Afga­nis­tán. Gue­rra al Talibán

Por Gua­di Cal­vo*, 22 de agos­to de 2021-.

A una sema­na de la toma de Kabul, posi­ble­men­te toda­vía los tali­ba­nes estén tan sor­pren­di­dos de su pro­pia vic­to­ria, como lo está el res­to del mun­do, que pare­ce afe­rra­se con deses­pe­ra­ción, a acep­tar las decla­ra­cio­nes de los nue­vos amos del Afga­nis­tán, que han toma­do 32 de las 34 pro­vin­cias, al igual que sus en sólo once días.

Los inte­gris­tas miden cada acto y cada pala­bra sabien­do las con­se­cuen­cias que les podría aca­rrear, en este momen­to cual­quier exce­so, por eso rápi­da­men­te Zabihu­llah Mujahid, el por­ta­voz de los inte­gris­tas infor­mó: “Las ani­mo­si­da­des han lle­ga­do a su fin. No que­re­mos enemi­gos exter­nos o inter­nos. Que­re­mos vivir en paz”. Por eso muchos se espe­ran­zan, en la tole­ran­cia y la mode­ra­ción, que apli­ca­ran a su estric­ta inter­pre­ta­ción del Corán y la Sha­ria, res­pe­tan­do a las muje­res, evi­tan­do actos de ven­gan­za y todas esas bellas fra­ses, que han sali­do de sus bar­ba­das bocas. En esta direc­ción se cono­ció que el Tali­bán pidió a los ima­nes afga­nos que ins­ta­ran a la uni­dad duran­te las ple­ga­rias del vier­nes, el día más impor­tan­te del Islam para ple­ga­rias y oraciones.

Si bien es muy tem­prano para ana­li­zar que esos dicho se con­vier­ta en reali­dad o no, algu­nas infor­ma­cio­nes lle­ga­das des­de la capi­tal afga­na, res­pec­to al tra­to dado a los civi­les por los muyahi­di­nes, son con­tra­dic­to­rias según el emba­ja­dor ruso en Kabul, Dmi­trij Zir­nov “En los últi­mos días no se oye ni un solo dis­pa­ro”. Mien­tras se ha vis­to que a rega­ña­dien­tes han tole­ra­do mani­fes­ta­cio­nes en la capi­tal, y en las pro­vin­cias de Nan­garhar y Khot, tan­to de hom­bres como de muje­res exi­gien­do que sus dere­chos les sean res­pe­ta­dos, mar­chan­do por las calles y arran­can­do las ban­de­ras tali­ba­nas, sin que fue­ran moles­ta­dos. Aun­que no serían tan así para los que repor­tan que en la capi­tal los tali­ba­nes bus­can puer­ta por puer­ta a per­so­nas que han cola­bo­ra­do con las fuer­zas de la OTAN o al gobierno de Ghani.

han ase­si­na­do en estos últi­mos días a sie­te per­so­nas y por lo menos a otras tres en cer­ca­nías al aero­puer­to inter­na­cio­nal Hamid Kar­zai. Don­de se ha con­sen­sua­do que los muyahi­di­nes ten­gan el con­trol peri­fé­ri­co del pre­dio y regu­len el acce­so hacia las pis­tas, don­de toda­vía inter­vie­nen tro­pas nor­te­ame­ri­ca­nas y bri­tá­ni­cas, diri­gien­do las ope­ra­cio­nes de eva­cua­ción, que se man­tie­nen a rit­mo ace­le­ran­do y que en los pró­xi­mos días se incre­men­ta­rá , ya que el secre­ta­rio de Defen­sa nor­te­ame­ri­cano, Lloyd Aus­tin, ha orde­na­do que se uti­li­cen die­cio­cho avio­nes de pasa­je­ros, para el tras­la­do a puer­tos segu­ros, tan­to a ciu­da­da­nos esta­dou­ni­den­ses, como afganos.

El man­do Tali­bán, sin duda se encuen­tra en una eta­pa de con­trol de daños y estu­dian­do que hacer aho­ra con lo que les cos­tó vein­te años de gue­rra. Algu­nos ges­tos han sido posi­ti­vos, la toma del pala­cio pre­si­den­cial a com­pa­ra­ción con los supre­ma­cis­tas que inva­die­ron el par­la­men­to nor­te­ame­ri­cano, pare­ció un té de seño­ras. Pero sin duda tan­ta urba­ni­dad y moda­les, depen­de­rá de la tole­ran­cia de quie­nes han lle­va­do la gue­rra sobre sus espal­das duran­te vein­te años, y tie­nen muchas razo­nes para exi­gir expli­ca­cio­nes a polí­ti­cos y mili­ta­res corrup­tos y civi­les comu­nes o que bien cola­bo­ra­ron con los “infie­les” o los que en estas últi­mas dos déca­das se apar­ta­ron de la sen­da de Allah. Esa ani­mo­si­dad labra­da en el alma de los muyahi­di­nes, se basa en los duros com­ba­tes, las tor­tu­ras abe­rran­tes a los que sus her­ma­nos fue­ron some­ti­dos has­ta la muer­te, o inclu­so para los que sobre­vi­vie­ron y vol­vie­ron a el com­ba­te. Has­ta aho­ra las seña­les de tran­qui­li­dad solo lle­gan de Kabul, nadie sabe con cer­te­za, que está pasan­do en el inte­rior del país.

