El Sal­va­dor. Coate­pe­que, la fies­ta de los depre­da­do­res ambientales

Por Caro­li­na Ama­ya, Loi­da Ave­lar, Andrés Dimas y Eduar­do Soriano, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 14 de julio de 2021. 

Una de las mara­vi­llas natu­ra­les de El Sal­va­dor, lugar pre­di­lec­to de des­can­so de la cla­se pudien­te del país, lle­va años reci­bien­do con­ta­mi­na­ción de res­tau­ran­tes, quin­tas y comu­ni­da­des. La desidia de las enti­da­des muni­ci­pa­les, minis­te­rios, Poli­cía y Fis­ca­lía ha crea­do el esce­na­rio per­fec­to para que los depre­da­do­res ambien­ta­les se lucren del lago que con­ta­mi­nan con sus dese­chos. La jue­za ambien­tal de San­ta Ana hace manio­bras para con­tro­lar al “mons­truo” y cul­pa de la impu­ni­dad ambien­tal al Eje­cu­ti­vo y a la Fis­ca­lía. La situa­ción tie­ne víc­ti­mas: los 8,000 habi­tan­tes de 17 can­to­nes que uti­li­zan coti­dia­na­men­te el agua del lago y que, pese al temor de enfren­tar­se con los pode­ro­sos del lugar, empie­zan a orga­ni­zar­se para resistir. 

S

on las 6 de una cáli­da tar­de de mar­zo y, de no ser por la reu­nión que ocu­rre en uno de los baja­de­ros, la estam­pa es la habi­tual: el sol cede impo­nen­te sobre el lago de Coate­pe­que, en el occi­den­tal depar­ta­men­to sal­va­do­re­ño de San­ta Ana, los turis­tas toman cer­ve­zas en los mue­lles de los res­tau­ran­tes, los ferris flo­tan car­ga­dos de comen­sa­les y las motos acuá­ti­cas sur­can el lago. Sin embar­go, en un baja­de­ro públi­co, nue­ve hom­bres y una mujer sin nin­gu­na voca­ción turís­ti­ca espe­ran las noti­cias que les trae un biólogo.

Es habi­tual que los miem­bros de la Aso­cia­ción de Desa­rro­llo Comu­nal (Ades­co) La Ben­di­ción se jun­ten cada sema­na, pero esta tar­de reci­ben ansio­sos el infor­me de Rubén Sor­to, un bió­lo­go que tie­ne una déca­da estu­dian­do el lago. Esa mis­ma sema­na, el bió­lo­go Sor­to tuvo una reu­nión con un fis­cal ambien­tal de la sede de San­ta Ana, a quien inten­tó per­sua­dir para que la ins­ti­tu­ción pon­ga los ojos sobre los pro­ble­mas de con­ta­mi­na­ción cre­cien­tes del lago. 

—No les trai­go bue­nas noti­cias— empie­za el bió­lo­go Sorto. 

La Ben­di­ción es una de las seis Ades­cos del lago que con­vi­ven con una serie de res­tau­ran­tes popu­la­res y algu­nos exclu­si­vos que mane­jan de mane­ra irre­gu­lar sus aguas negras, gri­ses y dese­chos sóli­dos. Varios de esos comer­cios, como Las Pal­me­ras, Ran­cho Ale­gre, El Faro y La Pam­pa-Car­de­deu, han sido denun­cia­dos ante el Juz­ga­do Ambien­tal de San­ta Ana sin nin­gún resul­ta­do más que cier­tas ame­na­zas direc­tas de algu­nos de sus due­ños a la comu­ni­dad. El Juz­ga­do ha lle­ga­do a pedir a la sede fis­cal actuar penalmente. 

Pero esta tar­de, fren­te a las comu­ni­da­des orga­ni­za­das para resis­tir, el bió­lo­go Sor­to para­fra­sea al fis­cal: “dijo que él no se iba a pelear, por­que los ricos son los que han cons­trui­do todo el lago. Que esto está per­di­do por­que ya está todo urba­ni­za­do. Inclu­so dijo algo feo: que a él le gus­ta­ba este lago antes, pero que des­de que se vol­vió la cloa­ca de los ricos ya no venía aquí. Y que si que­ría hacer algo, que mejor siguie­ra reco­gien­do basura”.

Los líde­res de la comu­ni­dad se que­dan pas­ma­dos por un momen­to. Pron­to reac­cio­nan y se escu­cha una voz pre­do­mi­nan­te: “¿O sea que ellos (la Fis­ca­lía) están de acuer­do con todo esto?”. 

“Esto lo que nos está dicien­do es que la lucha la tene­mos que hacer las comu­ni­da­des, no espe­re­mos nada del Esta­do”, con­tes­tó el bió­lo­go Sor­to a la ori­lla del lago de Coatepeque.

El lago de Coate­pe­que es par­te de la zona núcleo de la Reser­va de Biós­fe­ra Apa­ne­ca Ila­ma­te­pec. Entre 2018 y 2020, el Juz­ga­do Ambien­tal de San­ta Ana abrió 44 expe­dien­tes de medi­das cau­te­la­res por daños ambien­ta­les. Una de las pri­me­ras fue en con­tra de los res­tau­ran­tes: Las Pal­me­ras, El Faro, Ran­cho Ale­gre y La Octa­va Mara­vi­lla, por el mal mane­jo de sus aguas negras y gri­ses. Foto: Víc­tor Peña.

Heces en el lago

Las Ades­cos están can­sa­das de lidiar con los ame­dren­ta­mien­tos de los due­ños de quin­tas pri­va­das y nego­cios, con tener acce­so al lago solo por nue­ve peque­ñas vere­das repar­ti­das en 25 kiló­me­tros; están can­sa­das de pade­cer la con­ta­mi­na­ción sono­ra y piro­téc­ni­ca de los res­tau­ran­tes exclu­si­vos; y tam­bién lamen­tan la des­car­ga de heces huma­nas que hacen des­ca­ra­da­men­te la mayo­ría de empre­sa­rios que tie­nen sus nego­cios a la ori­lla del lago. La jue­za ambien­tal de San­ta Ana, Nor­ma de Milla, tam­bién está can­sa­da de tener que recor­dar a las muni­ci­pa­li­da­des, Fis­ca­lía, Minis­te­rio de Salud y Minis­te­rio de Medio Ambien­te cómo eje­cu­tar la con­tra­lo­ría ambien­tal. “Ya uste­des saben del pro­ble­ma. Si uste­des per­mi­ten que esta obra se eje­cu­te sin per­mi­so es cosa de uste­des”, ase­gu­ró la jue­za haber dicho a dis­tin­tos fun­cio­na­rios en algu­na oca­sión. “El lago está fatal”, sen­ten­ció De Milla. 

