Perú. Zai­ra Arias: “Lxs sin voz van a tener la posi­bi­li­dad de que un gobierno al fin los escuche”

Por Danie­la Ramos. Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 6 de junio de 2021.

Perú se encuen­tra con una elec­ción pre­si­den­cial suma­men­te pola­ri­za­da. Por un lado, el can­di­da­to impro­ba­ble que triun­fó en pri­me­ra vuel­ta des­de la izquier­da, el pro­fe­sor Pedro Cas­ti­llo, y por el otro, una can­di­da­ta que va por su ter­cer inten­to y encar­na la heren­cia polí­ti­ca de su padre, Kei­ko Fujimori. 

La cam­pa­ña se jue­ga en todos los ámbi­tos: en las calles —con movi­li­za­cio­nes de un lado y del otro— y tam­bién en las redes y en los medios de comu­ni­ca­ción. Zai­ra Arias es expo­nen­te de una juven­tud que empie­za a ganar pro­ta­go­nis­mo en la polí­ti­ca perua­na. Es refe­ren­ta de Perú Libre, el par­ti­do de Pedro Cas­ti­llo, y fue can­di­da­ta par­la­men­ta­ria por Lima. Hace algu­nas sema­nas, Arias cobró noto­rie­dad en un pro­gra­ma del pri­me time tele­vi­si­vo cuan­do denun­ció a su con­duc­tor por difa­ma­ción. “Eres un mise­ra­ble”, recla­mó ante un des­en­ca­ja­do Beto Ortiz.

En entre­vis­ta con ARG­Me­dios, Arias cuen­ta su acer­ca­mien­to a la polí­ti­ca en un con­tex­to de gran des­cré­di­to hacia los par­ti­dos tra­di­cio­na­les y ofre­ce su mira­da sobre los desa­fíos de un even­tual gobierno de Cas­ti­llo. Zai­ra Arias, mili­tan­te del par­ti­do de Cas­ti­llo, se man­tie­ne opti­mis­ta: «Los sin voz final­men­te ten­drán un gobierno que los escuche».

-¿Cuál fue tu moti­va­ción ini­cial para par­ti­ci­par en polí­ti­ca y por qué ele­gis­te hacer­lo des­de Perú Libre?

-Es la pri­me­ra vez que mili­to en un par­ti­do polí­ti­co. Soy un cua­dro naci­do den­tro de la orga­ni­za­ción, que le brin­da opor­tu­ni­da­des a jóve­nes y a muje­res. Y eso creo que es impor­tan­te, por­que los par­ti­dos polí­ti­cos hoy por hoy están muy des­pres­ti­gia­dos. Se sabe que para pos­tu­lar a un car­go públi­co, como con­gre­sis­ta o como alcal­de, en los par­ti­dos de dere­cha se cobran cupos. Mien­tras más pro­ba­bi­li­da­des exis­tan, mayor es la cuo­ta de ingre­so. ¡Yo como joven estu­dian­te uni­ver­si­ta­ria no podría cubrir algo así! A mí el par­ti­do no me ha cobra­do ni un sol, y eso mues­tra transparencia.

Eso es lo que me moti­vó: encon­trar un par­ti­do nue­vo, lim­pio, socia­lis­ta, un par­ti­do que quie­re una nue­va Cons­ti­tu­ción. Y que no tie­ne pesos o mochi­las polí­ti­cas como, por ejem­plo, la otra con­tien­da que sig­ni­fi­có Veró­ni­ka [Men­do­za], que sí tenía un peso polí­ti­co para mí, por­que lla­mó a votar por PPK, por­que tuvo cier­tos erro­res polí­ti­cos que empa­ñan un poco la confianza.

