Gua­te­ma­la. “No hay sis­te­ma de jus­ti­cia penal que sopor­te el núme­ro de casos de femi­ci­dios que exis­ten en el país”

Por Maria­jo­sé Espa­ña, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 20 de sep­tiem­bre de 2021.

Los casos de vio­len­cia sexual y femi­ci­dios en el país se enfren­tan a un sis­te­ma des­bor­da­do y a una socie­dad que aún juz­ga a las víc­ti­mas y, según la espe­cia­lis­ta María Euge­nia Solis, exis­ten has­ta nor­mas inter­na­cio­na­les para liti­gar este tipo de casos en don­de no per­mi­ten que se exa­mi­ne el pasa­do de la mujer para defen­der al agresor.

Los casos de vio­len­cia sexual y femi­ci­dios en el país se enfren­tan a un sis­te­ma des­bor­da­do que no actúa con cele­ri­dad fren­te a las más de 250 denun­cias dia­rias que ingre­san al Minis­te­rio Públi­co y a una socie­dad que aún juz­ga a las víctimas.

María Euge­nia Solis es abo­ga­da espe­cia­lis­ta en casos de vio­la­ción a dere­chos de la niñez y de las muje­res. Ha tra­ba­ja­do duran­te los últi­mos años en la capa­ci­ta­ción a ope­ra­do­res de jus­ti­cia para la apli­ca­ción de la ley de femi­ci­dio y otras for­mas de vio­len­cia con­tra la mujer y ha par­ti­ci­pa­do en peri­ta­jes inter­na­cio­na­les en casos de femi­ci­dio, uno de ellos es el caso de María Isa­bel Veliz Franco.


Las denun­cias de vio­len­cia con­tra la mujer, des­apa­ri­cio­nes y femi­ci­dios siguen acu­mu­lan­do núme­ros alar­man­tes ¿En qué está fallan­do el sistema?

El enfo­que es lo que está fallan­do en este país. Pri­me­ro es lo pre­ven­ti­vo, no habrá sis­te­ma de jus­ti­cia penal que sopor­te los casos que hay, así haya un Minis­te­rio Públi­co que esté en los 340 muni­ci­pios y fun­cio­nen los juz­ga­dos, por­que es dema­sia­do. Si no hay plan pre­ven­ti­vo, segui­rán ocu­rrien­do y esto atra­vie­sa a los medios de comu­ni­ca­ción e ins­ti­tu­cio­nes del Esta­do que no con­tri­bu­yen a una inter­pe­la­ción de los pode­res abu­si­vos, tóxi­cos y dañi­nos que lle­gan a ser leta­les en el caso del femi­ci­dio. La fal­ta de cues­tio­na­mien­to de ese ejer­ci­cio de pode­res le da a algu­nos hom­bres el lujo de des­car­gar la ira en per­so­nas que están subor­di­na­das a ellos y que en la mayo­ría de casos son las muje­res. Hay que insis­tir en que los patro­nes cul­tu­ra­les y dis­cri­mi­na­to­rios son el ori­gen. Si una socie­dad no está inter­pe­lan­do pro­vo­ca esto que tene­mos, des­de el emba­ra­zo for­zo­so a niñas, a tener muje­res escla­vas que hagan tra­ba­jo domés­ti­co o sexual y los femicidios.Le pue­de inte­re­sar:
Pod­cast: Capí­tu­lo 1 Caso Isa­bel Véliz Fran­coLeer más

La coope­ra­ción inter­na­cio­nal ha pasa­do las últi­mas dos déca­das capa­ci­tan­do y sen­si­bi­li­zan­do a los tri­bu­na­les espe­cia­li­za­dos para el buen mane­jo de la ley con­tra el femi­ci­dio y otras for­mas de vio­len­cia. ¿Per­ci­ben avan­ces con estas estrategias?

