Eco­lo­gía Social. “A medi­da que cam­bien las con­di­cio­nes cli­má­ti­cas vere­mos la entra­da de nue­vas espe­cies invasoras”

Por Juan F. Sama­nie­go, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 3 de junio de 2021.

La bió­lo­ga es res­pon­sa­ble del área de cien­cia ciu­da­da­na de la Red Euro­pea de Infor­ma­ción sobre Espe­cies Exó­ti­cas (EASIN).

Dece­nas de miles de coto­rras argen­ti­nas lle­ga­ron como mas­co­tas. Hoy com­pi­ten con gorrio­nes y palo­mas por cual­quier res­to de ali­men­to (y casi siem­pre ganan). Los hue­vos de mos­qui­to tigre entra­ron por un puer­to ocul­tos en un neu­má­ti­co. Hoy, la espe­cie está bien asen­ta­da en Ita­lia y el este de Espa­ña, lo que con­lle­va un aumen­to del ries­go de trans­mi­sión de enfer­me­da­des como el den­gue. La avis­pa asiá­ti­ca o velu­ti­na ate­rri­zó en Fran­cia en una par­ti­da de cerá­mi­ca, y en 15 años pare­cer haber pues­to con­tra las acuer­das a las pobla­cio­nes de abe­jas europeas.

Las espe­cies exó­ti­cas inva­so­ras ame­na­zan la bio­di­ver­si­dad, y pue­den impac­tar en la salud y las acti­vi­da­des huma­nas. Para con­cien­ciar sobre este pro­ble­ma en Espa­ña y Por­tu­gal, entre el 29 de mayo y el 6 de junio se ha orga­ni­za­do la pri­me­ra Sema­na Ibé­ri­ca sobre Espe­cies Inva­so­ras, en la que cola­bo­ran unas 80 enti­da­des, des­de cen­tros de inves­ti­ga­ción y uni­ver­si­da­des a ONG e ins­ti­tu­cio­nes europeas.

Celia López Cañi­za­res cono­ce bien la bio­di­ver­si­dad ibé­ri­ca y los ries­gos que supo­nen las espe­cies inva­so­ras. Esta bió­lo­ga es par­te del equi­po de la Red Euro­pea de Infor­ma­ción sobre Espe­cies Exó­ti­cas (EASIN), don­de tra­ba­ja como res­pon­sa­ble del área de cien­cia ciudadana.

En el bus­ca­dor de EASIN apa­re­cen cer­ca de 14.000 espe­cies exó­ti­cas. ¿Todas supo­nen el mis­mo nivel de riesgo?

No, las 13.918 espe­cies exó­ti­cas reco­gi­das en el catá­lo­go de EASIN son espe­cies intro­du­ci­das, tam­bién lla­ma­das exó­ti­cas o alóc­to­nas. Entre un 10% y un 15% pue­den con­si­de­rar­se inva­so­ras, es decir, pue­den tener un impac­to rela­ti­vo en los eco­sis­te­mas, las acti­vi­da­des huma­nas o la salud. Es sobre estas espe­cies que es nece­sa­rio esta­ble­cer una serie de estra­te­gias de control.

¿Cómo lle­gan estas espe­cies exóticas?

Las vías de entra­da son muy vario­pin­tas. Pue­den ocu­rrir a nivel acci­den­tal, como por ejem­plo las espe­cies mari­nas que lle­gan al Medi­te­rrá­neo en el agua de las­tre de los buques de mer­can­cías de otras zonas del pla­ne­ta. Otro caso para­dig­má­ti­co es el del mos­qui­to tigre, de ori­gen asiá­ti­co, que se intro­du­jo en Euro­pa a tra­vés del trans­por­te de neu­má­ti­cos en los que este insec­to había depo­si­ta­do sus hue­vos. Una vez aquí, eclo­sio­na­ron y se asentaron.

