Méxi­co. Tra­du­cir a los zapa­tis­tas para abo­nar a nues­tra tie­rra: colec­ti­vo de muje­res en San Petersburgo

Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 22 de abril de 2021

Neva es un río bas­tan­te tran­qui­lo, doma­do des­de hace tiem­po, pero en estos últi­mos meses se puso inquie­to y pare­ce espe­rar algo o a alguien. Por las calles de San Peters­bur­go cir­cu­lan los rumo­res. Aquí hay muchas per­so­nas —de dife­ren­tes eda­des y pro­fe­sio­nes— que de vez en cuan­do nos pre­gun­tan en las redes socia­les si los zapa­tis­tas real­men­te lle­ga­rán nave­gan­do, o sea en un bar­co. Y a los emo­cio­na­dos pero toda­vía un poco soño­lien­tos habi­tan­tes de nues­tra ciu­dad, que recién salen des­pués de inver­nar y con sus res­fria­dos de siem­pre, les con­tes­ta­mos todo lo que sabe­mos. Y como es muy poco lo que sabe­mos, nos toca inven­tar la mayor parte.

Noso­tras estu­dia­mos en una escue­la don­de nos ense­ñan espa­ñol. Se nos ocu­rrió tra­du­cir los tex­tos zapa­tis­tas para nues­tros com­pa­trio­tas. Así que aquí esta­mos, en los inter­me­dios, antes, des­pués y duran­te nues­tras cla­ses, tra­tan­do de enten­der qué nos que­rían decir los zapatistas.

Por supues­to, en nues­tras tra­duc­cio­nes tra­ta­mos de estar muy cer­ca del tex­to ori­gi­nal. ¿Pero cuán­do vamos a encon­trar aquí a las gua­ca­ma­yas rojas y cómo vamos a recor­dar a la Madre Cei­ba? Estas metá­fo­ras no son nues­tras, por eso nos impor­ta no sólo tra­du­cir sus pala­bras, sino tam­bién dar a estas metá­fo­ras su otra vida en otro idio­ma y otro con­tex­to cul­tu­ral. Y eso es lo que hace­mos, rodea­dos de varios dic­cio­na­rios aca­dé­mi­cos en el sótano de nues­tra escue­la, de don­de nos echan de vez en cuan­do. En estos casos sim­ple­men­te nos cam­bia­mos de lugar.

Pero las metá­fo­ras que nos nacen tam­po­co son par­te de la tra­di­ción del pue­blo ruso. No es lo que una vez “sur­gió his­tó­ri­ca­men­te” y aho­ra se uti­li­za por todo el mun­do útil e inú­til­men­te. Escri­bi­mos lo que inven­ta­mos en cada una de nues­tras reunio­nes y en la reu­nión siguien­te lo des­ar­ma­mos y rear­ma­mos, así que real­men­te son cosas que con­ver­sa­mos con todo nues­tro cari­ño o dis­cu­ti­mos con toda nues­tra pasión.

La tie­rra de San Peters­bur­go ya está muy bien abo­na­da y todo se pre­pa­ra para el naci­mien­to de una vida nue­va. Tal vez las semi­llas nos las trae­rán los zapa­tis­tas, tal vez alguien más, pero tam­bién es posi­ble que ya las tuvié­ra­mos. En todo caso, con­fia­mos en los zapa­tis­tas, y si su via­je es “por la vida”, nos pre­pa­ra­mos jus­to para esto.

FUENTE: des­In­for­me­mo­nos

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