San­tia­go de Cuba, acción con­ce­bi­da en gran medi­da para des­viar la aten­ción de las fuer­zas mili­ta­res sobre el desembarco.

Sin embar­go, fra­ca­sa­do el enmas­ca­ra­mien­to, los expe­di­cio­na­rios se vie­ron ase­dia­dos por el ejér­ci­to y la avia­ción batis­tia­nas y a duras penas y con fuer­tes pér­di­das logra­ron lle­gar a la Sie­rra Maes­tra, la prin­ci­pal cade­na mon­ta­ño­sa de la isla.

Esos para­jes se con­vir­tie­ron en el esce­na­rio de la gue­rra de gue­rri­llas que se des­ató en los dos años siguien­tes en las mon­ta­ñas y lla­nos con un cre­cien­te apo­yo de la pobla­ción median­te la lucha clan­des­ti­na en las ciu­da­des, y que con­du­jo al triun­fo revo­lu­cio­na­rio del 1 de enero de 1959.

El yate Gran­ma devino así en el sím­bo­lo por anto­no­ma­sia de una Revo­lu­ción que no solo des­ca­be­zó a una dic­ta­du­ra, sino que logró libe­rar a Cuba de la depen­den­cia semi­co­lo­nial de Esta­dos Uni­dos duran­te más de medio siglo, reali­dad que Washing­ton no ha podi­do admi­tir y razón por la cual ha inten­ta­do a lo lar­go del tiem­po asfi­xiar a la isla por todos los medios a su alcance.

Sobre todo, uno tras otro los gobier­nos esta­dou­ni­den­ses apli­ca­ron y recru­de­cie­ron has­ta nive­les insos­pe­cha­dos un blo­queo eco­nó­mi­co, comer­cial y finan­cie­ro que per­du­ra has­ta hoy.

Tal polí­ti­ca, recha­za­da por la comu­ni­dad inter­na­cio­nal, no ha podi­do doble­gar a los cuba­nos a pesar de estar some­ti­dos a pri­va­cio­nes de todo tipo.

El Gran­ma es hoy la pie­za más pre­cia­da por su tras­cen­den­cia his­tó­ri­ca, entre las casi nue­ve mil que ate­so­ra el Museo de la Revo­lu­ción, uno de los más visi­ta­dos del país, encla­va­do en el otro­ra Pala­cio Pre­si­den­cial que aco­gie­ra a los gobier­nos de turno duran­te la pri­me­ra mitad del siglo XX.

Pero es, sobre todo, para­dig­ma de lucha y resis­ten­cia, y en tiem­pos de nue­vos retos, per­du­ra imba­ti­ble ante las olas del tiem­po, des­de la enor­me urna de cris­tal que lo res­guar­da en el Memo­rial que lle­va su nom­bre, en uno de los pun­tos más con­cu­rri­dos de La Haba­na, don­de repo­sa des­de hace ya 45 años.

Fuen­te: Pren­sa Latina

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