La situa­ción se ha vuel­to tan crí­ti­ca como coti­dia­na. La evi­den­cia cien­tí­fi­ca de la con­ta­mi­na­ción es con­tun­den­te. En teo­ría, en el agua no debe­ría haber coli­for­mes feca­les, pero en Coate­pe­que hay estu­dios téc­ni­cos públi­cos y pri­va­dos que seña­lan altos gra­dos de estos dese­chos huma­nos. El infor­me más recien­te de Fusa­des y la Fun­da­ción Coate­pe­que (Fun­da­Coa­te­pe­que), rea­li­za­do en mar­zo de 2021, indi­ca que hay un valor de núme­ro per­mi­ti­do de 1.8 por cada 100 mili­li­tros de agua. Es decir, el agua no es apta para con­su­mo humano, y no solo por las heces, “es agua que tie­ne un mon­tón de mine­ra­les por­que está asen­ta­da en una cal­de­ra vol­cá­ni­ca y tie­ne sali­ni­dad alta”, expli­có el bió­lo­go Sorto. 

Las comu­ni­da­des care­cen de agua pota­ble y alcan­ta­ri­lla­do de la Admi­nis­tra­ción Nacio­nal de Acue­duc­tos y Alcan­ta­ri­lla­dos (ANDA), por eso se abas­te­cen direc­ta­men­te del lago, pero con el paso del tiem­po la con­ta­mi­na­ción ha incre­men­ta­do y los habi­tan­tes que pue­den pre­fie­ren com­prar agua enva­sa­da. Como Isa­bel Menén­dez, ori­gi­na­ria del lago, que a sus 66 años atien­de un cha­let que ofre­ce comi­da a la vis­ta en la comu­ni­dad Aguas Calien­tes. Ella cuen­ta que hace 15 años dejó de tomar agua del lago y gas­ta, para su círcu­lo fami­liar, cer­ca de $35 al mes en agua enva­sa­da. “Ya no tuve valor de tomar esa agua. A veces que no he teni­do dine­ro para com­prar o no vie­ne el ven­de­dor, me toca her­vir un poqui­to para tomar. Hay gen­te que toma agua del lago, pero yo no ten­go valor de tomar­la”, recalcó.

David Ramí­rez, ori­gi­na­rio del lago, es el actual pre­si­den­te de la Ades­co La Ben­di­ción. Él ha vis­to los cam­bios socio­am­bien­ta­les de los últi­mos 40 años en la cuen­ca del lago y ase­gu­ra que los res­pon­sa­bles de la con­ta­mi­na­ción “somos todos en gene­ral: quin­tas, res­tau­ran­tes y vivien­das. Recuer­de que no todos los due­ños de las quin­tas hacen buen uso de las aguas gri­ses y aguas negras. El 30 % de las quin­tas desem­bo­can las fosas sép­ti­cas y con esa agua rie­gan los gra­ma­les, para no pagar camio­nes que se lle­ven esas aguas”, expresó.

En 2019, el Minis­te­rio de Medio Ambien­te y Recur­sos Natu­ra­les (MARN) levan­tó el Índi­ce de Cali­dad de Agua (ICA), en el que cla­si­fi­có el agua de “regu­lar, lo que indi­ca limi­ta­ción en el desa­rro­llo de vida acuá­ti­ca”. En 2018, el Bole­tín Cien­tí­fi­co de la Uni­ver­si­dad Fran­cis­co Gavi­dia reve­ló que la can­ti­dad de heces huma­nas varía entre la épo­ca seca y épo­ca llu­vio­sa, así como por zona mues­trea­da, pero que es una cons­tan­te en el lago. 

Los habi­tan­tes de La Ben­di­ción, una de las comu­ni­da­des más acti­vas en la lucha por el lago, ase­gu­ran que los ferris des­car­gan sus aguas negras en el cen­tro de la man­cha de agua. El infor­me de Fusa­des y Fun­da­Coa­te­pe­que de mar­zo 2021 reve­la que la cali­dad del agua en ese pun­to es “regu­lar”. 

La cali­dad del agua varía según el pun­to mues­trea­do y la épo­ca del año. Fusa­des y Fun­da­ción Coate­pe­que han eva­lua­do nue­ve pun­tos del lago entre 2020 y 2021. En el pan­dé­mi­co 2020 tres de los nue­ve pun­tos die­ron como resul­ta­do agua de “mala cali­dad”: Cen­tro Obre­ro Cons­ti­tu­ción, Agua Calien­te y La Peña; mien­tras que en 2021 los nue­ve pun­tos die­ron agua “regu­lar”. Cré­di­to: Cap­tu­ra del documento.

Es por todo esto que las Ades­cos han bus­ca­do al bió­lo­go Sor­to para resol­ver el pro­ble­ma, pues reco­no­cen el esfuer­zo que hace por mejo­rar la cali­dad ambien­tal del lago de Coate­pe­que, que es par­te de la zona núcleo de la Reser­va de Biós­fe­ra Apa­ne­ca Ilamatepec. 

La Fun­da­ción regis­tra cer­ca de 8,000 habi­tan­tes dis­tri­bui­dos en 17 can­to­nes que per­te­ne­cen a los depar­ta­men­tos de San­ta Ana, Izal­co y, en mayor medi­da, a El Con­go. En total, hay 19 orga­ni­za­cio­nes comu­na­les, solo algu­nas ins­cri­tas ante alcal­días y Gober­na­ción. La auto­ges­tión y el temor a per­der sus mal remu­ne­ra­dos empleos en las quin­tas pri­va­das ha hecho que la opo­si­ción de las comu­ni­da­des sea cau­te­lo­sa. Eso no ha evi­ta­do que cin­co comu­ni­da­des se hayan orga­ni­za­do: Vuel­ta de Oro, San­ta Móni­ca, Casa Blan­ca, El Esto­ra­que y La Ben­di­ción. Son la resis­ten­cia civil a la con­ta­mi­na­ción de los nego­cios. Se hacen lla­mar Ades­cos Unidas. 

La lucha por el agua y los espa­cios públi­cos de Ades­cos Uni­das es con­tra los due­ños de 430 quin­tas, 468 bom­bas pri­va­das que explo­tan el agua, 33 res­tau­ran­tes y una gaso­li­ne­ra, entre otros nego­cios menores. 

Los líde­res men­cio­nan abier­ta­men­te los pro­ble­mas del lago, pero cuan­do se les pre­gun­ta por los nom­bres de los cul­pa­bles, pre­fie­ren bajar la voz o guar­dar silen­cio. Tie­nen mie­do. Varios ase­gu­ran haber sido ame­na­za­dos direc­ta­men­te por los due­ños de los res­tau­ran­tes. “Son per­so­nas que tie­nen poder eco­nó­mi­co, tie­nen influen­cia polí­ti­ca, influen­cia con gen­te como jue­ces, gen­te pudien­te y así está la cosa aquí. Es gen­te ines­cru­pu­lo­sa que solo vie­ne a traer el dine­ro aquí al lago y noso­tros vivi­mos acá, bebe­mos esta agua que ellos con­ta­mi­nan”, se que­jó un inte­gran­te de las Ades­cos Unidas.

