Chi­le. Piñe­ra más solo que Tori­bio el náu­fra­go: no tie­ne como impe­dir el Ter­cer Reti­ro de fon­dos de pensión

Por Fran­cis­co Herre­ros, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 25 de abril de 2021.

La con­tu­ma­cia de Piñe­ra, de blo­quear el ter­cer reti­ro anti­ci­pa­do de fon­dos de pen­sión como mane­ra de miti­gar el impac­to eco­nó­mi­co de la pan­de­mia. vía del ile­gí­ti­mo tri­bu­nal cons­ti­tu­cio­nal (*), está desem­bo­can­do en una con­fla­gra­ción de gran­des pro­por­cio­nes, si es que no es eso lo que busca.

En el sena­do, el ter­cer reti­ro fue apro­ba­do por 31 votos a 11, es decir, 73,8% a favor, y 26,1% en con­tra, superan­do con como­di­dad inclu­so la gui­llo­ti­na de los dos tercios.

La dema­gó­gi­ca ofer­ta del gobierno, del IFE reno­va­do para el 80% del regis­tro social, y mejo­rar el acce­so al bono de cla­se media, no modi­fi­có el voto de sie­te senadores/​as de la coa­li­ción oficialista:

Fran­cis­co Chahuán, Mar­ce­la Sabat y Manuel José Ossan­dón de Reno­va­ción Nacio­nal; David San­do­val, José Miguel Dura­na e Iván Morei­ra, de la UDI, y el inde­pen­dien­te Juan Cas­tro, en la lis­ta de RN.

En la cáma­ra de dipu­tados la apro­ba­ción fue toda­vía más rotun­da: 122 votos a favor, es decir, el 83,5%, 20 en con­tra, el 13,6%, y 4 abstenciones.

Por la apro­ba­ción votaron:

22 dipu­tados de Reno­va­ción Nacional

Ber­nar­do Ber­ger, José Miguel Cas­tro, Andrés Celis, Sofía Cid, Cata­li­na Del Real, Eduar­do Durán, Jor­ge Durán, Tomás Fuen­tes, Ramón Galle­gui­llos, René Gar­cía, Andrés Long­ton, Miguel Mella­do, Cami­lo Morán, Fran­ces­ca Muñoz, Pau­li­na Núñez, Eri­ka Oli­ve­ra, Xime­na Ossan­dón, Jor­ge Rath­geb, Hugo Rey, Ale­jan­dro San­ta­na, Frank Sauer­baum y Cris­tó­bal Urruticoechea;

13 de la UDI

Pedro Pablo Alva­rez-Sala­man­ca, Nino Bal­to­lu, Ser­gio Boba­di­lla, Nora Cue­vas, Ser­gio Gaho­na, Javier Her­nán­dez, Joa­quín Lavín,Celso Mora­les, Cristhian Morei­ra, Iván Noram­bue­na, Nico­lás Noman, Ren­zo Tri­sot­ti y Gas­tón Von Mühlenbrock;

4 inde­pen­dien­tes

Tres expulsados/​renunciados a la UDI ‑San­dra Amar, Álva­ro Car­ter y Vir­gi­nia Tron­co­so- y Pablo Prie­to de la ban­ca­da RN.

Inclu­so en el ban­do ofi­cia­lis­ta, la apro­ba­ción del ter­cer reti­ro es abru­ma­do­ra: 7 de 11 en el sena­do, es decir el 63,6%, y 39 de 63 en dipu­tados, 61,9%.

En el ter­cer trá­mi­te en la cáma­ra de dipu­tados, con el fin de apro­bar modi­fi­ca­cio­nes intro­du­ci­das en el sena­do, rela­ti­vas a incluir las ren­tas vita­li­cias y ajus­tes en el pago de ali­men­tos, la apro­ba­ción man­tu­vo la con­tun­den­cia: a favor 119 votos, 85,6%; 17 en con­tra, 12,2% y 3 abstenciones.

Los 41 votos ofi­cia­lis­tas, más que dobla­ron a los que lo hicie­ron en contra.

Esta rebe­lión en la gran­ja del blo­que ofi­cia­lis­ta, en la coyun­tu­ra más apre­mian­te para el neo­li­be­ra­lis­mo estra­té­gi­co ten­drá, sin duda, con­se­cuen­cias, mate­ria para otro análisis.

