Pales­ti­na. Illan Pap­pé, his­to­ria­dor israe­lí: ‘Pode­mos con­tar los días has­ta el pró­xi­mo ciclo de violencia’

Resu­men Medio Orien­te, 23 de mayo de 2021-.

«Cuan­do la ocu­pa­ción dura 52 años ya no es ocu­pa­ción, es algo más. Esta­mos ante la colo­ni­za­ción en el siglo XXI. Israel tie­ne que ele­gir entre ser demo­crá­ti­co y renun­ciar a la idea de un Esta­do étni­co judío o ser un Esta­do judío étni­co y renun­ciar a la demo­cra­cia», dice Illan Pappé

Javier Bios­ca Azcoi­ti @biosca_azcoiti

Illán Pap­pé es pro­fe­sor de His­to­ria en la Uni­ver­si­dad de Exeter, Rei­no Uni­do, codi­rec­tor del Cen­tro Exeter de Estu­dios Etno­po­lí­ti­cos, acti­vis­ta polí­ti­co y autor de nume­ro­sos libros sobre el con­flic­to en Pales­ti­na –como La lim­pie­za étni­ca de Pales­ti­na y La cár­cel más gran­de de la Tie­rra–. Pap­pé per­te­ne­ce al deno­mi­na­do gru­po de los nue­vos his­to­ria­do­res, un con­jun­to de aca­dé­mi­cos israe­líes crí­ti­cos con la his­to­ria ofi­cial y el pro­yec­to sio­nis­ta. Pap­pé ha reci­bi­do ame­na­zas de muer­te por su tra­ba­jo, el minis­tro de Edu­ca­ción pidió su des­pi­do de la Uni­ver­si­dad de Hai­fa, don­de tra­ba­ja­ba como pro­fe­sor, y ha sido cali­fi­ca­do de «trai­dor».

¿Qué sig­ni­fi­ca el alto el fuego?

El alto el fue­go supo­ne una vuel­ta al sta­tu quo, lo que sig­ni­fi­ca que pode­mos con­tar los días has­ta el pró­xi­mo ciclo de vio­len­cia, ya que Israel no va a cam­biar sus polí­ti­cas en un futu­ro próximo.

¿Cuál ha sido el obje­ti­vo israe­lí con las actua­les ope­ra­cio­nes mili­ta­res en Gaza?

En pri­mer lugar se tra­ta del obje­ti­vo per­so­nal del pri­mer minis­tro Netan­yahu, que es crear una cri­sis que le per­mi­ta man­te­ner­se en el poder y no ser envia­do al juz­ga­do y, posi­ble­men­te, a la cár­cel. Hay razo­nes mucho más pro­fun­das, pero este ciclo de vio­len­cia en par­ti­cu­lar tie­ne mucho que ver con la lucha de Ben­ja­mín Netan­yahu por su super­vi­ven­cia como pri­mer minis­tro de Israel. 

El segun­do obje­ti­vo, que se ha vis­to en ata­ques ante­rio­res, es tener un gue­to en Gaza que acep­te la for­ma en que Israel con­tro­la toda la Pales­ti­na his­tó­ri­ca. La estra­te­gia, en defi­ni­ti­va, es man­te­ner el sta­tu quo de for­ma que mues­tre que no hay una resis­ten­cia seria pales­ti­na, ára­be o inter­na­cio­nal a la for­ma en que Israel se com­por­ta como Estado.

¿Cómo se ha lle­ga­do al pun­to en que las vidas de los civi­les impor­tan tan poco? 

Ya está­ba­mos aquí des­de hace muchos años. Para enten­der­lo hay que cen­trar­se en la des­hu­ma­ni­za­ción. El sio­nis­mo es un movi­mien­to colo­nia­lis­ta y si estás colo­ni­zan­do el terri­to­rio de alguien, no pue­des tra­tar a la pobla­ción nati­va en igual­dad de con­di­cio­nes con­ti­go. El movi­mien­to sio­nis­ta ve a los pales­ti­nos como un obs­tácu­lo y un pro­ble­ma demo­grá­fi­co más que como seres humanos. 

