Colom­bia. Des­apa­ri­cio­nes for­za­das: seguir el ras­tro de un cri­men sin huellas

Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 31 de agos­to de 2021. 

La des­apa­ri­ción for­za­da es un cri­men cuya natu­ra­le­za radi­ca en el ocul­ta­mien­to, no solo de su resul­ta­do sino tam­bién de las prue­bas y los res­pon­sa­bles. El 98% de los casos ocu­rri­dos en Colom­bia no son resuel­tos. En Mede­llín, la cifra ascien­deal 99%.

Se des­apa­re­cen a las per­so­nas para anu­lar sus cami­nos, sus hue­llas. Para hacer invi­si­ble la mate­ria y dejar por fue­ra del jue­go a los sen­ti­dos. La des­apa­ri­ción for­za­da es el cri­men que por exce­len­cia bus­ca nun­ca ser inda­ga­do, des­cu­bier­to, reve­la­do; no deja san­gre, ni cuer­pos o esce­nas. Esas carac­te­rís­ti­cas han hecho que este tipo de crí­me­nes sean cla­ves en el reper­to­rio de prác­ti­cas socia­les geno­ci­das que ejer­cen el Esta­do colom­biano y los gru­pos para­mi­li­ta­res aún vigen­tes en el país.

No es en vano que de la tota­li­dad de casos regis­tra­dos en Colom­bia por el Cen­tro Nacio­nal de Memo­ria His­tó­ri­ca ‑CNMH- úni­ca­men­te en el 2% se tie­ne infor­ma­ción acer­ca de los res­pon­sa­bles. En Mede­llín solo se sabe del 1%.

Según Max Yuri Gil, coor­di­na­dor de la región Antio­quia-Eje Cafe­te­ro de la Comi­sión de la Ver­dad, con la des­apa­ri­ción “bus­can un efec­to mucho más de ocul­tar el deli­to, de dejar una incertidumbre”.

En Colom­bia esta prác­ti­ca ha sido de carác­ter sis­te­má­ti­co, pues el CNMH tie­ne datos de más de 80.000 casos des­de la déca­da de los sesen­ta. Por su par­te, la Fis­ca­lía Gene­ral de la Nación tie­ne 35.117 regis­tros des­de 1985, de los cua­les solo se han dic­ta­do 407 con­de­nas; es decir, el 1.16% del total de hechos. Sin embar­go, según esta mis­ma base de datos, en todo el país se han eje­cu­ta­do las penas sola­men­te en 169 casos, cifra que corres­pon­de al 0.2%.

Mede­llín

Son pocos los casos en los que, ade­más de inves­ti­gar e iden­ti­fi­car al res­pon­sa­ble, se rea­li­za un pro­ce­so penal de cie­rre. De los 25.347 casos refe­ren­cia­dos des­de 1985 en la base de datos de la Fis­ca­lía en Mede­llín, el 90,34%% (2310) se encuen­tra en fase de inda­ga­ción. Sin embar­go, esta cifra apa­ren­te­men­te alta, comien­za a dis­mi­nuir con­for­me avan­za el pro­ce­so. Solo el 0,63% (16) han sido acu­sa­dos; 0,47% (12) impu­tados y 0,67% condenados.

En Mede­llín solo se han resuel­to 17 casos de los más de 2.000 regis­tra­dos. Es decir, ni una con­de­na por cada 100 casos de des­apa­ri­ción for­za­da. En tér­mi­nos gene­ra­les, en la ciu­dad la impu­ni­dad en cuan­to a con­de­nas es casi del 100%.

Las Madres de la Can­de­la­ria son el ros­tro de un cri­men que se ha eje­cu­ta­do de mane­ra sis­te­má­ti­ca y estra­té­gi­ca, pero ante el cual el apa­ra­to judi­cial se ha que­da­do cor­to para dar res­pues­tas a las bus­ca­do­ras. La des­apa­ri­ción se ha movi­do por las calles de los barrios, ha caí­do en el río Mede­llín y se ha pega­do a la ciu­dad como algo que se sabe, pero no se ve y poco se investiga.

