Argen­ti­na. La Comi­sión Inter­ame­ri­ca­na de Dere­chos Huma­nos orde­nó medi­das cau­te­la­res para pro­te­ger a sie­te muje­res wichis embarazadas

Por Lucia­na Peker, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 23 de abril de 2021.

La CIDH emi­tió una reso­lu­ción para que se res­pe­ten sus dere­chos, se evi­te la vio­len­cia obs­té­tri­ca y no sean revic­ti­mi­za­das. Aler­tó que til­dar­las de “men­ti­ro­sas” y per­se­guir­las para que nie­guen que esta­ban escon­di­das en el mon­te solo acre­cen­ta­rá su mie­do al sis­te­ma de salud.

El 16 de abril la Comi­sión Inter­ame­ri­ca­na de Dere­chos Huma­nos (CIDH) emi­tió la Reso­lu­ción 322021, median­te la cual otor­gó medi­das cau­te­la­res a favor de sie­te muje­res indí­ge­nas que deci­die­ron escon­der­se en el mon­te por mie­do a ser sepa­ra­das de sus bebés por el sis­te­ma de salud for­mo­se­ño en base a la apli­ca­ción de pro­to­co­los espe­cia­les por COVID-19.

El temor de las muje­res no es nue­vo y tie­ne como raíz his­tó­ri­ca las prác­ti­cas de vio­len­cia obs­té­tri­ca con­tra la cos­mo­vi­sión del par­to de las muje­res ori­gi­na­rias. Pero se vio incre­men­ta­do por con­duc­tas abu­si­vas con las muje­res con la excu­sa de los pro­to­co­los de COVID-19 y, con la difu­sión de por lo menos, tres casos de madres que fue­ron sepa­ra­das de sus bebés al nacer con la argu­men­ta­ción que la mamá tenía coro­na­vi­rus y el bebé nece­si­ta­ba ser tras­la­da­do para tener aten­ción de alta complejidad.

A par­tir de esas situa­cio­nes muchas otras emba­ra­za­das se asus­ta­ron ante la posi­bi­li­dad de ser sepa­ra­das de sus hijos. Por eso, un gru­po de muje­res wichí se escon­die­ron en el mon­te por temor a que les reali­cen cesá­reas inne­ce­sa­rias y for­za­das (no nece­sa­ria­men­te las ciru­gías lle­ga­ron a con­cre­tar­se). Pero su mie­do es una per­cep­ción que ya no se pue­de esconder.

En una cober­tu­ra tele­vi­si­va de la señal TN se afir­mó que había 86 muje­res emba­ra­za­das escon­di­das en el mon­te, en la zona de El Potre­ri­llo. Esa cifra no se pudo com­pro­bar y la loca­li­dad no era exac­ta: no se tra­ta de Potre­ri­llo, sino de Juá­rez. El infor­me tele­vi­si­vo no pudo veri­fi­car­se en su tota­li­dad. Se inten­tó des­men­tir y decir que se tra­ta­ba de un “mon­ta­je” y que las muje­res habían habla­do a cam­bio de dinero.

Sin embar­go, la CIDH tomó como váli­do la situa­ción de sie­te muje­res wichí (a pesar que pidie­ron que se reser­ve su iden­ti­dad por temor a repre­sa­lias). Y, por sobre todo, se baso en la dis­cri­mi­na­ción his­tó­ri­ca a las muje­res de pue­blos ori­gi­na­rios en Formosa.

La CIDH no qui­so diri­mir sobre el con­flic­to pun­tual, pero escu­chó la ver­sión ofi­cial y la de los pue­blos indí­ge­nas y dio por váli­do el temor de las muje­res y aler­tó sobre la nece­si­dad de que sea res­pe­ta­da la cos­mo­vi­sión indí­ge­na en el emba­ra­zo, par­to y puerperio.

