Bra­sil. Lula dice que la socie­dad «no acep­ta­rá un gol­pe» y la dispu­ta en 2022 será «entre demo­cra­cia y nazismo»

Por Matthias Ebert y Bian­ca Kopsch DW | Resu­men Lati­no­ame­ri­cano /​Brasil de Fato, 9 de agos­to de 2021 

Foto. El expre­si­den­te Lula lide­ra las encues­tas tras recu­pe­rar sus dere­chos polí­ti­cos – Ricar­do Stuckert

En una entre­vis­ta con cana­les de tele­vi­sión ale­ma­nes, el expre­si­den­te dice que con­si­de­ra impro­ba­ble el jui­cio polí­ti­co de Bolsonaro 

El expre­si­den­te Luiz Inácio Lula da Sil­va afir­mó, en una entre­vis­ta con cana­les de tele­vi­sión ale­ma­nes, que no teme las ame­na­zas del actual pre­si­den­te Jair Bol­so­na­ro sobre el sis­te­ma elec­to­ral y que la socie­dad bra­si­le­ña «no acep­ta­rá» un even­tual gol­pe de Estado. 

En entre­vis­ta con los repor­te­ros Matthias Ebert, del canal públi­co de tele­vi­sión ARD, y Bian­ca Kopsch, de Deu­ts­che Welle, Lula evi­tó con­fir­mar­se como can­di­da­to en las elec­cio­nes de 2022, pero dijo que era «lo que quie­re la mayo­ría de la socie­dad». Pre­gun­ta­do sobre si, en un país alta­men­te pola­ri­za­do, no debe­ría dar espa­cio a un nue­vo nom­bre, el expre­si­den­te afir­mó que el camino para otras can­di­da­tu­ras está abier­to. «Los que quie­ran evi­tar a Lula como can­di­da­to, no voten por Lula. Quien pien­se que debe­ría haber otro can­di­da­to, debe pos­tu­lar­se como can­di­da­to. Lo que no pode­mos acep­tar es una men­ti­ra», declaró. 

El miem­bro del PT dijo que actual­men­te no ve nin­gu­na posi­bi­li­dad de que avan­ce el jui­cio polí­ti­co de Bol­so­na­ro, pero cree que el pre­si­den­te será acu­sa­do en las urnas por el pue­blo bra­si­le­ño. Su obje­ti­vo, dice, es «real­men­te pola­ri­zar» las elec­cio­nes. «Díga­le al pue­blo ale­mán que aquí en Bra­sil la dispu­ta entre Lula y Bol­so­na­ro es la dispu­ta entre demo­cra­cia y nazis­mo. Eso es lo que está en dispu­ta», dijo. Lula es líder en las encues­tas para 2022. 

Según la últi­ma encues­ta del ins­ti­tu­to Data­folha, a prin­ci­pios de julio, el PT tie­ne el 58% de las inten­cio­nes de voto en las simu­la­cio­nes de la segun­da vuel­ta, mien­tras que Bol­so­na­ro tie­ne el 31%, una ven­ta­ja más amplia que en la encues­ta ante­rior, a par­tir de mayo. 

ARD y DW: Pasas­te las últi­mas elec­cio­nes en pri­sión. ¿Con­ser­vas­te algún tipo de sen­ti­mien­to de ven­gan­za u odio? 

Lula: En reali­dad no. Sin ven­gan­za, sin odio. Me pre­pa­ré en la cár­cel para afron­tar la diver­si­dad del momen­to que esta­ba vivien­do. Esta­ba al tan­to de todo el pro­ce­so, de la men­ti­ra, de la far­sa y del papel que esta­ban jugan­do [el ex juez Ser­gio] Moro, el Minis­te­rio Públi­co y la pren­sa. Una par­te de lo que esta­mos vivien­do hoy con el gobierno de Bol­so­na­ro, con el fas­cis­mo, el nazis­mo y la ultra­de­re­cha hacien­do todo mal, tie­ne mucho que ver con el com­por­ta­mien­to que ha teni­do la pren­sa en los últi­mos años, negan­do la polí­ti­ca. Gané, pro­bé que lo que dije era ver­dad y soy libre. 

¿Aún reco­no­ces tu país? 