Aca­bo de hacer un estu­dio de 45 expe­dien­tes judi­cia­les en Cobán, Solo­lá, Escuintla y la capi­tal y pue­do decir que hay un ade­lan­to en todo lo que pedía­mos hace 20 años, que se tra­ta­ra a la víc­ti­ma dig­na­men­te, lo están hacien­do mejor de lo que pen­sé. La vio­len­cia sexual sí la inves­ti­gan en Solo­lá y Cobán, por ejem­plo, aun­que no inves­ti­gan con pers­pec­ti­va de géne­ro o femi­nis­ta, hay bue­nos fis­ca­les que hacen bue­nas inves­ti­ga­cio­nes. Hay ade­lan­tos y cier­tos logros, aun­que no es gene­ra­li­za­do, pero para todo lo que lle­ga aún no hay una res­pues­ta efec­ti­va del Esta­do. El pro­ble­ma es que todas las capa­ci­ta­cio­nes que hemos hecho ha sido por la coope­ra­ción inter­na­cio­nal por­que el MP y el Orga­nis­mo Judi­cial no ins­ti­tu­cio­na­li­zan estas capa­ci­ta­cio­nes y no veri­fi­can que lo que apren­die­ron los jue­ces y fis­ca­les lo apli­quen. No hay medios de veri­fi­ca­ción en los ale­ga­tos, en las veri­fi­ca­cio­nes o en los liti­gios. Aun­que la coope­ra­ción haya meti­do millo­nes de dine­ro, no veri­fi­can el desempeño.

¿Cuá­les son los vicios que se con­ti­núan prac­ti­can­do en la investigación?

En los casos de muer­tes vio­len­tas siem­pre se debe pen­sar que es un femi­ci­dio. Por prin­ci­pio, toda inves­ti­ga­ción debe nacer pen­san­do que es un femi­ci­dio y en el camino des­car­tar­lo. Des­de las lesio­nes has­ta la muer­te, el MP tie­ne la evi­den­cia del daño por las necrop­sias que rea­li­za el Inacif y que las hace muy bien, pero el tema es argu­men­tar ante un juez y eso no lo hacen bien. La falla está en las inves­ti­ga­cio­nes defi­cien­tes o argu­men­ta­cio­nes débi­les, no apli­can los están­da­res inter­na­cio­na­les ni la juris­pru­den­cia de la Cor­te Inter­ame­ri­ca­na de Dere­chos Huma­nos (CIDH), es impor­tan­te que se logre cons­ta­tar las rela­cio­nes des­igua­les de poder que les dio el dere­cho a los agre­so­res a aca­bar con el pro­yec­to de vida de una mujer o de una niña. No hay una debi­da dili­gen­cia refor­za­da y ese es un con­cep­to que hay que repe­tir por el núme­ro indig­nan­te de muer­tes vio­len­tas y por los gra­dos de impu­ni­dad. Si un caso lle­ga a tri­bu­na­les, deben ser exhaus­ti­vo de ofi­cio las inves­ti­ga­cio­nes, pero las víc­ti­mas tie­nen que bus­car a los fis­ca­les por­que el MP no se mueve.

Pasa algo con los deli­tos de femi­ci­dio que en muchos casos exis­te un ante­ce­den­te de vio­len­cia con tes­ti­gos o una denun­cia previa

He encon­tra­do expe­dien­tes que docu­men­tan cómo el agre­sor que ya está pagan­do con­de­na por femi­ci­dio, años des­pués el MP bus­ca que se le con­de­ne tam­bién por agre­sión físi­ca por la mis­ma víc­ti­ma. Es decir, el MP se tar­dó tan­to que pri­me­ro con­de­nan a la per­so­na por femi­ci­dio que por las agre­sio­nes físi­cas o psi­co­ló­gi­cas denun­cia­das años atrás. En esos casos no sir­vió la jus­ti­cia por­que pri­me­ro mue­ren las muje­res. En toda Amé­ri­ca Lati­na está estu­dia­do que si la mujer denun­cia se dis­pa­ra la posi­bi­li­dad que la maten por repre­sa­lia. Por eso se debe relo­ca­li­zar a la mujer des­pués de denun­ciar, dar­le un capi­tal semi­lla para que pue­da reha­cer su vida. El sis­te­ma de pro­tec­ción de tes­ti­gos debe asu­mir a todas estas muje­res y meter­las en el sis­te­ma para que no rees­ta­blez­can rela­ción con el agre­sor por­que las van a matar. Ellas deben ser relo­ca­li­za­das con apo­yo psi­co­ló­gi­co y de una tra­ba­ja­do­ra social.