Entre febre­ro y abril de 2021, este equi­po perio­dís­ti­co hizo una radio­gra­fía al lago para cons­ta­tar la reali­dad en la que viven los habi­tan­tes de sus alre­de­do­res: se rea­li­za­ron cin­co visi­tas, se pre­sen­cia­ron dos reunio­nes de las Ades­cos en su inten­to por orga­ni­zar­se para resis­tir, se con­ver­só por telé­fono con nue­ve due­ños de res­tau­ran­tes, se entre­vis­tó a líde­res de seis comu­ni­da­des, se revi­sa­ron dece­nas de pági­nas de expe­dien­tes judi­cia­les, se hicie­ron 38 soli­ci­tu­des de infor­ma­ción a cua­tro ins­ti­tu­cio­nes esta­ta­les. Todo apun­ta a que la impu­ni­dad para con­ta­mi­nar el lago ocu­rre gra­cias a un Esta­do omi­so o pere­zo­so y a unos empre­sa­rios que se apro­ve­chan de eso. La úni­ca opor­tu­ni­dad de que esto se deten­ga, de momen­to, es la orga­ni­za­ción ciu­da­da­na de las comunidades.

Los ras­tros de la con­ta­mi­na­ción ini­cian con el hedor que des­pren­den los pro­mon­to­rios de basu­ra acu­mu­la­da en varios pun­tos de la calle que rodea al lago. Para el 27 de mar­zo, tan­to las comu­ni­da­des como quin­tas pri­va­das y esta­ble­ci­mien­tos comer­cia­les, ubi­ca­dos en el paraí­so turís­ti­co, no habían vis­to pasar el camión de la basu­ra por casi un mes. 

Datos de Fun­da­Coa­te­pe­que regis­tran que en el lago se gene­ran 1,300 tone­la­das de basu­ra al año. En 2020, logra­ron sacar solo 760 tone­la­das. “Hemos saca­do qui­zás el 60 %, pero aún así es dema­sia­da la gene­ra­ción de basu­ra”, expli­có Ale­jan­dro Villa­cor­ta, direc­tor eje­cu­ti­vo de la fun­da­ción. La pro­duc­ción de basu­ra y el mal sis­te­ma de reco­lec­ción gene­ran una situa­ción que por perio­dos se vuel­ve insostenible. 

A ojos de algu­nas Ades­co, la situa­ción es tan gra­ve que inclu­so pre­fie­ren evi­tar el turis­mo que de algu­na for­ma pue­de gene­rar­les peque­ños ingre­sos por sus tien­das o ser­vi­cios pres­ta­dos. El 16 de mar­zo de 2021, las comu­ni­da­des loca­les movie­ron un afi­che en redes socia­les, pidien­do a los turis­tas no visi­tar el lago. Y, si lle­ga­ban, los veci­nos de Coate­pe­que les pedían lle­var­se la basu­ra gene­ra­da. La razón de peso para vetar al turis­mo era una: “los que vivi­mos en la ribe­ra del lago toma­mos agua del lago. A noso­tros nos intere­sa que esa agua esté den­tro del con­su­mo humano, por eso es el gran inte­rés como Ades­cos de lle­var a cabo esta lim­pie­za y ver de qué mane­ra la cuen­ca no sea explo­ta­da”, dijo Miguel Bola­ños, vice­pre­si­den­te de la Ades­co La Bendición.

Esa tar­de de mar­zo, tras las malas noti­cias del bió­lo­go Sor­to, la reu­nión con­ti­nuó con la orga­ni­za­ción de una jor­na­da de lim­pie­za pro­gra­ma­da para el 27 de mar­zo, en la que reco­lec­ta­ron 40 tone­la­das de basu­ra en tan solo cua­tro horas. Esa acti­vi­dad se con­vir­tió en el pri­mer éxi­to de las Ades­cos Uni­das, pero tam­bién en una mues­tra direc­ta de la titá­ni­ca labor que tie­nen por delante.

Repre­sen­tan­tes de las Ades­cos Uni­das y Fun­da­ción Coate­pe­que orga­ni­zan las rutas para la jor­na­da de lim­pie­za que rea­li­za­ron el 27 de mar­zo, en la que en 4 horas de tra­ba­jo reco­lec­ta­ron 40 tone­la­das de basu­ra. Foto: Caro­li­na Amaya.

Sin embar­go, la basu­ra a la vis­ta o el tufo en algu­nos pun­tos del lago son solo la evi­den­cia más super­fi­cial de la con­ta­mi­na­ción que sufre Coate­pe­que. Hay esce­nas mucho más gra­ves que ocu­rren de noche, bajo la llu­via, y que el Juz­ga­do, Fis­ca­lía y Poli­cía cono­cen, pero no han frenado.

Due­ños del lago

El 19 de abril llo­vía en Coate­pe­que. Eran las seis de la tar­de, pero aún había cla­ri­dad como para obser­var cómo las gotas hacían al lago brincar. 

Algu­nos habi­tan­tes de La Ben­di­ción ase­gu­ran haber obser­va­do una esce­na que pue­de sonar gro­tes­ca, pero más bien es coti­dia­na en Coate­pe­que: el per­so­nal de Las Pal­me­ras, uno de los más gran­des res­tau­ran­tes, apro­ve­chan­do la llu­via, des­car­ga­ba des­de el par­queo su pozo de aguas negras con una man­gue­ra. Con total impu­ni­dad, vacia­ban heces huma­nas en el lago. Pero aquel día algo falló. Por suer­te, bajo la llu­via. Qui­zá por la poten­cia del motor que suc­cio­na­ba, la man­gue­ra que tras­la­da­ba los excre­men­tos hacia el lago se salió de con­trol y ter­mi­nó chis­pean­do heces por doquier. Los emplea­dos tra­ta­ban de con­tro­lar la man­gue­ra mien­tras no solo la llu­via los bañaba. 

“Metie­ron al bicho más seco a la fosa para arre­glar lo que falla­ba”, expli­có alguien que vio la esce­na. “Yo denun­cié lo que pasó con la Fun­da­ción Coate­pe­que”, reve­ló uno de los nue­ve empre­sa­rios con­sul­ta­dos, que pidió el ano­ni­ma­to por temor a repre­sa­lias del due­ño del res­tau­ran­te, un hom­bre a quien las Ades­cos Uni­das reco­no­cen como uno de los pode­ro­sos del lago. Tres miem­bros de Fun­da­Coa­te­pe­que con­fir­ma­ron la denuncia.

A las 7 de la noche de ese mis­mo día, otro vecino com­par­tió un video toma­do en ese mis­mo ins­tan­te. Era un ferri bajo la llu­via, en medio del lago, dete­ni­do. La embar­ca­ción no tenía clien­tes a esa hora, llo­vía. Los líde­res de La Ben­di­ción que acep­ta­ron hablar dije­ron que era el pro­ce­di­mien­to habi­tual, que cuan­do uno de los tres ferris se dete­nía en medio del lago tras una jor­na­da de comer­cio era para hacer lo mis­mo que aque­llos emplea­dos hacían con la man­gue­ra: des­car­gar excre­men­to en el lago. Los tres ferris que cir­cu­lan en el lago tie­nen baños con con­te­ne­do­res que, al no haber nin­gu­na super­vi­sión estric­ta de par­te de las auto­ri­da­des de Salud, son vacia­dos en la mitad de la mara­vi­lla natu­ral. Y eso cons­ta, inclu­so, en los expe­dien­tes judi­cia­les abier­tos por el Juz­ga­do Ambien­tal de San­ta Ana.

