Bra­sil. El dra­ma sani­ta­rio, social, labo­ral, eco­nó­mi­co y político

Por Nata­lia Aru­gue­te. Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 10 de mayo de 2021.

Entre­vis­ta a Luciano Wexell Seve­ro, pro­fe­sor de Eco­no­mía, Inte­gra­ción y Desa­rro­llo en la Uni­ver­si­dad Fede­ral de Inte­gra­ción Lati­no­ame­ri­ca­na, Bra­sil. Des­cri­be un cua­dro gene­ral terri­ble para la prin­ci­pal poten­cia de Amé­ri­ca Lati­na. Afir­ma que el des­ma­ne­jo de la pan­de­mia por par­te del Gobierno de Jair Bol­so­na­ro, a lo que se suma una estra­te­gia eco­nó­mi­ca neo­li­be­ral, «están trans­for­man­do a Bra­sil en una gran hacienda».

Bra­sil se está hun­dien­do en un esce­na­rio pan­dé­mi­co alar­man­te: regis­tra más de un cuar­to de las víc­ti­mas fata­les del pla­ne­ta por coro­na­vi­rus , con más muer­tes que naci­mien­tos en abril. La pan­de­mia ace­le­ró una caí­da de la eco­no­mía que se había ini­cia­do en 2015, pro­vo­ca­da en par­te por la des­coor­di­na­ción entre los esta­dos que inte­gran el gigan­te sud­ame­ri­cano, con pro­fun­dos efec­tos socioeconómicos. 

En 2020, la retrac­ción fue del 4 por cien­to del Pro­duc­to Interno Bru­to y el núme­ro de des­ocu­pa­dos lle­gó al 13,5 por cien­to de la Pobla­ción Eco­nó­mi­ca­men­te Acti­va (PEA). A esos 14 millo­nes de per­so­nas que están actual­men­te sin tra­ba­jo se suman otros 5,8 millo­nes de des­alen­ta­dos, que desis­tie­ron de bus­car empleo y no apa­re­cen en esa estadística. 

“La fal­ta de estí­mu­lo por par­te del Gobierno fren­te a los efec­tos de la pan­de­mia están trans­for­man­do a Bra­sil en una gran hacien­da”, advier­te el eco­no­mis­ta bra­si­le­ño Luciano Wexell Seve­ro, en una crí­ti­ca encen­di­da a la res­pues­ta sani­ta­ria del gobierno de Jair Bol­so­na­ro fren­te a la covid-19.

Nata­lia Aru­gue­te.- ¿En qué sec­to­res de la eco­no­mía bra­si­le­ña fue más fuer­te el impac­to de la pandemia?

Luciano Wexell Seve­ro.- En reali­dad, debe­mos decir que des­de el 2014 se pre­sen­ta una mar­ca­da caí­da de los pre­cios inter­na­cio­na­les de los prin­ci­pa­les bie­nes que expor­ta Bra­sil y eso ha gene­ra­do una pri­me­ra tur­bu­len­cia. El gobierno de Dil­ma Rous­seff per­dió la bata­lla sur­gi­da del fuer­te deba­te que tuvo lugar, duran­te su ges­tión, entre un inten­to de key­ne­sia­nis­mo aver­gon­za­do bra­si­le­ño y el libe­ra­lis­mo. Eso se con­so­li­dó en el 2016 con la sali­da de Dil­ma. Duran­te el gobierno de Temer, des­pués de 11 años, los sala­rios reales no cre­cie­ron y el poder de com­pra de los tra­ba­ja­do­res cayó. A su vez, el Lava Jato, una cam­pa­ña judi­cial, mediá­ti­ca y par­la­men­ta­ria en con­tra del Gobierno fede­ral de enton­ces, para­li­zó la cons­truc­ción civil por­que las denun­cias de corrup­ción caye­ron exac­ta­men­te enci­ma de empre­sas como Ode­brecht, Camar­go Corrêa, Andra­de Gutié­rrez, Quei­roz Gal­vao, OAS. 

Nata­lia Aru­gue­te.- ¿La cri­sis por el coro­na­vi­rus pro­fun­di­zó la debacle?

