Cuba. La sen­si­bi­li­dad es el antídoto

Por Oda­lis Rique­nes Cuti­ño y Rober­to Díaz, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 17 de agos­to de 2021.

Per­so­nas que viven en con­di­cio­nes de vul­ne­ra­bi­li­dad tie­nen en el otor­ga­mien­to de sub­si­dios la vía para mejo­rar sus con­di­cio­nes habi­ta­cio­na­les. No pocos tro­pie­zos en su eje­cu­ción enfren­ta el más humano de los pro­gra­mas de la vivien­da en terri­to­rios como San­tia­go de Cuba e Isla de la Juventud.

CUBA tie­ne en el otor­ga­mien­to de sub­si­dios a per­so­nas vul­ne­ra­bles una de sus más evi­den­tes expre­sio­nes huma­nis­tas para ayu­dar a quie­nes dis­po­nen de poca sol­ven­cia eco­nó­mi­ca, son afec­ta­dos por even­tos meteo­ro­ló­gi­cos o deci­den tener fami­lias numerosas.

Gra­cias a ese pro­gra­ma, dise­ña­do des­de la sen­si­bi­li­dad, des­de enero has­ta mayo de este año se solu­cio­na­ron 2 867 afec­ta­cio­nes en vivien­das en Cuba, según datos ofi­cia­les publi­ca­dos en la pren­sa nacional.

Cama­güey, Hol­guín y Villa Cla­ra son las que más avan­zan, pero aún cer­ca de 12 000 per­so­nas con sub­si­dios apro­ba­dos y dine­ro en mano no con­si­guen ter­mi­nar su célu­la bási­ca habi­ta­cio­nal (CBH).  JR se acer­ca a esa reali­dad des­de San­tia­go de Cuba e Isla de la Juventud.

His­to­rias comunes

El san­tia­gue­ro Juan Írsu­la Rosa­rio es feliz mien­tras da los toques fina­les a su casi­ta. Este octo­ge­na­rio vio cómo el hura­cán Sandy (2012) redu­cía a un mon­tón de tablas su vivien­da en el pobla­do de Bonia­to, y cua­tro años más tar­de se le otor­gó un sub­si­dio de casi 90 000 pesos para levan­tar una habi­ta­ción, una sala amplia, un baño y una coci­na de mam­pos­te­ría. «Nue­ve­ci­tas y con­for­ta­bles», las describe.

«Des­de 2012 has­ta 2016 viví agre­ga­do —rela­ta — . Des­pués de que me die­ron el dine­ro tuve la suer­te de con­tar con un exce­len­te alba­ñil del barrio, serio, que tra­ba­ja con cali­dad. Siem­pre me man­tu­ve al tan­to de los mate­ria­les, y con la ayu­da de las téc­ni­cas de Vivien­da y del pues­to de direc­ción (PD) que tie­ne cada con­se­jo popu­lar para aten­der esos temas, ter­mi­né sin problemas».

Una his­to­ria bien dife­ren­te es la de su cote­rrá­nea Sil­via Rojas Pérez, anti­gua tra­ba­ja­do­ra de la Empre­sa de Cal­za­do, quien lle­va más de diez años vivien­do en con­di­cio­nes de extre­ma pre­ca­rie­dad, a pesar de que des­de 2012 tie­ne apro­ba­do un sub­si­dio para mejo­rar su situa­ción habitacional. 

«Aun­que te den el dine­ro, mi’jita, para mí sola es muy moles­to cons­truir», refie­re con amar­gu­ra. Por eso lo pri­me­ro que recuer­da es aque­lla bri­ga­da de cuen­ta­pro­pis­tas que se ofre­ció para levan­tar su CBH y ter­mi­na­ron esta­fán­do­la. Por esas per­so­nas ines­cru­pu­lo­sas per­dió 45 000 pesos, casi la mitad del dine­ro otorgado.

A sus 95 años, Sil­via sien­te que nun­ca verá su casa ter­mi­na­da, a pesar de que los fac­to­res de la comu­ni­dad unen fuer­zas para apo­yar­la y el Gobierno prio­ri­za su caso, como rati­fi­ca Gri­se­lia Duany Borre­ro, jefa del PD de su con­se­jo popular.