Por­que como decía Lenin, “sal­vo el poder, el res­to es ilu­sión”. Enton­ces, entien­do la bue­na onda de los jóve­nes de ini­ciar pro­yec­tos u orga­ni­za­cio­nes socia­les, cosa que está bien por­que de algu­na mane­ra es un puen­te que te une a la socie­dad y pue­des ayu­dar­les en deter­mi­na­do momen­to. Pero hablan­do de algo más macro, algo serio, están los ins­tru­men­tos que son los par­ti­dos polí­ti­cos. Si real­men­te uno quie­re par­ti­ci­par en polí­ti­ca, lo que tie­ne que hacer es ins­cri­bir­se en un par­ti­do y hacer vida orgá­ni­ca activa.

-Men­cio­na­bas que una de las pro­pues­tas que te atra­jo fue la de Asam­blea Cons­ti­tu­yen­te. Tam­bién has habla­do en otras ins­tan­cias de rup­tu­ra con el con­ti­nuis­mo neo­li­be­ral, des­cen­tra­li­za­ción, que son todas pro­pues­tas en cla­ve trans­for­ma­do­ra. ¿Qué rol ima­gi­nan para la comu­ni­dad, para los movi­mien­tos socia­les, a la hora de lle­var ade­lan­te esa agenda?

-Yo creo que un rol prio­ri­ta­rio. El par­ti­do lo que bus­ca es la mane­ra más demo­crá­ti­ca de pasar por un pro­ce­so de cam­bio, que pri­me­ro es una con­sul­ta popu­lar, un refe­rén­dum. Los meca­nis­mos lega­les son dos, según nues­tra Cons­ti­tu­ción: uno es a tra­vés del Con­gre­so, y otro es reco­lec­tan­do dos millo­nes de fir­mas. Sea cual sea el camino, la deci­sión polí­ti­ca de hacer­lo real­men­te está en nues­tro par­ti­do, hoy enca­be­za­do por Pedro Castillo.

Pedro ha sido muy cla­ro con la pro­pues­ta de la nue­va Cons­ti­tu­ción: que­re­mos una Asam­blea Cons­ti­tu­yen­te. Per­so­nal­men­te, me gus­ta­ría como mujer que sea pari­ta­ria. Que sea popu­lar, que ten­ga par­ti­ci­pa­ción no solo de las for­ma­cio­nes polí­ti­cas sino tam­bién de las orga­ni­za­cio­nes socia­les, y plu­ri­na­cio­nal, que ten­ga la par­ti­ci­pa­ción de las dife­ren­tes nacio­nes que alber­ga nues­tro país. Ese sería el espí­ri­tu de una asam­blea repre­sen­ta­ti­va, popu­lar y participativa.

-De acuer­do a los resul­ta­dos de abril, el Con­gre­so va a tener al menos nue­ve ban­ca­das. En ese esce­na­rio, ¿ven posi­ble la cons­truc­ción de alian­zas? ¿Cómo se pue­de cons­truir gober­na­bi­li­dad con un Con­gre­so tan dividido?

-Yo pien­so que por enci­ma de las cami­se­tas están los intere­ses de los perua­nos, cree­mos que es muy impor­tan­te ante­po­ner eso. Si un pro­yec­to va a ayu­dar a las mayo­rías, creo que se debe defen­der y se debe res­pal­dar. El len­gua­je de Perú Libre es un len­gua­je de cohe­sión, un len­gua­je de uni­dad. Noso­tros no nos cerra­mos a nada, muy por el con­tra­rio, por­que somos cons­cien­tes de que este pro­ce­so de cam­bio no lo van a hacer dos per­so­nas, tie­nen que hacer­lo la mayo­ría de los perua­nos. Cerrar­nos en este momen­to sería prác­ti­ca­men­te meter­nos un auto­gol. Hoy por hoy, los con­gre­sis­tas elec­tos, los voce­ros, han deja­do muy en cla­ro que ellos pien­san cons­truir diálogo.

-¿Y del otro lado exis­te esa voluntad?

-Bueno, no somos pito­ni­sos, pero espe­re­mos que los par­ti­dos polí­ti­cos, des­pués de tan­tas decep­cio­nes, real­men­te pon­gan al Perú por delan­te. Por­que ya hemos vis­to la expe­rien­cia. El pue­blo cuan­do está insa­tis­fe­cho no se aguan­ta. Enton­ces, por la pro­pia sub­sis­ten­cia de los par­ti­dos que están en el Par­la­men­to, habría que hacer un lla­ma­do a abrir­se y a con­se­guir con­sen­sos en todo el pueblo.

