Perú. Una nue­va razón para que en junio Pedro Cas­ti­llo sea pro­cla­ma­do pre­si­den­te: Var­gas Llo­sa pide votar a Kei­ko Fujimori

Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 18 de abril de 2021.

Si fal­ta­ba algo para que el pue­blo peruano se con­ven­za de que en la segun­da vuel­ta debe votar al maes­tro Pedro Cas­ti­llo, ahí está este artícu­lo del escri­tor aman­te del capi­ta­lis­mo sal­va­je, Mario Var­gas Llo­sa, que con­vo­ca votar a la hija del dic­ta­dor geno­ci­da Fuji­mo­ri. Su res­pal­do a ella, es una de las mejo­res ayu­das que pue­de reci­bir en este momen­to la humil­de cam­pa­ña elec­to­ral de Cas­ti­llo. Aquí va el tex­to imbui­do del clá­si­co des­pre­cio por los humil­des del Perú que sue­le des­gra­nar un per­so­na­je tan repu­dia­ble como Var­gas Llosa.

ASOMÁNDOSE AL ABISMO

Por Mario Var­gas Llosa

Con­tra todos los pro­nós­ti­cos de las agen­cias, entre los die­cio­cho can­di­da­tos a la Pre­si­den­cia del Perú, un maes­tro pro­vin­ciano, natu­ral de Cho­ta, en el inte­rior de Caja­mar­ca, Pedro Cas­ti­llo, ganó la pri­me­ra vuel­ta de las elec­cio­nes y debe­rá enfren­tar en la segun­da y defi­ni­ti­va a Kei­ko Fuji­mo­ri, la hija del dic­ta­dor, quien cum­ple en la actua­li­dad 25 años de cár­cel por deli­tos come­ti­dos duran­te los años que ejer­ció el poder. Ella ha pro­me­ti­do que, de ganar las elec­cio­nes, lo indultará.

Aun­que se tra­ta de una sor­pre­sa para todo el mun­do, empe­zan­do por los perua­nos, es pre­ci­so seña­lar que en esta pri­me­ra vuel­ta sólo ha par­ti­ci­pa­do un 70% del elec­to­ra­do del Perú. Aún así, la vic­to­ria de Cas­ti­llo es con­tun­den­te, pues ha gana­do en muchas regio­nes del sur, del cen­tro y Caja­mar­ca, y ten­drá pro­ba­ble­men­te cer­ca de un ter­cio del Par­la­men­to nacio­nal con los 37 con­gre­sis­tas que pare­ce haber saca­do. Su triun­fo derro­ta a los par­ti­dos más mode­ra­dos de la izquier­da, aun­que ya haya voces, entre estas fuer­zas, que se ade­lan­ten a apoyarlo.

¿Cuá­les son las ideas que pro­pug­na Cas­ti­llo? Bas­tan­te con­tra­dic­to­rias, por lo pron­to, aun­que, como regla gene­ral, de extre­ma izquier­da en el cam­po eco­nó­mi­co, y de extre­ma dere­cha en el social, pues está con­tra los matri­mo­nios gay, la ense­ñan­za sexual en las escue­las y el abor­to, cam­po en el que coin­ci­de ínte­gra­men­te con la Igle­sia cató­li­ca que ha dado una bata­lla últi­ma­men­te con­tra los inten­tos de la izquier­da y el cen­tro más pro­gre­sis­ta en defen­sa de la mujer y los dere­chos de los homo­se­xua­les a ser con­si­de­ra­dos nor­ma­les y en igual­dad con los hete­ro­se­xua­les, algo que siem­pre he apoyado.

