Bra­sil. Lilia Sch­warcz: «Bol­so­na­ro no es un con­ser­va­dor, es un polí­ti­co retrógrado»

Por Aye­lén Oli­va, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano 15 de setiem­bre de 2021.

His­to­ria­do­ra y antro­pó­lo­ga, auto­ra de nume­ro­sos libros sobre la his­to­ria de Bra­sil, Sch­warcz ana­li­za los actos de Jair Bol­so­na­ro en el día de la Inde­pen­den­cia y lo que sig­ni­fi­ca la uti­li­za­ción polí­ti­ca de esta fecha para ese país.


«Nues­tro pre­sen­te está lleno de pasa­do», resal­ta la his­to­ria­do­ra y antro­pó­lo­ga bra­si­le­ña Lilia Sch­warcz. El mar­tes pasa­do, el pre­si­den­te Jair Bol­so­na­ro demos­tró su poder polí­ti­co en las calles duran­te las cele­bra­cio­nes del 199º ani­ver­sa­rio de la Inde­pen­den­cia del domi­nio por­tu­gués, en medio de ata­ques a la Jus­ti­cia y la prensa.

Sch­warcz, pro­fe­so­ra en la Uni­ver­si­dad de Sao Pau­lo y la Uni­ver­si­dad de Prin­ce­ton, ana­li­za éste fenó­meno des­de una pers­pec­ti­va his­tó­ri­ca. Entre la dece­nas de libros que lle­va escri­tos como ‘Bra­sil: una bio­gra­fía’, publi­ca­do jun­to a Heloi­sa Star­ling en 2015, ase­gu­ra que no exis­te nin­gún per­so­na­je polí­ti­co simi­lar a Bol­so­na­ro en los últi­mos 500 años de historia.

Aye­lén Oli­va.- La inde­pen­den­cia de Bra­sil de Por­tu­gal fue muy dife­ren­te al res­to de los paí­ses de Amé­ri­ca Lati­na. ¿Cuál cree que es la lec­tu­ra que pre­va­le­ce en Bra­sil sobre esta fecha?

Lilia Sch­warcz.- Fue crea­da una leyen­da dora­da en torno a la Inde­pen­den­cia de Bra­sil. Una visión que sos­tie­ne que el país tenía un des­tino para trans­for­mar­se en una monar­quía rodea­da de repú­bli­cas. La Inde­pen­den­cia bra­si­le­ña fue muy con­ser­va­do­ra. La prin­ci­pal preo­cu­pa­ción de las éli­tes era evi­tar la frag­men­ta­ción del país y man­te­ner un sis­te­ma escla­vis­ta. Esa idea de Inde­pen­den­cia en la que Pedro I es retra­ta­do casi como un mili­tar, fue una cons­truc­ción tar­día a par­tir de un lien­zo de Pedro Amé­ri­co. Esa ima­gen ha sido muy uti­li­za­da en el ani­ver­sa­rio de 1972, en ple­na dic­ta­du­ra mili­tar. Des­de enton­ces, los mili­ta­res asu­mie­ron esa ver­sión dema­sia­do mili­tar y aso­cia­da a la idea de monar­quía de nues­tra Independencia.

Aye­lén Oli­va.- ¿Y cómo conec­ta esto que des­cri­be con lo que vimos el mar­tes pasado?

Lilia Sch­warcz.- Lo que vimos el 7 de sep­tiem­bre pasa­do fue una demos­tra­ción de cómo los mili­ta­res pue­den mani­pu­lar la Inde­pen­den­cia, una vez más, y del modo en que Jair Bol­so­na­ro se apro­ve­cha de estos momen­tos para ins­tar a la gen­te a par­ti­ci­par de actos pro­fun­da­men­te anti­de­mo­crá­ti­cos, machis­tas y violentos. 

Aye­lén Oli­va.- En 2022, Bra­sil ten­drá su bicen­te­na­rio. ¿Qué espe­ra de esa fecha?

Lilia Sch­warcz.- Los bra­si­le­ños tene­mos que pre­gun­tar­nos qué tipo de bicen­te­na­rio de la Inde­pen­den­cia que­re­mos tener. Si que­re­mos aso­ciar­nos con la ima­gen de un des­fi­le mili­tar o con la idea de otro tipo de país.

Aye­lén Oli­va.- ¿Cómo sería eso?

Nece­si­ta­mos tener una mira­da de la Inde­pen­den­cia más amplia, más plu­ral, más gene­ro­sa. En la his­to­ria de Bra­sil tene­mos una his­to­ria ofi­cial muy colo­nial, euro­pea y mas­cu­li­na. Tene­mos que enten­der­la como un pro­ce­so de Inde­pen­den­cia más diver­so, enten­dien­do que es un país muy gran­de. Pero tam­bién en otros pro­ta­go­nis­tas. Pro­ta­go­nis­tas que sean negros, muje­res, erso­nas que fue­ron total­men­te invi­dis­bi­li­za­das des­de las muje­res como el caso de María Leo­pol­di­na has­ta María Feli­pa de Oli­vei­ra, ambas fue­ron gran­des heroí­nas de la Independencia. 

