Argen­ti­na. Ojos de libertad

Por Eduar­do Latino, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 29 de sep­tiem­bre de 2021.

Unas líneas a las corri­das. Es vier­nes, tar­de, la noche se pre­sen­ta sin más. Una nue­va rue­da en el ciclo cons­tan­te de los días y las noches. Unas líneas rápi­das y urgen­tes. Pala­bras que se entre­mez­clan con el sen­tir. Han sido sema­nas don­de la des­es­pe­ran­za abre nue­vas puer­tas. Cam­bios de figu­ri­tas, que algo dicen de la vie­ja con­sig­na: figu­ri­ta repe­ti­da. Casi como un deja­vú, un gabi­ne­te que tie­ne aro­ma a naf­ta­li­na y poco plan­tea de nue­vas for­mas de habi­tar y cons­truir la polí­ti­ca. Aun más lejos del Buen Vivir, los enro­ques y jaque mate de fun­cio­na­rios que no fun­cio­nan ponen de mani­fies­to algo que se evi­den­cia des­de hace una déca­da: el défi­cit en la for­ma­ción cul­tu­ral y polí­ti­ca de los refe­ren­tes polí­ti­cos de Argen­ti­na. Es una pro­ble­má­ti­ca que se mul­ti­pli­ca en las dis­tin­tas ver­tien­tes de un arco cada vez menos angu­lar de las ideo­lo­gías vernáculas.

La for­ma­ción polí­ti­ca es un pen­dien­te his­tó­ri­co des­de la vuel­ta a la demo­cra­cia. En par­ti­cu­lar, en las gene­ra­cio­nes que cre­ci­mos con la Fre­na­po, la Car­pa Blan­ca, la CTA y la irrup­ción del Movi­mien­to Pique­te­ro como nue­vo suje­to his­tó­ri­co, que vino a deba­tir­le al Movi­mien­to Obre­ro una hege­mo­nía que duran­te siglos osten­tó en exclu­si­vi­dad. Este défi­cit no es exclu­si­vo del pero­nis­mo en sus dis­tin­tas ver­tien­tes, sino que es en gene­ral del cam­po popu­lar. La pos­mo­der­ni­dad y el indi­vi­dua­lis­mo cam­pean en los sec­to­res popu­la­res, mien­tras los gru­pos ilus­tra­dos de la peque­ña bur­gue­sía nacio­nal, lo que lla­ma­mos cla­se media, bus­can tomar el timón de un bar­co que no les corres­pon­de, con con­sig­nas ade­cua­das al manual de esti­lo de la agen­cia de publicidad.

Entre tan­to, el cam­bio de gabi­ne­te pone nue­va­men­te en esce­na­rio que hay que ser pode­ro­so y millo­na­rio para per­te­ne­cer y ser efi­cien­te. Hay que ser en mas­cu­lino por­que no hay lugar para el feme­nino. Lejos esta­mos de la ase­ve­ra­ción de Alber­to Fer­nán­dez cuan­do sen­ten­ció, él, varón: que había ter­mi­na­do con el patriar­ca­do. Juan Man­zur es el ejem­plo más cla­ro del nue­vo Gabi­ne­te. Ade­más de ser un con­fe­so anti-dere­cho y vul­ne­rar los dere­chos bási­cos de las muje­res en Tucu­mán, resul­ta­do de sus víncu­los con el Opus Dei, al igual que Julián Domín­guez, y con los sec­to­res más reac­cio­na­rios del Esta­do de Israel, mues­tra que más que for­ma­ción polí­ti­ca lo que se nece­si­ta es poder eco­nó­mi­co e influen­cias. Más de lo mis­mo. Esto mani­fies­ta la debi­li­dad polí­ti­ca de todo el cam­po popu­lar y las difi­cul­ta­des para arti­cu­lar una alter­na­ti­va polí­ti­ca, aun­que tam­bién filo­só­fi­ca, cul­tu­ral, artís­ti­ca, edu­ca­ti­va, cien­tí­fi­ca, eco­nó­mi­ca y social. Cla­ro que todas estas dimen­sio­nes tie­nen que estar en jue­go. Un movi­mien­to inter­dis­ci­pli­na­rio y trans­dis­ci­pli­na­rio, que abra a nue­vas pers­pec­ti­vas y nue­vos hori­zon­tes. Nue­vas for­mas que habi­li­ten nue­vas expe­rien­cias. Hori­zon­tes que pue­dan poner en ten­sión las férreas estruc­tu­ras de la moder­ni­dad y el extrac­ti­vis­mo, como méto­do de re-colo­ni­za­ción y saqueo de nues­tros terri­to­rios, de nues­tros cuer­pos y de nues­tras subjetividades.