Sobre el inci­den­te en el par­queo del res­tau­ran­te Las Pal­me­ras no hubo ins­pec­cio­nes de los Minis­te­rios de Medio Ambien­te y Salud, ni del Juz­ga­do Ambien­tal, ni de la Fis­ca­lía. Todo indi­ca que nue­va­men­te, Leo­nel Gon­zá­lez Cas­tro, mejor cono­ci­do como “Albán”, pro­ce­dió como sue­le hacer­lo: sin problemas.

“Me lla­mo Leo­nel Gon­zá­lez. Albán, me dicen mis ami­gos”, dijo el empre­sa­rio que acce­dió a hablar con este equi­po a prin­ci­pios de junio. Lo nie­ga todo. Nie­ga lo dicho por las comu­ni­da­des, por los infor­mes ofi­cia­les de los minis­te­rios de Salud y Medio Ambien­te, por otros empre­sa­rios y el Juz­ga­do Ambien­tal. Todo lo atri­bu­ye a la “com­pe­ten­cia des­leal”, “a puros cham­bres”, y a que son expe­dien­tes que están cerra­dos, “ya se demos­tró que no era como se había dicho en la denun­cia. El Juz­ga­do pue­de abrir 20 expe­dien­tes de 20 denun­cias. La cosa es en cuán­tos me han con­de­na­do”, argu­men­tó Albán. Los juz­ga­dos ambien­ta­les se mue­ven den­tro del dere­cho civil y mer­can­til, por lo que su cam­po de acción no es penal.

Las Pal­me­ras tie­ne 16 años de fun­cio­nar en la zona de La Ben­di­ción. Albán y sus dos hijos mane­jan el cues­tio­na­do nego­cio que tie­ne al menos tres expe­dien­tes en el Juz­ga­do Ambien­tal de San­ta Ana. 

Las malas prác­ti­cas de Albán y com­pa­ñía están regis­tra­das en las medi­das cau­te­la­res que la jue­za ambien­tal de San­ta Ana, Nor­ma de Milla, abrió el 11 de sep­tiem­bre de 2018 en el expe­dien­te MC-75 – 18, que fue el pri­me­ro que el Juz­ga­do Ambien­tal lle­vó en con­tra de los res­tau­ran­tes Las Pal­me­ras, El Faro, Ran­cho Ale­gre y La Octa­va Mara­vi­lla, pues nin­guno tie­ne per­mi­so de Medio Ambiente.

En el expe­dien­te se regis­tró que duran­te ocho años, entre 2011 y 2019, el res­tau­ran­te de Albán no con­tó con nin­guno de los per­mi­sos bási­cos de fun­cio­na­mien­to. La Direc­ción Regio­nal de Salud de Occi­den­te infor­mó al Juz­ga­do que en al menos seis oca­sio­nes entre 2012 y 2017 se ins­tó a Las Pal­me­ras a obte­ner los per­mi­sos, pero el res­tau­ran­te no lo hizo.

—¿Lo han pre­ve­ni­do por des­obe­dien­cia?— se pre­gun­tó a Albán.

—No. No. Si fue­se así, nin­gún nego­cio pue­de fun­cio­nar sin el per­mi­so de Salud. Nin­guno— res­pon­dió el empresario.

En el pro­ce­so se deter­mi­nó que Las Pal­me­ras, El Faro, Ran­cho Ale­gre y La Octa­va Mara­vi­lla esta­ban dete­rio­ran­do el hábi­tat por el uso de un sis­te­ma de tra­ta­mien­to de aguas negras y gri­ses que ver­tían los dese­chos a fosas sép­ti­cas y pozos sumi­de­ros que no cum­plían con las nor­mas de ley y que ponían en ries­go de con­ta­mi­na­ción el sue­lo y agua de la zona.

¿Cómo es posi­ble que un res­tau­ran­te así siga fun­cio­nan­do? Las Ades­cos Uni­das ase­gu­ran que sería impo­si­ble sin tener de su lado a poli­cías e ins­pec­to­res de salud. La jue­za De Milla no rehú­ye a la posi­bi­li­dad, y ejem­pli­fi­ca: “Le digo a Fis­ca­lía: ‘debe­ría­mos de hacer un ope­ra­ti­vo en don­de se pue­da ver esto’, pero en estas cir­cuns­tan­cias siem­pre hay fil­tra­ción de infor­ma­ción… Una vez me tocó rega­ñar a un doc­tor y decir­le: ‘mire, ¿y usted por qué le avi­só (a los empre­sa­rios)?’ ‘Ah, no, para que hubie­ra alguien’. ‘Sí, pero usted no tenía que avi­sar­les. Si yo los con­vo­co a uste­des y usted pudo adver­tir que no los con­vo­co a ellos es por­que se va a venir de sor­pre­sa’. Enton­ces, por eso tie­nen bien arre­gla­do todo”.

El magis­tra­do pro­pie­ta­rio de la Cáma­ra Ambien­tal, Samuel Liza­ma, res­pal­da lo dicho por De Milla: “Aquí es una cos­tum­bre en las diver­sas ins­ti­tu­cio­nes, en cuan­to a las veri­fi­ca­cio­nes y a las ins­pec­cio­nes, que con­sis­te en avi­sar anti­ci­pa­da­men­te al ins­pec­cio­na­do, y eso es un absur­do por­que no pue­de avi­sar­le a alguien que corri­ja anti­ci­pa­da­men­te o que pon­ga arre­glos de apa­rien­cia mien­tras le lle­ga una ins­pec­ción. Y ojo, que no se tra­ta de hacer una per­se­cu­ción tam­po­co, se tra­ta sim­ple­men­te de veri­fi­car las con­di­cio­nes de fun­cio­na­mien­to de las diver­sas actividades”. 

Albán dice ser un hom­bre de “prin­ci­pios” y nie­ga rotun­da­men­te “tener conec­tes” en ins­ti­tu­cio­nes del Eje­cu­ti­vo y alcal­días: “dicen que yo estoy en una zona de nar­co­trá­fi­co en don­de ame­na­zo a todo mun­do y ten­go domi­na­da a toda la gen­te, a las auto­ri­da­des. Enton­ces, ima­gí­ne­se, si yo tuvie­ra eso así ya hubie­ra man­da­do a matar a saber a cuán­ta gen­te en el lago o no tuvie­ra casos abier­tos en el lago. Si yo estu­vie­ra con los conec­tes, ¿cree que sería todo lo con­tra­rio? Ni siquie­ra un ante­ce­den­te, no habría casos abier­tos en el lago”. 

El 4 de junio, por correo elec­tró­ni­co, se pidió entre­vis­ta con el minis­tro de Medio Ambien­te, Fer­nan­do López, a tra­vés de la ofi­ci­na de Comu­ni­ca­cio­nes de ese minis­te­rio. Se pidió tam­bién expli­ca­cio­nes a Comu­ni­ca­cio­nes del minis­te­rio de Salud, por correo elec­tró­ni­co, el 8 de abril. El 21 de abril y el 18 de mayo, se con­tac­tó por Whatsapp a la enton­ces jefa de Pren­sa de la Fis­ca­lía. No hubo res­pues­tas en nin­gún caso.

