India. La Comu­na Kisan (‘cam­pe­si­na’)

Por Vijay Prashad, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, Ins­ti­tu­to Tri­con­ti­nen­tal de Inves­ti­ga­ción Social, 18 de junio de 2021.

foto: Cam­pe­si­nas de Pun­jab y Har­ya­na pro­tes­tan en la fron­te­ra entre Tikri y Delhi, 24 de enero de 2021.

El 26 de junio de 2021, dece­nas de miles de cam­pe­sinxs se reu­ni­rán fren­te a los edi­fi­cios de gobierno de los vein­tio­cho esta­dos de India. Se con­gre­ga­rán para con­me­mo­rar que se cum­plen sie­te meses de la gran pro­tes­ta a nivel nacio­nal con­tra el gobierno de extre­ma dere­cha del pri­mer minis­tro Naren­dra Modi y el Par­ti­do Bha­ra­ti­ya Jana­ta (BJP por su sigla en inglés). Esta con­cen­tra­ción será par­te de un lar­go ciclo de pro­tes­tas que comen­zó el 26 de noviem­bre de 2020 como par­te de una jor­na­da de huel­ga gene­ral a la que se ple­ga­ron 250 millo­nes de tra­ba­ja­dorxs y cam­pe­sinxs. Des­de noviem­bre, dece­nas de miles de tra­ba­ja­dorxs, o kisans, han rodea­do la capi­tal de India, Nue­va Delhi, for­man­do la Comu­na Kisan (‘cam­pe­si­na’). Esta Comu­na se ha for­ma­do 150 años des­pués de la Comu­na de París, a par­tir de cuya derro­ta, escri­bió Marx, se alza­ría el pró­xi­mo expe­ri­men­to de demo­cra­cia socia­lis­ta. La Comu­na Kisan, jun­to a las comu­nas de Vene­zue­la y las ocu­pa­cio­nes de tie­rra en Sudá­fri­ca, es uno de esos experimentos.

Las y los cam­pe­si­nos desa­fia­ron el invierno indio. Lo que des­en­ca­de­nó estas pro­tes­tas fue la apro­ba­ción de tres leyes en sep­tiem­bre de 2020 que entre­gan la agri­cul­tu­ra india a manos de un puña­do de gran­des empre­sas mul­ti­na­cio­na­les. El Sam­yuk­ta Kisan Mor­cha (‘Fren­te Cam­pe­sino Uni­do’), com­pues­to por más de cua­ren­ta sin­di­ca­tos cam­pe­si­nos y de tra­ba­ja­dorxs, está con­vo­can­do a esta pro­tes­ta en junio. La con­sig­na sin­te­ti­za muy bien la lucha cam­pe­si­na: Khe­ti Bachao, Lok­tan­tra Bachao (‘Sal­var la agri­cul­tu­ra. Sal­var la democracia’).Una pareja de campesinos pasa una noche de invierno en su camioneta en la frontera entre Singhu y Delhi, 28 de diciembre de 2020

Una pare­ja de cam­pe­si­nos pasa una noche de invierno en su camio­ne­ta en la fron­te­ra entre Singhu y Delhi, 28 de diciem­bre de 2020.

Cuan­do el gobierno de Modi apro­bó esas leyes, el cam­pe­si­na­do y lxs tra­ba­ja­dorxs agrí­co­las supie­ron inme­dia­ta­men­te que las gran­des empre­sas mul­ti­na­cio­na­les toma­rían con­trol de los man­dis, las pla­zas de mer­ca­do para los pro­duc­tos agrí­co­las. Las leyes debi­li­ta­ron la inter­ven­ción del Esta­do y entre­ga­ron los meca­nis­mos de pre­cios a gran­des empre­sas mono­pó­li­cas que tie­nen una estre­cha rela­ción con Modi y su par­ti­do. La super­vi­ven­cia de la vida cam­pe­si­na está en jue­go. No es una exa­ge­ra­ción. Lxs cam­pe­sinxs cono­cen bien el impac­to de las polí­ti­cas neo­li­be­ra­les: des­de 1991, cuan­do India adop­tó esas polí­ti­cas en todos los aspec­tos de la vida eco­nó­mi­ca, inclu­yen­do la India rural, más de 300.000 cam­pe­si­nos y cam­pe­si­nas se han sui­ci­da­do. Este movi­mien­to de pro­tes­ta, esta Comu­na Kisan, es un gri­to con­tra el suicidio.

