Argen­ti­na. El pre­si­den­te de los azotes

Por Alfre­do Gran­de, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 28 de sep­tiem­bre de 2021.

Del doble coman­do al copi­lo­to que agre­de, insul­ta, ins­ti­ga a mal­tra­tar al pilo­to. Si el copi­lo­to le rogó al pilo­to que manejara…ya fue. 

Un niño de los azo­tes es un niño azo­ta­do en lugar de otro. Ejem­plos his­tó­ri­cos hay en la noble­za a prin­ci­pios de la Euro­pa Moder­na. El niño de los azo­tes era edu­ca­do jun­to a un noble, que reci­bía el cas­ti­go cor­po­ral lugar del noble. Esto se hacía por­que no se podía cas­ti­gar al prín­ci­pe o rey niño por­que su esta­tus real exce­día el de su tutor o el padre del niño noble había prohi­bi­do al tutor cas­ti­gar­le. Las orga­ni­za­cio­nes pasan, las ins­ti­tu­cio­nes que­dan. Y más allá de quien de los azo­tes y más acá de quien los reci­ba, la idea fun­dan­te sigue vigen­te. En una épo­ca se habla­ba del “fusi­ble” de un pri­mer minis­tro, de algún minis­tro, o de alguien que había esta­do antes, o de una mala cose­cha, o de una sequía, o de una inun­da­ción. Pero la fun­ción siem­pre es la mis­ma: que sal­te el fusi­ble, o los fusi­bles, pero que no esta­lle toda la ins­ta­la­ción eléctrica. 

Lamen­ta­ble­men­te, todo tiem­po pre­sen­te no es mejor. Esta­mos en la epi­fa­nía don­de la ins­ta­la­ción eléc­tri­ca tie­ne como fusi­ble al elec­tri­cis­ta a car­go. Creo que la metá­fo­ra eléc­tri­ca es efec­to de mi infi­ni­ta indig­na­ción hacia el Man­zano que se lle­vó a cues­tas una empre­sa roba­da al era­rio esta­tal y públi­co. Hablan­do para que mi tía Matil­de me entien­da, aun­que nun­ca logró enten­der­me y aho­ra ya es tar­de: que un pre­si­den­te pida una renun­cia es orgá­ni­ca a la lógi­ca jerár­qui­ca. Que un minis­tro pre­sen­te la renun­cia sin que se la hayan pedi­do, obvia­men­te no es. Mi tía nun­ca enten­dió por­que no era lo mis­mo un gato mon­tés a que te mon­tés un gato. Me pare­ce que el pre­si­den­te (que lo sigue sien­do al menos mien­tras esto escri­bo, aun­que no sé si lo segui­rá sien­do cuan­do esto se lea) tam­po­co lo entien­de. Dicen que uno regre­sa de todo, menos del ridícu­lo. Y de eso se tra­ta, aun­que no se tra­ta solo de eso.

De lo solem­ne a lo ridícu­lo no hay más que un paso. Y en las PASO se dio ese paso. A mi cri­te­rio, hacer caso omi­so de las lógi­cas ins­ti­tu­cio­na­les es nefas­to. Lo polí­ti­co, lo eco­nó­mi­co, lo edu­ca­ti­vo, lo ambien­tal, lo sani­ta­rio, pue­de ser mejo­ra­do o empeo­ra­do con lógi­cas ins­ti­tu­cio­na­les dife­ren­tes. El Par­ti­do Con­ser­va­dor Popu­lar, cuya iden­ti­dad auto­per­ci­bi­da actual es “popu­lis­mo”, inten­ta mejo­rar o al menos modi­fi­car las reali­da­des ape­lan­do a los ins­ti­tuí­dos con­sa­gra­dos. Empre­sa­ria­do, Movi­mien­to Obre­ro Orga­ni­za­do, Esta­do Bene­fac­tor (bene­fac­tor de quien es otro tema y otra tra­ma). Ape­la­cio­nes al con­se­jo eco­nó­mi­co social no son más de lo mis­mo. Son menos de lo mis­mo. De Gel­bard a Guz­mán es una línea de tiem­po polí­ti­co que nos remi­te al recuer­do de haber sido y al dolor de ya no ser.

En las PASO ganó la dere­cha. Pero la dere­cha siem­pre gana, aun­que pier­da en algu­na de sus varian­tes más edul­co­ra­das. Per­dió ese anda­mia­je pre­ca­rio, encu­bri­dor, fal­so de fal­se­dad abso­lu­ta, que algu­nos se empe­ñan en deno­mi­nar demo­cra­cia repre­sen­ta­ti­va. De noso­tras y noso­tros, des­de todas las varian­tes de las izquier­das, depen­de que no se recons­tru­ya con más de lo mis­mo, o con peor de lo mis­mo, o sea el fas­cis­mo tan temi­do. La for­ma actual de resol­ver y revol­ver la situa­ción, es que los azo­tes por la derro­ta los reci­ba el pre­si­den­te. La que debe­ría ser azo­ta­da, en una dimen­sión polí­ti­ca, es la Jefa que lo eli­gió. Un Scio­li triun­fa­dor hubie­ra teni­do des­tino simi­lar. Por cier­to, que saca­ban núme­ro para azo­tar­lo lue­go que la Jefa lo desig­na­ra. Sin PASO que val­ga. Reci­bien­do los azo­tes, inclu­so jus­ti­fi­cán­do­los, el Pre­si­den­te acep­ta que esta­mos en un feu­da­la­to de últi­ma gene­ra­ción. Y en el extre­mo del some­ti­mien­to volun­ta­rio, recha­za una renun­cia que nun­ca pidió. Ya que esta­mos ASPO y PASO per­mi­ten la per­mu­ta­ción lineal. Al pre­si­den­te de los azo­tes debe­ría enten­der que al que a ASPO mata, a PASO mue­re. Espe­ro que al menos la tía lo entienda.

Fuen­te: Tramas

Itu­rria /​Fuen­te

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