Gra­sa en el lago

El 13 de agos­to de 2020 ocu­rrió otro even­to de con­ta­mi­na­ción que invo­lu­cró al res­tau­ran­te Las Pal­me­ras. Esa vez, las comu­ni­da­des infor­ma­ron que emplea­dos de Albán tira­ron los des­per­di­cios de la tram­pa de gra­sa de la coci­na en un pre­dio ale­da­ño al res­tau­ran­te Sols­ti­cio, ubi­ca­do sobre la calle que baja hacia el lago. La pes­ti­len­cia afec­tó a 220 fami­lias de las comu­ni­da­des La Ben­di­ción, Casa Blan­ca y San Rafael. Tam­bién se abrió el expe­dien­te judi­cial MC-67 – 20.

Des­de 2009, el Min­sal pone en prác­ti­ca la Guía Téc­ni­ca Sani­ta­ria para la Ins­ta­la­ción y Fun­cio­na­mien­to de Sis­te­mas de Tra­ta­mien­to Indi­vi­dua­les de Aguas Negras y Gri­ses, que en el pun­to 6.1 esta­ble­ce: “esta gra­sa debe ser ente­rra­da como mate­ria orgá­ni­ca o entre­gar­la al sis­te­ma de reco­lec­ción de dese­chos sóli­dos”. El artícu­lo 184 del Códi­go de Salud tipi­fi­ca como infrac­cio­nes gra­ves “des­car­gar dese­chos sóli­dos o líqui­dos, de ori­gen domés­ti­co o indus­trial en los cau­ces de los ríos, lagos y otros simi­la­res, sin el per­mi­so correspondiente”.

Este es el terreno en donde las comunidades denuncian que personal de Albán tiró las aguas grises del Restaurante Las Palmeras. El daño ambiental se registró el 13 de agosto de 2020. Foto: cortesía.
Este es el terreno en don­de las comu­ni­da­des denun­cian que per­so­nal de Albán tiró las aguas gri­ses del Res­tau­ran­te Las Pal­me­ras. El daño ambien­tal se regis­tró el 13 de agos­to de 2020. Foto: cortesía.
Este es el terreno en donde las comunidades denuncian que personal de Albán tiró las aguas grises del Restaurante Las Palmeras. El daño ambiental se registró el 13 de agosto de 2020. Foto: cortesía.
Este es el terreno en don­de las comu­ni­da­des denun­cian que per­so­nal de Albán tiró las aguas gri­ses del Res­tau­ran­te Las Pal­me­ras. El daño ambien­tal se regis­tró el 13 de agos­to de 2020. Foto: cortesía.
Este es el terreno en donde las comunidades denuncian que personal de Albán tiró las aguas grises del Restaurante Las Palmeras. El daño ambiental se registró el 13 de agosto de 2020. Foto: cortesía.
Este es el terreno en don­de las comu­ni­da­des denun­cian que per­so­nal de Albán tiró las aguas gri­ses del Res­tau­ran­te Las Pal­me­ras. El daño ambien­tal se regis­tró el 13 de agos­to de 2020. Foto: cortesía.
Este es el terreno en donde las comunidades denuncian que personal de Albán tiró las aguas grises del Restaurante Las Palmeras. El daño ambiental se registró el 13 de agosto de 2020. Foto: cortesía.
Este es el terreno en don­de las comu­ni­da­des denun­cian que per­so­nal de Albán tiró las aguas gri­ses del Res­tau­ran­te Las Pal­me­ras. El daño ambien­tal se regis­tró el 13 de agos­to de 2020. Foto: cortesía.

La ver­sión de Albán sobre ese hecho es esqui­va. Pri­me­ro, dice que el terreno no es suyo y que le tocó eva­cuar “120 tone­la­das de basu­ra”. Des­pués, dice que tie­ne un terreno en el mis­mo lugar con una fosa sép­ti­ca en la que des­car­ta todas las aguas gri­ses de su res­tau­ran­te. Lue­go, ase­gu­ra que lo habló con el minis­tro de Medio Ambien­te y que él le dio la razón.

Sin embar­go, casi un año atrás, en agos­to de 2020, una perio­dis­ta de este equi­po entre­vis­tó a Albán. En esa oca­sión, al hablar sobre el mane­jo ade­cua­do de las aguas negras, lo que impli­ca con­tra­tar a una empre­sa cer­ti­fi­ca­da por el minis­te­rio de Medio Ambien­te, el empre­sa­rio dijo: “no, hija, nadie lo hace. Vaya apun­tan­do, nadie lo hace: nin­gún res­tau­ran­te eva­cúa sus aguas negras (bajo ese están­dar)”. Diez meses des­pués, la res­pues­ta de Albán ha cam­bia­do: “Y si se da cuen­ta, no le men­tí. Y has­ta el día de aho­ra: nadie lo está hacien­do, yo sí. Yo sí lo estoy hacien­do. El Faro empe­zó a hacer­lo cuan­do vio que yo lo esta­ba hacien­do también”.

En la lla­ma­da de 2020 con Albán, se le con­sul­tó sobre un téc­ni­co de Salud que, según su argu­men­to, ava­ló lan­zar los des­per­di­cios. Albán mar­có des­de su telé­fono y lo puso en alta­voz. La res­pues­ta del hom­bre al otro lado de la línea fue: “para que noso­tros demos infor­ma­ción (la perio­dis­ta) tie­ne que hacer la ges­tión a tra­vés de la Regio­nal de Salud de San­ta Ana”. El empre­sa­rio apro­ve­chó para pedir­le per­mi­so de “ter­mi­nar de lim­piar la tram­pa de gra­sa… ¿Pero le pue­do dar man­te­ni­mien­to? Vaya sí, gra­cias, vie­jo”. Albán colgó. 

Este 2021, lue­go de varios expe­dien­tes abier­tos, Albán ase­gu­ra haber dado un giro a su acti­tud fren­te a la comu­ni­dad: ha ofre­ci­do $1,000 para que la Ades­co La Ben­di­ción cons­tru­ya dos pozos sumi­de­ros; ha con­tra­ta­do camio­nes reco­lec­to­res de basu­ra; y has­ta ha soli­ci­ta­do los ser­vi­cios de Mapre­co, empre­sa cer­ti­fi­ca­da por el MARN para des­car­tar las aguas negras.

El pre­si­den­te de La Ben­di­ción con­fir­mó el ofre­ci­mien­to de los $1,000, que lle­gó a tra­vés del vice­pre­si­den­te de la Ades­co, pero no han eva­lua­do el tema como aso­cia­ción. “Paga un poco para tener evi­den­cia de reci­bos, pero la otra (aguas gri­ses) la va a tirar a Sols­ti­cio, a un sumi­de­ro que tie­ne él”, dijo el pre­si­den­te, des­cre­yen­do que las inten­cio­nes de Albán sean buenas.