«La his­to­ria de Sil­via —deta­lla Duany— demues­tra la impor­tan­cia del acom­pa­ña­mien­to que en todo momen­to nece­si­tan estas per­so­nas vul­ne­ra­bles. Ella no tenía nin­gún fami­liar que la repre­sen­ta­ra aquí, pero aun así deci­di­mos que no le íba­mos a can­ce­lar el sub­si­dio. El PD, con el dele­ga­do y los fac­to­res de la comu­ni­dad, asu­mi­mos la eje­cu­ción de su obra.

«Ya se acon­di­cio­nó una habi­ta­ción para mudar­la, pues vivía en un peda­ci­to don­de se moja­ba. Aho­ra nos limi­ta la fal­ta de algu­nos recur­sos, pero lle­va­re­mos de la mano su caso has­ta que ter­mi­ne­mos», expresó.

Trans­cu­rri­do un año, toda­vía la vivien­da de Edil­da está a pun­to de cerra­men­to. Fotos: Rober­to Díaz Martorell

En Isla de la Juven­tud, Edil­da Oro Gar­cía tam­bién pade­ció los emba­tes de un fenó­meno natu­ral (Gus­tav, 2008) y toda­vía vive en una faci­li­dad tem­po­ral, en espe­ra de que se ter­mi­ne su CBH con todas las con­di­cio­nes «para sen­tir­me más segu­ra», dijo.

El sub­si­dio fue apro­ba­do en mayo de 2020, pero no apa­re­ció en el lis­ta­do cuan­do fue a reco­ger la licen­cia. Espe­ró has­ta sep­tiem­bre otra con­vo­ca­to­ria, y a casi un año de esa ges­tión su casa está a la altu­ra de cerramento.

Tania Cár­de­nas Alon­so se bene­fi­cia­rá en bre­ve con la entre­ga de su CBH. Ella resi­día en una casa con serio peli­gro de derrum­be en el con­se­jo popu­lar Juan Delio Chacón.

«En agos­to de 2020 comen­za­ron a levan­tar mi nue­va casa y ya está casi ter­mi­na­da», expli­có esta pine­ra emba­ra­za­da y con un niño pequeño.

Aten­ción necesaria

Estas his­to­rias ilus­tran la diver­si­dad, com­ple­ji­dad y huma­nis­mo de un pro­gra­ma cuyo resul­ta­do depen­de de tra­bas obje­ti­vas y sub­je­ti­vas, como apun­ta­ra el Pri­mer Minis­tro, Manuel Marre­ro Cruz, en recien­te visi­ta a ambos terri­to­rios, en las que se refi­rió a la urgen­cia de dar mira­das más pre­ci­sas sobre las poten­cia­li­da­des reales en cada loca­li­dad para cons­truir con recur­sos propios.

Según datos apor­ta­dos por la Direc­ción Pro­vin­cial de la Vivien­da (DPV) en San­tia­go de Cuba, des­de fina­les de 2010 se han apro­ba­do 19 783 sub­si­dios a per­so­nas natu­ra­les, de 47 018 soli­ci­tu­des radi­ca­das en sus oficinas.

Esa cifra —entre las más altas del país— inclu­ye los cua­tro tipos de accio­nes del pro­gra­ma: CBH de obra nue­va, CBH de reha­bi­li­ta­ción, y repa­ra­cio­nes mayo­res y meno­res. Del total apro­ba­do ya se ter­mi­nó el 81,5 por cien­to, y aun­que la cifra pue­de con­si­de­rar­se alta, no satis­fa­ce las nece­si­da­des de un terri­to­rio don­de el pro­gra­ma comen­zó a mos­trar sus poten­cia­li­da­des jus­to tras el azo­te de Sandy, que afec­tó el 50 por cien­to del fon­do habitacional.

Así lo enfo­ca la inge­nie­ra Maria­na Denis Rojas, direc­to­ra de Vivien­da en San­tia­go de Cuba. «El pro­gra­ma de sub­si­dios se con­vir­tió en una vía para aten­der a los dam­ni­fi­ca­dos más vul­ne­ra­bles, sobre todo en muni­ci­pios como Pal­ma Soriano, Con­tra­maes­tre y San­tia­go de Cuba, con los mayo­res números».