-En varias opor­tu­ni­da­des seña­las­te el con­tras­te entre una Lima cen­tra­lis­ta y el res­to de las regio­nes del país. ¿De qué depen­de rom­per con esa división?

-Pien­so que es volun­tad polí­ti­ca. De hecho, el Perú ha pasa­do por un pro­ce­so de des­cen­tra­li­za­ción que ha que­da­do en la retó­ri­ca. La crea­ción de los esta­dos fede­ra­dos ayu­da­ría sig­ni­fi­ca­ti­va­men­te a resol­ver los pro­ble­mas de las regio­nes. Y pen­sa­mos tam­bién que cual­quier tipo de apo­yo tie­ne que ir acom­pa­ña­do de lo eco­nó­mi­co. La ver­da­de­ra des­cen­tra­li­za­ción debe­ría ser como en los paí­ses con esta­dos fede­ra­dos, en el sen­ti­do de que son muy inde­pen­dien­tes inclu­so tri­bu­ta­ria­men­te. Ellos mis­mos recau­dan sus tri­bu­tos y se autogestionan.

En el Perú pasa todo lo con­tra­rio: el Esta­do prác­ti­ca­men­te absor­be el 70% de los ingre­sos del país y el 30% se lo repar­ten las 25 regio­nes y las más de 4 mil muni­ci­pa­li­da­des. Es un por­cen­ta­je ínfi­mo que se les da a las dife­ren­tes regio­nes y dis­tri­tos del país, es por ello que de repen­te abun­da la corrup­ción. Quie­nes mane­jan todo esto están en un gabi­ne­te, real­men­te un cal­do de cul­ti­vo para la corrup­ción. En cam­bio, cuan­do se des­cen­tra­li­zan los ingre­sos del país a las dife­ren­tes regio­nes hay muchas manos com­pro­me­ti­das, enton­ces es menos pro­ba­ble que eso suceda.

Y creo que es un acto de jus­ti­cia social, por­que hoy por hoy las regio­nes están olvi­da­das por las auto­ri­da­des cen­tra­les y tam­bién, des­gra­cia­da­men­te, por las auto­ri­da­des loca­les, que tie­nen que recu­rrir siem­pre al Minis­te­rio de Eco­no­mía para sacar ade­lan­te un pro­yec­to, para que le den más pre­su­pues­to, para que cons­tru­yan algo impor­tan­te en su región. A mí me pare­ce un acto de jus­ti­cia apos­tar por una ver­da­de­ra descentralización.

El 30% de la pobla­ción care­ce de agua pota­ble. Foto: Yani­na Patricio

-Sos una de las caras jóve­nes de Perú Libre. Tenien­do en cuen­ta que muchos y muchas jóve­nes no vivie­ron de cer­ca el fuji­mo­ra­to, ¿crees que las nue­vas gene­ra­cio­nes están com­pro­me­ti­das con una pro­pues­ta de cambio?

-Creo que la juven­tud de aho­ra está más des­pier­ta por las redes socia­les, que jue­gan un papel fun­da­men­tal en esta demo­cra­cia que está total­men­te media­ti­za­da. Si no hubie­ran redes socia­les no ten­dría­mos otro medio alter­na­ti­vo que nos pue­da decir la ver­dad. Hoy por hoy la juven­tud tie­ne más herra­mien­tas para libe­rar­se, que en este caso es la tecnología.

Sin embar­go, yo tam­bién iden­ti­fi­co como estu­dian­te de una uni­ver­si­dad pri­va­da, que sigue en pie la estra­te­gia de domi­na­ción del pue­blo median­te la supre­sión de la herra­mien­ta que es la edu­ca­ción. Hoy por hoy en Lima habi­ta­mos casi 8 millo­nes de jóve­nes y hay sólo 6 uni­ver­si­da­des nacionales.