El Cen­so de 2011 dice que 833,1 millo­nes de per­so­nas, de un total de 1.200 millo­nes, viven en la India rural, lo que sig­ni­fi­ca que dos de cada tres per­so­nas viven en el cam­po. No todas esas per­so­nas son cam­pe­sinxs o tra­ba­ja­dorxs agrí­co­las, pero todas están conec­ta­das de un modo u otro con la vita­li­dad de la eco­no­mía rural. Hay arte­sanxs y teje­dorxs, tra­ba­jadrxs fores­ta­les y car­pin­terxs, minerxs y tra­ba­ja­dorxs indus­tria­les. Todo un mun­do social sus­ten­ta­do en una eco­no­mía agrí­co­la sana y sus­ten­ta­ble está en peli­gro de ser arra­sa­do. Esto es lo que el cam­pe­si­na­do sabe: que el ata­que capi­ta­lis­ta soca­va­rá la exis­ten­cia de lxs tra­ba­ja­dorxs de la India rural y su capa­ci­dad para ali­men­tar a la cre­cien­te pobla­ción urbana.Un contingente de tractores en la carretera GT Karnal rompe las barricadas y entra en Delhi, iniciando un enfrentamiento entre lxs manifestantes y la policía, 26 de enero de 2021.

Un con­tin­gen­te de trac­to­res en la carre­te­ra GT Kar­nal rom­pe las barri­ca­das y entra en Delhi, ini­cian­do un enfren­ta­mien­to entre lxs mani­fes­tan­tes y la poli­cía, 26 de enero de 2021.

A los dos meses de pro­tes­tas, lxs cam­pe­sinxs entra­ron en masa en Delhi. La fecha que eli­gie­ron para su entra­da en la ciu­dad fue el 26 de enero, el Día de la Repú­bli­ca, cuan­do la recién inde­pen­di­za­da India adop­tó su Cons­ti­tu­ción de 1950. Un gru­po de cam­pe­sinxs se diri­gió en 200.000 trac­to­res al cen­tro de la capi­tal, mien­tras otros lle­ga­ron a caba­llo o a pie. La poli­cía los detu­vo en las prin­ci­pa­les carre­te­ras. La ban­da sono­ra para este enfren­ta­mien­to entre quie­nes ali­men­tan al pue­blo y quie­nes se ali­men­tan del pue­blo la puso en 1971 el poe­ta Sahir Ludhian­vi en su medi­ta­ción sobre el Día de la República:

¿Qué pasó con nues­tros her­mo­sos sueños?

Si la rique­za del país aumen­tó, ¿por qué aumen­ta la pobreza?

¿Qué pasó con el camino hacia la pros­pe­ri­dad de las per­so­nas comunes?

Aque­llos que una vez cami­na­ron con noso­tros a la horca,

¿Dón­de están esos ami­gos, esos com­pa­ñe­ros, esas per­so­nas amadas?

(…)

Cada calle está en lla­mas, cada ciu­dad es un cam­po de batalla.

¿Qué pasó con nues­tra solidaridad?

La vida nos arras­tra por desier­tos de penumbra.

¿Dón­de se fue la luna que una vez se alzó en el horizonte?

Si yo soy cul­pa­ble, tú tam­bién eres un pecador.

Líde­res de nues­tro país, uste­des tam­bién son culpables.Un campesino de Punjab protesta durante una marcha de tractores en el Día de la República en la carretera de circunvalación GT Karnal en Delhi, 26 de enero de 2021.

Un cam­pe­sino de Pun­jab pro­tes­ta duran­te una mar­cha de trac­to­res en el Día de la Repú­bli­ca en la carre­te­ra de cir­cun­va­la­ción GT Kar­nal en Delhi, 26 de enero de 2021.

Los Ser­vi­cios de Inves­ti­ga­ción de Tri­con­ti­nen­tal (Delhi) ela­bo­ra­ron un dos­sier nota­ble, La revuel­ta cam­pe­si­na en India (Dos­sier nº 41, junio de 2021), que plan­tea dos sim­ples pre­gun­tas: ¿qué ha pasa­do con la agri­cul­tu­ra en India? Y ¿por qué el cam­pe­si­na­do está en una revuel­ta? El núcleo del dos­sier explo­ra la cri­sis agra­ria, una con­di­ción cró­ni­ca con varia­dos sín­to­mas: las fluc­tua­cio­nes de la agri­cul­tu­ra, inclui­das las pér­di­das de cose­chas, que pro­du­cen ingre­sos bajos o nega­ti­vos; el endeu­da­mien­to, el sub­em­pleo; la des­po­se­sión; y el sui­ci­dio. Las raí­ces de la cri­sis no son inevi­ta­bles, pue­den encon­trar­se en la estruc­tu­ra del domi­nio colo­nial bri­tá­ni­co, en los fra­ca­sos del nue­vo Esta­do de India tras 1947 (un Esta­do que se rin­dió a los terra­te­nien­tes y bur­gue­ses), y en la segui­di­lla de fra­ca­sos del perio­do neo­li­be­ral des­de 1991 al presente.

