Bra­sil. Con Lula da Sil­va vuel­ve el tiem­po de la izquierda

Por Emir Sader. Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 27 de mar­zo de 2021.

El pleno regre­so de Lula a la vida polí­ti­ca cam­bia los tér­mi­nos de los enfren­ta­mien­tos polí­ti­cos. Has­ta enton­ces, el cen­tro de los cho­ques esta­ba en el mar­co de la dere­cha, entre Bol­so­na­ro y los sec­to­res de dere­cha que, apo­yan­do su polí­ti­ca eco­nó­mi­ca, se apar­ta­ban de su esti­lo de gobierno. Entre Bol­so­na­ro y el Poder Judi­cial, entre Bol­so­na­ro y el Con­gre­so, entre Bol­so­na­ro y los medios.

Ante estos enfren­ta­mien­tos, la izquier­da tenía que posi­cio­nar­se, siem­pre con­tra Bol­so­na­ro. Pero no fue pro­ta­go­nis­ta. Fue un fren­te con­cre­to, en el que la dere­cha puso los tér­mi­nos del enfren­ta­mien­to con Bol­so­na­ro. El hori­zon­te de la lucha estu­vo aco­ta­do por la dere­cha con­tra la extre­ma dere­cha, que no tocó la polí­ti­ca eco­nó­mi­ca del gobierno. Cho­có con las ten­den­cias auto­ri­ta­rias de Bolsonaro.

La reapa­ri­ción de Lula cam­bia los tér­mi­nos de los deba­tes y enfren­ta­mien­tos. El hecho de que polí­ti­cos de dere­cha como Fer­nan­do Hen­ri­que Car­do­so, Anto­nio Del­fim Net­to, Rodri­go Paes, Gil­ber­to Kas­sab, eli­gie­ran votar por Lula en la segun­da vuel­ta, repre­sen­ta una impor­tan­te deser­ción de la dere­cha y la volun­tad de con­si­de­rar a Lula como una opción menos mala, en com­pa­ra­ción con Bolsonaro.

La divi­sión de la dere­cha es un sín­to­ma más de la pér­di­da de capa­ci­dad narra­ti­va y hege­mó­ni­ca de la dere­cha. Su dis­cur­so en la lucha con­tra la polí­ti­ca y la corrup­ción ha per­di­do la capa­ci­dad de ganar y man­te­ner adhe­sio­nes mayo­ri­ta­rias en la socie­dad. La pér­di­da de apo­yo de Bol­so­na­ro no impi­de que siga tenien­do, al menos en las encues­tas, un nivel de apo­yo que, al igual que en 2018, lo con­vier­te en el prin­ci­pal opo­nen­te de la izquier­da, el Par­ti­do de los Tra­ba­ja­do­res y Lula. 

Los demás, que gene­ral­men­te son can­di­da­tos que bus­can expre­sar una supues­ta ter­ce­ra vía, están divi­di­dos, no logran sumar un apo­yo polí­ti­co y social sig­ni­fi­ca­ti­vo. En la últi­ma encues­ta, en la que Lula lide­ra sobre Bol­so­na­ro, solo que­dan 12 por cien­to para los otros can­di­da­tos. Ellos man­tie­nen sus can­di­da­tu­ras, por­que creen que, en algún momen­to, la dere­cha pue­de aban­do­nar masi­va­men­te a Bol­so­na­ro y bus­car alternativas.

La izquier­da nece­si­ta com­pren­der la nue­va posi­bi­li­dad que se le pre­sen­ta y estar a la altu­ra de los desa­fíos. En pri­mer lugar, como sub­ra­ya Lula, cen­trar­se aho­ra en las nece­si­da­des urgen­tes de la pobla­ción: ayu­da de emer­gen­cia, empleo, vacu­nas. Iden­ti­fi­car­se con las urgen­cias de la masa de la pobla­ción, aban­do­na­da por el gobierno.