Al otro lado del país, en Isla de la Juven­tud, su homó­lo­go Rober­to Fer­nán­dez refi­rió que para el año en cur­so el plan cons­truc­ti­vo gene­ral es de 311 vivien­das: 95 con el Esta­do, 164 por esfuer­zo pro­pio y 52 por subsidios.

La espe­cia­lis­ta que atien­de Sub­si­dios en Isla de la Juven­tud expli­ca los deta­lles del nue­vo finan­cia­mien­to a los bene­fi­cia­dos. Fotos: Rober­to Díaz Martorell

«Al cie­rre del pri­mer semes­tre el cum­pli­mien­to está muy por deba­jo de lo pla­ni­fi­ca­do, solo al 27 por cien­to. La entra­da de recur­sos es muy limi­ta­da, aun­que no ha sido el moti­vo fun­da­men­tal del atra­so. Hoy se avan­za en las obras civi­les. La meta es ade­lan­tar men­sual­men­te las que están en desa­rro­llo y culminación».

Via­nus­ka Pue­bla Pérez, jefa del depar­ta­men­to de Sub­si­dios en la Direc­ción de Vivien­da del Muni­ci­pio Espe­cial, infor­mó que de los 80 sub­si­dios acti­vos, nue­ve están sin ini­ciar y el res­to se encuen­tra en dis­tin­tos nive­les de avance.

Pero esos incum­pli­mien­tos no son exclu­si­vos de la tie­rra pine­ra. Tam­bién la inge­nie­ra san­tia­gue­ra Denis Rojas ase­gu­ra que no están con­for­mes con lo logra­do, pues toda­vía que­dan pen­dien­tes 984 CBH nue­vas: «Y tene­mos sie­te de 2014 que no se han ter­mi­na­do y algu­nas de otros años en lar­ga ejecución.

«Pode­mos hacer mucho más por los sub­si­dia­dos, que nece­si­tan una aten­ción dife­ren­cia­da; en espe­cial del téc­ni­co de la Vivien­da, que por ley tie­ne que visi­tar­lo todos los meses y a veces no va; y del arqui­tec­to de la comu­ni­dad, que debe hacer sus con­tro­les de autor y eso tam­po­co se mate­ria­li­za como debie­ra… Esas son defi­cien­cias que tene­mos que resolver».

Con ella coin­ci­de Gil­ber­to Rome­ro Saun­der, coor­di­na­dor de Pro­gra­mas de la Cons­truc­ción del Gobierno san­tia­gue­ro: «Come­ti­mos erro­res en la apli­ca­ción de esta polí­ti­ca. El sub­si­dia­do, ade­más de tener baja sol­ven­cia eco­nó­mi­ca, muchas veces tie­ne pro­ble­mas socia­les y de salud. De ahí que sea pre­ci­so acom­pa­ñar­lo, con­du­cir­lo, guiar­lo… Ha fal­ta­do ese acom­pa­ña­mien­to. Por eso ha habi­do casos que al con­tra­tar a la fuer­za de tra­ba­jo los esta­fa­ron; otros ven­die­ron los recur­sos, vio­la­ron el pro­yec­to, se exce­die­ron en lo que tenían que hacer, emplea­ron mal los mate­ria­les, se aca­bó el pre­su­pues­to y aho­ra no pue­den ter­mi­nar… En fin, una gama de situa­cio­nes que solo pue­den encau­zar­se exi­to­sa­men­te si hay acom­pa­ña­mien­to efec­ti­vo de todos los que deben velar por que el sub­si­dia­do eje­cu­te las accio­nes apro­ba­das en el tiem­po previsto».

Mai­ro­bis Bení­tez Quia­la, téc­ni­ca que atien­de a los sub­si­dios de Sie­rra Caba­llos, en Isla de la Juven­tud, ale­ga que ellos no están al cien­to por cien­to en las obras por­que atien­den varios con­se­jos popu­la­res y no dan abas­to para con­tro­lar como debieran.

«La cali­dad se con­tro­la cuan­do vamos a pie de obra. Eva­lua­mos el avan­ce y seña­la­mos los erro­res o cha­pu­ce­rías que deben arre­glar­se. Cada sub­si­dia­do tie­ne con­tra­to con un cuen­ta­pro­pis­ta. Algu­nos coin­ci­den y otros no, pero son ellos (los sub­si­dia­dos) quie­nes deci­den cam­biar el cons­truc­tor por mora o mala cali­dad», asevera.