Luciano Wexell Seve­ro.- Des­de enton­ces, la eco­no­mía bra­si­le­ña sufre un gran fre­na­zo. Des­de 2014 se ha gene­ra­do 4,4 millo­nes de des­em­plea­dos y pér­di­das de 170 mil millo­nes de reales en inver­sio­nes. Así que la pan­de­mia inten­si­fi­có una situa­ción que ya se venía dan­do. Estos ajus­tes sig­ni­fi­ca­ron un impac­to muy fuer­te en la gene­ra­ción de empleo y el poder de com­pra del sala­rio, a lo que se agre­gó la agen­da de fle­xi­bi­li­za­ción labo­ral, de dis­mi­nu­ción de dere­chos como la licen­cia por mater­ni­dad, el ajus­te en la jubi­la­ción, y una afec­ta­ción en el sec­tor de las emplea­das domésticas.

Cri­sis política

Nata­lia Aru­gue­te.- Un ras­go nota­ble del 2020 en Bra­sil fue la des­coor­di­na­ción entre el gobierno fede­ral y los Esta­dos res­pec­to de la res­pues­ta sani­ta­ria a la covid-19. ¿Cómo reper­cu­tió esa diná­mi­ca en tér­mi­nos económicos?

Luciano Wexell Seve­ro.- A la fal­ta de coor­di­na­ción entre el gobierno nacio­nal, los gobier­nos esta­ta­les y las alcal­días se sumó la nega­ción de la pan­de­mia por par­te del pre­si­den­te Jair Bol­so­na­ro, todo lo cual sig­ni­fi­có un gran pro­ble­ma. Exis­ten 27 Esta­dos y entre ellos hay un mapa de cone­xio­nes que cons­ti­tu­ye una cade­na de valor en la eco­no­mía. Hay un flu­jo de insu­mos des­de el Sur, sobre todo del cen­tro-oes­te de Bra­sil hacia el Sudes­te. A ese pro­ble­ma de flu­jo interno hay que agre­gar­le el de los puer­tos. En defi­ni­ti­va, no hubo una orien­ta­ción cla­ra de par­te del gobierno nacio­nal y eso gene­ró males­tar. Por ejem­plo, un gobierno local deci­de cerrar la ciu­dad, cerrar el comer­cio y que los niños no vayan a la escue­la; en para­le­lo, hay un decre­to nacio­nal que dice que eso no se pue­de hacer. La pesa­di­lla sani­ta­ria deri­vó en una gue­rra polí­ti­ca entre gobernadores.

Nata­lia Aru­gue­te.- ¿Entre qué diri­gen­tes polí­ti­cos se ins­ta­ló la prin­ci­pal discrepancia?

Luciano Wexell Seve­ro.- El repre­sen­tan­te máxi­mo de la ver­tien­te demo­crá­ti­ca y libe­ral de Bra­sil es el gober­na­dor de Sao Pau­lo, Joao Doria. Hoy hay una gue­rra abier­ta entre el gobierno fede­ral y el man­da­ta­rio de Sao Pau­lo, que es la región don­de se con­cen­tra poco más del 30 por cien­to de la pro­duc­ción nacio­nal, don­de está el cora­zón de la cien­cia y la tec­no­lo­gía, don­de tie­nen lugar las gran­des indus­trias y don­de se ubi­ca la pro­duc­ción de vacu­nas en manos de un ins­ti­tu­to públi­co, que en su momen­to tam­bién se inten­tó pri­va­ti­zar. En el mar­co de tama­ña cri­sis, se cam­bió tres veces de minis­tro de Salud.

Nata­lia Aru­gue­te.- Bol­so­na­ro deci­dió reto­mar los sub­si­dios a los sec­to­res más empo­bre­ci­dos pero con un gas­to menor al des­ti­na­do en 2020. ¿En qué medi­da la polí­ti­ca de sub­si­dios ver­sión 2021 logra­rá mode­rar la cri­sis social que se vive en Brasil?

Luciano Wexell Seve­ro.- Hay que recor­dar que duran­te el gobierno de Temer se votó la ley lla­ma­da “Techo del Gas­to Públi­co”, es decir que el Esta­do no pue­de gas­tar más de lo que recau­da y los gas­tos no pue­den ser mayo­res que la infla­ción del año ante­rior, duran­te 20 años. El argu­men­to para jus­ti­fi­car la san­ción de esa nor­ma fue el supues­to alto endeu­da­mien­to del Esta­do y la irres­pon­sa­bi­li­dad de los gobier­nos del Par­ti­do de los Tra­ba­ja­do­res (PT), que habían hecho ‑decían- “popu­lis­mo macre­co­nó­mi­co”. Lo cual tam­po­co era cier­to por­que duran­te el perío­do en que gober­nó Luiz Inácio da Sil­va, el Esta­do recau­da­ba más de lo que gas­ta­ba. El ajus­te fis­cal amplia­do con esa ley está gene­ran­do un pro­ble­ma de impo­si­ble solu­ción si no se rom­pe con ese “techo”. Ade­más, pro­vo­có una fuer­te demo­ra en la reac­ción del gobierno fren­te a la pandemia.

