CUBA con la Patria – Dis­cur­so de Miguel Díaz-Canel en el Acto de Reafir­ma­ción Revolucionaria

Las FARC-EP, Segun­da Mar­que­ta­lia, com­par­ten el Dis­cur­so de Díaz-Canel, Pri­mer Secre­ta­rio del Comi­té Cen­tral del Par­ti­do Comu­nis­ta de Cuba, en la expla­na­da capi­ta­li­na de La Pira­gua, en el acto de reafir­ma­ción revo­lu­cio­na­ria, el 17 de Julio de 2021. Con la Cer­te­za de que Cuba jamás será tie­rra de odio lla­ma­mos a la soli­da­ri­dad total de los pue­blos del mun­do con una revo­lu­ción que no ha deja­do de des­te­llar huma­ni­dad y soli­da­ri­dad des­de el pri­me­ro de enero de 1959.

Que­ri­do Gene­ral de Ejér­ci­to Raúl Cas­tro Ruz, líder de la Revo­lu­ción Cuba­na; Pue­blo de Cuba, cuba­nas y cuba­nos; Compatriotas:

¡Viva Cuba Libre!

Libre de inje­ren­cias extran­je­ras y libre del odio que han azu­za­do quie­nes lle­van 60 años apre­tan­do el cue­llo de la nación para hacer­la esta­llar y aho­ra quie­ren pre­sen­tar­se como nues­tros salvadores.

Cesen la men­ti­ra, la infa­mia y el odio. Cuba es pro­fun­da­men­te alér­gi­ca al odio. ¡Y jamás será tie­rra de odio!

No se cons­tru­ye nada bueno des­de el odio. El odio nos roba tiem­po para amar y has­ta el amor mis­mo si lo deja­mos entrar como reac­ción fren­te al odio que nos adversa.

Lo hemos expe­ri­men­ta­do en estos días de odio des­bor­da­do en las redes socia­les, redes no tan “socia­les”, que han sido la com­pa­ñía per­ma­nen­te de padres e hijos en estos lar­gos meses de pan­de­mia, al pun­to de que muchos pasan más tiem­po conec­ta­dos a la red que conec­ta­dos a la fami­lia; esa fami­lia, que con uni­dad, pue­de ser invul­ne­ra­ble ante todo lo que la amenaza.

Una madre me con­ta­ba ayer que su hija ado­les­cen­te pre­gun­tó, con lágri­mas en los ojos, si eso era Cuba, al ver las imá­ge­nes de los actos de vio­len­cia que algu­nos de sus ami­gos com­par­tie­ron en Facebook.

Los due­ños de esas redes, los dic­ta­do­res de sus algo­rit­mos, como bien denun­cia un docu­men­tal recien­te, han abier­to al odio, sin el más míni­mo con­trol éti­co, las com­puer­tas de sus pode­ro­sas plataformas.

Es un odio que frac­tu­ra a la fami­lia, a los ami­gos, a la socie­dad, y que ame­na­za con lle­var­se muchos de nues­tros valo­res al rin­cón de lo inservible.

El bom­bar­deo de imá­ge­nes car­ga­das de vio­len­cia, san­gre, pro­tes­tas, ala­ri­dos, van­da­lis­mo, ame­na­zas, aco­so y repre­sión no ha cono­ci­do pau­sas en los últi­mos seis días.

En las sema­nas pre­vias se desa­rro­lló una inten­sa ope­ra­ción polí­ti­co-comu­ni­ca­cio­nal por par­te de una gran pla­ta­for­ma de into­xi­ca­ción mediá­ti­ca, finan­cia­da por el Gobierno de los Esta­dos Uni­dos y por la maqui­na­ria polí­ti­ca de la Florida.

Su obje­ti­vo era alen­tar dis­tur­bios e ines­ta­bi­li­dad en el país, apro­ve­chan­do las difí­ci­les con­di­cio­nes pro­vo­ca­das por la pan­de­mia, el blo­queo recru­de­ci­do y las 243 medi­das de la admi­nis­tra­ción Trump.

Rea­li­za­ron en esos días actos de Gue­rra No Con­ven­cio­nal que inclu­ye­ron lla­ma­dos al esta­lli­do social, a la vio­len­cia, a la agre­sión a agen­tes poli­cia­les, al van­da­lis­mo y al sabotaje.