Cuan­do dejé la pre­si­den­cia, un poco antes, en mar­zo de 2009, Bra­sil era la sex­ta eco­no­mía del mun­do. Bra­sil esta­ba en un pro­ce­so de cre­ci­mien­to. Cre­cien­do como país inter­na­men­te, cre­cien­do como defen­sor de su sobe­ra­nía, pero tam­bién cre­cien­do en su par­ti­ci­pa­ción a nivel inter­na­cio­nal. Bra­sil se había con­ver­ti­do en un pro­ta­go­nis­ta inter­na­cio­nal. Vivi­mos un momen­to dora­do en Lati­noa­mé­ri­ca y Bra­sil. Lamen­ta­ble­men­te, esta­mos atra­ve­san­do un pro­ce­so muy com­pli­ca­do y muy deli­ca­do en el que se nie­ga la polí­ti­ca. Tene­mos un pre­si­den­te 100% irres­pon­sa­ble y men­ti­ro­so. Segui­ré luchan­do para recons­truir la demo­cra­cia en Bra­sil y hacer de Bra­sil un país feliz nue­va­men­te. La defo­res­ta­ción aumen­tó dra­má­ti­ca­men­te duran­te el gobierno actual. Y la lucha con­tra el cam­bio cli­má­ti­co se ha debi­li­ta­do enormemente. 

¿Es posi­ble rever­tir este proceso? 

Es com­ple­ta­men­te posi­ble. La con­cien­cia ambien­tal en la socie­dad cre­ce día a día. Un gran núme­ro de bra­si­le­ños y per­so­nas de todo el mun­do saben que hoy no se pue­de dis­cu­tir el desa­rro­llo eco­nó­mi­co sin dis­cu­tir el desa­rro­llo ambien­tal. Es posi­ble com­pa­ti­bi­li­zar el cre­ci­mien­to agrí­co­la con la pre­ser­va­ción ambien­tal, pen­san­do en el cre­ci­mien­to eco­nó­mi­co indus­trial y pre­ser­van­do el tema ambien­tal. Tene­mos que apro­ve­char la rique­za de la bio­di­ver­si­dad para trans­for­mar­la en una for­ma de super­vi­ven­cia para la socie­dad. La Ama­zo­nía, aun­que es un terri­to­rio bra­si­le­ño sobe­rano, la rique­za de la bio­di­ver­si­dad se pue­de com­par­tir con el pla­ne­ta Tie­rra. Como lo hice cuan­do era pre­si­den­te, con el acuer­do con Ale­ma­nia y Norue­ga crean­do el Fon­do Ama­zo­nía. Es posi­ble: no está des­tru­yen­do árbo­les, está plan­tan­do árbo­les. El mun­do nece­si­ta bio­di­ver­si­dad. Bra­sil pue­de cons­truir una aso­cia­ción con todo el mun­do para ayu­dar a cui­dar el Ama­zo­nas, no des­truir el Amazonas. 

¿Qué hubie­ras hecho dife­ren­te a Bolsonaro? 

Cual­quier humano en el pla­ne­ta Tie­rra lo habría hecho mejor que Bol­so­na­ro. Bol­so­na­ro sim­ple­men­te no lo hizo. No vio el mun­do, no vio el coro­na­vi­rus y la pan­de­mia. Se puso manos a la obra negan­do la situa­ción, empe­zó dicien­do que la pan­de­mia no exis­tía, que era una peque­ña gri­pe, que era una gri­pe que solo mata­ría a un anciano. Lue­go comen­zó a hacer enemi­gos de todos los que pen­sa­ban de la mane­ra correc­ta. Cuan­do lla­ma­mos a Bol­so­na­ro geno­ci­da es por­que hay casi 600.000 muer­tos en este país, y una par­te es res­pon­sa­bi­li­dad y el com­por­ta­mien­to de Bol­so­na­ro. Por­que pudo haber com­pra­do la vacu­na mucho antes. Hoy el CPI está mos­tran­do que hubo mucha corrup­ción en la com­pra de vacu­na o en el inten­to de com­prar la vacu­na. Creo que en algún momen­to Bol­so­na­ro será juz­ga­do en algún momen­to. Y creo que eso es lo que le teme. Podría decir que toda esta locu­ra que está hacien­do Bol­so­na­ro, dicien­do que no deja­rán la pre­si­den­cia, que si no tie­nen votos impre­sos, no vale, ¿sabes lo que tie­ne Bol­so­na­ro? Mie­do por­que sabe que va a per­der. Y sabe que, per­dien­do, tie­ne mie­do de ser arrestado. 

¿Crees que Bol­so­na­ro inten­ta­rá dar un gol­pe de Estado? 

