Pales­ti­na. Un nue­vo infor­me sobre apartheid en Israel vuel­ve a abrir el deba­te en Nacio­nes Unidas

Resu­men Medio Orien­te /​22 de sep­tiem­bre de 2021 – Aho­ra, las polí­ti­cas de apartheid de Israel han vuel­to a la car­ga en las Nacio­nes Uni­das con la publi­ca­ción de un infor­me deta­lla­do que dice que las polí­ti­cas abu­si­vas segre­ga­cio­nis­tas de Israel hacia los pales­ti­nos cons­ti­tu­yen «crí­me­nes con­tra la huma­ni­dad». Este infor­me fue ante­rior­men­te «cen­su­ra­do» por Trump e Israel.

Cuan­do la Comi­sión Eco­nó­mi­ca y Social para Asia Occi­den­tal (Ces­pao), con sede en Bei­rut, publi­có en 2017 un infor­me his­tó­ri­co sobre el «apartheid» en Israel, las Nacio­nes Uni­das se des­vin­cu­la­ron del estu­dio y lo deja­ron morir, sin cere­mo­nias, can­tos o due­los, infor­ma Tha­lif Deen (IPS).

Según un infor­me de mar­zo de 2017 en Foreign Policy Jour­nal, los gobier­nos del israe­lí Ben­ja­mín Netan­yahu y del esta­dou­ni­den­se Donald Trump ejer­cie­ron enor­mes pre­sio­nes sobre el secre­ta­rio gene­ral de la ONU (Orga­ni­za­ción de las Nacio­nes Uni­das), Antó­nio Gute­rres, para que reti­ra­se el informe.

Pero la direc­to­ra de la Ces­pao, Rima Kha­laf, se negó a reti­rar­lo y dimi­tió de su car­go en la ONU en señal de pro­tes­ta. Más tar­de, el pre­si­den­te pales­tino Mah­moud Abbas anun­ció que con­ce­de­ría a Kha­laf la Meda­lla Pales­ti­na de Máxi­mo Honor por su «valor y apo­yo» al pue­blo palestino.

Y aho­ra, más de cua­tro años des­pués, las polí­ti­cas de apartheid de Israel han vuel­to a la car­ga en las Nacio­nes Uni­das con la publi­ca­ción, el 27 de abril 2021, de un infor­me deta­lla­do que dice que las polí­ti­cas abu­si­vas segre­ga­cio­nis­tas de Israel hacia los pales­ti­nos cons­ti­tu­yen «crí­me­nes con­tra la humanidad».

El docu­men­to de 213 pági­nas fue ela­bo­ra­do por Human Rights Watch (HRW), una reco­no­ci­da orga­ni­za­ción inter­na­cio­nal de dere­chos huma­nos, y tie­ne como títu­lo «Se ha tras­pa­sa­do el umbral: Las auto­ri­da­des israe­líes y los crí­me­nes de apartheid y persecución».

El infor­me de la orga­ni­za­ción con su sede prin­ci­pal en Nue­va York des­ta­ca «la polí­ti­ca gene­ral del gobierno israe­lí para man­te­ner la domi­na­ción de los judíos israe­líes sobre los pales­ti­nos y los gra­ves abu­sos come­ti­dos con­tra los pales­ti­nos que viven en el terri­to­rio ocu­pa­do, inclui­do Jeru­sa­lén Este».

Acu­ña­do ori­gi­nal­men­te en rela­ción con Sudá­fri­ca, el apartheid (segre­ga­ción racial) es hoy un tér­mino jurí­di­co uni­ver­sal, dice HRW, antes de sub­ra­yar que la prohi­bi­ción de for­mas espe­cial­men­te gra­ves de dis­cri­mi­na­ción y opre­sión ins­ti­tu­cio­nal, o apartheid, cons­ti­tu­ye un prin­ci­pio fun­da­men­tal del dere­cho internacional”.

De hecho, den­tro de ese dere­cho inter­na­cio­nal está con­si­de­ra­do como un cri­men de lesa humanidad.

Pero es dudo­so que el nue­vo infor­me ten­ga algu­na reper­cu­sión en la ONU.

A Farhan Haq, por­ta­voz del foro mun­dial, se le inqui­rió el mis­mo mar­tes 27 de abril, si al hilo del infor­me de HRW, la ONU no debe­ría res­ca­tar y revi­sar su pro­pio repor­te sobre Israel y el apartheid de 2017.

«Bueno, de nue­vo, sin carac­te­ri­zar­lo de una mane­ra u otra, hemos esta­do sacan­do a la luz los diver­sos hechos sobre la situa­ción en el terreno, los hechos del infor­me se die­ron a cono­cer y vamos a seguir hacién­do­lo», afirmó.

«En últi­ma ins­tan­cia, con­si­de­ró, es impor­tan­te tener una base sóli­da de infor­ma­ción sobre lo que está suce­dien­do, y eso es lo que tra­ta­mos de proporcionar».