Diga lo que diga Albán, los expe­dien­tes judi­cia­les que men­cio­nan sus malas prác­ti­cas enu­me­ran algu­nas: a) no con­tó con nin­guno de los per­mi­sos bási­cos de fun­cio­na­mien­to, b) no tie­ne un sis­te­ma idó­neo para mane­jo de aguas negras en el res­tau­ran­te y ferris, c) pone en ries­go de con­ta­mi­na­ción del sue­lo y agua de la zona, d) no cuen­ta con per­mi­so ambien­tal, e) no ha entre­ga­do el estu­dio de impac­to ambien­tal al MARN, cuya fecha de entre­ga ven­ció el 20 de junio de 2020. 

Albán no es el úni­co, es uno más. Para esta inves­ti­ga­ción se lla­mó a nue­ve res­tau­ran­tes, se pre­gun­tó por sus due­ños, se insis­tió duran­te dos sema­nas, pero nin­guno acep­tó dar una entre­vis­ta bajo su nom­bre. Uno de los pocos que con­tes­tó pre­gun­tas lo hizo bajo con­di­ción de ano­ni­ma­to. Ase­gu­ra tener mie­do de que los demás se ven­guen de él. Sobre las prác­ti­cas con­ta­mi­na­do­ras del lago, dijo: “usted vie­ne y pone un nego­cio ¿a dón­de va a emplear? A lo que la gen­te mira. Y eso de las aguas y el tra­ta­mien­to nadie lo ve, enton­ces, cual­quie­ra diría ‘yo voy a hacer un hoyi­to ahí o pon­go un mi tubo escon­di­do y lo echo al agua’. Al final, estos 15,000 pesos los invier­to en algo que la gen­te vea”.

Lo que ocu­rre en el lago no es un secre­to, sino una coti­dia­ni­dad para las auto­ri­da­des y los habitantes. 

Sin embar­go, entre tan­tas nega­ti­vas ofi­cia­les, sur­gió una voz cla­ra para reco­no­cer la deu­da de pro­tec­ción del lago. La jue­za De Milla, que lle­va des­de 2017 tra­tan­do de orde­nar las acti­vi­da­des eco­nó­mi­cas que se desa­rro­llan en la zona. Solo en la cuen­ca del lago, entre 2018 y 2020, el Juz­ga­do Ambien­tal de San­ta Ana decre­tó 44 medi­das cautelares.

Impu­ni­dad ambiental

“El ver­ti­mien­to de las aguas negras no solo es de Las Pal­me­ras, sino de la mayo­ría de res­tau­ran­tes en horas de la madru­ga­da”, dice abier­ta­men­te la jue­za De Milla. Ase­gu­ra haber inten­ta­do hacer ins­pec­cio­nes noc­tur­nas para aca­bar con la con­ta­mi­na­ción de Coate­pe­que, pero expli­ca que la fil­tra­ción de infor­ma­ción que hacen emplea­dos públi­cos de Salud suma­do al desin­te­rés de la Fis­ca­lía y Medio Ambien­te le com­pli­can cum­plir­lo: “Los pro­ble­mas no están des­de ayer, son pro­ble­mas que han veni­do sus­ci­tán­do­se y que ellos (minis­te­rios y Fis­ca­lía) lo han adver­ti­do y no han hecho nada”.

De Milla cuen­ta que, des­de que está a car­go de ese juz­ga­do, iden­ti­fi­có que la Alcal­día de El Con­go daba per­mi­sos de cons­truc­ción en áreas que no le com­pe­tían, había des­car­gas de aguas negras y gri­ses de las comu­ni­da­des, los res­tau­ran­tes y las quin­tas. Muchos de esos pro­ble­mas se man­tie­nen en la actua­li­dad, “el lago está fatal. En el lago hemos tra­ta­do, como sede judi­cial, de orde­nar. Digo fatal por­que todo lo que está en el lago ya no lo pue­do retro­ce­der”, reco­no­ció la juzgadora. 

En 2018, el juz­ga­do abrió las pri­me­ras medi­das cau­te­la­res para los res­tau­ran­tes La Octa­va Mara­vi­lla, El Faro, Ran­cho Ale­gre y Las Pal­me­ras, con el obje­ti­vo de que ini­cia­ran el pro­ce­so de eva­lua­ción ambien­tal des­de el Minis­te­rio de Medio Ambien­te. El MARN noti­fi­có sobre el ini­cio de soli­ci­tud de los per­mi­sos ambien­ta­les en 2019.

Los expe­dien­tes judi­cia­les tam­bién hablan de un defi­cien­te tra­ta­mien­to de aguas negras en el res­tau­ran­te El Faro. A dife­ren­cia de la mayo­ría, los repre­sen­tan­tes de El Faro acep­ta­ron una entre­vis­ta con este equi­po, que ocu­rrió el 12 de mayo de este año. “Somos los úni­cos que tene­mos el mejor sis­te­ma de aguas. No lo hemos hecho solo por salir del com­pro­mi­so. Pero si le ponen denun­cia a uno de los veci­nos, ahí nos vamos en la cola­da noso­tros”, expli­ca­ron los empre­sa­rios que acep­ta­ron repre­sen­tar al res­tau­ran­te, pero que se nega­ron a que sus nom­bres fue­ran publicados.

Sin embar­go, en diciem­bre de 2020, la jue­za abrió nue­va­men­te medi­das cau­te­la­res en con­tra de El Faro y Las Pal­me­ras. El expe­dien­te MC-79 – 2020 (3), por una denun­cia de mal mane­jo de aguas negras de los ferris de esos nego­cios. Las pri­me­ras medi­das cau­te­la­res que impu­so la jue­za en 2018 para El Faro, Las Pal­me­ras, Ran­cho Ale­gre y La Octa­va Mara­vi­lla, fue­ron archi­va­das por­que el MARN reto­mó el caso cuan­do esos nego­cios ini­cia­ron el pro­ce­so para obte­ner el per­mi­so ambiental. 

Bas­ta hacer mate­má­ti­cas para dar­se cuen­ta del aban­dono esta­tal his­tó­ri­co del lago. Las Pal­me­ras fun­cio­na des­de 2005, aun­que ori­gi­nal­men­te ini­ció en 2002 bajo el nom­bre de Ale­xis Cova (nom­bre del atle­ta vene­zo­lano que des­apa­re­ció en el lago duran­te una com­pe­ten­cia); Ran­cho Ale­gre, des­de 2006; y La Octa­va Mara­vi­lla, des­de 2014; El Faro, des­de 2017. El pro­ce­so para obte­ner el per­mi­so ambien­tal de esos nego­cios se ini­ció en 2019, a par­tir de las medi­das cau­te­la­res de 2018 del Juz­ga­do Ambien­tal. Según el sitio web con­sul­ta inte­gra­da, La Octa­va Mara­vi­lla y Las Pal­me­ras tenían gran impac­to y debían entre­gar un estu­dio de impac­to ambien­tal; El Faro fue cla­si­fi­ca­do de mediano impac­to y Ran­cho Ale­gre fue decla­ra­do “no via­ble ambientalmente”. 