Siem­pre me ha sor­pren­di­do que mis ami­gos, cole­gas y com­pa­trio­tas israe­líes no ten­gan en el caso de Gaza al menos una míni­ma com­pa­sión. ¿Pien­sas que Hamás es res­pon­sa­ble? Vale. ¿Que Hamás es terro­ris­ta? Vale. ¿Pero no sien­tes nada cuan­do ves la matan­za de niños en Gaza? Y la mayo­ría no lo sien­te. La sen­sa­ción gene­ral es que ellos tie­nen la cul­pa. Si no tie­nes com­pa­sión, no habrá paz ni reconciliación.

En esta dimen­sión demo­grá­fi­ca de la colo­ni­za­ción sobre la que habla, ¿qué eli­gió hacer el sio­nis­mo con la pobla­ción palestina?

Patrick Wol­fe, un reco­no­ci­do aca­dé­mi­co sobre colo­nia­lis­mo, solía decir que todo movi­mien­to colo­nia­lis­ta está moti­va­do por la lógi­ca de la eli­mi­na­ción de la pobla­ción nati­va. No siem­pre es eli­mi­na­ción físi­ca como el geno­ci­dio. Sig­ni­fi­ca que quie­res el lugar, pero sin la gen­te. Esta siem­pre ha sido la estra­te­gia sio­nis­ta y sigue sien­do el pro­ble­ma con Israel.

En 1948 tuvie­ron una opor­tu­ni­dad his­tó­ri­ca y con­si­guie­ron expul­sar a la mitad de la pobla­ción pales­ti­na, pero des­pués del 48 no era fácil hacer­lo de nue­vo. Tras la gue­rra del 67, Israel expul­só a 300.000 pales­ti­nos. Y aho­ra está hacien­do una lim­pie­za étni­ca en el Valle del Jor­dán, en Jeru­sa­lén, en el sur de Hebrón.

Si quie­res un Esta­do judío demo­crá­ti­co, aun­que es algo absur­do, tie­nes que lidiar con la demo­gra­fía y no hay una for­ma demo­crá­ti­ca de lidiar con la demo­gra­fía. Sólo hay for­mas bru­ta­les y anti­de­mo­crá­ti­cas para hacer de tu país un Esta­do judío, a no ser que estés dis­pues­to a tener solo una peque­ña par­te de la Pales­ti­na his­tó­ri­ca, cosa que hoy nin­guno de los judíos israe­líes están dis­pues­tos. Tie­nen el 98% de Pales­ti­na, pero el pro­ble­ma es que hay seis millo­nes de pales­ti­nos vivien­do allí.

Hace unos días la pro­fe­so­ra Hanan Ash­ra­wi decía que la Nak­ba es un pro­yec­to en cur­so para com­ple­tar la expul­sión de la pobla­ción pales­ti­na, algo que coin­ci­de con lo que usted dice. ¿Cuán­do ter­mi­na­rá este proyecto?

Hay dos opcio­nes: o paran cuan­do logren des­ha­cer­se de todos los pales­ti­nos o cuan­do el mun­do les diga que este tipo de men­ta­li­dad, ideo­lo­gía y estra­te­gia es inacep­ta­ble. Para evi­tar esa con­de­na de la comu­ni­dad inter­na­cio­nal no lo hacen como lo hicie­ron en el 48, sino que es mucho más sofisticado. 

Inclu­so creo que los Acuer­dos de Oslo son par­te de este plan con los pales­ti­nos. Algu­nos de los pales­ti­nos no enten­die­ron que la idea de divi­dir Cis­jor­da­nia en zonas A, B y C era en reali­dad para los israe­líes resol­ver de algu­na for­ma el pro­ble­ma demo­grá­fi­co con­cen­tran­do a los pales­ti­nos en las zonas A y B. No nece­si­tan echar­los, pero pue­den con­tro­lar­los des­de fue­ra, como hacen en Gaza. Por lo tan­to, hay varias for­mas con las que inten­tan resol­ver el pro­ble­ma demo­grá­fi­co. No digo que siem­pre uti­li­cen la lim­pie­za étni­ca o expul­sión. Pue­den uti­li­zar un sis­te­ma de apartheid, el lla­ma­do pro­ce­so de paz… pero en el fon­do es algo que debe­ría ser moral­men­te inaceptable.

¿Por qué Netan­yahu es tan popular?