En algu­nos medios, a par­tir de la difu­sión de un infor­me de la jus­ti­cia de For­mo­sa, se afir­mó que los tes­ti­mo­nios per­te­ne­cían a “pre­sun­tas pun­te­ras” (en una demo­ni­za­ción de los roles polí­ti­cos y socia­les de las muje­res que cons­ti­tu­yen vio­len­cia de géne­ro mediá­ti­ca) y que los tes­ti­mo­nios se debían al pago de 5 mil pesos.La CIDH reclamó al gobierno de Formosa que sea respetada la "cosmovisión indígena" en el parto y el puerperioLa CIDH recla­mó al gobierno de For­mo­sa que sea res­pe­ta­da la «cos­mo­vi­sión indí­ge­na» en el par­to y el puerperio

La deci­sión del orga­nis­mo de dere­chos huma­nos no impli­ca un res­pal­do a toda la infor­ma­ción de la inves­ti­ga­ción tele­vi­si­va (por­que tenía erro­res y datos no com­pro­ba­bles), pero des­acre­di­ta la idea de una ope­ra­ción orques­ta­da, nie­ga que las muje­res sean men­ti­ro­sas y bus­ca pro­te­ger a las wichí para que no con­ti­núen con un temor que las enfren­ta a tener que escon­der­se sin hacer­se con­tro­les pre par­to, ni con­tar con agua pota­ble y una ali­men­ta­ción suficiente.

El docu­men­to de la CIDH es cau­to con la sen­ten­cia sobre los hechos que son denun­cia­dos, pero es cla­ro en el res­pal­do de la voz y las per­cep­cio­nes de las muje­res wichí. La inves­ti­ga­ción escu­chó todas las voces, pero no legi­ti­ma la hipó­te­sis de la pro­cu­ra­ción for­mo­se­ña, sino que recla­ma mayo­res medi­das de pro­tec­ción para las mujeres.

Ellas afir­man que se escon­den en el mon­te, a pesar de la pre­ca­rie­dad de las con­di­cio­nes de vida y de la fal­ta de agua, vivien­da y ali­men­to, por­que tie­nen mie­do de ser some­ti­das a cesá­reas for­za­das y a que las sepa­ren de sus bebés. Pero que, ade­más, des­pués de con­tar su his­to­ria en la tele­vi­sión tie­nen mie­do de ser dete­ni­das por la poli­cía u obli­ga­das a fir­mar un docu­men­to en don­de ten­gan que decir que fin­gie­ron su tes­ti­mo­nio en con­tra de su volun­tad o que cul­pa­bi­li­cen a la lide­re­sa wichí Erci­lia Agüe­ro.La lideresa wichí Ercilia Aguero fue sindicada como "presunta puntera" por algunos medios y ella denuncia que fue perseguida por denunciar la situación de las mujeres. La lide­re­sa wichí Erci­lia Ague­ro fue sin­di­ca­da como «pre­sun­ta pun­te­ra» por algu­nos medios y ella denun­cia que fue per­se­gui­da por denun­ciar la situa­ción de las mujeres.

La reso­lu­ción de la Comi­sión Inter­ame­ri­ca­na de Dere­chos Huma­nos esta­ble­ce que el gobierno de For­mo­sa tie­ne que refor­zar la rela­ción del sis­te­ma de salud con las muje­res indí­ge­nas y gene­rar las con­di­cio­nes cul­tu­ra­les para que las muje­res que no hablan espa­ñol pue­dan ser aten­di­das en su len­gua y no desoí­das en sus demandas.

La comu­ni­dad wichí tie­ne apro­xi­ma­da­men­te 20.000 inte­gran­tes, dis­tri­bui­dos en alre­de­dor de 120 gru­pos y Erci­lia Ague­ro, una de sus refe­ren­tes en For­mo­sa, denun­ció que fue per­se­gui­da y estig­ma­ti­za­da por con­tar en los medios de comu­ni­ca­ción abu­sos a las muje­res emba­ra­za­das y arres­tos con el pre­tex­to de los pro­to­co­los para evi­tar la pro­pa­ga­ción de COVID-19.La CIDH emitió medidas cautelares el 16 de abril y le reclamó al Estado argentino que en 15 días informe del cumplimiento de las medidas a favor de las mujeres wichí. La CIDH emi­tió medi­das cau­te­la­res el 16 de abril y le recla­mó al Esta­do argen­tino que en 15 días infor­me del cum­pli­mien­to de las medi­das a favor de las muje­res wichí.

¿Por qué el recla­mo for­mo­se­ño tras­pa­só la fron­te­ra? La CIDH es un órgano prin­ci­pal y autó­no­mo de la Orga­ni­za­ción de los Esta­dos Amei­ca­nos. La Comi­sión Inter­ame­ri­ca­na tie­ne el man­da­to de pro­mo­ver la defen­sa de los dere­chos huma­nos en la región y actúa como órgano con­sul­ti­vo de la OEA.