¿Cuál es la impor­tan­cia de que se invo­lu­cre la socie­dad si son tes­ti­gos que hay vio­len­cia intrafamiliar?

La vio­len­cia con­tra las muje­res es un deli­to de acción públi­ca, no es pri­va­do, tam­po­co es un asun­to ínti­mo o fami­liar. Cual­quier per­so­na pue­de lla­mar a la poli­cía y dete­ner al agre­sor. Si tie­nen mie­do, hagan la denun­cia anó­ni­ma, pero tie­nen que actuar por­que es ese ejer­ci­cio ciu­da­dano que pue­de sal­var la vida de la mujer o de la niña que es agre­di­da sexual­men­te. Así como hay obli­ga­ción de denun­cia del sis­te­ma de salud y edu­ca­ti­vo cuan­do detec­tan que la niña o la mujer pre­sen­ta sín­to­mas de vio­len­cia físi­ca, sexual o psicológica.

Hay casos de vio­len­cia sexual don­de se sue­le res­pon­sa­bi­li­zar a la víc­ti­ma por par­te de la defen­sa del agre­sor y eso reper­cu­te en las reso­lu­cio­nes de los jueces 

Hay nor­mas de pro­ce­di­mien­to de la Cor­te Penal Inter­na­cio­nal que fun­cio­na en La Haya, en la que Gua­te­ma­la se adhi­rió, que dicen que jamás se debe argu­men­tar en defen­sa del agre­sor con base al currícu­lo amo­ro­so de la mujer, es prohi­bi­do hacer un examen del pasa­do de la vida sexual de la mujer, ni en los medios de comu­ni­ca­ción ni fren­te al juez, pero eso es lo pri­me­ro que hacen, juz­gar a la víc­ti­ma. Gua­te­ma­la rati­fi­có el esta­tu­to de Roma y este dice que el tes­ti­mo­nio de una víc­ti­ma de carác­ter sexual no nece­si­ta corro­bo­ra­ción, se le tie­ne que creer. Si le vacían la casa, le creen; si le roban el carro, le creen; si le arran­can la bol­sa; le creen; pero si lle­ga a decir que fue vio­la­da lan­zan todas las dudas posi­bles e impo­si­bles hacia las víc­ti­mas. Inclu­so, la Cáma­ra Penal de la Cor­te Supre­ma de Jus­ti­cia tam­bién ha dado varias sen­ten­cias con juris­pru­den­cia y doc­tri­na que dice que la vio­la­ción es un deli­to en soli­ta­rio, sin reflec­to­res y sin tes­ti­gos, por lo que es urgen­te que se apli­que el Esta­tu­to de Roma y que se le crea las víctimas.

¿Qué tan común es ver en los juz­ga­dos cam­biar el deli­to de vio­la­ción sexual a agre­sión sexual?

Esa es la pri­me­ra manio­bra de la defen­sa. Cam­biar el deli­to es favo­re­cer al pro­ce­sa­do por­que la agre­sión sexual tie­ne una pena míni­ma com­pa­ra­do con la vio­la­ción. La manio­bra de la defen­sa siem­pre es mini­mi­zar a otro deli­to como toca­mien­tos o exhi­bi­ción en públi­co, hay un mon­tón de deli­tos que reba­jan la dimen­sión del daño, pero la vio­la­ción es el deli­to que más des­es­truc­tu­ra a un ser humano, ya sea hom­bre, niño o mujer, la vio­la­ción frag­men­ta y recu­pe­rar­se de ello no es fácil. Ade­más los efec­tos de la vio­len­cia sexual no se mues­tran de inme­dia­to, por­que gene­ra un estrés pos­trau­má­ti­co que se pue­de dis­pa­rar en cual­quier momento.

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