Pau­lo Frei­re dice en Acción Cul­tu­ral para la Liber­tad que “La expe­rien­cia exis­ten­cial es un todo. Al ilu­mi­nar uno de sus ángu­los y per­ci­bir la inter­re­la­ción de este ángu­lo con los demás, los alum­nos tien­den a reem­pla­zar la visión frag­men­ta­da de la reali­dad por una visión total”. La expe­rien­cia nos enfren­ta ante la mul­ti­pli­ci­dad y la uni­dad de la com­ple­ji­dad que repre­sen­ta dicha mul­ti­pli­ci­dad. Los sis­te­mas edu­ca­ti­vos de los esta­dos-nacio­nes como, así tam­bién, los medios de difu­sión masi­va y la vir­tua­li­dad de estos días, han pues­to en esta­do de sus­pen­sión la expe­rien­cia direc­ta, esta expe­rien­cia exis­ten­cial que nos per­mi­te una “re-cons­truc­ción de la reali­dad” dirá el pro­pio Frei­re. La rebel­día se ha trans­for­ma­do en medi­cio­nes de últi­ma hora de la con­sul­to­ra de moda y en paque­tes de medi­das socia­les, polí­ti­cas y eco­nó­mi­cas acor­des al movi­mien­to del algoritmo.

José Mar­tí, en su escri­to sobre edu­ca­ción popu­lar, dis­tin­guía entre for­ma­ción y edu­ca­ción, la pri­me­ra tenía una rela­ción direc­ta con la for­ma­ción del espí­ri­tu y la edu­ca­ción con los cono­ci­mien­tos. En estos tiem­pos, la diso­cia­ción es gran­de. Ni cono­ci­mien­tos ni expe­rien­cia del espí­ri­tu. La sus­pen­sión es del pen­sa­mien­to crí­ti­co y del espí­ri­tu crí­ti­co, algo así como for­ma­tear los mode­los edu­ca­ti­vos hege­mó­ni­cos a la re-pro­duc­ción de esla­bo­nes que enca­de­nan los sis­te­mas de pro­duc­ción y con­su­mo. Cla­ro que nada nue­vo es esto. Déca­da tras déca­da se pro­fun­di­za este abis­mo. Las con­se­cuen­cias: des­es­pe­ran­za y mayor frag­men­ta­ción como hori­zon­te, que lle­va a una pér­di­da de con­tac­to con la reali­dad y el pre­sen­te. Un ser desitua­do que pier­de inte­rés en el encuen­tro cara a cara, como base éti­ca de la cons­truc­ción con otres. Frei­re habla de un “ser tem­po­ra­li­za­do y situa­do (…) que des­cu­bre que no sólo está en la reali­dad, sino que está con ella”. Ese carác­ter pro­pio del ser es el inter­ve­ni­do des­de el gri­te­río dia­rio des­de el panel del pro­gra­ma de tele­vi­sión del pri­me time. Esta carac­te­rís­ti­ca del ser humano en tan­to que ser rela­cio­nal, tie­ne para Frei­re las con­no­ta­cio­nes de “plu­ra­li­dad, de cri­ti­ci­dad, de con­se­cuen­cia y tem­po­ra­li­dad”. Esta plu­ra­li­dad que­da some­ti­da al accio­nar de dis­po­si­ti­vos de mani­pu­la­cio­nes y con­tro­les que neu­tra­li­zan este orden de lo rela­cio­nal, a una bur­bu­ja que pro­fun­di­za el sin­sen­ti­do exis­ten­cial pro­pio de la posmodernidad.

La for­ma­ción polí­ti­ca, al fin y al cabo, es una pra­xis. Una expe­rien­cias con­cre­ta que se obje­ti­va a par­tir del encuen­tro con otre­da­des, sub­je­ti­vi­da­des que ponen de mani­fies­to las plu­ra­li­da­des que somos como huma­ni­dad y natu­ra­le­za. Una radi­ca­li­dad de la cri­ti­ci­dad, la cual per­mi­te el auto-cono­ci­mien­to y el re-cono­ci­mien­to de los lími­tes. Re-cono­cer estos lími­tes es la base para toda posi­bi­li­dad de liber­tad. Una vez más, la dua­li­dad se mani­fies­ta. Para que la liber­tad se mani­fies­te, el lími­te es el que abre camino hacia ella. En ese sen­ti­do, ocu­par las calles para avan­zar en dere­chos colec­ti­vos, es una for­ma de limi­tar el poder capi­ta­lis­ta, para avan­zar en una expe­rien­cia liberadora.