No creo que la socie­dad bra­si­le­ña acep­te el gol­pe de Bol­so­na­ro. Creo que el gran gol­pe ya lo ases­tó en 2018. Por­que es la pri­me­ra vez que se eli­ge a un pre­si­den­te de la Repú­bli­ca por fake news. Min­tió duran­te toda la cam­pa­ña, no par­ti­ci­pó en nin­gún deba­te y fue ele­gi­do pre­si­den­te de la Repú­bli­ca. Es decir, es men­ti­ra. Es el resul­ta­do de la nega­ción de la política. 

¿Crees en la acusación? 

Hemos teni­do más de 160 soli­ci­tu­des de jui­cio polí­ti­co. Quien tie­ne la ini­cia­ti­va de some­ter a vota­ción la soli­ci­tud de jui­cio polí­ti­co es el pre­si­den­te de la Cáma­ra, y has­ta aho­ra no se ha pre­sen­ta­do nin­gu­na, aun­que los par­ti­dos de opo­si­ción lo han exi­gi­do. No creo que lo hagan. Resul­ta que tie­ne mayo­ría en la Cáma­ra y, por lo tan­to, no quie­re votar por un jui­cio polí­ti­co. Si nada de esto suce­de has­ta las elec­cio­nes, será acu­sa­do por el pue­blo bra­si­le­ño. Bol­so­na­ro se ha opues­to al esta­blish­ment polí­ti­co, pero aho­ra ha ter­mi­na­do por aliar­se con el blo­que cen­trão. Este Bol­so­na­ro era tan igno­ran­te que dijo que no nece­si­ta­ba el Con­gre­so Nacio­nal. Lle­gó a la con­clu­sión de que es polí­ti­ca­men­te incom­pe­ten­te, no entien­de nada de eco­no­mía, no entien­de nada de temas socia­les, el tema sin­di­cal, no le gus­tan las muje­res, los negros, los indios, no le gus­tan sin­di­ca­lis­tas, no le gus­ta el pue­blo bra­si­le­ño, no le gus­ta la demo­cra­cia. Es un hom­bre paté­ti­co que diri­ge este país. 

¿Por qué par­te del sis­te­ma finan­cie­ro toda­vía apo­ya a Bol­so­na­ro? ¿Por qué una par­te de la éli­te eco­nó­mi­ca apo­ya a Bolsonaro? 

Por­que Bol­so­na­ro está entre­gan­do todo lo que quie­ren. Bol­so­na­ro ya refor­mó el sis­te­ma de Segu­ri­dad Social, per­ju­di­can­do a los tra­ba­ja­do­res. Lle­vó a cabo la refor­ma labo­ral, cau­san­do mucho daño a los tra­ba­ja­do­res y al movi­mien­to sin­di­cal. Aquí en Bra­sil, los tra­ba­ja­do­res for­ma­les son cada vez más peque­ños. La mayo­ría son tra­ba­ja­do­res infor­ma­les. Bra­sil siem­pre ha teni­do una rela­ción sana y pro­duc­ti­va con el pla­ne­ta. Bra­sil tie­ne un liti­gio inter­na­cio­nal. Este hom­bre logró des­truir­lo todo. Logró dis­tan­ciar a Bra­sil de todos y hacer que todos se ale­ja­ran de Bra­sil. Duran­te su ges­tión y tam­bién la de Dil­ma Rous­seff, se expu­sie­ron varios escán­da­los de corrup­ción, que daña­ron la ima­gen de su par­ti­do y tam­bién la de usted. 

¿Tam­bién te sien­tes de algu­na mane­ra res­pon­sa­ble del ascen­so de Bolsonaro? 

Creo que todos noso­tros, 215 millo­nes de bra­si­le­ños, tene­mos algu­na res­pon­sa­bi­li­dad con el ascen­so de Bol­so­na­ro. No hay gobierno que haya crea­do más meca­nis­mos para com­ba­tir la corrup­ción que el PT cuan­do estu­vo en el gobierno. Cuan­do me acu­sa­ron de corrup­to, mucha gen­te que­ría que me fue­ra de Bra­sil. No que­ría apa­re­cer en el perió­di­co con la foto­gra­fía «Lula, el fugi­ti­vo». Que­ría demos­trar mi ino­cen­cia. Por eso fui a Curi­ti­ba. Por eso fui a decir­le a Moro que es un men­ti­ro­so. Por eso fui a decir­le al Minis­te­rio Públi­co que esta­ban crean­do una pan­di­lla. Pasé 580 días en la cár­cel, pero salí de la cár­cel con la cabe­za en alto. Y no sé si los que me acu­sa­ron tie­nen la cabe­za en alto hoy. 

Qui­zás su mayor logro en el gobierno fue sacar a casi 40 millo­nes de per­so­nas de la pobre­za. Al mis­mo tiem­po, el anti­pe­tis­mo cre­ció mucho. ¿Cómo expli­cas eso? 