Dos años des­pués, en febre­ro de 2021, el MARN noti­fi­có a la jue­za que ini­cia­ron el pro­ce­so, pero que El Faro debió sol­ven­tar obser­va­cio­nes antes del 25 de noviem­bre de 2019, y que Las Pal­me­ras debía entre­gar el estu­dio de impac­to ambien­tal antes del 20 de junio de 2020 y no había “soli­ci­ta­do pró­rro­ga”. Y aho­ra, dice la jue­za con sor­na, “muy lin­da­men­te me dice el Minis­te­rio: ‘cabal, ellos lo ini­cia­ron en tal fecha, la fecha de mi expe­dien­te, pero les hici­mos obser­va­cio­nes y ya no las cum­plie­ron. Enton­ces, ahí se quedó’”. 

El 1 de mar­zo de 2019, Juan Anto­nio Ramí­rez Madrid, repre­sen­tan­te legal de Ran­cho Ale­gre, ingre­só el for­mu­la­rio para el per­mi­so ambien­tal, que fue cla­si­fi­ca­do por el MARN como “no via­ble”. La jue­za expli­ca que en 2020 abrió un nue­vo pro­ce­so para Ran­cho Ale­gre, por la cons­truc­ción de un nue­vo mue­lle para el que tam­po­co tenía per­mi­so ambien­tal. La jue­za cer­ti­fi­có ante la Fis­ca­lía la des­obe­dien­cia del empre­sa­rio, quien fue pro­ce­sa­do penal­men­te, pero duran­te el pro­ce­so en ese juz­ga­do se le sus­pen­dió la pena, y el mue­lle sigue intacto. 

“Yo sé que la fina­li­dad en los deli­tos ambien­ta­les no es la deten­ción de la per­so­na, pero debe­rían de ser más duras las penas, creo yo, para que la gen­te ten­ga mie­do”, lamen­ta De Milla. Tras ser cla­si­fi­ca­do invia­ble, Ramí­rez Madriz ingre­só nue­va­men­te la soli­ci­tud de per­mi­so ambien­tal para Ran­cho Ale­gre el 9 de junio de 2019, la nue­va admi­nis­tra­ción del MARN lo cali­fi­có como “mediano impacto”.

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Cap­tu­ra de pan­ta­lla del sitio web del MARN con­sul­ta inte­gra­da. Cada ficha pre­sen­ta la cate­go­ría del pro­yec­to y el esta­do del per­mi­so ambien­tal. Los res­tau­ran­tes: Ran­cho Ale­gre, Las Pale­me­ras, El Faro y La Octa­va Mara­vi­lla han sido pro­ce­sa­dos por el Juz­ga­do Ambien­tal por el mal mane­jo de sus aguas negras y gri­ses Fotos: MARN.

Excu­sas en el lago

Los empre­sa­rios tie­nen dis­tin­tas expli­ca­cio­nes para dejar de lado el trá­mi­te ambien­tal. Albán ase­gu­ró que es por fal­ta de fon­dos: “ya topé (…), quie­ren que pague­mos $10,000 por nego­cio para con­tra­tar a un espe­cia­lis­ta para que haga el trá­mi­te. Por eso le digo: nin­gún nego­cio ha hecho el per­mi­so de impac­to ambien­tal (estu­dio de impac­to ambiental)”.

“Que yo sepa, no tene­mos nin­gún caso pen­dien­te con lo del res­tau­ran­te, lo úni­co que sí tene­mos pen­dien­te es Medio Ambien­te (per­mi­so ambien­tal). De ahí, el mane­jo y todo lo da Salud, y lo lle­gó a revi­sar el Juz­ga­do Ambien­tal”, dijo uno de los repre­sen­tan­tes de El Faro. 

Fue has­ta en abril de 2021, cua­tro meses des­pués de abier­to el últi­mo expe­dien­te judi­cial, cuan­do Medio Ambien­te impu­so medi­das pre­ven­ti­vas para El Faro y Las Pal­me­ras, por no con­tar con los per­mi­sos ambien­ta­les y por­que sus “medi­das son inapro­pia­das por lo que de con­ti­nuar fun­cio­nan­do bajo las actua­les con­di­cio­nes, exis­te un ries­go inmi­nen­te de cau­sar impac­tos ambien­ta­les sig­ni­fi­ca­ti­vos y posi­bles daños a la fau­na acuá­ti­ca y a ter­ce­ros”, deta­lla el infor­me envia­do al Juz­ga­do Ambiental. 

Otros de los casos vis­tos en el Juz­ga­do, que deno­tan una cla­ra impu­ni­dad ambien­tal en las acti­vi­da­des eco­nó­mi­cas del lago, son las medi­das cau­te­la­res MC-54 – 18 (C3) por tala, con­ta­mi­na­ción, extrac­ción de agua, mal olor en la zona, humo de pól­vo­ra por even­tos y una tube­ría aérea que se cru­za­ba por el ten­di­do eléc­tri­co, todos en con­tra de La Pam­pa-Car­de­deu. Ese era el com­bo de “prác­ti­cas empre­sa­ria­les” con las que tenían que con­vi­vir los veci­nos de la colo­nia San­ta Móni­ca. Des­pués de las ges­tio­nes de la jue­za, se corri­gie­ron los pro­ble­mas más urgen­tes, aun­que la mis­ma De Milla reco­no­ce que algu­nas ins­pec­cio­nes de Salud y Medio Ambien­te care­cían de vali­dez, pues las rea­li­za­ban en horas en las que no se podían detec­tar los daños denunciados.

En ple­na amplia­ción de La Pam­pa-Car­de­deu, el 11 de enero de 2021, Car­los Alber­to Gue­rre­ro Con­tre­ras, admi­nis­tra­dor úni­co y repre­sen­tan­te legal de la socie­dad Car­de­deu, S.A. de C.V., se bajó de una camio­ne­ta Jeep, en la calle pol­vo­sa de la colo­nia San­ta Móni­ca. Des­pués de años de aspe­re­zas con la comu­ni­dad, deci­dió reu­nir­se con los líde­res para resol­ver el asun­to. “La idea nues­tra es sen­tir que no somos enemi­gos, que somos ami­gos”, dijo Gue­rre­ro fren­te al grupo. 

La nue­va cons­truc­ción del hotel se encuen­tra en un sue­lo de alto valor de recar­ga hídri­ca, entre 450 y 499 milí­me­tros al año, según deta­lla la reso­lu­ción del per­mi­so ambien­tal con refe­ren­cia MARN-NFA523-2019-R-813‑2020. Con las pri­me­ras llu­vias de 2020, que­dó en evi­den­cia el defi­cien­te mane­jo de aguas llu­vias de La Pam­pa, cuan­do la esco­rren­tía que venía del res­tau­ran­te inun­dó y dañó la casa de Con­cep­ción Zome­ta, habi­tan­te de la colo­nia San­ta Móni­ca. Sin embar­go, el Minis­te­rio de Medio Ambien­te resol­vió en diciem­bre de 2020 otor­gar un nue­vo per­mi­so, per­do­nan­do el estu­dio de impac­to ambien­tal para el hotel Car­de­deu Front Lake Apart-hotel, que se cons­tru­ye a la ori­lla del lago. El argu­men­to del Minis­te­rio para con­ce­der esta auto­ri­za­ción fue que “dicho pro­yec­to cuen­ta con un impac­to ambien­tal poten­cial leve, por lo que no requie­re de la ela­bo­ra­ción de un estu­dio de impac­to ambiental”.