Aye­lén Oli­va.- Bol­so­na­ro aso­ció la idea de Inde­pen­den­cia con la idea de liber­tad. ¿Qué pien­sa de eso?

Lilia Sch­warcz.- El pre­si­den­te tomó la idea de liber­tad aso­cia­da a la liber­tad de expre­sión y mani­fes­ta­ción. La agen­da bol­so­na­ris­ta vie­ne secues­tran­do sis­te­má­ti­ca­men­te los sím­bo­los del país como la ban­de­ra o el himno. Ya nadie pue­de usar los colo­res de ver­de y ama­ri­llo sin pare­cer bol­so­na­ris­ta. Pero tam­bién ha veni­do secues­tran­do con­cep­tos como el de liber­tad de expre­sión. Para Bol­so­na­ro ata­car a otras ins­ti­tu­cio­nes como al Supre­mo Tri­bu­nal Fede­ral, inven­tar la his­to­ria con­tra el voto elec­tró­ni­co, decir noti­cias fal­sas es «liber­tad de expre­sión». Yo no creo que eso sea liber­tad de expre­sión. Bol­so­na­ro usó el día de la Inde­pen­den­cia para incen­ti­var a sus segui­do­res, que lo lla­man «mito», para una nue­va libe­ra­ción. Libe­ra­ción enten­di­da como su auto­no­mía fren­te a, por ejem­plo, otros pode­res del Estado.

Aye­lén Oli­va.- En el dis­cur­so del mar­tes, Bol­so­na­ro se refi­rió a sus segui­do­res como «patrio­tas». ¿Qué sig­ni­fi­ca­do cree que tie­ne esta pala­bra para el presidente?

Lilia Sch­warcz.- Yo no con­si­de­ro que Jair Bol­so­na­ro sea un polí­ti­co con­ser­va­dor, creo que Bol­so­na­ro es un polí­ti­co retró­gra­do. Un polí­ti­co con­ser­va­dor, que res­pe­ta la Cons­ti­tu­ción, está bien para a demo­cra­cia. El pro­ble­ma es cuan­do lo que se bus­ca es des­an­dar nues­tros dere­chos. Él no admi­te los dere­chos LGTBI, no admi­te la reli­gio­nes de matriz afri­ca­na, no admi­te los dere­chos de las muje­res. Ese mis­mo pro­yec­to retró­gra­do es lo que quie­re para la patria. La patria que él ima­gi­na está com­pues­ta por hom­bres, por evan­gé­li­cos o cris­tia­nos y ale­ga­da­men­te hete­ro­nor­ma­ti­vos. Esa es la patria para Jair Bol­so­na­ro. Es un mode­lo muy retrógrado.

Aye­lén Oli­va.- En uno de sus últi­mos libro, usted sos­tie­ne que en Bra­sil exis­te una ver­sión sua­vi­za­da de la iden­ti­dad bra­si­le­ña que deja muchas otras cosas afue­ra como el tema del racis­mo. ¿Cuán­to de esa otra par­te de la his­to­ria silen­cia­da de Bra­sil exis­ten en el tipo de lide­raz­go que hoy repre­sen­ta Bolsonaro?

Lilia Sch­warcz.- Par­to de dos supo­si­cio­nes. La pri­me­ra es que nues­tro pre­sen­te esta lleno de pasa­do. La segun­da es que, para aque­llos que vie­ron con mucho espan­to la elec­ción de Bol­so­na­ro en 2018, les digo que los bra­si­le­ños siem­pre fue­ron auto­ri­ta­rios. No es una nove­dad. Enton­ces, él recu­pe­ra una par­te de nues­tra his­to­ria que ha sido silen­cia­da, inclu­so por este Gobierno, como el tema de la escla­vi­tud, el racis­mo sis­té­mi­co que exis­te en el país y la dic­ta­du­ra mili­tar. Al bra­si­le­ño no le gus­ta hablar de repa­ra­ción, las polí­ti­cas de repa­ra­ción nos cues­tan mucho.

Aye­lén Oli­va.- Si tuvie­ra que com­pa­ra a Bol­so­na­ro con otro per­so­na­je de la his­to­ria de Bra­sil, ¿cuál sería?

Lilia Sch­warcz.- ¡Nin­guno! Es incom­pa­ra­ble. Pien­so que es una cri­sis úni­ca en nues­tra his­to­ria. Noso­tros ya tuvi­mos pre­si­den­tes extre­mis­tas pero no hay com­pa­ra­ción. Bol­so­na­ro solo pien­sa en eter­ni­zar­se en el poder.

Fuen­te: Rebelión

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