El recla­mo lle­go a la CIDH el 12 de mar­zo, a tra­vés de un pedi­do moto­ri­za­do por Félix Díaz, del Con­se­jo Con­sul­ti­vo y Par­ti­ci­pa­ti­vo de los Pue­blos Indí­ge­nas de la Repú­bli­ca Argen­ti­na; San­tia­go Can­ton y Lucas Gómez. La reso­lu­ción tuvo un ping pong entre el gobierno de For­mo­sa y los repre­sen­tan­tes de los pue­blos ori­gi­na­rios de alta intensidad.

El 19 de mar­zo la CIDH reci­bió el infor­me del gobierno de For­mo­sa. El 22 de mar­zo los soli­ci­tan­tes de la pro­tec­ción para las muje­res wichÍ envia­ron infor­ma­ción adi­cio­nal. El 28 de mar­zo, res­pon­die­ron al infor­me oficial.

La ver­sión ofi­cial que el gobierno de Gil­do Ins­frán envió a la CIDH es muy simi­lar a la que se difun­dió en algu­nos medios que ase­gu­ra­ron, sin citar nin­gu­na otra fuen­te (ni siquie­ra del gobierno nacio­nal) que la noti­cia de las muje­res wichí escon­di­das en el mon­te era una “fake news” y un mon­ta­je para la tele­vi­sión a cam­bio de dinero.

La ver­sión ofi­cial del gobierno for­mo­se­ño es que se tra­to de un mon­ta­je tele­vi­si­vo con­se­gui­do a tra­vés del pago de 5 mil pesos a muje­res que se hacían pasar por emba­ra­za­das ya que un infor­me de la pro­cu­ra­ción ase­gu­ra que hay un tes­ti­mo­nio que da esa ver­sión.Las mujeres wichí denunciaron que el gobierno formoseño las persiguió y amedrentó para que digan que se trataba de una noticia falsa que había embarazadas en el monte. Sin embargo, ante la CIDH se prueba que la noticia se había oficializado con anterioridad al informe televisivo.  Las muje­res wichí denun­cia­ron que el gobierno for­mo­se­ño las per­si­guió y ame­dren­tó para que digan que se tra­ta­ba de una noti­cia fal­sa que había emba­ra­za­das en el mon­te. Sin embar­go, ante la CIDH se prue­ba que la noti­cia se había ofi­cia­li­za­do con ante­rio­ri­dad al infor­me televisivo.

Sin embar­go, en la soli­ci­tud a la CIDH los repre­sen­tan­tes de los pue­blos ori­gi­na­rios dicen que no se tra­to de un mon­ta­je sino que la situa­ción de las madres sepa­ra­das de sus hijos e hijas había sido aler­ta­da des­de enero de este año a la Secre­ta­ría de Dere­chos Huma­nos de la Nación y denun­cia­da, en febre­ro del 2021, por la Pas­to­ral Abo­ri­gen.

El 29 de mar­zo el Esta­do con­tes­tó a los repre­sen­tan­tes de los pue­blos ori­gi­na­rios que expre­sa­ron que no con­fían en la inde­pen­den­cia del Poder Judi­cial de For­mo­sa. La mayo­ría de los medios no cubrie­ron el caso más allá del gol­pe de efec­to a favor o en con­tra del gobierno pro­vin­cial de Gil­do Insfrán.

Los dere­chos de las muje­res no pue­den que­dar (otra vez más) tira­dos a la zan­ja de la grie­ta: hay for­mo­se­ñas que tie­nen mie­do de parir sin que sean res­pe­ta­dos sus dere­chos. No hay nece­si­dad de negar la reali­dad, ni de inflar­la. La nece­si­dad es la de las muje­res wichí.