Hay tres razo­nes por las que no solo Netan­yahu, sino toda la dere­cha israe­lí, ha sido el úni­co poder real en Israel duran­te los últi­mos 20 años. Netan­yahu es sólo una ver­sión de ese poder. Una son los 70 años de adoc­tri­na­mien­to. Hubo un inten­to de la izquier­da en Israel, de los sio­nis­tas libe­ra­les, de decir que se podía ser una poten­cia ocu­pa­da ilus­tra­da y un colono socia­lis­ta. Pero la mayo­ría de los israe­líes entien­de que sólo tie­nen dos opcio­nes: ser demo­crá­ti­cos y renun­ciar a la idea de un Esta­do étni­co judío o ser un Esta­do judío étni­co y renun­ciar a la democracia. 

La segun­da razón es por el mie­do sem­bra­do en la socie­dad de que, de acuer­do, tal vez los pales­ti­nos ten­gan razón, pero nun­ca nos per­do­na­rán y aho­ra es dema­sia­do tar­de, así que hay que seguir hacien­do lo que está­ba­mos hacien­do. La ter­ce­ra razón es que los israe­líes han lle­ga­do a la con­clu­sión de que el mun­do habla­rá mucho y con­de­na­rá sus accio­nes, pero en la prác­ti­ca es un mun­do muy cíni­co y con­ti­nua­rá apo­yan­do Israel aun­que su face­ta como Esta­do racis­ta y anti­de­mo­crá­ti­co sea cada vez más evidente.

Rela­cio­na­do con esto, ¿qué ha pasa­do con el sio­nis­mo de izquierdas?

Ha des­apa­re­ci­do. Aho­ra hay en el Par­la­men­to más miem­bros anti­sio­nis­tas que sio­nis­tas pro­gre­sis­tas. Creo que el el sio­nis­mo libe­ral es un inten­to de cua­drar el círcu­lo y hay un momen­to en el que la gen­te deja de creer en él. Israel está en la encru­ci­ja­da y tie­ne dos opcio­nes: ser un Esta­do demo­crá­ti­co o ser un Esta­do de apartheid.

La solu­ción de los dos Esta­dos de inten­tar ser un Esta­do demo­crá­ti­co judío y no un Esta­do de apartheid podría haber fun­cio­na­do, pero ya no. La solu­ción de los dos Esta­dos está muer­ta y no pue­de sobre­vi­vir. El emba­ja­dor pales­tino pue­de decir que sigue cre­yen­do en la solu­ción de los dos Esta­dos y, aun­que lo entien­do, espe­cial­men­te en aque­llos que han vivi­do bajo la ocu­pa­ción y creen que esta solu­ción pue­de aca­bar con ella, creo que es impo­si­ble. No digo que sea fácil crear una solu­ción de un Esta­do, sólo digo que debe­ría­mos pen­sar en una alternativa.

En su libro ‘La cár­cel más gran­de de la Tie­rra’ argu­men­ta que el tér­mino ocu­pa­ción es enga­ño­so y no refle­ja la situa­ción real sobre el terreno, ¿por qué?

La ocu­pa­ción exis­te y es una ocu­pa­ción bru­tal, pero la gen­te lo uti­li­za para des­cri­bir todo el pano­ra­ma. En reali­dad, esta­mos ante algo más difí­cil de enten­der y es la colo­ni­za­ción en el siglo XXI. Para la mayo­ría de noso­tros el colo­nia­lis­mo es algo del pasa­do que ha ter­mi­na­do, pero hay una colo­ni­za­ción que con­ti­núa en Pales­ti­na hoy en día: par­te es ocu­pa­ción, par­te es lim­pie­za étni­ca, par­te es un sis­te­ma de apartheid y par­te es lo que hacen en Gaza –que a veces me pare­ce un pro­yec­to geno­ci­da – . No todo es ocu­pa­ción. La ocu­pa­ción es tem­po­ral y ter­mi­na. Cuan­do dura 52 años, ya no es ocu­pa­ción. Es algo más.

Inclu­so Israel no se con­si­de­ra una poten­cia ocupante.

Creo que casi todos los judíos en Israel pien­san que Cis­jor­da­nia es par­te de Israel. Lo con­si­de­ran el cora­zón del anti­guo Israel y por lo tan­to no está ocu­pa­do, sino que para ellos es una libe­ra­ción. La cues­tión para ellos no es si es una ocu­pa­ción, sino cuál es la mejor for­ma de con­tro­lar ese terri­to­rio dado que hay tan­tos pales­ti­nos. Como un aca­dé­mi­co e inte­lec­tual, creo que esta­mos fren­te a una colo­ni­za­ción que comen­zó a fina­les del siglo XIX y que se extien­de has­ta hoy.