Solu­cio­nes a la insolvencia

A pesar del lar­go tre­cho que res­ta para una res­pues­ta efec­ti­va, San­tia­go exhi­be su fór­mu­la en la eje­cu­ción de este pro­gra­ma, que apues­ta por el apo­yo soli­da­rio como mejor recur­so con­tra la insolvencia.

El acom­pa­ña­mien­to, con­cep­to pro­mo­vi­do por la máxi­ma direc­ción del Par­ti­do y el Gobierno en San­tia­go, tie­ne su núcleo en los PD, estruc­tu­ra crea­da por los Con­se­jos de la Admi­nis­tra­ción muni­ci­pa­les en cada con­se­jo popu­lar para el segui­mien­to a dam­ni­fi­ca­dos por el hura­cán Sandy, que ha amplia­do su espec­tro de aten­ción a todos los sub­pro­gra­mas de la polí­ti­ca de la Vivienda.

«La expe­rien­cia de los PD per­mi­tió avan­zar en el pro­gra­ma por­que visua­li­zan una aten­ción direc­ta a cada sub­si­dia­do; allí tri­bu­tan el téc­ni­co de la Vivien­da, otros espe­cia­lis­tas y fac­to­res de la comu­ni­dad. De ahí el 81,5 por cien­to de soli­ci­tu­des ter­mi­na­das», reve­ló la Direc­to­ra de Vivienda.

Otra idea es el apa­dri­na­mien­to de enti­da­des esta­ta­les y la comu­ni­dad. En un ini­cio incluía solo el res­pal­do para la trans­por­ta­ción de mate­ria­les (una de las mayo­res difi­cul­ta­des ante la ines­ta­bi­li­dad en su lle­ga­da). Hoy se amplía has­ta la asig­na­ción de fuer­za de tra­ba­jo y la cons­truc­ción misma.

En con­si­de­ra­ción de la direc­ti­va, aun­que los gobier­nos muni­ci­pa­les han ido enca­mi­nán­do­se, «toda­vía debe­mos tra­ba­jar para lograr apo­yo de la comu­ni­dad y apa­dri­na­mien­to con empre­sas cons­truc­to­ras —la nor­ma esti­pu­la que el sub­si­dia­do pue­de con­tra­tar a una per­so­na jurí­di­ca — . Hay muchas ini­cia­ti­vas en los muni­ci­pios de San­tia­go y Ter­cer Fren­te, pero con un mayor apo­yo ya hubié­se­mos ter­mi­na­do ese 20 por ciento».

En tan­to, en Isla de la Juven­tud, Pue­bla Pérez ase­gu­ra que ya se apro­bó la actua­li­za­ción del finan­cia­mien­to para 19 sub­si­dia­dos a par­tir de los nue­vos acuer­dos del Con­se­jo de Minis­tros y las reso­lu­cio­nes de los minis­te­rios de la Cons­truc­ción y de Finan­zas y Pre­cios, atem­pe­ra­dos al esce­na­rio de la uni­fi­ca­ción mone­ta­ria y cambiaria.

En el momen­to de la entre­vis­ta, la espe­cia­lis­ta entre­ga­ba la cubier­ta lige­ra a ocho sub­si­dia­dos de CBH y ase­gu­ra­ba la asig­na­ción de 250 blo­ques, «para que pue­dan levan­tar y dar­le caí­da al cerra­men­to y les que­de con cali­dad», explicó.

Los acuer­dos de mayo, publi­ca­dos en la Gace­ta Ofi­cial núme­ro 57, tie­nen en cuen­ta las modi­fi­ca­cio­nes mone­ta­rias en la actua­li­za­ción del regla­men­to para otor­gar sub­si­dios a per­so­nas natu­ra­les intere­sa­das en rea­li­zar accio­nes cons­truc­ti­vas en su hogar, y renue­van los pro­ce­di­mien­tos para la eva­lua­ción de la sol­ven­cia eco­nó­mi­ca de los núcleos y los pre­cios mino­ris­tas del Comer­cio Inte­rior y del sis­te­ma pre­su­pues­ta­do de la construcción.