No es solo la CIDH la que está preo­cu­pa­da. Inclu­so una comi­ti­va de la ONU en Argen­ti­na iba a via­jar a For­mo­sa para inte­rio­ri­zar­se de la situa­ción. El tras­la­do no pudo rea­li­zar­se por los efec­tos de la pan­de­mia y del agra­va­mien­to de la situa­ción sani­ta­ria. Pero se están lle­van­do a cabo algu­nas reunio­nes vir­tua­les por par­te del orga­nis­mo inter­na­cio­nal.El dictamén de la CIDH dice que el gobierno formoseño no puede acrecentar el miedo de las mujeres al sistema público y que debe escucharlas y no perseguirlasEl dic­ta­mén de la CIDH dice que el gobierno for­mo­se­ño no pue­de acre­cen­tar el mie­do de las muje­res al sis­te­ma públi­co y que debe escu­char­las y no perseguirlas

La CIDH no se refie­re a la vera­ci­dad de los hechos denun­cia­dos y/​o nega­dos (si se sepa­ró o no a las madres de sus hijos o si había efec­ti­va­men­te 86 emba­ra­za­das escon­di­das en el mon­te for­mo­se­ño). Pero sí aler­ta sobre el temor de las muje­res (toman­do espe­cial con­si­de­ra­ción su cos­mo­vi­sión indí­ge­na) y des­ta­ca que, en For­mo­sa, está que­bra­da la con­fian­za de las muje­res en las auto­ri­da­des.

La Comi­sión tuvo en cuen­ta “la con­di­ción de vul­ne­ra­bi­li­dad inter­sec­cio­nal de las muje­res, emba­ra­za­das y per­te­ne­cien­tes a la comu­ni­dad indí­ge­na wichí”. En ese sen­ti­do, resal­tó la impor­tan­cia de que se res­pe­te sus pau­tas cul­tu­ra­les y que tam­bién se gene­ren for­mas de comu­ni­ca­ción en la len­gua originaria.

“El 16 de abril la Comi­sión Inter­ame­ri­ca­na acep­tó el pedi­do de medi­das cau­te­la­res pre­sen­ta­do por tres diri­gen­tes indí­ge­nas a favor de sie­te muje­res del pue­blo wichí en For­mo­sa. Están emba­ra­za­das y tie­nen mie­do de que se las tras­la­de para parir en el hos­pi­tal de Inge­nie­ro Juá­rez, a unos 150 kiló­me­tros de dis­tan­cia, lejos de sus fami­lias”, enmar­ca la antro­pó­lo­ga y Doc­to­ra en Filo­so­fía del Dere­cho Mori­ta Carras­co.La antrópologa Morita Carrasco documenta que hay una discriminación racial histórica hacía las mujeres wichí en Formosa por la cual son humilladas en el sistema de salud. La antró­po­lo­ga Mori­ta Carras­co docu­men­ta que hay una dis­cri­mi­na­ción racial his­tó­ri­ca hacía las muje­res wichí en For­mo­sa por la cual son humi­lla­das en el sis­te­ma de salud.

“En bus­ca de pro­tec­ción de refu­gia­ron en el lugar que mejor cono­cen: el mon­te, en el cual se sien­ten segu­ras. Allí nadie obje­ta­ría que estén acom­pa­ña­das por sus mari­dos, padres, madres, her­ma­nos, hijos, como sí suce­de cuan­do ingre­san en el hos­pi­tal. Lo que para otras muje­res, es segu­ro, para ellas cons­ti­tu­ye una expe­rien­cia de sufri­mien­to debi­do a la dis­cri­mi­na­ción racial de que son obje­to por par­te del per­so­nal sani­ta­rio”, con­tex­tua­li­za la investigadora.

Carras­co es inte­gran­te de la Red Lati­no­ame­ri­ca­na de Antro­po­lo­gía Jurí­di­ca (RELAJU) y actual­men­te tra­ba­ja con comu­ni­da­des indí­ge­nas mbya-gua­ra­ní en Misio­nes. Pero fue pio­ne­ra en la inves­ti­ga­ción, des­de los años ochen­ta, con las muje­res wichí y fue tes­ti­go de la humi­lla­ción que sufren en los par­tos. Ella rela­ta: “Médi­cos y enfermeros/​as las humi­llan por su apa­rien­cia físi­ca, les ocul­tan infor­ma­ción acer­ca de su esta­do y el de sus hijos/​as. Por tan­to, nun­ca acu­den solas, siem­pre son acom­pa­ña­das por sus pare­jas, quie­nes, ade­más de encar­gar­se de aten­der­las tie­nen la fun­ción de tra­du­cir al idio­ma pro­pio lo que dicen los profesionales”.