¿Por qué todas estas vuel­tas? Por­que hace rato que en Argen­ti­na las calles han sido refle­jo de esa ato­mi­za­ción que repro­du­ce la indi­vi­dua­li­dad bajo una ban­de­ra. Las incur­sio­nes en el espa­cio públi­co del Movi­mien­to Obre­ro son año­ran­zas de tiem­pos remo­tos; mien­tras los Movi­mien­tos Socia­les arti­cu­lan para pedir a San Caye­tano y a Fran­cis­co, algún mila­gro de últi­mo momen­to. Rosa de Luxem­bur­go nos recuer­da que “quie­nes eli­gen el méto­do de la refor­ma legis­la­ti­va sin tener en cuen­ta la toma del poder polí­ti­co y la revo­lu­ción social en opo­si­ción a ellas, no es por­que eli­jan una vía más cal­ma y len­ta para lograr la mis­ma fina­li­dad, sino que optan por otra fina­li­dad, otro obje­ti­vo. Apo­yan cam­bios super­fi­cia­les en la vie­ja socie­dad, en vez de luchar para implan­tar una nue­va una nue­va. Las con­cep­cio­nes polí­ti­cas del revi­sio­nis­mo son las mis­mas que sus teo­rías eco­nó­mi­cas, no sig­ni­fi­can la rea­li­za­ción del socia­lis­mo sino la sim­ple refor­ma del capi­ta­lis­mo; no se supri­me el régi­men del tra­ba­ja­dor asa­la­ria­do sino la dis­mi­nu­ción de la explo­ta­ción; se ate­núan los abu­sos del capi­ta­lis­mo en vez de eli­mi­nar­lo”.

Las pala­bras de la Rosa son cla­ras y expli­can los cam­bios del gabi­ne­te en la últi­mas sema­nas. El capi­ta­lis­mo huma­ni­za­do es un viro a la dere­cha que pro­fun­di­za des­igual­da­des y, mues­tra de paso, las difi­cul­ta­des en el gobierno nacio­nal para lograr un recam­bio gene­ra­cio­nal. Un mano­ta­zo de aho­ga­do que trae al esce­na­rio a Aní­bal Fer­nán­dez que, como bien lo ha mani­fes­ta­do Alber­to San­ti­llán, padre de Darío y Micae­la Kos­te­ki, her­ma­na de Maxi, ten­dría que res­pon­der ante la jus­ti­cia por las res­pon­sa­bi­li­da­des que le caben ante los ase­si­na­to de los dos pique­te­ros en lo que se cono­ce como la Masa­cre de Ave­lla­ne­da duran­te el gobierno de Eduar­do Duhal­de. Aní­bal Fer­nán­dez y Juan Man­zur expre­san un retro­ce­so más en polí­ti­cas de amplia­ción de dere­chos y ase­gu­ran un mar­co de con­ten­ción para los abu­sos del capi­ta­lis­mo, que denun­cia Rosa de Luxem­bur­go, sigan vivos. Refor­mas que han lle­va­do a dejar la calle y el encuen­tro cara a cara al pas­tor evan­gé­li­co que reci­ta el guión des­de el micró­fono de la radio o el set de fil­ma­ción del canal de tele­vi­sión, des­de don­de con­vo­can a que el reba­ño se haga pre­sen­te casa por casa, cara con cara. Refor­mas que han abier­to la puer­ta a Mau­ri­cio Macri y Javier Milei con sus ver­bo­rra­gias de revo­lu­cio­nes de la ale­gría y la liber­tad. For­mas de ali­men­tar una dere­cha que gol­pea cada vez que la his­to­ria les da una oportunidad.

Se cum­plie­ron 100 años del nata­li­cio de Pau­lo Frei­re y las alas de liber­tad aun siguen vigen­tes. Una peda­go­gía de la liber­tad que hace de los entra­ma­dos colec­ti­vos y las soli­da­ri­da­des una expe­rien­cia con­cre­ta des­de aba­jo. Una con-voca­ción a recu­pe­rar las calles, los barrios y los espa­cios públi­cos para los pue­blos. Una vuel­ta a re-cono­cer­nos en comu­ni­dad. Para ello es nece­sa­rio vol­ver a la fuen­te, a nues­tras expe­rien­cias ances­tra­les: “lo que impor­ta es que el pro­fe­sor y alum­nos se asu­man como seres epis­te­mo­ló­gi­ca­men­te curio­sos”. Una epis­te­mo­lo­gía de la vida que nos lla­me al mis­te­rio des­co­no­ci­do para que des­pier­te en noso­tres la curio­si­dad y la posi­bi­li­dad de hacer una expe­rien­cia para una refle­xión y una nue­va expe­rien­cia. Al fin y al cabo, una mathe­sis de vida.

Itu­rria /​Fuen­te

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