Muchas otras espe­cies se intro­du­cen con un pro­pó­si­to, por­que tie­nen un valor orna­men­tal o gas­tro­nó­mi­co, por ejem­plo. Si esas espe­cies encuen­tran espa­cio de cre­ci­mien­to y su com­por­ta­mien­to se vuel­ve muy dife­ren­te al que tie­nen en su hábi­tat natu­ral, pue­den aca­bar con­vir­tién­do­se en invasoras.

¿Hay algu­na que lle­gue de for­ma natu­ral, por su pro­pia for­ma de desplazamiento?

Una cosa son las migra­cio­nes natu­ra­les. Las espe­cies ocu­pan dife­ren­tes terri­to­rios. Los ani­ma­les se mue­ven y las plan­tas dis­per­san sus semi­llas de for­ma natu­ral. Es así que lle­gan nue­vas espe­cies a los eco­sis­te­mas, espe­cies que con el tiem­po se adap­tan y aca­ban con­vir­tién­do­se en nati­vas. Pero las espe­cies con­si­de­ra­das exó­ti­cas siem­pre lle­gan a tra­vés de acti­vi­da­des humanas.

¿Qué hace que una espe­cie pase a ser con­si­de­ra­da como invasora?

Una espe­cie exó­ti­ca pue­de lle­gar a un sitio y no ser capaz de sobre­vi­vir por­que las con­di­cio­nes del hábi­tat no sean idó­neas, o sobre­vi­vir y natu­ra­li­zar­se, for­man­do pobla­cio­nes esta­bles. De las espe­cies que se natu­ra­li­zan, algu­nas empie­zan a pro­vo­car impac­tos nega­ti­vos sobre la bio­di­ver­si­dad nati­va, las fun­cio­nes del eco­sis­te­ma, la salud huma­na o las acti­vi­da­des socio­eco­nó­mi­cas. Estas son las que deno­mi­na­mos invasoras.

¿Cómo se deci­de a cuál pres­tar atención?

Se hace un estu­dio de aná­li­sis de ries­go, un balan­ce de todos los fac­to­res nega­ti­vos. Este estu­dio lo lle­va a cabo un comi­té de exper­tos sobre las espe­cies inva­so­ras y las poten­cial­men­te inva­so­ras. En fun­ción de estos estu­dios se crea un lis­ta­do de prio­ri­za­ción, que mar­ca qué accio­nes son más urgen­tes y sobre qué especies.

Estas lis­tas pue­den hacer­se a varios nive­les. Vol­vien­do sobre el caso del mos­qui­to, este pue­de for­mar par­te de una lis­ta de prio­ri­za­ción en Espa­ña o en las regio­nes del Medi­te­rrá­neo, pero estar fue­ra de esta lis­ta en Polo­nia, por ejemplo.

¿Qué espe­cies son más preo­cu­pan­tes aho­ra mis­mo a nivel europeo?

La Unión Euro­pea, tra­vés del Regla­men­to 1143 de 2014, ha esta­ble­ci­do una espe­cie de lis­ta negra de espe­cies inva­so­ras detec­ta­das en Euro­pa. En esta lis­ta hay 66 espe­cies de ani­ma­les y plan­tas. [El mapa­che, la rana toro, varias espe­cies de can­gre­jo, o la avis­pa asiá­ti­ca o velu­ti­na for­man par­te de dicha lista].

Hay varias espe­cies que coin­ci­den en el Catá­lo­go Espa­ñol de Espe­cies Exó­ti­cas Inva­so­ras y en esta lis­ta de la Unión Euro­pea. Por ejem­plo, el cama­lo­te o jacin­to de agua, muy pre­sen­te en el río Gua­dia­na y que aca­ba de ser detec­ta­do en el Gua­dal­qui­vir. Es una espe­cie de plan­ta acuá­ti­ca ori­gi­na­ria de Suda­mé­ri­ca. Se ha expan­di­do de tal mane­ra que oca­sio­na pro­ble­mas eco­ló­gi­cos y está afec­tan­do a las acti­vi­da­des socio­eco­nó­mi­cas que se desa­rro­llan en el río.