Las cifras acer­ca de la inda­ga­ción de la des­apa­ri­ción han teni­do varios cam­bios abrup­tos. Según la Fis­ca­lía en el 2005 fue­ron cin­co y el año siguien­te 323; este incre­men­to corres­pon­dien­te al 6.360% y ade­más coin­ci­de con la fina­li­za­ción del pro­ce­so de des­mo­vi­li­za­ción de las Auto­de­fen­sas Uni­das de Colom­bia (el 15 de agos­to de 2006), gru­po para­mi­li­tar res­pon­sa­ble de la mayo­ría de casos. Des­de ese pico, la can­ti­dad de hechos inda­ga­dos comien­za a dis­mi­nuir has­ta el 2009 (117) y de nue­vo da un sal­to en el 2010 (538), cuan­do se regis­tra la mayor cifra de inda­ga­ción. Este dato tam­bién coin­ci­de con el año en el que se docu­men­ta­ron más des­apa­ri­cio­nes for­za­das en la ciu­dad, con un total de 260.79 casos más que el año ante­rior. Con el comien­zo de la admi­nis­tra­ción de Aní­bal Gavi­ria en el 2012, dis­mi­nu­yó de mane­ra alar­man­te y man­tie­ne esa ten­den­cia has­ta el 2018 (man­da­to de Fede­ri­co Gutié­rrez) cuan­do solo se regis­tran dos.

Aun­que Mede­llín tie­ne la cifra más alta de inda­ga­ción (segui­da por Bogo­tá con 874 y Cúcu­ta con 531) no es la que más hechos ha escla­re­ci­do y/​o resuel­to. La ciu­dad con el mayor núme­ro de con­de­nas es Cali con un total de 27, 10 más. Las cua­tro urbes ante­rio­res (jun­to con Barran­qui­lla, Iba­gué, Buca­ra­man­ga y Car­ta­ge­na) ape­nas suman el 25% (101) de las 407 con­de­nas que según la Fis­ca­lía se han rea­li­za­do a nivel nacional.

¿Por qué?

Las cifras de la Fis­ca­lía dan cuen­ta de que, por uno u otro moti­vo, la des­apa­ri­ción for­za­da ha logra­do su obje­ti­vo: borrar los ras­tros que iden­ti­fi­quen el hecho y, por ende, al res­pon­sa­ble. Para Adria­na Arbo­le­da, direc­to­ra de la Cor­po­ra­ción Jurí­di­ca Liber­tad ‑CJL- de Mede­llín, esta situa­ción tie­ne que ver con tres ele­men­tos: la tipi­fi­ca­ción del deli­to, la des­ar­ti­cu­la­ción y des­coor­di­na­ción ins­ti­tu­cio­nal, y la fal­ta de volun­tad política.

Según el infor­me Nor­mas y dimen­sio­nes de la des­apa­ri­ción for­za­da en Colom­bia, rea­li­za­do por el CNMH en el 2014, la des­apa­ri­ción for­za­da sola­men­te se ha con­si­de­ra­do como un deli­to penal des­de el año 2000.

Antes de esta fecha “se inves­ti­ga­ban como si fue­ran secues­tros y la opi­nión públi­ca era poco cons­cien­te del fenó­meno”. Por este moti­vo exis­ten expe­dien­tes en los que se hace refe­ren­cia al “secues­tro sim­ple” cuan­do real­men­te se tra­ta de una des­apa­ri­ción forzada.

Según Arbo­le­da, esto ha gene­ra­do “un mar de impu­ni­dad”. Es un ele­men­to que ade­más inci­de en la des­coor­di­na­ción de las ins­ti­tu­cio­nes encar­ga­das de dar­le tra­ta­mien­to al tema. Apar­te de que no coin­ci­den en las bases de datos, tam­po­co tie­nen una comu­ni­ca­ción efec­ti­va que dé cele­ri­dad al proceso.

Sin embar­go, es la volun­tad polí­ti­ca la que defi­ne los esfuer­zos que se invier­ten en escla­re­cer estos hechos. En el país no exis­te un cuer­po foren­se inde­pen­dien­te de la Fis­ca­lía, por lo que el pro­ce­so se tor­na aún más com­ple­jo cuan­do uno de los prin­ci­pa­les auto­res de este deli­to son los agen­tes del Esta­do jun­to con los gru­pos paramilitares.

Des­apa­ri­ción for­za­da en Mede­llín: ¿una prioridad?

La pri­me­ra con­de­na rela­cio­na­da a la des­apa­ri­ción for­za­da que se lle­vó a cabo en Mede­llín ocu­rrió en 1996. Des­de ese año has­ta la actua­li­dad úni­ca­men­te se han dic­ta­do otras 16, de las cua­les solo tres fue­ron duran­te los años con el pico más alto de des­apa­ri­cio­nes for­za­das en la ciu­dad (2009, 2010 y 2011). Y nin­gu­na en los dos últi­mos años.