Una cosa es reco­no­cer la revuel­ta cam­pe­si­na; su pre­sen­cia acti­va en las afue­ras de Nue­va Delhi no pue­de ser igno­ra­da del todo. Otra cosa es tra­tar de com­pren­der por qué están ahí, com­pren­der las pro­fun­das raí­ces de la cri­sis a la que res­pon­den con tan­ta fir­me­za. Este dos­sier incor­po­ra las pers­pec­ti­vas de los sin­di­ca­tos cam­pe­si­nos y ofre­ce una eva­lua­ción resu­mi­da de la com­ple­ta entre­ga de la eco­no­mía india por par­te del gobierno de Modi a la cla­se mul­ti­mi­llo­na­ria, espe­cial­men­te a sus ami­go­tes más cer­ca­nos, las fami­lias Ada­nis y Amba­nis. En enero de 2020, la Oxfam infor­mó que el 1% más rico de la India posee cua­tro veces más rique­za que la rique­za total de 953 millo­nes de per­so­nas, el 70% de la pobla­ción, que en su mayo­ría viven en zonas rurales.

Esta des­igual­dad solo ha empeo­ra­do duran­te la pan­de­mia. Entre mar­zo y octu­bre de 2020, Mukesh Amba­ni, el hom­bre más rico de India, dupli­có su rique­za has­ta alcan­zar 78.300 millo­nes de dóla­res, lo que lo ins­ta­la como la sex­ta per­so­na más rica del mun­do. En cua­tro días, Amba­ni ganó más que el total de los sala­rios de sus 195.000 emplea­dos. Duran­te este perio­do, el gobierno de Modi des­ti­nó ape­nas un 0,8 – 1,2% del PIB para la ayu­da de la pobla­ción. Las fami­lias cam­pe­si­nas res­pon­die­ron a esta gue­rra de cla­ses abier­ta con la for­ma­ción de su inque­bran­ta­ble Comu­na Kisan.Una mujer decora un palki sahib, una estructura religiosa Sikh en la frontera entre Singhu y Delhi, 31 de diciembre de 2020.

Una mujer deco­ra un pal­ki sahib, una estruc­tu­ra reli­gio­sa Sikh en la fron­te­ra entre Singhu y Delhi, 31 de diciem­bre de 2020.

Modi no pue­de retrac­tar­se fácil­men­te de su com­pro­mi­so con las gran­des empre­sas, mien­tras lxs cam­pe­sinxs y tra­ba­ja­dorxs agrí­co­las no pue­den renun­ciar a sus vidas. El con­flic­to no tie­ne una sali­da fácil. Gran­des sec­to­res de la pobla­ción urba­na sim­pa­ti­zan con quie­nes los ali­men­tan. Ha habi­do inten­tos de uti­li­zar la fuer­za, a menu­do ejer­ci­do bajo el pre­tex­to de cum­plir el con­fi­na­mien­to, pero han fra­ca­sa­do. ¿Se arries­ga­rá el gobierno de Modi a usar la fuer­za de mane­ra más bru­tal? Si lo hace, ¿el pue­blo lo tole­ra­rá? No hay una res­pues­ta fácil a estas preguntas.

Un estu­dio impor­tan­te de la Socie­dad para la Inves­ti­ga­ción Social y Eco­nó­mi­ca (Society for Social and Eco­no­mic Research) de Vikas Rawal y Vaisha­li Ban­sal mues­tra que la agri­cul­tu­ra india está aso­la­da por una des­igual­dad eco­nó­mi­ca gigan­tes­ca. Más de la mitad de los hoga­res de la India rural care­cen de tie­rras, mien­tras que unos pocos terra­te­nien­tes no solo tie­nen la mayor can­ti­dad de super­fi­cie, sino tam­bién los mejo­res terre­nos. Rawal y Ban­sal demues­tran que las per­so­nas sin tie­rra y la des­igual­dad en el acce­so a la mis­ma han aumen­ta­do en las últi­mas déca­das, y las rela­cio­nes inse­gu­ras de alqui­ler se han vuel­to cada vez más comu­nes. El estu­dio mues­tra que el cam­po indio “se carac­te­ri­za por una vas­ta masa de cape­sinxs y tra­ba­ja­dorxs rura­les que viven en una pobre­za bru­tal, no tie­nen acce­so a edu­ca­ción y aten­ción sani­ta­ria decen­tes, y no tie­nen acce­so a los ser­vi­cios bási­cos para lle­var una vida dig­na”. Esta es la razón por la que pro­tes­tan. Es por esto, sos­tie­nen Rawal y Ban­sal, que las refor­mas agra­rias son una pre­con­di­ción para su libertad.Aswath Madhavan (Young Socialist Artists, India), Marching with the Peasants (‘Marchando con el campesinado’), 2021.

Aswath (Young Socia­list Artists, India), Mar­ching with the Pea­sants (‘Mar­chan­do con el cam­pe­si­na­do’), 2021.

Las foto­gra­fías en este bole­tín pro­vie­nen del dos­sier. Son de auto­ría de Vikas Tha­kur, quien es miem­bro del depar­ta­men­to de arte del Ins­ti­tu­to Tri­con­ti­nen­tal de Inves­ti­ga­ción Social. Sobre estas fotos, Vikas dice: “Estos son retra­tos de seres huma­nos con nom­bres, luchas, deseos, un modo de vida. Son retra­tos de una cla­se. Son retra­tos de una pro­tes­ta histórica”.

Cor­dial­men­te,

Vijay.

Itu­rria /​Fuen­te

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