¿Qué estra­te­gias hay para fre­nar la expan­sión de estas especies?

La acción más impor­tan­te es siem­pre la pre­ven­ción. Es la más via­ble, la más bara­ta y la más efi­cien­te. Bajo el para­guas de la pre­ven­ción englo­ba­mos accio­nes como la regu­la­ción del comer­cio de ani­ma­les y plan­tas, el con­trol de las fron­te­ras y la fir­ma de acuer­dos inter­na­cio­na­les. Cuan­do a pesar de estas medi­das lle­gan espe­cies exó­ti­cas que se con­vier­ten en inva­so­ras, hay que recu­rrir a otras medidas.

Si los impac­tos no han sido eva­lua­dos, lo pri­me­ro es moni­to­ri­zar, hacer un segui­mien­to de las nue­vas espe­cies. Si se esti­ma nece­sa­rio, se pue­de apos­tar por la erra­di­ca­ción (hacer­lo en su tota­li­dad es prác­ti­ca­men­te impo­si­ble) y el con­trol, sobre todo, en las zonas más sen­si­bles, como los par­ques naturales.

Moni­to­ri­zar pue­de ser muy com­pli­ca­do con algu­nas espe­cies. ¿Qué difi­cul­ta­des pre­sen­ta el rastreo?

La moni­to­ri­za­ción es esen­cial para estu­diar la diná­mi­ca de la espe­cie en el tiem­po y en el espa­cio, y por eso requie­re de pro­to­co­los cien­tí­fi­cos muy exhaus­ti­vos. En ellos cola­bo­ran auto­ri­da­des, inves­ti­ga­do­res y empre­sas espe­cia­li­za­das. En muchos casos la cola­bo­ra­ción ciu­da­da­na es fundamental.

En el caso del mos­qui­to, por ejem­plo, exis­ten apli­ca­cio­nes de móvil para que cual­quier per­so­na pue­da infor­mar sobre el avis­ta­mien­to de cual­quier mos­qui­to. EASIN tam­bién tie­ne su pro­pia app (Andro­idiOS) para repor­tar la pre­sen­cia de las espe­cies inva­so­ras de la lis­ta negra europea.

Cuan­do la erra­di­ca­ción es impo­si­ble, ¿cómo se tra­ba­ja para mejo­rar la con­vi­ven­cia con la nue­va especie?

La mejor estra­te­gia sería man­te­ner el con­trol sobre la expan­sión de la espe­cie. Ade­más, toda acción enca­mi­na­da a eli­mi­nar la espe­cie en deter­mi­na­das zonas debe ir siem­pre aso­cia­da a accio­nes de res­tau­ra­ción del hábi­tat nati­vo. Es decir, si reti­ra­mos, por ejem­plo, caña, una espe­cie muy inva­so­ra en los ríos del Medi­te­rrá­neo, debe­mos res­tau­rar el bos­que de rive­ra natu­ral. La vege­ta­ción nati­va hará que el eco­sis­te­ma sea más resis­ten­te y fre­ne la expan­sión de la caña. Si no se relle­na el espa­cio que se deja con la eli­mi­na­ción, la espe­cie inva­so­ra vol­ve­rá a ocuparlo.

¿Cómo se afron­ta la res­tau­ra­ción de un ecosistema?

Lo más impor­tan­te es cono­cer el com­por­ta­mien­to de la espe­cie inva­so­ra, su etio­lo­gía. No es solo arran­car­la y lis­to. Vol­vien­do sobre el ejem­plo de la caña, lo que se hace es eli­mi­nar­la y en los hue­cos que deja se plan­tan direc­ta­men­te espe­cies nati­vas del bos­que de río medi­te­rrá­neo, sobre todo, espe­cies que hagan som­bra, por­que sabe­mos que la ausen­cia de luz limi­ta mucho el cre­ci­mien­to de la caña.