Uti­li­za­ron para ello sis­te­mas de inte­li­gen­cia arti­fi­cial y Big Data, ciber­tro­pas y actos de ciber­te­rro­ris­mo para pro­mo­ver la fabri­ca­ción arte­sa­nal y uso de armas o ele­men­tos incen­dia­rios, accio­nes inte­gra­das de aco­so, chan­ta­je o finan­cia­mien­to a líde­res digi­ta­les o influen­cers internacionales.

Con­ta­ron con la com­pli­ci­dad de una pode­ro­sa tras­na­cio­nal que les per­mi­tió vio­lar impu­ne­men­te sus pro­pias regu­la­cio­nes, y des­aten­dió las legí­ti­mas denun­cias de los usua­rios y de algu­nos medios de pren­sa y agen­cias cablegráficas.

La Tele­vi­sión Cuba­na ha pues­to en evi­den­cia los obje­ti­vos de esta cam­pa­ña al recons­truir en secuen­cia los acon­te­ci­mien­tos del pasa­do domingo.

Pri­me­ro se con­vo­ca­ron las pro­tes­tas, des­pués se cons­tru­yó el rela­to fal­so de los hechos para gene­rar reac­cio­nes emo­ti­vas de soli­da­ri­dad con los mani­fes­tan­tes, y lue­go se des­ata­ron las accio­nes van­dá­li­cas que ocu­rrie­ron horas antes de nues­tra impro­vi­sa­da com­pa­re­cen­cia en tele­vi­sión al regre­so de San Anto­nio de los Baños.

Está cla­ra la ruta de la infa­mia. A pos­te­rio­ri, todos los hechos se han pre­sen­ta­do des­or­de­na­da­men­te, como si fue­ran fru­to de nues­tro legí­ti­mo lla­ma­do a los revo­lu­cio­na­rios a defen­der la Revolución.

La his­to­ria se pre­ten­de con­tar al revés. No impor­ta lo que haya dicho, no cuen­tan los lla­ma­dos a la uni­dad, la paz y la soli­da­ri­dad entre todos. La inter­pre­ta­ción malin­ten­cio­na­da es que se con­vo­có a una gue­rra civil.

Podre­mos des­mon­tar las lla­ma­das fake news, des­me­nu­zar las men­ti­ras, mos­trar cómo se fabri­có toda la fal­sa reali­dad de Cuba en esce­na­rios vir­tua­les, pero ya han cau­sa­do un daño incon­men­su­ra­ble al alma nacio­nal, que tie­ne entre sus valo­res más sagra­dos la tran­qui­li­dad ciu­da­da­na, la con­vi­ven­cia, la soli­da­ri­dad y la unidad.

Esta­mos bajo el fue­go sofis­ti­ca­do de una ciber­gue­rra que inclu­ye el ciber­te­rro­ris­mo y el terro­ris­mo mediá­ti­co en su ins­tru­men­tal agresivo.

Las denun­cias del Can­ci­ller cubano el pasa­do mar­tes no han sido con­tes­ta­das. No ha habi­do ni un inten­to de res­pues­ta por par­te de las auto­ri­da­des del Gobierno Repu­bli­cano de la Flo­ri­da sobre los fon­dos asig­na­dos a estos pro­yec­tos, con los cua­les pre­ten­den ata­car al país y, al mis­mo tiem­po, des­ar­mar­lo de sus posi­bles medios de defensa.

No solo el Min­rex, tam­bién el sitio de la Pre­si­den­cia, el popu­lar por­tal de noti­cias y aná­li­sis sobre la reali­dad cuba­na Cuba­de­ba­te, Gran­ma, Juven­tud Rebel­de y, prác­ti­ca­men­te, todos los medios públi­cos cuba­nos están sufrien­do ata­ques inter­mi­ten­tes con dene­ga­ción de ser­vi­cios en medio de una atroz cam­pa­ña de demo­ni­za­ción del Gobierno.

Tra­tan de silen­ciar cual­quier alter­na­ti­va a la narra­ti­va anti­cu­ba­na que hoy se des­plie­ga en por­ta­das alar­mis­tas. Los ami­gos de Cuba, que cono­cen y sufren la mani­pu­la­ción y el silen­cio, no pue­den acce­der a los medios cuba­nos y nos han envia­do los repor­tes de dene­ga­ción de acceso.

En el apo­geo de la men­ti­ra se emplean imá­ge­nes fal­sas, lo que ya ha sido bien docu­men­ta­do por nues­tros perio­dis­tas, se esti­mu­lan y glo­ri­fi­can el des­aca­to y la des­truc­ción de inmue­bles, la com­pul­sión al asal­to y el aco­so ame­na­zan­te a ciu­da­da­nos y a las familias.

