Argen­ti­na. Ale­jan­dro Vil­ca, del FIT: “En Jujuy la dere­cha ya exis­te, está encar­na­da en el PJ y Gerar­do Morales”

Por Veró­ni­ca Benaim, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 19 de sep­tiem­bre de 2021.

Foto: Gen­ti­le­za Ale­jan­dro Vilca

El can­di­da­to del FIT en Jujuy, des­de 2017 vie­ne pro­ta­go­ni­zan­do el cre­ci­mien­to de la izquier­da trots­kis­ta en su pro­vin­cia. Se impu­so en las PASO por el 23,41% de los votos. Quién es el tra­ba­ja­dor que dio el bata­ca­zo en el «rei­no» de Morales.

Una de las sor­pre­sas de los resul­ta­dos que arro­ja­ron las Pri­ma­rias Abier­tas Simul­tá­neas y Obli­ga­to­rias (PASO) del domin­go 12 de sep­tiem­bre fue la con­so­li­da­ción del Fren­te de Izquier­da-Uni­dad en el país como ter­cer espa­cio polí­ti­co. En Jujuy, Ale­jan­dro Vil­ca logró un 23,41% y se ubi­có en ter­cer pues­to fren­te a la pola­ri­za­ción entre Cam­bie­mos y el Fren­te de Todos. Este núme­ro lo pone en un buen lugar en la carre­ra para dispu­tar una ban­ca a dipu­tado nacio­nal en las gene­ra­les de noviem­bre, lo que sería un hecho iné­di­to para la fuer­za política.

Vil­ca es reco­lec­tor de basu­ra, de ori­gen coya, trots­kis­ta y mili­tan­te del Par­ti­do de los Tra­ba­ja­do­res Socia­lis­tas. Tie­ne 45 años y dos hijos. Como suce­de con casi todos los sec­to­res popu­la­res de las pro­vin­cias del nor­te, cre­ció en un hogar humil­de, con una madre que se hizo car­go de cin­co hijos a como die­ra lugar. Fue ella la que lo impul­só a estu­diar en la uni­ver­si­dad, y así ingre­só a la carre­ra de Arqui­tec­tu­ra en San Juan, pero en las elec­cio­nes legis­la­ti­vas de 2017, otra bue­na per­for­man­ce de la izquier­da en la pro­vin­cia lo obli­gó a entre­gar su tiem­po por com­ple­to a la polí­ti­ca, ya que ganó una ban­ca como dipu­tado pro­vin­cial, jun­to con Nata­lia Mora­les, Mar­tín Alda­so­ro y Héc­tor Her­nán­dez. De regre­so a Jujuy, tra­ba­jó en dis­tin­tas acti­vi­da­des has­ta que ingre­só como reco­lec­tor de resi­duos en la capi­tal provincial.

En este mano a mano con Tiem­po Argen­tino cele­bró la “elec­ción his­tó­ri­ca para la izquier­da de la Argen­ti­na” y opi­nó a que los bue­nos resul­ta­dos son “un refle­jo de la mili­tan­cia cons­tan­te de los sec­to­res populares”.

–¿Cómo eva­lúa el resul­ta­do de la izquier­da en Jujuy y su crecimiento?

–El resul­ta­do del Fren­te de Izquier­da en Jujuy ha sido par­te del cre­ci­mien­to que ha teni­do la izquier­da a nivel nacio­nal como ter­ce­ra fuer­za en pro­vin­cias impor­tan­tes del país. Y tam­bién por el tra­ba­jo sos­te­ni­do que veni­mos hacien­do. En Jujuy nos sir­vió tener altos resul­ta­dos en ante­rio­res elec­cio­nes; esto ade­más, se dio en un momen­to de cri­sis eco­nó­mi­ca muy dura en el mar­co del gobierno de Alber­to Fer­nán­dez. Pero en Jujuy, ade­más, al gobierno lo mane­ja un radi­cal, que es Gerar­do Mora­les, y la gen­te ve que no exis­te opo­si­ción. El pero­nis­mo es muy afín y le da la tran­qui­li­dad para cogo­ber­nar, pero, tam­bién, hay una situa­ción de pobre­za agra­va­da por la pan­de­mia, lo que gene­ró un repu­dio y decep­ción en la gen­te, que pen­só que iban a mejo­rar las cosas des­pués del gobierno de Macri. Esto pro­du­jo un voto bron­ca que aca­pa­ró la izquierda. 