¿Cuá­les son las ideas que defien­de el can­di­da­to vic­to­rio­so en esta pri­me­ra vuel­ta en el cam­po eco­nó­mi­co? Las ins­pi­ra­das por sus dos maes­tros, el boli­viano Evo Mora­les y el ecua­to­riano Rafael Correa, quien, como es sabi­do, no pue­de poner los pies en su país pues iría a la cár­cel, don­de ha sido con­de­na­do por deli­tos come­ti­dos duran­te su ges­tión pre­si­den­cial. Evo Mora­les se ha pre­ci­pi­ta­do a feli­ci­tar a Cas­ti­llo y hay rumo­res de que habría apo­ya­do eco­nó­mi­ca­men­te su can­di­da­tu­ra. Si gana la segun­da vuel­ta elec­to­ral, Pedro Cas­ti­llo se pro­po­ne esta­ble­cer una “Eco­no­mía popu­lar con mer­ca­dos”, ins­pi­ra­do, jus­ta­men­te, en el mode­lo de Boli­via y del Ecua­dor (que aho­ra, con la vic­to­ria pre­si­den­cial de Gui­ller­mo Las­so, cam­bia­rá radi­cal­men­te de orien­ta­ción hacia la defen­sa de la pro­pie­dad pri­va­da y la aper­tu­ra de mer­ca­dos). Los con­tra­tos esta­ta­les se rene­go­cia­rán, pues, a jui­cio de Cas­ti­llo, en la actua­li­dad “las trans­na­cio­na­les se que­dan con el 70% de las ganan­cias y el Esta­do solo con el 30%”; bajo su pre­si­den­cia esta pro­por­ción se inver­ti­rá, las trans­na­cio­na­les sólo reten­drán el 20% y el Esta­do el 80% res­tan­te. Esto sig­ni­fi­ca que el Esta­do “pri­va­ti­za­dor y expor­ta­dor de capi­ta­les cam­bia­rá y será en ade­lan­te un Esta­do nacio­na­li­za­dor sobe­rano que for­ta­lez­ca la eco­no­mía inter­na invir­tien­do sus capi­ta­les en el país”. Las empre­sas que no acep­ten este plan­tea­mien­to serán nacio­na­li­za­das, así como los prin­ci­pa­les yaci­mien­tos mine­ros, gasí­fe­ros, petro­le­ros y cen­tros ener­gé­ti­cos, pues Cas­ti­llo quie­re aca­bar con la mine­ría nacio­nal, que le pare­ce incom­pa­ti­ble con una polí­ti­ca de defen­sa genui­na de la natu­ra­le­za y una polí­ti­ca social de pro­gre­so. La Cons­ti­tu­ción será dero­ga­da y todos los tra­ta­dos inter­na­cio­na­les “revi­sa­dos”, de modo que en el futu­ro no haya en el Perú la ini­cua des­pro­por­ción que “hace ganar a un patrón vein­te veces lo que gana un obre­ro”. Las empre­sas que se resis­tan a cam­biar de régi­men serán nacio­na­li­za­das y, según los casos, se com­pen­sa­rá o no a sus dueños.

No haría fal­ta mucho más para indi­car que el Perú de Pedro Cas­ti­llo inte­gra­rá los paí­ses que, siguien­do al Gobierno de Méxi­co, quie­ren resu­ci­tar el gru­po de Pue­bla y rom­per con el gru­po lla­ma­do de Lima. En otras pala­bras, será cal­ca­do del que inau­gu­ró el coman­dan­te Chá­vez en Vene­zue­la, el Socia­lis­mo del siglo XXI, que ha obli­ga­do a más de cin­co millo­nes de vene­zo­la­nos a emi­grar a los paí­ses veci­nos para no morir­se de hambre.

Si esta es la socie­dad que va a crear Pedro Cas­ti­llo, es obvio que ella ten­drá todas las carac­te­rís­ti­cas de una socie­dad comu­nis­ta, en una épo­ca en la que –los perua­nos que vota­ron por él no pare­cen haber­se dado cuen­ta toda­vía- el comu­nis­mo ha des­apa­re­ci­do del pla­ne­ta, con las excep­cio­nes más horri­pi­lan­tes, es decir Cuba, Vene­zue­la, Nica­ra­gua y Corea del Nor­te. Ten­go el con­ven­ci­mien­to abso­lu­to de que si Cas­ti­llo, con seme­jan­tes ideas, lle­ga a tomar el poder en la segun­da vuel­ta elec­to­ral, den­tro de un par de meses, no vol­ve­rá a haber elec­cio­nes lim­pias en el Perú, don­de, en el futu­ro, aque­llas serán una paro­dia, como las que orga­ni­za de tan­to en tan­to Nico­lás Madu­ro en Vene­zue­la para jus­ti­fi­car su régi­men impo­pu­lar. Eso sig­ni­fi­ca­rá pro­ba­ble­men­te un gol­pe de Esta­do mili­tar a cor­to pla­zo en el Perú, de mili­ta­res dere­chis­tas, o izquier­dis­tas a la mane­ra “velas­quis­ta”, que, como ha ocu­rri­do siem­pre en nues­tra his­to­ria, retro­ce­de­rá bár­ba­ra­men­te al país y lo empo­bre­ce­rá mucho más de lo que está. Que­rer aca­bar con la mine­ría, que es la rique­za de los Andes perua­nos, es una teme­ri­dad sin pre­ce­den­tes, hija de la pura igno­ran­cia, que sofo­ca­ría una de las fuen­tes bási­cas del desa­rro­llo nacional.