El MARN cali­fi­có de impac­to leve la nue­va cons­truc­ción de Car­de­deu, S.A. de C.V., eso impli­ca que la empre­sa para obte­ner su per­mi­so ambien­tal no tuvo que hacer un estu­dio de impac­to ambien­tal. Foto: MARN

“Esto ya lo he vis­to varias veces, que en oca­sio­nes se han emi­ti­do reso­lu­cio­nes de no reque­ri­mien­to de estu­dio de impac­to ambien­tal y la acti­vi­dad sí gene­ra un impac­to sig­ni­fi­ca­ti­vo, pero pue­de ser per­fec­ta­men­te un meca­nis­mo para bene­fi­ciar a los ami­gos del fun­cio­na­rio ambien­tal y exi­gir­le a los que no lo sean”, cri­ti­có el magis­tra­do Lizama. 

Car­los Alber­to Gue­rre­ro Con­tre­ras vie­ne de una fami­lia de urba­nis­tas reco­no­ci­dos que han teni­do influen­cia en el Esta­do y en la empre­sa pri­va­da. Su padre, Car­los Gue­rre­ro Zela­ya, es un reco­no­ci­do desa­rro­lla­dor. Entre otros luga­res, de Ciu­dad Cre­di­sa, en Soya­pan­go. Tam­bién es her­mano de Car­los José Gue­rre­ro Con­tre­ras, quien fue minis­tro de Medio Ambien­te entre 2006 y 2009, en la ges­tión del expre­si­den­te Elías Anto­nio Saca. El exmi­nis­tro fue con­de­na­do en 2011 por la depre­da­ción de la fin­ca El Espino.

En los últi­mos tres meses, el ofi­cia­lis­ta Dia­rio El Sal­va­dor ha dado sen­dos espa­cios para pro­mo­ver los nego­cios de Car­de­deu en el lago. 

El 30 de abril el ofi­cia­lis­ta Dia­rio El Sal­va­dor ini­ció una serie de publi­ca­cio­nes impre­sas y digi­ta­les de repor­ta­jes turís­ti­cos para pro­mo­ver los nego­cios de Car­de­deu en el lago de Coate­pe­que. Foto: cortesía.

La Cáma­ra Ambien­tal ha pedi­do al MARN modi­fi­car el Manual de Cate­go­ri­za­ción de Acti­vi­da­des, Obras o Pro­yec­tos, para evi­tar estas con­ce­sio­nes que evi­tan el per­mi­so ambien­tal, pero no ha ocurrido. 

“Hace ratos les orde­na­mos que tenían que modi­fi­car ese docu­men­to, por­que se dan situa­cio­nes en don­de hay pro­yec­tos que gene­ran un impac­to sig­ni­fi­ca­ti­vo en el ambien­te y el fun­cio­na­rio de turno les da una reso­lu­ción de no reque­ri­mien­to de estu­dio de impac­to ambien­tal y se aprue­ba la acti­vi­dad eco­nó­mi­ca y eso no pue­de ser. Es una mani­pu­la­ción, es una dis­tor­sión de las reglas de fun­cio­na­mien­to del mode­lo de eva­lua­ción ambien­tal que esta­ble­ce la Ley de Medio Ambien­te. Que­da a dis­cre­cio­na­li­dad de la auto­ri­dad ambien­tal, sobre la base de un infor­me téc­ni­co”, seña­ló el magis­tra­do Lizama.

En medio de ese cues­tio­na­do sis­te­ma de per­mi­sos ambien­ta­les, y con­tra­rio a lo mani­fes­ta­do por la jue­za De Milla, el Minis­te­rio de Medio Ambien­te ha ase­gu­ra­do públi­ca­men­te que está “orde­nan­do” la situa­ción de los res­tau­ran­tes del lago. El 5 de abril, noti­fi­có a 16 res­tau­ran­tes que tenían 15 días para arre­glar su fal­ta de per­mi­sos. “En aque­llos (res­tau­ran­tes) en los que se iden­ti­fi­có infrac­ción ambien­tal, se ini­cia­rá el pro­ce­di­mien­to de impo­si­ción de medi­das pre­ven­ti­vas”, deta­lló la direc­to­ra gene­ral de Ges­tión Terri­to­rial, Ivan­ya Avendaño.

Como resul­ta­do de la ins­pec­ción ya varios res­tau­ran­tes han ini­cia­do el pro­ce­so de eva­lua­ción ambien­tal, como los del baja­de­ro de La Ben­di­ción. Ali­cia Repre­za es due­ña del res­tau­ran­te Ali­cia, que tie­ne 15 años de fun­cio­nar en la zona popu­lar del lago. El baja­de­ro tie­ne un sis­te­ma de fosas sép­ti­cas comu­ni­ta­rio para el mane­jo de las aguas negras y gri­ses. Ali­cia, como la gran mayo­ría de nego­cios, tie­ne el per­mi­so de Salud, más no el per­mi­so ambien­tal. “No han pues­to san­cio­nes, ni mul­tas. Nos deja­ron 15 días para ini­ciar eso. Noso­tros ya esta­mos en trá­mi­te”, expli­có la empresaria.

Una de las solu­cio­nes jurí­di­cas para el lago de Coate­pe­que pudo ser la apli­ca­ción de la Ley Gene­ral del Agua, que a fina­les de mayo fue envia­da al archi­vo por la actual Comi­sión de Medio Ambien­te de la Asam­blea Legis­la­ti­va. “Es trá­gi­co, por­que deno­ta la fal­ta de volun­tad de abor­dar el tema y de resol­ver la pro­ble­má­ti­ca hídri­ca del país que es deli­ca­da”, expre­só el magis­tra­do Lizama.

Las Ades­cos Uni­das son las úni­cas que entien­den la urgen­cia de dete­ner la impu­ni­dad sos­te­ni­da. “No deje­mos que estos seño­res se apro­pien del lugar solo por­que ellos dicen ser los más pode­ro­sos y tie­nen el dine­ro. Aquí es de que las comu­ni­da­des nos una­mos y haga­mos valer nues­tros dere­chos”, dijo un miem­bro de Ades­cos Uni­das en aque­lla reu­nión don­de el bió­lo­go Sor­to lle­vó decep­cio­nan­tes noticias.

El bió­lo­go Sor­to les mar­có el camino antes de ter­mi­nar aque­lla reu­nión a ori­llas del lago: “iden­ti­fi­quen a per­so­nas que les pue­dan tomar fotos o denun­cien con evi­den­cias ante la Ades­co los pro­ble­mas ambien­ta­les. Por ejem­plo, si uste­des ven una quin­ta de allá tiran­do las aguas resi­dua­les en la madru­ga­da, uste­des inme­dia­ta­men­te avi­san y la Ades­co avi­sa a los medios. Por­que aquí, has­ta que los medios hacen bulla, sal­tan los dueños”.

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