–¿Cree que tie­nen chan­ce de seguir cre­cien­do y ganar el segun­do lugar en la pro­vin­cia en las gene­ra­les de noviembre?

–Es pro­ba­ble que con esta cri­sis que se dio den­tro del Gabi­ne­te de Fer­nán­dez, por lo menos el pero­nis­mo no va a ter­mi­nar muy bien. En Jujuy se ponen en jue­go tres ban­cas. La elec­ción la ganó Cam­bie­mos, segui­do del Fren­te de Todos, y noso­tros estu­vi­mos muy cer­ca. Esto nos da la posi­bi­li­dad de hacer una bue­na elec­ción y tra­tar de pelear el ter­cer diputado.

–¿Por qué se da este triun­fo en Jujuy y no en el res­to de las pro­vin­cias?

–Se debe a una fuer­te mili­tan­cia que cre­ció en los sec­to­res tra­ba­ja­do­res y la juven­tud de Jujuy. Hay mucha pola­ri­za­ción social, gen­te que es muy rica y es poca, gran­des fami­lias que a la vez diri­gen los prin­ci­pa­les par­ti­dos polí­ti­cos y la mayo­ría que está muy mal eco­nó­mi­ca­men­te. La fuer­za de la izquier­da les dio empu­je a muchos recla­mos de estos sec­to­res, gene­ran­do esa expec­ta­ti­va de que se pue­de enfren­tar a los ricos. Es, más que nada, una iden­ti­fi­ca­ción de clases. 

–¿Cómo ve el cre­ci­mien­to de la dere­cha que en algu­nos luga­res del país? 

–Acá no exis­te un fenó­meno como Javier Milei o José Luis Espert, por­que acá la extre­ma dere­cha ya exis­te y está encar­na­da por el PJ o Cam­bie­mos con Gerar­do Mora­les, que tie­ne ese con­te­ni­do anti­de­re­cho, casi racis­ta y anti­de­mo­crá­ti­co. Ese espa­cio ya está gana­do. Sobre todo, repre­sen­ta a los sec­to­res más oli­gár­qui­cos de las fin­cas del taba­co o terratenientes.

–¿Cuál es su visión sobre la situa­ción de la líder de la Tupac Ama­ru, Mila­gro Sala?

–Ella es del Fren­te de Todos, que es el prin­ci­pal cola­bo­ra­dor de Gerar­do Mora­les. Se uti­li­za la situa­ción de ella para que el gober­na­dor avan­ce sobre el dere­cho a la pro­tes­ta, judi­cia­li­za­ción de la pro­tes­ta social y per­se­guir a todo opo­si­tor. A penas asu­mió Mora­les, cam­bió el Tri­bu­nal Supe­rior de Jus­ti­cia ponien­do a todos los jue­ces afi­nes a su figu­ra y qui­tan­do inde­pen­den­cia a la Jus­ti­cia. Ade­más, apli­ca un Códi­go Con­tra­ven­cio­nal anti­de­mo­crá­ti­co que fue labu­ra­do por el pero­nis­mo y que lo ter­mi­nó apli­can­do con­tra los opositores. 

¿Cuá­les van a ser sus pro­pues­tas si lle­ga al Congreso?

–Si lle­ga­mos, vamos a for­ta­le­cer el tra­ba­jo que ya vie­ne hacien­do Nico­lás del Caño. Va a ser una ban­ca no solo de defen­sa del pue­blo tra­ba­ja­dor, sino que tam­bién va a apun­tar varios aspec­tos. Recu­pe­rar el poder adqui­si­ti­vo y la jubi­la­ción dig­na que les alcan­ce para cubrir la canas­ta bási­ca. Ade­más, tene­mos un pro­yec­to para pre­sen­tar. Es una ley inter­za­fra o de cose­cha, impor­tan­te para tra­ba­ja­do­res rura­les. Esta­ble­ce que los pro­duc­to­res de azú­car en los inge­nios o del taba­co pue­dan per­ci­bir ingre­sos, con­ser­ven la obra social y ade­más se les com­pu­te en la Anses una tem­po­ra­da de tra­ba­jo como anual, ya que su tra­ba­jo es por unos cua­tro o seis meses y lue­go están para­dos por cómo se desa­rro­lla la actividad. «

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