Nata­lia Aru­gue­te.- ¿Se refie­re a una demo­ra en la deci­sión de hacer polí­ti­ca social?

Luciano Wexell Seve­ro.- El auxi­lio de emer­gen­cia por par­te del Esta­do se imple­men­tó casi tres meses des­pués del ini­cio de la pan­de­mia. El gobierno de Bol­so­na­ro pro­pu­so pagar 280 reales, pero gra­cias al deba­te que se dio en el Par­la­men­to se empu­jó ese mon­to a 600 reales que fue­ron per­ci­bi­dos por casi 70 millo­nes de per­so­nas. Esta can­ti­dad de per­cep­to­res reve­la que Bra­sil es hoy un país extre­ma­da­men­te pobre.

Cri­sis social

Nata­lia Aru­gue­te.- ¿Dón­de se ubi­ca la línea de pobre­za en Brasil?

Luciano Wexell Seve­ro.- El Depar­ta­men­to Inter­sin­di­cal de Esta­dís­ti­cas y Estu­dios Socio­co­nó­mi­cos cal­cu­ló para mar­zo de 2021 en 5300 reales una canas­ta para una fami­lia de 2 adul­tos y 2 niños. Es decir que esas casi 70 millo­nes de per­so­nas per­ci­bie­ron poco más del 11 por cien­to de lo nece­sa­rio para lle­gar a fin de mes con los gas­tos de ali­men­ta­ción, vivien­da, salud, edu­ca­ción, ves­ti­men­ta, higie­ne, trans­por­te, ocio y pre­vi­sión social. El sub­si­dio fue otor­ga­do has­ta diciem­bre de 2020 cuan­do se dejó de pagar.

Nata­lia Aru­gue­te.- ¿Con qué argumento?

Luciano Wexell Seve­ro.- Que ese auxi­lio fue cobra­do por gen­te a la que no lo corres­pon­día y, al mis­mo tiem­po, ampa­ra­dos en que había un “techo de gas­tos” y que el Esta­do se había que­da­do sin recur­sos. Y esa fal­ta de recur­sos se jus­ti­fi­có, ade­más, con la retrac­ción de la eco­no­mía y la caí­da en la recaudación.

Nata­lia Aru­gue­te.- Pero aho­ra el Gobierno vol­ve­rá a entregarlo.

Luciano Wexell Seve­ro.- Sí. Pro­pu­so 150, 250 o 375 reales depen­dien­do de la fami­lia, limi­ta­do a un solo bene­fi­cio por fami­lia ‑entre 3 y 7 de lo que sería la canas­ta- a sólo 39 millo­nes de personas. 

Nata­lia Aru­gue­te.- ¿Cuán­to retro­ce­dió PIB como con­se­cuen­cia de la pandemia?

Luciano Wexell Seve­ro.- Cayó 4 por cien­to por­que exis­tió ese auxi­lio de 600 reales; de lo con­tra­rio podría haber caí­do mucho más. La cri­sis se arras­tra de los últi­mos cin­co años poten­cia­da con la pan­de­mia y la fal­ta de estí­mu­los por par­te del Gobierno. Bra­sil se está trans­for­man­do nue­va­men­te en una gran hacien­da. Hemos retro­ce­di­do 100 años, a la épo­ca en la que el país ven­día hie­rro, caña de azú­car, café. Se está some­tien­do a la lógi­ca de los gran­des expor­ta­do­res. El gobierno de Bra­sil le dio la espal­da al Mer­co­sur: a Argen­ti­na, a Para­guay y a Uru­guay. Les dio la espal­da a los paí­ses que nos com­pran pro­duc­tos manufacturados.

Cri­sis laboral

Nata­lia Aru­gue­te.- A par­tir de los efec­tos en el sec­tor eco­nó­mi­co que men­cio­na­ba antes, ¿cuán­to aumen­tó el desempleo?