Las actua­cio­nes se hacen siem­pre en base a estu­dios pre­vios y a meto­do­lo­gías pro­ba­das. Cual­quie­ra podría poner­se a arran­car caña, pero pro­ba­ble­men­te no ten­dría mucho éxi­to en con­tro­lar la expan­sión de la especie.

Antes habla­bas de las dife­ren­tes rutas de entra­da de espe­cies exó­ti­cas. ¿Cuá­les son las más habituales?

Lo más habi­tual es que entren a tra­vés del comer­cio de ani­ma­les exó­ti­cos como mas­co­tas. El caso típi­co es el de las tor­tu­gas de Flo­ri­da de ore­jas rojas. Se pusie­ron de moda hace bas­tan­tes años, pero lue­go la gen­te se can­só de ellas y empe­zó a aban­do­nar­las. Otro ejem­plo muy cono­ci­do es el de la coto­rra argen­ti­na, que ha inva­di­do los par­ques de casi toda Espa­ña. En el caso de las plan­tas, suce­de algo simi­lar con espe­cies adqui­ri­das para usos orna­men­ta­les, como el plu­me­ro o hier­ba de la Pam­pa, total­men­te exten­di­do en el nor­te de España.

Diga­mos que el uso que hace­mos a nivel indi­vi­dual de las espe­cies ani­ma­les y vege­ta­les es la vía de entra­da más impor­tan­te. Hablan­do más en gene­ral, cual­quier acti­vi­dad liga­da a la glo­ba­li­za­ción, como el comer­cio, los via­jes o el trans­por­te, es una puer­ta abier­ta a la entra­da de espe­cies exó­ti­cas. Hay muchas espe­cies inva­so­ras que for­man ya par­te de la memo­ria colec­ti­va de la gen­te. Lle­van tan­to tiem­po entre noso­tros que cues­ta que la pobla­ción las per­ci­ba como exóticas.

¿Qué otros fac­to­res inten­si­fi­can la pre­sen­cia de espe­cies invasoras?

El cam­bio cli­má­ti­co y todos los fenó­me­nos glo­ba­les que están cam­bian­do las diná­mi­cas de los eco­sis­te­mas están influ­yen­do en la pre­sen­cia de espe­cies exó­ti­cas. Pri­me­ro, por­que influ­ye en las espe­cies nati­vas, que se mue­ven en bus­ca de cli­mas más ade­cua­dos para su super­vi­ven­cia y dejan espa­cio eco­ló­gi­co para las espe­cies inva­so­ras. Cuan­do res­tau­ra­mos un eco­sis­te­ma, tene­mos muy en cuen­ta las con­di­cio­nes que el hábi­tat va a tener den­tro de 20 o 30 años.

A medi­da que cam­bien las con­di­cio­nes cli­má­ti­cas, vere­mos la entra­da de nue­vas espe­cies. Lo esta­mos vien­do. El año pasa­do se publi­có un estu­dio que ana­li­za­ba, por ejem­plo, las 10 espe­cies exó­ti­cas que tenían más pro­ba­bi­li­da­des de asen­tar­se en la Antár­ti­da duran­te la pró­xi­ma déca­da. En el Árti­co está pasan­do lo mis­mo, inten­si­fi­ca­do, ade­más, por­que el des­hie­lo está abrien­do nue­vas rutas de trans­por­te y nue­vas vías de entra­da para espe­cies exóticas.

Foto: Celia López Cañizares

Fuen­te: https://​www​.cli​ma​ti​ca​.lama​rea​.com/​c​e​l​i​a​-​l​o​p​e​z​-​e​s​p​e​c​i​e​s​-​i​n​v​a​s​o​r​as/, Rebe­lión.

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