Don­bass. Una gue­rra ignorada

Por Denis Gri­go­riuk. Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 30 de abril 2021.

“Las armas se escu­chan de nue­vo en el Don­bass”. ¿Este tipo de titu­lar sor­pren­de a alguien en el octa­vo año de gue­rra? Lo dudo. Pero la expe­rien­cia de 2021 dice que la audien­cia ha olvi­da­do la gue­rra en las Repú­bli­cas Popu­la­res de Donetsk y Lugansk y sus perió­di­cos empeo­ra­mien­tos y ha pen­sa­do que este año la RPD y la RPL se enfren­ta­ban a una gue­rra abier­ta y que aho­ra mis­mo todo iba a esta­llar esta vez des­pués de que el Ejér­ci­to Ucra­niano deja­ra de adhe­rir­se, en febre­ro y mar­zo, a los acuer­dos de alto el fuego.

¿Qué dirían si die­ra un ejem­plo de cómo, exac­ta­men­te hace un año, había en Don­bass un empeo­ra­mien­to simi­lar? Ahí va un men­sa­je del corres­pon­sal de gue­rra Maxim Fadeev del 28 de enero de 2020: “Cer­ca de la loca­li­dad de Zolo­toe (el mis­mo lugar en el que se había rea­li­za­do recien­te­men­te la “reti­ra­da de tro­pas”), en la zona cer­ca­na a Golu­bovsky y Bere­zovsky, las uni­da­des del Ejér­ci­to Ucra­niano han rea­li­za­do un serio avan­ce y tras ocu­par una sec­ción de la zona gris, se ha acer­ca­do a las posi­cio­nes de la LPR: don­de hace tres sema­nas había un kiló­me­tro y medio de dis­tan­cia entre las posi­cio­nes de las par­tes, aho­ra solo hay 250 – 300 metros que sepa­ran a los opo­nen­tes”, escri­bió entonces.

¿Hubo una res­pues­ta enton­ces? No. En aquel momen­to, todo el mun­do obser­va­ba cómo el coro­na­vi­rus gana­ba impul­so. Cuan­do lle­gó la pri­ma­ve­ra, lo prin­ci­pal ya no era la gue­rra ni siquie­ra en Don­bass. El núme­ro de infec­ta­dos y de muer­tes ascen­día y se refor­za­ron las medi­das. A nadie le intere­sa­ba la bata­lla en la RPD y en la RPL. Los prin­ci­pa­les medios tam­po­co pres­ta­ban aten­ción, se cen­tra­ban en las cró­ni­cas del COVID-19 y no en la bata­lla, que todos habían olvidado.

En 2021 la situa­ción cam­bió. Lo hizo des­pués de que la pren­sa comen­za­ra a hablar de los bom­bar­deos de zonas resi­den­cia­les, de movi­mien­to de equi­pa­mien­to mili­tar y de la retó­ri­ca mili­ta­ris­ta de las auto­ri­da­des ofi­cia­les de Kiev. Como si esto no hubie­ra ocu­rri­do nun­ca. ¿No había habi­do bajas civi­les? ¿No habían muer­to niños en la gue­rra? ¿No habían sido des­trui­das las infra­es­truc­tu­ras? Todo ello había suce­di­do antes, inclu­so a mayor esca­la de lo que está suce­dien­do aho­ra mis­mo. La cla­ve está en la aten­ción de los gran­des medios, tan­to en Rusia como en Occi­den­te. En esta oca­sión ha lle­ga­do a las foto­ga­le­rías de los medios más cono­ci­dos de Occi­den­te, don­de se pue­de encon­trar imá­ge­nes de Don­bass, mien­tras que hace un año no había una pala­bra sobre ello.

¿Y qué se dice aho­ra en Occi­den­te de las bata­llas entre Ucra­nia y las Repú­bli­cas? Que la Fede­ra­ción Rusa es cul­pa­ble de ello, ya que rea­li­za ejer­ci­cios mili­ta­res en su pro­pio terri­to­rio, pero cer­ca de la fron­te­ra con Ucra­nia. Y todos pare­cen haber olvi­da­do la demos­tra­ción de fuer­za del tras­la­do de equi­pa­mien­to mili­tar del Ejér­ci­to Ucra­niano en las esta­cio­nes de tren cer­ca­nas a la línea de con­tac­to, de los nume­ro­sos ata­ques del Ejér­ci­to Ucra­niano a lo lar­go de todo este perio­do de supues­to régi­men de silen­cio, a pesar de que han sido repe­ti­da­men­te denun­cia­dos por perio­dis­tas loca­les cuan­do los corres­pon­sa­les de los medios impor­tan­tes ni siquie­ra esta­ban cer­ca de Donbass.

Ese es el ver­da­de­ro pro­ble­ma. La actual situa­ción ha mos­tra­do que, si algo no se difun­de con ayu­da de un gran medio, para la mayo­ría de la pobla­ción pare­ce como si no hubie­ra ocu­rri­do nun­ca. Y esa pobla­ción se sor­pren­de­rá cuan­do los resi­den­tes de Don­bass que lle­gan a otros paí­ses les hablen de una gue­rra que para ellos ni siquie­ra exis­te. Por des­gra­cia, era lo que plan­tea­ba hace un año en un artícu­lo titu­la­do ¿Por qué hablar de la gue­rra?. Inclu­so enton­ces, esta­ba cla­ro que el resul­ta­do de la cen­su­ra mili­tar sobre lo que esta­ba ocu­rrien­do en la zona roja sería algo simi­lar a lo que reci­bi­mos en febre­ro de 2021.

Resul­ta que el com­po­nen­te infor­ma­ti­vo de la gue­rra es de capi­tal impor­tan­cia. Aho­ra, el ser­vi­cio de pren­sa del Par­la­men­to de la RPD infor­ma de que los perio­dis­tas ucra­nia­nos lle­gan al fren­te para gra­bar repor­ta­jes en los que difun­den las narra­ti­vas espe­ra­das. No son difí­ci­les de pre­de­cir, ya que recien­te­men­te el cono­ci­do pro­pa­gan­dis­ta de TSN Andriy Tsa­plien­ko ya ha mos­tra­do cómo “los sepa­ra­tis­tas” lan­zan minas anti­per­so­na des­de dro­nes para atra­ve­sar los teja­dos de edi­fi­cios resi­den­cia­les con pro­yec­ti­les que lle­van sím­bo­los fas­cis­tas escri­tos en ellos. Obvia­men­te, en ese tipo de his­to­rias, no hace fal­ta jus­ti­fi­car los actos de las tro­pas ucra­nia­nas. Esas mis­mas tesis son pos­te­rior­men­te adop­ta­das por la pren­sa occi­den­tal y se crea la ima­gen informativa.

Para la audien­cia euro­pea, todo está cla­ro: Ucra­nia lucha por su terri­to­rio y se enfren­ta a unos mili­tan­tes sin con­cien­cia ni honor. Lo mis­mo ocu­rrió en la pri­ma­ve­ra y el verano de 2014, cuan­do las aero­na­ves ucra­nia­nas gol­pea­ron Donetsk y Lugansk, Snezh­noe y Gor­lov­ka y muchas loca­li­da­des más. Era impo­si­ble expli­car a los cono­ci­dos extran­je­ros que era el Ejér­ci­to Ucra­niano el que ata­ca­ba a los civi­les que no acep­ta­ban el gol­pe de Esta­do. Todos creían lo que les decían los perio­dis­tas de la BBC y la CNN, por­que no había otra alter­na­ti­va. Pue­de que siga sin haberla.

Fuen­te: Slavyangrad

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