Esa polí­ti­ca de exclu­sión para que la juven­tud pue­da for­mar­se en una pro­fe­sión —o en una carre­ra téc­ni­ca, algo que le ayu­de a supe­rar­se en la vida— la iden­ti­fi­co como una herra­mien­ta de opre­sión. Es por ello que Perú Libre quie­re abrir las puer­tas de las uni­ver­si­da­des, para que la gen­te ten­ga mayor edu­ca­ción y pue­da librarse.

Por otro lado, tam­bién esto es par­te de una polí­ti­ca de pri­va­ti­za­ción de la edu­ca­ción supe­rior. En Lima hay 25 uni­ver­si­da­des pri­va­das ver­sus 6 nacio­na­les. Y en las pri­va­das, des­de que ini­cian a los jóve­nes los ideo­lo­gi­zan con la polí­ti­ca neo­li­be­ral. Para equi­li­brar la balan­za se nece­si­tan más uni­ver­si­da­des nacio­na­les, en don­de no esté el lucro, la fina­li­dad de per­pe­tuar un mode­lo eco­nó­mi­co. Por­que quie­nes diri­gen estas uni­ver­si­da­des son los mis­mos empre­sa­rios que tie­nen ban­ca, los más pode­ro­sos del país. Cree­mos que la edu­ca­ción es un dere­cho, no es una mer­can­cía más.

-En los últi­mos años, en Lati­noa­mé­ri­ca hubo un cre­ci­mien­to impor­tan­te en el pro­ta­go­nis­mo del movi­mien­to de muje­res. ¿Qué nos pue­des con­tar de la agen­da de las muje­res en el Perú?

-Veo muy posi­ti­vo el rol que las muje­res están adop­tan­do en la vida polí­ti­ca, en orga­ni­zar a las mis­mas comu­ni­da­des. Pien­so que se nos ha sub­va­lo­ra­do. No es que noso­tras no haya­mos que­ri­do entrar en polí­ti­ca o ser lide­re­sas, sino que siem­pre nos han pues­to tra­bas para lograr­lo. Y cuan­to exis­te este com­po­nen­te cul­tu­ral que dis­cri­mi­na a la mujer, hay que hacer leyes para equi­li­brar la balan­za. Es por ello que urge que las muje­res ten­ga­mos en car­gos de repre­sen­ta­ción la mis­ma pro­por­ción que los varo­nes. ¡Noso­tras repre­sen­ta­mos la mitad del Perú! No hay una lógi­ca en que no ten­ga­mos la mitad de las repre­sen­tan­tes diri­gien­do, por ejem­plo, en el Par­la­men­to, en el Ejecutivo.

Yo defi­ni­ti­va­men­te apo­yo la pari­dad, y creo que no debe que­dar en un aspec­to de lis­tas. Se debe uti­li­zar un meca­nis­mo de mane­ra tal que, en el Con­gre­so por ejem­plo, la mitad de los esca­ños sean para las muje­res. El año pasa­do el Con­gre­so salien­te apro­bó la pari­dad de alter­nan­cia, algo que de ver­dad fue his­tó­ri­co, por­que siem­pre la com­po­nen­da ha sido full hom­bres, y ni que hablar de las comu­ni­da­des ori­gi­na­rias. Enton­ces la polí­ti­ca tie­ne que regu­lar esos aspec­tos para que real­men­te las muje­res, y los pue­blos ori­gi­na­rios tam­bién, ten­ga­mos repre­sen­ta­ción en los dife­ren­tes pues­tos de decisión.

-¿Hay algu­na figu­ra o pro­ce­so a nivel regio­nal que te parez­ca una bue­na referencia?

-En Lati­noa­mé­ri­ca han habi­do así varios pro­ce­sos, cada uno con sus par­ti­cu­la­ri­da­des, pero me ha gus­ta­do mucho lo que hizo Rafael Correa en Ecua­dor. Per­so­nal­men­te, por­que es el úni­co país que he visi­ta­do fue­ra del mío. Y he podi­do con­tras­tar defi­ni­ti­va­men­te la infra­es­truc­tu­ra que mane­jan allá de los años de Correa: carre­te­ras enor­mes, una ciu­dad como Gua­ya­quil que es muy boni­ta. Si aquí en Lima se ve una infra­es­truc­tu­ra muy limi­ta­da, en las pro­vin­cias es mucho más.