La demo­cra­cia con­sis­te en el gobierno de mayo­rías. Ese prin­ci­pio bási­co se mani­fes­tó de mane­ra ine­quí­vo­ca en el par­la­men­to, la ins­tan­cia cons­ti­tu­cio­nal que repre­sen­ta, al menos en teo­ría, el poder deci­so­rio de la ciudadanía.

Lo demás, es verso.

Ade­más, guar­dó cohe­ren­cia esta­dís­ti­ca con otra masi­va y estruen­do­sa expre­sión mayo­ri­ta­ria en el ple­bis­ci­to cons­ti­tu­cio­nal del 25 de octu­bre pasa­do: 78,27% por una nue­va cons­ti­tu­ción, y 78,9% por una Con­ven­ción Cons­ti­tu­cio­nal, engen­dro gene­ra­do por el «acuer­do» del 15 de noviem­bre de 2019, en lugar de una Asam­blea Cons­ti­tu­yen­te legí­ti­ma y soberana.

Sólo Piñe­ra, algu­nos de sus minis­tros, ni siquie­ra todos, y los gre­mios empre­sa­ria­les pare­cen pare­cen no dar­se cuen­ta de la gra­ve emer­gen­cia que viven los chi­le­nos de a pie, por la tor­pe­za del gobierno, de insis­tir en la foca­li­za­ción en lugar de la uni­ver­sa­li­dad, con el fin últi­mo de evi­tar que sus ami­gos millo­na­rios paguen impues­tos, ni hoy ni nun­ca, para no afec­tar la «inver­sión».

Fra­ca­so tras fra­ca­so, pero el dis­cur­so no cambia.

La obce­ca­ción del pre­si­den­te lo está dejan­do en una cada vez más insos­te­ni­ble posi­ción de ais­la­mien­to, sin que, apa­ren­te­men­te, lo sepa o le impor­te, o se lo advier­tan sus asesores.

Eso sería gra­ve en tiem­pos nor­ma­les, pero en la catás­tro­fe social, polí­ti­ca, eco­nó­mi­ca y sani­ta­ria que azo­ta al país, es imper­do­na­ble, y un sui­ci­dio político.

La invo­ca­ción del gobierno y sus voce­ros ‑el rela­to, como dicen aho­ra- en rela­ción a su deber de ate­ner­se a la lega­li­dad vigen­te, es una acar­to­na­da mane­ra de eva­dir lo central:

a) que esa cons­ti­tu­ción ile­gí­ti­ma ha sido abo­li­da en los hechos, des­pués de años de lucha;

b) que sus arbi­tra­rie­da­des anti­de­mo­crá­ti­cas están en el ori­gen de la actual suble­va­ción popu­lar, y

c) que el tri­bu­nal cons­ti­tu­cio­nal care­ce de cala­do polí­ti­co, éti­co e ins­ti­tu­cio­nal para des­co­no­cer una mayo­ría de seme­jan­te envergadura.

Cla­ro, pue­de hacer­lo, como de hecho cuen­ta con ello el gobierno. Pero si aco­ge seme­jan­te dis­pa­ra­te, la actual cri­sis polí­ti­ca y social esca­la­rá en varios órde­nes de magnitud.

Res­ta toda­vía con­si­de­rar el ile­gí­ti­mo ori­gen de la cons­ti­tu­ción de Pino­chet, que aún mania­ta al sis­te­ma polí­ti­co del país, apro­ba­da median­te frau­de masi­vo en un ple­bis­ci­to que atro­pe­lló toda for­ma­li­dad democrática.

El hecho de que haya sido apo­ya­da por el sec­tor de la con­cer­ta­ción pro­cli­ve a refu­giar­se en el par­ti­do del orden, es par­te del problema.

Sin embar­go, la posi­bi­li­dad de la sali­da anti­ci­pa­da de Piñe­ra, median­te la acu­sa­ción cons­ti­tu­cio­nal y la huel­ga gene­ral, ha adqui­ri­do sufi­cien­te iner­cia, como para ser des­car­ta­da sin más.

En todos los esce­na­rios, la acu­mu­la­ción del gobierno es per­de­do­ra, cual­quie­ra sea la medi­ción demo­crá­ti­ca, sal­vo el irri­so­rio tri­bu­nal cons­ti­tu­cio­nal, ter­ce­ra cáma­ra ele­gi­da por nadie, sím­bo­lo de lo que los chi­le­nos exi­gen cam­biar, expre­sa­do por mayo­rías sig­ni­fi­ca­ti­vas, en tor­neos demo­crá­ti­cos que cum­plen con todas las for­ma­li­da­des y protocolos.