Richard Falk, pro­fe­sor emé­ri­to de dere­cho inter­na­cio­nal en la esta­dou­ni­den­se Uni­ver­si­dad de Prin­ce­ton, quei nfue coau­tor del infor­me de la ONU de 2017, dijo a IPS que la narra­ti­va del dis­cur­so del apartheid en Israel no ha sido solo la del docu­men­to de la ONU, como demues­tra este últi­mo de HRW y otros anteriores.

Recor­dó que aun sin usar el tér­mino, la Ley Bási­ca israe­lí de 2018 pro­cla­mó a Israel como un Esta­do de apartheid.

A su jui­cio, la úni­ca gran cues­tión en la que el dis­cur­so crí­ti­co sigue estan­do por detrás de lo que defen­di­mos en 2017 es la insis­ten­cia en que el apartheid israe­lí se con­cep­tua­li­za mejor por refe­ren­cia al pue­blo pales­tino que a la tierra.

«Cree­mos que este es un ele­men­to esen­cial por­que el apartheid israe­lí, a dife­ren­cia del apartheid suda­fri­cano, creó una diás­po­ra pales­ti­na vic­ti­mi­za­da por medio de la lim­pie­za étni­ca, y sigue blan­dien­do el eslo­gan menos ára­bes, más tie­rra», dijo Falk, quien duran­te seis años fue rela­tor espe­cial de la ONU sobre la situa­ción de los dere­chos huma­nos en los terri­to­rios pales­ti­nos ocu­pa­dos des­de 1967.

Ken­neth Roth, direc­tor eje­cu­ti­vo de HR, dijo que «voces pro­mi­nen­tes han adver­ti­do duran­te años que el apartheid ace­cha a la vuel­ta de la esqui­na si las prác­ti­cas de domi­nio de Israel sobre los pales­ti­nos no cambian».

«Esta deta­lla­da inves­ti­ga­ción demues­tra que las auto­ri­da­des israe­líes ya están come­tien­do los crí­me­nes con­tra la huma­ni­dad de apartheid y per­se­cu­ción», añadió.

Ramzy Baroud, perio­dis­ta y edi­tor de The Pales­ti­ne Chro­ni­cle, dijo a IPS que el infor­me de HRW tie­ne un valor his­tó­ri­co, pero resul­ta tar­dío: «Como seña­ló el igual­men­te demo­le­dor infor­me de la ONU en mar­zo de 2017, Israel ya es un Esta­do de apartheid», afirmó.

«De hecho, pode­mos ir más allá y afir­mar que un país que se basa esen­cial­men­te en la supre­ma­cía racial de un gru­po y la dis­cri­mi­na­ción racial de otro es, por defi­ni­ción aca­dé­mi­ca al menos, un Esta­do de apartheid», argu­men­tó.

Para Baroud, lo impor­tan­te del infor­me de HRW es que pro­por­cio­na más que un argu­men­to inte­lec­tual sobre el esta­tus de apartheid de Israel, al apor­tar un basa­men­to legal.

Esto es cru­cial, por­que los pales­ti­nos y los par­ti­da­rios de su lucha en todas par­tes pue­den aho­ra pre­sio­nar para acu­sar legal­men­te a Israel por su actual cri­men de apartheid, que debe aña­dir­se a la inmi­nen­te inves­ti­ga­ción de la Cor­te Penal Inter­na­cio­nal sobre los crí­me­nes come­ti­dos en la Pales­ti­na ocu­pa­da, destacó.

Los argu­men­tos jurí­di­cos del infor­me de la ONU de 2017 siguen sien­do váli­dos, aun­que haya sido reti­ra­do por la pre­sión de Washing­ton, sobre todo.

Des­de enton­ces, se han suma­do dos voces igual­men­te impor­tan­tes para refor­zar el argu­men­to del apartheid israe­lí, un repor­te deci­si­vo y exhaus­ti­vo del Cen­tro de Infor­ma­ción Israe­lí para los Dere­chos Huma­nos en los Terri­to­rios Ocu­pa­dos, cono­ci­do por su abre­via­tu­ra «B tse­lem», difun­di­do en enero, y el recién publi­ca­do de HRW.

A juz­gar por la evo­lu­ción del len­gua­je que con­si­de­ra el racis­mo sis­te­má­ti­co y el apartheid de Israel en Pales­ti­na, Baroud con­si­de­ró que es cues­tión de tiem­po que la eti­que­ta de apartheid se con­vier­ta en sinó­ni­mo de Israel, como en su día lo fue de Sudá­fri­ca, antes de que se des­man­te­la­ra ese sis­te­ma allí.

A pesar de sus ince­san­tes esfuer­zos por ganar la gue­rra de la legi­ti­mi­dad y lan­zar cam­pa­ñas de des­pres­ti­gio con­tra cual­quie­ra que se atre­va a cri­ti­car­lo, Israel está per­dien­do, no solo la gue­rra moral, sino tam­bién la bata­lla legal, aseguró.