En este con­tex­to, la CIDH le recla­mó a Argen­ti­na (no solo a For­mo­sa) que adop­te medi­das para garan­ti­zar la aten­ción médi­ca ade­cua­da con con­sen­ti­mien­to pre­vio, libre e infor­ma­do de las muje­res y con una pers­pec­ti­va de per­ti­nen­cia cul­tu­ral y lin­güís­ti­ca, toman­do en cuen­ta su cos­mo­vi­sión indí­ge­na y con un enfo­que de géne­ro.El gobierno de Formosa reconoció el caso de tres recién nacidos que fueron separados de sus madres al nacer por situaciones de salud. La CIDH pide que garanticen los derechos de las embarazadas en el partoEl gobierno de For­mo­sa reco­no­ció el caso de tres recién naci­dos que fue­ron sepa­ra­dos de sus madres al nacer por situa­cio­nes de salud. La CIDH pide que garan­ti­cen los dere­chos de las emba­ra­za­das en el parto

El esta­do for­mo­se­ño ale­gó que hay dos cau­sas abier­tas, en el fue­ro común y en el fue­ro fede­ral y que las auto­ri­da­des lle­va­ron a cabo una inten­sa bús­que­da en los barrios y comu­ni­da­des y que con­clu­ye­ron que las denun­cias serían “fal­sas”.

El gobierno reco­no­ce que hubo tres casos de niños sepa­ra­dos de sus padres por pro­ble­mas de salud y, en otro caso, por­que un bebé nació pre­ma­tu­ro y con pro­ble­mas res­pi­ra­to­rios y la mamá tenía Covid y no podía ser tras­la­da­da jun­to a su hijo. Pero ale­gan que des­pués se los vol­vió a unir con su fami­lia. Y nie­gan que exis­ta una situa­ción de “sepa­ra­ción paren­tal” sis­te­ma­ti­za­da que jus­ti­fi­que un “temor fun­da­do” por par­te de las muje­res wichi.

For­mo­sa ale­ga que está en con­tac­to con el Minis­te­rio de Salud de la Nación y el Minis­te­rio de Muje­res, Géne­ros y Diver­si­dad de la Nación. En el caso del Pro­gra­ma de Salud Sexual y Pro­crea­ción Res­pon­sa­ble se le envió una misi­va al gobierno pro­vin­cial para que garan­ti­ce el pleno con­sen­ti­mien­to de las muje­res en la colo­ca­ción de méto­dos anti­con­cep­ti­vos.

Mien­tras que la Minis­tra de Muje­res Eli­sa­beth Gómez Alcor­ta hablo con las muje­res wichi, les dio su telé­fono per­so­nal, las lla­mo “her­ma­nas” y enten­dió que había una situa­ción de temor a las auto­ri­da­des, aun­que no era com­pro­ba­ble la can­ti­dad de casos denun­cia­dos en el infor­me tele­vi­si­vo. Pero en decla­ra­cio­nes perio­dís­ti­cas a radio Metro no tuvo una acti­tud demo­ni­za­do­ra de las muje­res, ni nega­do­ra de todo el con­tex­to, en una pos­tu­ra cla­ra­men­te dife­ren­cia­da a la del gobierno pro­vin­cial y de mucha más com­pren­sión para ayu­dar a resol­ver los temo­res de las emba­ra­za­das formoseñas.

El Minis­te­rio de Muje­res le seña­ló al gobierno pro­vin­cial que exis­te un “défi­cit de natu­ra­le­za estruc­tu­ral para el abor­da­je efec­ti­vo de la salud des­de una pers­pec­ti­va inter­cul­tu­ral”. El gobierno pro­vin­cial anun­ció una serie de ciclos inter­cul­tu­ra­les como acto de bue­na volun­tad. Pero empe­zar lla­man­do a las muje­res “men­ti­ro­sas” no va a ter­mi­nar con los pre­jui­cios, sino a acen­tuar­los.Hay 120 comunidades wichí en Argentina según acepta el informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Hay 120 comu­ni­da­des wichí en Argen­ti­na según acep­ta el infor­me de la Comi­sión Inter­ame­ri­ca­na de Dere­chos Humanos.

La CIDH deter­mi­nó que es razo­na­ble enten­der que “para ellas exis­te una per­cep­ción de la exis­ten­cia de una ame­na­za en con­tra de su vida, inte­gri­dad y salud, así como de la de sus bebés en ges­ta­ción” y acla­ra­ron que la sen­sa­ción de ame­na­za para las muje­res wichi va más allá, inclu­so, de si el mie­do se encuen­tra “fun­da­do”.