El tex­to espe­ci­fi­ca que para la fabri­ca­ción de una CBH de 25 metros cua­dra­dos el mon­to es de 188 560 pesos, con sumas fija­das para las dis­tin­tas acti­vi­da­des: com­pra de mate­ria­les, pagos por mano de obra, trans­por­ta­ción, docu­men­ta­ción… Esta­ble­ce tam­bién la amplia­ción de la polí­ti­ca de asig­na­ción de vivien­das a madres con varios hijos y la ayu­da a pare­jas que desean procrear.

En ese con­tex­to, mucho pue­de avan­zar­se des­de la ini­cia­ti­va y el apro­ve­cha­mien­to de las poten­cia­li­da­des loca­les. Danay Vega Andar­sio, inte­gran­te del Con­se­jo de la Admi­nis­tra­ción Muni­ci­pal pine­ro anun­ció la posi­bi­li­dad de ofre­cer a los sub­si­dia­dos un módu­lo de 30 metros cua­dra­dos y diez de encha­pa­do de baño, más la mese­ta de coci­na con reves­ti­mien­to, todo del már­mol que se pro­du­ce en el territorio.

«Con esta solu­ción local no solo se eli­mi­na el tras­la­do de esos recur­sos des­de La Haba­na, sino que damos la opor­tu­ni­dad a la Empre­sa del Már­mol para vin­cu­lar­se con las nece­si­da­des del pro­gra­ma y se aho­rra tam­bién ace­ro, cemen­to y tiempo».

En el san­tia­gue­ro pobla­do de Bonia­to, el excom­ba­tien­te Juan Írsu­la está feliz de haber podi­do ter­mi­nar su vivien­da. Foto: Oda­lis Rique­nes Cutiño

Des­de el pobla­do de Bonia­to, el excom­ba­tien­te Juan Írsu­la insis­te en adver­tir que todo el que sube has­ta su mora­da, un per­fec­to mira­dor en la cima de una coli­na, elo­gia la cons­truc­ción. «Estoy con­ten­to y agra­de­ci­do», dice con un rego­ci­jo que ni el naso­bu­co pue­de ocul­tar, mien­tras invi­ta a recorrerla.

Des­de Isla de la Juven­tud, Edil­da reco­no­ce que el pro­gra­ma es muy bueno: «Es un dine­ro que nin­guno de noso­tros tenía­mos. De hecho, con mi sala­rio jamás hubie­ra podi­do hacer una casa como esta. Y sola, menos».

Tania se sien­te esti­mu­la­da por el con­fort y cali­dad de la casa, que cons­ta de por­tal, sala, coci­na-come­dor, baño, una habi­ta­ción y cubier­ta rígi­da. Lue­go podrá ampliar, si lo desea.

De cara al futuro

Los sub­si­dios no ter­mi­na­dos en la pro­vin­cia san­tia­gue­ra están inclui­dos en el ambi­cio­so plan de 5 331 vivien­das pre­vis­tas para 2021: «Al igual que en 2020, este pri­mer semes­tre se afec­tó por la ines­ta­bi­li­dad en el sumi­nis­tro de cemen­to, tan­to para el plan esta­tal como para los sub­si­dios; y recur­sos como el ace­ro o los cables eléc­tri­cos, que no son de pro­duc­ción local, limi­tan las ter­mi­na­cio­nes», deta­lló la inge­nie­ra Denis.

Según la Direc­ción de la Vivien­da pine­ra, has­ta la fecha no tie­nen esta­ble­ci­do abrir nue­vas con­vo­ca­to­rias para la soli­ci­tud de sub­si­dios este año. Aho­ra se actua­li­za el finan­cia­mien­to para los 80 ya regis­tra­dos, pues el mon­to para la docu­men­ta­ción, trans­por­ta­ción y mano de obra ele­va has­ta tres veces su valor, lo cual obli­ga a res­cri­bir cada con­tra­to. «En eso esta­mos con­cen­tra­dos aho­ra», aco­ta­ron los especialistas.

Los logros y tro­pie­zos del otor­ga­mien­to de sub­si­dios en la Isla y San­tia­go son solo dos boto­nes de una sen­si­ble mues­tra. ¿Cómo se desa­rro­lla el pro­ce­so en otros terri­to­rios? JR com­par­ti­rá deta­lles en la segun­da par­te de este reportaje.

Fuen­te: Juven­tud Rebelde

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