Luciano Wexell Seve­ro.- El des­em­pleo tam­bién venía en aumen­to des­de el 2014 por el ajus­te fis­cal. En 2015 había nue­ve millo­nes de des­em­plea­dos, alre­de­dor del 9 por cien­to de la Pobla­ción Eco­nó­mi­ca­men­te Acti­va. A la pan­de­mia se pue­de atri­buir poco menos de dos millo­nes de per­so­nas que han que­da­do sin empleo, así que hoy el des­em­pleo se ubi­ca cer­ca del 14 por cien­to. A eso se suma que, según el Ins­ti­tu­to Bra­si­le­ño de Geo­gra­fía y Esta­dís­ti­ca (IBGE), la mitad de los bra­si­le­ños (104 millo­nes de per­so­nas) vive con 400 reales men­sua­les, el 35 por cien­to de un sala­rio míni­mo. Mien­tras, el 1 por cien­to más rico (2 millo­nes de per­so­nas) tuvo un ren­ta pro­me­dio de 16.000 reales. El poder adqui­si­ti­vo de la mitad de los bra­si­le­ños se dete­rio­ra, ade­más, fren­te a una infla­ción ofi­cial cal­cu­la­da en el 4,5 por cien­to, que es muy dis­cu­ti­ble. Pero esta tasa de des­em­pleo cuen­ta sólo una par­te de la situación.

Nata­lia Aru­gue­te.- ¿Qué otro aspec­to que­da oculto?

Luciano Wexell Seve­ro.- Hay 14 millo­nes de des­em­plea­dos pero las leyes labo­ra­les imple­men­ta­das en 2016 deri­va­ron en un alto nivel de sub­em­pleo y de “ube­ri­za­ción” de las rela­cio­nes labo­ra­les. En Bra­sil, 43 por cien­to de los tra­ba­ja­do­res son infor­ma­les. Ade­más hay unos 5,8 millo­nes de per­so­nas que desis­tie­ron de bus­car empleo. Ese núme­ro no se con­ta­bi­li­za en el índi­ce de des­ocu­pa­ción. De hecho, cuan­do se empe­zó a entre­gar el auxi­lio de emer­gen­cia el Gobierno admi­tió que des­cu­brió a muchos bra­si­le­ños que no esta­ban registrados.

Cri­sis sanitaria

Nata­lia Aru­gue­te.- El año pasa­do, se esti­mó una trans­fe­ren­cia muy sig­ni­fi­ca­ti­va de recur­sos públi­cos hacia el sis­te­ma de salud pri­va­da para afron­tar la pan­de­mia. ¿Cómo se está dan­do aho­ra esa dinámica?

Luciano Wexell Seve­ro.- Exis­te el Sis­te­ma Úni­co de Salud (SUS) des­de fines de la déca­da de 1980. No exis­te una estruc­tu­ra seme­jan­te en el pla­ne­ta que ten­ga capi­la­ri­dad en los 5600 muni­ci­pios per­te­ne­cien­tes a los 27 Esta­dos. Sin embar­go, las fami­lias de cla­se media, por lo gene­ral, se pasa­ron al sis­te­ma de salud privado.

– ¿Por qué?

Luciano Wexell Seve­ro.- Creo que por la dis­mi­nu­ción del gas­to públi­co no sólo en Salud, sino tam­bién en Edu­ca­ción, en Cien­cia y en Tec­no­lo­gía. El SUS está al bor­de del colap­so, de allí la vuel­ta a las ins­ti­tu­cio­nes pri­va­das de salud por par­te de la pobla­ción que pue­de pagar esa prestación.

Nata­lia Aru­gue­te.- En este mar­co, el Con­gre­so apro­bó la auto­ri­za­ción para que empre­sas pri­va­das com­pren vacu­nas con­tra la covid-19. ¿Se tra­ta de una con­ti­nui­dad de esa pri­va­ti­za­ción o se rela­cio­na con otro tipo de deci­sión política?

Luciano Wexell Seve­ro.- La comer­cia­li­za­ción de la vacu­na por par­te del sec­tor pri­va­do cam­bia com­ple­ta­men­te el esce­na­rio. Las empre­sas pri­va­das y los labo­ra­to­rios podrán com­prar vacu­nas a los pro­duc­to­res o impor­tar­la para poner­la a dis­po­si­ción de sus bene­fi­cia­rios. Esto pue­de crear una mafia. Es decir, algo que pare­cía impo­si­ble se trans­for­ma en algo tan con­cre­to como la mer­can­ti­li­za­ción de las vacu­nas, lo que rom­pe com­ple­ta­men­te con la con­cep­ción del sis­te­ma de salud públi­co de Brasil.

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