“No se des­car­ta­ría que las muje­res indí­ge­nas pue­dan tener mie­dos, deman­das, inquie­tu­des o preo­cu­pa­cio­nes basa­das en la imple­men­ta­ción de las medi­das sani­ta­rias excep­cio­na­les por la pan­de­mia”, expre­sa la CIDH que recon­fir­ma la sen­sa­ción de “zozo­bra” de las muje­res wichi.

Si el gobierno de For­mo­sa quie­re dia­lo­gar con las muje­res y que no sien­ten mie­do la res­pues­ta no pue­de ser hablar de un “mon­ta­je”, una “fake news”, “pre­sun­tas pun­te­ras” o pago de dine­ro para un repor­ta­je tele­vi­si­vo, sino escu­char y res­pe­tar sus deman­das para arti­cu­lar solu­cio­nes y no persecuciones.

“Las accio­nes que des­es­ti­ma­rían sus denun­cias públi­cas e inten­ta­rían abrir inves­ti­ga­cio­nes en su con­tra no suman a la gene­ra­ción de con­fian­za de la comu­ni­dad con las auto­ri­da­des”, inter­pe­la direc­ta­men­te la CIDH al gobierno de For­mo­sa (y por ende a los medios y perio­dis­tas que cir­cu­la­ron que se tra­ta­ba de una fake news) que en vez de ayu­dar a reme­diar la dis­cri­mi­na­ción la acen­tua­ron con una noti­cia pre­jui­cio­sa y, por supues­to, machis­ta, al tra­tar de men­ti­ro­sa a las muje­res indí­ge­nas.“Las acciones que desestimarían sus denuncias públicas e intentarían abrir investigaciones en su contra no suman a la generación de confianza de la comunidad con las autoridades”, retó la CIDH al gobierno de Gildo Insfrán“Las accio­nes que des­es­ti­ma­rían sus denun­cias públi­cas e inten­ta­rían abrir inves­ti­ga­cio­nes en su con­tra no suman a la gene­ra­ción de con­fian­za de la comu­ni­dad con las auto­ri­da­des”, retó la CIDH al gobierno de Gil­do Insfrán

La Comi­sión obser­va que (las muje­res wichi) se encon­tra­rían en una situa­ción de ries­go dado que, al encon­trar­se escon­di­das y con mie­do a acer­car­se a las auto­ri­da­des por la con­cep­ción de que exis­te una posi­bi­li­dad de ser obje­to de tra­tos dis­cri­mi­na­to­rios o vio­len­tos, auna­do a pre­sun­tas ame­na­zas de ser dete­ni­das arbi­tra­ria­men­te por la poli­cía, se encon­tra­rían en con­di­cio­nes pre­ca­rias, la mayo­ría en eta­pas avan­za­das del emba­ra­zo, sin la debi­da asis­ten­cia mater­na y con el temor de ser obli­ga­das a dar la luz por cesá­rea, lo que podría afec­tar su vida, inte­gri­dad y salud, así como la de sus bebés”.

Entre las notas perio­dís­ti­cas cita­das por la CIDH se encuen­tran dos notas de Info­bae: “Más denun­cias sobre vio­la­cio­nes a los DDHH en For­mo­sa: el Gobierno nacio­nal soli­ci­tó infor­mes a Gil­do Ins­frán sobre el mal­tra­to a muje­res de la comu­ni­dad Wichí”, del 17 de mar­zo de 2021” y “La vio­len­cia obs­té­tri­ca a las emba­ra­za­das no se pue­de escon­der: en For­mo­sa el mie­do no es salud”, del 22 de abril del 2021.

La CIDH le pide a Argen­ti­na que en 15 días (alre­de­dor del 2 de mayo) infor­me sobre las medi­das cau­te­la­res reque­ri­das y actua­li­ce perió­di­ca­men­te la infor­ma­ción. La reso­lu­ción fue apro­ba­da por Anto­nia Urre­jo­la, Julis­sa Man­ti­lla Fal­cón, Fla­via Pio­ve­san, Mar­ga­ret­te May Macau­lay, Esme­ral­da Aro­se­me­na de Troi­ti­ño y Stuar­do Ralón y María Clau­dia Puli­do, inte­gran­tes de la CIDH.

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