La lucha por el impeach­ment de Bol­so­na­ro no debe ser aban­do­na­da por la izquier­da. El con­trol del Con­gre­so por par­te de Bol­so­na­ro es más frá­gil ante el des­con­trol de la pan­de­mia, expre­sa­do en decla­ra­cio­nes, espe­cial­men­te del pre­si­den­te de la Cáma­ra, en quien Bol­so­na­ro tenía con­fian­za para fre­nar el impeach­ment. Reve­la cómo el Cen­trão se ve afec­ta­do por el des­gas­te de Bol­so­na­ro y lo aban­do­na­rá si ese des­gas­te com­pro­me­te su apo­yo electoral.

Un impech­mant depen­de de otro fac­tor, ausen­te por el momen­to: la cua­ren­te­na evi­ta que el recha­zo de Bol­so­na­ro pro­mue­va gran­des movi­li­za­cio­nes calle­je­ras. Los cace­ro­la­zos son un ejem­plo de cómo este recha­zo se extien­de y se vuel­ve más vigo­ro­so. Pero el cli­ma de que la mayo­ría ya no sopor­ta a Bol­so­na­ro, requie­re una movi­li­za­ción calle­je­ra, que no debe­ría regre­sar has­ta den­tro de unos meses.

Pero algu­na cir­cuns­tan­cia pue­de encen­der la chis­pa que pro­pa­gue rápi­da­men­te un cli­ma que haga via­ble el impeach­ment. La mayo­ría de los empre­sa­rios están muy des­con­ten­tos. La gran mayo­ría de los medios tam­bién. Será indis­pen­sa­ble que se rom­pa la base de apo­yo par­la­men­ta­rio de Bolsonaro.

Más allá de esta posi­bi­li­dad, que podría sal­var a Bra­sil de su sufri­mien­to actual, la izquier­da tie­ne que pen­sar en la posi­bi­li­dad de que la dispu­ta polí­ti­ca des­em­bo­que en las elec­cio­nes de 2022. Para ese momen­to, la pri­me­ra acti­tud res­pon­sa­ble de la izquier­da tie­ne que ser la de la uni­dad de todas las fuer­zas, que hoy sólo pue­de dar­se en torno a Lula, el gran can­di­da­to de la izquierda.

Con una pro­pues­ta amplia para la recons­truc­ción del país, un país des­trui­do des­de todos los pun­tos de vis­ta, que la izquier­da reci­bi­rá como heren­cia de seis años de des­truc­ción neo­li­be­ral en Bra­sil. No se tra­ta solo de un fren­te polí­ti­co de fuer­zas, sino tam­bién de una gran alian­za social en torno a quie­nes están a favor de la res­tau­ra­ción de la demo­cra­cia, la recons­truc­ción eco­nó­mi­ca y social del país, la reanu­da­ción del desa­rro­llo eco­nó­mi­co, con polí­ti­cas socia­les de dis­tri­bu­ción de ren­ta y la gene­ra­ción de ingre­sos y empleo.

La izquier­da tie­ne que pre­sen­tar­se al país como la úni­ca fuer­za que pue­de unir a la mayo­ría del país para afir­mar la demo­cra­cia, hacer cre­cer la eco­no­mía, afron­tar las des­igual­da­des, recu­pe­rar la ima­gen de Bra­sil en el mun­do. La izquier­da bra­si­le­ña nece­si­ta una gran vic­to­ria, oja­lá ya en la pri­me­ra vuel­ta, por­que será una derro­ta no solo de la extre­ma dere­cha y la dere­cha, sino direc­ta­men­te de los mili­ta­res, que se suma­ron a la aven­tu­ra del gobierno de Bolsonaro.

La izquier­da nece­si­ta afir­mar una amplia mayo­ría para res­tau­rar la demo­cra­cia, pro­mo­ver la des­mi­li­ta­ri­za­ción del Esta­do bra­si­le­ño, ter­mi­nar con la finan­cia­ri­za­ción de la eco­no­mía y vol­ver a impo­ner una diná­mi­ca pro­duc­ti­va, com­ba­tir las des­igual­da­des, gene­rar empleos, pro­mo­ver los dere­chos de todos.

Fuen­te: Pági­na 12

Itu­rria /​Fuen­te

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