Tam­bién los tali­ba­nes saben que no pue­den apre­tar dema­sia­do el lazo a la pobla­ción, al menos por aho­ra ya que los abu­sos podrían pro­vo­car rebe­lio­nes, que de sofo­car­se, ten­dría un cons­to muy alto en vidas y la con­si­de­ra­ción mun­dial, que si bien a los segui­do­res de los mullah, les intere­sa muy poco, saben que más tem­prano que tar­de ten­drán que nego­ciar con poten­cias extran­je­ras, has­ta aho­ra ano­ta­das: Rusia, Chi­na e Irán, que de hacer­lo en un mar­co repre­si­vos eso tres paí­ses ten­drán que sopor­tar un bom­bar­deo mediá­ti­co, que si bien están muy acos­tum­bra­dos, nun­ca es gratuito.

En el nom­bre del padre.

Hoy todos los afga­nos saben, que nadie está para sopor­tar dema­sia­do nada, y menos los ciu­da­da­nos comu­nes, que han debi­do sobre­lle­var toda la gue­rra entre dos fue­gos, cas­ti­ga­dos por uno y otro ban­do, pagán­do­lo con miles de muer­tos, ham­bre y pri­va­cio­nes de todo tipo.

Por lo que de apli­car la Sha­ria de mane­ra extre­ma, podría pro­vo­car que muchos de eso civi­les, se incor­po­ren a la resis­ten­cia que ya se encuen­tra ope­ran­do según lo con­fir­mó el minis­tro de Exte­rio­res ruso, Ser­guéi Lavrov, el pasa­do jue­ves. La resis­ten­cia ope­ra en la remo­ta y mon­ta­ño­sa pro­vin­cia de Panjshir (Cin­co Leo­nes) en el cora­zón del Hin­dú Kush a sesen­ta kiló­me­tros al nor­te de Kabul, la últi­ma región “libre” de Afga­nis­tán, que des­de siem­pre se ha resis­ti­do a los tali­ba­nes. Los que nun­ca han podi­do con­quis­tar­la, ni siquie­ra duran­te su gobierno 1996 – 2001.

Si bien es extre­ma­da­men­te apre­su­ra­do con­si­de­rar la impor­tan­cia del foco de resis­ten­cia que inten­ta vigo­ri­zar a la vie­ja Alian­za del Nor­te, tam­bién cono­ci­da como Fren­te Islá­mi­co Uni­do por la Sal­va­ción de Afga­nis­tán, crea­da tras el reti­ro de los sovié­ti­cos para resis­tir a al Emi­ra­to Islá­mi­co de Afga­nis­tán, por el vete­rano de la gue­rra anti­so­vié­ti­ca Ahmad Shah Mas­soud, el León del Panjshir, ase­si­na­do por un coman­do sui­ci­da de al-Qae­da dos días antes de los ata­ques a Nue­va York.

La Alian­za del Nor­te fue recon­fi­gu­ra­da hace poco más de un año, por el hijo del fun­da­dor Ahmad Mas­soud, alia­do de los Esta­dos Uni­dos y el gobierno de Kabul. Que has­ta hace unos días sos­te­nía que esta­ba dis­pues­to: “a per­do­nar la san­gre de mi padre por el bien de la paz, la segu­ri­dad y esta­bi­li­dad de Afga­nis­tán”. Aun­que se habría pre­pa­ra­do para esta cri­sis des­de hace varios meses, habien­do con­se­gui­do reu­nir un impor­tan­te con­tin­gen­te de segui­do­res y con­ta­ría con vehícu­los, heli­cóp­te­ros y muni­cio­nes, lo que le per­mi­ti­ría, ence­rra­do en los altos valles, algu­nos meses.