Esta es una bue­na noti­cia para cual­quie­ra que apo­ye la jus­ti­cia en Pales­ti­na, ana­li­zó Baroud, inves­ti­ga­dor prin­ci­pal no resi­den­te del Cen­tro para el Islam y los Asun­tos Glo­ba­les de la Uni­ver­si­dad Zaim de Estam­bul, y del Cen­tro Afro-Medio Orien­te (AMEC), con sede en la ciu­dad suda­fri­ca­na de Johannesburgo.

En su infor­me, Human Rights Watch con­si­de­ra que resul­ta cons­ta­ta­ble que los ele­men­tos de los crí­me­nes con­flu­yen en el terri­to­rio ocu­pa­do, como par­te de una úni­ca polí­ti­ca del gobierno israelí.

Estas polí­ti­cas, que con­ce­den a los israe­líes judíos los mis­mos dere­chos y pri­vi­le­gios don­de­quie­ra que vivan y dis­cri­mi­nan con­tra los pales­ti­nos en diver­sos gra­dos don­de­quie­ra que vivan, refle­jan una polí­ti­ca que bus­ca pri­vi­le­giar a un pue­blo sobre otro, argu­men­tó Roth al pre­sen­tar el informe.

El obje­ti­vo es man­te­ner el domi­nio de los judíos israe­líes sobre los pales­ti­nos en todo Israel y en los terri­to­rios ocu­pa­dos. En los terri­to­rios ocu­pa­dos se com­bi­na con la opre­sión sis­te­má­ti­ca y los actos inhu­ma­nos con­tra los pales­ti­nos que viven allí, añadió.

Basán­do­se en años de docu­men­ta­ción sobre dere­chos huma­nos, estu­dios de casos espe­cí­fi­cos y una revi­sión de los docu­men­tos de pla­ni­fi­ca­ción del gobierno, decla­ra­cio­nes de fun­cio­na­rios y otras fuen­tes, HRW com­pa­ró las polí­ti­cas y prác­ti­cas hacia los pales­ti­nos en los terri­to­rios ocu­pa­dos e Israel con las rela­ti­vas a los israe­líes judíos que viven en las mis­mas zonas.

Tam­bién escri­bió al gobierno israe­lí en julio de 2020, soli­ci­tan­do sus pers­pec­ti­vas sobre estas cues­tio­nes, pero no reci­bió respuesta.

En todo Israel y en los terri­to­rios ocu­pa­dos, las auto­ri­da­des israe­líes han tra­ta­do de maxi­mi­zar la tie­rra dis­po­ni­ble para las comu­ni­da­des judías y de con­cen­trar a la mayo­ría de los pales­ti­nos en den­sos cen­tros de pobla­ción, dijo HRW en su informe.

Las auto­ri­da­des, deta­lla, han adop­ta­do polí­ti­cas para miti­gar lo que han des­cri­to abier­ta­men­te como una «ame­na­za demo­grá­fi­ca» de los palestinos.

En Jeru­sa­lén, por ejem­plo, el plan del gobierno para el muni­ci­pio, que inclu­ye tan­to la par­te occi­den­tal como la orien­tal ocu­pa­da de la ciu­dad, esta­ble­ce el obje­ti­vo de «man­te­ner una sóli­da mayo­ría judía en la ciu­dad» e inclu­so espe­ci­fi­ca las pro­por­cio­nes demo­grá­fi­cas que espe­ra mantener.

Para man­te­ner la domi­na­ción, las auto­ri­da­des israe­líes dis­cri­mi­nan sis­te­má­ti­ca­men­te a los pales­ti­nos. La dis­cri­mi­na­ción ins­ti­tu­cio­nal a la que se enfren­tan los ciu­da­da­nos pales­ti­nos de Israel inclu­ye leyes que per­mi­ten a cien­tos de peque­ñas ciu­da­des judías excluir de hecho a los pales­ti­nos y pre­su­pues­tos que asig­nan sólo una frac­ción de los recur­sos a las escue­las pales­ti­nas en com­pa­ra­ción con las que atien­den a los niños judíos israelíes.

En los terri­to­rios ocu­pa­dos, la seve­ri­dad de la repre­sión, que inclu­ye la impo­si­ción de un régi­men mili­tar dra­co­niano a los pales­ti­nos, mien­tras que per­mi­te a los israe­líes judíos que viven de for­ma segre­ga­da en el mis­mo terri­to­rio gozar de todos sus dere­chos en vir­tud de la legis­la­ción civil de Israel, que res­pe­ta los dere­chos, equi­va­le a la opre­sión sis­te­má­ti­ca nece­sa­ria para el apartheid.

Gilad Erdan, emba­ja­dor de Israel ante las Nacio­nes Uni­das, cali­fi­có el infor­me de rayano en el anti­se­mi­tis­mo: «Cuan­do los auto­res del infor­me uti­li­zan cíni­ca y fal­sa­men­te el tér­mino apartheid, anu­lan el esta­tus legal y social de millo­nes de ciu­da­da­nos israe­líes, inclui­dos los ciu­da­da­nos ára­bes, que son par­te inte­gran­te del Esta­do de Israel», dijo

Fuen­te: https://​perio​dis​tas​-es​.com

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