Cuba. Rela­cio­nes con Esta­dos Uni­dos: ¿cues­tión de prio­ri­dad o vigen­cia trumpista?

Por Orlan­do Ora­mas Leon, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 12 de mayo de 2021. 

La vigen­cia hoy de las más de 240 medi­das coer­ci­ti­vas impues­tas por el gobierno de Donald Trump con­tra Cuba hacen pare­cer que la admi­nis­tra­ción de Joe Biden care­ce de polí­ti­ca pro­pia hacia la nación cari­be­ña.
Bajo el argu­men­to de que Cuba no es prio­ri­dad per­sis­te en la prác­ti­ca el enfo­que trum­pis­ta de per­ju­di­car al máxi­mo a la isla y sus habi­tan­tes, e inter­po­ner todos los obs­tácu­los posi­bles a un enca­rri­la­mien­to de los nexos bilaterales.

En ello está el recru­de­ci­mien­to iné­di­to del blo­queo apli­ca­do hace más de 60 años, cuyos efec­tos cau­san pér­di­das récord a Cuba.

Bas­te decir que del total de deci­sio­nes anti­cu­ba­nas de la era Trump, 55 de tales accio­nes fue­ron impues­tas en tiem­pos de la Covid-19, lo cual ejem­pli­fi­ca la inten­ción cri­mi­nal de la polí­ti­ca esta­dou­ni­den­se vigen­te hoy.

Son par­te del entra­ma­do del cer­co que impac­ta en la vida de los cuba­nos y se con­fir­ma como el prin­ci­pal obs­tácu­lo para el desa­rro­llo y la meta de alcan­zar la pros­pe­ri­dad y bienestar.

El blo­queo eco­nó­mi­co, comer­cial y finan­cie­ro impues­to por los Esta­dos Uni­dos es la más lar­ga afren­ta sos­te­ni­da en el tiem­po con­tra los dere­chos huma­nos de un pue­blo y cons­ti­tu­ye, por sus efec­tos, un cri­men de lesa humanidad.

Así lo cali­fi­có el pri­mer secre­ta­rio del Pati­do Comu­nis­ta de Cuba, Miguel Díaz-Canel, en el dis­cur­so de clau­su­ra del octa­vo con­gre­so de esa orga­ni­za­ción, el 19 de abril último.

En la oca­sión el tam­bién pre­si­den­te de la Repú­bli­ca sub­ra­yó que jun­to a las medi­das de Trump se suman los cas­ti­gos resul­tan­tes de la rein­clu­sión de su país en la ‘espu­ria y arbi­tra­ria lis­ta del Depar­ta­men­to de Esta­do sobre paí­ses que supues­ta­men­te patro­ci­nan el terrorismo’.

‘Se ha demo­ra­do mucho la deci­sión de reti­rar a Cuba de dicha lis­ta, a pesar de que la admi­nis­tra­ción pre­ce­den­te tomó tal deci­sión des­co­no­cien­do todos los pro­ce­di­mien­tos inter­nos para ello, opi­nó por su par­te el exem­ba­ja­dor de la nación anti­lla­na en Washing­ton, José Ramón Caba­ñas, en recien­te artícu­lo publi­ca­do en Facebook.

Nin­gún fun­cio­na­rio esta­dou­ni­den­se y nin­gún polí­ti­co de ese u otro país pue­de afir­mar sin fal­tar a la ver­dad que Cuba patro­ci­na el terro­ris­mo, refu­tó a su vez Díaz-Canel y apos­ti­lló: ‘Somos un país víc­ti­ma del terro­ris­mo, orga­ni­za­do, finan­cia­do y eje­cu­ta­do en la mayo­ría de los casos des­de los Esta­dos Unidos’.

Sin dudas Cuba sigue en el coli­ma­dor del pode­ro­so y vecino nor­te­ño y ante el cos­to humano de la inva­ria­ble hos­ti­li­dad hacia la isla anti­lla­na cabría pre­gun­tar­se si el actual gobierno com­par­te la visión y el accio­nar de la admi­nis­tra­ción trum­pis­ta con­tra La Habana.

Así lo cues­tio­na Caba­ñas, quien remar­có la per­ma­nen­cia de las accio­nes de Trump con­tra su país.

‘Nin­gu­na de estas ha sido rec­ti­fi­ca­da y a la dis­tan­cia de 100 días en la actual admi­nis­tra­ción vale la pena pre­gun­tar si es que en últi­ma ins­tan­cia se com­par­te la filo­so­fía de dichas medi­das’, suscribió.

Y ello pone en el tape­te otras pre­gun­tas sobre asun­tos a repa­rar en la inten­ción de recom­po­ner las rela­cio­nes entre Washing­ton y La Habana.

¿Por qué exis­ten legis­la­cio­nes como la Ley Torri­ce­lli o la Helms-Bur­ton que pre­ten­den con­tro­lar los des­ti­nos de Cuba e impe­dir sus víncu­los comer­cia­les con el mundo?

En tal sen­ti­do el máxi­mo diri­gen­te cubano inqui­ría en el con­gre­so del PCC por qué Washing­ton dedi­ca ‘cien­tos de millo­nes de dóla­res a tra­tar de sub­ver­tir el orden cons­ti­tu­cio­nal de Cuba’, si este país no resul­ta prio­ri­dad para Biden.

¿Qué jus­ti­fi­ca una gue­rra eco­nó­mi­ca cruel e ince­san­te duran­te más de 60 años? ¿Por qué pagan el pre­cio del ais­la­mien­to inter­na­cio­nal, evi­den­cia­do en las Nacio­nes Uni­das y en otros foros inter­na­cio­na­les, al man­te­ner una polí­ti­ca moral y legal­men­te insos­te­ni­ble?, fue­ron otras inte­rro­gan­tes expre­sa­das por el gobernante.

Las seña­les des­de La Haba­na, por el con­tra­rio, estu­vie­ron cla­ras en la inten­ción de reto­mar el camino de las rela­cio­nes sobre bases de igual­dad, repe­to mutuos y sin injerencias.

Es la posi­ción del Par­ti­do y del Esta­do. Es la volun­tad de nues­tro pue­blo, pun­tua­li­zó en su dis­cur­so Díaz-Canel, quien ade­más men­cio­nó expre­sa­men­te la dis­po­si­ción para coope­rar con Esta­dos Uni­dos en áreas que Washing­ton decla­ra como prio­ri­da­des de su polí­ti­ca exterior.

Resul­tan la lucha con­tra el cam­bio cli­má­ti­co; el enfren­ta­mien­to a las ame­na­zas a la salud, pan­de­mia de la Covid-19 inclui­da; pro­mo­ción de los dere­chos huma­nos; y los temas migra­to­rios. Serían bue­nos pre­tex­tos para empe­zar, aun­que hay otros igual de tras­cen­den­tes en los que el gobierno de Joe Biden podría mos­trar un cam­bio de acti­tud. En par­ti­cu­lar cuan­do cre­cen los lla­ma­dos des­de la socie­dad civil esta­dou­ni­den­se, el Con­gre­so y otras ins­ti­tu­cio­nes para la revi­sión de la polí­ti­ca hacia Cuba.

Fuen­te: Pren­sa Latina

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