Es por ello que me lla­mó mucho la aten­ción Perú Libre, al haber cons­trui­do hos­pi­ta­les espe­cia­li­za­dos en la región Junín o Puen­te Comu­ne­ro, que es el puen­te más lar­go del país. Hacer este tipo de obras da a cono­cer la capa­ci­dad orga­ni­za­ti­va y de ges­tión que tie­ne un par­ti­do polí­ti­co y eso es vital para nues­tro país que se encuen­tra en deu­da, en infra­es­truc­tu­ra y en dife­ren­tes cuestiones.

-Por últi­mo, te lle­vo de vuel­ta a las elec­cio­nes. ¿Qué espe­ras que ocu­rra el domin­go? ¿Cómo te ima­gi­nas esa jor­na­da y a qué debe­ría­mos estar atentos?

-Estoy bas­tan­te preo­cu­pa­da por­que veo la deses­pe­ra­ción de mucha gen­te, de los medios que “terru­quean” [N. de la R.: acu­sa de terro­ris­ta] a gen­te como yo, que no ten­go nada que ver con el terro­ris­mo. Es incon­ce­bi­ble el nivel de vio­len­cia que están ejer­cien­do des­de los medios de comu­ni­ca­ción, que no son de ellos, sino que son fre­cuen­cias de todos los perua­nos y que se uti­li­zan con ese fin.

Estoy preo­cu­pa­da por­que han masa­cra­do a unas 14 per­so­nas [en rela­ción a la masa­cre en el VRAEM] y no he vis­to este tipo de vio­len­cia extre­ma en lo que lle­vo de vida. Es curio­so que siem­pre se dé esta mane­ra: en la segun­da vuel­ta, cuan­do la seño­ra Kei­ko se enfren­ta a sus riva­les, siem­pre apa­re­ce el terro­ris­mo. Y yo no quie­ro pen­sar que este aten­ta­do haya sido con un fin polí­ti­co, sería real­men­te despreciable.

Estoy preo­cu­pa­da por­que, si esto lo esta­mos vien­do aho­ri­ta ¿que nos espe­ra des­pués del 6 de junio? ¿Qué más están dis­pues­tos a hacer para tor­cer el bra­zo del pue­blo? Yo estoy preo­cu­pa­da en ese sen­ti­do y de ver­dad que lla­mo al pue­blo para que se orga­ni­ce. Lo que se apro­xi­ma va a ser duro en el sen­ti­do de sos­te­ner las pro­pues­tas del pueblo.

Y creo que la úni­ca defen­sa que pue­de tener Perú Libre y Pedro Cas­ti­llo es un pue­blo cons­cien­te y orga­ni­za­do, dis­pues­to a pelear en las calles cada vez que a esas per­so­nas se les ocu­rra hacer algo con­tra nues­tra demo­cra­cia, nues­tra tran­qui­li­dad y nues­tro dere­cho a vivir en paz.

Y pien­so que, así como van a haber momen­tos un poco com­pli­ca­dos, va a haber momen­tos tam­bién glo­rio­sos: de rei­vin­di­ca­ción popu­lar de dere­chos, don­de los sin voz van a tener la posi­bi­li­dad de que un gobierno al fin los escu­che. Y ten­go mucha espe­ran­za de que la cons­truc­ción de nues­tro país va a estar de la mano de las orga­ni­za­cio­nes socia­les, del pue­blo mis­mo. Y que el pue­blo cuan­do vea estos cam­bios va a iden­ti­fi­car­se más con nues­tro pro­yec­to. Y espe­ro tam­bién que el Con­gre­so y todas las per­so­nas que asu­man el poder estén a la altu­ra de las circunstancias.

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