Aho­ra mis­mo, lo que el mun­do está vien­do de Cuba es una men­ti­ra, a todo un pue­blo levan­ta­do con­tra el Gobierno y a un Gobierno que repri­me a su pueblo.

No es raro que, bajo ese bom­bar­deo mediá­ti­co, algu­nos duden y se pro­nun­cien supo­nien­do una sepa­ra­ción que no existe.

No juz­go, no con­deno. Entien­do que son ava­sa­lla­do­ras las armas del adver­sa­rio, pero ¡al lado del pue­blo, con el pue­blo y por el pue­blo sigue estan­do la Revolución!

No con decla­ra­cio­nes, sino con hechos. Cuan­do la eti­que­ta de #SOS­Ma­tan­zas esta­ba apa­gán­do­se en el ciber­es­pa­cio, al lado de Matan­zas y de toda Cuba no se vio a los pro­mo­to­res de la inter­ven­ción huma­ni­ta­ria. Esta­ba el mis­mo pue­blo noble y soli­da­rio que sufre las con­se­cuen­cias del blo­queo y esta­ba el Gobierno cubano.

¿Quién no se estre­me­ció al saber que ván­da­los de la peor entra­ña ape­drea­ron la sala infan­til del hos­pi­tal de Cár­de­nas, obli­gan­do a niños y madres a bus­car refu­gio en los baños o bajo las camas de la institución?

Maña­na debe­rán con­tar­se muchas his­to­rias per­so­na­les de la reac­ción popu­lar al ata­que y al aco­so, de cuán­to han teni­do que con­te­ner­se las fuer­zas del orden por el cui­da­do que se les exi­ge para evi­tar exce­sos; pero que nadie se equi­vo­que: la mayo­ría del pue­blo, del mis­mo pue­blo ago­bia­do e irri­ta­do por las caren­cias que nos deman­da mejor ges­tión de Gobierno, pide tam­bién que se pon­ga coto a la vio­len­cia.

Com­pa­trio­tas:

Nin­gu­na men­ti­ra se ha levan­ta­do por casua­li­dad o error. Todo está fría­men­te cal­cu­la­do según el manual de Gue­rra No Con­ven­cio­nal. Ya habló el impre­sen­ta­ble de la OEA, minis­te­rio de colo­nias al que nos hon­ra no pertenecer.

No esta­mos espe­cu­lan­do. Hablan unos para que des­pués se pro­nun­cien otros. Ahí está, al ace­cho, el ala dura del Con­gre­so nor­te­ame­ri­cano afi­lán­do­se los dien­tes y exi­gien­do a sus adver­sa­rios polí­ti­cos de la actual admi­nis­tra­ción que actúen ya con­tra Cuba, que con­vo­quen al Con­se­jo de Segu­ri­dad, y que con­si­de­ren un acto hos­til y una ame­na­za a la sacro­san­ta Segu­ri­dad Nacio­nal del impe­rio cual­quier inten­to de emi­gra­ción masi­va hacia sus costas.

Nada de esto es nue­vo. Lo han inten­ta­do otras veces. Es su mane­ra de poner a la admi­nis­tra­ción adver­sa­ria con­tra las cuer­das, y tra­tar de hacer­les cum­plir a ellos el pro­pó­si­to jamás logra­do de borrar del mapa el mal ejem­plo de esta peque­ña Isla, empe­ña­da en man­te­ner­se sobe­ra­na e inde­pen­dien­te cuan­do tan­tos se plie­gan a sus órde­nes.

Casi con la leche mater­na, nues­tros padres nos incul­ca­ron una adver­ten­cia mar­tia­na: “Los hom­bres van en dos ban­dos: los que aman y fun­dan, y los que odian y des­ha­cen”, nos dijo el Apóstol.

¡Cuba segui­rá fun­dan­do! Lo está hacien­do aho­ra mis­mo, con las pri­me­ras dos vacu­nas lati­no­ame­ri­ca­nas: Abda­la y Sobe­ra­na. Lo está hacien­do tam­bién con otra noti­cia que la mal­dad ha que­ri­do escon­der: el cien­to por cien­to de efi­ca­cia fren­te a la gra­ve­dad y el falle­ci­mien­to que pro­bó la ter­ce­ra fase de los ensa­yos clí­ni­cos de Abdala.

Cuan­do un pue­blo ha lle­ga­do tan lejos en la rea­li­za­ción de sus sue­ños y en la con­quis­ta de dere­chos, que para medio pla­ne­ta son una qui­me­ra, no lo detie­ne ni la vio­len­cia ni el miedo.