A Mas­soud, se le ha suma­do el ex vice­pre­si­den­te y jefe de la Direc­ción Nacio­nal de Segu­ri­dad (DNS) Amru­llah Saleh, que ha lle­ga­do has­ta el Panjshir, con arma­men­to y un núme­ro no pre­ci­sa­do de miem­bros del Ejér­ci­to Nacio­nal Afgano (ENA) y otras fuer­zas de segu­ri­dad, que no han acep­ta­do ren­dir­se al Tali­bán. A la vez Saleh, como exje­fe de NDS, cuen­ta con con­tac­tos en todo el país, con los que inten­ta­rá reclu­tar a miles de ex mili­ta­res y agen­tes del NDS y otras fuer­zas, que, sin posi­bi­li­da­des de esca­par al exte­rior, se encuen­tran en peli­gro de ser detec­ta­do y eje­cu­ta­dos por los tali­ba­nes.

Si bien la corre­la­ción de fuer­zas es infi­ni­ta­men­te favo­ra­ble al Tali­bán, la con­di­ción geo­grá­fi­ca del Panjshir, lo hace prác­ti­ca­men­te invul­ne­ra­ble, a pesar de que se encuen­tre rodea­da, por los hom­bres del Emi­ra­to. De todos modos, la situa­ción de Mas­soud es muy dife­ren­te a la de su padre en los años de su gue­rra, ya que con­ta­ba con acce­so y refu­gio en el vecino Tayi­kis­tán y el apo­yo de Chi­na, India y Occi­den­te. Hoy el hijo, se encuen­tra total­men­te rodea­do por fuer­zas tali­ba­nes, y apa­ren­te­men­te sin apo­yo internacional.

Se des­co­no­ce has­ta aho­ra si Saleh, quien se ha asu­mi­do como pre­si­den­te del país, dado la ley de ace­fa­lia el pasa­do día 17, cuen­ta con algún apo­yo des­de el exte­rior. Washing­ton, no hará nin­gu­na juga­da, has­ta que fina­li­ce la eva­cua­ción des­de el aero­puer­to kabu­lí, ya que se cono­ció un infor­me fil­tra­do a la pren­sa, que dice que el prin­ci­pal nego­cia­dor de los tali­ba­nes, Anas Haq­qa­ni, que el Emi­ra­to, tie­ne un acuer­do con Washing­ton para no hacer nada has­ta des­pués del final de la reti­ra­da nor­te­ame­ri­ca­na el 31 de agos­to, por lo que la Alian­za del Nor­te, ten­drá que solu­cio­nar el abas­te­ci­mien­to de com­bus­ti­bles, armas, muni­cio­nes y ali­men­tos, de mane­ra urgen­te, por si sola para poder subsistir.

Tam­bién es con­fu­sa la situa­ción en la pro­vin­cia de Par­wan, veci­na del Panjshir, cuya capi­tal Chahi­kar, habría sido toma­da por la resis­ten­cia, des­de don­de esta­rían pro­gre­san­do hacia el estra­té­gi­co paso de Salang. Esa fuer­za está com­pues­ta por ex miem­bros del ejér­ci­to afgano, que se nega­ron a ren­dir­se tras la caí­da de sus guar­ni­cio­nes en las pro­vin­cias de Khun­duz, Badakhshan, Takhar y Bagh­lan. En este últi­mo pun­to, se infor­ma, que se le han pro­du­ci­do una impor­tan­te can­ti­dad de bajas a los tali­ba­nes. Muchos de ellos se esta­rían reagru­pan­do en el estra­té­gi­co dis­tri­to de Anda­rab en Bagh­lan, un impor­tan­te cen­tro de acti­vi­dad anti-tali­bán, de mayo­ría tayika, de habla far­si y fer­vien­te­men­te anti pas­tún etnia mayo­ri­ta­ria den­tro del Tali­bán. Los que le daría a la Alian­za del Nor­te la posi­bi­li­dad de expan­dir­se inten­tan­do alcan­zar las fron­te­ras con Tayi­kis­tán o Uzbekistán.

De todos modos, hay que tener en cuen­ta que las fuer­zas del mullah Abdul Gha­ni Bara­dar, el líder mili­tar de los muyahi­di­nes, están atra­ve­san­do un momen­to de exal­ta­ción casi úni­co en su his­to­ria, suma­do a el refuer­zo de los miles insu­mos mili­ta­res, cap­tu­ra­dos a las fuer­zas derro­ta­das, entre ellos arma­men­to y vehícu­los de últi­ma gene­ra­ción entre­ga­do por los nor­te­ame­ri­ca­nos, lo que sería un gran ali­cien­te para borrar cual­quier foco de resis­ten­cia que inten­te hacer­le la gue­rra al Tali­bán.

*Gua­di Cal­vo es escri­tor y perio­dis­ta argen­tino. Ana­lis­ta Inter­na­cio­nal espe­cia­li­za­do en Áfri­ca, Medio Orien­te y Asia Cen­tral. En Face­book: https://​www​.face​book​.com/​l​i​n​e​a​i​n​t​e​r​n​a​c​i​o​n​a​lGC.

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