Este aso­mar­se al abis­mo que pro­me­te a los perua­nos Pedro Cas­ti­llo ¿a quién tie­ne al fren­te? A Kei­ko Fuji­mo­ri, que has­ta aho­ra ha defen­di­do a su padre, el exdic­ta­dor, de quien estu­vo pro­vi­sio­nal­men­te dis­tan­cia­da, pero ya no, pues ha pro­me­ti­do indul­tar­lo si lle­ga al poder. Ella par­ti­ci­pó, ade­más, de mane­ra muy direc­ta, bene­fi­cián­do­se de la dic­ta­du­ra, y está acu­sa­da por el Poder judi­cial de haber­se lucra­do con la Ope­ra­ción Lava Jato, de la que habría reci­bi­do dine­ro, por lo cual el Poder Judi­cial ha pedi­do para ella trein­ta años de cárcel.

Pese a ello, como saben de sobra quie­nes leen esta colum­na y reco­no­cen que, des­de que, vio­len­tan­do las leyes que lo habían lle­va­do al poder, Fuji­mo­ri ins­ta­ló una dic­ta­du­ra, he com­ba­ti­do al fuji­mo­ris­mo de mane­ra sis­te­má­ti­ca, como lo he hecho con todas las dic­ta­du­ras de izquier­da o de dere­cha, creo que en las elec­cio­nes que se vie­nen –las de la segun­da vuelta‑, los perua­nos deben votar por Kei­ko Fuji­mo­ri, pues repre­sen­ta el mal menor y hay, con ella en el poder, más posi­bi­li­da­des de sal­var nues­tra demo­cra­cia, en tan­to que con Pedro Cas­ti­llo no veo nin­gu­na. A con­di­ción, cla­ro está, de que Kei­ko Fuji­mo­ri se com­pro­me­ta, en nom­bre de estas liber­ta­des públi­cas que dice defen­der aho­ra, a res­pe­tar la liber­tad de expre­sión, a no indul­tar a Vla­di­mi­ro Mon­te­si­nos, res­pon­sa­ble de los peo­res crí­me­nes y robos de la dic­ta­du­ra, a no expul­sar ni cam­biar a los jue­ces y fis­ca­les del Poder Judi­cial, que han teni­do en los últi­mos tiem­pos una acti­tud tan gallar­da en defen­sa de la demo­cra­cia y los dere­chos huma­nos, y, sobre todo, a con­vo­car a elec­cio­nes al tér­mino de su man­da­to, den­tro de cin­co años. Si se ajus­ta a estas obli­ga­cio­nes, Kei­ko Fuji­mo­ri tie­ne la opor­tu­ni­dad, úni­ca, de tomar el poder a tra­vés de elec­cio­nes lim­pias y de con­tar con una ancha base social y popu­lar para hacer las refor­mas nece­sa­rias que con­vier­tan al Perú en un país jus­to, libre y moderno y le devuel­van el lide­raz­go que algu­na vez tuvo en el pasa­do de Amé­ri­ca Latina.

Se com­pren­de que, har­tos de las pille­rías de los gobier­nos que eli­gie­ron, los perua­nos hayan vota­do como lo hicie­ron, ade­más de sopor­tar una pan­de­mia que cau­sa estra­gos y mues­tra de mane­ra muy vívi­da las gran­des des­igual­da­des del Perú, que se pue­den y deben corre­gir den­tro de estruc­tu­ras libres y demo­crá­ti­cas. Pero el dere­cho a votar no bas­ta, si los perua­nos se equi­vo­can y votan mal. Ya lo hicie­ron en la pri­me­ra vuel­ta. Es impor­tan­te que no dupli­quen el error.

Itu­rria /​Fuen­te

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