Nada de esto que denun­cia­mos hoy nos apar­ta de la nece­sa­ria auto­crí­ti­ca, de la rec­ti­fi­ca­ción pen­dien­te, de la revi­sión pro­fun­da de nues­tros méto­dos y esti­los de tra­ba­jo que cho­can con la volun­tad de ser­vi­cio al pue­blo, por la buro­cra­cia, las tra­bas y la insen­si­bi­li­dad de algu­nos que tan­to dañan.

Hoy ven­go a reite­rar el com­pro­mi­so de tra­ba­jar y exi­gir por el cum­pli­mien­to del pro­gra­ma que nos hemos dado como Gobierno y como pue­blo, revi­sa­do a la luz de los posi­bles erro­res de estos años de pre­sio­nes inten­sas, par­ti­cu­lar­men­te, los dos últimos.

Com­pa­trio­tas:

No es por capri­cho que nos reuni­mos aquí esta maña­na en medio de una com­ple­ja situa­ción epi­de­mio­ló­gi­ca. Res­pe­tan­do en lo posi­ble las medi­das sani­ta­rias y de dis­tan­cia­mien­to físi­co, los hemos con­vo­ca­do para denun­ciar una vez más el blo­queo, la agre­sión y el terror. No podía­mos dila­tar este encuen­tro, el enemi­go ha vuel­to a lan­zar­se con todo para des­truir la sagra­da uni­dad y la tran­qui­li­dad ciudadana.

¡Rati­fi­ca­mos que Cuba es de todos! ¡Ven­ce­re­mos!

Les com­par­to sen­ti­mien­tos y refle­xio­nes, esta­dos de áni­mo, dis­po­si­ción y con­vic­ciones.

Solo podre­mos tener más si crea­mos más. Logra­re­mos lo que nos pro­pon­ga­mos empu­jan­do todos jun­tos la obra. Por delan­te tene­mos el inmen­so ejem­plo de la Cien­cia cuba­na, que se pro­pu­so y logró en tiem­po récord y ape­nas sin recur­sos dos vacu­nas y otros can­di­da­tos vacu­na­les que nos per­mi­ten enfren­tar el futu­ro con espe­ran­zas que otros pue­blos no tienen.

Si hemos podi­do en algo tan colo­sal y difí­cil, ¿qué no podre­mos en otras áreas?

Y, sobre todo, cuán­to más podre­mos si arti­cu­la­mos los diá­lo­gos pen­dien­tes, res­ca­tan­do la obra social, pro­mo­vien­do mayor aten­ción a sec­to­res vul­ne­ra­bles, a los barrios, apo­ya­dos en la expe­rien­cia de la obra que nos legó el Coman­dan­te en Jefe, en años tan desa­fian­tes como estos; a eso lla­ma­ba Gerardo.

La Revo­lu­ción Cuba­na borró para siem­pre las semi­llas de la mal­dad, del odio, del des­ho­nor y el cri­men. Es impor­tan­te por eso, que bus­que­mos las cau­sas pro­fun­das de la vio­len­cia que puja por emer­ger ante las nece­si­da­des, y que cum­pla­mos la labor pen­dien­te para hacer que pre­do­mi­ne en la heren­cia cuba­na el gen de los bra­vos, de los hones­tos, de los jus­tos, de los hono­ra­bles, de los ale­gres hijos de esta tie­rra cubana.

“Solo el amor con­vier­te en mila­gro el barro/​Solo el amor alum­bra lo que per­du­ra”, hemos can­ta­do mil veces con el mar­tiano Silvio.

¡Vamos a poner­le cora­zón a la obra común. Un cora­zón del tama­ño de nues­tras difi­cul­ta­des! ¡Jun­tos podemos!

¡Que viva Cuba sobe­ra­na, inde­pen­dien­te y socialista!

¡Cuba de amor, Cuba de paz, Cuba de uni­dad, Cuba de solidaridad!”

¡Cuba de todos los cuba­nos que, estén don­de estén, tra­ba­jan por ver­la avan­zar con sus pro­pias pier­nas y sus pro­pios bra­zos hacia un des­tino de pros­pe­ri­dad posible!

¡A Cuba pon­le cora­zón! ¡Pon­le cora­zón a la Patria, a la Revo­lu­ción, al Socialismo!

¡Ven­ce­re­mos!

FARC-EP
Segun­da Mar­que­ta­liaJulio 19 de 2021

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