En la antí­te­sis, va avan­zan­do, por la gra­ve­dad y el peso de los los acon­te­ci­mien­tos, la noción de que Piñe­ra es el pro­ble­ma, y que su sali­da es par­te de la solución.

La acu­sa­ción cons­ti­tu­cio­nal, con­si­de­ra­da ini­cial­men­te por las frac­cio­nes del par­ti­do del orden de la con­cer­ta­ción, como polí­ti­ca tes­ti­mo­nial, ha gana­do terreno, tan­to por con­si­de­rar que la situa­ción lle­gó a lími­tes inacep­ta­bles, como por cálcu­lo elec­to­ral, a tres sema­nas de las elec­cio­nes más extra­ñas y deci­si­vas de la his­to­ria de Chile.

En ese con­tex­to, el paro de la Unión Por­tua­ria de Chi­le, UPCH, y la con­vo­ca­to­ria a huel­ga gene­ral para el 30 de abril, de la CUT, suma sus­tan­ti­vas adhe­ren­cias en el mun­do del tra­ba­jo, como la ANEF, de los tra­ba­ja­do­res del sec­tor públi­co; la Con­fe­de­ra­ción Nacio­nal de Tra­ba­ja­do­res del Cobre, CNTC, de los tra­ba­ja­do­res de empre­sas con­tra­tis­tas, capa­ci­ta­da de sobra para inte­rrum­pir las fae­nas del cobre en Chi­le, más aún si la aco­mo­da­ti­cia fede­ra­ción de tra­ba­ja­do­res del cobre, ftc, cum­ple su ame­na­za de sumar­se al paro, y tam­bién lo hace el sin­di­ca­to del trans­por­te metro­po­li­tano, que reúne e los tra­ba­ja­do­res del Transan­tia­go, podría ofre­cer una sali­da extra-ins­ti­tu­cio­nal, si Piñe­ra insis­te en su obstinación.

Es una con­fron­ta­ción ines­ca­pa­ble: cada cier­to tiem­po, dos pro­yec­tos de socie­dad; guar­dan­do dis­tan­cias y pro­por­cio­nes, se miden en cir­cuns­tan­cias his­tó­ri­cas extre­mas, como suce­dió con el Fren­te Popu­lar, entre 1936 y 1941, y la Uni­dad Popu­lar, entre 1970 y 1973.

En ambos ciclos, los dere­chos socia­les, colec­ti­vos y del tra­ba­jo, avan­za­ron más que en el con­jun­to de la his­to­ria del país.

El tema es que la dere­cha, enfun­da­da en el mode­lo neo­li­be­ral, se las arre­gló para
anu­lar tem­po­ral­men­te esos dere­chos. Pero, al cabo de cua­tro déca­das, esa pers­pec­ti­va ter­mi­nó en este desastre.

Por tan­to, la sín­te­sis con­sis­te en ¿cómo defen­der esos dere­chos en tiem­po, dis­tan­cia e historia?

La res­pues­ta: uni­dad polí­ti­ca y social del pue­blo. Es su hora. Si no lo hace en el tiem­po que corres­pon­de, pue­de ter­mi­nar como la revo­lu­ción mexicana.

En diciem­bre de 1914, Villa y Zapa­ta toma­ron el pala­cio del gobierno en Méxi­co, pero no tenían una con­cep­ción aca­ba­da acer­ca de qué hacer con ese poder, y cada uno se vol­vió por don­de vino.

Resul­ta­do neto: Emi­liano Zapa­ta fue ase­si­na­do por esbi­rros del gobierno de Alva­ro Obre­gón, el 10 de abril de 1919, en Chi­na­me­ca, y Fran­cis­co Villa, el 20 de julio de 1923, por el mis­mo gobierno, en Parral.

Piñe­ra, en nom­bre de una cons­ti­tu­ción nun­ca legi­ti­ma­da, ori­gi­na­da por frau­de estruc­tu­ral, pre­ten­de que un ini­cuo tri­bu­nal ad hoc, sal­ve al sis­te­ma pri­va­do de pen­sio­nes por secre­ta­ría, en medio de una rugien­te cri­sis social, ori­gi­na­da en gran medi­da por su incom­pe­ten­cia, insen­si­bi­li­dad social y ausen­cia de talla de estadista.

Pero los núme­ros no cua­dran, y las reunio­nes menu­dean, en pala­cio y otros cenácu­los de poder.