La inca­pa­ci­dad para resol­ver estos casos pue­de estar rela­cio­na­da con los ele­men­tos men­cio­na­dos por Adria­na Arbo­le­da. Por un lado no se tie­ne cono­ci­mien­to acer­ca de la mane­ra en la que la Fis­ca­lía tipi­fi­ca este deli­to con refe­ren­cia a las dis­tin­tas ban­das cri­mi­na­les y orga­ni­za­cio­nes delic­ti­vas que hacen pre­sen­cia en Mede­llín. Esta infor­ma­ción fue soli­ci­ta­da a tra­vés de un dere­cho de peti­ción diri­gi­do a la Direc­ción Espe­cia­li­za­da con­tra las Orga­ni­za­cio­nes Cri­mi­na­les. Sin embar­go, la enti­dad no res­pon­dió, afir­man­do que se tra­ta­ba de datos que aten­tan los intere­ses públicos.

Por otro lado, cuan­do se inte­rro­gó a Car­los Arci­la, sub­se­cre­ta­rio de Dere­chos Huma­nos de la Alcal­día, acer­ca de los pre­sun­tos res­pon­sa­bles de este cri­men, no res­pon­dió de mane­ra cla­ra y afir­mó que lo mejor era con­tac­tar a la Uni­dad de Bús­que­da de Per­so­nas dadas por Des­apa­re­ci­das ‑UBPD‑, dejan­do ver que no tenían mucha infor­ma­ción sobre el tema. La res­pon­sa­bi­li­dad no es sola­men­te de los meca­nis­mos tran­si­to­rios. Según Adria­na Arbo­le­da, estos “solo cubren casos del 2016 hacia atrás, enton­ces la com­pe­ten­cia la siguen tenien­do los entes ordinarios”.

En el apar­ta­do sobre las víc­ti­mas del con­flic­to (Pun­to Cin­co) del Acuer­do de Paz fir­ma­do entre las anti­guas Fuer­zas Arma­das Revo­lu­cio­na­rias de Colom­bia y el Gobierno Nacio­nal, se esta­ble­ció la con­for­ma­ción del Sis­te­ma Inte­gral de Ver­dad, Jus­ti­cia, Repa­ra­ción y No Repe­ti­ción. Este debe­ría estar com­pues­to por cin­co ele­men­tos, entre ellos la UBPD. Se tra­ta de una enti­dad de carác­ter extra­ju­di­cial que debe dina­mi­zar la bús­que­da de per­so­nas que han sido dadas por des­apa­re­ci­das en el mar­co del con­flic­to arma­do, así como los res­tos de las mis­mas. Mien­tras tan­to, la Juris­dic­ción Espe­cial para la Paz ‑JEP- que debe bus­car escla­re­cer y san­cio­nar las vio­la­cio­nes de Dere­chos Huma­nos rea­li­za­das en el mar­co del con­flic­to armado.

La jus­ti­cia ordi­na­ria ha mos­tra­do ser inca­paz de dar res­pues­ta a este accio­nar. Las bus­ca­do­ras con­ti­núan bus­can­do, no sola­men­te los cuer­pos sino tam­bién la ver­dad acer­ca de lo suce­di­do. La impu­ni­dad (enten­di­da tra­di­cio­nal­men­te como la ausen­cia de cas­ti­go para los cul­pa­bles) adquie­re tam­bién un carác­ter poco escla­re­ce­dor y nada repa­ra­dor que en muchos casos es la prin­ci­pal exi­gen­cia de las víc­ti­mas de des­apa­ri­ción: la verdad.

Actual­men­te, de los más de 2000 casos que están regis­tra­dos en esta­do de inda­ga­ción, el 6,9% está vigen­te. En Mede­llín hay ape­nas 160 casos acti­vos. Las múl­ti­ples e inefi­ca­ces ins­ti­tu­cio­nes así como la des­coor­di­na­ción entre ellas sigue sien­do una difi­cul­tad a la hora de dina­mi­zar el pro­ce­so de bús­que­da. Sin embar­go, la esca­sa volun­tad polí­ti­ca que se ha evi­den­cia­do deja un ras­tro de incer­ti­dum­bre fren­te a quié­nes están real­men­te impli­ca­dos en este cri­men y sus motivos.

“Yo lle­vo 22 años, tres meses y no sé cuán­tos días bus­can­do”. afir­ma una de las bus­ca­do­ras que ha pasa­do más de 20 años inten­tan­do dar con el para­de­ro de su hijo. Ella quie­re el cuer­po para que el alma des­can­se y la ver­dad para poder estar en paz.

Fuen­te: Colom­bia informa

Itu­rria /​Fuen­te

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