Si algu­na vez eres polí­ti­co, no hagas nada espe­ran­do que te lo agra­dez­can. Haz­lo por­que hay que hacer­lo. Hága­lo por­que cada per­so­na tie­ne dere­cho y hága­lo por­que es su deber hacer­lo. Hemos demos­tra­do que es com­ple­ta­men­te posi­ble ayu­dar a los pobres a subir un esca­lón en la esca­le­ra del pro­gre­so social. 

¿Vas a pos­tu­lar­te el pró­xi­mo año? ¿Y qué haría usted, si fue­ra ele­gi­do, para evi­tar que se repi­tan los escán­da­los de corrupción? 

Pue­do ser can­di­da­to si mi par­ti­do deci­de que me pre­sen­to como can­di­da­to, si gozo de bue­na salud y si pue­do cons­truir una alian­za polí­ti­ca que me per­mi­ta no solo ganar sino gober­nar. Ase­gu­ré­mo­nos de com­ba­tir la corrup­ción las 24 horas del día, como se hizo en nues­tro gobierno. Hubo un inten­to de des­truir al PT, y no fue por corrup­ción o mal gobierno, sino por algo lla­ma­do inclu­sión social. Pero no ten­go nada más que hacer en la vida que inten­tar luchar para recu­pe­rar la democracia. 

En un país muy pola­ri­za­do, muchos dicen que sería un caso de dar­le espa­cio a un nue­vo can­di­da­to, alguien de una «ter­ce­ra vía» …

El úni­co que pue­de irse es el pue­blo. No nece­si­ta­ba ser can­di­da­to, pero ten­go un par­ti­do polí­ti­co. Y ten­go la mayo­ría de la socie­dad que quie­re que yo par­ti­ci­pe. ¿Por qué abdi­ca­ría para ser­vir a mis opo­nen­tes? El con­se­jo que doy: quien quie­ra evi­tar que Lula sea can­di­da­to, no vote por Lula. O todas las per­so­nas que pien­san que debe­rían tener otro can­di­da­to, que lan­cen ese can­di­da­to. Lo que no pode­mos acep­tar es la men­ti­ra. «Lula no pue­de ser can­di­da­to por­que Lula pue­de ganar y se pola­ri­za­rá». Genial, real­men­te quie­ro pola­ri­zar. Quie­ro ir a la cam­pa­ña dicien­do que Bol­so­na­ro es un men­ti­ro­so. Que Bol­so­na­ro no sabe gober­nar el país. Que Bol­so­na­ro no tie­ne la dimen­sión de los pro­ble­mas de Bra­sil, que es un char­la­tán. Va a eje­cu­tar una cam­pa­ña basa­da en mili­cia­nos. Ame­na­zar a la gen­te, agre­dir a la gen­te, men­tir des­ca­ra­da­men­te. ¿Cómo pue­do per­mi­tir que un pre­si­den­te que dice cua­tro men­ti­ras al día siga pre­si­dien­do el país? 

Y para el pró­xi­mo pre­si­den­te de Bra­sil, Euro­pa y Ale­ma­nia insis­ti­rán en pre­ser­var el medio ambien­te. Se tra­ta de afir­ma­cio­nes hipó­cri­tas, ya que los euro­peos hacen nego­cios a expen­sas del medio ambiente. 

No quie­ro exi­gir lo que la gen­te no hace, quie­ro saber qué es posi­ble hacer. Nece­si­ta­mos dis­cu­tir una polí­ti­ca salu­da­ble y el tema de la ener­gía es muy impor­tan­te para todo el pla­ne­ta. Si nos pos­tu­la­mos para las elec­cio­nes y gana­mos las elec­cio­nes, con­vo­ca­re­mos una con­fe­ren­cia para dis­cu­tir cómo tra­ba­jar para ayu­dar a pre­ser­var el medio ambien­te del mundo. 

¿Cómo con­ci­liar este tipo de polí­ti­cas con la agro­in­dus­tria que es tan fuer­te en Brasil? 

Bra­sil tie­ne una gran pro­duc­ción agrí­co­la. Estoy feliz por eso. La agri­cul­tu­ra bra­si­le­ña está tec­no­ló­gi­ca­men­te muy avan­za­da. No pode­mos poner toda la agro­in­dus­tria en el alo­ca­do dis­cur­so de Bol­so­na­ro. Hay muchos empre­sa­rios agro­in­dus­tria­les que saben que tie­nen que pre­ser­var. El Ama­zo­nas le dará dine­ro a Bra­sil sien­do tra­ta­do de mane­ra dife­ren­te. La Ama­zo­nía pro­du­ci­rá rique­za cui­dan­do la Ama­zo­nía, cui­dan­do la bio­di­ver­si­dad y man­te­nien­do el ecosistema. 