A la sali­da de una de ellas, con­vo­ca­da de emer­gen­cia la tar­de del vier­nes 23, el por­ta­voz de gobierno, Jai­me Bello­lio, anun­ció el ata­jo por el que se decan­ta­rá el gobierno: un pro­yec­to alter­na­ti­vo que resuel­ve el tema cons­ti­tu­cio­nal, tal como suce­dió con el segun­do retiro.

O sea, la ter­ce­ra derro­ta con­se­cu­ti­va del gobierno, en su enfren­ta­mien­to con el con­gre­so, a pro­pó­si­to de los reti­ros par­cia­les de los fon­dos que admi­nis­tran las afp.

Sin embar­go, lo que aho­ra tam­po­co cua­dra es el tiempo.

La gen­te, deses­pe­ra­da, exi­ge su dine­ro ‑por­que es suyo- en el momen­to más crí­ti­co de la pan­de­mia y la cri­sis eco­nó­mi­ca, aho­ra, ya. En el mejor de los casos, el trá­mi­te de ese pro­yec­to no podría tomar menos de un mes.

Gobierno ler­do y obtu­so. Pare­ce que entre­na para hacer­lo peor cada día. Pier­de un mes a cam­bio de nada, para aca­bar como al prin­ci­pio, mien­tras por ter­cer día con­se­cu­ti­vo, la pro­tes­ta social se mani­fes­ta­ba de múl­ti­ples mane­ras, con la con­si­guien­te repre­sión poli­cial, la pri­me­ra línea de Piñe­ra, tan estre­sa­da como los tra­ba­ja­do­res del sis­te­ma públi­co de salud, la pri­me­ra línea con­tra la pandemia.

A pesar de toda evi­den­cia, el gobierno man­tie­ne inal­te­ra­ble su opo­si­ción al impues­to a los súper ricos y al royalty a los recur­sos natu­ra­les; sin entre­gar a cam­bio otra cosa que una polí­ti­ca dog­má­ti­ca en extre­mo, la foca­li­za­ción, que al ham­bre y la deses­pe­ra­ción, agre­ga el escar­nio y el insul­to; tal como esos , des­ati­na­dos, des­ubi­ca­dos y estú­pi­dos empre­sa­rios, preo­cu­pa­dos por los bonos, por­que la rota­da pue­de negar­se a trabajar.

No se hacen la siguien­te pre­gun­ta ele­men­tal: y mien­tras tan­to, el pue­blo ¿qué come?

Así de gra­ve está la situa­ción gene­ral del país, en manos de una eli­te arro­gan­te, des­al­ma­da, incom­pe­ten­te y mentirosa.

Al bor­de del pre­ci­pi­cio, el gobierno emi­te seña­les en direc­ción al enési­mo acuer­do, que a cam­bio del ter­cer reti­ro, aco­te los ries­gos para el sis­te­ma de capi­ta­li­za­ción indi­vi­dual, y con­tro­le refor­mas tri­bu­ta­rias, como el impues­to a los súper ricos y el royalty.

Y por enési­ma quin­ta vez, habrá sec­to­res opo­si­to­res pro­cli­ves a seme­jan­te acuer­do, que apar­te de sal­var a Piñe­ra, deja las cosas don­de mismo.

Sin embar­go, la pro­fun­di­dad de la cri­sis pue­de con­du­cir a des­en­la­ces hoy insospechadas.

Entre ellos, la sali­da anti­ci­pa­da de Piñe­ra, por un acuer­do tan trans­ver­sal y mayo­ri­ta­rio como el que se mani­fes­tó en el con­gre­so, a pro­pó­si­to del ter­cer retiro.

Es más, des­pués de seme­jan­te derro­ta, en demo­cra­cias con­so­li­da­das, el pre­si­den­te o pri­mer minis­tro dimi­te, por enten­der que no cuen­ta con la con­fian­za de la ciu­da­da­nía, y lla­ma a nue­vas elecciones.

Pre­ten­der ese ges­to de dig­ni­dad en Piñe­ra es tan inú­til como inten­tar pes­car en el zan­jón de la aguada.

En con­se­cuen­cia, si se va antes del 10 de mar­zo de 2022, es por­que lo echaron.

Una pau­sa y ya vol­ve­mos; noti­cia en desarrollo.

(*) Si es ver­dad que el len­gua­je es la casa del espí­ri­tu, y cons­tru­ye reali­dad, en este medio, la ins­ti­tu­cio­na­li­dad cues­tio­na­da no mere­ce­rá, a par­tir de aho­ra, el uso de la mayúscula.

Fuen­te: Red Digi­tal

Itu­rria /​Fuen­te

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