¿Cuál es la dife­ren­cia entre la lla­ma­da his­to­ria ofi­cial de Israel y la del gru­po de los «nue­vos his­to­ria­do­res» en el que usted sue­le estar incluido?

La línea ofi­cial israe­lí es que Pales­ti­na siem­pre fue la patria israe­lí que se aban­do­nó hace 2.000 años y que los judíos no lo colo­ni­za­ron a fina­les del siglo XIX, sino que sólo vol­vie­ron a su anti­gua patria. Tam­bién afir­man que tra­ta­ron bas­tan­te bien a la gen­te que había allí, los cua­les des­afor­tu­na­da­men­te fue­ron ins­ti­ga­dos por el islam o el impe­ria­lis­mo para opo­ner­se a los judíos, que tie­nen el dere­cho abso­lu­to de crear un Esta­do judío. De una mane­ra más espe­cí­fi­ca ven la gue­rra del 48 como una lucha en la que el mun­do ára­be inten­ta­ba des­truir Israel y por eso se con­vir­tie­ron en refu­gia­dos muchos pales­ti­nos. Por eso, según esta visión, Israel no tie­ne nin­gu­na res­pon­sa­bi­li­dad en el pro­ble­ma de los refu­gia­dos. Tam­bén afir­man que no que­rían ocu­par Cis­jor­da­nia y Gaza, pero debi­do a la gue­rra del 67, tuvie­ron que hacerlo.

Los his­to­ria­do­res más crí­ti­cos hablan, por el con­tra­rio, de que se tra­ta de un pro­yec­to colo­nia­lis­ta en el que los pales­ti­nos son tra­ta­dos como la pobla­ción nati­va y en la que los judíos son los colo­nos. Tam­bién estu­dian la gue­rra del 48 y des­cu­brie­ron que mucho antes de que el mun­do ára­be deci­die­ra qué hacer con Pales­ti­na, ya habían expul­sa­do a cien­tos de miles de pales­ti­nos y, de hecho, en la gue­rra no inten­ta­ban des­truir el Esta­do judío, sino defen­der a los pales­ti­nos por­que Israel que­ría crear un Esta­do demo­crá­ti­co judío sin ellos. Por lo tan­to, hay gran­des dife­ren­cias en la for­ma de con­tar la historia.

Y según su visión de la his­to­ria, ¿Por qué ha acep­ta­do la socie­dad israe­lí esta situa­ción sin cuestionarla?

La mayor par­te de la socie­dad civil está bajo la influen­cia del adoc­tri­na­mien­to. Para la gen­te de fue­ra es difí­cil enten­der cómo pue­de fun­cio­nar el adoc­tri­na­mien­to en una socie­dad sin un dic­ta­dor que te adoc­tri­na. Se tra­ta de un adoc­tri­na­mien­to que se cons­tru­ye de for­ma muy inte­li­gen­te a tra­vés del sis­te­ma edu­ca­ti­vo, del ser­vi­cio mili­tar obli­ga­to­rio, de la aca­de­mia y los medios de comu­ni­ca­ción. Es un lugar en el que es muy difí­cil tra­ba­jar si quie­res ofre­cer una alternativa.

¿Quie­re Israel la paz o nego­cia­cio­nes de paz?

Israel no quie­re la paz, lo que quie­re es que con­ti­núe el sta­tu quo y poco a poco mejo­rar la situa­ción demo­grá­fi­ca. La visión de futu­ro de Israel es que los pales­ti­nos acep­ten esta for­ma de vida en la que no tie­nen dere­chos colec­ti­vos, pero pue­den desa­rro­llar sus carre­ras, vivir en esta pri­sión lla­ma­da áreas A y B y jugar con la idea de la auto­no­mía. Cuan­do hablan de paz, hablan de nor­ma­li­za­ción de rela­cio­nes con regí­me­nes ára­bes –están muy con­ten­tos con lo ocu­rri­do con Emi­ra­tos Ára­bes Uni­dos, Bah­rein, Marrue­cos– y de domes­ti­car a la comu­ni­dad palestina.

Fuen­te: www​.eldia​rio​.es

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