¿Cómo quie­re enca­mi­nar la eco­no­mía bra­si­le­ña, con un Esta­do más fuer­te o un sec­tor pri­va­do más fuerte? 

El esta­do no pue­de ser un esta­do comer­cial. No defien­do que el Esta­do sea pro­pie­ta­rio de empre­sas. No. Quie­ro que el Esta­do sea fuer­te para ser induc­tor de polí­ti­cas socia­les e induc­tor del desa­rro­llo. Por eso defien­do a los ban­cos públi­cos. Por eso defien­do a empre­sas públi­cas como Petro­bras y Ele­tro­bras. Hay paí­ses que han cam­bia­do mucho en los últi­mos años, como Nica­ra­gua, Vene­zue­la y Cuba, que man­tie­nen víncu­los con su par­ti­do … Me entris­te­ció mucho cuan­do la Unión Euro­pea acep­tó la far­sa, la men­ti­ra de reco­no­cer al pre­si­den­te Guai­dó de Vene­zue­la. Es muy impor­tan­te que la gen­te per­mi­ta que cada uno viva a su mane­ra. Que cada pue­blo cons­tru­ya su demo­cra­cia. Podría haber esta­do en el car­go mien­tras Ange­la Mer­kel estu­vo en Ale­ma­nia, por­que en el par­la­men­ta­ris­mo la gen­te pien­sa que es demo­cra­cia que alguien per­ma­nez­ca 16 años en el poder. En el pre­si­den­cia­lis­mo, el ter­cer man­da­to es la dic­ta­du­ra. Tuve un 87% de apro­ba­ción cuan­do mi par­ti­do qui­so apro­bar­me un nue­vo man­da­to. No lo hice por­que creo en la demo­cra­cia, en el poder alterno. Esto le dije a Chá­vez, hablo con Daniel Orte­ga y hablo con Cuba. 

¿Pero no sería hora de que el PT exi­ja que la gen­te en Cuba pue­da pro­tes­tar libre­men­te y que haya democracia? 

No solo defien­do esto, lo he dicho muchas veces. Yo era pre­si­den­te de la Repú­bli­ca y aquí hubo muchas huel­gas con­tra mi gobierno, muchas mar­chas. La poli­cía no solo sale a las calles de Cuba o Nica­ra­gua, la poli­cía sale a las calles de Esta­dos Uni­dos, Ale­ma­nia, Bra­sil, Fran­cia. Lo que nece­si­ta­mos no es tra­tar de desa­rro­llar la idea de tra­tar de sim­bo­li­zar cosas. El pro­ble­ma del mun­do no es Nica­ra­gua, no es Vene­zue­la y no es Cuba: el pro­ble­ma del mun­do es la con­cen­tra­ción de la rique­za en manos de unos pocos paí­ses y pocas empresas. 

¿Espe­ra vio­len­cia el pró­xi­mo año? ¿Tie­ne mie­do, como polí­ti­co, por su pro­pia persona? 

Este país tie­ne una his­to­ria polí­ti­ca, tene­mos que res­pe­tar la his­to­ria. No tene­mos la cos­tum­bre, como en Esta­dos Uni­dos, don­de ya dis­pa­ra­ron a Reagan, mata­ron a Lin­coln, mata­ron a Ken­nedy. Aquí en Bra­sil no exis­te tal historia. 

¿Pero no crees que esta vez pue­de ser más peli­gro­so, por­que la socie­dad tam­bién ha cambiado? 

Qui­zás, pero mi fe en Dios tam­bién aumen­tó. Evi­den­te­men­te ten­dre­mos que tener cui­da­do. ¿Sabes cuán­tos años hace que no he esta­do en un res­tau­ran­te? Más de trein­ta años. Yo me cui­da­ré, haga­mos la cam­pa­ña. Ten­go fe en Dios que la demo­cra­cia le gana­rá las elec­cio­nes al fas­cis­mo en Bra­sil. Por­que hay pola­ri­za­ción en Bra­sil: por el amor de Dios, díga­le al pue­blo ale­mán que aquí en Bra­sil la dispu­ta entre Lula y Bol­so­na­ro es la dispu­ta entre demo­cra­cia y nazis­mo. Eso es lo que está en juego.

Itu­rria /​Fuen­te

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